Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san
Capítulo 8 "Confesiones susurradas"
Ren estaba sentado en el amplio sofá de su salón, se sujetaba la cabeza fuertemente entre las manos y se mecía nervioso. A sus pies un vaso vacio evidenciaba la necesidad imperiosa que había sentido, al abandonar esa habitación, de tomar algo que le quemara por dentro, buscando así deshacerse de parte del miedo que lo estaba consumiendo. Cuando sintió como la puerta del cuarto de invitados era cerrada con mucho cuidado se incorporó rápidamente. —¿Cómo está?—.
—Bueno…— El doctor se subió las gafas y le miró a con mucha seriedad. —En lo referente a la herida, he tenido que volver a coserla porque se habían saltado varios puntos—
—Lo siento mucho ha sido culpa mía…— Se disculpó sinceramente Ren.
—No se atormente, a pesar de lo aparatoso ha sido una suerte porque me ha permitido ver que estaba infectada, así que hemos podido evitar que vaya a más—
—Si bueno pero…—
—Y en cuanto a cómo está anímicamente…— Le interrumpió. —He tenido que administrarla un calmante ligero porque estaba muy nerviosa. Pobrecilla, ha tenido que pasar dos veces por el calvario de los puntos y está claro que eso la ha trastornado bastante—
"Ojalá hubiera sido por eso… Pero no, todo esto es por mi maldita culpa, porque soy la escoria del planeta unificada en un solo individuo".
—En fin, ahora está más tranquila, creo que incluso consiguió dormirse. La he administrado un antibiótico más potente, mañana tendré que volver para inyectárselo de nuevo, así también podre comprobar la herida, necesito que esta noche se la cure de la siguiente forma…— Le tendió unas instrucciones. —Será un poco más aparatoso que las otras curas pero es lo mejor. Si tiene cualquier duda no dude en llamarme, sea la hora que sea—
—De acuerdo—
—Y por favor, ahora es más importante que nunca vigilar su temperatura. Cuide que coma bien, me ha dicho que hoy ha tomado un buen desayuno pero no me gusta nada la velocidad de infección que ha sufrido, no es normal— Dijo ya en la puerta.
—¿Qué quiere decir?— Preguntó alarmado.
—Oh…, nada, nada…, solo es algo que quiero comprobar, por eso la he sacado sangre, pero no se preocupe, seguro que no es nada— Sonrió tranquilizador. —Sólo cuídela bien, ¿de acuerdo?. Nos vemos mañana—
—Así lo haré, gracias por todo Doctor, hasta mañana—
Ren intentó resistirse al enorme impulso de ir a comprobar cómo estaba Kyoko, naturalmente fracasó estrepitosamente, apenas habían pasado dos minutos de la salida del doctor y ya se encontraba abriendo sigilosamente la puerta. Lo primero que hizo fue correr las cortinas para que ella pudiera descansar, con la poca luz que entraba por la puerta, se acercó hasta la cama y se dejo caer al suelo mientras la contemplaba.
Kyoko respiraba lentamente, se la veía calmada y profundamente dormida, sólo el resto de lágrimas en los ojos evidenciaba que hasta hace un rato estaba completamente desolada.
Ren hizo varios amagos para acariciarla, cada vez que se acercaba la culpabilidad le obligaba a retirarse. Pero cuando una de esas lágrimas decidió abandonar el ojo y deslizarse por su cara no pudo resistirlo más, con la delicadeza de una pluma, usó su pulgar para limpiarla. Abatido, dejó caer su cabeza junto al hombro de la chicha.
