La vida de Harry había cambiado drásticamente desde el 2 de Noviembre de 1987, el día en el que Harry se enfrento a todo el mundo mágico por primera vez después de haber derrotado a Voldemort. Un estruendoso aplauso lo recibió esa mañana cuando entro al Gran Salón para desayunar y tanto él como su padre recibieron más correspondencia que la que habían recibido en toda su vida; cartas de felicitaciones, de agradecimiento y algunas inclusive contenían regalos en efectivo los cuales Harry se sentía culpable aceptándolos y Severus pensaba en ellos como caridad pero el Profesor Dumbledore los "convenció" de que debían quedárselos. Era alrededor de medio día cuando Harry fue llamado a la oficina del Director para acordar cuando le parecía mejor citar a una rueda de prensa, a lo cual Harry intento negarse sin conseguirlo ya que según Dumbledore era lo que se necesitaba para dar por cerrado el asunto.

Así que Harry dio entrevistas, (con su familia) poso para las fotografías, (con su familia) aceptó los regalos que la buena población mágica le envió, entre los cuales se encontraba desde dinero hasta juguetes u otros detalles. La mayoría de los juguetes los donó prontamente al área pediátrica de San Mungo, lo cual solo aumento su popularidad para su gran desconsuelo. A cualquier lado que fuera era reconocido, pero gracias a todos los cielos, la mayor parte del tiempo lo dejaban en paz ya que la mayoría de los adultos comprendían lo que tal fama podría ocasionar en un niño pequeño, así que en sus salidas solo se encontraba observado y ocasionalmente se acercaban a saludarlo. La prensa fue un asunto completamente diferente pero después de un incidente en el que estuvieron envueltos Severus y Lucius en su fase más furiosa las cosas mejoraron. Bueno, tan siquiera ya no los acosaban en cada lugar al que iban.

Cuando Harry regreso a San Gwenigwar después de las vacaciones navideñas, encontró que el lugar casi era un paraíso, ya que allí la opinión que tenían de él no había cambiado. La mayoría de los Elfos vivían ajenos a lo que sucedía en el mundo mágico, así que aunque todos sabían que era lo que había pasado, no entendían lo extraordinario que era. Sus amigos más cercanos, Marcia y Rhys, eran los únicos que sabían exactamente lo que había hecho, gracias a que la mamá de Rhys los mantenía informados. Así que cuando llego, ellos lo recibieron entusiasmados y aliviados. Y aparte de la conversación que sostuvo con Sephiran, su retorno fue intrascendental.

Para cuando Harry regreso al mundo mágico con motivo de las vacaciones de la Luna del Mártir, encontró que todo el alboroto a su alrededor había disminuido un poco. Las cartas que él y Severus recibían habían disminuido hasta ser solo un par por día, y los estudiantes ya no se detenían en los pasillos para tratar de hablar con el del Que-No-Debe-Ser-Nombrado.

Para el siguiente año, la vida de Harry se había calmado considerablemente, pero aún así no llegaba a la normalidad. Siempre había alguien que se aferrara a querer saludarlo y la prensa lo molestaba continuamente. Harry comenzó a creer que todo ello seguía sucediendo porque él se encontraba la mayor parte del año en el mundo elfico en vez del mundo mágico. Cierto todo estaba más calmado pero aún así el pequeño moreno estaba muy nervioso de que el otoño llegara este año. ¿Por qué?

Este año cumpliría once años. Este era el año en el que tendría que dejar San Gwenifwar y el mundo elfico atrás para comenzar a ir a Hogwarts, para iniciar su vida por competo en el mundo mágico.

17 de Julio de 1989. En la tarde

Harry le dio un sorbo a la taza de té que le había sido servida apenas había arribado a la oficina del Sumo Sacerdote Sephiran unos minutos atrás. El elfo le había enviado un mensaje requiriendo su presencia esa mañana durante el desayuno, el último desayuno al que Harry asistiría en San Gwenifwar como alumno. Hoy era el último día del periodo escolar y Harry podía pensar en varias razones por las que el Sumo Sacerdote lo podría haberlo citado pero no podía decidir cuál sería la verdadera razón. Así que, se encontraba sentado en esa oficina, esperando pacientemente a que el Rector terminara de lidiar con varios detalles de la escuela y pudiera hablar con él.

