Hola chicos, hace dos años que no publicaba nada, espero me disculpen por el tiempo que los mantuve esperando a quienes seguian la historia en aquel entonces, por favor disculpen. Ahora les traigo un nuevo capitulo que espero sea de su agrado, cualquier duda, pregunta, insulto o critica porfavor comenten jejeje. sin mas... disfruten!

Un joven de Sacae:

Capítulo 9: La despedida.

Esa misma noche, Dorcas junto a su esposa Natalie partieron rumbo a su aldea. No sin antes prometer volver temprano en la mañana para ayudar a quienes protegieron con su vida a su esposa. Eso sí, Dorcas le advirtió a Lyn que el grupo principal de Carjiga esperaba a unas horas de esta fortaleza y viendo que su jefe no volvería, ya mañana por la tarde esperaba que estuvieran por aquí.

Lyn preocupada por la situación quería partir apenas llegara Dorcas por la mañana. Se quedarían esta noche en la fortaleza por el mal estado de Will, aunque él decía que todo estaba bien y que no tenía nada malo. Lyn sabía que con el hombro lastimado y un tobillo torcido no eran nada para tomar a la ligera, por eso opto por quedarse esa noche en la fortaleza, esperando que Will para mañana estuviera en mejor condición, después de todo le habían aplicado la poción para la herida en su hombro y un ungüento para el tobillo.

Mientras tanto Kent, que se había quedado a hacer guardia junto a Saín esa noche, estaba muy reflexivo sobre lo que ocurrió esa tarde y no dejaba de pensar en aquella extraña escena...

FLASH BACK

Kent acababa de derrotar al último bandido, no había sido difícil, pero tampoco muy fácil derrotar junto con su compañero de armas a 7 sujetos. Decidido a acabar pronto con esta lucha, opto por dirigirse hacia el líder de los bandidos y terminar con esta batalla. Porque, si de algo sabia Kent, era de estrategia y la moral en batalla. Acabar con el líder era la mejor manera de bajarle la moral a los bandidos para que estos o se rindieran o huyeran.

Pero lo siguiente que vio lo lleno de asombro... Nada más ni nada menos que Brendan, el extraño y misterioso amigo de su señora se encontraba sujetando del cuello al líder de la banda, parecía que intercambiaban unas breves palabra, pero el líder que era el doble de alto y musculoso que Brendan, no podía zafarse de su agarre, hasta que Brendan volvió a pronunciar una breve frase antes de empuñar su espada contra aquel infeliz.

Kent aun no cesaba en su asombro cuando decidió acercarse a toda prisa donde Brendan. Solo para darse cuenta de que había derrotado a más de 10 sujetos y matar al líder del grupo... Realmente, algo extraño estaba sucediendo en torno a él.

FIN DEL FLASH BACK

Para la suerte de Kent, supo que Brendan no mato a esos sujetos, lo cual le daba una vía de información a su misterioso compañero...

-¿Kent...?- Decía Saín

-...-

-Kent- Volvía a repetir perdiendo la paciencia.

-...-

-¡Kent!- Termino por gritar provocando la sorpresa de su amigo.

- Y ahora a ti que te sucede Saín.- Dijo claramente molesto por interrumpir sus pensamientos.

-Es raro en ti que estés desconcentrado en tu guardia.- Miraba preocupado su amigo.- Te recuerdo que fuiste tú y lady Lyndis quien me dijo que los bandidos no dudarían un segundo en cortarme el cuello si me encontraban distraído.

-Es cierto... Disculpa, pero en verdad no puedo sacarme esta inseguridad sobre Brendan...

-¿El? Pues es una pasada de espadachín, se ve que sabe cómo pelear solo y no olvides que te ha salvado el pellejo.- Decía riendo al ver la cara de enojo que ponía su amigo de armadura carmesí.- No te enojes Kent, que él me ha salvado el pellejo también y le estoy agradecido.

-Pero todavía no me fío de él...-

- Ya... Si te sientes más tranquilo puedes irte y jugar algo con esos chicos amarrados.- Mientras señalaba en dirección a los bandidos.

-Je... Me conoces bien Saín.- Sonreía con complicidad junto a su amigo.

- Ya sabes, solo no te olvides de ayudarme con la mujer de la posada del cruce hacia Caelin.- Decía mirando al cielo y juntando sus manos como en oración de que su amor platónico se hiciese realidad...

