Siento el retraso.. pero ahi va el capitulo noveno. Espero que lo disfruten ;)

Capitulo 9

Al entrar en el bosque se nota algo el frescor. El calor del bosque es más húmedo cosa que al principio se agradece pero entre la falta de agua y el cansancio que tenemos ya es agotador. Faltan unos minutos para que empecemos a deshidratarnos. Derek se quita la máscara y respira tranquilamente. Parece que es respirable el aire y que no quema los pulmones. Se quita la otra manga y las anuda a la cabeza. Todos decidimos imitarle. La manga no solo nos refresca la cabeza sino que absorbe el sudor y nos permite caminar sin que las gotas de sudor se nos metan en los ojos.

"El agua no puede estar lejos- exclama Ins. Astrid parece extenuada, la falta de agua es más aplastante para la gente del distrito cuatro. Allí el ambiente es todo el año más apacible."

"Deberíamos descansar aquí mismo – propone Astrid"

"No podemos pararnos ahora debemos alejarnos más de la lava, además, aquí somos un blanco fácil"

"¡no puedo dar un paso más! – Astrid se desploma en el suelo"

Ahogo un grito cuando veo que se derrumba golpeándose la cabeza contra el suelo. Un hilito de sangre sale de su frente. Me tiro a sus pies y le levanto la cabeza. Ella es lo más parecido a una amiga que tengo en este grupo.

"Astrid – susurro débilmente"

Derek me separa de ella y se la pone sobre las espaldas

"No debemos pararnos ahora"

Yo no estoy hecha para esto. Nadie debería pasar por esta situación. Creo que por primera vez me estoy dando cuenta de que todos podemos morir, de que yo puedo morir en cualquier momento. Echo mano de mi mochila y saco un caramelo de menta. El poco rato que me dure en la boca salivare y tendré algo húmeda la boca.

Ha pasado más de una hora y media que llevamos de caminata. Y no hay rastro de agua por ningún lado. Ins arrastra los pies y solo cuando Alek le da un golpe en la espalda o la empuja se levanta y vuelve durante unos instantes a su pose de chica dura. Alek camina en silencio y vigilante junto a Sircon de los que nos rodean. Más atentos a un posible ataque que a encontrar agua. Derek lleva cargando con Astrid todo el rato, ella no ha dado señales de despertar pero su herida ha dejado de sangrar. Por mi parte arrastro el alma y los pies por el suelo pero me mantengo alerta al agua. Si no estuvieran ellos estaría más atenta al agua que a los ataques. Si no estuviera con ellos ya estaría en el fondo del magma.

Por fin Alek y Sircon deciden parar. Derek deposita a Astrid en el suelo suavemente. Me acerco rápidamente y examino su herida. No soy una doctora pero recuerdo algo de primeros auxilios, ellos no, ninguno se acerco en todo el entrenamiento a esa sección. Aprieto fuertemente un paño en su frente. Pero necesitamos agua. Hay q limpiar la herida y lo único que hay en los botequines son vendas y tiritas.

"Acamparemos aquí y al anochecer continuaremos la marcha – Alek se levanta diciendo esto y mira a su alrededor – Esta zona es buena para acampar. Los arboles nos camuflaran bien y esperemos que el abrigo de la noche nos ayude a avanzar – mira al grupo y todos asentimos, luego mira a Sircon este hace una mueca - ¿Algún problema?"

"Esperemos sobrevivir a este calor" – se desploma en el suelo y rebusca en su mochila

Decido levantarme y buscar alguna de esas plantas que me enseño el monitor, esas plantas ayudaban a cicatrizar las heridas más rápidamente.

"No te vayas muy lejos – me indica Derek al ver que me alejo. Me limito a asentir con la cabeza."

Ojeo el suelo al detalle para ver si encuentro la presencia de la dichosa planta. Casi escudriño cada cuadrante de suelo esperando encontrarla. La verdad es q no tenía un aspecto llamativo, verde oscura y las hojas puntiagudas.

"Toma"

Levanto la cabeza rápidamente, no veo al resto del grupo y fijo mi mirada en la persona que está frente a mí. Es Desmond. Ante mi extiende un ramillete de las hojas cicatrizantes. Las cojo lentamente.

