Disclaimer: Los personajes pertenecen a la escritora Suzanne Collins

Advertencia: Lemmons


Mi linda chica

Capítulo 9

(Heroes- David Bowie)

Peeta PVO

Jueves 16 de mayo de 1974

Cuando llego al hospital Metropolitano una enfermera revolotea alrededor mío explicándome que Katniss sufrió una serie de golpes en el accidente, que se pudieron contactar conmigo gracias a una carta que ella llevaba en su bolso y no sé qué más. El nudo que llevo en el estómago se hace cada vez más y más fuerte, conforme mis pasos me llevan a la habitación donde está Katniss. Lo único que entiendo es que tuvo un accidente de tránsito y ella fue la única sobreviviente.

Cuando entro en el cuarto la observo dormida en la cama conectada a una serie de aparatos. Tiene la frente y la mano derecha vendada. El tobillo en alto. Su precioso rostro tiene magullones y raspones, lo mismo que sus brazos.

El accidente fue hace dos días, ella todavía no despierta. Ese jueves por la noche regreso a visitarla.

Comienza a removerse lentamente y corro a su lado. Abre lentamente los ojos.

-¿Peeta?- susurra.

-Aquí estoy, pequeña…- respondo, rozando con delicadeza su cara.

-¿Qué paso…?... Gale… el camión…. yo…- murmura incoherentemente. Mi pecho arde de furia cuando siento el nombre de Gale. ¿Qué hacia él con ella? ¿Acaso habían vuelto…? Me siento un idiota por sentir celos.

-Tuviste un accidente y…- comienzo a decir.

Me mira con horror. Se incorpora violentamente, sin importante los cables que lleva conectados a sus brazos. Las sabanas vuelan a sus pies y prácticamente se arranca la bata. Toca su vientre, donde ahora hay un largo vendaje.

-¿Dónde está mi bebé, Peeta?- inquiere, sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas.

-¿B-bebé?- balbuceo confundido.

-Sí. ¿Dónde está?- exige, con furia.

-N-no sé… voy a llamar a la enfermera y…- digo, dando unos pasos hacia atrás. Ella junta las rodillas contra su pecho.

Una enfermera y un doctor llegan al cuarto a pasos apresurados. La mujer trata de contener a Katniss.

-Señorita Everdeen, usted sufrió un accidente y se salvo de milagro… lamentablemente, no pudimos salvar al bebé… pero podrá tener otros con el tiempo… realmente lo lamento, señorita- dice el hombre.

Katniss libera un grito desgarrador que me hiela la sangre. Llora y se retuerce en la cama. Da varios manotazos cuando la enfermera quiere aplicarle un calmante.

-Peeta- me llama entre gritos y sollozos. Me acerco a ella y se abraza con fuerza a mí. Tiembla y estruja mi ropa.

-Señor Mellark… estaré cerca si necesita algo- avisa la enfermera antes de salir.

Siento la humedad de sus lágrimas en mi camisa. Me da mucha pena verla así. Ha perdido a su hijo. Aunque fuera un hijo de Gale y suyo, me da lástima, no merecía morir.

-Lo siento…- susurra contra mí.- Lo quería tanto, Peeta. Lo amaba… juro que lo amaba… Poroto…

-¿Poroto?

-Así le puse. Todavía no sabía su sexo- dice con melancolía. Se suelta de mi para sentarse en la cama. De nuevo abraza sus piernas. Su mirada se pierde en algún punto inexistente de la pared blanca- Lo siento, Peeta…

-Katniss, yo lo lamento más… tu niño… tuyo y de Gale- digo, acariciando su espalda con cuidado.

-No era de Gale- afirma. Me quedo estático con su declaración. ¿Dónde estaba el padre de su hijo entonces? ¿Quién fue el miserable que…?- Era tuyo.- susurra tan bajito que me estremece.

Alejo mis manos de ella como si quemara. Vuelve su mirada a mí. No está mintiendo. Ella y yo… un niño… jamás me lo dijo. La sangre se me agolpa con furia en la cara. Siento la rabia invadirme. Mi primera opción es estrangularla, luego lo pienso mejor y opto por calmarme. Me tomo varias respiraciones antes de poder hablar.

-¿Por qué mierda no me dijiste nada?- mascullo. No debería tratarla así. Pero no puedo con mi enojo.

-Lo siento, Peeta… tú tienes tu universidad, una vida planificada y…- se excusa, balbucea.

-¡Era mi hijo!- grito indignado.- ¡No puedo creerlo, Katniss!- me llevo las manos a la cabeza, porque estoy seguro de que me estallará en cualquier momento.

