Hola!! Saludos desde Patolandiaaa!!
Wa!! Me he tardado siglos actualizando, por que, uno, es un capitulo muy largo y muy importante para la historia, y dos… por que formatee sin querer mi comp. Y lo borre meses atrás, y ya toda deprimida no tenia ganas de continuar… en verdad, lo siento muchísimo, perdón por la tardanza!! Ya no lo vuelvo a hacer!! Enserio!!
Jaja, me retrase como 6 meses! Que bárbara! No sentí que fuera tanto! Je-je.
Mañana salgo de viaje, y mi propósito, para terminar este año bien, era dejarles ya listo el Cáp., por lo que no tengo tiempo de agradecerles personalmente a las preciosísimas personas que me dejaron su review, jeje, aun así, mencionaré en breve a Sui-chan, gracias por tus bellísimas palabras!! No sabes como en su momento aumentaron mi ego cañón jaja, por eso comencé de nuevo a escribir el Cáp., jeje…. Ya había pensado lo que me comentas, y la verdad, una vez que termine DS, lo haré!
Y bueno, no se ofendan ls demás xq no los menciono!! Saben que los mega AMO!! Jaja, y si no sabina, yo le digo!
Hice este Cáp. Muuuy largo (14 hojas de letra 8 arial narrow) para compensar el tiempo sin escribir y porque realmente no sabia donde cortar el Cáp., se lo merecían completo por la espera, además, es un capitulo muy revelador, XP ay lo veran! Jaja, y en fin, lo mas que pude acr por ustedes fue el poner una línea divisora, para que ahí le paren (esta justo a la mitad, jaja pagina 7) vallan al baño, por la botana el refresco, y sigan, para que descancen la vista, porque la verdad es pesado leer del monitor (al menos así yo lo siento) ¿ven cuanto los quiero, consentidotes!?
Jaja, nos vemos abajoooO!
…Recuerdos…
Suaves brisas hacían bailar las altas palmeras que se encontraban alrededor de la gigantesca alberca. Las chicas reían mientras jugaban una rápida guerra de agua; todo parecía indicar que por fin, un poco de alegría se adentraba nuevamente en las vidas de estas jóvenes.
-¡ya Sora!- pedía Kary que no dejaba de salpicar a su amiga.
-detente tu primero.
-mejor juntas, una, dos, tres….- ni una paró. Sora fue quien dio el primer paso al salir de la piscina.
-ya parezco pasita, hemos estado aquí por horas.
-puede ser…. Pero esta deliciosa el agua…- dijo la morena acercándose a la orilla.
-pero no por eso podemos pasar tanto tiempo dentro…- tomó una toalla, y se empezó a secar el cabello- yo tengo que ir al hotel y recoger mis cosas para regresar a casa mañana.
-¿ya tan pronto te vas?
-¿tan pronto? Han pasado mas de 2 semanas, ya ha sido demasiado tiempo, necesito regresar con mis padres- respiro profundo- aunque la verdad no tengo ninguna urgencia en volver; estar ahí es soportar a la neurótica de mamá… desde que Mimi se fue, por alguna razón cree que es mi culpa y todo el tiempo me hace sentir mal por ello- dejo la toalla en un camastro.
-pero no fue así… también entiéndela, es difícil para todos...
-¡entonces que no culpe al mundo! Que Mimi se halla ido, si, a todos nos duele, pero fue un accidente, no tiene porque reprochármelo a mi… ni que yo halla ocasionado su accidente o algo parecido… aunque… de cierto modo tiene razón- dice un poco por el suelo, un poco nostálgica- si hubiera sido mas ágil y rápida, hubiera podido detener al caballo…
-no hubieses podido ni deseándolo….
-pues… no se, quizás y si… total el caso es que debo llegar al hotel a hacer mis maletas.
-mmmm ¿Por qué no te quedas unos días más aquí con nosotros?- también la morena salió de la alberca.
-¿aquí en el castillo? No creo que sea muy apropiado…
-mmmm quizás no, pero si tu te vas me iré igual yo, ya no soporto las discusiones de papá y Tai, si escucho una más ¡me volveré loca!
-bueno… la verdad es que si me gustaría quedarme; necesito estar alejada de mamá antes de que le recite cada uno de mis "dulces" pensamientos.
-¡Ay Sora! Como eres jaja.
-no te rías, es la verdad.
-pues bueno- comienza a caminar- mandare a que te preparen una de las habitaciones del castillo, nos quedamos unos días en el castillo de mis padres y luego regresamos al nuestro ¿vale?
-¿nuestro? Dirás tuyo, pero vale.
-bien, entonces, me voy a cambiar, si quieres, te puedes quedar un rato más nadando.
-está bien, luego te alcanzo para ir de paseo o algo.
-me parece bien- sonríe y se empieza a alejar, tapándose con su toalla.
Sora se quedo un momento viendo que la chica se haya ido para luego volver a entrar a la alberca.
"abre echo bien al aceptar quedándome…" Se pregunto al tiempo que hundía la cabeza dentro del agua. "no, no hice nada bien… "se sumergió mientras iba nadando de un extremo al otro "estar tan cerca de él, nunca será bueno para mi…" llego al otro extremo de la alberca, y sacó la cabeza para respirar. No podía abrir los ojos por que de seguro el agua se le metería en ellos; se acomodo el cabello para atrás y removió lentamente las gotas de su rostro para poder abrir sin problema alguno los ojos.
-¡joven Yagami! – dijo sobresaltada al encontrarse al chico observándola en cuclillas a la orilla de la piscina.
-buenos días Sora- la saludo él con una grata sonrisa.
De un momento a otro la chica sintió que verdaderamente había calor… y todo a causa de la calida sonrisa del joven que tenía enfrente.
-buenos días- dijo ella sonriendo tímidamente…
Ese, precisamente ese era el peligro que corría permaneciendo ahí…. No directamente Tai, si no lo que desde hace ya varios años, había estando sintiendo por el novio de su hermana…
Por los largos y fríos corredores del castillo, se encontraba caminando Matt, por cierto, de muy buen humor. Hoy seria el día en el que después de varios años, nuevamente pasaría un divertido tiempo con su hermanito, lo que le alegraba bastante.
Ya había cancelado todos los compromisos que tenia para hoy, ahora, lo único que restaba era ir a darle la sorpresa a su hermano, y eso era justo lo que hacia. Primero se dirigió a la recamara de este, pero como lo imaginada: TK. No estaría ahí…
"puede estar en cualquier lugar" pensó algo cansado… "bueno, yo no puedo seguir buscándolo con el estomago vació" con la misma se dio la vuelta y se dirigió a la "mini-cocina" más cercana. En el castillo habían cerca de 4 "mini-cocinas" por piso, menos en primero y el cuarto. Las "mini-cocinas" eran como bares, pero con comida, frutas, y sobretodo frituras… era para que tomaran de ahí lo que se quisiera antes o entre el almuerzo y la cena, ya que las comidas importantes eran hechas por la cocina principal, que se encontraba abajo.
Llego a la más cercana de estas cocinitas y entro en ella, donde TK. Desayunada un poco de cereal "bingo"
-buenos días enano- lo saludó, sentándose frente a él, que aun no había despertado del todo.
-buenos días…- hazlo la mirada que estaba a punto de quedar sumergida en el plato con cereal. -¿Por qué de tan buen humor?
- pues… es que tengo una gran idea…
-¿a si¿Cuál?- parecía ya interesado.
-pues… que te parece si hoy, me tomo el día, y nos la pasamos juntos como cuando éramos niños ¿no es genial?
Definitivamente lo que se dibujo en los labios de Takeru era una sonrisa, más no la que Yamato esperaba… más bien, era esa que solemos utilizar cuando deseamos, de forma muy sutil, disculparnos…
-cielos Matt, eso seria no genial, si no ¡súper genial!, solo que….- no buscaba como decirlo, aunque se tratara de algo tan sencillo.
-solo que… ¿?- dijo un poco impaciente el mayor.
-solo que le prometí a Mimi llevarla de paseo por el jardín y enseñarle a patinar sobre hielo….- espero ver una reacción de desagrado en su hermano, pero este solo lo veía fijamente de una forma totalmente inexpresiva.
-esta bien- se levanto rápido, intentando salir lo más pronto que pudiera de ese lugar… digamos que no esta acostumbrado a que alguien, le cancele sus planes… generalmente se hacia su voluntad.
-tampoco es para que te molestes…- murmuró por lo bajo TK., quizás con una leve pizca de cizaña… a decir verdad, le dio un poco de gusto el poder voltearle los planes a su hermano, el cual, varias veces le los había cambiado a él…
-no estoy molesto…- se volteo con una sonrisa bastante forzada- ¿ves?- agrego con cierto sarcasmo. TK. Rodó los ojos con fastidio "aquí vamos"
-si lo estas… lo siento Matt, pero debiste decirme antes…
-claro, pero que idiota soy…- se dio la vuelta y continuo su camino, tomando la perilla de la puerta.
-idiota quizás, berrinchudo… seguro que si- susurró TK., cruzándose de brazos y torciendo la boca.
-¡perdón!? Digo, todavía ayer me dijiste que no te presto atención¿no? Bueno, pues ahora que pienso pasarme una tarde contigo, ya tienes planes…
-pues si, también tengo vida social, no estoy a tu disposición a la hora que te plazca, debiste avisarme.
-¡genial! Ahora explícame ¿Dónde esta la SORPRESA?- definitivamente eso fue sarcasmo, por si no lo notaron…
-pues…. ¡no iba a saber cual era la sorpresa!
-bueno, total, de todas formas, no ibas a poder, porque estas tan entretenido con tu noviecita que ya ni te importa pasar tiempo con tu hermano, así que, una vez arreglado esto, me largo.- se dio la vuelta con intenciones, nuevamente, de irse.
-¡que Mimi no es mi noviecita¡Ayer igual dijiste eso!- Yamato solo respiro cansado.
-lo que sea…
-aun así, debiste avisarme- dijo en un tono medio soberbio
-aja…
-¡que no te enojes!
-¡¡que no estoy enojado!! – Gritó molesto, dándose la vuelta, para luego simular calma- es más¿que te parece, si, posponemos nuestro día para mañana?- termino con una "sonrisa"
-seria grandioso… pero había quedado con Mimi para hacer carreras en trineo- s por los nervios comenzó a reír; en cambio, el rubio que tenia enfrente no lo tomó así de bien…
-¡pero… que tal si pasado mañana vamos juntos a algún lugar!- finalizo TK., intentando de algún modo enmendar el daño.
-¡¿pues tu que crees TK.¿Qué puedo dejar mis ocupaciones así no más cuando a ti se te de la gana?
-pues no pero yo tampoco puedo cancelar así por así a Mimi.
-¡noooooooooooooo! Claro que no, que se diviertan mucho. – y ya por fin, logró siquiera tomar la perilla para salir de la cocina y solo para encontrarse con la castaña, que en esos momentos estaba detestando tanto.
Ella iba apenas a entrar cuando la puerta se abrió, y por primera vez, la mirada que el rubio le dirigió la dejo totalmente helada, por primera vez realmente sintió miedo.
-buenos días….- murmuro por lo bajo. El rubio la miro de reojo totalmente indiferente, pero eso si, mostrándose verdaderamente molesto y siguió su camino.
-con permiso- fue lo único que balbuceo antes de irse.
-¡Mimi¿Ya estas lista? – la saludo de cierto modo alegre TK., intentado bajar la tensión que aun se respiraba en aquella cocinilla.
-si… ¿los interrumpí o algo? Parecía… más bien, estaba furioso.
-no te preocupes, así es el… - tomó una manzana y se la pasó a la chica.
-¿nos vamos ya?- ella, aun un poco asombrada, dibujo una dulce sonrisa al momento de asentir, para después juntos salir de la cocina y finalmente del castillo.
Volviendo a tierras más calidas, por los pasillos del castillo de los reyes, caminaba el príncipe junto a su, casi cuñada, a la que acompañaba a la habitación que le habían mandado a preparar.
- ¿Qué pasa Sora? Te noto algo callada- comento Tai, de forma amistosa. En realidad, si la chica no hablaba era únicamente por lo incomoda que se sentía: Taichi la había visto en bikini, por cierto, de tallas levemente reducidas, y ahora caminaba únicamente cubierta por una bata que transparentaba un poco.
-no es nada… solo, pensaba…
-¿en que?
-en nada importante... – lo volteo a ver y le dedico una sonrisa- había estado viniendo y no te había visto, me alegra que por fin salieras de tu alcoba.
Tai se llevo las manos a la nuca y siguió caminando.
-Taichi…
-si bueno, creo que necesitaba salir…- contestó un tanto seco.
-pues si, te necesitabas distraer…- el chasco la lengua como en desapruebo.
-ahí esta el error que muchos suelen cometer- la volteo a ver- en momentos así, es cuando más necesitas estar solo y no distraerte, lo contrario, recordar exactamente lo que ocurrió y buscar alternativas sobre como actuar. Es cuando más necesitas estar aislado y no pensar en nada más.
-quizás en parte tengas razón, pero nunca es bueno obsesionarte con algo- dijo sin pensar. Al escuchar lo que había visto, volteó a ver al moreno bastante apenada.