"Ahora joven Haryon, me imagino que te estás preguntando porque te he mandado a llamar, digo a parte de tomar una taza de té" Le dijo Sephiran, Harry permaneció en silencio esperando a que la respuesta a esta duda fuera contestada. "Te he pedido que vinieras esta tarde para decirte sobre los arreglos que he hecho con el Profesor Dumbledore sobre tu educación"

"¿Eh?" Harry pregunto quedamente sin saber a ciencia cierta que decir o que esperar.

"Ha sido convenido, claro si tu así lo deseas, que yo siga dándote tus clases y entrenándote aunque asistas a Hogwarts, sin costo alguno por supuesto"

"¿Enserio?" Pregunto el niño, sus ojos iluminándose. "¿Y mi padre accedió?"

"El Profesor Dumbledore utilizo sus años de sabiduría y experiencia para convencer a tu padre de que esto sería lo mejor, y que el mantener y fomentar tu fe solo podrá ayudarte en el futuro" Le dijo el Sumo Sacerdote con una sonrisa que implicaba que el Profesor Dumbledore había hecho más que solo "convencer" a su padre.

"Yo…esto es…usted…Oh muchas gracias Sumo Sacerdote; muchas, muchas gracias." Harry dijo atropelladamente antes de tomas un largo respiro y volver a agradecer.

"Va a ser un placer joven Haryon. Sin ninguna duda tus estudios irán un poco más lentos que si asistieras a la escuela Havanista, después de todo solo vamos a poder tener una lección por semana, los Domingos por la tarde, pero podremos terminar sin problemas. Convirtiéndote ahora en un Sacerdote te adelantas instantáneamente a tus compañeros de clase…"

"¡Me hará Sacerdote ahora! Pero, pero… ¡Se supone que mi aprendizaje no debía terminar hasta dentro de unos cinco años!" Puntualizo Harry, su tono denotando que no podía creerse lo que le estaban diciendo.

"Si Haryon, estoy al tanto de eso pero creo que estas listo para tomar este paso. Has probado a través de estos últimos años, dentro y fuera de la escuela, que tienes un gran poder para tan corta edad. Créeme cuando te digo esto Haryon, estas más que listo para entrar al Sacerdocio. Sin embargo, si tu no lo deseas…"

"¡No, no!" Lo interrumpió Harry. "Lo deseo¡Claro que lo deseo! Yo solo…Si usted piensa que estoy listo Sumo Sacerdote entonces tengo más que suficiente fe para creerle"

"Bien" El elfo le dijo con un complacido asentimiento de cabeza. "En ese caso deja entregarte tu báculo." Dichas esas palabras se levanto, rodeo el escritorio, se paro en frente de la silla que ocupaba Harry y se hinco en una rodilla. Se abalanzo hacia enfrente hasta tomar una de las manos de Harry en las suyas y entonces puso algo en la palma del niño con su mano izquierda, manteniendo lo que fuera cubierto con su mano. "Confió que sapas como usarlo" Harry asintió, recordando su lección anterior en donde la clase había aprendido lo que envolvía el convertirse en Sacerdote o Sacerdotisa. "Entonces siéntete libre de utilizarlo y practicar en todo momento". Con eso, Sephiran alejo sus manos de la de Harry, revelando el objeto que había depositado en ella.

En la palma del niño se encontraba un pendiente unido a una delgada cadena de plata. El pendiente era un báculo pequeño, como dos pulgadas de largo, hecho de cristal, en la base del pendiente tenía una perla de la que emergían unas alas en cristal. Era un objeto hermoso pero Harry sabía que era mucho más que una joya. Los magos y las brujas necesitan varitas para canalizar su magia y los Sacerdotes Havanistas utilizaban báculos. Usualmente un nuevo sacerdote recibía un báculo simple hecho de madera o metal con piedras semipreciosas y cuando se convertían (sí se convertían) en Sumos Sacerdotes recibían un báculo hecho de algún metal precioso o de madera exquisita o de alguna piedra preciosa.

"Este es un báculo de Sumo Sacerdote" Dijo Harry confundido

"Sí lo es, de hecho, es el báculo que recibí el día de mi bendición final" Sephiran le dijo con una sonrisa.

"Yo-yo no puedo aceptar esto…" Protesto el niño.

