Como de costumbre, entraba a aquel edificio con su hijo de la mano, pero en esta ocasión no miraba al frente, miraba al suelo, era lo único que podía hacer para que la gente no distinguiera lo sonrojada que estaba.

¡Ese niño tenía la culpa de todo!

Desde ese sábado de deportes en la escuela, después del beso, solo se despidieron muy avergonzadamente y no se habían visto desde entonces. Todo el día anterior se mentalizo con que fue un accidente, que no tenia porque avergonzarse, cuando lo vio logrado, llegando esa mañana…

"Solo no saludes de beso a tío Sasuke hoy"

¡El pequeño lo arruinaba todo!

Todo el trabajo mental del día anterior se fue a la basura cuando su pequeño hijo le recordó ese instante. Le gustaba molestarla, ahora no la dejaría en paz por el resto de su vida.

Si, si que le gustaba…

Después de todo, él no todo los días podía ver a su apreciada mamá con ese tímido sonrojo y la vergüenza en el rostro, no siempre podía ver la nerviosa sonrisa que se formaba inconscientemente en ella cuando notaba que recordaba el beso, y tampoco veía siempre ese brillo nervioso en sus ojos, ese que hace mucho se había apagado.

Si, le gustaba mucho verla así de nerviosa…

Pero no en son de burla, no en son de molestarla ni mucho menos, le gustaba por una única razón de que conocía tanto a su madre que la única vez que la vio a ese punto de nerviosismo eran cuando estuvo enamorada, situación que de a poco se iba repitiendo.

Sentía la inseguridad de su lado, de verdad le alegraba que esos dos comenzaran a sentir algo, pero como él siempre ha sabido, en las relaciones de pareja a veces se crean los malos tríos.

Él sabía que alguien allí comenzaría a sobrar

Él sabía que después no lo necesitarían

Pero… ¿acaso no podría ser ahora diferente?, es decir, el azabache era diferente, ¿verdad?

No, todos son iguales

Comenzó con las similitudes, cuando estaba en el orfanato también Sasori actuó muchas veces como un padre para él, lo quería y estimaba, igual que ese pelirrojo le estimaba al pequeño, la situación no era muy diferente cuando los tres aun estaban en el orfanato.

Que poco les duro…

A tan solo un año de noviazgo, el orfanato se incendio, fue cuando todos decidieron partir y él se fue con su amada madre y el pelirrojo.

El comienzo del caos…

Todos esos bellos recuerdos, esos bellos momentos de diversión absoluta que vivieron los tres casi como una familia dentro del orfanato quedaron en nada cuando comenzaron a vivir los tres solos y juntos.

Fue cuando el escorpión saco el aguijón

Las cosas ya no eran como antes cuando ambos tenían que cuidarles, cuando realmente era una responsabilidad adquirida, ambos sabían que ya no podrían tener momentos solos como una pareja mientras estuviera él y así fue como todo comenzó a decaer.

¿Había alguna diferencia ahora?

Si ellos formalizaban algo, el azabache y su madre, algún día querrían vivir juntos, tener lo propio y quizá él ya no tenía cinco años como para ser un molestoso niño estorboso, pero aun así era un niño que estaría siempre en medio de ambos.

No quería perder el cariño de tío Sasuke

No quería separarse de su madre

No quería volver a tener que irse solo

No quería… negarle a su madre de ese sentimiento que estaba naciendo en ella en ese momento

No importaba seria optimista, esta vez el también había madurado lo suficiente como para poder ser sincero con el mismo y no ser manipulado como antes lo fue por Sasori. No estorbaría, es más, intentaría ayudar en todo lo posible a que su madre y ese azabache formaran algo, ya vería luego si seria con o sin él, pero estaba cansado de ver a su madre tan vacía de amor solo llenándose con la poca luz que él le daba.

- ¡Hola Sakura y Satoshi! –Saludo como de costumbre el rubio Uzumaki quien sonreía espléndidamente como siempre, cada mañana ya sea que lloviera o el sol quemara-

- hola tío Naruto –saludo el pequeño también como de costumbre-

- buenos días Naruto –sonrió la pelirrosa aliviada de aun no haber visto a su jefe-

¡Maldición! No lo había pensado, ¡Encima con su propio jefe era con quien estaba avergonzada!