-disculpa, no lo quise de esa manera…- el chico solo sonrió.
-tranquila, si, tienes razón, de cierto modo eso llega a pasar, te vas obsesionando con algo. –ella respiro discretamente de modo aliviado.
-y…. ¿ya has pensado en algo Tai?- había recobrado un semblante serio, al igual que el chico al escucharla.
-si… quizás es demasiado extremista, pero…. Para recuperar a Mimi voy a necesitar apoyo del ejercito.- se detuvo al sentir que caminaba solo. Volteo a ver a Sora, la que estaba medio petrificada.
-¿tan grave es?- pregunto aterrorizada-¿no hay otra forma¡Debe de haberla!
-¡pues si tienes alguna mejor idea te agradecería que la compartieras!- dijo de forma dura, fuerte… fría…
Sora bajo la mirada un poco apenada y asustada a la vez… no le gusto en el modo en el que él le hablo… tampoco le gustaba la idea de involucrar a tanta gente…
-lo… lo siento Sora, de verdad lo lamento, yo…- se intentó disculpar pero ella lo interrumpió, lo que fue un gran alivio para el, ya que no tenia excusa.
-no… no te preocupes, yo tampoco quise gritarte… es solo que… ¿tanta gente?
- no se me ocurre otro remedio…
-¿Taichi…?- ella seguía cabizbaja.
-¿si?
- me responderías con la verdad ¿siempre¿Sea lo que sea que pregunte?
El sonrió a medias- claro Sora¿Qué es?
-¿Qué….Que es eso que posees que Yamato Ishida aprecia tanto?- levantó la mirada. Tai se veía serio, se notaba que lo meditaba muy bien.
-yo te puedo responder todo Sora…. Todo menos eso.- dijo serio y a la vez tranquilo.
-esta bien…. Pero¿y si lo devuelves? Seguro si el príncipe Ishida tiene lo que quiere ¡el te devolverá a Mimi y así todo solucionado!
-Sora…. Ya no lo puedo devolver….
-¿Por qué¿Prefieres eso que a mi hermana?- dijo ya un poco más fiera- ¿tanto vale para ti?
-es más complicado que eso….
-…………… ¿tan grave fue?
- un día te lo contare todo, lo prometo…. Pero hoy no es ese día…
-¿tan importante es…?- balbuceo casi inaudible… casi...
-¿seguimos?- ella solo asintió…. Así siguieron caminando, solo acompañándose, ya que ninguno deseaba agregar nada más… y, aunque suene extraño, lo más cómodo es ese momento era el silencio…
La joven morena se encontraba en su habitación, junto con su mágica amiga. Se cepillaba el cabello, mientras tarareaba una canción. Dejo el cepillo a un lado, una vez terminada su actividad, para luego echarse en su suave cama.
- Aqua…
-¿Qué?- pregunto esta inexpresiva, mientras con una gasa, pulía su manzana de plata, que con mucho esmero cuidaba.
-¿Por qué cuando nos conocimos me pediste esa manzana?
-porque la quería tener.- respondió de modo simple
-¿por algo en especial?...- se acerco más a ella.
- si.
- ¿la puedo ver?- pregunto curiosa Kary al tiempo que le echaba inquietas miradas.
-ya lo haces….
-me refiero a que si la puedo tocar para verla mejor…- murmuró algo fastidiada por lo…. Especialque era su amiga.
-no.- tomó la manzana con una sola mano, cerró esta y al abrirla de nueva cuenta ya no estaba.
-¡la quería ver!- chillo molesta Hikary, mientras hacia un puchero.
-que bueno- nuevamente dijo cortante y se levanto del colchón para dirigirse al baño- tomaré una ducha.
-aja….- respondió desde la cama Kary, aun un poco enfadada. La ninfa entro y cerró tras de si la puerta del baño; de inmediato se escucho como se iba llenando el yacuzzi.
Rodó un poco por el gran colchón hasta que se topó con uno de sus peluches: un simpático pingüino, que TK., tiempo atrás le había obsequiado.
Sonrió a sus adentros al verlo. Le recordaba a él… los pingüinos eran típicos en el reino de hielo. Se aferro a este como si de el dependiera su vida, se encontraba algo cansada, por lo que tomó el peluche, acomodo bien unas almohadas, y se dispuso a esperar a que Aqua saliera del baño para poder ella entrar…
-¿Kary¿Estas o no, amiga¡Ábreme!- tocaban a la puerta. La morena se levanto exaltada. "ops…me quede dormida" volteo a ver su gran reloj de pared. "¡las 5¡Es tardísimo! Y no fui a mis clases de equitación…"- pensó aun algo adormilada. – ¡toc, toc!
-¡ya voy!- se levanto de inmediato, se arreglo un poco su sencillo vestido rosa. Al abrir la puerta se encontró con una agradable sorpresa:
-¡¿y ese ramo!? – tomo el frondoso, enorme, y pesado arreglo, ayudando a su amiga y caminó hacia una mesita alta para teléfono. Tiró dicho aparato y ahí colocó las flores.
- no se, cuando venia para aquí me tope con un empleado, pregunte para quien era, y el muy aprovechado me pidió que si te lo podía dar…
-jajaja, tendré que hablar con el personal.
- ¡pero urgentemente niña!... pero dime¡¿Quién las manda?!- cerró la puerta y se fue a sentar a la cama.
-no se, pensé que tu sabias, a ti te las entregaron¿no?- dijo la morena mientras buscaba ansiosa alguna postal, tarjeta, notita¡algo!
- no se…. Mira en el lazo, quizás este una nota escondida por ahí- le dijo la pelirroja al levantarse para ayudarla a buscar bien.
-mira, tenias razón- mostró la menor una pequeña y discreta tarjeta.
-siempre tengo razón- dijo de modo arrogante Sora, aunque jugando, claro. -¿y bien¿Quien te envió este arreglo?
- no se, solo dice… "para la chica más sexy de todo el reino, de su, nada secreto admirador."….. "Mike" pensó instintivamente
-¿tu nada secreto admirador¿Y ese quien es?
-es Mike- respondió con simpleza, y una leve sonrisa, mientras volvía a leer la tarjeta.
-¿Quién?
-Michael Southon
- ¿el rubio sexy, príncipe de el reino del viento? –la miro asombrada, no creyéndolo mucho…
- aja, ese mismo….
-¡que onda¿Le gustas?
-ya no se….- se acercó a su cama y se sentó en esta.
-¿Cómo que ya no sabes?- se sentó a su lado.
- antes pensaba que si, pero, ya no se, es decir, siempre a sido un coqueto, con todo el mundo, no pienso que conmigo le pase distinto.
-no sabia que te llevaras con el, es mas, ni pensaba que lo conocías…. – la morena no pudo evitar sonrojarse un poco.
-de que lo conozco, lo conozco y más de lo que hoy desearía……- Sora quedo pasmada ante esto….
-a ver niña, explícate bien, porque me estas dando a entender cosas que no creo posibles- Kary estaba más roja que antes.
-si te lo cuento¡jura que jamás se lo dirías a Tai!
-¡lo juro¡Cuenta ya! – se sentaron una enfrente la otra, ambas abrazando una almohada.
- hace un año, me pelee con TK., y pues, estábamos en una de esas reuniones, de echo, fue en la primera que asistió Mike, ya sabes que es el más joven de los gobernantes, y pues, su padre estaba anunciando que el iba a tomar su lugar.
-aja…. ¿Y….?
- a bueno, estaba tan, tan, pero tan molesta con TK., porque… ya sabes, por lo de nuestros hermanos, que lógicamente no le iba a hablar, y pues, me fui a un salón, escondiéndome de todos, solo saldría cuando nos tuviéramos que ir. Lo curioso fue, que cuando llegue, ya había alguien más.
-y ese era Mike.
-¡yep!, el igual estaba aburrido y no quería que su padre le pase las responsabilidades a él. Y pues, así nos conocimos, y empezamos a hablar, y me agrado mucho, y así cada reunión, lo veía un rato…. Pasaron, creo que 3 reuniones, que yo seguía molesta con TK., entonces, lo invité a que viniera, y nos hicimos novios…
-¡así de rápido! – parecía que a Sora se le caería la quijada por lo abierta que tenia la boca, al no asimilar bien lo que sus oídos estaban registrando.
-aja, y luego…. No se, me reconcilie con TK., pero seguí viendo por un tiempito más a Mike y pues…. Pasó lo que no tenia que pasar….-bajo la mirada aun más apenada que antes.
Levanto la vista para ya no encontrar en su lugar a Sora.
Volteo a ver y esta estaba pegada en la pared, cubriéndose la boca asombrada con ambas manos.- ¡NO LO CREO!
-¡Shhhhhhhhhhhhhhhhh¡Cállate, te pueden escuchar!- corrió hasta donde la pelirroja se encontraba para silenciarla.
-¡Kary! Es que… te juro que no puedo creer lo que me estas diciendo nena… ¿ya no eres….?
- emmm, no… ¡pero prometiste no decírselo a nadie!
-es que… ¿y TK Ya lo sabe?
-creo que si…. ¡obviamente no voy a ir a preguntarle "oye Takeru¿ya sabes la buena nueva?"! – Sora no pudo evitar reírse ante tal comentario.
- si, no creo…. Y ¿Por qué dices que crees…?
- emmm… porque, aunque Mike prometió ser discreto, detesta a TK., y pudo haber hecho cualquier insinuación…
-pues si…. ¡¿te imaginas que pasaría si Tai se enterara!?
-¡ni lo digas! Mataría sin piedad a Mike.
-no lo dudes…- soltó dos risitas más- ¿Kary?
-¿Qué?- sin darse cuenta, esta se quedo mirando fijamente aquel espectacular ramo de delicadas orquídeas blancas
-¿a ti te gusta Mike…?- Kary se acercó a oler sus flores.
- ¿a mi?- se separo del ramo con una sonrisa- claro que no, a mi el único chavo que me gusta es Takeru Ishida- y se dirigió al baño, mientras taraceaba una alegre canción dejando atrás a su gran amiga pelirroja algo inquietada, y no muy convencida…
El sol se había puesto ya hace mucho, y el apuesto rubio, se encontraba en su recamara: a pesar de que le pidió a Rogers que suspendiera las actividades de ese día, no había podido descansar del todo. La mitad del día se la pasó haciendo corajes por la preferencia de TK hacia su nueva amiga, aunque esta no fuera del todo cierta. Luego, se tomó una breve siesta, pero tuvo que despertar cuando sus sueños se fueron acoplando con el pasado, comenzando a atormentarlo un poco… ahora se encontraba sentado a la orilla de su cama, apoyando sus codos sobre sus rodillas, contemplando la azul alfombra del suelo, de su color preferido, un azul rey…
"Era uno de esos espectaculares y únicos atardeceres, de esos que se deben de apreciar con detenimiento, ya que pocas veces se ven con tanto esplendor… un joven muchacho intentaba hacerlo, realmente se esforzaba por prestarle atención al ángelus, mas le era imposible… ella lo abarcaba todo…
La joven chica jugaba haciendo un muñeco en la nieve. Él parecía hipnotizado con cada uno de sus movimientos, sobre todo, con aquella dulce sonrisa que ella a diario le solía mostrar…
- ¡Matty¡Miraaaaaaaaaaaa!- ella graciosamente le colocaba un gorro de lana a su creacion, tal como el que el joven rubio traia puesto- ¡eres tu Matty!
- claro que no, esa cosa esta horrible... ¡y que no me llamo Matty! De echo odio que me llames asi.- ella solo sonrio, causando que el chico se sonrojara un poco.
-¿porque eres tan cascarrabias? Tienes razón, mi muñeco no se parece a ti... el mió es dulce y lindo y sabe sonreír –le saca la lengua jugando.
-aja lo que digas...- rodó los ojos indiferente, y luego los volvió a ella.
-¿porque no vienes a ayudarme con mi muñeco?
-estoy ocupado...
-claro¿haciendo que? Ver a la nada no es una ocupación.
-estoy apreciando el horizonte, veo detalladamente los colores en los que se torna el cielo, y los memorizo para luego plasmarlos en algún lienzo... – en su voz mostraba cierta arrogancia, aunque, sin darse cuenta, solo deseaba impresionarla.
-que aburrido... mejor ven a divertirte aquí conmigo.
-tengo que estudiar...
-¿en sábado?
-algún día seré rey, y eso es complicado, por lo que tengo que estudiar a todas horas...
-¡ven Matty! Es aburrido estar aquí sola...- chilló la joven chica. Era realmente sorprendente con que facilidad lograba ella convencerlo.
-esta bien...- dijo fingiendo fastidio, como si no le quedara más remedio, aunque en el fondo todo era distinto.
13 años... y ya había conocido lo que era el amor... creía estar enamorado... se sentía así... a pesar de su temprana edad.
-no entiendo porque estudias tanto Matt... falta mucho para que seas rey... cuando nos casemos¡ni creas que te la pasaras estudiando!
-¡wait¿Cuando nos que?- volteo a ver con cara de asco.
-dije...-dijo de modo duro, para luego suavizar la voz- cuando nos casemos, no estudiarás tanto, si no, nunca estaríamos juntos... ¡ese matrimonio fracasaría de inmediato!- se dijo ingenuamente la pequeña niña.
