El día estaba gris, como su estado de ánimo. LLevaba un par de días esperando saber sus calificaciones y estaba empezando a tener una angustia interna que por no hacer ningún mal, convirtió en pesadumbre. Salió a la calle a realizar sus ejercicios diarios y a examinar más a fondo su nueva espada, desde que la tenía se notaba diferente y quería averiguar exactamente en qué consistía el cambio. En la arcada de la puerta estaba Arturo, esperándole con una carpeta de papeles y un paquete.
- Bueno, veamos.- Dijo Arturo. Y procedió a leer una pequeña notita que llevaba en la mano.
1 - Conocimientos Generales Sobre los Shinigamis - 8
2 - Historia del Mundo Humano - 7
3 - Kidoh - NP (0)
4 - Combate cuerpo a cuerpo - 6.5
- Nota media: 5.3, has aprobado Soki. Enhorabuena.- Dijo esbozando una gran sonrisa.- Ya puedes entrar en la Corte como académico, lo único malo es que a pesar de haber aprobado, vas a notar mucho la diferencia de nivel. ¡Ah! Y que sólo he podido conseguirte un traje de académico. Por tu condición de invitado no podrás abandonar la Corte cuando entres, así que aprovecha para despedirte de la gente que quieres porque no les verás hasta que salgas después de acabar sexto, es decir, como pronto dentro de cinco años.
- ¡Je! Eso es lo de menos. ¿Cuándo ingreso? - Preguntó el joven ansioso por comenzar su nueva vida.
- Cuando quieras, pero antes de tres meses que es cuando empieza el nuevo curso. Ten el traje de académico, este pase y esta nota. Cuando vayas a entrar, deberás llevar puesto el nuevo uniforme y entregar al guardia de la puerta el pase. La nota contiene indicaciones como por ejemplo el camino a los dormitorios o las clases que tendrás en segundo curso. Bueno, creo que no me dejo nada. Espero que te unas a la división nueve, que últimamente está muy vacía.
- Lo pensaré Arturo. ¿Puedo hacerte una última pregunta?
- Claro, pregunta.
- ¿Cuándo puedo entrar en alguna división?
- ¡Jejejejeje! Cuando te gradúes podrás intentar elegir división, aunque viendo las notas que has sacado no creo que te pongan ningún problema a la hora de elegir una; normalmente van por orden de notas, los mejores piden primero y tienen que ser admitidos, luego van los demás.
- Ya veo, gracias. Hasta luego. - Saludó al shinigami mientras se iba y pensó que debería hacer ahora que ya sabía que era académico.
Creo que debería visitar a Claire. Esta vez si que me voy definitivamente y no estaría bien desaparecer sin más. Luego haré mis ejercicios y después volveré a casa y se lo comentaré a mis padres. Pero tampoco quiero ir directamente, organizaré mis pensamientos y cuando esté preparado me marcharé.
Así lo hizo, desayunó brevemente y se marchó a casa de Claire. Quería que, aquella a la que consideraba como una hermana, fuera la primera que tuviera conocimiento de la noticia. Desde que se partiera el brazo, ya no quedaba casi con sus amigos y siempre pasaba ratos con Claire o bien peleando o bien descansando.
- ¡Claire! - LLamó desde la puerta.
Una pequeña cabeza con aire soñoliento asomó desde una ventana y desapareció casi instantáneamente. Poco después salía la joven con los atuendos de dormir puestos y cara de haber dormido poco.
- Oh Soki, ¿sabes qué hora es?
- Es hora que sepas que he aprobado el examen de ingreso. Desde hoy soy un académico de segundo curso. Y ya no podré volver a salir hasta que acabe mi graduación en la academia. Como pronto dentro de cinco años.
- ¡Cinco años! ¿Y a quién voy a maltratar yo todo este tiempo?
- A mí no me mires, yo no puedo conseguirte nuevas víctimas. Aún tengo tiempo para marcharme, como tarde tres meses, pero me voy a ir en breve, mejor acostumbrarme cuanto antes a la vida allí y no ya empezado el curso.
- Sí, tienes razón. Pero te echaré mucho de menos, y tus padres seguro que también.- Su tono se iba volviendo triste por momentos.
¿Qué le pasa a Claire? Ella no es así, no se había mostrado preocupada por nada ni por nadie desde que me rompí el brazo.
- Estoooo Claire, ¿te pasa algo?
- No no, ¿qué me va a pasar? Vamos, te acompañaré a hacer tus ejercicios diarios. Me gustaría verlos una última vez antes de que te fueras. Pero déjame que me vista primero.