- voy con tía Ino, te veo después de la escuela mamá –aviso el pequeño soltándose de la mano de la pelirrosa y comenzando a caminar hasta el ascensor para ir a donde estaban todos sus amiguitos- por cierto –se detuvo a solo unos dos metros de los adultos dándoles la espalda y siendo observado por ambos- tío Naruto, vigile a mi mamá, no vaya a ser que por andarse besando con tío Sasuke no haga bien su trabajo –bromeo el niño comenzando a correr hasta el ascensor y subiendo rápidamente-

La carcajada del rubio Uzumaki se escuchaba aun dentro del ascensor. Ella sin embargo nuevamente estaba roja como tomate, de hecho le daría envidia a un tomate.

¡Ese niño a veces le destrozaba los nervios!

Lo había decidido, no miraría a la cara al azabache hasta que la espuma de su chocolate bajara, si no lo veía a la cara no habría ningún problema.

¿Verdad?

OoOoOoO

- es lo mejor… mami realmente está comenzando a sentir algo por tío Sasuke, no puedo meterme como lo hacía espantando a esos falsos enamorados de ella –suspiro con pesadez el pequeño pelirrojo aun dentro del ascensor mirando al suelo, había madurado mucho en el aspecto de ver los sentimientos de las personas y en querer lo mejor para su madre hasta por encima de su propia felicidad-

Había tomado una decisión el mismo respecto a ese tema

Pero como todo niño, sentía la inseguridad

OoOoOoO

Se encontraba apacible en su lugar de trabajo, tecleaba muy concentradamente en la computadora mirando de vez en cuando unos papeles que le tocaba digitar, notaba de vez en cuando ciertos detalles extraños, después tendría que darle la información del Uchiha.

Después… mucho después…

Por ahora solo se concentraba en lo que hacía, pero con cada cosa que veía se acordaba malditamente del exquisito beso que se habían dado.

- Sakura –escucho aquella voz llamándole-

Internamente comenzó a llorar, ¿todos estaban contra ella?, encima ahora el propio Uchiha era quien apareció. No, debía controlarse, era una mujer adulta no una adolecente enloquecida de amor.

Puede que fuera una adulta

Pero si estaba enloqueciendo, graciosamente de amor

Miro un solo instante la cara del azabache cuando este la nombro, ¡Maldición! ¿Por qué ahora notaba lo perfecto que era su rostro?, justamente tenía que quedarse viéndolo como tarada y justo tenía que quedarse pegada mirando sus labios.

Sonrojo…

Era gracioso verla así, debía reconocerlo, de hecho le encantaba, sin saber el motivo, el ponerla nerviosa, lucia encantadora con ese color rosa en sus mejillas haciéndole juego a su cabello, a sus labios levemente pintados con rosa suave y a sus ojos verdes brillantes.

Sin darse cuenta, ahora es él quien se sonrojo…

Ambos apartaron las miradas hasta el suelo, ninguno de los dos quería mirarse.

¿Desde cuándo él se sonrojaba?, jamás lo hizo ni con las mujeres más hermosas, ni en la escuela, ni en la universidad ni aun en el trabajo, ¿Por qué ella?, ¿Por qué tenía ella precisamente ese efecto sobre él?

¡No era un adolecente por Kami!

- necesito los informes de posesión en bodegas –volvió a escuchar cómo le hablo el azabache quien luego se volvió y salió caminando tranquilamente del lugar, solo lo noto porque le miraba los pies-

Y tampoco noto que tranquilidad era lo que menos tenían los ojos del azabache…

OoOoOoO

Seguía y seguía revisando informes, no, no podía… ¡No podía! Por primera vez en su vida no podía concentrarse en lo que hacía ya que en su mente los ojos verdes aun rondaban.