"Sí, si puedes y lo harás" Insistió el Sumo Sacerdote, tomando el pendiente de la mano del niño para colocarlo alrededor del cuello del pequeño. "Tú eres el primer Sacerdote escogido desde hace setenta años y eso solo es algo extraordinario. Y por mucho, tu eres el más talentoso que he conocido en mi humilde opinión, un báculo sencillo de sacerdote no te haría justicia"

"Gra-gracias Sumo Sacerdote…" Harry dijo en medio de un respiro, sin saber que decir hasta que algo se le ocurrió. "¿Setenta años, señor¿Pero qué tal cuando usted fue elegido?"

Sephiran le dirigió una divertida sonrisa mientras se levantaba y se dirigía hacia la puerta de su oficina. Al abrir la puerta se volvió para ver a Harry y le dirigió una traviesa mirada. "Las apariencias son engañosas joven Haryon. Soy joven en los estándares elficos pero creo que ante los ojos mágicos debería verme mucho más anciano de lo que me veo"

"¿Usted tiene más de setenta años?" Dijo Harry sorprendido, cayendo en la primera conclusión razonable que pudo pensar mientras se levantaba, reconociendo que la razón de su encuentro había terminado.

"Nunca dejes que alguien te diga que no eres avispado Haryon" El elfo le dijo juguetonamente mientras lo guiaba gentilmente fuera de la oficina. "Ahora, creo que tienes equipaje que hacer y algunos amigos de los cuales despedirte antes de la hora de irte. Te veré en el carruaje que nos llevara a tu hogar".

"¿Vendrá conmigo?" Le pregunto el niño sorprendido, mientras salía de la oficina. Miro hacia arriba a los ojos del Sumo Sacerdote, el cual también abandonaba la oficina y la cerraba tras de sí con la llave que llevaba colgando de la cinta que llevaba en la cintura

"El Profesor Dumbledore me invito a tomar el té con él, así que seré yo quien te lleve a casa. Ahora andando, hay muchas cosas que hacer antes de irnos." Y con eso los dos partieron en sentidos opuestos del corredor

"¡Eso es genial Haryon!" Marcia dijo felizmente ante las noticias que Harry le estaba contando mientras caminaban juntos por última vez por los corredores de la escuela, en camino a los jardines exteriores donde sus respectivas familias o tutores temporales estaban esperando por ellos. "Lo vez, te dije que estabas bendecido; La Gran Señora te ha acogido y ahora no te alejara de ella."

"Cierto, si tu lo dices" Murmuro Harry mientras sentía como el rubor cubría su rostro

"Y ya eres un Sacerdote." Dijo alegremente, las estrellas casi, casi brillando desde sus ojos. "Ya no podrás cortarte el cabello, pero eso es lo de menos; creo que te veras grandioso con el cabello largo. Y solo piensa eres el Sacerdote más joven desde el mismo San Morcedai, aunque no estoy segura si él cuenta puesto que en ese entonces aún no era una religión establecida…" Siguió murmurando, tratando de responder su propia duda.

"Debes estar muy orgulloso Haryon" Rhys continuo la conversación al ver que Marcia se había sumergido en su propio mundo.

"Lo estoy, sin embargo desearía que mi padre también pudiera estarlo. Pero de alguna manera dudo que lo esté." El pequeño moreno suspiro antes de obligarse a animarse. "Ahora¿Qué hay en el futuro para ti?" Pregunto a su pensativo compañero

"Mis padres aún no deciden mi futuro" Contesto en una forma estoica "Mi madre desea que aprenda sobre las costumbres mágicas, tal vez algún colegio como Drumstrang. Mi padre desea que continúe con mis estudios Havanistas."

"¿Entonces no hay esperanzas de que vayas a Hogwarts con Haryon?" Pregunto Marcia, entrando otra vez en la conversación.

"Hogwarts fue discutida brevemente, mi padre no cree que sea un lugar seguro"

"¡Hogwarts es el colegio de magia y hechicería más seguro de todo el mundo!" Protesto Harry "¿Por qué, si no mi padre y yo permanecimos allí constantemente cuando Voldemort estaba tras de mí?"

"Dijo que una vez que Voldemort regresara la escuela se convertiría en una meta para Voldemort…" Rhys comenzó a explicar

"Woah, espera" Lo interrumpió Marcia. "¿El Señor Oscuro regresará¡Pensé que estaba muerto!"

"Está muerto" Harry le aseguro firmemente "Eso es solo algo que los periódicos sacaron para hacer la nota del día. Voldemort está muerto y no volverá."