Ella no dice nada. Solamente llora audiblemente. Está completamente destrozada.

-De verdad lo siento, Peeta… no quería ser una carga para ti…- susurra entre lágrimas.- Yo no lo pensé… no me embaracé apropósito, Peeta…- el hipido de su llanto no le permite continuar.

Libero el mío también. Me acerco de nuevo a la cama. Ella es prácticamente un ovillo. Sus ojos plateados suplican mi perdón. La abrazo y deposito mi llanto en la curva de su cuello.

-Perdóname…- murmura contra mi oído cuando me estrecha. Ahora no sé quien consuela a quien.

Paso el resto de la noche así, entre llantos y dormitaciones. Por la mañana despierto adolorido por haber dormido en el pequeño sofá de la habitación. Katniss está despierta, con la mirada clavada en la ventana.

-¿Katniss?- la llamo. Ella voltea a verme.- ¿Quieres algo de comer?- Niega con la cabeza- Tienes que comer- Zarandea la cabeza negativamente. Estira sus brazos pidiéndome que vaya con ella. La abrazo como si fuera una niña pequeña.- Katniss…-aprieta su agarre contra mí. Sus finos dedos se clavan en mi espalda.

-Esa mañana Gale fue a verme. Quería formar una familia.- habla al fin. Siento una puntada de rabia cuando lo menciona.- No sé cómo logró dar conmigo. Hace varios meses que no vivo en Brooklyn… Gale jamás tomo bien nuestra ruptura…

-Fui a buscarte, Katniss… cuando te fuiste en año nuevo

-Lo sé. Effie me lo dijo. Sé que te enfrentaste con él. – dice, con la cara escondida en mi pecho. – Lamento haberme ido, pero cuando vi a esa chica, Maysilee, supe que yo no pertenecía a tu mundo, y el mío era demasiado miserable para que te unieras a él… la violencia, la incertidumbre, la desolación…

-¿Y cómo pensabas criar al niño así?- pregunté cansadamente. El simple hecho de pensar que mi hijo hubiera tenido como padre sustituto alguno de esos individuos que vi en la Escombrera me hace estremecer.

-No pensaba criarlo allí- confiesa, saliendo de su escondite.- Estaba ahorrando dinero para marchar a California, con Annie y Finnick. Los busqué y ellos dijeron que podían ayudarme… me iba a ir con ellos, Peeta…

Nos quedamos en silencio un largo rato, mirándonos fijamente, sin ser capaces de romper nuestro abrazo.

-¿Cuándo supiste que estabas embarazada?- pregunto, al fin.

-En febrero.

-¿Por qué no me lo dijiste?- insisto. Necesito saber por qué iba a cometer la crueldad de sacarme de la vida de mi hijo. Quiero odiarla, pero por más que me esfuerzo no puedo. La quiero demasiado, a pesar de las distancias.

-Ya te lo dije. Tienes tú vida planificada y un hijo con alguien con quien ni siquiera tienes una relación, no es más que una enorme piedra. Eres responsable, Peeta. Si te lo hubiera dicho, hubieras largado todo…

Justo en el blanco. ¿Cómo sabe eso de mí?

Suspiro.

-Supongo que tienes razón, hubiera dejado la universidad… pero Katniss… ¿me hubieras dejado estar a tu lado?

Sus ojos se abren con sorpresa y sus manos viajan a mi rostro, tomándome con delicadez.

-Por supuesto que si… Si no te busque fue porque seguramente acabaría rogándote que estuvieras conmigo… El día que supe que estaba esperando a Poroto te vi en ese elegante restaurant con esa hermosa joven… no tenía ni la más mínima oportunidad… supongo que me hiciste caso… conseguiste una linda chica- sonríe con amargura.

Febrero. Restaurant. Hermosa joven. Delly. Delly Cartwright la prometida de Dairus. ¿Cuán retorcido puede ser el destino?

-Delly- digo con pesar.- Delly Cartwright. Una amiga de la infancia. Iba con nosotros a la escuela primaria. Se casa en agosto con otro hombre.

-Lo siento- masculla Katniss, mirándome con pena. Comprendo que mal interpretó mis palabras.

-¿No comprendes verdad? Entre Delly y yo no hay nada. Ella se casa con su novio de toda la vida… Katniss, por favor… llevo catorce años tratando de demostrarte que la única mujer que quiero en mi vida, eres tú… Tú eres mi linda chica- confieso, tomando sus muñecas para bajar sus manos y poder besárselas.

