Bella POV
¡Alice estaba completamente loca de remate!
No iba a entrar a esa tienda.
"Vamos Bella".-Insistía apuntando a la sex-shop (').
"No Alice, además somos menores de edad."
"Lo sé, pero por inauguración dejarán entrar a todo el público. Además de que hay muchas ofertas en diferentes juguetes, pócimas y manuales."-Dijo al mismo tiempo que leía el cartel donde decía todo lo que Alice acababa de repetir.
Así es, en el centro comercial acababan de abrir una sex-shop y era la novedad, Alice con sólo ver la palabra "oferta" decidió que era una ganga y que tenía que entrar, claro, llevándome a mí con ella.
"Alice".-Dije tratando de zafar mis muñecas del agarre del diabólico duendecillo.-"¿Para qué quieres entrar a esa tienda? Ni siquiera tienes con quién usar todas esas cosas".-Dije con asco, los juguetes con los que las personas salían eran demasiado extraños, y algunas veces no les encontraba forma y un uso adecuado.
"Quizá no".-Dije ofendida.-"Pero tengo curiosidad, no quiero esperar otro año para poder entrar".-Me miró con esos ojos. ¡Ay no! Eran los ojos del gato con botas de Sherck, era tan difícil decir no, eran demasiado convincentes, tanto que hasta podía oír la música que suena en esa escena, haciéndola aún más adorable.
"Oh, que mas da".-Dije sin poder resistir a esa cara de gato a medio morir.-"Solo espero no encontrarme a nadie."
Alice comenzó a dar pequeños saltitos.
Suspiré.
Lo que hacía por solo una amiga.
Patético.
Entramos al local, mis pupilas tuvieron que acostumbrarse a la oscuridad del lugar; las paredes del lugar eran rojas pasión con algunos detalles negros.
Las personas que atendían el lugar eran mujeres, de unos 25 y 30 años, vestidas con algo que parecían ser corsés, pero un poco más… sensual.
Casi todas usaban mayas negras rayadas, y unos tacones que si se caían sería lo último que harían, su cabello era chino con bucles, o completamente lacio.
Su maquillaje era exagerado, las sombras de los ojos eran del mismo de su corsé, sus labios de carmesí intenso, y las chapas casi del mismo tono que las mías.
"Hola".-Dijo una de ellas con lo que se supone que sería una voz sensual.-"Novatas, ¿Verdad?".-Alice y yo la miramos con los ojos abiertos, ella río.-"Se nota. Díganme, ¿buscan algo en particular?"
"No, solo pasamos a mirar".-Contestó Alice, yo miraba fijamente el suelo de la vergüenza, seguramente todos pensarían que soy una degenerada sexual.
"Oh, muy bien. ¿Quieren que les muestre nuestra variedad de vibradores?".- Al oír eso, salí corriendo hacia otro de los estantes, dejando a Alice sola con la tipa de los consoladores.
Pensé que Alice saldría corriendo conmigo, pero casi me da un paro cardíaco al ver que se iba con la vendedora para ver a los dildos.
Rodé los ojos, para Alice cualquier cosa que dijera oferta, o descuento, era una oportunidad que no debía desaprovecharse, pero eso era demasiado, ir a ver esas cosas, eran, perturbador.
Me giré para observar los libros que estaban en los estantes, ya estaba aquí ¿Qué más podía hacer?
No pensaba irme sin Alice, y si la dejaba sola, era capaz de comprar esas cosas, si le daban un buen precio, Alice era capaz de comprar hasta un elefante disfrazado de cerdo.
Comencé a leer los títulos de los libros que estaban en los estantes, por cierto motivo no dejaban entrar a menores de edad a esta tienda, ¡Perturbaba la mente de los menores!
Mil y una posiciones para mayor placer.
Mil y una formas de llegar al punto G.
Posiciones para lesbianas.
Posiciones para homosexuales.
¡Vaya!, al parecer todos los libros eran sobre posiciones y que movimientos hacer para lograr un mayor placer al momento del acto sexual.
"¡Bella!".-Chilló Alice al lado mío, haciendo que me sobresaltara.-"Mira esto".-Dijo poniendo enfrente de mis ojos, algo largo y grueso de color negro.-"¡Solo 3 dólares!".-Al entender que es lo que Alice sostenía en sus manos, solté un grito y lo aventé.
"¡Alice! ¡Suelta eso!".-Le grité. Alice levantó la cosa esa y rodó los ojos.
"No hay porque hacer un gran alboroto de esto Bella".-Dijo paseando el consolador enfrente de mis ojos.-"Como dice la vendedora, Sisi, es un objeto natural, para dar placer a la mujer, también eso es natural.".-Dijo Alice.
Definitivamente estaba loca, pero en exceso.
Alice se volvió a ir con Sisi, hasta nombre se prostituta tenía esa vendedora.
Cuando el ritmo de mi corazón volvió a la normalidad volví a poner la atención a los libros, prefería eso a tener que tocar esos objetos raros, me provocaba nauseas.
Kamasutra.
El título del libro sexual más famoso de todo el mundo llamó mi atención; estiré un poco para tomarlo.