"Y yo estoy de acuerdo contigo" Contesto Rhys. "Desgraciadamente, mi padre no lo hace y mi madre en su afán por convencerlo de mandarme a una escuela de magia dejo que Hogwarts fuera sacada de la discusión."

"¿Y tú que es lo que quieres Rhys?" Pregunto Marcia

"No tengo preferencia" Contesto simplemente con una voz que denotaba que no quería que le hicieran más preguntas

"¿Qué es lo que tú harás Marcia¿Continuaras como aprendiz?" Le pregunto Harry a la niña

"Básicamente sí. Mi padre en algún punto menciono el enrolarme en una escuela consagrada pero mi madre le dijo que no. Ella quiere que tenga una vida aparte de la fe, claro dentro de la fe, pero quiere que me case y crie una familia con quien quiera que arreglen mi matrimonio, ahora que mi madre no está de acuerdo en un matrimonio arreglado. Si mi madre gana, tal vez pueda casarme con quien yo quiera" La niña suspiro y Harry solo pudo imaginarse las ideas que estaban formándose en la cabeza de la pequeña rubia. "Me asegurare de decirles que pasará con mi vida en cuando lo sepa, y tú tienes que hacer lo mismo Rhys" La niña continuo hablando, lanzándole a dicho niño una decidida mirada.

"¿Por qué?" Pregunto Rhys arrugando un poco la nariz

"Porque quiero saber de ti, saber que estés bien, cuando no pueda verlo por mí misma." Le explico la niña pacientemente, sonando como una preocupada madre. "Y lo mismo va para ti Haryon, quiero que me escribas también"

"Claro que lo haré" Harry le aseguro con una sonrisa, contento de que al menos uno de sus amigos quería mantenerse en contacto.

"Bueno supongo que si ustedes dos van a hacerlo, tendré que hacerlo" Dijo con un resignado suspiro, aunque sus dos amigos sabían que era solo un acto y que por dentro Rhys estaba tan entusiasmado con la idea como ellos.

"Esplendido. Les escribiré en la primera semana de Septiembre, entonces Haryon puede hacerlo la siguiente semana y la que le sigue tú Rhys" La niña planeo entusiasmada, no parándose en pensar que en su plan no tomaba la opinión de los otros niños.

"Para mi suena bien" Consintió Harry mientras los tres amigos caminaban hacia la puerta principal de la escuela y entraban en el bosque que la rodeaba.

"No que tenga otra opción, pero estoy de acuerdo" Convino Rhys

Llegando a un claro, los niños se juntaron un poco más, en frente de ellos se encontraban sus padres y tutor, esperándolos para llevarlos a casa, oficialmente su tiempo en San Gwenifwar juntos había concluido. "Entonces esto es todo" Murmuro Harry, su cabeza inclinada, solo mirando el piso

"Yeah…" Murmuro Marcia, con lágrimas en sus ojos

Todos permanecieron en silencio por un momento mientras la tristeza los cubría. Entonces, de repente Rhys torno su mira fría con un dejo de exasperación "Oh por todos los cielos¡Esto es ridículo! No es como si nunca más volvamos a hablarnos o vernos. Acabamos de quedar de acuerdo en escribirnos y lo haremos. Cierto no nos veremos a diario pero eso no es el fin del mundo. Nos veremos otra vez, esto no es un adiós." Les dijo, esas palabras les daban ánimos pese al duro tono en el que eran dichas.

"Rhys tiene razón" Suspiro Harry. "Nos veremos y nos escribiremos"

"Está bien" Sollozo Marcia, sin levantar su cara, tratando de ocultar sus lágrimas "¿Entonces sabré de ustedes pronto?"

"Claro que si" Rhys asintió

"Puedes apostarlo" Convino Harry, asintiendo también

Otro silencio reino entre ellos antes de que tímidamente los tres amigos se unieran en un abrazo. Así se mantuvieron por un rato tundidos en ese abrazo por varios minutos hasta que sintiendo varias miradas en ellos se separaron, volteando a mirar a los adultos que los esperaban para llevarlos a casa: La madre de Marcia; los padres de Rhys y Sephiran. Tomaron otro minuto viéndose entre ellos antes de separarse y caminar en dirección a los adultos, con un peso en el corazón y al mismo tiempo llenos de esperanzas.