-¡yo no me voy a casar...y menos contigo!- ella se enfado ante tal reacción.
-¡claro que si! Por algo nos comprometieron, además, no podrías ser un rey sin reina...- nuevamente le saco la lengua.
-¡bha! Como si eso importara, cuando sea mayor, aboliré esa estúpida ley.
-¡noooooooooooooo! Yo también quiero gobernar y quiero ser reina, y vivir en un mágico castillo, y nuestro cuarto será rosa con... ¡blanco! si, si, si, todo "cute" y luego, montaremos ponis y todo el día...
-creo que la nieve te afecto el cerebro... yo no me casare, no tendré un cuarto rosa con blanco ¡y menos montare un pony! – ella se acerco a donde el permanecía sentado y se acomodo a su lado.
- yo se que lo harás Matty... montaras ponis con tatuajes de corazoncitos, de colores y con la cola llena do moños- se reía por lo bajo. El chico solo sonrió ante tal ocurrencia.
-claro...- dijo tomándolo a menos.
- ahora explícame... ¿que tiene de divertido ver el ocaso? Si siempre es igual... –ambos lo observaban detenidamente.
-no... hoy es más hermoso que nunca...
- a mi siempre me parece igual...
-no, obsérvalo bien... – dejaron pasar unos minutos...
- si que es precioso- comento ella al dejarse seducir ante tal espectaculo de colores. El chico solo asintio.
-Matt... ¿me quieres? – el la miro sorprendido.
-emmm... no- comento secamente, desviando la mirada. Ella ante esto nuevamente sonrio con ternura.
-que mal... porque yo si te quiero y mucho- lo abrazo por el brazo mientras apoyaba su cabeza contra su hombro.
-quisas te quiera un poco... ¿porque me preguntas eso?- la mira por debajo del hombro, haciendo lo posible por no incomodarla.
-es que, hoy escuche en un programa "di lo que sientes hoy, que mañana puede ser demasiado tarde" y lo quiero aplicar en mi vida...
-¡bha! Que tonteria...- volteo nuevamente a observar el atardecer, ahora apoyando su cabeza contra la de ella, permaneciendo juntos en un dulce abrazo..."
Volvió de aquel pasaje; en su rostro mostraba nostalgia. "la extraño... ya han pasado 6 años desde la ultima vez que la vi... me pregunto como será ahora..." siempre se preguntaba lo mismo. Tomó sus llaves y salió de su habitación.
Caminó por el largo corredor hasta llegar a la puerta del único elevador que conducía al estudio del cuarto piso, su sitio secreto. Entró a este, cerciorándose de que nadie lo viera... llegó a su lugar íntimo, a su guarida, donde podía estar solo, asegurándose que jamás nadie tocaría a su puerta. Era el cuarto más pequeño del castillo, solo había un librero con álbumes de fotografías, una televisión con un DVD para ver películas antiguas, un baño, una cama, sillones, y un mini-bar. Junto a la cama había un escritorio, donde dentro guardaba sus más grandes tesoros.
Se acercó a aquel viejo mueble. Removió los papeles y notas que estaban por ahí, tapando su pequeña fotografía preferida.
Por fin la encontró y la pudo sostener con ambas manos. Caminó hasta llegar a la cama. Pasó con delicadeza su pulgar por aquella vieja imagen: se trataba de ellos 2, juntos... cuando el, aun sabia que era sonreír en verdad... miró un poco más la foto, hasta que se percató de algo: detrás de esta había otra bien pegada. Con cuidado intentó separarlas. No le gusto nada lo que vio cuando por fin observo la foto que se encontraba pegada: eran ella, él... y uno más...
-Taichi... –miró con desprecio la foto en la que los 3 sonreían abrazados- …traidor...
"Era de primavera, y se encontraban en un congreso en tierras bajas. Durante varios años, los reinos de fuego y hielo, habían decidido, que, al estar tan habitada la ciudad de Nueva Delhi por gente de ambos reinos, que lo más sano seria compartir la ciudad. Ahora estas 2 poderosas naciones se encontraban discutiendo quien se quedaría con este territorio: el abuelo de taichi, había comenzado desde hace varios años a disfrazar a el ejercito como civiles, para así tomar aquel territorio y volverlo plenamente de tierras calidas. El padre de Taichi fue quien ordenó la revelación de las tropas y ahora hielo y fuego peleaban por aquella ciudad. Como antes mencione, ahora ambas familias se encontraban en un congreso. Siempre habían llevado una sana relación y de hecho se llevaban bastante bien. En un cuarto se encontraban los reyes, discutiendo que solución le podía dar a aquel conflicto. En otro, un tanto apartado, se encontraban los jóvenes príncipes.
La pequeña princesita Hikary jugaba con el menor de los hermanos Ishida, y cerca de ellos, se encontraban tomando un jugo natural los más grandes.
-¿en que crees que termine esto Matt?- comentó un chico moreno, que estaba recargado en la pared a lado de su mejor amigo.
-no se, ni tampoco me interesa mucho, solo deseo que sea rápido…
- si, yo igual… ni siquiera se bien que tanto pelean nuestros padres o porque.
-porque tu lindo abuelito rompió el acuerdo que tenían sobre esta ciudad, por eso…
-mmmm… pues es que la verdad tenemos más gente viviendo ahí que ustedes….
-bueno, pero eso no les da derecho de invadirnos.
-no los estamos invadiendo, no seas dramático. – ya ambos habían comenzado a discutir.
-claro que si, tu padre ha traicionado al mío, y metiendo al ejercito en esto, para lo que yo se, eso se conoce como traición.- lo miró desafiante y luego bebió de su vaso. En definitivo, al chico moreno no le gusto nada aquel comentario… Yamato describía a su familia como si fuera un monstruo, y NO lo eran… su abuelo tenia razón, su padre tenia razón… los Ishida creen que son superiores, que todo va contra a ellos… ahora hasta Matt pensaba así…
-bueno…. Lo único de lo que estoy seguro, es que nosotros no dejaremos que los problemas de los mayores arruinen nuestra amistad¿cierto Tai?
El chico lo miro por unos momentos: se veía realmente sincero el rubio, y, la verdad es que también para él esa amistad era muy importante.
-claro amigo, eso no lo dudes.- ambos sonrieron y le dieron un trago a su vaso.
-por cierto Matt¿y tu noviecita?
-no vino… y no es mi noviecita…- comento algo ruborizado.
-¡claro que si! A metros se nota que te mueres por ella, jajaja.
-¡no es cierto!
-¡claro que si! Jajaja, ya hasta quedaste rojo.
- nada que ver… -dijo molesto el rubio, cruzándose de brazos.
-esta bien, no te enojes… ¿Por qué no vino?
-tenia examen de lenguas extranjeras, e igual estaba organizando su fiesta de cumpleaños…
-¿Cuándo es?
-dentro de una semana.
-oh… ¿y ya pensaste que le vas a regalar?- Matt fue el primero en sentarse en el suelo, y pues Taichi lo siguió.
- el otro día escuché que ella quería un cuarto rosa con blanco… y un pony.
-aaaaaaaaaaaaaaaaaa… entonces le vas a obsequiar un pony.
-no, ambos.- Taichi torció la boca un poco confundido.
-¿pues que no tiene un cuarto ya?
-claro que lo tiene, pero, le pedí permiso a mi madre, y, le mande a construir un cuarto como el que ella quiere en el castillo… así se podrá quedar ahí cuando quiera, y será mas cómodo que uno de huéspedes, y según se, a los 17 podrá mudarse ahí…
-¡jajajaja! Y así todavía tienes el descaro de decir que no estas enamorado¡jajajaja!
-Shhhhhhhhhhhhhhhhh ¡que no! Solo es un obsequio de cumpleaños.
-aja, ta' bueno… ¿solo lo vas a pintar y ya?
- yo no tonto, alguien más lo hará.
-daaaaaaaaaaaaaaa por obvio, pero, solo va a estar pintado ¿y ya?
-no, tendrá solo lo mejor de lo mejor… va a ser el cuarto con el que siempre soñó, así podrá pasar más tiempo en el castillo y estar con nosotros, TK. Y yo.
-mmmm OK…. Que tierno-dijo un poco como burla.
-¡bha! Eso hasta tú lo hubieras hecho.
-no, si yo le diera un regalo a la niña que me gusta sería algo fuera de este mundo: todo lo que quisiera lo tendría…-en sus palabras se escuchaba un gran deseo…
- Tai…me sorprendes, hablas como si ya la conocieras.
-si la conozco, pero… creo que jamás me tomaría en cuenta.
-¿y porque no? Escucha bien esto, todas las chicas sueñan con ser princesas y tener su príncipe azul, y en eso ya tienes la mitad ganada, y aunque se hagan las difíciles, ese es su mayor deseo.
-de esta no…
-entonces mi amigo, esa chica no es de este mundo, jaja. –Tai no lo tomo tan en burla, más bien se lo tomo enserio…
-podría ser…
Las puertas del salón se abrieron de golpe.
-Taichi, Hikary, vamonos…- ordenó el rey. La pequeña princesita se despidió de su amiguito y asustada, salio lo más rápido que pudo.
-creo que no le fue muy bien a tu papi…- murmuro con media sonrisa el rubio a su amigo, quien no lo tomó tan bien. ¿Por qué lo decía como si se estuviera burlando?
-nos vemos luego Yamato- lo miró con desprecio y a paso lento y decidido salio del salón. Se había ofendido…"
-por más que lo pienso, no era esa una razón suficiente para que hicieras lo que hiciste…- aun sostenía aquella vieja foto entre sus dedos, y no le despegaba la vista de encima…
-¿Cuál fue la verdadera razón para que hayas actuado así…? – era como si esperara que ese pequeño niño impreso le pudiera responder algo.
-la verdad pienso que nunca te importo nuestra amistad como yo creía…- suspiro cansado y se dejo caer de espaldas en la cama.
Cerró los ojos por un momento.
"la guerra había comenzado hace ya más de 3 meses, y ninguna de las 2 partes tenían planes de terminar con ella. El reino que iba ganando era el de hielo, que ya habían logrado sacar al ejercito de fuego de la mitad del territorio en disputa.
A las 2 semanas, era más que evidente el triunfo del frío ejército y los reyes de ambos reinos se reunirían para firmar el armisticio y aclarar los cabos aun sueltos.
-Matty ¡Matty! Espérame… ¡Espera! – corría una jovencita detrás del chico rubio.
-entonces apúrate… tardas mucho…. ¡y deja de llamarme Matty! Ya te he dicho que lo detesto.
-es un lindo apodo…
-no, no lo es…. No es justo, tú no tienes apodo….
-pero me puedes poner uno…
-no, tu nombre no se presta…
-pero…. – se queda un momento pensado – yellow princess me gusta.
- muy largo, muy cursi, muy tonto, odio el amarillo, así que no…
-y yo lo adoro… pero bueno, entonces… niña más linda del mundo….
-aun más largo y mentiría- dijo con media sonrisa.
-que malo…. Entonces simplemente "amorcito"- el rubio se le quedo viendo como bicho raro, mientras retrocedía.
-te afectan mucho estos viajes, y eso me asusta- ella se empezó a reír a carcajadas.
-¡y a mi me encanta asustarte! Jajaja
-en serio estas loca….- también el se empezó a reír, más no como ella. Ya ambos de mejor humor entraron a el salón donde en cada junta sus padres los dejaban.
-parece que en esta ocasión no vino Taichi…- murmuró el rubio mientras buscaba con la mirada a su amigo. TK. Se le acercaba para saludarlo, llevaba un rato esperándolos.
-no, ni Hikary.
-mmmm, eso es extraño…. ¿crees que tarde mucho papá?- pregunto el rubio sentándose junto a su amiguita.
-supongo que si…. No veo las cosas nada bien, pero tampoco se mucho- comento el menor de los Ishida, sentándose frente a ellos.
-No pueden estar tan mal….- pasó sus brazos detrás de su cabeza bastante despreocupado, no tenia idea de nada…."
-Como se puede equivocar uno¿no?- murmuró sin muchos ánimos… recordar era como volver a vivirlo. Recordaba todo con lujo de detalles, siempre fue bueno memorizando…
Contemplaba el techo: había dibujado constelaciones y pegado estrellas hechas de papel… tenía el universo sobre él…
-y lo más curioso es que, aun no entiendo…. ¿Por qué?
¿Por qué?...
"-Su nombre se escuchó desde afuera de la habitación. El chico acudió a su llamado, para toparse con el rey.
-¿Qué ocurre padre?- pregunto cerrando la puerta tras de si.
-avísale a Takeru y a tu amiga que nos vamos en 5 minutos. Nos vemos en la nave, no se tarden.
-¿ya se arreglo todo?- el rey guardo un minuto de silencio.
-yo creo que esto ya no tiene solución hijo.
-pero… ¿Qué no ya habían llegado a un acuerdo?
-¿como perdonar una traición hijo?- una mezcla de asombro y adrenalina fue invadiéndole el cuerpo. Solo se limito a bajar la mirada. Con eso entendía que las cosas nunca volverían a ser iguales, incluyendo su amistad con Taichi.
