Hetalia no me pertenece, este es de su respectivo creador.
4 de Septiembre, Moscú.
El coche llego a la hora indicada. Sara aun terminaba de hacer su maleta cuando un joven chofer toco a su puerta. Con la mejor de las cortesías le pregunto si podía llevarse su equipaje y esta le contesto que si. Una vez pagada la cuenta del hotel y con ella subida en el vehículo, emprendieron el viaje hacia el hogar del ruso.
—Sabe, imaginaba que en Rusia siempre hacia frio, incluso en verano.— La mujer hablo, en un intento por establecer una conversación luego de media hora de viaje sin hablar.
—La mayoría de los extranjeros piensan eso.— Respondió el conductor— Aunque si le puedo asegurar que cuando el Invierno llega, en ocasiones puede ser bastante cruel.
—Entiendo. Y dígame, ¿Aun falta mucho tiempo para llegar?
—Calculo que unos veinte minutos. La mansión del señor Braginski se encuentra en las afueras de la ciudad.
—Debe ser tedioso viajar todos los días mas de una hora para llegar al trabajo— Expreso la mujer.
—No lo creo— Dijo el joven negando con la cabeza— A mi jefe le gusta conducir su auto y pasar esos largos ratos en el mas absoluto silencio. El me ha dicho que le ayuda a pensar.
El hombre la miro por un instante mediante el espejo retrovisor. La futura huésped traía una falda negra holgada que le llegaba a las pantorrillas, camisa verde fajada a la altura de la cintura y unos zapatos de tacón negros. Al percatarse de que el ruso la veía a ratos, esta le sonrió. El bajo la cabeza y siguió con la vista fija en la camino.
La charla había concluido.
El paisaje cambiaba conforme se acercaban a su destino. Las casas comenzaban a brillar por su ausencia y eran remplazadas por frondosos arboles que se situaban a ambos lados de la carretera. La morada se su anfitrión se encontraba al final del camino.
Las fachadas color blanco fueron lo que captaron su atención, después, los pilares que se extendían por todo el exterior, con decorados en azul turquesa que comenzaron a destacar. Bastante sencillo y simple. Propio del estilo Rococó. Se impresiono un poco al ver que el ruso vivía en un pequeño palacio de la edad imperial.
Iván la esperaba a los pies de una pequeña escalera que daba a la entrada del lugar. Con una camisa blanca y un pantalón de vestir azul marino. No traía su bufanda ni el eterno abrigo beige. El calor que se sentía en Moscú lo había obligado a desprenderse de aquellas prendas. Cuando el coche se estaciono, el soviético le abrió la puerta y le ayudo a bajarse. El chofer desapareció con su maleta.
—Bienvenida seas a mi humilde hogar— Rusia sonrió mientras le ofrecía su brazo a la mujer. Sara lo acepto y juntos emprendieron un paseo.
Primero recorrieron el lugar por fuera, el viento les mecía suavemente la ropa. A lo lejos se escuchaba el cantar de unas aves. Algunas nubes se vislumbraban en la cúpula celeste, pero ninguna de ellas podía opacar el sol.
—Este lugar data del siglo XVIII— Explico el hombre mientras caminaban— Cuando los zares aun gobernaban, esta era una especie de casa de campo de la aristocracia. Una versión diminuta del Palacio de Invierno que esta en San Petersburgo.
La mujer sonrió, asombrada por el dato.
—¿Y desde cuando vives aquí?—Pregunto.
—Mas o menos en 1933 vi que el lugar estaba abandonado así que decidí comprarlo al gobierno y darle mantenimiento. Se convirtió en mi residencia oficial hace 35 años.
—Fantástico— La joven esbozo una sonrisa.
Llegaron a los jardines, un pequeño lago se veía desde la puerta trasera de la casa. El cuerpo de agua cristalina estaba a unos 200 metros de distancia.
