La historia pertenece a Kris Salvador y los personajes son de Stephenie Meyer.

Gracias a mis betas, eviekinz y M. Las amo a ambas, chicas.

También gracias a otra M, una reina y experta en autos, por compartir conmigo una de sus cosas favoritas. :D

Argumento, ¿qué argumento?

XXX

Lo tenía todo planeado.

En teoría todo parecía bastante fácil. Todo lo que tenía que hacer era escalar una cerca de dos metros y medio de cierta mansión. Había estado en un reconocimiento aéreo con Charlie en varias ocasiones así que sabía dónde se encontraban los puntos débiles de la cerca. Una vez dentro, sólo tenía que meterme en una pequeña y ligeramente rosada cabaña de la que Esme me había platicado hacía unos meses. No debería ser algo muy arduo de hacer.

También parecía bastante lógico. Los exámenes habían terminado y todo mundo estaba fuera relajándose, bebiendo y Dios sabe que más. Decidí ir a Forks para enfrentar a Edward. Él había dicho que nos veríamos después de los exámenes y estaba harta de esperar.

Por primera vez en mi vida, deliberadamente le mentí a mi padre. Le llamé y le dije que iba a Kingston con algunos amigos por el fin de semana y que íbamos a hacer senderismo, de todas las cosas que pude haberle dicho. Charlie ni siquiera se detuvo a preguntarse por qué iba a ir. Después de pescar, aborrecía hacer senderismo y acampar y todo lo que tenía que ver con la naturaleza. Charlie sólo me dijo que disfrutara, que me cuidara, que revisara mi equipo, blah blah blah.

Rosalie, cansada de lo perra que me había portado, me cubrió. Empaqué una mochila de viaje, obtuve unas cuerdas y tomé el primer viaje en autobús a casa.

Escalar la pared y meterme dentro de la cabaña fue lo suficientemente fácil. Tratar de averiguar qué haría a continuación fue más difícil. Especialmente porque Edward no estaba por ningún lado.

La cabaña no era siquiera una "cabaña" en el sentido tradicional. Era más una casa pequeña y especializada. La pequeña sala te dirigía a una cocina chica de un lado y más atrás había una puerta. La curiosidad me guió hacia ella.

Era una recamara, con una enorme cama y sábanas frescas. Pero no fue la cama lo que captó mi atención. Fue la larga mesa a un lado de la pared. En ella había computadoras, muchas de ellas, haciendo lucir la recamara más como un cuarto de control que como un dormitorio.

Antes de que pudiera meterme, escuché dos voces, ambas masculinas. Joder. No esperaba que él tuviera compañía. Esperaba que estuviera solo, preferiblemente penando por mí en la privacidad de su recamara. Justo como yo lo había estado haciendo durante los tres días pasados desde que me dejó, con la boca abierta, en medio de la calle después de que atropelló a James.

Obviamente, él no había sentido la misma compulsión ya que estaba aquí, riéndose y bromeando con alguien que nunca antes había visto. ¿Un amigo? ¿Uno de sus asociados? ¿Tal vez el dueño de las computadoras?

Ellos estaban casi adentro cuando recordé la otra puerta que había visto cuando entré y corrí hacia ella. Imaginé que era una opción más segura que la recamara. Error. Perecía que la habitación se usaba más que la recamara. Libros llenaban el suelo y había un pequeño pero bien provisto bar en un lado. En medio se encontraba un gran piano y detrás de éste, un enorme sofá. Maldición. Podía imaginármelo tumbado ahí, con un vaso en una mano, el teléfono encajado entre su hombro y su oreja; murmurando cosas sucias mientras su otra mano acariciaba y bombeaba su polla. Desde ahí era de donde él me llamaba, torturandome con sus palabras, su respiración, para su propio placer.

El diablo mismo entró y encendió las luces algunos minutos después. Me encogí de nuevo en la esquina, preguntándome por qué me estaba escondiendo. Había venido hasta aquí para verlo, no para acobardarme en la oscuridad esperando a ser descubierta.

Caminó directamente al bar y se sirvió un trago. Bebió lo que fuera de un solo trago, se rió por lo bajo y habló.

"¿Te vas a esconder ahí toda la noche?"

¿Qué putas?

Se giró hacia la esquina donde yo estaba enfuruñada y sonrió.

"¿No pudiste esperar, verdad?"

La ira me abrumó. Durante tres putos días, no había sido capaz de dormir bien, pensado cuán loco estaba él y cuánto más loca estaba yo por desearlo a pesar de ello. Sabía que yo no era nada más que un juguete para él pero estaría jodida si no conseguía algo a cambio. Como un poco de respeto y un poco de consideración.

Salí de las sombras, caminé hacia él y tiré el primer golpe. Dolor atravesó mi brazo después de que mi puño conectara con su mandíbula. Maldición, dolió. Pero carajo si no fue supremamente satisfactorio verlo tambalearse un paso atrás, con su rostro lleno de perplejidad. Alcé mi otra mano, pegándole del otro lado. No sabía que me había poseído para pensar que pegarle resolvería cualquier cosa pero estaba muy enojada, muy frustrada y humillada. Todo lo que deseaba es que él tuviera brillantes moretones a juego en cada lado de su cara bonita por la mañana.