Cuando por fin lo tomé, miré sobre mis hombros para verificar que nadie me viera, me sentía como una delincuente o algo así.
Abrí el libro y comencé a hojear el libro, desde hace mucho tiempo había tenido la curiosidad de ver este libro; las caras de los "protagonistas" eran de rasgos indios.
¡Bravo Bella!
Acabas de descifrar la procedencia de este libro, que es más que famoso que es proveniente de la India.
Rodé los ojos ante el comentario tan estúpido que yo misma hice; cambié de página a causa que las otras imágenes eran demasiado bruscas para mis ojos, la siguiente era interesante, de hecho, no le encontraba forma, así que acerqué el libro más a mis ojos para poder contemplarla mejor.
"No sabía que te interesaran tantas posturas sexuales".-Dijo una voz aterciopelada que deseaba no conocerla, pero para mi desgracia. La conocía y muy bien.
Edward.
El libro se me resbaló de las manos y cayó al suelo.
Giré rápidamente para encararlo, y comprobar que era real y no era mera alucinación.
"¿Qué…haces…aquí?".-Pregunté mientras pasaba saliva notoriamente, estaba realmente nerviosa.
"Yo te podía preguntar exactamente lo mismo".-Dijo acercándose a mi mientras sonreía torcidamente dejándome la mente en blanco por unos segundos.
"Hola guapo".-Dijo una de las prosti… perdón, de las vendedoras dirigiéndose a Edward.-"¿Quieres que te muestre algo?".-Dijo repagándose a él.-"Tu di y yo te muestro".-Dijo mientras veía su cuerpo.
Esa zorra se le estaba insinuando a mi tutor, y el solo sonreía.
Al principio iba a golpearlos a los dos, pero después puse atención a la sonrisa de Edward, no era de coqueteo, si no de burla, se estaba burlando de ella.
"No gracias.".-Le contestó Edward dando un paso lejos de ella, y me tomó de la mano. Al principio no entendí nada, ¿Por qué estaba sosteniendo mi mano?
Pero una corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo ante su tacto, dejándome helada sin poder hacer nada más que mirarlo a los ojos, y perderme en esos ojos verde esmeralda que tanto me gustaban; Edward me miró por un segundo, pero luego volvió su vista a la vendedora.
"Mi novia y yo ya nos íbamos, solo acompañábamos a una amiga".-Dijo mientras besaba mi mano, automáticamente me sonrojé y mi corazón comenzó a salir rápidamente.
"Oh, muy bien. Si quieren podemos mostrarles algunos de los disfraces que tenemos, también hay para hombres, les aseguramos que tendrán una de las mejores noches de su vida".-Nos dijo mientras nos guiñaba un ojo.
"No gracias, nosotros yo nos íbamos".-Contesté con apuro.
La vendedora se encogió de hombros y nos dejo solos.
Edward y yo nos miramos, era obvio que ninguno de los dos sabía cómo actuar; por lo menos yo aún no terminaba de asimilar el hecho de que acababa de aparentar se novia de Edward, y aún no quería separar nuestras manos.
La moldura de las manos de Edward se acomodaban perfectamente a las mías, haciéndolas parecer dos piezas de puzzles que por fin estaban juntas.
"¡Bella!".-Chilló Alice. En cuanto oímos su voz nuestras manos rompieron el contacto, era extraño. Mis manos, extrañaban a las de Edward querían volver a tomarlas.-"¿Sr. Tutor?".-Preguntó Alice blanca como un fantasma mientras las bolsas que traía en las manos se caían al suelo.-"¿Qué está haciendo aquí?"
"Yo tendía que preguntarle eso a ustedes, ¿No creen?".
Miré a Alice con la mirada de "Te lo dije"
"Salgamos de aquí".-Dije tomando el libro y poniéndolo en su lugar otra vez.-"He tenido suficiente como para 3 años".
Escuché la risa musical de Edward y la risa nerviosa de Alice atrás de mí.
Al salir de la tienda, mis pupilas volvieron a sufrir a causa del cambio drástico de luz, parpadeé varias veces para que se acostumbraran a la iluminación.
"Ahora sí, ¿Me pueden explicar que hacían adentro de esa tienda?".-Nos preguntó Edward.
"Este… nosotras… este…".-Comencé a balbucear cosas sin sentido.
"Tenía ofertas".-Dijo Alice mientras se encogía de hombros.-"La pregunta de los seis millones aquí es, ¿Qué hacía tú aquí? ¿No se supone que tenía mucho trabajo".
Edward se tensó ante la pregunta de Alice; y ahora que lo pensaba, tenía razón, él me había dado permiso de ir porque tenía muchas cosas que hacer y no tenía tiempo para estarme cuidando.
"Es cierto".-Corroboré con Alice.-"Tu dijiste que no tendrías tiempo para salir".-Confirmé mientras alzaba una ceja y ponía una mano en mi cintura.
"Esto… si…pero…".-Comenzó a decir, pero fue interrumpido por Alice que pegó un grito.
"¡Oh, por Dios!".-Soltó todas las bolsas y cayeron al suelo.-"50% y 60% de descuento en maquillaje profesional".-Esto era el colmo, Alice ni siquiera se maquillaba profesionalmente.