—Ahora te mostrare el interior y después de eso te llevare a tu habitación.—Dijo Iván mientras subían unos escalones y entraban al recinto.
—Esta bien.—Respondió la mujer.
México veía los pintorescos decorados. Algunas estatuas de mármol, pinturas que adornaban por completo los techos y cuadros de distintas personas. Alcanzo a distinguir los retratos de las hermanas del ruso. Por las vestimentas usadas, calculaba que eran de principios del siglo pasado. Cerca del que seria su cuarto, se encontraba uno de una muchacha pelirroja. Al pie de la pintura alcanzo a leer : "Anastasia".
Rusia la dejo en sus aposentos, le dijo que debía volver a la ciudad pero que estaría allí para la cena. La dejo al cuidado de un par de mucamas y del chofer que también fungía como mayordomo.
Sara no resistió la tentación de aventarse contra la cama una vez que el hombre se fue. El colchón era tan suave que parecía que se había arrojado a una nube. Las paredes tenían una especie de papel tapiz rosa pálido, con pequeños pájaros pintados en las paredes. Eran unas golondrinas. También habían un tocador, un par de buros, una mesita y un sillón.
Llamaron a su puerta y antes de que pudiera decir "adelante", la sirvienta se abrió paso. Llevaba una charola repleta de dulces y bizcochos acompañada de una tetera y tazas de porcelana. La mujer arqueo una ceja al ver que la joven se incorporaba y la saludaba con gesto amable. Dejo lo que traía sobre la mesa y con una inclinación de cabeza salió de allí.
—Que gente tan mas extraña— Murmuro Sara al tiempo en que mordía un panecillo de chocolate.
Con el paso de los días, la huésped podría definir su estancia en Rusia como una de las experiencias mas raras y curiosas de las que haya tenido memoria. Entre mas convivía con los empleados de Iván, mas le desconcertaba su comportamiento. Al principio, culpo la frialdad de estos a las costumbres locales. Pero un día, cuando en medio de la madrugada se levanto por un vaso de agua escucho que el chofer, quien se llamaba Vladimir, daba una especie de reporte con una radio portátil. Se quedo oyendo a hurtadillas, tratando de comprender lo que decía hasta que unos pasos que venían en su dirección la hicieron correr y esconderse. Cuando vio que nadie andaba por allí, huyo sigilosamente a su habitación.
Se quedo sedienta hasta el alba.
Después de aquella experiencia, comenzó a fijarse en las mucamas. Estas caminaban bastante erguidas, con la mirada al frente y actitud impasible. Noto también que mientras andaban, su brazo izquierdo permanecía pegado a su cuerpo mientras que el derecho se balanceaba con total normalidad. Esa forma de caminar le indico quienes conformaban el servicio de aquel hogar.
Militares. Quizás del ejercito rojo o agentes del gobierno.
Lejos de molestarse porque el ruso la mantuviera vigilada constantemente, dejo el tema de lado y trato de disfrutar el resto de su estancia. Al contrario de los agentes de Estados Unidos, los soviéticos se mantenían al margen de la vida de la huésped y solo se dedicaban a observarla y atenderla.
Ahora bien, la reunión que las republicas soviéticas tenían programada para el 10 de septiembre se pospuso hasta el 24 de ese mismo mes.
Aquello termino por derrumbar los planes que tenia Sara de visitar a Canadá, ya que con ese nuevo cambio, ahora solo le restaba una semana de convivencia con el prusiano y los días contados para regresarse. Debía volver a mas tardar el 3 de octubre a su país. Los juegos olímpicos estaban cerca y ella quería ver, con sus propios ojos, que los preparativos hechos para la justa deportiva estaban listos.
Se encogió de hombros y pensó que podría ir en Diciembre a visitar a Matthew.
