Candy y Terry abandonaron el hotel luego fueron por el equipaje de Terry y así juntos llegaron a casa de Eleonor.
- Hijos ¿Por qué sé tardaron tanto?
- Hola mamá... Si ya lo sabemos pero tuvimos un pequeño percance.
- ¿Pero todo está bien?
- Si mamá afortunadamente todo está bien.-Terry tomo la mano de Candy.
- Me alegra tanto verlos juntos, ya quiero qué llegue el día de la boda... Y mis nietos! Ya los veo corriendo por está casa y haciendo travesuras.-los ojos le Eleonor brillaban de felicidad con solo pensar en sus nietos.
- Mamá para eso falta mucho.-Terry veía a Candy y estaba estaba un poco sonrojada.
- ¿A ti no te gustaría tener hijos pronto Candy?
- Claro qué si Eleonor... Ya quiero ser madre.-Candy acaricio su vientre.
- Desde qué sabemos qué hay una vida dentro de nuestro vientre y que día a día crece un poco más, también empieza a crecer un sentimiento en nuestro corazón y un amor tan puro y especial distinto al amor que sentimos por los demás, cuándo por fin llega el día tan esperado y podemos ver su carita, tocar sus manitas y escuchar su llanto nos damos cuenta que ese nuevo amor es incondicional... Que ese amor no conoce límites ni barreras, ya veras Candy que la etapa más hermosa de una mujer es el embarazó, te lo digo porqué eso mismo sentí cuándo te estaba esperando a ti mi amor.-Eleonor acaricio el rostro de Terry.
- Que hermoso lo que dices Eleonor yo también esperare a mi hijo con ese mismo amor.
- Veras que así será Candy... Bueno me voy a descansar, no sé duerman muy tarde saben que mañana es su último día aquí y quiero pasarlo con ustedes.
- Claro que si mamá, que descanses.
- Buenas noches Eleonor.
Una vez que estuvieron solos Terry reavivo el fuego de la chimenea, sé acomodo en el sofá y acuno a Candy entre sus brazos.
- Un hijo de Candy y mío.-pensaba Terry.
- ¿En qué piensas Terry?
- Pienso en nuestro primer hijo... Te imaginas Candy después de nuestra boda vendrán nuestros hijos, no me había puesto a pensar en eso y ahora que mi mamá hablo de eso sentí una emoción tan grande y una felicidad que no cabe dentro de mi pecho.
- Terry lo que más quiero en la vida es casarme contigo, ser la madre de tus hijos y formar la familia que siempre quisimos.-Candy sé acerco a Terry y lo beso con mucha ternura.
- Siempre soñé con ser feliz junto a ti Candy... Y ahora ese sueño sé está cumpliendo... Tu mi hermosa Julieta eres la razón de mi existir... Eres lo que tanto anhelaba y ahora estás aquí.
- Terry pasemos la noche aquí, viendo el fuego de la chimenea cómo aquel día en Escocia... ¿Lo recuerdas?.
- Claro que lo recuerdo, esos días fueron los mejores de mi vida y todo gracias a ti mi amor.
-¿Creés que algún día podamos volver?
- Si tu lo deseas así será mi hermosa princesa.
- Te das cuenta Terry pasado mañana emprendemos nuestro viaje a la felicidad!.
- Candy mi Candy... No existen palabras para expresar lo que siento por ti.
Entre risa y risa, abrazos, besos y hermosos recuerdos fue llegando un nuevo día, Terry y Candy durmieron muy poco pero el sueño sé recompensaba con el placer de haber pasado toda la noche juntos abrazados y diciéndose cuánto sé amaban.
Candy fue a su habitación para bañarse y cambiarse de ropa, Terry hizo lo mismo pasada media hora ya estaban todos en el comedor para desayunar.
- Buen día hijos ¿Cómo amanecieron?
- Buen día.-contestaron al mismo tiempo.
- Vaya pero que sonrientes amanecieron el día de hoy!.
- Así es madre.-Terry miraba a Candy con tanto amor.
- Y cómo no lo vamos a estar Eleonor si mañana viajamos a Chicago, ya quiero empezar con los preparativos de la boda estoy tan emocionada... ¿Qué dirán mis madres cuándo lo sepan? Sé pondrán felices!.
- Me hubiese encantado viajar con ustedes y ayudarte con los preparativos Candy, pero cómo ya saben el padre de Terry llegará en unos días y tengo que esperarlo para ponerlo al tanto de su boda.