-los espero abajo, no se tarden.- poso una de sus manos en el hombro de su hijo. Logró que este levantara la mirada por el gesto. Se dio la vuelta y siguió caminando, no muy lejos su esposa aguardaba.
El rubio entro de nueva cuenta a la habitación. Se recargo contra la puerta y se dejo caer un poco.
-¿Qué pasó hermano? – Matt los volteo a ver no muy alegre.
-tenemos que bajar.
-¿tan pronto nos vamos?- pregunto la chica.
-eso parece…
-¿ya están listos?- entro el consejero del rey.
-Rogers¿A dónde vamos?- se acercó Matt a quien, lejos de ser solo un empleado, veía como el más claro ejemplo de figura paterna.
-su padre piensa establecer una frontera más clara entre ambos reinos, ese fue el acuerdo al que llegaron.
-pero… ya tenemos una frontera establecida.
-con todo respeto, eso no es una frontera, cualquiera puede saltarse ese intento de cerca.
-pero, hacer una barrera mas grande no soluciona nada…
-joven Yamato… el problema entre sus padres, me refiero a el suyo y el del joven Yagami, ya no tiene ninguna solución…"
-Es casi increíble que siempre él tenga la razón… - desvió la mirada hacia un lado. Un reloj de pared eléctrico decía que ya era poco más de las 9…
-ya es tarde para seguir aquí… - tomó la fotografía nuevamente, y se acostó boca abajo, solo observándola. Se levanto de la cama, y se dirigió hacia su librero, que estaba lleno de álbumes. Tomó uno y guardo ambas imágenes ahí.
No se sentía tranquilo, para nada… pero ya conocía el medio para calmarse, el único que realmente funcionaba.
Se dio media vuelta y abrió otro de los cajones del escritorio. Tomó una pequeña cajita en la cual se encontraba su mejor amiga: su harmónica. Así, con esta entre las manos, salio de su guarida…
-Duerme… duérmete… que te duermas… ¡no puedo!- se repetía Mimi mientras rodaba a lo ancho de su cama. No podía dormir, no podía, y no, no podía…
-demonios, mañana vas a tener una ojeras de oreja a oreja niña, duérmete- se hablaba mientras observaba la lámpara del techo. La verdad es que si no podía dormir era por el mismo motivo por el que en la mañana estaba tan distraída…
-¿Por qué me miro así?...- si, esa razón era ni más ni menos que Yamato Ishida. No le pregunto a TK. Porque discutían ambos en la mañana, antes de que ella entrara, aunque se quedo con las ganas. Pero, es que, esa mirada, si le dio miedo, mucho…. Y eso que no se consideraba miedosa en ese sentido… no les temía a las personas…
-pero… esa mirada si que asusta…- eso era verdad… Matt podía intimidar a cualquiera con solo mirarlo… sus ojos irradiaban a la perfección lo que quería expresar: odio, ira, indiferencia, dolor…frío…
-por lo visto hoy no voy a poder dormir- se dijo resignada sentándose en una esquina de la cama.
-ay…. –chillo mientras encendía una lámpara de mesa para ver la hora en el reloj- ya es tardísimo y yo que no cene… muero de hambre.
Ya no podía llamar a Catherine, ya era la 1:45… y el personal dejaba de trabajar a partir de las 12…
-mmmm…. ¡ash! No me importa si me tropiezo me mato o algo, tengo que comer algo, si no, no podré dormir…- se levantó y se puso sus zapatillas. Tomó el juego de llaves que TK. Le había dado… solo tendría que salir del cuarto y dirigirse a la cocinita en la que desayuno en la mañana…. No podía ser tan difícil. Así que tomó un abrigo largo y salio del cuarto.
20 minutos después…
-¡es increíble Mimi Tachikawa¡Increíble! Te pierdes hasta para volver de la mugre cocina. Bravo nena, eres grande- murmuraba entre dientes furiosa de ya haber dado al menos 5 vueltas buscando su cuarto.
-si no tenia ninguna ciencia, solo tenia que subir en la primera escalera… lo hice, luego bajar en la segunda… ¿o tercera? Genial… ¿Por qué tenia que bajar? …. Doblemente genial - se dijo con sarcasmo – lo bueno es que solo tengo que buscar las escaleras que estaban junto al fuego azul… ¡solo que todo el corredor esta lleno de candelabros con fuego azul! ¬¬…. Eso si que es estúpido¿Por qué ponen fuego azul… ¿ primero es tonto que pongan fuego azul…. Casi no alumbra… y de echo, es raro… nunca había visto fuego azul… ¡que ni calor da! Está frío… solo se ve bonito… ¡que vanidosos!- se encontraba caminando por uno de los corredores de la planta baja, uno que daba cerca de algún jardín, no sabia cual… pero era obvio que era a uno grande. A su derecha se encontraban los cuartos, y a la izquierda, vitrales muy hermosos. Más adelante se notaban que empezaban una serie de arcos que eran la entrada hacia una terraza.
-¿Qué es eso…?- pareció escuchar algo. Camino siendo un poco mas cautelosa y se fue acercando hacia donde se encontraban esos arcos…era una dulce melodía. Pasó el primer arco y noto que de allí no provenía el sonido. Lo más probable seria que viniera de el arco más grande, el que conectaba directamente el pasillo con el jardín "pues si, es lo mas lógico"
Conocía aquella canción, aunque aun no sabia de donde… "se que la he escuchado antes"
Había llegado a la columna de la cual salía el arco. Primero echo un vistazo para luego acercarse aun más….
Se trataba de un joven rubio "su cabello es demasiado largo para ser TK.". Era Matt tocando su harmónica. Su primer impulso fue esconderse. Lo medito un momento, y se volvió a asomar. De no hacer ruido el chico ni siquiera notaria su presencia. Tocaba hermoso aquel instrumento. Se recargo con un hombro contra la columna. De alguna forma, esa canción la emociono, le llegaba de una forma especial… cerró los ojos para poder concentrarse y así poder, quizás, recordar donde la había escuchado antes…
"No sabia bien donde se encontraba…. Tenia que ser alguna vieja cabaña, al parecer rodeado de árboles… o eso podía apreciar al mirar a lo lejos los grandes ventanales de aquel espacio... su vista directa era el techo de aquel lugar… Se encontraba acostada, tenia que suponer que estaba dentro de alguna cuna, por los altos barrotes de esta… mantas blancas y rosas la cubrían…
-Mimi… - a lo lejos escuchó como alguien llamaba a su nombre…. Se asomó para mirarla una joven mujer… una mujer más que bella: realmente preciosa…
-ya despertaste, mi vida- acercó sus brazos, para cargarla…. ya en ellos la arrullaba mientras le regalaba una dulce sonrisa…. La mujer se sentó en una cama cercana, muchas veces mayor que aquella cuna…
-me da gustó que hayas despertado bebe, pero ya es tarde y tu mami tiene que dormir… ¡ya se! Algo que nunca falla- La mujer colocó a la pequeña niña sobre la cama y se levantó un momento…
- si con esto no te duermes, entonces nada lo hará- se volvió a sentar, ahora con un Flabiol entre las manos… sonrió una vez más antes de comenzar a tocar: era aquella canción, de ahí la conocía…
La melodía era suave, dulce y suave… la imagen de aquella mujer tocando poco a poco se fue borrando, quizás era porque en esos momentos ya había caído dormida la bebe a la que la mujer se refería…
No seria la primera vez que recordara ese momento, ni la primera vez en la que viera a aquella mujer… siempre la veía en sueños…
Probablemente aquella imagen, fuera uno de los pocos recuerdos que tenia de sus padres biológicos… o al menos de su madre… ya que no recordaba nunca el haber visto a algún hombre cerca… aunque, también había visto a 2 hombres entre aquellos sueños, aunque ninguno se había referido a ella como si fuese su hija…."
Algo la hizo volver al presente: la música se había detenido… abrió los ojos, algo agitada. No pensaba ser descubierta… no deseaba serlo.
El rubio la miraba por encima del hombro: se encontraba sentado arriba de un pequeño barandal que daba con el jardín.
-buenas noches…- expresó algo confundido y extrañado de haberla encontrado ahí…
-buenas noches… lo siento, no pensaba interrumpir, yo de echo ya me iba- pronunció nerviosa, acompañada de algunos ademanes. Se sintió algo estúpida por estar, muy a su pesar, tan agitada y más porque el chico la veía divertido – ¡adiós!- dijo y desapareció de la mirada del ojiazul al instante.
Él ni se movió de esa posición. Quizás no la veía, pero escuchaba a la perfección como sus zapatillas chocaban contra el frío suelo: primero avanzaban hacia un lado. Se detenían, volvían a avanzar, retrocedía. – ¡odio el fuego azul! Deberían poner letreritos…. – escuchó que decía por lo bajo la chica.
Sonrió levemente ante aquella ocurrencia y volvió la vista a la luna
- si quiere la puedo acompañar hasta su habitación.
Volvió la vista hacia atrás. Vio como primero unos ojos miel se asomaron para luego mostrarse toda ella.
-eso seria muy amable de su parte, puesto a que si no, seguiría horas, y horas, y horas, y… perdida sin encontrar mí recámara.- comento algo apenada.
-entonces yo la llevo…
-pero… no lo quería interrumpir, y dejo inconclusa esa melodía, así que haga como si nunca me vio y siga tocando, ni me notara.- sonrió aun un poco apenada.
-bueno… ¿te quieres sentar?- la chica lo observo por unos momentos, estaba medio ida.
-¿ah…¡Si! Claro, gracias- se recargo en el barandal del otro extremo totalmente al muchacho. No se pudo sentar, porque, realmente se trataba de un barandal delgadísimo, y no siendo muy buena equilibrista, seguramente resbalaría y caería y… ya se sentía lo bastantemente tonta para sumarle a eso el oso de su vida.
Matt volvió la vista al frente y se llevo a los labios su harmónica. Mimi se encontraba muy incomoda, más, una vez que el chico comenzó a tocar, fue totalmente diferente: era como si ya no estuviera ella ahí. Cerró los ojos para apreciar mejor la canción. Sentía como las frías brisas chocaban tiernamente contra su espalda, dejándose manipular por la tenue brisa. Sin ver pudo oler una deliciosa fragancia de la que antes ni se había percatado. Abrió los ojos y ahora se pudo fijar bien en el jardín: todo cubierto de nieve, y aun así sobresalían las flores, no muy lejos de ella. La luna lo iluminaba todo. Notó a distancia, el pequeño arrollo donde había pasado la mañana patinando con TK. La iluminación que le daba la luna a esa pequeña cascada congelada era algo celestial. Eran esos pequeños detalles los que siempre buscaba, esos que hacían del momento más incomodo, una experiencia única…
- es hermoso… -dejó escapar mientras miraba hacia el cielo. Las estrellas parecían brillar más que nunca.
La pieza terminó prolongando la última nota bastante. La verdad es que a la castaña le había encantado el modo en el que tocó aquella canción, y de ser su amiga, seguro le hubiera aplaudido y felicitado, o, de ser una conocida o compañera, le hubiera dicho lo bien que tocó, pero al no ser nada de eso, no hizo nada: bastante mal le caía el rubio, que desde su punto de vista, era todo un tirano.
Aun con poca luz, pudo notar como los brillantes ojos zafiro del muchacho, clavaban su mirada en ella. Lo que le incomodo bastante, y al principio opto por ignorar. ¿Por qué no le podía retener la mirada¡Claro que podía! También ella lo giro a ver, con un aire desafrente "haber quien puede más¿ah?"
El chico fue el primero en voltear, muy lentamente volvió la vista a la luna. Mimi lo miro algo extrañada.
-¿Por qué él te prefiere a ti?... – preguntó en voz baja Matt, mientras parecía estar muy adentrado en sus pensamientos. Solo podía estar hablando de una persona…
-no me prefiere a mi. No puede tomar el día de hoy como ejemplo. –contesto con naturalidad la chica.
El no respondió nada. No lo decía solo por el día de hoy… ayer, cuando su hermano, dijo que preferiría vivir con ella que con él… eso le dolió demasiado.
- TK. Es un gran chico, es una pena que no se tome un tiempo para él… - agrego la castaña en un tono muy dulce, e involuntario, pero es que hablar de TK. Le provocaba mucha ternura.
-¿y que eso fue justo lo que trate de hacer hoy?- volvió la vista a ella. Lo había dicho, sin darse cuenta como una auto-disculpa. Como justificándose.
-le digo que no puede tomar como ejemplo el día de hoy, habiendo desperdiciado tantos años, en los que bien se pudo tomar un tiempo para pasar con su familia- lo dijo en tono un tanto duro, quizás para hacerlo entrar en razón –no puede llegar y cambiarle los planes a alguien de un momento a otro- dejo escapar un bufido irónico- no se debería….
El dibujo media sonrisa: lo habían puesto en su lugar… lo que, a diferencia de muchas ocasiones, tomó bastante bien…
Unos minutos más dejaron pasar en aquel lugar…
-ya es tarde… - de un salto se bajó del barandal - ¿nos vamos? – la volteo a ver. Ella ya estaba medio dormida sobre el barandal. Tan solo asintió.