Rusia, por otro lado, en sus ratos libres se dedicaba a llevarla al teatro Bolshói a ver las puestas en escena que el ballet local ofrecía. Vieron la interpretación de "El cascanueces", "La bella durmiente" y "El lago de los cisnes". A Sara le encantaron los espectáculos y la experiencia en el teatro fue tan bonita que se prometió que una vez que volviese a México, tenia que ir a Bellas Artes a ver lo primero que se presentase.
Durante ese par de semanas, Braginski tomo unas cortas vacaciones y paseo a su invitada a lo largo y ancho de Moscú. El soviético le hablaba de todos los lugares que visitaban, siempre sonriendo y con la joven tomada de su brazo. Un día antes de que la reunión tuviera lugar ocurrió algo bastante extraño. Curioso a decir verdad.
23 de Septiembre.
Durante una visita a la plaza roja, México pregunto si podían ir a un bar a divertirse. Iván negó con la cabeza. Le confeso que solo los extranjeros podían ir a esos lugares y que para los ciudadanos, el tan solo entrar a esos establecimientos podía considerarse una actividad ilegal.
—¿Y por que?— Pregunto la mexicana con curiosidad.
La hizo prometer que no diría nadie lo que estaba a punto de confiarle. Ella acepto.
—La gente cuando esta ebria tiende a hablar mas de lo usual, y como personas de otros países frecuentan esos lugares es posible que nuestra gente pueda filtrar información que puede utilizar el enemigo en nuestra contra.— Explico el ruso sonriendo.
—Ah, de acuerdo, ese es un buen punto— Medito la mexicana mientras seguían caminando. La noche estaba esplendorosa con su cielo lleno de estrellas. A lo lejos, la catedral de San Basilio lucia maravillosa.
Ahora que lo pensaba, en toda su estadía el ruso evitaba hablar de temas peliagudos como el gobierno, su lucha contra el "cerdo capitalista" y los conflictos que se estaban viviendo en algunos de los países miembros de la URSS. Como a México no le interesaba la política jamás pregunto y el, agradeciendo ese poco interés, no decía nada de esas cosas.
Pasaron unos minutos antes de la propuesta.
—Pero si quieres beber algo— Murmuro Braginski—Tengo mis reservas vodka en la mansión, ¿te gustaría tomar un poco?—Ofreció de buena gana.
Ella asintió y juntos se regresaron a donde el coche estaba estacionado
Ya en la casa y a altas horas de la madrugada, Rusia y México conversaban sin parar. Rusia planeaba patearle el trasero a Alfred en las olimpiadas. Sara esperaba que sus atletas ganaran algunas medallas. Que si Cuba esto, que si Berlín lo otro.
Los tragos de la bebida rusa fueron aumentando y con ello, los insultos hacia Estados Unidos por parte del comunista crecieron de manera descomunal. La joven estaba entonada pero aun era capaz de entender lo que hacia. Iván, por otro lado, comenzaba a ponerse un poco… inconveniente. No un borracho peligroso, si una persona mas desinhibida.
Ambos estaban a puertas cerradas en un saloncito. Un tocadiscos estaba encima de la mesa y Rusia comenzó a revisar discos y puso uno al azar. El sonido de la música se hizo presente.
"Strange Days"
The Doors.
—Bailemos mi querida camarada— El hombre la tomo de la mano, México no se resistió y comenzaron a danzar al son de la melodía.
No era precisamente una pieza musical para bailar. Era Rock Psicodélico. De ese que escuchaban los hippies cuando se drogaban o fumaban sus cigarrillos rellenos de marihuana y todo para ellos todo se transformaba en buena onda.
Daban pasos torpes, se pisaban continuamente y aun así se reían. Como si fuese la cosa mas divertida del mundo.
En un momento dado de la canción. Iván la tomo por la cintura, acercándola cada vez mas a su cuerpo. Aquella situación comenzaba a ponerse peligrosa.
—No le digas al imbécil de tu vecino que me gustan este tipo de canciones— Murmuro al oído de la mujer.— Me haría burla el resto de su vida.