"Te veo bien, me preocupe cuando vi que te desmayaste"

Me siento culpable yo no me he parado en pensar en él más que cuando vi los rostros de los tributos caídos.

"¿Estas bien? – tímidamente y muy bajo casi un susurro que se lo lleva el viento"

"Sí. – su tono es animoso – te he vigilado desde que habéis entrado en el bosque – me tiende una cantimplora"

"¿hay agua? – La cojo titubeante la abro y la huelo – no hemos encontrado ni gota – bebo un trago pequeño y la saboreo. No hay sabor. Así que me bebo toda la que puedo"

"Esta arena es rara. Es como una trampa. – se sienta en el suelo"

"Me siento junto a él. ¿Una trampa? Como"

Desmond coge un palo y dibuja sobre la tierra.

"Aquí está el islote donde está la cornucopia, rodeada de lava. Luego el seto venenoso, el bosque, otro seto venenoso y por fin el lago"

"¿Está muy lejos de aquí ese lago?"

"A unos 45 minutos hacia el noroeste –señala un pequeño camino que se pierde entre el bosque - Pero el lago es una gran trampa. Está en el límite de la zona, y es una planicie total. El lago medirá como mucho dos metros cuadrados. Pero estarás desprotegido del todo si entras ahí y te atrapan. Solo hay una salida"

"Es como la cornucopia entonces. El lago y una salida. Si te cierran la salida puede ser una carnicería"

Nos quedamos en silencio los dos durante un momento.

"Así que el dilema es o morir de sed o que te maten en una encerrona"

Me quedo en silencio y Desmond se levanta. Me quita la cantimplora de la mano.

"Os he vigilado desde que habéis entrado en el bosque, desde allí – señala los arboles – la chica del 4 no creo que viva mucho mas y ninguno de vosotros tampoco. Creo que deberías volver con tu grupo, se preocuparan"

Veo que se aproxima a un árbol y lo sube sin mayor problema.

"Recuerda que no debes acercarte a los arboles rojos"

Ya no le veo. Su capacidad de camuflaje entre el follaje del árbol es asombroso. Ha sido criado para esto. Recojo el ramillete de hojas y me voy hacia el campamento.

Parece ser que Sircon y Alek han salido a cazar y han traído algunas ratas y otras alimañas. En circunstancias diferentes jamás habría comido una rata pero el hambre es el hambre y cuando uno tiene hambre de verdad todo vale.

Nos sentamos alrededor de las ascuas que Derek ha prendido para mal cocinar la carne de rata pero el ansia nos puede y nos las comemos antes de que tan siquiera la carne se haya empezado a cocinar. Una rata y media y estoy como si me hubiese dado un gran banquete, apenas si puedo aguantar el sopor para ponerle a Astrid las hiervas en la herida y caer rendida.

Cuando despierto ha oscurecido. Astrid esta consiente pero muy débil. Apenas de un paso tras otro sola e inmediatamente tiene que ser ayudada por Derek.

"Caminemos"

Debería callarme la boca y seguirles en silencio, pero yo también estoy cansada y sedienta y no quiero pasear dos horas por un bosque cuando podría ir directamente por el agua.

"Deberíamos ir hacia el Noroeste. Seguir por este camino y luego subir."

"¿Crees que por ahí hay agua? – Ins parece interesada en mi repentina capacidad de captar el agua"

"Es una proposición Ins, si tú tienes una mejor estoy aquí para escucharla"

"Ir al norte. ¿Por qué deberíamos ir al noreste?"

Intento encontrar agua.

"Iremos al norte como hablamos ayer – Sircon interviene cortante"

No recibo ningún apoyo de nadie. Y emprendemos nuestro erróneo camino hacia el norte.

Algo es cierto, caminar por la noche es mucho más fácil pero también es cierto que la visión es muy limitada. A apenas a 10 pasos de una persona la oscuridad la absorbe y ya no ves nada de tu alrededor.

Tras dos horas de caminata damos con el seto venenoso. Y la clara evidencia de que detrás de él está el fin de la arena se siente el zumbido y el calor de la barrera de fuerza.

