Ib:
Durante las dos semanas siguientes, todo fue muy bien. Garry iba excelentemente en el trabajo y yo hacía bien mi papel de ama de casa temporal. Nos turnábamos para preparar las comidas. Nos repartíamos besos durante las noches hasta el amanecer. Y así, hasta el día de hoy. Día en el que sabía que algo cambiaria notoriamente en nuestra relación. Un presentimiento, un cambio en mi actitud. Pero no sabía si era algo bueno o algo a lo que temer. Lo que me preocupaba un poco, era el hecho de que Garry siempre desviaba la conversación al hablar de niños. Pero, siempre le resté importancia a ese hecho. Eso podía esperar uno o dos años más.
Esa mañana Garry se fue a trabajar, y como había sucedido los últimos días, me quedé sola en casa. No tenía nada que hacer. Todo se mantenía perfectamente limpio y en buen estado. Podía decir que Garry era el hombre de mis sueños. Amoroso, amable y noble. Pero, como ya lo dije, hacia dos días había un cambio en mi actitud. El saber que un hecho importante estaba por ocurrir, pero no saber cuál era. Era algo… inquietante. Mi ciclo menstrual estaba atrasado tan solo dos días, así que aún no me era importante. Posiblemente me llegaría hoy. Aunque, en realidad, sabía que no lo haría. Inevitablemente caminé a la habitación que compartía con Garry y abrí el primer cajón de mi mesilla. Allí estaba aquella caja de un color blanco con aquel instrumento tan tedioso dentro. Lo saqué. Era de una forma rectangular, entraba en la palma de mi mano.
Fue entonces cuando fui al baño con las instrucciones en mano. Lo usé. De alguna forma, el resultado no me sorprendió mucho. Y a la vez, si me sorprendió. Me hizo muy feliz, pensar en el futuro no muy lejano. Aquella prueba de embarazo había dado positivo. Estaba embarazada.
Ya era de esperarse luego de tantas noches pasionales sin protección. El resultado llega a ser algo muy bello. Pero lo que me preocupaba ahora era la opinión de Garry, el padre de la cosa que estaba hospedándose dentro de mi vientre temporalmente. Me gustaría que fuese un pequeño niño, el cual Garry pudiese llevar a ver el béisbol y también jugar. A la vez, quisiese una niña que se quedase conmigo. A la cual hacerle hermosos peinados, comprarle vestidos y lazos y darle muchas muñecas.
Ahora, sólo me restaba esperar por Garry. Prepararía una fabulosa cena para dos y le daría la noticia de que sería padre. Apostaría a que estaría muy feliz. Él volvería a besar mis labios una y otra vez y luego charlaríamos sobre la futura crianza de nuestro hijo o hija. Estaba a punto de estallar de alegría.
…
Esa noche, Garry llegó con cuatro personas más a casa.
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Garry:
Estaba muy feliz por llegar a casa para besar a mi bella Esposa. Era mi turno de preparar la cena. Casualmente, invité a Cassandra y a Gregory, dos de mis compañeros de trabajo y a Georgia y Vivianne, dos alumnas de paso. No sería ningún problema. Además, eso incrementaría mi relación con mis compañeros de trabajo y la confianza en mis alumnos. Al abrir la puerta, Ib borró la sonrisa que había estado segundos antes en su rostro, inconfundiblemente. Al menos, para mí. Seguramente había arruinado uno de sus planes para dos.
—Bienvenidos. —Dijo ácidamente para luego voltearse y dirigirse a la cocina. Gregory, mi compañero, permaneció mirándome.
—Mujeres, eh. —Dijo, como si fuese de rutina. —Son todo un caso. Al menos sabes por qué está enfadada, ¿no?
—Oh, vamos. —Soltó Cassandra. —Las mujeres no nos enfadamos por cualquier cosa.
—Cierto. —Dijo Vivianne, una muchacha hiperactiva. En cambio, su mejor amiga, Georgia, era muy callada.
Caminé a la cocina tras Ib, sin responder ninguna de las respuestas en aquella charla sobre mujeres. Allí estaba ella, en el lavaplatos, haciendo… nada. Quizá, sólo miraba su reflejo.
—¿Qué ocurre, Ib? —Dije, de forma cariñosa y alentadora. —Sabes que puedes contarme.
—Yo esperaba que estuviésemos solos. —Al parecer, sólo quería una noche de intimidad. —Verás, Garry, yo…—Y, antes de que terminase la frase nos interrumpió Georgia, que, al parecer, deseaba un vaso de agua. Ib ignorantemente se lo concedió y empezó a servir la cena. Me ofrecí para ayudarla, pero ella se negó rotundamente, así que la dejé.
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Finalmente, todos nos sentamos en la mesa. La charla era muy vivaz. Ya fuese sobre el clima, el trabajo, incluso las clases. Ese grupillo podía sacarte una sonrisa con cualquier tema. Siempre lo hacía divertido. Ib permanecía callada, inerte. Ni siquiera había tocado su comida. Simplemente estaba… mirando. Mirando la manera en que charlábamos. Fue un momento fugaz cuando nuestras miradas se encontraron y luego ella volvió a agachar la suya. De pronto, la mesa estaba en silencio.
—Lamento la intrusión. —Dijo Georgia.
—Sí… yo las llevaré a casa. Vamos. —Dijo Gregory, que sin previo aviso salió de la sala. Cassandra me dirigió un saludo fugaz y se marchó, seguida de las dos jóvenes. Finalmente, silencio, soledad absoluta.
—Ib… susurré una vez estuvimos solos. —¿Qué ocurre, cariño?
Entonces en aquella sala comenzaron a escucharse sollozos. Por supuesto, de mí amada Ib. Fue entonces cuando me acerqué y rodee su pequeño cuerpo con mis brazos, en un cálido abrazo. Los sollozos aumentaron.
—Ib… Ib, ¿Qué ocurre? —Dije aumentando la fuerza del abrazo.
—Yo… Garry…—Dijo ella, intentando calmarse. Su rostro lagrimoso me miró. —Estoy embarazada, Garry. ¡Serás padre!
Entonces eso era. ¿Cómo no pensarlo? Ib siempre había sido una mujer fuerte. Pensar que estaba embarazada. Quería creer que era una broma de mal gusto. De todas formas era mi culpa. Todas aquellas noches sin protección resultarían en esto algún día. Lo sabía Era inevitable. Pro no creía que sería tan pronto. —Qué bien, Ib.
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Agradecimientos a choco-chanX3 por inspirarme(¿). Lo sé, soy mala xD.