- No te preocupes mamá, pero recuerda que tienes que estar presente el día de mi boda.
- Claro que si hijo, ahí estaré.
Cuándo terminaron desayunar Candy fue a su recamara para escribirle un telegrama a Albert quería enviarlo cuánto antes para hacerle darle la buena noticia, Terry y Eleonor estaban en el despacho.
- Mamá ¿Puedo pedirte un favor?
- Claro hijo, el que quieras.
- Quiero que te encargues de amueblar la recamara principal de mi futuro hogar, sé que tienes lindos gustos y me encararía que te encargaras de eso, además de una sorpresa que quiero darle a Candy .
- Por supuesto que si cariño, muchas gracias por permitirme ayudarte con eso ¿Pero crees que Candy no sé sentirá ofendida por eso? Recuerda que es el hogar de ambos e imaginó que ella querrá amueblarlo a su gusto.
- Ya lo sé mamá pero solo será la habitación principal, cuándo estemos de regreso nos encargaremos de amueblar la casa a nuestro gusto.
- Me parece perfecto hijo, pero dime que sorpresa quieres prepararle a Candy.-Terry le explicó a su madre la sorpresa y ella quedo maravillada con lo que su hijo proponía.- Después de unos minutos Candy bajó al despacho.
-¿Ya astas lista pecosa?
- Si amor.
- Muy bien vamos.
Candy y Terry iban a enviar el telegrama para Albert y a comprar una maleta más grande para el vestido de novia de Candy.
- ¿Terry podemos ir a nuestra casa?
- Lo que la futura Señora de Grandchester diga.
- Gracias amor.-Candy le dio un tierno beso, estando en la casa Candy no puso evitar recorrer cada rincón de la casa otra vez, mientras Terry la miraba fascinado.
- Terry quiero preguntarte algo...
- Dime.
- Bueno yo... Quiero saber... Bueno... No sé... Tengo curiosidad de saber ¿desde cuándo compraste está casa?
- Lo que yo creo señorita pecas es que usted quiere saber si está casa la compre para vivir aquí con Susana...¿No es así?
- Bueno la verdad es que... no solo quería saber hace cuánto tiempo la habías comprado.-Candy le dio la espalda a Terry para ver a través de una enorme ventana que daba buena vista hasta la calle principal.
- Candy ven acá.-Terry la volteó hacia el y la tomo del rostro.-Está casa la conozco desde que llegue a New York… Cuándo yo no era nadie aquí, sabés cuándo te extrañaba mi consuelo era venir por estás calles y caminar ya que para verano hay muchas zonas verdes y los árboles sé ven tan hermosos con el verde de sus hojas haciendo contraste con sus ramas cafés... Tantos eran mis deseos de verte que imaginaba verte trepada en uno de los árboles más altos y fue ahí dónde vi está casa, me acerque para verla más detalladamente y me encanto el estilo de la casa amplía pero a la misma vez modesta desde ese momento supe que este sería el hogar perfecto para nosotros por eso trabaje duro en el teatro para obtener el papel de Romeo y que mis ingresos económicos aumentarán para facilitarme la compra de está casa, cuándo por fin logre mi propósito te envíe el boleto paraque vinieras a New York, mis intenciones eran que te quedaras aquí conmigo para casarnos y traerte a vivir a está casa pero desgraciadamente no fue así y desde entonces está casa asta vacía esperando para ser habitada por mi amada Julieta y ese día cada vez está más cerca, quiero que sepas que Susana nunca supo que yo había comprado está casa... Siempre la guarde celosamente al igual que ésto.-Terry saco del bolsillo de su abrigo la armónica que Candy le obsequio cuándo estaban en el colegio.-Cuándo tenía la necesidad de sentirte cerca venia aquí y tocaba nuestra melodía por horas recordando los días felices vividos contigo en el colegio, todo lo que tengo y todo lo que soy es por ti y para ti... Entiendes amor mío.
- Terry yo nunca imaginé que está casa la habías comprado desde hace mucho... Yo pensé que era para...
- No digas nada amor-Terry poso sus labios en los de ella.-jamás pensé en formar un hogar con Susana... La única persona que puede habitar mi corazón y este lugar eres tu mi amor y solo tu.
- Oh Terry... perdóname mi amor soy una tonta al pensar en eso, perdóname por favor.
- No tengo nada que perdonarte amor.
- Te amo Terry!
Continuará...