—Lo siento tanto…— Susurró acongojado, sabía que ella no le dejaría explicarse nunca, que en cuanto pudiera saldría de su casa y nunca volvería, así como sabía que nada de lo que pudiera decir excusaría su comportamiento. Pero necesitaba desesperadamente contarle las cosas tal como él las había vivido aunque estando dormida como estaba no fuera a escuchar nada. —Aquel día, hace doce años, me había escapado de la vigilancia constante de mis padres, ellos estaban muy preocupados por mí ya que veían lo mucho que estaba sufriendo en América y los cambios que día a día se iban produciendo en mi personalidad. Yo me sentía fatal, por mucho que se esforzaban no conseguían apaciguar mi estado mental, por eso esa tarde me escabullí en cuanto pude ya que en soledad por lo menos no tenía que fingir, cosa que hacía muy a menudo para evitarles dolor. Durante mi paseo, di con una casita abandonada, no sé por qué pero al verla sentí una gran impotencia, algo en ella me recordó a mí, por fuera era muy bonita pero por dentro un caparazón vacío, sin alma. Sin darme cuenta, me encontré arrojando piedras a aquella estructura, gritando con más rabia de la que había expresado nunca. Un anciano que parecía volver de pescar me sorprendió y me reprendió por mi comportamiento, salí corriendo para no escuchar más sus reproches, y así fue como fui a dar a nuestra laguna. Cuando atravesé aquellos árboles y escuche que alguien lloraba mi intención fue marcharme, tan enfadado como estaba con el universo, ese sonido solo significaba una cosa para mí, debilidad—Ren no se había percatado que era a él al que ahora se le atascaba humedad en los ojos. —Estaba a punto de hacerlo cuando de refilón vi asomar unas coletitas de pelo negro, el negro más bonito que había visto jamás. La curiosidad venció y decidí acercarme sin ser visto. Recuerdo esa primera visión como si fuera ayer, era una niña pequeña llorando desconsoladamente, pero lo que me llamó la atención fue, que a pesar de que se la veía claramente afligida, algo en ella seguía resplandeciendo de forma pura y deslumbrante. No puedo describir el sentimiento que se apoderó de mí, porque era una mezcla de muchos, pero el que destacó con mayor fuerza fue el instinto de protección, lo único que supe a ciencia cierta es que tenía que conseguir que dejara de llorar a como diera lugar. Como el inconsciente que era, lo único que se me ocurrió fue dar aquel peligroso salto con la intención de que ella se quedara tan impresionada que dejara de llorar. Hay pocos momentos de mi vida que me hayan marcado tanto como aquél, el momento en que ella me miró…, el momento en el que vi tus ojos por primera vez. Me encontré perdido en su belleza, en su pureza y puede resultar ridículo teniendo en cuenta que era solo un niño, pero supe que algo dentro de mí había cambiado, no sabía darle nombre, pero sí era consciente de que había ocurrido.—
Las lágrimas corrían ahora por su rostro sin que se avergonzara en lo más mínimo por ello. Una pequeña risita nostálgica aunque cargada de pesar se escapó de entre sus labios. —Y luego…, jamás hubiera podido imaginarme la conclusión a la que llegaste— Negó incrédulo. —Que era un hada, yo un príncipe de las hadas ni más ni menos…, cuando me tenía más bien como un despojo de la sociedad, pero defendiste tu conjetura con tanto fervor, con tanta ilusión… En ese momento supe dos cosas, una que me era inconcebible la sola idea de reventar esa burbuja que tan feliz te estaba haciendo, y dos…, que sería para ti lo que tu quisieras que fuera, un amigo, un príncipe hada, como si me pedías que me convirtiera en tu macota, no me importaba porque a tu lado y tras comprender que tenía la capacidad de hacerte reír, de hacerte feliz, me sentí un superhéroe—
Cogió la mano que descansaba justo a su cabeza y con sumo cuidado la garró y descansó su frente contra ella. —Día a día me contabas cosas de tu vida, sentí tanta repulsión por lo que te hacía tu madre… Es que no podía comprender como ella no era capaz de ver lo que tenía delante, del maravilloso regalo que le había concedido la vida al crear un ser tan fantástico como tú. Es gracioso que tu vieras a un ser mágico en mí, que creyeras en hadas, brujas, príncipes y princesas…, y no te dieras cuenta que el verdadero ser celestial era tú, porque eso era lo que eras para mí, un ángel puro y bueno. El día que tuvimos que separarnos…, sentí que mi corazón se rompía, tenía que dejarte allí sola con toda la miseria que te rodeaba, con toda esa gente que decía cuidar de ti y que realmente no te merecía. Esa fue la primera vez que deseé de verdad ser mayor, para haber podido llevarte conmigo, porque eras mi amiga, mi mejor amiga…y sabía que te decía adiós para siempre. A partir de ese momento, mi vida fue llenándose de oscuridad, creo que separarme de ti aceleró el proceso destructivo. Luego llegó Rick… ¿Sabes? Él es la única persona a la que le hablé de mi Ángel, a la que le hable de ti, y me dijo algo que no entendí nunca, bueno hasta hace poco al menos —Negó con la cabeza, no estaba preparado para seguir en esa dirección, no ahora, ni esta situación.