-Oh, Peeta…- gimotea- Pero…

-Nada de peros. Tú y yo vamos a resolver esto.- le digo, abrazándola.

-Te quiero.- mustia contra mi pecho.

-Y yo a ti.- respondo. Una sonrisa aflora en mis labios. "Uno no elige de quien enamorarse, ni cómo… simplemente…sucede"

La separo de mí lo suficiente para poder besar sus labios. Es lo que he anhelado toda la vida. Se aprieta más. Solo nos separamos cuando falta el aire. Katniss sonrosada y con una sonrisa tímida, mirándome con infinito cariño es algo que jamás voy a olvidar.

-Quédate conmigo- me pide, enlazando nuestros dedos.

-Siempre- respondo dándole un ligero apretón. Ella sonríe, yo sonrío. Nos quedamos una rato así, hasta que decido romper el silencio- Katniss… te das cuenta que estuvimos juntos, engendramos un hijo… y no sé cuál es tu color favorito.

Por primera vez en horas Katniss ríe. Ríe con ganas. Cuando se calma, murmura con una sonrisa en los labios:

-El verde, ¿y el tuyo?

-El naranja.

-¿Chillón como el color de los teléfonos?

-No. Naranja como una puesta de sol.

-Peeta…

-Dime.

-Eres un cursi fenomenal.- Es mi turno de reír.

Gracias a un número de teléfono que ella me facilita consigo ponerme en contacto con a su compañera de departamento, Venia. Ella trae una muda de ropa para Katniss y solloza cuando se entera de que Poroto se ha ido para siempre. Confiesa que se le hacía una ilusión muy grande tener un sobrino postizo.

Katniss comienza una profunda terapia para poder superar sus traumas. A veces tiene unas pesadillas horribles que me despiertan en medio de la noche, entonces me hace lugar en su cama de hospital y se duerme acurrucada contra mí. Enterarse de la muerte de Gale tampoco le es fácil. Me cuenta que era un muchacho con una vida muy dura, con serios problemas en el ámbito de lo afectivo. Aquello me ayuda a comprender como actúo respecto de Katniss, aunque no logro justificar su forma de actuar. Los varios miligramos de cocaína que tenía encima son en parte los causantes de su accidente. Gale iba muy duro manejando cuando Katniss le rogaba que parara.

Cuando Katniss es dada de alta en el hospital vuelve a instalarse, muy a mi pesar, en Queens.

-Tengo examen el lunes, y hoy es miércoles, pensé que podrías venir a visitarme- dijo tratando de que mi voz no salga tan ansiosa. Aprieto el agarre sobre el teléfono y casi pego mi frente contra el aparato de color verde. Estoy en uno de los teléfonos públicos del pasillo principal de Cornell.

-Tal vez. ¿Estás estudiando?- responde ella, su voz suena algo juguetona.

-Estoy en eso. Podrías darme una mano… con el estudio, claro.- Me muerdo el labio.

-De acuerdo. Iré cuando termine de lavar la ropa.- dice suavemente.- Nos vemos, Peeta.

-Nos vemos, Catnuss.- cuelgo el teléfono y no puedo reprimir una sonrisa. Veo a Cinna acercarse por el pasillo y por el grosor de los libros que lleva encima, estimo que él también tendrá una ardua jornada de estudio.

-¿Vendrá a visitarte?- pregunta sin más, alzando una ceja. Yo asiento con la cabeza.- Genial. No te distraigas mucho, Peeta…- dice a modo de broma.

-No lo haré.- respondo, sonriendo.

Como el calor es cada vez peor, Katniss llega vistiendo un ligero vestido color verde lima combinado con blanco y unos zuecos. Trae una bolsa de papel madera, sospecho que viene con la cena.

-Hola, Peeta- susurra.

-Catnuss.-digo, acunando su rostro con mis manos para besarla. Ella se sonroja furiosamente cuando la suelto. Le digo Catnuss, porque a veces me recuerda a un cactus, bello, siempre vital, pero lleno de espinas para que no lo toques.- Te extrañé.

-Yo también- asiente. Tomo la bolsa y la conduzco hasta mi cuarto. Que es un caos infernal. Katniss se apresta a ordenar un poco y yo todavía no caigo que la tengo en mi habitación de nuevo.

-Deja eso, por favor- chillo, mientras observo como junta mi ropa sucia, sin preocuparse si es ropa interior o que.

-Pero está sucio. Mañana tienes que llevar todo esto a la lavandería- indica, con un tono algo autoritario.