Cerró los ojos un instante, tampoco había podido dormir bien esos días, se maldecía por aquello, ni cuenta se dio cuando dejo de tener pesadillas o sueños con su pequeño hijo desaparecido y comenzó a soñar con la pelirrosa, primero eran sueños con situaciones comunes, que cada vez iban subiendo mas y mas de temperatura hasta que el punto lo domino esa misma noche del beso cuando por primera vez en años amaneció más duro que una piedra.

Se paró de golpe de su escritorio, no podía dejarse controlar así por un par de ojos, unos suaves y dulces labios, un cuerpo de infarto, un….

Se revolvió el cabello desesperado y entro al baño de su oficina para lavarse la cara, esa situación estaba haciendo estragos con él, con ella, ¡Con ambos!

Se miro al espejo un segundo, no podía ser, no podía hacer desaparecer ese maldito color rosa de sus mejillas, no podía controlar la sonrisita estúpida que salía de su boca cuando recordaba ese beso y sentía su hombría inflarse, tampoco podía controlar ese extraño brillo que distinguía en sus ojos al recordar esas brillantes gemas esmeraldas…

¡No podía controlarse!

Necesitaba saber que era lo que pasaba, ¿Qué era lo que sentía?

Una vez… solo una vez más tenía que besarla para saber que mierda era lo que le pasaba

Si era simple calentura, lo cual era probable… o si era algo más que eso…

Rogaba a Kami que sus sospechas no fueran ciertas…

Rogaba porque tenía miedo de pensar en enamorarse…

OoOoOoO

Estaba en el baño mirándose al espejo intentando lavarse la cara hasta que ese maldito sonrojo desapareciera de sus mejillas.

¡No podía!

Se miro al espejo hasta el punto de que decidió volver a lavarse la cara. Antes de que sus manos volvieran a tocar el agua sintió unas manos ajenas tomar las suyas y posarlas sobre su estomago.

Miro al espejo solamente para distinguir como ese azabache le miraba a través del mismo espejo sonriendo de medio lado Se sonrojo más, él la tenía abrazada, pegándola de manera suave pero firme a su perfecto torso.

Le vio agachar la cabeza hasta su cuello y verle comenzar a besar esa zona, pasar su lengua y succionar levemente en su piel blanca. Se sentía exquisito, tanto que por un momento ladeo la cabeza dándole más accesibilidad a esa zona al azabache.

No sabía cuanto tiempo llevaba allí dejándose acariciar, jamás hubiera dejado a otro que no fuera él hacerlo, ya se había olvidado lo que se sentía ser tocada.

Sintió como una de más manos del mismo se posaba en su mejilla y le ladeaba el rostro. Miro fascinada aquellos pozos negros sin fondo que ese hombre tenía por ojos, expresaban todo y nada a la vez. Le miro comenzar a acercarse a su propio rostro.

Cerca, tan cerca que podía sentir su aliento...

Cerca, tan cerca que sentía su pesada respiración sobre su piel…

Cerca, tan cerca que comenzó a cerrar los ojos por inercia…

Cerca, tan cerca que sintió el suave roce de labios…

Cerca tan cerca…

OoOoOoO

Sintió como alguien chasqueaba los dedos frente a su rostro, haciendo que sus ojos se abrieran de golpe. Frente a ella tenía la mano del azabache, diablos, se había quedado dormida sentada en su lugar de trabajo.

Más atrás de la mano del azabache estaba su rostro mirándole con detenimiento…

Cerca, tan cerca…

- ¿te sientes mal?, no es común que te duermas en el trabajo –pregunto alzando una ceja el azabache quien seguía sin alejarse un centímetro de ella-

Se volvió a sonrojar negando con la cabeza y bajando la mirada. Su expresión de nerviosismo había superado lo que alguna vez vivió.

¡No se ponía tan nerviosa ni cuando estuvo con Sasori!

Pero ese azabache tenía el poder de descontrolarla, hacerle perder la cordura, ponerla nerviosa, llevarla hasta tal punto que incluso le hacía soñar con él.