-Y quieres que te ayude también con la criada del castillo, con la chica del mercado, con la mensajera real, con la hija del herrero...- Comenzó a enumerar con sus dedos.

- No era necesario ese comentario.- Decía poniendo un puchero.- ¡Sabes que soy un amante con mucho amor que dar! No puedo acaparar mi amor a una sola damisela.- Decía con mucha elegancia.- No sería nada de justo.-

-En verdad tú no cambias- Mientras negaba con la cabeza.- Bueno, te dejo a cargo...

Poco a poco Kent se acercaba a los bandidos amarrados, rogando al cielo de que pudiera dar con algo de información.-

Uno por uno empezó a interrogarlos, los bandidos estaban extrañados por lo que Kent les preguntaba, no tenían mucho que decir, incluso creían que se burlaba de ellos, ¡Un criajo de nada los había derrotado con tal facilidad que ni supieron cuando perdieron el conocimiento!

Pero al fin y al cabo Kent no consiguió mucho, solo un par de insultos para el "criajo ese" y nada más. Pronto Kent noto los primeros rayos del sol entrar por la ventana, ya amanecía.

Por unos minutos contemplo la salida de aquel astro rey, preguntándose por que se molestaba tanto en saber quién era este "amigo" de su señora. No se había empeñado para nada en averiguar quiénes eran exactamente Cless, Florina, Will e incluso Dorcas que se uniría al llegar a la fortaleza, y solo era porque le bastaba la confianza que su señora Lyndis depositaba en ellos para estar seguro. Pero todo era distinto con Brendan, esa extraña cercanía que tenía con él cuando estaban a solas, esa cercanía que no le daba a ninguno de ellos y lo peor de todo, esa cercanía que él NO tenía con su señora le hacía perder los estribos en más de una ocasión... No lo entendía... Menos que su señora le dedicara su sonrisa tan seguido a el... No, el no se lo merecía...

-¿Kent?.- Escucho decir este.- ¿Sucede algo?.- Preguntaba Lyn que, ya vestida con sus típicos ropajes se alistaba para en un par de horas irse de la fortaleza.

-Lady Lyndis... Yo... No, no ocurre nada.- Ver a su señora por alguna extraña razón le hacía sentir muy bien, le daba una paz interior que nunca antes había sentido.-Solo admiraba el amanecer.

-Es hermoso.- Decía mientras se colocaba a su lado.- Sabes, estoy muy preocupada.- Mientras ponía una cara de tristeza.- Aun cuando logramos salir de esta, pienso que aún nos queda muchos obstáculos que superar, y esto me mantiene muy intranquila.

-Lady Lyndis... No tiene de que preocuparse.- Kent se arrodilla frente a Lyn e inclinando su cabeza.- Le juro como caballero de la noble casa de Caelin, que siempre estaré a su lado procurando un camino seguro para usted.

-Kent...- Miraba sorprendida aquel acto de caballerosidad.- Muchas gracias.-Sonriendo.- Cuento contigo entonces.

-Claro que si mi señora.- Mientras se levantaba.

Desde ese momento, todo transcurrió con tranquilidad. Dorcas llegaba a la hora indicada y estando completo el grupo comenzarían su marcha. Ahora se apresuraban a la frontera de Biran, si logra alcanzarla, Caelin no estará muy lejos…

Por un momento, Lyn se detiene para imaginarse la cara de un abuelo al que nunca antes ha visto.

-Casi hemos llegado a la frontera de Lycia.- Decía Kent mientras miraba a su señora.

-En cuanto la crucemos, estaremos a salvo de bandidos ¿no?.- Preguntaba Lyn con esperanzas de no seguir luchando.

-Deberíamos estarlo.- Respondía Will con las mismas esperanzas que Lyn.- No creo que quieran perseguirnos más allá de la frontera.

- Lycia, por fin.- Empezaba a hablar Saín.- Ha pasado mucho tiempo.- Decía con un deje de nostalgia. Todos miraron sorprendidos a Saín por verlo hablar de otra cosa que no sean mujeres…- ¡Mañana gozaremos de los manjares de Lycia! Y dicen que la mujer de la posada del cruce es una belleza. Ah.-Suspiraba.- comida y amor… No hay mejor forma de restablecer el espíritu de un hombre.

