Capitulo 8

Sentía que la sangre se agolpaba en su cabeza y que el corazón se le iba a salir en cualquier momento.

¿¡Qué demonios hacía Kagome en su cama!?

Trató de pensar el porqué de su estadía ahí. Pensó largo rato, hasta llegar a la conclusión de que no entendía nada.

Solo había dicho a Kaede que llevara a Kagome a su habitación para que descansara y...

— Oh, rayos... — pensó.

¡La malvada de Kaede había llevado a Kagome a su habitación a propósito!

La furia comenzó a hacer presencia en su rostro, enrojeciéndolo súbitamente. Pero desapareció tal y como vino cuando bajó su vista hacia Kagome, quien dormía plácidamente, acurrucada entre las sabanas de su cama.

Su cabello caía como una cascada sobre sus hombros desnudos, y sus labios sonrosados estaban entreabiertos, dándole un toque de inocencia y de sensualidad que a Inuyasha lo maravillaron y dejaron si habla.

Se veían tan linda que Inuyasha no pudo más que contemplarla dormir. Y al pasar sus ojos por el esbelto cuerpo de Kagome, notó que ésta no llevaba ningún camisón o alguna prenda para dormir.

¿Acaso estaba desnuda bajo las sabanas?

Bueno, perfectamente pudo haber quitado las sabanas y descubrirlo por sí mismo, pero no lo hizo. No por temor a que Kagome se despertara y le pegara por pervertido, sino porque creía que verla desnuda cuando no tenía conciencia de nada, no era justo. Y no quería aprovecharse de la situación en la que se encontraba la muchacha.

Pero la curiosidad pudo más que él.

Con un ademán cogió el borde de la sabana, y estaba por tirar de ella cuando Kagome se movió y se acurrucó junto al regazo de Inuyasha, ocasionando que sus senos tuvieran contacto con el firme torso de Inuyasha y que su rostro quedase escondido entre la curva de su cuello.

Al bajar su mirada, se encontró con el pacífico rostro de Kagome, y la suave y tersa piel de su espalda. Sintió el deseo de acariciarla, y así lo hizo.

Con una de sus manos comenzó a trazar un sendero imaginario por la espalda de Kagome, bajando y subiendo, maravillándose por la suavidad y textura de ésta.

Bajó sus labios a su hombro izquierdo, y rozó suavemente su boca contra la piel desnuda de Kagome, subiendo hasta llegar hasta su níveo cuello y besarlo.

— ¡Qué delicioso sería que estuviese despierta y poder hacerle el amor...! — Pensó Inuyasha, al momento que separaba sus labios del cuello de Kagome y la quedaba mirando desde su privilegiada posición.

Pero no, se dijo. Ella era un fruto prohibido y él lo sabía. No debería haberla tocado.

— Idiota — se reprochó.

Pero en su interior se sintió dichoso. Tenía a Kagome con él esa noche. Y aunque no pudiera hacerle el amor, la consentiría en sueños y la tendría con él hasta que el sol estuviera bien alto en el cielo. Nadie le arrebataría ese momento, y agradeció a su vieja niñera por haber puesto a Kagome en su habitación esa noche.

Tomando a Kagome de la cintura, la acurrucó más entre sus fuertes brazos, y la estrechó contra sí.

Le encantaba la sensación que sentía cuando los senos de Kagome se pegaban a su torso desnudo, al igual que la sensación de tenerla entre sus brazos.

Y con un largo bostezo, se acurrucó con su amada en brazos, para irse los dos juntos al país de los sueños y maravillas...


Hola a todos!

Jeje aqui les deje la segunda parte del fic xD

Espero no haber causado muchos trastornos cuando llegaron a TU jejeje

Pero weno, aqui está. Ojala no se hayan desilucionado mucho oo

Lo que pasa es que no podía ponerle Lemon aqui porque ... bueno, si les contara ya no tendría sentido el seguir con la historia, no? xD

Asi que los dejo amigos :3

MUAJAJAJA!!

Adiu! Besos y cariños a todos ustedes!

P.S: Review:3