La cabeza comenzaba a darle vueltas al ruso y en el estribillo final, Rusia tenia arrinconada a la mujer contra la pared. Se agacho un poco y sus rostros quedaron frente a frente.
Sara no sabia que hacer. Aquella situación parecía de lo mas irreal, sentía las pulsaciones pesadas que su corazón nervioso provocaba, estaba tan sonrojada que de seguro hasta el ombligo se le había puesto rojo. El comunista acaricio sus brazos desnudos, el vestido desmangado color amarillo canario se mantuvo su lugar. Sintió escalofríos. Toco unos mechones de piel entre sus dedos. Olio su cuello. El aroma del perfume francés, Chanel No.5, termino por embriagarlo.
—Iván—Murmuro la joven.
El soviético no dejaba de verle la cara, los pómulos, las cejas bien definidas, pestañas tupidas, sus ojos con todo y sus iris verdosas. Le miraba la boca.
—Tomare lo que es mío, ¿Da?— Susurro al tiempo en que se acercaba.
—¿Que?
Braginski le tomo la cara con sus manos y comenzó a besarla. Primero eran tímidos besos, roces de labios acompañados de suspiros, las manos de Sara se mantuvieron pegadas a su cuerpo. El ruso la tomo por la cintura y la acerco aun mas a el, como si eso fuera posible. El contacto se profundizaba, pero también mantenía un tanto de decencia. Ambos sentían una irrefrenable necesidad de amor, ambos tenían un hueco en el corazón que parecía no se llenaba con nada mas que con las emociones que fluían en ese momento. Sara dejo de sentir un cosquilleo en el estomago. Los nervios se disiparon y se tranquilizo. Braginski se separo. Unieron sus frentes por tan solo unos cuantos segundos antes de que el ruso azotara contra el suelo.
Aquellos días en la Unión Soviética podrían definirse como extraños pero hasta cierto punto, felices.
Sara ignoraba que aquella noche seria la ultima en la que tuviera cierta tranquilidad y deleite en su cabeza. Las semanas venideras no tardaban en llegar y con ello, su calvario apenas estaba por comenzar.
Ya se lo que van a decir. "¿Pero Ryna, no se supone que seria PruMex?" Y yo les dire, claro que habrá también de eso pero antes, teníamos que ver esto. Hasta cierto punto, la letra de esta canción habla un poco de los capitulo que han de venir. La Unión Soviética siempre se me ha hecho algo tan irreal y hasta cierto punto, cuando veo documentales de como era la vida por esos lares, me recuerdan siempre a mi infancia vivida en Mexico. Y créanme que esas memorias son para mi bastante extrañas pero al menos, era feliz en esa época.
Sophiaarlet: Hola y muchísimas gracias por comentar! te agradezco mucho tu bonitas palabras y efectivamente, es de Star Trek y usted se ha ganado *inserte voz de programa de concursos* UNNNNN ONEEEE-SHOOOOT, dime de que lo quieres y yo con gusto lo escribiré y publicare :D Gracias por participar y Bye Bye!
Johana: Hi! Awww Gracias por seguir leyendo este relatito y también gracia por las cosas que menciona en su fic, respecto a lo de Rusia, pues, digamos que se unio a el pero no como nación, sino como persona c: Y respecto a Estados Unidos, no tarda en aparecer otra vez! Gracias por comentar!
AlexBeatlemaniaca: Holo! Gracias por comentar, y si, las relaciones diplomáticas entre Mexico y Rusia son muy interesantes. Ambos países, aunque no lo parezca, tienen varias cosas en común, y con este cap quería demostrar que también son personas que necesitan amor. Awss! El asombroso viene en el próximo capitulo y en cuanto a USA, solo dire que Vietnam termino por hacerse comunista y que E.U. tuvo que cargar con el lastre de esa guerra hasta nuestros días. :S Muchisimas gracias por leer!