- Vale, además te enseñaré un truco nuevo que aprendí con la espada, es muy chulo, ¡y hace que brille!
- Bueno, como veas.
--------oOo--------
- Y eso es lo que pasa. - Dijo Soki.
- Bueno hijo, es lo que estábamos buscando desde hace algún tiempo, pero no esperábamos que fuera tan estricto. Pensé que te dejarían salir cada fin de exámenes para visitar a tu familia o algo. - Dijo su padre.
- No se preocupe padre. Cuando me sea posible pediré algún tipo de permiso y os visitaré. No creo que me vayan a retener allí todo este tiempo.
- Cariño. Se nos hará duro estar solos en la casa sin Soki. Te echaremos mucho de menos hijo. Avísamos el día que te marches para despedirnos al menos, ¿vale?
- Claro. Dentro de unos días me despediré de todos e ingresaré.
--------oOo--------
Su traje azul resaltaba entre los harapos de sus amigos y familiares, el distrito 17 no era tan malo, pero no era uno de los lujosos y posiblemente nunca lo sería. Además no gozaba de una gran protección y a veces escaseaban los alimentos. Pero se vivía estupendamente allí, se había acostumbrado a la vida sin problemas, pero no sabía si se lograría adaptar de la misma forma allí donde iba.
Se acercó a Claire. Ella no había levantado la vista del suelo y Soki sintió que debía despedirse de ella. Al fin y al cabo era su mejor amiga.
- Claire... - Al no ver reacción en el rostro de la joven continuó a lo suyo. - No me voy para siempre, no te preocupes.
- ...
- Mira, haré algo para que veas que no me olvido de ti.
- ...
- ¡Ya sé! Me voy a dejar crecer el pelo de la nuca y me lo ataré con telas para que sepas que me acuerdo de ti. Al pasar los años, llevar esa cosa colgando me será molesto y me lo querré quitar. Si me lo quito, me habré olvidado de porqué me lo puse y si no es que no me sigo acordando de ti.
- ... - Al menos esta vez la joven había curvado mínimamente los labios ante la idea de hacerle sufrir incluso no estando presente.
- ¡Hasta luego! ¡Volveré para visitaros tan pronto como me sea posible! - Se despidió mientras marchaba a paso decidido con la nota en la mano. Entregó el salvoconducto al guardián y sin girarse a despedirse pero con lágrimas en los ojos entró por fin en la academia. Librar almas de su tormento eterno solo era una pequeña condición que estaba dispuesto a pagar con tal de averiguar más de su poder.
Bueno, voy a mirar el mapa que me proporcionó Arturo a ver si llego a los dormitorios, me echo una siestecita y exploro el lugar más adelante.
Así lo hizo, empezó por seguir el camino principal hasta que se ubicó en un cruce con un árbol característico marcado en el mapa y tras unas cuantas vueltas y caminatas innecesarias por caminos bien asfaltados, logró dar con los dormitorios. El edificio era gigantesco y completamente gris. Además era plano, sin decoración pero con muchas ventanas.
Se irguió ante la vista, se armó de valor y caminó hacia el que sería su nuevo hogar. Dormitorio 546, supuso que estaría en la quinta planta, pero se equivocó. En esa planta no había nada interesante y menos dormitorios, una gran sala de estudio y poco más que no quiso investigar en ese instante.
Preguntó al primero que pasó dónde estaban los dormitorios y tras obtener la información deseada puso pies en polvorosa, sólo deseaba una cosa en ese momento y no era hacer amigos, era dormir. Una vez localizado su cuarto, entró tras llamar un par de veces a la puerta y no obtener respuesta.
Las visagras chillaron como si las estuvieran torturando en el peor de los lugares, lo que añadió un toque más de suspense al acto de entrar de nuevas a un lugar que no conocía de nada y que posiblemente ya tuviera inquilino. Afortunadamente para él, allí no había nadie, y no había vistas a encontrar a nadie en la habitación. No había ropa suelta ni en los armarios. No había calzado ni olores corporales que delataran presencia alguna de compañero de habitación.
Tendré que engrasar la puerta un poco para que no haga este ruido infernal.
- Vaya, tendrás que engrasar la puerta.
- Lo sé, dejame echar una siesta, que estoy cansado. - Replicó molesto el joven.
- Vale, soy... - fue interrumpido por un ademán de Soki que le indicaba que se marchara mientras se tumbaba en la cama que por cierto era bastante más confortable de lo que esperaba. - Bueno bueno, estoy en la habitación de al lado, la 545, por si necesitas algo.