Se fueron caminando por el pasillo, el cual por cierto era, innecesariamente largísimo. Como imaginaran, ninguno de los dos decía nada. Ya no había nada más que decir.
Mimi se estaba durmiendo: esa melodía era más que efectiva. Ni siquiera veía lo que estaba delante de ella, puesto a que sus ojos estaban medio cerrados y el fuego que alumbraba, era pésima iluminación.
-cuidado o se golpeara con aquella estatua… -murmuro el rubio, cosa que hizo reaccionar a la castaña.
-seguro… si no veo nada, las lámparas no dan luz….- casi balbuceó.
-si… cierto, lo que es una tontería, por que tampoco dan calor –murmuró el rubio viendo hacia un candelabro. La castaña lo volteo a ver frunciendo en seño.
-¿entonces porque no las cambian y ponen fuego común y corriente, o electricidad?- "daaaaa"
Él se encogió de hombros.
-no lo se, esas lámparas están aquí desde antes de que yo existiera… no las puedo cambiar… creo.
-claro, se pueden revelar y defender su derecho de suelo… -murmuró la chica, que ya estaba muy en su mundo, incluso, estaba a punto de caerse, puesto a que ni energías tenia para poder caminar. Matt solo la miró extrañado, más no dijo nada. Llegaron al pie de la escalera. Yamato comenzó a subir, más al verse solo, se regreso para quedar junto a su "acompañante" la cual, solo miraba boquiabierta las escaleras.
-¿ocurre algo?...- preguntó. Mimi lo miró indignada, sin poder abrir del todo los ojos por el cansancio.
-con todo respeto… ¡¿Cómo puede pensar un ser racional que yo voy a subir eso!?- señalo las escaleras.
-¿Qué tienen…?- le molesto un poco el echo de cómo le hablo… pero, el igual estaba cansado, hasta para discutir por una tontería así.
-me estoy durmiendo, con trabajo me puedo mantener de pie, y aun así¿cree que voy a subir ¡800 escalones?!
-lo tendrá que hacer si es que quiere llegar a dormir- se cruzo de brazos esperando que la "niñita" recapacite.
Ella lo medito unos minutos, y luego se sentó en la punta de las escaleras.
-¿Qué hace?- preguntó el rubio al no entender.
-me voy a dormir, adiós. – se recargo contra el barandal y cerró los ojos.
-¿Qué? No se puede dormir ahí.- en respuesta se escucho lo que seria un suspiro entre algún sueño. –señorita Tachikawa, vamos, no puede dormirse ahí.
-¿Por qué no?...
-¡porque no! Es incomodo y para eso tiene una habitación.
-ya le dije que no subiré esos escalones ni porque me paguen.
-no sea infantil ¿no puede hacer un esfuerzo?- ya se estaba empezando a molestar…
-¡no!
-pero… ¡no se puede quedar a dormir en las escaleras!
-¿no? Míreme – se acomodo aun más.
-¡no! –expresó frenético, luego respiro un poco para relajarse.- señorita Tachikawa….
-¿ahora que?-murmuró. Ya tenía la voz más que apagada…
- no sea infantil ¡no puede quedarse dormida ahí! Primero, no es cómodo, se lastimaría, aunque la verdad eso no me importa mucho- terminó hablando por lo bajo. Luego rápido busco alguna otra razón
-…. Luego… no es correcto y para eso le di una habitación… y por ultimo y más importante, no hay calefacción y ningún cuarto esta preparado, por lo que tiene que subir, si no se moriría congelada.
-¿y? no me importa.
-¡lo se! Se que no le importa, pero a mi si.
-y a mi no me importa ni un poco si a usted le importa.
-si, eso también lo se- suspiró cansado. – lo que no me explico es, si esta tan cansada ¿Por qué no lo dijo antes?
-porque no lo estaba… usted me dio sueño.
-¡ja! ahora me llama aburrido…- murmuro con ironía.
-noooooooooooooo…. Aunque si lo es, es que… fue por su culpa.
-mmmmj, últimamente todo lo que le ocurre es por mi culpa- también empleo el sarcasmo en aquella oración.
-si bueno… no era exactamente eso a lo que me refería, pero tiene razón, todo lo malo que me pasa es por culpa suya- bostezó levemente- yo lo decía por la melodía que tocó….
-¿Qué con ella?
-siempre me ha arrullado, la usaban cuando era pequeña para dormir… o eso creo.
-bueno ¿y yo como lo iba a adivinar?
-no se, buenas noches. – cerró los ojos y se acomodo abrazando sus piernas.
-¡No se duerma! – "¿Qué hago…¿Despierto a TK? No, pobre, además, si subo ahí me quedo… mmmm ¡ah¡Que idiota soy¡¿Cómo se me fue!?
- ¡a unos cuantos cuartos hay un elevador!
-¿¡y porque no lo dijo antes!?
-es que no lo recordaba… nunca lo utilizamos.
- que brillante… es casi increíble que no se acuerde de como esta acomodada su casa….
-¿Qué no ves el tamaño? Dudo mucho que alguien se lo pueda aprender todo.
-aja….
-Bueno¿vamos?
-no, no me puedo ni mover, así que valla usted, y yo me quedo aquí.
-no puedo subir sin ti, así que has un mínimo esfuerzo….-dijo entre dientes.
-¡no!-con un puchero se cruzo de brazos.
-¡ay! Se comporta como una niña.
-¡pero no lo soy! …. Ya tengo 18.-comento orgullosa- ya soy mayor de edad.
-que bien, disfrútelo, porque a partir de mañana se será mayor ¡hasta los 20!
-¡hey¡Eso no es justo!- hizo un puchero- solo porque no tenga 30, como usted comprenderá, no significa que no sea madura.
-¡yo no tengo treinta!
-noooooooooooooo digo… treinta y tres, treinta y cinco- movía su mano al tanteo- algo así.
-tengo 20, casi 21….
-si claro… - lo tiró a loco y seguido lo miró de reojo.
-¡claro que no tiene 20!
-¡gracias! Ese es otro modo sutil de llamarme momia ¿no?- estaba cansado, molesto, y ahora ofendido.
-no… hasta las momias son mejor parecidas- se rió un poco- lo dijo porque una persona de 20 no es tan amargada.
-¡porque las personas de 20, generalmente ya están descansando en sus alcobas, y no están a altas horas de la noche, con una "niña" haciéndoles un mega berrinche al pie de las escaleras con la ocurrencia de dormir ahí!
-uy… si que le va mal…- se acomodó nuevamente.
-si, si me va mal…. – se queda pensando por unos segundos.
-bueno, como ya no encuentro la forma de hacerla entrar en razón, si no se levanta ya, me veré en la forzosa necesidad de llevarla yo mismo hasta su cuarto, lo que no será agradable para ninguno de los dos.- ya estaba harto, y cansado, por lo que su paciencia había llegado al limite.
-jajaja, solo inténtelo, tengo 2 zapatillas y prometo que no fallaré- agregó de modo desafiante.
-genial, pero como esta tan cansada que ni siquiera puede abrir del todo los ojos, no será problema esquivar sus tiros, por lo que una vez que se quede sin nada más que poderme lanzar, la cargare, y la llevare a su habitación, para poderme ir a la mía- sonríe tranquilamente- así que como quien dice, puede ser por las buenas, o por las malas, es su elección….
-¡siempre es lo mismo con usted! Señor chantajista.
-uno…
-¡no!
-dos….
-ya le dije que…
-¡3!
-¡esta bien!- se levanta furiosa- usted gana….
Con una sonrisa victoriosa, el ojiazul hizo un ademán, indicando hacia que lado del pasillo se encontraba el elevador.
-después de ti…
-eso fue vil… chantajista- refunfuñó mientras caminaba hacia donde se le indicaban.
-gracias.
-manipulador.
-lo se- respondía en un tono soberbio y arrogante, como si fuera un gran orgullo.
-¡ash! Odioso.
-si también eso…- caminaron bastante, hasta que llegaron a la puerta del elevador, que a simple vista, se perdía con las demás puertas del castillo.
No hubo plática ni nada parecido dentro del elevador, la verdad, es que ambos estaban muy cansados… Mimi se recostó contra la pared y cerro los ojos. Matt hizo lo mismo.
-no se valla a dormir… ya casi llegamos al… segundo piso.- murmuró algo decepcionado.
-y así usted quería que subiéramos las escaleras….
-que locura… - agregó junto con un leve bostezo.
Salieron del elevador. Por sensores, las luces se fueron encendiendo, así iluminando todo. Se tuvieron que cubrir un poco para poder acostumbrarse al cambio tan radical de ambientación.
Siguieron su camino, pasando varias puertas… todas iguales. Pudo ser por el cambio de iluminación, o por haber empezado a caminar, pero algo despertó un poco a la castaña, que caminaba adivinando cual era su habitación.
"esta no es…., es esta, no, no es… ¡esta! No, aun no se detiene él, esta tampoco es… ¿Cómo saberlo, si son iguales?"
-llegamos…- se detuvieron ambos.- ¿no fue tan difícil, o si?- usaba un tono burlesco.
-no… gracias por… traerme- estaba muy apenada por como se había estado comportando. Él solo dibujo media sonrisa. ahora se podía decir que volvía a hablar con un persona prudente.
-no fue nada…- guardó las manos en los bolsillos. Se produjo un incomodo silencio… nuevamente fue Matt quien hablo.
-bueno, yo creo que ya me…
-no, espere…- interrumpió la chica, que estaba muy adentrada en sus pensamientos.
-¿necesita algo más?...
-si, hablar con usted y aclarar algunas cosas…- levantó la mirada, que antes tenia en el suelo. Realmente no le extraño ni un poco lo que Mimi le pedía, era de esperarse. Se cruzó de brazos y se torno serio.
-de acuerdo… ¿de que quieres hablar?
Ella volvió a bajar la mirada. Se encontraba, como razonando algo muy complicado, algo… que la atrapada y cautivaba: seguro algo importante…
-mmmm- lleno de aire todo lo que pudo sus pulmones, y lentamente lo dejo ir.
-bien… yo quería…- se mordió el labio inferior, realmente, le costaba mucho trabajo.
-¿si…?
-no presione… - se aclaro la garganta. – lo que le quería decir es que… siento mucho la forma en la que lo trate la noche anterior…
-¿Cuándo quisiste asesinarme con un cepillo?
-esa… en verdad, discúlpeme, no soy así… - su voz se había suavizado- no es una forma de justificarme ni nada, es solo que… bueno, quizás entienda que estaba bastante molesta y que…
-no se preocupe… intento entenderla…- respiro profundo: tenia que reunir fuerza y valor para lo que deseaba decir. – creo que si alguien se tiene que disculpar, ese debo de ser yo… no debí hablarle de esa forma.
-si no debió- sonrió dulcemente- pero lo pasado ya es historia, y por más que se intente no se puede cambiar… lo importante es aprender de él y no cometer los mismo errores para tener un mejor futuro…
Eso era cierto… "pero hay veces en las que cuesta tanto recordarlo…" pensó Matt.
-igual...- continuo Mimi- le he estado dando muchas vueltas a lo mismo y… - acomodó detrás de su oreja, un travieso mechón, que desde hacia rato la estaba molestando. – y bueno, también… sobre lo que dijo hace un rato de… de que si creo que todo lo malo que me ocurre últimamente es su culpa, es mentira. Al principio si creía que lo era, generalmente es más sencillo echarles la culpa a los demás que pensar que es de una. Luego, meditándolo mucho y con mas calma, me di cuenta que no, no es culpa de nadie… digo, usted no me puso encima de un caballo, tampoco puso una manada de lobos hambrientos persiguiendo al caballo, es más, ni siquiera estaba ahí cuando ocurrió… y ya estando aquí, usted solo esta siguiendo la ley, una ley que un día firmó con Taichi, por lo que no lo puedo culpar de nada. No solo no lo puedo culpar, además… estando, de este lado – se encogió de hombros con una sonrisa melancólica- aquí ya no soy la futura reina de un nación, simplemente vuelvo a ser, una plebeya más, una civil cualquiera, ya nadie importante… la que por alguna razón, aun medio confusa, parece seguir siendo alguien importante, y por eso es retenida en el castillo de los magnates de este reino¿no? y bien, en conclusión, una plebeya que esta agradecida por el buen trato que se le ha dado…
Bajó la mirada. Con mucho trabajo había logrado completar esa última oración: su voz estaba quebrada, con un nudo en la garganta que casi no le dejaba pasar oxigeno para respirar, y con el orgullo por el suelo… eso había sido lo más humilde que había hecho en… en tanto tiempo, que ya no recordaba la ultima ocasión. Desvió hacia un lado la mirada, lo cierto es que era bastante incomodo ahora voltear a ver a Ishida, quien bien podría estar ¿burlándose¿Disfrutándolo? Nada seguro, no lo conocía, entonces ¿Cómo saberlo? Una lagrima resbalo hasta su mejilla, la que removió al instante "ay dioses¡que patética soy!"
-una persona no deja de ser importante por cambiar de residencia…
No cambio de posición. Al ver que ella no agregaría nada, él fue quien continuó…
– una persona no deja de ser importante por cambiar de cargo, ni por perder un titulo.
No queriendo mucho levantó apenas la mirada, más que nada por educación. -¿entonces por que?-dejo escapar en un tono muy infantil.
