"Floristería Yamanaka" rezaba el rustico letrero de madera que se encontraba sobre una puerta morada llena de cristales de colores.

Sasuke no tardo en ver una chica rubia salir del local con varios arreglos florares para colocarlos en los escaparates junto a la puerta. Bajó su mirada a la foto que tenía en sus manos, donde la misma chica salía junto a Sakura y luego volvió a subirla, clavándola en cualquier punto mientras sopesaba sus opciones.

Según la información que había logrado obtener, esa chica parecia ser una de las amigas más íntimas de la pelirosa. ¿Podía tener información de Sakura por medio de ella? Por supuesto. Pero... ¿Podía saber ella algo del secuestro? ¿Había estado en ese momento? No lo creía.

Arrugó el entrecejo y bajó la vista nuevamente. Solo debía rodear el lago para poder hablar con esa chica, aparentemente las únicas personas que se encontraban en ese parque eran los corredores vespertinos. Sin embargo estaba casi seguro que alguien tenía que estar vigilando a esa chica.

No podía ir y preguntarle por Sakura. Seria sospechoso para los policías encargados del caso y también para las personas que lo estaban vigilando a él.

A estas alturas estaba muy consciente que sus enemigos lo tenían en la mira. Lo conocían a él, el coche que manejaba y por alguna extraña razón había dado con Sakura. Su identidad ya no era secreta.

Ir hacia la chica Yamanaka dejaría ver su preocupación por Sakura, elevándoles el valor de la captura a sus enemigos. Y no hacerlo podía traer dos consecuencias: Que ellos pensaran que no servía de nada tenerla y la liberara, o que pensaran lo mismo y la mataran. La segunda opción le parecía más probable, era algo que él haría.

Soltó un suspiro lleno de frustración. Sentía que estaba en un callejón sin salida, pero sabía que eran sus tormentosos sentimientos lo que le tenía nublado el juicio. Tenía que ser el reconocido estratega a sangre fría que había sido hasta hace unos días.

—Uchiha.

Sasuke se enderezó al escuchar su apellido, con disimulo, guardó la fotografía dentro de su chaqueta e intento no parecer tan fastidiado cuando giró sobre sus talones.

El oficial Uzumaki lo observaba a una prudente distancia, sentado en una de las bancas de madera.

—Es curioso que te encuentres aquí. ¿No es un lugar demasiado publicó para ti?

—Tengo entendido que es una ciudad libre.

Naruto soltó una carcajada, luego se puso de pie colocando sus manos en los bolsillos de su chaqueta.

—En ese caso, deberías de visitar la zona oeste. Llueve la mayor parte del tiempo, sé que te encantaría.

Sasuke frunció el ceño. Él sabía muy bien lo que había al oeste, territorios que no le pertenecían, pero le sorprendía que el oficial inepto lo supiera también.

Tal vez Naruto Uzumaki sabía demasiado y era tiempo de silenciarlo.

— ¿Qué es lo que quieres?

— ¿Que sabes de Sakura Haruno?

Sasuke se asombró ante la inesperada pregunta, dio un pequeño sobresalto que disimulo rápidamente cambiando su peso a una de sus piernas. Ladeó su cabeza ligeramente, intentando parecer confuso y no sorprendido.

—No sé de quién estás hablando.

Naruto le mostró una fotografía de la chica donde salía sonriendo juguetona, para él, bellísima. Quiso arrebatársela al oficial y guardarla junto con la que estaba en su chaqueta, pero nuevamente volvió a contener sus acciones y se concentró en el rostro del policía.

—Jamás la había visto en mi vida —mintió con total descaro.

—Sabes que no te creo.

—Entonces, ¿Porque hasta venido a preguntarme? — se retaron, sus cuerpos a palmos de distancia, completamente tenso y ajenos al resto de lo que podía ocurrir en el parque.

—La han secuestrado... Y han preguntado por ti antes de llevársela.

—Es una lástima.

Sasuke dio un paso, para marcharse de ahí, sin embargo Naruto lo sujetó con firmeza del brazo. La tensión entre ellos cada vez más insoportable.

—Ella es importante para mí, Sasuke, y no dejare que tu familia siga lastimando a los míos.

Sasuke puso su mano sobre la de Naruto y con un fuerte movimiento la aparto de él.

—sabes que desde que elegiste tu camino, no tendremos más opción que chocar hasta que finalmente uno caiga.

Naruto encajó su mandíbula con fuerza y Sasuke aprovecho para marcharse, y mientras se alejaba en su coche, logro ver como Naruto volvía a su vista a la fotografía y se dejaba caer en la banca.

1—

El grito grave desgarró el silencio de ese lugar abandonado. Sakura miró con ansias y miedo hacia la puerta. ¡Por Kami! Parecía que estaban matando a Koga. Sus ojos se llenaron de lágrimas, un grito más fuerte que el anterior, las lágrimas comenzaron a resbalar por sus sucias mejillas y tapo sus oídos como pudo, acurrucándose en la esquina de la sucia y húmeda habitación.

Y todo era culpa suya. Si él no la hubiera defendido...

La puerta se abrió. Una rendija de luz cruzó la estancia, tan solo unos segundos mientras empujaba a Koga hacia dentro. Se cerró de inmediato y Sakura, libre de sus ataduras, corrió hacia él.

Se dejó caer a su lado y colocó la cabeza del chico sobre sus piernas. Otro torrente más de lágrimas salió de sus ojos.

—Ya está —murmuró acariciándole el cabello oscuro— descansa, ahora yo te cuidaré.

Koga le dedicó una sonrisa rota, y levantó sus manos hasta las mejillas de ella, acariciándolas lentamente.

—Deja de llorar, no me estoy muriendo —Sakura le devolvió la sonrisa, pero no pudo decir nada más. Tenía la garganta completamente obstruida por gemidos que se negaba liberar—. Saldremos de aquí, te lo prometo.