-Sí, mamá.- asiento.

-Mamá, Catnuss… ¿Me llamarás de alguna otra manera?- pregunta con sorna, mientras saca los alimentos de la bolsa.

-Podría decirte "cariño, cielo, amor"- respondo, abrazándola por la cintura.- Si tú lo deseas.

-Cursi.- ríe.

-Te encanta.

Comemos los sándwiches que trajo. Katniss se queda muy quieta en la silla, mirando la nada, tengo que acostumbrarme a eso, cuando se pone como ausente. Solo abre la boca para decir:

-Me había olvidado que así sabe el pan- La miro con extrañeza y ella parece captar el mensaje- Cuando usas drogas la comida y la bebida tienen sabores diferentes.- Asiento. Lentamente suelta información sobre el mundo en el que estuvo.

Luego nos disponemos a trabajar. Katniss transcribe con su pulcra caligrafía mis intrincados apuntes de clase. Al cabo de unas horas está algo cansada y le pido que se recueste en la cama, donde estoy leyendo.

-¿Qué lees?- pregunta, y el lugar que escoge para descansar es entre mis piernas, apoyando su espalda contra mi pecho. Vuelvo a tomar el libro, de manera que ella también pueda leer.

-Comercialización.- respondo. Continuo mi lectura mientras ella pasea sus dedos por la piel libre de mis piernas que mis pantalones cortos expone. Cuando asciende por los muslos, me tenso.- Katniss…

-Lo siento.- se disculpa y, aunque no puedo ver su cara, se que pone esa sonrisa de costado que tanto me gusta.

-Es momento de un recreo.- digo, dejando el libro a un lado. Muevo su cabello, a fin de exponer la fina y oliva piel de su cuello. Deposito pequeños besos ahí y la siento estremecer por el contacto. Ella gira un poco la cabeza y la beso. Resbalamos por la cama y nos acomodamos mejor. Me pongo de lado, la beso con ardor y responde de igual manera. Sus manos acarician mi cuello hasta unirse detrás de mi nuca. Una de mis manos apresa su cintura. Mi lengua acaricia la suya con prontitud. Y siento la imperiosa necesidad de hacer el amor con ella. La yema de mis dedos viaja al borde de su vestido, se cuelan por debajo de él y se deleitan con la suavidad de la piel de sus piernas. Cuando llego a su centro, lo siento caliente y húmedo. Lo toco por encima de su ropa interior y ella da un respingo.

-Lo siento, Peeta… aún… no estoy lista para hacerlo de nuevo.- solloza. Alejo mis manos de su sexo para abrazarla.

-No importa, cariño.- murmuro contra su frente.-Lo haremos cuando tú estés lista.

Katniss asiente.

-Pero tú…- susurra algo que no entiendo, hasta que siento su mano rozar con delicadeza mi erección. Ahora soy yo quien da el respingo.

Nos separamos un poco y ella me empuja hasta dejarme boca arriba.

-Déjame hacer algo por ti.- pide, subiendo un poco mi camiseta. Con maestría se deshace de los botones de mi pantalón y su mano se pierde en el interior. Acaricia mi miembro con suavidad y dejo escapar un gemido de satisfacción. No puedo pensar en más nada. Baja un poco mis pantalones y mi ropa interior, para liberarlo. Su mano sube y baja por mi longitud. Cierro los ojos y me dejo llevar.- ¿Te gusta?- Asiento con la cabeza, incapaz de hablar. De pronto me suelta. Entre abro los ojos solo para ver como lame sensualmente su mano y luego regresa a mí, su saliva caliente hace de lubricante y eso hace que me ponga más duro.

-Oh, Katniss…- mascullo. Voy a explotar en cualquier momento. Me muerdo el labio con furia cuando siento la calidez de su aliento sobre mi hombría. Lame, succiona y su mano no abandona el ritmo cadencioso. Gimo con fuerza cuando estallo, ella lame hasta la última gota. La imagen de ella relamiéndose me la llevare a la tumba. - Yo…

-No querías ensuciar tu libro, ¿o sí?- pregunta con picardía, señalando el libro de texto que reposa a mis pies.

-No- logro articular mientras me repongo.