O eso creyeron todos, Will soltó una carcajada que le hacía doler el hombro, Kent con la mano puesta en la cabeza, negaba la actitud de su amigo, Dorcas miraba con una sonrisa la actitud del caballero de armadura verde, mientras que los demás no se sorprendieron para nada, de hecho les relajo que actuara como el despreocupado y enamoradizo Saín de siempre…

- Va a ser una noche estupenda ¿eh, Kent?- terminaba de decir su monologo sin darse cuenta del ambiente que había creado.

-Si tu comportamiento va a ser el de siempre, mejor nos vamos a otra parte. No hemos venido a ver el paisaje.- Reprendía a su amigo con tono severo.

-Venga, hombre. ¡No es justo!- Empezaba a replicar con un puchero.

-Kent, la posada está bien.-Decía Lyn con una sonrisa, la actitud de Saín siempre le subía el ánimo, aunque no le gustara.

-¡Lyndis! Eres un ángel venido del cielo.- Exclamó Saín con alegría.

-No te preocupes. –Decía Lyn sin importancia- Olvídalo.

-¡Ah! Por fin vamos a dormir en una cama decente.- Dijo Florina uniéndose a la alegría de Saín. La noche anterior tuvo que dormir en esa fortaleza y no había sido de las mejores…

-Se te ve muy contenta Florina. Me alegro de verte sonreír, desde que te uniste a nosotros no te veía muy animada, pero que veas que con una sonrisa te ves mucho mejor.- Decía Cless quien estaba a su lado, en verdad le preocupaba el estado de animo de todos los integrantes del grupo y en especial el de Florina.

-Umm… B-bueno…- Florina empezaba a sonrojarse y a jugar con un mechón de su pelo.- G-gracias…

-Jajajaja.- Rió Brendan mientras le comentaba a su discípulo.- Tienes buen ojo Cless.- Mientras ponía su mejor sonrisa.

-¡Capitán!- Reclamo Cless en un susurro apenas oído por el, mientras que su cara se ponía roja por la verguenza.-No es así…

Lyn sonrío ante la actitud de Florina, al parecer poco a poco ya se estaba abriendo a otras personas que no fuera ella y eso le alegraba muchísimo. Pero la sonrisa se le quito de la boca cuando diviso no muy a lo lejos un gran grupo de personas que se acercaba rápidamente hacia ellos. Pudo ver que traían armas en sus manos y que venían dispuestos a empezar una pelea.

-No… Estos bandidos no ceden…- Decía Lyn para si muy molesta.- Se van a enterar.- Dijo con clara molestia.

-¡Ah! ¡Ahí están! ¡Los he encontrado!.- Decía uno de los bandidos que traia una camisa abierta mostrando su físico y una correa de cuero.

-¿Que? ¡Otra vez, no!.- Comento Will preocupado ya que el no se encontraba en las mejores condiciones para poder utilizar su arco adecuadamente.-¿Todavía nos siguen?

-Je,je,je. No creáis que os vais a librar tan fácilmente..- Volvió a hablar el tipo de la camisa abierta y de feo rostro.

- Si dejamos supervivientes, todos creerán que los bandidos de Carjiga se han ablandado.- Decía otro de los bandidos de pelo castaño medio largo, una banda café en su cabeza, cara de ratón y camisa magullada. Se veía bastante feliz de encontrar a los infelices que los estaban dejando en ridículo.

-¿Y? Nos importa poco vuestra fama.- Lyn de verdad que estaba molesta y aburrida de los bandidos que los perseguían.- Tenemos que ir a Lycia. Si nos obstaculizáis, lo pagaréis.- Les dijo de forma amenazante mientras sacaba su espada, lista para el enfrentamiento.

-Eres un poco descarada, ¿No? ¡A por ella, chicos!.- Le dijo el hombre de camisa abierta respondiendo a la amenaza.- Y nada de reprimiros por culpa de las mujeres. ¡Acabad con ellos!.- Vociferó a su grupo con lo cual todos respondieron con un claro "¡Sí!" Y empezaban a distribuirse para empezar la batalla.

De igual forma, Lyn y sus compañeros se distribuyeran según las ordenes de Cless, que al percatarse de que en la zona había bosques y llanos, distribuyó a todas las unidades que iban a pie entre los bosques para una mayor defensa y a los jinetes en el llano donde tendrían mayor movilidad para acercarse y atacar a las unidades enemigas, también se dio cuenta de la presencia de dos arqueros por lo que decidió dejar a Florina en la línea trasera de ataque.