Se volverían a ver. Tal vez no pronto, pero algún día. Este no era un adiós, era tan solo un hasta luego.

21 de Julio de 1989. En la Tarde

Draco y Harry se encontraban acostados en la cama del moreno en la cabaña de Severus, Draco se encontraba boca abajo con un brazo sobre el estomago de Harry y su cabeza de lado de forma que podía ver a su mejor amigo. Era una tarde del verano, muy caluroso como para hacer cualquier cosa o pensar mucho. Así que ante tal flojera, los dos niños se entretenían con un absurdo juego de palabras el cual jugaban cada vez que no había nada mejor quehacer

"Quidditch". El rubio dujo con un suspiro

"Pelota" Contestó el moreno, sus ojos verdes mirando hacia el blanco techo

"Navidad"

"Árbol"

"Podrido"

"Jitomate"

"Rojo"

"Griffindor"

Draco abrió su boca para continuar con el juego de palabras cuando se oyó que Lucius los llamaba desde el piso de abajo. Draco cerró su boca y gruño un poco "¿Qué crees que quiera?"

"Solo hay una forma de averiguarlo" Razono Harry al tiempo que se comenzaba a deslizarse fuera de la cama. Sin embargo, cuando Draco apretó el brazo que lo sostenía por la cintura, se encontró incapaz de moverse. "Draco, vamos, debe de estarnos llamando por alguna razón" El moreno puntualizo con un tono juguetonamente chillón

"Pero estoy muy cómodo" Protesto el rubio

"Bueno entre más rápido vallamos y sepamos que quiere, más rápido podremos regresar a estar cómodos." Razono Harry. Su mejor amigo aún se encontraba sin moverse y se notaba que no tenía intención de hacerlo. "No va a estar muy contento si tiene que subir por nosotros" Le dijo pacientemente al rubio el cual seguía sin moverse. Espero un rato y nada. "¡Draco!"

Después de un rato de mover a Draco este gruño algo irritado antes de soltar el brazo que sostenía a Harry y levantarse de la cama "Esta bien, bien, pero voy a tomar tu palabra de regresar de inmediato a acostarnos."

"Está bien." Dijo Harry sonriendo antes de rodarse fuera de la cama para caer graciosamente en sus pies y seguir a Draco fuera del cuarto

Juntos ambos niños bajaron las escaleras, Harry recordando la noche en que Draco y Lucius habían venido a prevenirlos, a él y a su padre, y que Draco había bajado esas mismas escaleras a un paso mucho, pero mucho más apresurado. Cuando llegaron a la planta baja, el moreno se asomo a la cocina, la cual estaba vacía, lo cual quería decir que sus padres debían estar en la sala. Unos pocos pasos después los dos niños se encontraban en la entrada de la sala donde los adultos estaban esperando pacientemente en el sillón grande a que llegaran los niños.

Considerando la expresión en los dos hombres, ni Harry, ni Draco se encontraron tranquilos ante la perspectiva de la plática que vendría. Para el ojo entrenado era fácil darse cuenta de que Lucius Malfoy estaba muy nervioso, y por el otro lado no se necesitaba ser muy inteligente para darse cuenta de que Severus Snape no estaba muy feliz. "¿Ha pasado algo?" Pregunto Harry temerosamente, mirando a su padre y a su padrino.

"No exactamente" Contesto Lucius mientras les indicaba que se sentaran en el sofá, entre él y Severus quien aún lucia molesto.

Harry miro a Draco rápidamente para ver si el rubio tenía alguna idea de lo que se trataba pero se veía que el niño tenía el mismo conocimiento que él: ninguno. Silenciosamente ambos niños se dirigieron a sentarse en el sofá, al lado de su respectivo padre.

Lucius le dirigió a Harry una pequeña sonrisa antes de mirar a Severus quien tercamente se negaba a corresponderle. El rubio hombre dio un exasperado suspiro antes de regresar toda su atención a Harry. "Haryon, el día de ayer el pergamino ancestral fue legalizado por el Ministerio de Magia y nosotros, quiero decir tu padre y yo, nos preguntamos si te gustaría que consiguiéramos alguno"

Los brillantes ojos verdes se abrieron desmesuradamente y volteo a ver a su padre con horror en ellos. "¿Ya no me quieres?" Sollozo, su continua inseguridad y miedo haciéndolo saltar a la conclusión de que su padre quería que encontrara a su familia biológica para que pudiera irse con ellos.