Dos golpes más y él atrapó mis muñecas a medio golpe y las torció. Se giró, usando mi impulso y me encontré estrellándome contra la pared. Su rostro se movió cerca del mío, con una mano sujetando mi muñeca mientras la otra empujaba mi otro brazo contra la pared. Estaba atrapada pero sería tan fácil quitármelo de encima. Todo lo que tenía que hacer era conectar mi rodilla contra su ingle y esperar ese grito doloroso.

No lo hice.

No estaba preparada para lo que vi. Su rostro estaba enrojecido, sus pupilas tan dilatadas que sus ojos estaban casi completamente negros. Su corazón vibraba en sintonía con mis respiraciones entrecortadas y era ardiente…Dios, era tan ardiente que repentinamente lo quería lejos de mí pero al mismo tiempo, lo quería cerca. Estaba muy consciente de su cuerpo entero contra el mío, de su polla presionada contra mi estomago. Lo deseaba alrededor de mí, contra mí, dentro de mí.

"Mi turno," gruñó, liberando mi brazo para así poder envolver su mano alrededor de mi cuello. Podía sentir sus largos dedos sobre mi piel, inclinando mi cabeza hacía un lado. Él se inclinó y pasó su lengua sobre la piel expuesta. Cerré mis ojos y me dejé sentir. Labios remplazaron la lengua y no pude evitar sisear mientras me probaba; piel y sudor y respiraciones agitadas.

"Quédate quieta."

Aunque lo quisiera, no me podía mover. Una mano alrededor de mi cuello me mantenía firmemente en mi lugar y podía sentir su mano apretar ligeramente cada vez que me retorcía. Su otra mano buscó a tientas el botón de mis vaqueros, empujándolos bruscamente hacia abajo mientras su otra mano me inmovilizaba contra la pared.

"Mírame…mírame antes de que te folle…mírame…"

Era tosco y despiadado, apretándome y frotándome a través de mis pantis. En algún lugar en el fondo de mi mente, también sabía que lo necesitaba. La violencia, la ira, el desenfreno. Era lago que ambos compartíamos y anhelábamos desde el principio. En aquél tren, en aquella posada cuando no éramos más que dos extraños con una incomprensible necesidad.

Jadeé cuando insertó un dedo, y luego otro, bombeando dentro y fuera con su rostro cerca del mío mientras miraba la presión se acumulaba agonizantemente dentro de mí.

Me corrí gritando, desasiéndome contra su mano. Sonrió con malvado triunfo. Me quitó mis pantis, abrió sus propios vaqueros y los empujó hacia abajo tan descuidadamente como lo hizo con los míos. Sin advertencia, empujó su polla dentro de mí. Fue tan recio que me quedé sin aliento, con mi cuerpo tensándose en shock.

"Respira…," gruñó. "Maldición, respira."

Comenzó a moverse, toscamente al principio antes de volverse más gentil, más lento. Movió su mano hacia mi nuca, quitando suavemente mi cabello del camino.

Entonces los besos comenzaron…

Las palabras de cariño…

Las caricias…

Los murmullos diciéndome que me sentía tan bien…tan apretada y húmeda y que deseaba follarme de manera desquiciante…jadeando y gruñendo contra mi boca y mi cuello.

Que era tan jodidamente bueno.

Lentamente, me ajusté a él, aferrándome de sus hombros mientras comenzaba a follarme sin piedad contra la pared. Me sumergí más y más profundo en las sensaciones hasta que no había nada más que él dentro de mí, su boca, su lengua, sus labios y su voz. Me vine de nuevo y me dejé caer contra él, agotando lo que quedaba de mi energía.

Pensé que eso sería todo pero estaba equivocada. Me llevó al sofá que había estado mirando antes y me recostó. Me desnudó por completo antes de que él también se desnudara.

Entonces empezó de verdad: la contante e implacable follada. Sobre mi espalda, con mis piernas sobre sus hombros, contra el sofá, boca abajo, de lado, sobre mis rodillas, encima de él, debajo de él, con mi espalda contra su pecho, cara a cara.

Lento hasta que gruñí mi liberación, duro hasta que chillé de placer. Cuando él se corrió, sacó su polla y su boca la reemplazó. Me follaba con su lengua o sus dedos hasta que estaba listo de nuevo.

"No, no más…" La presión estaba aumentando otra vez con él dentro de mí y si me corría una vez más, estaba segura de que me rompería.

"Oh, Dios…"

XXX

"Sólo una más," le dije. "Una más nena."

Trató de huir del sofá pero la inmovilicé, manteniendo mis embestidas en un ritmo lento y estable.