En ese mismo bosque, pero a unos 10 metros de distancia de los mercenarios de Lyn, estaba una muy particular mujer y su desafortunado guarda espaldas… -Oooh… Estamos perdidos. Esto si que me enfada.- Decía una chica de pelo rosa con dos coletas, finas facticones, traia una pañoleta de color violeta alrededor de su cuello, un vestido blanco con mangas cortas y un bastón entre sus manos.

-Decías que estabas segura de que este era el camino.- Replico el joven guarda espaldas a su lado, un chico de cabello en melena color morado, mismo color que el de sus ojos, llevaba encima una capa color rojo que cubria casi todo su cuerpo y siempre llevaba una bolsa donde guardaba su libro de hechizos.

-¿Qué quieres decir, Erk? ¿De que me estás hablando?- Pregunto la chica haciendose la inocente.

-Te digo que no eres la mujer a quien yo acordé escoltar… -Empezó a decir con resignación en su voz.

¿Cómo? ¿Qué quieres decir con eso?-Preguntó confundida la chica.

-Oí que hacia falta alguien para acompañar a Ositia una sacerdotisa licyana indefensa…- Dijo Erk mirándola con molestia.

-Pues si, yo soy la sacerdotisa.- Dijo con una sonrisa.

-¿Indefensa? ¿Tú? Serra, a ti no te hace falta escolta que te proteja.- Contesto mas molesto al ver la reacción de la chica frente a el…- Hasta el asesino más cruel huiría aterrorizado tras cinco minutos de estar contigo.- Argumento Erk por experiencia propia.- Te devolveré el dinero gustosamente.- Sacando una bolsa de cuero de su cintura y extendiéndola hacia la chica.- Y ahora, ¿Quieres irte sola a Ositia?- Le ofreció con la esperanza de librarse de la chica de una vez por todas, maldijo mas de 1.000 veces tras estar cinco minutos con ella, el haber aceptado este encargo sin duda habia sido el peor error cometido en su vida… A estas alturas preferiría entregarse a cualquier animal salvaje hambriento que seguir con la "indefensa e inocente sacerdotisa"

-¡NO!- Grito mientras inflaba sus mejillas como si fuera una niña pequeña armando un reproche.- ¡Tú eres mi escolta, Erk! Eres muy limpio y pulcro.- dijo poniendo una mano en su cadera mientras que con la otra lo apuntaba.- Una noble como yo no puede prescindir de una escolta apropiada.- Dio media vuelta mientras caminaba en dirección contraria a él.-No tienes una personalidad especial.- Dijo aun dándole la espalda y ladeándose hacia su izquierda.- Pero tu apariencia no es mala.- Termino de argumentar mientras se daba la vuelta poniendo ambas manos en sus caderas, se inclino un poco hacia el frente mientras lo miraba con una sonrisa.-

-En fin…- Dijo resignado.- Es mi trabajo.- Soltaba un suspiro.- ¿Y tengo que acompañarte hasta Ositia? Espero que no se me acabe la paciencia antes.- Decía con desgana.

-¿A que le das tantas vueltas? Pareces apesadumbrado. ¿Eh? Algo ocurre allí adelante. Vamos a mirar- Dijo curiosa y un poco… ¿Contenta?

-Como no.- Dijo negando con la cabeza.- En cuanto surge la oportunidad de meterse en problemas se mete de cabeza. No hay dinero que pueda pagar esto. Uf…

-¡Que bien! ¡Una pelea!- Dijo emocionada mientras daba unos saltitos.- ¡Erk! Ven a ver.- Llamaba al mago aun emocionada.- Hay una pelea contra bandidos… ¡Es una chica!- Dijo sorprendida al ver a Lyn.

-¡Insensata! ¡No hables tan alto!.- Advertía el mago con la esperanza de que no hubiesen escuchado los agudos gritos de su protegida.

Pero para su mala suerte, el mismo bandido de pelo castaño y banda en la cabeza escucho los gritos de la sacerdotisa y fue directo a ellos con arco y flechas listos.- ¿Eh? ¿Qué ocurre aquí?- Pregunto este con voz amenazadora.- ¿Estas con esa diablilla?- Dijo mientras miraba a Erk.

-Ah… - Erk maldijo sus suerte al ver que el bandido se preparaba a atacar en cualquier momento, aun que sonrío por un segundo al pensar en el apodo puesto por el bandido a su protegida.- "Diablilla".- Pensó.- Hay una equivocación…- Dijo mientras movía las manos en negación.