"No, no, eso no es lo que quisimos decir Haryon." Lucius le dijo tratando de reconfortarlo cuando se dio cuenta de que Severus estaba muy ocupado haciendo berrinche como para tranquilizar a su hijo. "Solo pensamos que tal vez a ti te gustaría saber de dónde vienes. Pero es completamente tu decisión; si tú no quieres entonces no tienes que hacerlo."

Harry, que se había volteado para ver a su padrino cuando el rubio comenzó a hablar, se volteo para mirar a su padre. Severus se encontraba totalmente encerrado en sí mismo: su expresión era neutral, toda emoción cuidadosamente oculta; su lenguaje corporal gritaba una inconsciente protección para sí mismo, sus brazos cruzados sobre su pecho y una pierna cruzada sobre la otra. "¿Padre?" Pregunto gentilmente. "¿Quieres que lo haga?"

"Si tú decides utilizar el pergamino entonces ambos te apoyaremos incondicionalmente." Lucius contesto en vez del lóbrego hombre al que le dirigió una rígida mirada. "¿Cierto Severus?"

"No puedo detenerte si eso es lo que quieres" Contesto a regañadientes, mirando fríamente hacia la pared, obviamente disgustado ante la idea de que Harry se enterara quien eran sus padres biológicos. Lucius miro enojado al otro hombre, para nada impresionado por su actitud. Sin embargo a Harry no le importaba, el solo estaba feliz de que su padre no quisiera deshacerse de él.

"No quiero hacerlo" Les dijo lleno de convicción

"¿Estás seguro Haryon? Si estas preocupado por lo que pasara después de…"Comenzó a decir Lucius

"No es eso" Le aseguro Harry. "Mis padres biológicos, quien quiera que fuesen, no me querían, y yo no los quiero. Yo ya tengo una familia, se quién soy, y no necesito saber nada más."

"Si estas preocupado por mi opinión en esto…" Severus comenzó a decir ante la venenosa mirada que Lucius le estaba dirigiendo.

"No, no es eso" Harry le aseguro, mintiendo con todo sus dientes pero él pensaba que mantener la paz lo justificaba. "Sé que si decidiera saber sobre mi pasado ustedes me apoyarían aunque no estuvieran felices con mi decisión. Pero estoy feliz con las cosas como están; no necesito a ningún extraño en mi vida para pretender que son mi familia."

"Mientras tu estés seguro" Lucius checo una última vez y Harry noto que el tono de su voz tenía un dejo definitivo.

"Estoy muy seguro" Confirmo el pequeño moreno con una sonrisa

"Bien ahora que todo está arreglado ¿Podemos retirarnos?" Draco hablo por primera vez en la conversación, sonando un poco impaciente.

"Si pueden retirarse. Nos vamos a quedar a cenar" Le dijo Lucius a su hijo y en cuanto la última palabra abandono su boca, Draco tomo la mano de Harry levantándolo del sofá y llevándoselo de la sala hacia el cuarto del moreno, dejando a los adultos para que arreglaran la pelea que estaba a punto de explotar entre ellos.

28 de Julio de 1989. Medio día

Con sus piernas temblando y algo pálido, Harry salió de la tienda de Olivander, detrás de él le seguía un preocupado Draco. La brillante luz del verano los afecto cuando los golpeo al salir de la oscura tienda por los que les llevo algún tiempo acostumbrarse.

"¿Harry¿Estás bien?" El rubio le pregunto gentilmente.

"Si…sí, estoy bien" Le aseguro Harry sonando algo confundido

"¿Estás seguro? Si realmente no estás conforme con tu varita, estoy segura que encontraremos otra en esa tienda…" Draco comenzó a decirle, mirando sobre su hombro hacia la puerta de la tienda que estaba unos pasos atrás de ellos.

"No, no, está bien, no hay necesidad de hacer un alboroto." El moreno insistió, forzando su voz a sonar más normal. "Solo estaba un poco sorprendido; nunca espere algo como esto, eso es todo."

"Está bien…mientras estés seguro"

"Estoy seguro"

"Bien, entonces vamos a buscar a mi padre y a tío Severus." Draco medio sugirió, medio ordeno mientras caminaba por el callejón, guardando su nueva varita dentro del bolsillo de su túnica. Harry titubeo por un momento, mirando por un momento su varita, antes de imitar los movimientos de su mejor amigo y apresurándose hacia donde él se dirigía.