Logro convencerla de que pase la noche conmigo, con la promesa de llevar a primera hora de la mañana a Queens para que asista a su trabajo. Mantener estrictas rutinas también es parte de su terapia. Katniss duerme plácidamente solo con la parte de arriba de mi pijama de verano. Esta completamente destapada. Yo continúo mi lectura, pero no puedo evitar mirarla de tanto en tanto. Sus piernas bien torneadas, el vientre casi plano y la cicatriz que surca la parte baja del mismo. El verrugón fue reabsorbiéndose hasta formar una fina línea rosa. La única marca que nos demuestra a ambos que Poroto alguna vez estuvo ahí.

Cuando la temporada de finales termina, se organiza una fiesta de la fraternidad y no dudo en invitar a Katniss. Ella se muestra bastante reticente para ir al principio, había olvidado cuan cabeza dura podía llegar a ser. Finalmente accede. La presento a mis amigos, Cinna y ella se agradan al instante.

-Peeta te tenía realmente escondida- señala Cinna.- Pensábamos que eras un fantasma o algún producto de su imaginación.

-¡Hey!- me quejo.

-Sucede que Peeta se avergüenza de mí… porque… tengo pecas- dice Katniss, fingiendo sollozar, señalándose la nariz.

-Qué cruel, Peet…- dice Cinna, siguiendo la broma de Katniss, pasando un brazo por sus hombros.

-Es mentira.- digo, frunciendo la nariz con disgusto.- La tengo escondida porque no quiero que nadie me la robe.

-Vaya, que posesivo eres, Peet…- rió Cinna.

-Lo es. Es una lástima que lleve jeans, sino te mostraría la marca a fuego que me hizo en el trasero… dice "P. Mellark"- continua Katniss, señalando el punto imaginario donde estaría la marca, haciendo el sonido que hace la carne a las brasas. Qué malvada es.

Cinna estalla en carcajadas, salpicándonos con la cerveza que lleva en la mano.

-Eso debería decirlo yo- puntualizo- No deja que ninguna mujer me mire en la calle. A todas las mira de mala manera.

-¿También haces marcas a fuego?- pregunta Cinna. Katniss asiente.

-¿Dudas? Mira esto- digo, moviendo el cuello de mi camisa para poner en evidencia una marca roja que me había hecho horas atrás, presa de la excitación.

-¡Uy! Él será posesivo, pero tú eres… la chica en llamas.

Todos reímos por el nuevo mote de Katniss.

-Peeta. Me abandonaste.- dice una voz a mis espaldas. Es Johanna.

-Jo…-logró decir cuando ella suelta:

-Extraño tu pene.- exclama, con una sonrisa enorme. Como dije, siempre tan directa.

Toda mi cara se tiñe de un rojo furioso y puedo ver la sorpresa en la cara de Katniss. Me apresuro a tomar su mano, antes de que huya.

-Supongo que sé cuál es la razón de tu abandono.- dice, posando su mirada chocolate en nuestras manos en lazadas. - ¡Demonios! Es bonita.- masculla, haciendo un gesto con el puño, pero sin abandonar su sonrisa.- Si te cansas de ella… ya sabes…

-Pues no se cansará de mí tan fácilmente.- chilla Katniss, poniendo los brazos en jarra.

-¿Y cómo la sabes?- pregunta Johanna, mirándola desafiante. Se cruza de brazos y resalta sus senos. Me siguen gustando porque son bastante grandes.

-¿Cómo qué cómo?- dice Katniss, confundida.- Sólo lo sé.

-Lo que tú digas… descerebrada.- responde Johanna con su sonrisa suficiente, encogiéndose de hombros.- Hasta luego, preciosos.-

Tengo que sujetar a Katniss por los hombros para que no corra a matar a Johanna.

-¿Te acostabas con ella?- preguntó Katniss, con tono furioso.

-Bueno, creo que me llaman- dijo Cinna, emprendiendo una veloz retirada.

-Ehh… sí… pero hace tiempo que ya no lo hago.- respondo, encogiéndome de hombros.

-¿Cuántas veces? ¿Eran pareja o algo así?-exigió ella.

-No lo sé, ¿8 veces? ¿10 veces? Nunca fuimos nada… solo amigos con derechos.

-¡8 veces!-gimió Katniss- Peeta… yo… uhmm…

Vaya, vaya, con la dura Everdeen. Insegura Everdeen. ¿Estará celosa?

-Catnuss, vamos afuera. Allí podremos hablar más tranquilos.

La conduje hasta mi parte favorita del jardín, donde estaba la arbolada. Ella se sentó en una banca y yo me senté a su lado. Vi la duda en su rostro y apoyé una de mis palmas en su rodilla.

-¿Qué sucede, Kat?

-¿Qué somos?-preguntó, evadiendo mi pregunta.

-¿Qué quieres que seamos?