Vaya, eso sí que era nuevo

- ¿segura? –Pregunto el Uchiha al ver la negativa de la pelirrosa- vine a ver si tenias listos los informes que te pedí hace rato –comunico el Uchiha quien por fin se alejo de ella volteando el rostro-

Por tener la cabeza gacha, ella no noto el muy ligero sonrojo del Uchiha ni lo nerviosa de su vista. Guardaron silencio unos segundos, ninguno sabio que decir, el ambiente estaba que ardía, no se atrevían a mirarse porque sabían que apenas cruzaran miradas seria el corto circuito.

Adiós autocontrol

- tenia listos los informes –rompió el silencio la pelirrosa quien se paró de su silla caminando hasta la impresora y sacando unos papeles, había terminado aquel informe justo antes de quedarse dormida, para su suerte- tenía que mencionarte cierto extraño detalle –siguió hablando mientras concentraba su vista en los papeles para no mirar el rostro del azabache-

- veamos –suspiro el Uchiha, su mente en ese momento no funcionaba como debería, lo más seguro es que leyera eso de pasada y lo revisara mañana con la mente más fría-

Al momento de tomar los papeles las manos de ambos rozaron haciendo que de golpe se miraran a los ojos.

Mala idea…

Nuevamente se quedaron pegados, no se movían, no sabían cómo reaccionar, solo se miraban.

Él por su lado podía leer cada uno de los movimientos de los ojos de la pelirrosa, era un libro abierto para él. Su timidez, su nerviosismo, incluso su insinuante mirada, todo de esos ojos le fascinaban, jamás vio ojos tan sinceros como los de ella, acostumbraba a tener que leer los falsos sentimientos de la gente que ocultaba sus intenciones, pero no ella, no era como los demás, ella era única como la flor de cerezo que en vez de marchitarse cobra vida y color con el invierno.

En cambio ella, no podía deducir nada de la mirada de él, sus ojos profundos la hipnotizaban a tal punto que la volaban de la realidad, ¿Cómo era posible que alguien tuviera esos ojos?, tan fríos e inexpresivos, pero a la vez tan llenadores y cálidos.

Recordó, si había una personita así…

Satoshi

Si, tenían mucho en común, quizá era por eso que ella se fijaba tanto en el azabache, desde sus modos y gustos, hasta sus ojos, todo en él era fascinante, era único.

Dejo caer los papeles que tenía en la mano para llevarla hasta una de las mejillas de la pelirroja quien se sonrojo aun más por este acto, pero aun así no se movía, no perdía de visión sus propios ojos.

Se acerco lentamente hasta ella, lentamente, acercándose cada vez más…

Cerca, tan cerca que podía sentir su aliento...

Aroma insitante, de un momento a otro sus sentidos se bloquearon del resto del mundo cuando aspiro el aroma a cerezos que esta emanaba y su calido aliento choco contra su rostro, haciéndole perder el control, haciéndole querer apoderarse de ese aliento con su boca.

Cerca, tan cerca que sentía su pesada respiración sobre su piel

Respiraba algo agitado, igual que ella, estaban tan juntos que estaba seguro que el aire que exhalaba su nariz chocaba con la piel del escote de la pelirrosa, tan juntos que podía sentir la misma respiración de la pelirrosa sobre su cuerpo, haciéndole perder el control.

Cerca, tan cerca que comenzó a cerrar los ojos por inercia…

¿Qué era eso que sentían?, ¿Mariposas en el estomago?, no, se repetían que ambos ya no eran adolecentes, el azabache ya pronto cumpliría 29 años, ella cumpliría ya 24 primaveras justo la siguiente primavera, se llevaban por cinco años pero no era nada, se sentían indefensos frente al otro, como unos simples jóvenes que se enamoraron por primera vez, cerrando los ojos y esperando el momento oportuno para que en cualquier momento ambos maduraran y pudieran besarse con libertad.

Cerca tan cerca que sintió el suave roce de labios…

Sintieron los labios del otro con un solo roce que les lanzo una corriente eléctrica, sintiendo cada uno los suaves labios del otro sin que la mala intención se apoderara de ellos aun, solo un poco de falta de autocontrol…

Cerca tan cerca…

- Sakura podrías avisarle a… -

Silencio…

Ambos abrieron los ojos completamente rojos, iguales a los ojos azules que les miraban completamente en blanco.