Manteniendo la tradición de los Malfoy, Harry y Draco fueron a Diagon Alley tempranamente para adquirir sus útiles escolares antes de que los demás pudieran abarrotar el lugar. Aún no habían recibido su carta de Hogwarts pero Severus siendo un profesor, ya sabía que era lo que iban a pedir y era seguro que ambos niños recibirían sus cartas. Los dos adultos habían ido a Gringotts mientras los niños iban a Madam Melkins con la instrucción de que si no aparecían los adultos para cuando hubieran terminado allí irían por sus varitas. Si para cuando los niños ya tuvieran sus varitas aún no habían ido por ellos, tendrían que ir a Gringotts; que era hacia a donde se dirigían ahora.

Harry siguió a Draco mecánicamente, su mano sujetando firmemente su varita. Su varita era igual que la de Voldemort. La varita hermana había dicho Olivander. Ahora había dos formas en las que eso podía ser interpretado. En la superficie: mera coincidencia. Analizándolo más a fondo la gente quizá empezaría a decir que era lo que tenía que ser, el destino, etc., etc. Para Harry, en realidad, no le importaba si era coincidencia o destino. Lo que le preocupaba era como estaba conectado con Voldemort.

¿Su varita lo conectaba con Voldemort? El quería decir que no, realmente quería decir que no. El no quería ser para nada como aquel horrible hombre quien había mentido, había manipulado y solo la Diosa sabría qué más. Y aún así estaba conectado con él; por siempre tendría la horrible cicatriz en su frente, recordándole todo lo que había pasado, y ahora le pertenecía una varita que era "hermana" de la de él. Pero ¿Lo conectaba con Voldemort? No tenía ni idea.

Tan perdido en sus pensamientos el moreno no se percato de que otra persona se dirigía hacia él. En el espacio de cinco segundos, hacia colisionado fuertemente contra otra persona, ambos cayendo al piso, las bolsas del extraño cayendo al piso produciendo varios sonidos.

"¡Ohhmph!" Perdió la respiración Harry mientras perdía el equilibrio y caía de sentón.

"Hey¡Fíjate por dónde vas! Le grito Draco al pequeño niño moreno contra el que Harry había chocado.

"No Draco, fue mi culpa, yo no me estaba fijando por donde iba" Le insistió Harry mientras aceptaba la mano del rubio para poder levantarse, mientras con su otra mano trataba de ajustar sus lentes que se habían movido por la fuerza del choque. "Lo siento, estaba en mi propio mundo" Harry le dijo al pequeño que estaba tratando de recoger sus pertenencias. ¿Quieres que te ayude?"

"No, está bien, estoy bien" El pequeño se apresuro en contestarle mientras recogía la ultima bolsa "Y no hay necesidad de disculparse; fue tanto mi culpa como la tuya. Mi nombre es John"

"Un placer conocerte John. Yo soy Haryon y el es mi amigo Draco". Harry se presento con el pequeño niño que tenía el cabello tan negro como el suyo.

"¿Haryon¿Cómo en El-Niño-Que-Vivió Haryon?" Dijo John sorprendido, sus ojos abriéndose un poco más

"Este… sí"

"Oh vaya¡no puedo creer que te haya conocido! Quiero decir, tu solo…, tu eres…, eres tan… ¡wow!" Dijo el niño con los ojos como platos, claramente lleno de sorpresa para la diversión de Draco y la mortificación de Harry. "Va a ser tu cumpleaños pronto ¿No es así? El treinta y uno"

"Parece que te has conseguido un admirador" Le murmuro Draco a Harry en el oído

"Cállate y se amable" Harry le dijo a su amigo antes de dirigir toda su atención al pequeño que estaba frente a él. "y ¿Con quién vienes¿Seguramente no estás tu solo, o si?" Le pregunto, tratando de desviar la conversación

"Vine con mi padre y con mi padrino. Vinimos por unas cosas para mi padre y entonces, bueno, mi padrino se volvió algo loco en la dulcería" Dijo con una pequeña sonrisa, indicando las bolsas para probar su punto.

"Oh bueno, que otra utilidad tienen los padrinos más que consentirnos" Harry sonrió pícaramente y John le regreso el gesto entusiasmadamente.