-Una persona es importante, por cuantas virtudes tiene, cuanta educación, cuanta dignidad, humildad, y armas posee para encarar la vida, pero sobre todo, por como las utiliza para ser un mejor ser humano y aportar algo de valor a los demás. Al llegar aquí no dejas de ser alguien, a menos de que así lo desees…
Difícil sería poder explicar como se sintió la castaña ante aquel comentario. Su corazón se acelero, posiblemente por la emoción¿le decía eso el hombre más poderoso del mundo¿El ogro malo del cuento¡¿Yamato Ishida?! Entonces ¿Dónde quedaba el bloque de acero del que tanto había escuchado¿El sanguinario monstruo que Tai le había descrito¿El frío joven que la había recibido el primer día que llego al castillo?... ¿era el mismo? Lo más extraño, es que su rostro reflejaba plena seriedad, no cabía ni un gesto de falsedad, y sus ojos… esos ojos "imposibles de engañar" de echo, entonces "lo dice enserio" una sutil sonrisa se dibujó sin siquiera avisar en su rostro.
-deseo seguir siendo quien soy…
-entonces ya esta, lo seguirás siendo – suavizo un poco su expresión, de cierto modo, los gestos infantiles de la ojimiel, le parecían muy tiernos, y hasta cierto punto lo conmovieron.
-y en cuanto a lo de "la razón medio confusa" por la que sigues aquí, tiene nombre y ese es Takeru- continuó. Ambos sonrieron- ayer, mas bien, anteayer, le pedí que te mostrara algunas propiedades, digo, seguro seria más cómodo para ti tener casa propia, más no me dejo… se ha encariñado mucho contigo.
-eso parece… yo igual lo quiero mucho.
- bueno, te agradecería que hablaras con el sobre que prefieres hacer, sobre, quedarte, irte, lo que decidas, además de que¿18? Debes seguir estudiando¿que carrera elegiste?
-leyes- dijo de modo irónico "un año desperdiciado". Yamato igual lo pensó.
-será algo que también se tendrá que hablar… aunque eso se puede hacer otro día y de preferencia, cuando haya sol.- ambos estuvieron totalmente de acuerdo.
La alarma del reloj del rubio apenas sonó, marcando la hora "4:00 a.m."
-ya es tarde…- reprimió un suspiro de cansancio. "tendré que hablar con Rogers y pedirle el día… no me pienso levantar hasta las 2 de la tarde, al menos"
-si, y yo me sigo durmiendo- murmuró Mimi por lo bajo.
-entonces creo que ya es hora de que me retire- se estiro un poco, bajando los hombros, al la vez que los tiraba hacia atrás.
-si, pero antes, una cosa más. – hizo una pequeña pausa. Al notar que nuevamente captaba la atención del muchacho, dibujo una pequeña sonrisa y luego continúo.
-quizás le pase lo mismo, pero al menos yo, hace… -se encogió de hombros- no se¿30, 20 minutos?, lo que sea, nunca me hubiera imaginado que podríamos tener, por más corta que esta haya sido, una platica tranquila… - él sonrió ante ese punto.
-si, eso mismo pensé…
-me lo figure… pero bien, la verdad es que, ahora no parece ser la persona que yo creí que era. Desde antes, yo ya traía una idea impropia de usted, y llego aquí, me lo encuentro en cada situación que, bueno, decir incomoda o inapropiada ya es poco. A lo que voy es, alguna vez escuche una frase que siempre me gusta aplicar, se puede decir que la he adoptado como una máxima "Di lo que sientes hoy, que mañana puede ser demasiado tarde"… y como se imaginará, no le diré que siento, si no, que pienso. Esto es¡que va! Nunca ha sido normal para mí enemistarme con alguien, no me gusta, es como ir en contra de mi naturaleza. Así que, quiero echarle la culpa a las circunstancias, olvidar lo que pensaba y hacerme por mi misma una nueva imagen de usted, e igual que usted pueda saber quien soy en realidad, digo, si ya nos vamos a ver, por lo menos más que antes, que mejor que estar libre de asperezas¿no?
El rubio escuchaba atento. Le agradaba, y mucho, la forma en la que la chica se expresaba. Pocas personas eran tan claras y directas, o por lo menos con él. Por el cargo que ejercía, la mayor parte de las personas al hablarle ni siquiera se atrevían a mirarlo directo a los ojos. En vez, esta chica, sin haberlo tratado antes, o de una forma decente, muy segura de si misma, le proponía algo que nunca alguien había echo: limpiar su imagen, demostrar quien era, y hasta llegar a ser su amiga. Por ese simple hecho, ya le empezaba a caer bien, muy bien.
-opino igual.
-¡genial! Entonces hay que volverlo a intentar, pero ahora con el pie derecho. - extendió el brazo hacia delante, ofreciendo su mano para que él la estrechara.
- Hola, mucho gusto, mi nombre es Mimi Tachikawa.
Ahora si sonrió de buena gana, a la vez que estrechaba sus manos.
- es un placer, Yamato Ishida.
Se soltaron del suave agarre, lo curioso fue que, sin darse cuenta, ambos hicieron el mismo ademán, con la mano que utilizaron al bajarla: apretar en puño, soltar y jugar con todos los dedos, apretar y soltar. Todo esto de forma rápida.
-bueno, espero que haya notado que si hice esto es para que pueda dormir tranquilo de hoy en adelante- bromeo la castaña. "¡ja! Como si tan siquiera le importara" pensó, de cierto modo alegre.
-y no sabes como lo valoro, me has quitado un gran peso de encima. – Contestó la broma.- apropósito, se que te va a costar algo de trabajo, pero, enserio, no tienes porque ser tan correcta conmigo, siéntete libre de tutearme, aunque lo dudes, no soy un señor de 30 para que me trates tan formal.
Sin darse cuenta, ella dejó escapar unas risueñas carcajadas.
-no hablaba enserio cuando dije que parecía de 30.
-¿no? entonces de cuanto ¿40, 55, tal ves 56…?
-nada de eso, 20, casi 21.- comentó algo apenada.
-eso me tranquiliza aun más…
-jaja, si, y respecto a tutearlo¡si que me va a costar! Pero lo intentare. Y, le diría a usted lo mismo, pero ya lo hace.
-¿si? No me había dado cuenta…
-descuide, esta bien.- se cubrió con una mano el rostro para bostezar.
-ahora si, me retiro para que pueda dormir tranquila- se apartó un poco, y se acercó a una puerta que se encontraba enfrente de la del cuarto de la castaña, hacia la derecha (los cuartos se encontraban intercalados). Se volteo, apoyando la espalda en la puerta.
-buenas noches.
-gracias, descansé. – abrió la puerta de "su" cuarto y entro en él. Ya iba a cerrar, más al ver que el joven entraba en aquella alcoba tan próxima a la suya se detuvo a ver.
-ah… ¿esa habitación de que es?
El chico la volteo a ver, igual, antes de cerrar.
-¿esta?- sonrió- es mi cuarto.
-ah… buenas noches. – él asintió y al igual que ella, cerraron ambas puertas.
Se quito el abrigo que tenía encima y lo coloco sobre una silla. Ahora le parecía mucho mas extraño que le hubieran otorgado esa habitación "prácticamente esta enfrente a la de él. Entonces ¿a quien perteneció? Porque esta muy lejos de ser de huéspedes o invitados" pensó al acostarse y acosijarse con la gruesa colcha blanca. Si antes le daba curiosidad saber de quien era aquella recamara, ahora, veía como una necesidad el saberlo. No tardo ni 2 minutos en caer profundamente dormida.
Por su parte, Yamato aun no conciliaba el sueño. Sabia que hubo algo que le llamo la atención en aquella platica, mas no recordaba con exactitud que… "Di lo que sientes hoy, que mañana puede ser demasiado tarde"… ella había utilizado aquella frase, al igual que ella la había utilizado años atrás… desde que escucho esas mismas palabras, se había extrañado bastante, más ¿Qué no todo el mundo ve la televisión? Seguramente la había escuchado del mismo programa de televisión: era mera casualidad. Lo que ya no podía llamar mera casualidad era algo más…
"Mimi Tachikawa… Tachikawa… ¡Tachikawa!" eso era.
Removió lo más rápido que pudo las sabanas y colchas que tenia encima. Ni siquiera se puso unas pantuflas o algún zapato, y así salio del cuarto, corriendo hasta la puerta con el elevador que lo llevaba al 4º piso. No podría dormir hasta verificar que lo que había pensado era cierto, o falso, lo que fuera no podía esperar. Al fin se detuvo el elevador y entro a su "guarida". Casi se mata con el escalón que tenia enfrente, pues al no ver y por la emoción que la duda le daba, se le había olvidado por completo. Encendió una lámpara y luego se dirigió al archivero del pequeño cuarto. Ahí guardaba los documentos que eran tan personales, que ni el mismísimo Rogers podía leer. "T, T, T, T… ¡Tachikawa!" encontró la carpeta que buscaba. La abrió con urgencia y comenzó a leer.
-lo sabia…- murmuro para sí. Se dirigió a la cama del cuarto y se acostó en esta.
-la familia Tachikawa siempre ha sido gran amiga de los Yagami… bajo ese apellido la adoptaron….-suspiro en mezcla de alivio y cansancio con algo más, era un sentimiento muy extraño. Dejo la carpeta en la mesa de noche: la carpeta que guardaba uno de los más grandes secretos de la historia y mejor guardados… El mundo siempre supo que, la causa por la que el reino de fuego y hielo habían peleado y terminado tan distanciados, había sido por la guerra territorial, y no estaban del todo mal, ya que en parte ese fue el inicio, pero hasta eso tenía solución. Lo que nunca supieron, ni sabrán, fue que el verdadero motivo, fue una simple pelea infantil, que termino siendo…, no tan simple.
"Ya habían tomado el vuelo hacia el centro de la ciudad de Nueva Delhi. El joven rubio de 14 años fue el ultimo en bajar. Todo había sido muy extraño. En el vuelo, su padre platicaba, o tal vez, discutía con el senado sobre algo que no logro entender, pues ni siquiera lo dejaron pasar al la cabina donde estos se encontraban. TK. Y su madre se encontraban viendo una película en una pequeña cabina trasera, Rogers se encontraba con su padre, por lo que, no tenia ni idea de lo que ocurría y su amiga se encontraba durmiendo.
Bajaron a lo que parecía un bosque. Un gran bosque, con árboles de todo tipo al fondo, más donde se encontraban era más bien una pradera, con un barranco, que era solo un lado de una gran grieta, en la que abajo se encontraba un riachuelo. El suelo era muy irregular, de un lado era bajo, tanto que se podía estar a pocos centímetros del agua, y en otro, se podía estar a 6 metros de esta. Algo que también llamo su atención, es que, había como un gran tubo blanco, de fácil más de 20 metros de altura, lo suficientemente grueso, para que en su interior diese una pelota de basketball, y a la mitad, tenía un círculo, en la que esta entraba a la perfección, dentro tenia que estar hueco. Noto que había de este tipo de torres a cada medio kilómetro.
Su padre se alejo con el senado, sujetando con fuerza la mano de su esposa. Rogers se había atrasado un poco, por lo que se acercó a el para preguntarle que ocurría.
-Rogers ¿Qué esta pasando¿Por qué hemos venido aquí? – el hombre ni se inmuto al contestar.
-se levantará una frontera hecha de energía, en cuanto llegue el rey Yagami con su gente.- el rostro del muchacho se contrajo.
-¿Por qué¿Qué son esos tubos?
-ayudaran a levantar la barrera, joven Ishida. Ahora tengo que estar con su padre.- el rubio asintió y el robusto señor se alejo de ahí.
-¡Matty!- volteo a ver a quien lo llamaba. Su amiguita estaba con Takeru, a unos 10 metros, en la parte que se unía al río.
-¡ven hermano!- grito Takeru con mucha emoción. A paso acelerado se fue a encontrar con ellos.
-¿Qué paso?- preguntar al llegar, cuando también el se sorprendió al ver a una gran tortuga con otra encima de ella.
-¡¿no están bonitas!? Yo creo que es madre e hija. Nunca había visto una tortuga en un río, pensé que solo vivían en la selva y mares- comento ella, acercándose con cuidado para no asustarlas.
- yo nunca había visto una tan cerca, que no sea en un zoológico, claro- murmuro TK., con la voz apagada.
- deberías salir un poco más enano-le dijo él, mientras se acercaba también. –emmm, se te esta mojando el vestido.
-no importa, es agua, ya se secará.- contestó con una sonrisa.- ¿vendrá tu amigo, Taichi?
-no se, me imagino que si….
Así pasaron varios minutos.
El estrepitoso ruido producido por las poderosas hélices de la nave Royal-Phoenix, se escuchaban a no muy lejos de ahí. Los árboles soltaron cientos de hojas mientras aquella nave se estacionaba del otro lado del canal.
Matt volteo la vista hacia donde la nave se encontraba. Una decena de hombres bien armados escoltaron a la familia Yagami, hasta la mitad de un gran puente que minutos antes habían levantado: ese seria, por así llamarle, el termino medio entre ambos reinos.