-¿Tú qué quieres que seamos?

-Katniss- digo con tono grave

-Peeta- responde ella, copiando mi tono.

-Quiero que seas mi novia.- suelto de golpe. Ya está. Lo dije. Años esperando por este momento.- ¿Quieres serlo?

-Por supuesto que quiero ser tu novia.- responde. No da tiempo a nada cuando estampa sus labios contra los míos.

-Cásate conmigo- ordeno, cuando soltamos nuestro contacto.

-Pequeños pasos, Peet.- dice ella riendo.

-Pero, ¿lo harás? Quiero la verdad, Everdeen.

-Tal vez.- responde, mordiéndose el labio, poniendo una mueca traviesa.

-Eres malvada.

-Te encanta.

Novios. Oficialmente. Por fin. Ahora puedo morir feliz.

-Vamos, Kat, has estado piando por esto hace tiempo- rezongo con ella.

-Es que…- se ríe. Amo cuando se ríe.

-No me irás a decir que ahora no quieres.- insisto.

-Puedo hacerlo sola- afirma.

-Pero me encanta hacerlo.

Katniss rueda los ojos y acepta el bocado de pastel de chocolate que le ofrezco con un tenedor. Visitamos el famoso restaurant donde me vio con Delly y lo primero que hizo al entrar fue pedir una porción de pastel. Dejo que coma el resto sola.

La mañana siguiente montamos en el Mustang rumbo a Filadelfia. Katniss está visiblemente nerviosa y ansiosa por reencontrarse con su madre y su hermana, a quienes no ve desde hace dos años.

El reencuentro entre las Everdeen es dramático. La señora Everdeen le ruega que la perdone y Katniss dice que es ella quien debe las disculpas. Luego de que las tres lloren y se reconcilien, se acuerdan de mí. No puedo evitar reírme cuando veo el rostro culpable de Katniss. Tironea de mí para que vaya a la casa. La señora Everdeen y Primrose me dan las gracias por traer a Katniss de vuelta.

-Entonces… ¿Te casaras con ella?- susurra Prim, mientras esperamos en la sala de estar por el café. Es una calurosa tarde de agosto y el ventilador de techo de la sala de las Everdeen no alcanza para aplacar el calor. Prim se abanica con una revista. Creció mucho en todo este tiempo, es una chica preciosa. Cada vez que salimos los tres, Katniss y yo oficiamos de perros guardianes de cualquier ridículo que se acerca a hablar con ella.

-Bueno- siento que mi cara enrojece hasta el pelo.- Si ella me lo permite, si… sabes cómo tu hermana…

-Sí, lo sé. Pero pregúntaselo.- dice Prim, encogiéndose de hombros. Lo dice como si aquello fuera lo más sencillo del mundo.

-¿Ah, sí? Ya lo hice….cómo si fuera tan fácil… Oye, Katniss, cariño, ¿te quieres casar conmigo?- digo, haciendo una pose dramática. Prim se ríe.

-Sí, me quiero casar contigo- dice una voz a mis espaldas. Ver a Katniss sujetando una bandeja llena de tacitas, con su fino vestido de verano y chanclas, hace que el cerebro se me anule, como cuando era un adolescente.

-Yo… uhmm… ahh… ¿En serio?- logro decir finalmente.

Soy consciente de que estoy parado en el medio de la sala de estar, bajo la mirada atónita de la señora Everdeen, la divertida mirada que me hecha Prim y el sonrosado rostro de Katniss.

-Sí, en serio. – responde y asiente con la cabeza.- Esta vez, sí.

Prim es la más rápida de nosotros cuatro, le arrebata la bandeja a Katniss y deja que libremente venga hacia mí. Mi linda chica me besa o yo la beso a ella. La verdad no sé. Lo que sí sé es que ella se casará conmigo.

Mis padres ponen el grito en el cielo cuando les comento las novedades. Pero parecen calmarse cuando Katniss les explica que nuestro matrimonio no se interpondrá en mis estudios. Eso los relaja un poco. Mi hermano Ben, que está de visita con Amy, se alegra mucho por nosotros. Supongo que Stear también se alegraría por mí. Recuerdo que cuando Katniss me confesó que Poroto se llamaría Stear si era niño, lloré un buen rato.

-La noche que me fui de aquí también había luna llena- suspira Katniss, mientras se acurruca a mi lado en la hamaca de la entrada de mi casa.

-¿Ah, sí?- murmuro, depositando un beso contra su cabeza.