De nuevo el chirrido al cerrar la puerta, después cerró los ojos y se puso a dormir. El sueño era el mismo que tuviera tiempo atrás, el kiwi con careta blanca haciéndole una amenaza. "Te dejaré llegar al mundo de los Espíritus en lugar de enviarte a Hueco Mundo, pero será a cambio de un favor. 17. Dentro de un rato aparecerá un joven con media melena y un poco rellenito. A él le voy a dejar el alma maltrecha para que le ingresen directamente en el Seireitei y a ti, te voy a dejar escapar con la condición de que te conviertas en shinigami y me informes pasados cinco años de cómo funcionan las cosas allí. 17. Si no lo hicieras o informaras de tu encuentro conmigo, enviaría alguno de mis secuaces para acabar contigo y tu familia. Te dejaré marcado para poder saber de ti." Además, cuando se desvaneció de nuevo mientras hablaba con Whitelighter, le pareció oir "Claire", pero no estaba seguro.
Se despertó con sudor frío. La sensación era más intensa que otras veces y hasta se sentía agobiado. Se levantó, se secó y salió a dar un paseo a ver si se despejaba.
Tardó algunos minutos en volver a salir por la estridente puerta y algunos más en localizar de nuevo la salida. La entrada de los dormitorios no estaba muy transitada, posiblemente por el hecho de que fueran vacaciones para la gran mayoría de estudiantes y aprovecharan para visitar a sus familias. Por su parte Soki, sacó el mapa de Arturo y buscó un parque en el que poder descansar, bajo, tal vez, la sombra de algún árbol. Desafortunadamente, no había ningún lugar parecido que no estuviera dentro de las dependencias de alguna división. Así que sencillamente volvió a su cuarto para hacerse al hecho de que pasaría allí la mayor parte de su tiempo. Al menos hasta que volvieran los demás académicos y empezara el curso.
La estancia era pequeña, austera y sólo contenía armarios, camas y mesillas, un par de cada. Una llamada a la puerta le sustrajo de sus exploraciones.
- Hola. ¿KingdomSora?
- El mismo. ¿Qué quiere? - Respondió tajantemente.
- Un paquete para usted. - Se lo tendió, cuando Soki lo recogió añadió. - Y unas cuantas cartas. - Extendió nuevamente la mano, esta vez con sobres.
- Ehhhh, gracias. - Cerró la puerta con el mensajero al otro lado, en otras circusntancias podía haber resultado un tanto brusco, pero entre el chirrido de la puerta y la costumbre del mensajero, no hubo ningún problema.
Nuevamente a solas, inspeccionó el paquete. Por la forma y el envoltorio, hubiera apostado que era otro uniforme, pero no estaba seguro. Decidió dejarlo para después de las cartas que podían resultar bastante más entretenidas.
Tomó el primer sobre del montón. División 1. Ingresa en la división del orden y la justicia. ... ¿¡Publicidad!? Uffff seguiré leyendo pero vamos, no me esperaba esto. División 2. Si trabajar en las sombras es lo tuyo... División 4. Ayuda a tus compañeros... División 8. La juerga contínua... División 9. Un remanso de paz y tranquilidad en el Seireitei... División 11. ¿Y quién necesita Kidoh?... División 12. Hogar del futuro II+D... ¿II+D? ¿Qué será? Bueno, ya tenía decidido ir allí de todas formas para investigar mi poder. Pero lo primero es lo primero, a graduarse y a poder ser con nota. Aunque bien pensado, ya tengo enchufe en la 12.
"Groouuul" Sus tripas hicieron una aparición estelar coincidiendo con la puerta. El vecino había venido una vez más.
- Deberías comer algo y darte una ducha, te sentará bien. - Dijo el joven divertido por el ruido estomacal de su nuevo compañero.
- Gracias, tomaré nota.
- De nada. Los baños y el comedor están en la primera planta. Para lavar el uniforme puedes hacerlo cerca de los baños y creo que no me dejo nada. Por cierto, soy...
"Groouuul" zanjó la conversación. Se incorporó y dijo: - Me gustaría estar solo un tiempo hasta que me adapte, después iré yo mismo a presentarme. Hasta luego. - Y salió de la habitación en dirección del comedor y posteriormente los baños.
- Ehhhh ¿adiós? ¡Vaya! ¿Qué son todas estas cartas? ¡Guau! Publicidad de las divisiones, tengo entendido que sólo se las envían a los mejores... así que después de todo, no ha entrado por enchufe.