Regreso la vista al río. Su amiga aun jugaba con las tortugas, más adentrada que él en el agua, y su hermanito se había acercado a su madre.
-ven- llamó a su amiga, que con una mueca le dijo "en un segundo" y luego caminó cuesta arriba para llegar donde su familia se encontraba.
-me imagino que leíste con atención cada uno de los términos del convenio, Susumo.- fue lo primero que dijo el rey al padre de su moreno amigo. Este embozo una sonrisa ladina.
-Absolutamente Hiroaki, sin excepción alguna.- contestó de modo arrogante.
-entonces¿te parece que firmemos de una vez? Que tengo bastantes cosas que hacer.
-¡oh! Claro, mientras más rápido sea, mejor…- la verdad dejo prestarle atención a la plática de los adultos. Volteo a ver a su amigo, que se encontraba detrás de su padre. Parecía estar un poco confundido, molesto, y quizás furioso. Igual se notaba que le daba vueltas y vueltas a algún pensamiento que no lo dejaba en paz. Levanto un poco la mirada y al notar que el rubio parecía intrigado, solo acertó en sonreírle sin muchas ganas.
-¿Qué te pasa?- le pregunto Matt, solo moviendo los labios, método que habían estado desarrollando desde la primera junta a la que asistieron. Tai, como si fuera más que obvio, cabeceo señalando a su padre.
-¿Qué mas?- eso de cierta forma tranquilizo a Matt.
Al notar como alguien se aproximaba, voltearon. Rogers traía en las manos, dos documentos exactamente iguales: el armisticio. Entre el asesor del rey Yagami y Rogers se leyó todo el contrato; ambos chicos pusieron toda su atención en la lectura.
"que estricto…"pensó Matt "son demasiadas limitaciones"
Una vez comprobado que ambos documentos contenían la misma información, prosiguieron a firmar.
Probablemente, de no ser por lo concentrado que estaba en ese momento, mirando como sus padres firmaban tan importante documento, se hubiese dado cuenta, a tiempo, de que su gran amiga, aun seguía jugando en el río, territorio que en unos cuantos minutos más, pasaría a ser de tierras calidas…
Por otro lado, la chica aun jugaba con las tortugas. No quería acercarse a donde los demás se encontraban, pues eran temas de adultos, que no entendía muy bien, prefería en esos momentos estar aislada… aunque eso también era muy aburrido. Las tortugas ya estaban muy lejos de ella, y la fuerte corriente la empujaba cada vez más y más hacia el otro lado: aun así no era nada para preocuparse. Se dispuso a salir del agua, cuado tropezó con una piedra y por culpa de la marea, se adentro un poco mas en el agua… cosa que tampoco era importante, el problema fue que su hermoso vestido amarillo ya estaba casi todo mojado, y aun peor, las delicadas costuras bordadas a mano, se habían atorado con una planta con algunas espinas. "no me importa que te mojes, pero no te vallas a romper… eres el mejor que tengo, mi favorito, sin contar que si te rompo, me olvidare de mi fiesta…" pensaba mientras intentada desenredar su falda.
Ya habían firmado aquel documento, inclusive él firmo como testigo "dentro de unos años, tendrás que reafirmar esa firma hijo, cuando seas el gobernante de nuestro reino" le había dicho su padre, lo que por unos momentos lo lleno de emoción. A continuación, se levantaría la muralla. Gente de seguridad, con graciosos trajes totalmente herméticos, se acercaban con una gran caja de acero entre los brazos. Al parecer la caja contenía algo importante. Se acercaron a la torre blanca y le hicieron una seña a Rogers.
-una vez colocada la esfera, se sincronizarán los relojes de cada torre. Una vez que empiece la cuenta regresiva, no se podrá detener. La esfera subirá a lo alto de la torre a gran velocidad, el choque le hará liberar la energía que contiene dentro, de una forma poco violenta. Será conveniente mantenerse a no menos de 10 metros de distancia; no sabemos con exactitud que tan dañina pueda ser la radiación que desprenda la esfera, aunque de lo que estamos seguros es que no es capaz de matar a nadie. Al estar todas las esferas arriba, la energía se reunirá, trazando de una esfera a otra una gran línea en un tono púrpura nebuloso, que caerá en forma de cascada. La energía es renovable, ya que a pesar de la energía propia, se apoyará energía hidráulica, que se obtiene del aprovechamiento de las energías cinética y potencial de la corriente del río.- informó uno de los científicos vestido con un gran traje grisáceo. Todos, sin ponerse de acuerdo ni nada asintieron, mas ninguno lo noto.
-entonces ¿procedemos de una vez?- preguntó Rogers a los reyes.
-por supuesto.
-claro.
Rogers le hizo un gesto al científico que monitoreaba todo desde su pequeña laptop. Este le respondió y le dijo a uno más de sus colegas que sacara de la caja la esfera, que estaba perfectamente protegida, y ajustada con unas pinzas, para que no chocara con las paredes de la caja. Con otras pinzas, muchas veces más grandes que las muchas que sujetaban la esfera, retiraron esta de la caja, y con sumo cuidado la colocaron dentro de la torre.
Mando el mensaje a sus demás colegas, colocados a lo largo de todo el reino, y todos, en un minuto, tendrían ya que haber colocado la esfera.
-5 minutos para que se levante la nueva frontera.
El agua cada vez la arrastraba más hacia adentro. Lo único que la mantenía ahora sujeta a algo era su vestido enredado en esa planta. Y aun estando hasta la cintura dentro del agua, seguía necia de que ella sola podría. La daría mucha vergüenza interrumpir lo que sea que estuviera pasando, además, si a sus, casi recién cumplidos 13 años, no se podía valer por si misma¿entonces hasta cuando?
-demonios…- murmuro entre dientes, por la ligera cortada que se hizo con una espina.
-¡que me castiguen de aquí al día de mi muerte!- ya estaba cansada de intentar proteger su vestido, intento brincar hacia la orilla, pero el vestido era muy pesado. Lo volvió a intentar, pero no podía, mas consiguió liberarse de la planta, y ahora, parecía que la corriente era mas, y mas fuerte.
Estaba súper interesado de ver como se levantaría la muralla, y aun faltaban 3. 46 minutos… además, tenia esa odiosa sensación de olvidar algo, pero revisaba sus bolsillos, su brazo, a su hermanito, y todo estaba ahí… ¿Qué no su hermanito estaba jugando con…¡En la gran madre tierra¡Ya sabia que se olvidaba!
Corrió cuesta abajo solo para ver que como lo imagino, ella seguía ahí.
-¡hijo¡Regresa aquí en este instante!-grito la reina totalmente angustiada, cada vez disminuían los números del reloj.
-¿¡porque sigues dentro del agua!?- ignoro por completo a su madre y a los hombres que lo siguieron y entro al rió, extendiendo los brazos para ayudarla a salir.
-¡me atore! No fue por gusto- contesto molesta, intentando acercarse más a él. Las guaruras de su familia lo sujetaron por la cadera, mientras tiraban hacia atrás.
-¡joven Yamato, debe salir del agua!-le grito Rogers mientras que se acercaba, junto con los demás.
-¡Yamato, sal ahora mismo del agua!-ordeno el rey, mientras se dirigía a sus empleados-¡¡y ustedes ayuden a sacar a la niña!!
Del otro lado del puente no entendían nada de lo que pasaba: simplemente la familia real había desaparecido, ya que por el suelo irregular, no podían ver bien que sucedía. Taichi fue el primero y único en acercarse y ver lo que estaba ocurriendo…
-¡joven Ishida, salga del agua, nosotros nos encargaremos de todo!- le dijo el empleado que lo sujetaba.
-¡¡me salgo solo si ella sale conmigo, imbécil!! – le grito ya molesto y bastante alterado.
-¡que esta pasando Matt!- le dijo la chica, que por más que intentaba calmarse y salir, ni el ambiente ni la corriente se lo permitían.
-¡pasa que tenemos, con mucha suerte un minuto para salir del agua¡¡No te sueltes!!
-no soy yo el agua me lleva¿Qué pasa si no salimos del agua en menos de un minuto?
-¡¡no lo se y tampoco quiero averiguarlo¡No te hagas para atrás!
-¡eres tú el que me esta soltando!
-¡que no! tu vestido pesa mucho, no podías mejor ponerte unos vaqueros¡no venias a una boda, niña!
-¡vaqueros! No soy una campesina sin clase Matt.
-ahora si te voy a soltar….-murmuro por lo bajo por tan mal comentario.
-¡15 segundos!- ambos voltearon hacia donde escucharon el aviso.
-suéltame.
-¿Qué¡Estás loca!
-suéltame- hablaba en serio- si no, no podrás salir.
-tonterías, ya estamos casi afuera.
-falta como metro y medio, es mucho para tan poco tiempo- lo soltó, mas el rápido logro tomarla de la muñeca.
-¡¡ya falta poco!!- se volteo hacia quien lo sujetaba –¿que no puedes tirar mas fuerte!!?
Todos le gritaban que saliera del agua, y hubiera sido conveniente, ya que solo tenía 4 segundos para hacerlo…
3
2
1
Calma, eso fue lo primero que sintieron. Luego fue como si mucho viento los empujara rió abajo, y al mismo tiempo se contrajo y regresaron. Hubo mucha, mucha calma.
Antes de que pudieran siquiera pestañar, un brillante rayo lila salió de la esfera, por ambos lados de esta. Uno de estos pasó varios metros arriba de ellos, pero justamente encima, en especial, de ella. De cierto modo el espectáculo los cautivó, y ambos dejaron de tirar… cuando el rayo, choco con el que había salido de la esfera más próxima, se unieron en una y más rápido que un rayo, se desplomó sobre ellos.
A centímetros de que los tocara, ella nuevamente soltó a Matt y lo empujó como pudo hacia la orilla. Intentó volver a agarrarla, pero algo, o alguien, la había empujado hacia el otro lado del río. Extendió su brazo lo más que pudo, y en eso el rayo cayó por completo….
-¿ah?- abría con trabajo los ojos-¿Dónde estoy?- murmuro, al mirar a su alrededor: era su habitación.
-¿y yo como llegue hasta aquí…?
-¡¡hermano!!-entro corriendo el pequeño TK. Y llego hasta la cama de Matt. – ¡¡mamá¡¡Mamá, Matt ya despertó!!
-¡gracias a los dioses!- entro corriendo la reina a abrazarlo.
-¿Qué paso?-dijo sin contestar al abrazo de su madre, bastante confundido, puesto a que casi no recordaba nada. Esta se aparto un poco y con una tierna sonrisa le acaricio el rostro.
-te desmayaste cuando la barrera cayó sobre tu brazo…
-pero si apenas y la toque….
-pero parece que fue suficiente para dejarte inconciente un par de días…- por detrás de ellos, Rogers se acercaba.
-joven Yamato, que gusto que ya haya despertado.- dijo con su tono siempre muerto…
-Rogers…- el recuerdo de algo llego por un momento- ¿Dónde esta….?- pregunto preocupado, no recordaba que había sucedido bien… su preocupación se hizo mas sólida al ver el intercambio de miradas entre la reina y su empleado.
-tu amiguita esta bien…- respondió con una leve sonrisa la reina –ahora tu tienes que descansar, al rato vendrá el doctor y…
-eso no es verdad- interrumpió sin prestarle mucha atención a lo que su madre le decía, e intentando levantarse- si ella estuviera bien, estaría aquí.
-hijo, no debes de hacer esfuerzo…
-¿Dónde esta ella mamá?...
La reina le dirigió una mirada a Rogers y este de inmediato, como siempre, lo entendió a la perfección.
-su amiga esta bien… mas…
-¿pero?...- pregunto ansioso.
-pero no logro cruzar a tiempo…. Ahora ella, se encuentra en dominios Yagami…
Fue como si un balde de agua helada le hubiera caído encima…
-se… ¿se fue…? Eso es mentira…- sonrió de modo irónico- no ella no se pudo haber ido…
-lo siento hijo, pero… no veo que valla a ser sencillo que ella regrese… lo siento…
"no, ella no se pudo haber ido…" pensó intentando levantarse, pero el dolor de cabeza y las pocas energías no le ayudaron mucho... "No, ella no se puedo haber ido…no ella, no Sora… -¡¡Sora!!
-¡Sora! Ya era de mañana cuando en el castillo hacia eco el llamado de la joven chica. –Sora, Sora, Sora ¡Sora!
-¿Qué paso¿Por qué tanta insistencia?- preguntaba esta, mientras se desperezaba.
-2 cosas, una¿haz visto a Aqua? No la encuentro por ningún lado
-me estoy levantando¿tu que crees?- arrastraba las palabras en señal de obviedad.
-ah, es cierto, jaja…
-mmmm¿y la otra?
-que tienes una llamaba de tus padres…
-¡¡porque no lo dijiste antes!!- salio corriendo de su cuarto lo mas rápido que pudo.
Corría hacia el estudio, donde habían contestado, puesto que con la prisa, se le olvido que podía pasar la llamada a la línea de su habitación.
Tuvo que frenar de golpe al casi chocar con la esbelta figura de la peliazul. Aqua ni siquiera se movió.
-lo siento, no te había visto.- dijo como disculpa la pelirroja.