-Sí.- levanta los ojos grises hacia mí, en la oscuridad de la noche brillan gracias a la luz de la luna.- Siempre me pone rara.

-Es porque eres rara, Kat- digo en tono de broma.

-¿Crees que soy rara, Peeta Mellark?- susurra, fingiendo estar muy ofendida, incluso da un respingo y eleva la barbilla.

-Sí, lo eres.- afirmo.

-Y te amas que lo sea- responde, con un ronroneo.

Asiento y me acerco para besarla. Como siempre con Katniss, lo que empieza con un tierno beso, termina en un incendio forestal. Sus dedos rozan la piel de mi nuca, haciendo que se me erice el vello. Siento una punzada de excitación, pero busco de ir con cuidado, no deseo que ella se sienta incomoda. Parece no estarlo, cuando se pega más a mí y la fina tela de su vestido me deja sentir la dureza de sus pezones contra mí. Soy un pervertido. Es oficial.

Abandono su boca para deleitarme con la piel oliva de su cuello, ella gime suavemente en mi oreja, lo cual hace que me ponga peor. Una de mis manos viaja hasta su hombro y con el pulgar retiro el tirante del vestido.

-Peeta…- susurra, pero hago caso omiso de su llamado. Bajo un poco más y accedo a su pecho. Cuando tomo con mis labios su tibio pezón ella gime. Sé que debo detenerme. Beso por última vez su piel antes de subir su ropa.

-Vayamos a otro sitio- susurro.

-¿A dónde?- pregunta, mientras delinea la musculatura de mi pecho con sus dedos.

En casa están mis padres y en su casa su familia. El único sitio que se me ocurre es…

-Al acantilado.

-¿Qué planes tienes para mi, Mellark?- pregunta divertida, mientras posa sus delicados pies sobre el piso de madera del porche, buscando su calzado.

-Los peores, Everdeen. Los peores- confieso, riéndome.

Las parejas de adolescentes calenturientos desde años van al acantilado, que queda en medio de un pequeño bosque. Accediendo con un auto, allí nadie puede molestar.

-¿Venias muy seguido aquí?- me pregunta Katniss, cuando mi auto comienza andar sobre el sendero que conduce al acantilado.

-Vas a reírte. Pero es la primera vez que vengo.- confieso y doy gracias que sea de noche para que no vea mis mejillas encendidas.- Aunque siempre quise venir contigo.

-Eso sí que no me lo creo. Glimmer Badley dijo que viniste con ella aquí.- masculla ella, cruzándose de brazos y haciendo un adorable mohín de enfado.

-Glimmer Badley era una puta. Jamás me acosté con ella ni vine aquí.- afirmo, mientras acomodo el auto sobre la grava del lugar. La vista es maravillosa.

Katniss parece enfadada. Extiendo mi brazo y le acaricio el suyo.

-Créeme. Mi primera vez fue en la universidad.- le cuento, recordando a Bonnie.

-Es que salías con muchas chicas…- dice ella, volteando a mirarme.

-Me fijaba en casi todas, pero tú eras la única que me dejaba huella.- le respondo, sincerándome.

Mis palabras parecen tener un efecto especial en ella, porque se abalanza sobre mí, con hambre, y reparte miles de besos por mi rostro, hasta que atrapa mis labios. Me regala un beso húmedo que me hace liberar un gemido.

Presos de un deseo animal nos desplazamos al asiento de atrás. Katniss se sienta a horcajadas sobre mí, justo sobre mis caderas, puedo percibir el calor húmedo de su sexo a través de la tela de mi pantalón de verano. Llevo mi mano a su centro, tocándolo por encima de su ropa interior. Está muy húmeda y gime con mi contacto. Aparto la tela para tocar directamente su piel. Ella se levanta un poco para darme mejor acceso y sus senos quedan casi a la altura de mi cara. La miro con suplica. Katniss parece entenderme, porque ella misma libera su pecho de las copas del vestido. Continúo con mi caricia mientras succiono la piel suave de uno sus pezones. Sus gemidos me indican que hago lo correcto. Ella pasa sus brazos por detrás de mi cabeza. Siento su respiración errática y el furioso latido de su corazón. Chilla con placer cuando alcanza la cumbre y me besa con furia. Sentir sus paredes succionándome es algo glorioso.

-Peeta.- gimotea. Jala de mi remera y me libera de ella. Luego desbotona mis pantalones y levanto las caderas un poco para liberarme de ellos. Su mirada se clava en mi enorme erección y no duda en volverse a colocarse sobre mí.

