Advertencias: Post-canon
IX
Sin Yuuri
Luego de haber terminado el Gran Prix Final habían muchas cosas que poner en orden en sus vidas.
Victor hubiera deseado volver a Hasetsu tomado felizmente de la mano de su dulce Yuuri pero no todo era tan perfecto como hubiera querido, debía volver a Rusia luego haber anunciado su regreso Yakov le había hecho la vida imposible para que fuera a St. Petersburgo a entrenar sin más demora.
La separación le había dolido en el aeropuerto, Yuuri lo había despedido con una cálida sonrisa, prometiendo que pronto estarían juntos.
¿Pero cuando era pronto?
Habían pasado casi dos semanas desde que estaba solo en su apartamento, pensó que lo extrañaría pero aquel lugar tan frío y oscuro le hizo recordar la soledad que había dejado atrás aquel día en se había embarcado en un avión con destino a Japón en busca del hombre que le había cautivado la noche del banquete.
- ¡Vitya! - Yakov le había gritado al ver que simplemente estaba allí mirando las musarañas en medio del hielo. No sabía desde cuando se comenzó a sentir así, ido.
Luego de un extenso sermón de parte de su entrenador tenía la moral por los suelos, él, Victor Nikoforov, pentacampeón del mundo y el "soltero" más cotizado, aunque ya su soltería quería creer que tenía fecha de expiración al recordar el anillo en su mano que brillaba con el mínimo destello de luz.
Una fuerte patada en el trasero le hizo llevarse la mano algo adolorido y mirar al responsable.
Aquel niño con aires de bravucón.
- ¡Yurio! - dijo con un par de lagrimillas.
-Ponte serio idiota, sino tu "gran regreso" será un gran fiasco - dijo el joven ruso con el ceño fruncido.
- No puedo - dijo repentinamente al borde de una crisis abrazando con fuerza al menor quien en ese momento comenzó a sentir como su chaqueta se mojaba.
- ¿Estás llorando? - oyó como el otro sorbía por su nariz - Oye! no dejes mocos en mi chaqueta - buscaba como quitárselo de encima desesperadamente.
- Lo extraño.
Yuri no tardó en deducir a quien se refería - El cerdo debe estar feliz en su casa - dijo provocando que otro llorara a mares - ¡Agh! el cerdo debe extrañarte también, quítate - dijo logrando quitárselo de encima.
Aquello lo animó un poco pero no tanto, Yakov tenía la palabra preocupación escrita en su rostro, si Victor no recuperaba sus ánimos sería un desastre en las nacionales.
Realmente Victor era un desastre, Yuri creyó que volvería con aquella fuerza imponente que era lo que lo hacía ser un campeón, pues nada le daría más satisfacción que vender al propio campeón en la misma pista, pero en su lugar tenía un remedo de hombre cerca de los treinta que lloraba mientras balbuceaba el nombre del japonés que le había robado el corazón, horas pegado al instagram esperando que el japonés publicara algo para enseguida no dudar en darle like como si fuera un acosador.
- ¡Maldición¡ si tanto lo extrañas ¡díselo! - le gritó el rubio dejando que el mayor parara su llanto algo sorprendido.
- ¡Es cierto! - dijo recobrando sus ánimos, sin dudarlo mucho tomó sus cosas abandonando la práctica.
- ¡Vitya! - gritó Yakov al ver que su pupilo se escapaba a la mitad de la practica.
Victor llegó apresurado a su casa no le importó mucho si se había saltado la práctica, tenía algo super importante que hacer.
Abrió su skype y entonces hizo la llamada.
- V-Victor - Yuuri le había respondido de inmediato, soltó un suspiro al ver al japonés con aquellas mejillas algo regordetas.
- ¡Yuuri! tengo que decírtelo.
- ¿Ocurre algo? - preguntó un tanto sorprendido por la video llamada.
- Te extraño - Yuuri abrió sus ojos a no más poder y entonces bajó la mirada, pudo ver que trataba de esconder el sonrojo evidente en su rostro, sus orejas lo delataban - Te extraño tanto, todo es tan triste y apagado aquí - dijo casi quebrándose, sintiendo que tenía al amor de su vida tan cerca y tan lejos a la vez, ya quisiera poder atravesar esa pantalla para estrecharle entre sus brazos.
- Victor - le escuchó susurrar su nombre - Yo también te extraño mucho - admitió.
- Yuuri lo he decidido.
- ¿Eh?
- Ven conmigo a Rusia - dijo Victor sin vacilar - Quiero despertarme todos los días contigo, comer contigo, dormir contigo, bañarme si es posible juntos - Victor comenzaba a enumerar las cosas que quería hacer con el otro.
Los segundos se le hicieron tan largos al ruso al ver que el japonés tenía cara de shock y luego parecía estárselo pensando, ¡lo pensaba demasiado! sería que no quería estar con él, ¿había sido esta su oportunidad perfecta para escapar de él? ¡pero si su amor resplandecía como el anillo que tenía en su dedo! estaba a punto de tener una crisis.
- Esta bien - respondió Yuuri sacándolo de su sufrimiento, pudo ver que estaba aún más rojo que antes. Sus ojos se iluminaron como nunca, hubiera querido besar la pantalla.
- Me haces tan feliz, cuando llegues entrenaremos juntos - dijo con una gran sonrisa - Creo que alguien ha ganado algo de peso - Yuuri se tensó un poco desviando la mirada asegurando que la pantalla lo hacía verse cinco kilos más gordo, la imagen debía estar extendida.
La video llamada terminó, podía en ese momento hacer una danza de la victoria en su sala, pronto este apartamento tan apagado y solitario tendría luz.
NOTAS: Como dice Kubo estos dos no pueden vivir el uno sin el otro.
Sé que prometí R-18 pero me arrepentí, me estaba quedando tan soso que decidí dejarlo quizás lo retome en otro momento.
Nos leemos en siguiente capítulo.