-buenos días- fue lo único que fríamente contesto Aqua, antes de seguir con su camino.
-buenos días… ¡Hikary te buscaba!- se detuvo un momento
-gracias…- luego siguió con su caminata.
-que porte….- realmente parecía modelo al caminar aquella chica" toda una princesita" Observo que se fuera y luego entro al estudio.
-Este documento esta totalmente erróneo…- repetía Susumu Yagami, sentado detrás de su escritorio. Se había arrepentido de el desde la ultima visita que tuvo de su abogado. Levanto su teléfono, y se dispuso a marcar de nuevo a este.
-¿su majestad?
-¿Dónde estas? Se suponía que tendrías que llegar hace ya una hora.
-disculpe, pero no conseguí un vuelo hasta ahora.
-de acuerdo, solo apresúrate, necesitamos cambiar el testamento de nueva cuenta.
-estaré ahí lo mas pronto que pueda.
- está bien- por haberse alterado, había conseguido que el pecho comenzara a dolerle.
-¿¡su majestad se encuentra bien!?
-si, solo no tardes.- y así corto la llamada. Bien sabia que un disgusto, el alterarse, preocuparse o asustarse, podría matarlo.
-toc-toc
-adelante- y antes de que pudiera terminar de hablar, ya se encontraba dentro la ninfa.
-buenos días, su majestad- saludo, cerrando con seguro la puerta tras de si.
-buenos días joven Aqua¿Qué desea? Como vera Hikary no se encuentra aquí, y yo me encuentro bastante ocupado.- aun se oprimía con una mano el pecho, a la altura del corazón.
-¡oh! Se bien que Hikary no esta aquí, alteza- se acerco a paso lento un poco mas hacia el escritorio- solo venia a cerciorarme de que no cambie nada de ese testamento.
-¿sus padres no le han dicho que es de muy mal gusto escuchar pláticas ajenas?- se levantó molesto, y sintió aun mas fuerte ese agudo dolor.
Tanto la vestimenta de la chica, como su aspecto comenzaron a cambiar, cambiando su pálida tez, a una bien bronceada, al igual que sus rubios cabellos a unos castaño oscuro, lo único que no cambio fue el color de sus ojos…
- no lo se¿alguna vez me lo dijiste, padre?- sonrió ladinamente, al contemplar la mirada petrificada del rey….
-¿Taichi..?..
-¿Estas segura de que no quieres que llame al medico?-insistía TK. A su amiga. Estaban parados ambos en el pasillo, frente a la puerta de la castaña.
-en serio, estaré bien, solo estoy un poco cansada, tuve una noche larga… ¿no te importa que lo dejemos para otro día?
-claro que no, lo importante es que estés bien.
-gracias, y en verdad, no te preocupes.
-OK, pero dime una cosa¿Qué hacías a las 4 de la mañana levantada?
-pues yo…- la puerta de la habitación de enfrente se abrió en ese momento. Una silueta alta, salio de esta, aun con su pijama y el cabello desarreglado.
- buenos días…-murmuro Yamato, sin prestarles mucha atención y siguiéndose hasta la cocina.
-¿y a este que le paso? – pregunto para si TK. Y miro su reloj "9 30…"- ya es tarde… ¡y el se acaba de levantar! Que extraño….- Mimi solo se encogió de hombros…
-quien sabe que le habrá pasado.- agregó, apenas mordiéndose la punta de la lengua.
-mmmm es muy raro, me llamaras exagerado, pero decir que el se levanto a las 7 30 ya es mucho.
-esta bien, yo me voy a cambiar, y mas al rato me dijo Catherine que vendría una diseñadora, para ver que vestido usare para el dichoso baile.
- de acuerdo, entonces nos vemos luego…
-¿tu que harás?- pregunto antes de que su amigo se volteara.
-¿yo… no lo se, ya encontrare algo que hacer?- dijo con una dulce sonrisa.
-mmmm, pues parece que tu hermano tampoco tiene mucho que hacer el día de hoy….- mas que un comentario, eso sonó a sugerencia…
-si parece que igual no tiene… ¡Hey¿A que viene eso?
- a nada…., pero es que, tu no tienes nada que hacer y el tampoco, mmmm no se, suena tentador ¿no?
- (¬¬) ¿segura que estas muy enferma?
-cof, cof¡si!, así que, me meteré de una vez, no valla a ser que te contagie… y… y tu podrías, quizás caminar hacia el sur del castillo, escuche que es muy lindo ese lado….- le guineo el ojo, a lo que el ojiazul solo sonrió, y al instante capto.
-¿enserio? Creo que te escuchare y caminare por ahí… nos vemos luego.
-bye- vio al chico alejarse por el mismo camino que su hermano momentos antes había tomado, y sin darse cuenta una agradable sensación de bienestar se apodero de ella, en la sencilla forma de una amplia sonrisa.
Yamato se encontraba desayunando en uno de los desayunadores del castillo. No tardo mucho TK. En encontrarlo.
-que onda hermano ¿mala noche?- dijo TK., comiéndose un plátano del plato de Matt, y sentándose a lado de este.
-mmmm no lo se… lo que si es que muy larga.
-ah… ya decía yo¿a que hora te dormiste?
-mmmm la idea era dormirme a las 4, pero no pude hasta las 6 30…
-jaja, con razón esa carita… y esas fachas….
-no molestes- tenia puesta una camiseta gris oscura y unos pants a cuadros rojos, grises y negros.
- 'ta bien… ¿y a que hora empezaras a trabajar?
-me tomare el día, no hay pendientes urgentes, adelante todo el fin de semana…
-aaaaaaaaaaaaaaaaaa… ya veo…
-¿y tu¿No ibas a salir con tu amiguita a jugar?-pregunto con un poco de recelo.
-noooooooooooooo, no se siente bien…
-¿se enfermo? "¡se lo dije!"
- también tuvo una noche larga…
-ah… ya veo…
De momento, el único sonido que se escuchaba era el de el viento al chocar contra las paredes del corredor… quien termino con el silencio fue Matt.
-entonces… ¿hoy no harás nada?... –pregunto con cautela.
-no creo…
-mmmm- se aclaro la garganta- entonces… - sentía un nudo en la garganta que no le permitía terminar esa oración…
-entonces… ¿?
-entonces… ya somos dos con el día libre… "emmm, idiota, mil y una vez mas, idiota"
-si eso parece…- murmuro algo desilusionado TK…
-no, no era eso lo que quería decir- respiro profundo, era más difícil hablar con su hermanito que en la cámara de senadores, con todos estos molestos.- entonces si no tienes nada que hacer… ¿salimos a dar una vuelta?
El rostro del menor se ilumino de u momento a otro- ¿es enserio?
-claro¿Por qué estaría jugando?
-es que… nunca te ha gustado…
-¿ser el plato de segunda mesa?- sonrió con ironía- no, eso jamás me agradará… pero… pero por tratarse de ti y únicamente por hoy, puedo hacer una excepción.
-eres genial… bueno, a veces.
-siempre TK., siempre.
-entonces, vamos por unos trineos.
-vamos.- se levantaron y comenzaron a caminar hacia la salida.
-emmm, hermano…
-¿Qué?- TK. Lo miro de reojo.
-no pensaras salir del 3 piso… así¿cierto?- dijo despectivamente refiriéndose a la pijama de Matt.
-¿Qué tiene?- se miro con naturalidad.
-ammm… nada- siguieron caminando. Ya estaban a unos cuantos pasos de las escaleras.
-Matt…
-si ya se, te veo abajo- y su rumbo cambió hacia a su habitación, para ir a ponerse algo mas… decente.
Habían pasado 2 días ya desde la muerte del gran soberano del reino de fuego. Todas las calles y su gente se tiñeron de negro. Los fieles seguidores, aun lloraban a su rey. La gente se preocupaba al no saber que pasaría ahora con sus vidas, o al menos la mayoría. Se podía decir que eran contadas las personas que se salían del esquema, y entre esas personas excepcionales, por más irónico que pareciera, uno al que no solo le preocupaba en absoluto su situación, era el mismo príncipe.
"¿Por qué llorar si esto tarde o temprano pasaría? " Fue lo que se repitió constantemente después de que su hermana, hecha un mar de llantos, le diera la "terrible" noticia de que su padre había muerto. Había pensado muchas veces con ese momento, desde que el medico varios años atrás les informo de las múltiples enfermedades del rey. Pensó que ni lo sentiría; cuando se entero, algo dentro de si se rompió en mil pedazos, y a la vez, un nuevo sentimiento surgió en el, fue algo sumamente contradictorio. Ahora se encontraba en su habitación, frente al gran espejo, acomodándose la corbata.
"rey a los 20…" sonrió para si. Ya se lo merecía, tanto tiempo bajo la sombra del hombre que mas odiaba en todo el mundo… todo lo que había esperado, todo lo que había sufrido y soportado, al fin, seria recompensado. Su sonrisa se amplio aun mas.
-hermano¿ya estas listo?- le llama Kary, que entra hasta donde él se encuentra.
-si, ya vamos- le sonríe tiernamente, y juntos salen de la habitación.
Llegaron a donde se encontraba la reina, junto algunos amigos íntimos de la familia, como lo eran los Tachikawa. El abogado del rey se encontraba detrás del escritorio del salón. Todos esperaban a que los futuros herederos estuvieran en el salón, para poder dar lectura del tan aclamado testamento.
-buenos días, perdón por el retraso- se disculpo Taichi, acomodándose a un lado de su madre. Los demás invitados tomaron asiento el la gran mesa de aquella sala de juntas.
-bien, ahora que todos se encuentran reunidos, daré lectura al testamento que escribió el difunto rey Susumo Yagami, en el cual especifica, cuales son sus deseos y como se repartirán sus bienes.- todos de alguna u otra forma asintieron. Tai por su parte, ya estaba ansioso por escuchar el veredicto. Era mas que obvio que ahora, todo lo de su padre le pertenecía a su familia, pero lo que deseaba escuchar era que lo nombraran rey de la nación. Antiguamente no se tenía ni que decir, simplemente por línea de sangre, el primogénito varón, era quien reinaba, pero ahora se tenía que aclarar ese detalle, desde que su abuelo nombro a un campesino, a su padre, como rey del reino.
-el rey susumo ha dejado todos sus deseos, plasmados en esta carta que él mismo escribió. A continuación, la carta del rey.
"Mi amada familia, queridos amigos, si vosotros se encuentran reunidos ahora, es porque yo ya he fallecido. Intentare que esto sea lo mas breve y conciso posible, como ya saben, nunca fui bueno con los discursos, ni vivo, y ahora menos muerto. Quisiera, también, agradecerle a todos por su ayuda, cariño y afecto a lo largo de estos años; por haberse preocupado por mi, en las buenas y en las malas, y sobretodo a mi reina, mi amada esposa, que día con día me brindaba una calida sonrisa que contrarrestaba cualquier enfermedad y padecimiento que pudiera sentir, por mas fuerte que este fuera. A mis hijos, por haber sido mi fortaleza y mi principal impulso durante todo este tiempo. Hikary, que es tan hermosa y dulce, tan tierna como su madre, espero que sigas siendo así por siempre, hija mía. Taichi, un joven con iniciativa y precisión, rebelde y responsable. Ambos son mi gran orgullo.
A mis amigos, solo les puedo decir que gracias por los buenos momentos, y por su aprecio, yo igual los aprecie mucho.
En fin, a todos gracias. Ahora, lo que seguro esperan, como repartiré mis bienes. Claro esta que el castillo y mis artículos personales son para mi esposa, al igual que las mansiones en Japón. Las carrocerías, los bosques en Pekín, y las mansiones en Taipei, son para mi hija Hikary. El restote las propiedades quedan en manos de mi hijo Taichi.
Ya para finalizar, les diré cual es mi decisión final, que después de mucho razonarlo, creo que es la mejor y más sana para todos. Como se deben de imaginar, me refiero a quien será su futuro gobernante. Como dije, fue una difícil decisión, ya que tengo hijos extremadamente capacitados para el cargo. Sin más rodeos, les comunico que dejare, como el nuevo mandatario, y mi único heredero al trono a mi amado hijo:
La pequeña Hikary…."
-¿¡¡Qué!!?!-….
Continuara….
Cha-cha-cha-chaaaaaaaan!!
Woow! Termineeeeeee!! Jaja, y espero que les aya gustado! porque no saben a que ora lo termine de escribir ( s las 3 45 am) (del 22 de dic) es su regalo de navidad días adelantado… jeje y mi vuelo sale a las 8... No me voy a levantar.
Déjenme sus bellos, xulos de hermosos reviews para saber su opinión, ya saben que yo, con reviews escribo , sin ellos, flojeo XP así que déjeme muxos y así termino rapidin!
Los quiero mucho, ya me voy! Xk en vdd no me voy a levantar!! Y bueno!
Paséesela súper en esta época navideña, felices fiestas! Les mando un abrazote!! Jeje
Ahora si…. ¿Cómo terminara esta historia? Para saberlo, tendrán que leer el siguiente capitulo, muajaja! Espérenlo con ansias y emoción!! Jaja y yo debo de actualizar para mi B-day… (adivinen cuando y cuantos cumploo)! Jaja byee!
Sayonara!