Separaron sus rostros sin cambiar su posición en lo absoluto, tanto que ambos le miraban con una expresión tan nerviosa que el rubio podría jurar que ese no era su amigo teme de la infancia.

Pero diablos… ¡Tenia que joderlo un rato o explotaría!

Solo lamentaba usar a Sakura para ello.

- creo que Satoshi tenía razón con la advertencia de los besos ¿no Sakura? –pregunto alzando las cejas el rubio mirándoles de forma picara, ambos estaban tan idos que no podían ni responderle-

Silencio…

Se asombro que siquiera pudieran procesar, el azabache en otras circunstancias ya lo estaría golpeando hasta que la muerte le llegara o estuviera en una camilla.

- está bien que le hicieran caso de besarse en privado, pero deberían elegir un mejor lugar que la oficina, si quieren les doy el dato de un espectacular motel –volvió a hablar el Uzumaki con cara de pervertido, una mano se poso en su barbilla, subiendo y bajando sus cejas constantemente-

Esa fue la gota que rebalso el vaso

Y el golpe por fin llego…

Ahora el rubio estaba en el suelo con ojitos de espiral, el azabache con el rostro rojo y aura maligna alrededor, mientras que la pelirrosa tenía una sombra sobre ella con la frente ligeramente coloreada de azul.

No, ese no era su día…

- oigan, yo solo quise ser amable, sino cualquier pervertido entra y ve más que solo ese casi beso, pensándolo mejor, debí esperar un poco para entrar –sonrió zorrunamente el rubio quien luego de su broma palideció completamente casi como si estuviera dentro de una película de terror-

Se paro más rápido que un rayo y salió corriendo de las asesinas manos de su amigo al que incluso un brillo rojo le distinguió en los ojos.

- ¡UZUMAKI! –grito fuera de sus cabales el azabache corriendo detrás del rubio, mataría a ese inútil, lo tiraría de la azotea y si aun así esa mala hierba sobrevivía, lo pondría a hacer el aseo de los baños durante un mes ¿Y porque no?, cancelaria los pedidos de ramen para los almuerzos-

Estaba furioso, le interrumpieron el mejor momento del día, ese inútil lo estropeo todo, lo admitía

¡Quería desesperadamente ese beso!

Tanto que el autocontrol se le fue a la mierda, tanto que ahora estaba fuera de si de furia.

Tanto así que aunque corriera detrás del rubio para masacrarlo, le seguían temblando las rodillas del nerviosismo

Mientras que ella, lentamente se dejo caer al suelo con las piernas a cada uno de sus lados, mientras un ligero temblor se apreciaba en su cuerpo. Tenía los nervios de punta.

Ese beso accidental del otro dia le había gustado tanto que incluso las piernas le temblaban cuando lo recordaba.

Ese roce de labios había sido tan tentadoramente exquicito que miles de ideas e imágenes que pervertirían a un niño aparecieron en su mente.

Si así era un beso de ese hombre, si así de incitante era apenas un roce de labios, ¿Cómo sería en lo demás?

Se le tiño aun mas rojo el rostro si es que eso fuera posible, pero diablos, era una mujer, era humana, ¡Tenia hormonas!

Si el inútil de Naruto no la hubiera interrumpido seguro después del beso que casi se daban, habrían acabado como él mismo dijo, quizá un arranque de locura una vez en la vida no estaba mal, era soltera y no tenía compromisos, además de que tenía que admitir que su jefe estaba que arde.

Pero sería nada más que eso, un arranque de locura, ¿Eso también quería Sasuke no?

Después de todo dudaba que él sintiera las mismas malditas mariposas en el estomago.

Dudaba que el azabache se estuviera enamorando de ella

Dudaba que ella misma se estuviera enamorando de él

Dudaba que ambos pudieran corresponder a más que un sentimiento que a lo mejor estaba naciendo en ambos.

Pero aun así…

Estaba decidido, la siguiente vez que el rubio apareciera lo golpearía como si su alma dependiera de ello por interrumpirles.

¡Quería ese beso tan desesperadamente que hasta las piernas le temblaban!

A Naruto se le hacía costumbre interrumpirlos en los mejores momentos.