Elena-chan: Y usted joven dama también ha ganado UNNNN AAAAAAAAUUUUUTOOOOOO ah no verdad xD Se ha ganado usted un One-Shot! Solo digame de que lo quiere y yo se lo hago y publico :D Sep, soy fan de Star Trek y me atrapaste xDD Respecto a lo del 2 de Octubre, recuerdo que cuando tenia como 9 años vi una película que se llamaba "Rojo Amanecer", Oh men, me traume como nunca y en verdad, ese ha sido uno de los episodios mas negros en la historia de Mexico. Tan solo con recordarlo me pongo nerviosa. Gracias por leer!
IceLemonTea: Aww , gracias por leer y comenta. Quien dijo que no se podía xD he aquí un poco de romanticismo entre este par de locos, espero de todo corazón que este pedacito de RuxMex haya sido de tu agrado! Adieu.
Anima537: Gracias por comentar y me alegra mucho que el capitulo anterior haya sido de tu agrado, espero que este también lo sea! :D
Victoria Grayson: No te negare que me saque un poco de onda al recibir el fis, no por lo que contiene, sino porque te me habías desaparecido y fue una grata sorpresa el que te hayas animado a hacer un review. Y como advertencia, creo que se acerca una respuesta de proporciones enciclopédicas xD.
Como dijo Jack el destripador, vamos por partes.
El que México corriera es en cierto sentido una acción realista porque vamos, ella no sabe si es solo un agente el que la persigue o varios, y no tiene ni idea delo que le van a hacer. Además esta en un país extranjero y no posee armas. Recuerdas un capitulo de Endure and Survive donde Prusia le dice que a ella no le conviene el combate cuerpo a cuerpo, pues bien, Sara solo sigue ese consejo.
Con lo del toque... tienes razón, pero es que se me hace muy difícil seguir el canon y poner ese tipo de personalidad que tiene Alfred en el fic, no se, conozco a un hombre llamado Donovan (es anglosajón y toda la cosa) y me baso en el para reflejar las actitudes de Estados Unidos. Es un intento por alejarlo del cliché y hacerlo un poco mas realista. Se que hasta cierto punto eso esta mal pero no sabia como darle una apariencia mas seria al gringo, y hacer que actué como una persona de casi trecientos años y no como un chaval inexperto de 20.
Respecto a que México siempre esta triste, es por tres razones. La primera es que cuando comencé a concebir en mi cabeza el personaje, siempre era así. Con esa actitud y digamos que mi mente se quedo trabada y cuando quiero hacer algo diferente no me sale nada y me bloqueo xD y la segunda razón... ok, esto es una broma privada y un tanto enferma. ¿Te has dado cuenta de que en mis fic en donde Sara aparece, la desgracia siempre la persigue y en ocasiones no tiene un final feliz? Es algo que hago a propósito xD Se que esta mal e intentare que mi pobre OC sea mas feliz!:D Y la tercera... please no te enojes. Aborrezco que se enojen sin enojarse y que se quejen. Perdoname pero es que de tanto OC que lei y que retrataban a México así terminaron por asquearme! (Espero que intuyas a que OC me refiero) Pero te prometo que tratare de hacer a Sara mas positiva pero en definitiva no creo poner esa clase de actitudes.
Los diálogos! tienes completamente la razón, tratare de hacer mas conversaciones :D y en el prox cap aparecerá Prusia! y pues en este me esforcé por hacer que Rusia y Mexico tuvieran un poco de alegría y jovialidad!
Muchísimas gracias por tu review y si alguien tiene derecho a crear una critica constructiva eres tu, porque estuviste al principio de mi otra historia cuando apenas tomaba el ritmo de FF y la apoyaste un monton. En verdad te lo agradezco y lol, creo que ni errores de redacción tiene tu review xD Bye bye Victoria! :D
También quiero dar infinitas gracias a AIcrisantemo por darle follow y favorito y a mi querida Sesel Blue por animarse a leer este bodrio xD
Nos leemos en el próximo capitulo!
Larga vida y prosperidad.