"Shhh…shhh…"

"Oh, Dios…oh, Dios…" Ella se retorcía mientras chupaba sus pezones, sensibles por el abuso que le había administrado a su cuerpo, que estaba tenso por haberse corrido tantas veces.

"Tan bueno…"

"¡Demasiado…oh, Dios…Edward!"

"Respira nena, respira…"

"No…puedo…soportarlo…"

"Déjalo ir…"

Se retorció y chilló cuando se vino de nuevo, casi cayéndose del sofá. Ella estaba temblando pero no me detuve, no podía romper el ritmo.

"Vamos a hacer esto a mi manera, ¿está bien?"

Dudaba que ella deseara un resultado como este. No habría más espera, no más masturbarse como un mono degenerado mientras el otro estaba al teléfono. No más escalar cercas ni esconderse en la oscuridad. Ella vendría cuando yo la deseara y yo estaría donde quiera que ella me deseara.

Asintió y gimió su acuerdo en mi boca. Me imaginé que diría si a cualquier cosa con tal de que me le quitara de encima.

"Una más… sólo una más…" Ella comenzó a negar con su cabeza y jalé de su cabello, inclinando su rostro. Sus ojos estaban entreabiertos, nublados con placer delirante. Sus labios estaban ligeramente abiertos mientras jadeaba con cada embestida. Su piel brillaba por el esfuerzo y su cabello era una salvaje nube sobre su cabeza.

Hermosa, tan sólo putamente hermosa.

"Dios, te extrañé…"

"Mentiroso…"

Sabía que si no la hubiera conocido en el tren, la hubiera conocido en algún lugar y en algún momento y hubiera cazado su culo. Sólo que nos hubiera tomado un poquito más de tiempo pero terminaríamos justo donde estábamos- enredados entre mis sábanas, sobre mi sofá y con mi polla dentro de ella.

Sabía que estaba cansada y si no terminaba pronto, ella se iba a dormir mientras la follaba. La monté más rápido, mis embestidas acelerándose y mis manos apretando sus tetas.

En el instante que me vine, la quería follar otra vez.

"Mmmcansada…" ella murmuró, moviéndose y empujándome lejos. Me moví con ella, moldeando su pequeña figura contra la mía. No me iba a ir a ningún lado.

Para evitar aplastarla, la jalé sobre mi costado. Terminó mitad recostada sobre mí con mi polla aún profundamente dentro de ella. En verdad estaba cansada. Sabía que no había estado durmiendo bien pero maldición, estaba lejos de sentirme saciado. Comencé a empujar dentro de ella, mirando mi polla, cubierta por sus jugos, deslizarse dentro y fuera.

"Edward…," suspiró enfurruñada y exasperada.

"¿Si?"

"Quiero dormir…"

Está bien. No tenía que estar despierta, de cualquier forma. La puse sobre su espalda y me moví hacia abajo, lamiendo y chupando su coño a mi antojo. Después de un rato, ella comenzó a retorcerse de nuevo, murmurando débiles maldiciones. Éstas sólo me estimulaban más.

"Aléjate," murmuró y rodó sobre su estomago, enterrándose profundamente en el sofá con su apretado y pequeño culo en plena exhibición. Era como si me estuviera incitando.

"¡Putamadre!" gritó sorprendida cuando mordí la curva de su culo. Gruñó, me abofeteó y me empujó, maldiciéndome a una muerte prematura mientras yo trataba de someterla. Pero se dejó agarrar después de una corta batalla y acurruqué su cuerpo contra el mío una vez más. Ambos gemimos cuando me deslicé dentro de ella.

"Eres insaciable," se quejó pero gimió cuando comencé a embestir más profundo dentro de ella. Era su puta culpa que yo no pudiera tener suficiente de ella.

"Te dejaré dormir…después…"

Encontrar el ritmo correcto se volvió más fácil, acumulando la presión mucho más rápido.

Mi mano estaba en su cabello, su lengua en mi boca, tragándose los joder y sus sí y tan bueno. Ella pensó que estaba mintiendo cuando le dije que era hermosa, que no podía tener suficiente de ella, que se sentía tan bien que la podía follar la noche entera. Ella se carcajeó de lo que pensó que eran absurdos.

Me corrí justo cuando otro orgasmo le llegó de golpe, aferrándome a ella mientras prolongaba el mío. Ella se colapsó y rodó como saco de patatas sobre el sofá tan pronto terminé. Permanecí dentro de ella por un par de minutos más, besando sus hombros hasta sus brazos, succionando sus dedos hasta que se quejó otra vez y me dijo que me fuera a joder yo mismo por un rato.

A regañadientes, me levanté y la dejé dormir.

De todos modos, me estaba muriendo de puta hambre y necesitaba ver que andaba haciendo Jasper. Le daría a Bella dos horas, máximo.

Ya estaba dormida antes de que pudiera ponerme los vaqueros.

XXX


N/A

Ok señoritas, denme un poco de amor y comenten.

N/T

Ajam, lo mismo que dijo Kris arriba.