"Iremos bordeando el seto – indica Alek"

Nuestros pasos son pesados. El calor indica que la noche avanza y el nefasto día se acerca, he de ser positiva, aun es de noche, aun tenemos tiempo de que nos dé tiempo de llenar nuestras cantimploras de agua y las botellas y así sobrevivir un día más.

Astrid cae al suelo. Derek pierde fuerzas y la deja caer. El se sienta junto a ella. Está agotada, nos estamos muriendo de sed. Astrid tiene los labios cortados y la boca tan seca que su saliva se ha convertido en pegotes a los costados de sus comisuras que han generado heridas. Heridas por sed en unas horas. Yo sé donde está el agua, pero revelar mi secreto desvelaría que he estado hablando con gente de fuera del círculo. Eso pondría mi cuello al descubierto.

"Tenemos que continuar. Hay que encontrar agua – Ins parece agitada"

"No puedo – Astrid susurra"

"¡pues si no puedes te dejaremos aquí! – jadea ella"

"No por favor – se agarra fuertemente al pantalón de Sircon – por favor no me dejéis aquí sola"

"Si no puedes andar eres un lastre, y nos perjudicas a todos – Sircon se deshace de ella de una patada"

Astrid cae al suelo, me abalanzo sobre ella pero Alek me para.

"si no puede andar se quedara aquí – su voz más ruda que de costumbre me da a entender más cosas"

"No podemos dejarla – Derek jadea, quizás aguante un par de horas más pero sabe que tras Astrid él será el siguiente"

"Vámonos – Ins está inquieta"

Derek se levanta del suelo y proporciona un golpe a Ins en el estomago. Cae al suelo. Alek se abalanza sobre él y golpea su cara, llego justo a tiempo de parar su estampada contra el seto.

"Hijo de… - una bocanada de sangre emana de su boca"

"¡Basta!"

No pienso solo actúo. Salgo corriendo en la dirección que Desmond me indico que estaba el lago. ¡Espera Ever! La voz de Alek no me detiene. Siento los pasos de alguien detrás de mí. Un hombre sin duda, quizás Sircon y Alek me están persiguiendo hago acopio de mis últimas fuerzas para correr más rápido, no tardo mucho en encontrar la apertura del seto, acelero más y de repente me encuentro en medio de una llanura, una planicie eterna. En medio un lago de apenas metro y medio por dos. Estará a unos 500 metros de mí. Me quedo quieta y me derrumbo en el suelo. Estoy mareada, un calambre recorre mis piernas y me hace derrumbarme en el suelo. Todo me da vueltas y caigo fulminada en el suelo verde y esponjoso de esa eterna llanura.

¡Pum! Me pongo en pie. Un cañonazo. Alguien ha caído. ¡Pum! Me parece preocupante. ¡Pum! Sin duda ha habido una matanza. Ahora que recuerdo Alek me seguía, o Sircon pero ninguno de los dos ha llegado y llevo ya unos cuantos minutos aquí. Lentamente camino hacia el lago y lleno la primera cantimplora, hecho las gotas de purificador y los 10 segundos que tarda en hacer efecto se hacen eternos. Lleno las otras y repito el procedimiento. Termino y cojo la primera botella. Me la bebo tan aprisa que me da un dolor de espalda. El agua está fresca y entra ligera en el cuerpo. No hay ni un ruido ni un sonido. Me giro al oír el zumbido del aerodeslizador. Me tiendo sobre la hierba está fresca. Este debe ser el único sitio fresco de la arena.

Pasos, sobre esta alfombra verde. Me yergo esperando ver a alguien conocido. Veo a la tributo del once avanzar hacia mí con una jabalina en ristre. Me levanto rápidamente y recojo mis pertenencias. Bloquea la única salida. Realmente Desmond tenía razón y esto es una trampa mortal y yo he caído en ella como una imbécil y además en vez de hacerlo rápido y volver al abrigo del bosque me he quedado aquí mucho tiempo.

Intento esquivarla, lanza su jabalina y la clava en la tierra, ha fallado puedo huir. Noto como ha clavado un cuchillo en mi pierna, caigo al suelo. Creo que esta vez no podre huir no hay escapatoria. O lucho o muero, pero si lucho puedo morir. La opción de luchar y huir. Este puede ser mi momento en la arena.