-¿Estás segura?- pregunto con cuidado. Quizás es demasiado pronto.

-Te necesito…- murmura.

Toma mi miembro endurecido y lo conduce hacia su interior cálido. Encajamos perfecto, como piezas de un rompecabezas. Clava sus manos en mis hombros para impulsarse, lenta y suavemente, como si tuviera todo el tiempo del mundo para hacer aquello.

-Oh, cariño… Lo haremos como tú quieras.- murmuro. Ella aumenta un poco el ritmo. El bamboleo de sus senos libres me fascina. Poso una de mis manos en sus glúteos y otra captura uno de sus pechos para lamerlo.

-¡Oh, si…!- chilla y embiste más fuerte.

-No creo durar mucho a este ritmo, cielo- confieso, haciendo un esfuerzo por aguantar.

-Es que…- susurra, mientras baja con fuerza.- Está tan duro…- confiesa, poniendo esa expresión de puro deseo en el rostro que despierta lo más primitivo de mi ser.

Aprieto su pezón con fuerza. Si me habla sucio, en serio no podre contenerme.

-Dios, Katniss…- mi voz se oye ronca y queda amortiguada en la aterciopelada piel de su cuello. Ella aumenta el ritmo y unos instantes más tarde los dos chillamos como locos cuando llegamos juntos al climax. Katniss no me retira de su interior y esconde la cara en la curva de mi cuello. Siento su respiración rápida acariciar mi piel.

-Peeta…-susurra en mi oído.

-Dime…- abarco con mis manos la suave piel de su espalda.

-¿Tú me amas real o no real?- me pregunta. "Real o No Real" Es un pequeño ejercicio de su terapia para los momentos cuando está demasiado desorientada. Aunque a veces lo hacemos nada más para divertirnos. Eso también la ayuda bastante.

Cuando ella me pregunta así, sólo respondo sonriendo…

-Real.

(Baby I love you- The Ramones)


Ay, ay! Me voy a la merda cuando quiero, lo sé! Y sí, maté a Gale y a Poroto... soy un ser nefasto, también lo sé. Pero tenía que hacerlo. Me pareció poco "real" si sobrevivían todos. Trágico final para ellos, lo siento. En fin, solo queda un capítulo! Veremos si esta dupla logra vencer las dificultades! Antes que nada, se casan apresuradamente, si, pero antes no solían tener noviazgos tan largos. Me inspiré en la pedida de mano de mi padres para esa escena, se casaron por esa época, así que me vino justo...

Ya que nos acercamos tanto al final, agradezco como siempre haber contado con el apoyo incondicional de los lectores! Gracias! :)

Dmejia15: Gracias! :)

AnaWaylandMellarkValdez: Espero no haber hecho sufrir demasiado a tu corazón de pollo. :)

DjPuMa13g: Si, nada mejor que satisfacción de haber acertado! Lamentablemente Poroto tuvo un triste final, no todo se puede en esta vida. Espero haberte sacado de tu consternación con este capítulo. :)

Juliper22: Lamento haber matado a Gale y sí, creo que más de una se sorprendió con la confesión de Katniss (eternamente descerebrada). Espero que te haya gustado el capítulo! :)

JekaMellark: Por favor que alguien llame a emergencias! Espero que no hayas sufrido un colapso con este capítulo. :)

Katri: Pésimo lo tuyo de no comentar en capítulo 7! Nah, mentira. Katniss es lo que se dice... "típico de minita" o "Gata Flora". Y sí, Gale se hizo odiar en este fic, estoy segura que te estas regodeando con su trágico final. Me hiciste acordar a ésta imagen con lo de "Bollito de pan": .com [/] image [/] 52758767350 (sácale los corchetes, porque no se pueden postear links). Lamentablemente no sobrevivió, así que no sé, ¿te espero con masitas y mate?. "Elmo sabe donde vives". El café, por Dios, ni me hables, lo tengo puesto vía endovenosa con los parciales de m***da que estoy rindiendo. Por ahora con el proyecto que voy a seguir es con UNM, pero ando con ganas de adaptar un librito que encontré que va como piña para Annie y Finnick, si logro hacerme de tiempo lo voy a subir (tengo que tipear el libro, eso es medio embole). :)

Angiiee7: Bueno, me alegro que te haya gustado tanto! Si, sé que la historia es un poco corta, pero quise hacerla corta pero intensa, entorno a los tres personajes. Supongo que con este capítulo muchas de tus inquietudes se resolvieron y espero que lo hayas disfrutado. :)

Saludos,

Ekishka