Sin cambiar de postura se limpió las lágrimas que corrían a raudales por sus mejillas. —Bueno…, después de la muerte de Rick…—"Después de que yo lo matara…". —Me vine a Japón con el presidente, tomé mi nombre artísticos y comencé a actuar. Me esforcé mucho por hacerlo bien, trabajé sin descanso y al final conseguí abrirme hueco en la industria. Pero lo más importante es que conseguí cierta tranquilidad, enterré todos mis sentimientos con el fin de llevar una vida lo más tranquila posible. Hasta aquel día, el día en el que apareciste en la agencia sin intenciones de irte hasta que te dieran una oportunidad porque querías conseguir tu venganza— Mentalmente rememoró aquel momento. —Desde ese mismo instante pusiste mi mundo patas arriba, ¿lo sabías?, había conseguido mantener el control de todas y cada una de mis emociones durante años, pero de repente algo en ti, en tus acciones me enfureció como hacía mucho que no lo hacía. Al principio pensé que eras una niñita estúpida que perseguía a ese cantante como una fan girl, luego me di cuenta de que no lo perseguías, más bien lo querías aplastar, y eso me cabreó todavía más. Reconozco que me sorprendió mucho que alguien tan joven tuviera tanto resentimiento hacia el amor, claro que quien era yo para juzgar eso…, teniendo en cuenta mi pasado y mi absoluta incapacidad emocional—. "Y más con lo referente al amor, que he sabido yo de eso…, nada, nada hasta que apareciste tú". —Cuando aquella piedra llegó a mis manos… y gritaste Corn…, me quedé congelado al ver que era tuya, era imposible, tenía que ser una coincidencia, tenía que haber escuchado mal, por eso te pregunté si habías vivido en Kyoto, aun con tu respuesta positiva pensé que era imposible, luego vi tu cara mientras le hablabas aquella piedra, como brillaban tus ojos... ¿Cómo era posible que la niña de mis recuerdos hubiera cambiado tanto? No digo físicamente, que también, sino emocionalmente, ¿Cómo era posible que mi dulce ángel pareciera ahora un demonio roba vidas?. No te dije nada porque en mi cabeza seguía diciéndome a mí mismo que no era posible, que tenía que ser un error. Después día tras día, te fui conociendo mejor, me di cuenta de cuan trabajadora eras, de que aunque decías no creer en el amor, te preocupabas muchísimo por las personas, igual que cuando eras niña. Aún así no te dije nada porque tampoco teníamos una relación muy estrecha y me preocupaba mucho que se supiera que en realidad no existía Tsuruga Ren. Pero después… poco a poco te fuiste metiendo en mi día a día hasta ser parte de mi vida y pensé en decírtelo varias veces, pero no encontraba la forma, y luego… me di cuenta de lo fervientemente que sigues creyendo en ese fantástico mundo al que sólo gente tan especial y maravillosa como tú tenéis acceso, y me encontré dividido entre hacer lo correcto, destruir todas tus mágicas ilusiones y descubrir ante ti lo bajo que había llegado tu príncipe hada, o dejarte aquel hermoso recuerdo y permitirte que le siguieras queriendo como lo hacías—
Llegados a este punto, Ren estaba llorando abiertamente, su respiración se había vuelto muy irregular y pequeños espasmos recorrían su cuerpo. —No te voy a engañar, porque no pienso hacerlo nunca más, una parte de mí tenía tantos celos de ese sentimiento que desbordabas por él…., porque Corn seguía siendo para ti tan importante…, casi tanto como lo era ese idiota de Fuwa, pero yo… yo no lo era, quiero decir…bueno el yo de ahora no lo era…— Su voz sonaba más angustiada que nunca. —Sé qué no merezco perdón por lo que he hecho, que no soy digno de tu amistad después del daño causado…, pero aun así… Te lo suplico Kyoko por favor…, no me apartes de ti, no podré soportarlo…—No pudo continuar pues los sollozos ya no se lo permitían.
Si Ren hubiera levantado la vista en algún momento de su relato, se hubiera dado cuenta de que por el rostro de Kyoko las lágrimas se deslizaban a tanta velocidad como por el suyo.
Gracias por sus reviews.
SetsukaChoi a mi me pasa lo mismo, llamame negativa pero... me cuesta muchisimo creer que Kyoko se lo tome bien en el manga la verdada, me horroriza pensar que después de tantos años leyendo...