"Alice, por favor, esto es ridi…".-No pude terminar porque Alice ya se había ido corriendo hacia la tienda que acaba de anunciar esa oferta.-"Y me quedo hablando sola".
"¿Qué yo no cuento?".-Preguntó Edward con tono de indignación.
"No".-Contesté tratando de contener una sonrisa que bailaba por mis labios; me agaché para levantar las bolsas que Alice había dejado caer; las llevaría al coche, junto con las otras que ya había abarcado todo el espacio posible en mi auto, y regresaría a buscar a Alice.
No sé cómo le haríamos para irnos a mi casa, era Alice o sus bolsas. Probablemente Alice escogería que sus bolsas se fueran en mi auto y ella se iría en taxi o algo así.
"¿Sabes? Eso podría afectar seriamente mi autoestima".-Dijo Edward con un tono de falsa preocupación.
"Qué bueno. Ya te hacía falta bajarle a tu ego".-Le contesté poniéndome de pie con las bolsas de Alice.
Me encaminé hacia el estacionamiento, tratando de equilibrarme con tantas bolsas, estas bolsas eran solo de la sex-shop que Alice me obligó a entrar, no quería saber qué es lo que había terminando comprando.
"¿Necesitas ayuda?".-Preguntó una voz aterciopelada a mis espaldas. ¿Qué no tenía nada mejor que hacer que venir a atormentarme con su presencia?
"No gracias". Prácticamente ya habíamos llegado al coche, ¿Para qué me ofrecía su ayuda cuando ya no la necesitaba.
Coloqué las bolsas en el asiento de copiloto, ya que la cajuela iba llena, y si la abría cerrarla sería muy complicado.
Me giré para volver a la plaza, pero cuando iba a dar un paso, Edward dio otro hacia mí, quedando a pocos centímetros de mí.
Podía sentir su aliento sobre mi cara, sus ojos me tenían completamente hipnotizada, sus labios me llamaban a que los besara; y al parecer él no estaba mejor.
Colocó sus manos en mi cintura, haciendo que nuestros cuerpos se pegaran más, automáticamente mis brazos se colocaron en su cuello, y mis manos comenzaron a jugar con su cabello.
No tenía idea de lo que estaba haciendo, ¡Es mi tutor! ¡5 años mayor que yo! ¡Iba a besarlo en medio de un estacionamiento! ¡Donde cualquiera podría vernos!
Pero no hice caso a mi parte racional, quería besarlo, lo necesitaba, y él no hacía nada por romper esta burbuja tan personal, lo que indicaba que si lo deseaba él también.
Cerré mis ojos suavemente mientras veía que él también los había cerrado.
Sentí sus labios sobre los míos, solo por un segundo y sentí que estaba en el cielo, eran tan suaves, pero firmes a la vez.
Al igual que nuestras manos encajaban perfectamente, nuestros labios lo hacían.
Edward comenzó a mover sus labios contra los míos…
"¡Piii…Piii…Piii…Piii!".-Comenzó a sonar la alarma de mi coche, haciendo que los dos nos separamos rápidamente.
Yo por supuesto, estaba más que sonrojada.
¡Había besado a mi tutor!
Aunque prácticamente no había sido un beso, solo un roce pequeño de labios.
Mi corazón estaba latiendo desbocadamente, mientras miles de mariposas revoloteaban en mi estómago, sentía que mi cara iba a explotar de lo roja que estaba.
Miré a Edward a los ojos, y podía jurar que sus ojos, usualmente verdes se habían oscurecido, y me veía intensamente, haciendo que me sonrojara aún más.
Tomé las llaves de mi auto y apagué la alarma. Me estaba estresando ese ruido, además que interrumpió un momento que pudo haber sido crucial en mi vida.
O quizá interrumpió lo que no debía pasar.
Necesitaba aclarar mi mente, y estar cerca de él no me ayudaba, mis labios extrañaban su contacto, mis manos picaban por querer sentir de nuevo su cabello, todo mi cuerpo extrañaba su presencia.
Esto se me estaba saliendo de mis manos.
Esto era algo totalmente inesperado, no podía estar pasando.
Esto, estaba… mal.
O0o0o0o0o0o0o00o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Sex-Shop: Tienda para adultos donde venden todo lo relacionado con la sexualidad.
Hola Hola!
En verdad lamento no haber subido capitulo ayer, pero aquí estoy.
Al rato subo en Destino Empeñoso.
Lamento si alguna se sintió agredida con el contenido de este capítulo créanme, yo también quedé marcada dos años atrás cuando mi mamá, ¡Mi propia Madre!, me llevó a una de esas, casi salgo corriendo de ahí Jaja.
¿Qué les pareció el semi-beso?
¿Quieren que en próximo capítulo narre el semi-beso desde el punto de vista de Edward?
Bueno.. Quiero dedicar este capítulo a Gaby, si otra vez..
¡Pero porque hoy es su cumple!
Mija… ya sabes cuanto te quiero!
Bueno ahora si ya me voy
Nos leemos al rato
Las quiere
Anniie Cullen Massen