-¡Jiaa! Te despacharé de un solo golpe.- Dijo mientras ponía la flecha en posición y tensaba el arco.

-¡Ahhhh! ¡Ahhh! ¡Ahhh!.- Grito Serra entrando en pánico.- ¡Erk! ¡Ayúdame!

-Como grita… ¡Serra! ¡Detrás de mi!.- Mientras sacaba su libro de hechizos y empezaba a recitar uno.- ¡Eh, tú! ¡A ver si puedes conmigo!

El primero en actuar fue el bandido que ya había lanzado una flecha encajándola en la pierna izquierda de Erk, el mago dio un quejido de dolor, pero aun así no dejo de recitar el hechizo.- Maldito… ¡Ya verás!- A su alrededor se formaron dos bolas de fuego que a la señal de Erk, se abalanzaron sobre el bandido.

El bandido empezó a correr mientras sentía un calor, proveniente de las bolas de fuego, que se acercaba más y mas. La primera bola de fuego la logro esquivar dando un salto hacia su izquierda y vio como esta impactaba en una roca de 2 metros que luego del impacto se carbonizó. La segunda impacto de lleno en la espalda del bandido, el cual dio un alarido por las quemaduras que la bola de fuego le había provocado, habiendo quedado un circulo en la espalda del bandido, dejando al descubierto las quemaduras provocadas.

-¿Escuchaste eso Lyn?- Decía Clees con preocupación.

-Si… Ese grito…- Lyn miraba a su alrededor esperando encontrar a quien haya gritado.- ¡Mira, Clees, ahí hay alguien! –Le decía mientras apuntaba en dirección de dos personas desconocidas y a un bandido.- ¡Ven conmigo Clees, vayamos a ver!- Dijo Lyn preocupada mientras corria hacia ellos.

-¿Eh…? ¡Lyn, Espera!- Replicaba mientras era jalado por Lyn.

-Esto, pérdon… - Lyn trataba de empezar una conversación con la chica de coletas.- Hola.

-¿Eh? ¿Qué quieres?- Respondió Serra molesta.

-¿Porqué luchas contra estos bandidos?- Dijo Lyn directa.

-… Casualidad.- Dijo Erk sentado en el piso con la pierna ensangrentada y una flecha con su sangre en su mano.

-No es cierto.- Interrumpió Serra nuevamente con sus mejillas infladas.- ¡Esos maleantes creían que íbamos con vosotros!- Le reclamó mientras le apuntaba con un dedo acusador.- ¡Nos habéis metido en una situación terrible!- Se acerco a Lyn a paso firme pero lento.- ¿Cómo pensais remediarlo ahora?- Termino de decirle mientras que con su dedo daba toques en su hombro.

-Serra, si no hubieras metido las narices, podría haberse evitado todo. – Dijo Erk llamando la atención de Lyn.- Perdón no deseamos causaros más molestias.- Le dijo a Lyn mientras levantaba su mano en forma de saludo.

Lyn levanto la mano de la misma forma.- Pero… si vais a entablar combate de todas formas, ¿No sería mejor unirnos? Así acabaremos antes ¿No?- Propuso Lyn con una sonrisa.

-Así es y por su ayuda podríamos pagarles.- Dijo Clees integrándose a la conversación.

A Serra se le iluminó el rostro y sonrió.- Es cierto. Si, es una buena idea.- Dio media vuelta y mirando al mago dijo…- ¡Erk! Vete a ayudar a estas damas.- Le ordenó.

-Pero…- Dió un suspiro.- Vale.- Y con mucha dificultad se puso de pie con la ayuda de Clees.

-¿Seguro estas bien?- Preguntó Lyn, Erk solo asintió.- Muy bien, por cierto me llamo Lyn y este es nuestro estratega Clees.- Este levanto la mano en forma de saludo.

-Yo soy Serra, este es mi escolta, Erk.- Dio unos pequeños empujones al mago.- Ahora se bueno y vete a pelear, Erk.

Erk miro a Clees, luego a su pierna herida.- Ay, madre…

Bueno, aquí termina el capítulo de hoy, espero que les haya gustado y si tienen alguna critica por favor haganmela saber o alguna sugerencia para la historia, una vez mas lamento el enooorme retraso ^-^U.

Que pasen una buena tarde! See ya!