"Y ¿Ustedes dos vienen con sus padres?" Les pregunto el pequeño

"Si, en realidad, estamos en la misma situación que tú; vinimos con nuestros padres y padrinos. Mi padre es el padrino de Draco y su pare es mi padrino. Fueron a Gringotts por dinero en lo que nosotros fuimos a comprar nuestras varitas." Le explico Harry.

"Oh vaya, ustedes en realidad vinieron por sus varitas. ¡Son tan afortunados! No puedo esperar para poder tener la mía"

"¿Cuántos años tienes?"

"Acabo de cumplir nueve en junio" Contesto John orgullosamente

"Harry ¿Podemos ya irnos por favor? Aún tenemos muchas cosas que hacer" Los interrumpió Draco de repente, obviamente aburrido de permanecer al margen y en silencio por tanto tiempo.

"Oh está bien" Concordó Harry para nada impresionado con los modales de Draco. Regreso su atención a John y le sonrió "Como oíste, tenemos muchas cosas que hacer, fue un placer conocerte John."

"Fue genial conocerte Haryon. No puedo esperar para decirle a mi mamá y a mi hermana, van a estar tan celosas" John sonrió emocionado. "Bueno será mejor que me vaya también, tengo que tratar de encontrar a mi tío Sirius y a mi padre"

La sonrisa de esfumo del rostro de Harry y parpadeo unas cuantas veces. "¿Sirius Black?"

"¿Lo conoces?" Pregunto John, la sola idea emocionándolo todavía más, justo cuando alguien lo llamo por el camino de la izquierda

"¡John¡Allí estas!" Los tres niños voltearon para ver a un joven hombre con cabello negro hasta su hombro y ojos azules correr hacia ellos "Te he buscado por todos. No deberías apartarte de esa forma, tu papá podría matarme si te pierdo"

"Lo siento tío Sirius" Contesto John, para nada sonando arrepentido "Estaba bien, solo estaba hablando con Harry y con Draco" Puntualizo señalando hacia donde estaban dichos niños, los cuales de veían disgustados.

"¿Tú eres Sirius Black?" Pregunto Draco fríamente

"Sí" Contesto el hombre algo dudoso

Harry camino hasta estar a unos diez centímetros del hombre con una mirada gélida. "Usted, señor, es el hombre más despreciable del mundo. James Potter pudo atormentar a mi padre y hacer su vida miserable por siete años¡pero al menos el nunca trato de matarlo! Y mostrar tan pocos remordimientos después, estoy sorprendido de que usted no fuera un mortifago; ya que ciertamente es capaz de matar a alguien"

"¿Qué pasa aquí?" Llego una voz familiar y el pequeño grupo se volteo para ver acercarse a James Potter

"Urg¿Porqué la Gran Señora continua metiéndote en mi vida?" Gruño Harry, metiendo sus dedos entre sus lentes y sus ojos para poder tallarse los ojos al tiempo que retrocedía para acercarse más a Draco y alejarse e James Potter

"Es porque él no tiene vida" Draco respondió casualmente, mirando a sus uñas. "No tenia vida en Hogwarts, así que atormentaba a tío Sev y ahora te atormenta a ti"

"Woah, woah, espera un minuto. ¿Tío Sev¿Sev como en Severus¡Snivellus es tu tío! "Chirrió Sirius, sonando muy sorprendido y divertido como si fuera la idea más graciosa de todo el mundo.

"Es mi padrino en realidad" Lo corrigió Draco, en su cara reflejándose su enfado

"Y es mi padre". Agrego orgullosamente Harry

"¿Tu padre¿Alguien se atrevió a casarse con Snivellus¡Oh, eso es nuevo!" Se rio Sirius

"¡Como te atreves!" Gruño Harry, todos sus músculos se tensaron listos para atacar, listo para abalanzarse a ese hombre. Sin embargo, una cálida y larga mano se poso en su hombro, manteniéndolo donde estaba antes de que pudiera mover un pie.

"¿Haryon¿Todo se encuentra bien?" La calmada y profunda voz de Severus le pregunto gentilmente, instantáneamente calmando los nervios de Harry.

"Si padre, todo está bien. Draco y yo solo nos topamos con gente bastante inurbana" Contesto casualmente, mirando a su padre y dirigiéndole una pequeña sonrisa y notando que Lucius se encontraba allí también, parado junto a Draco.

"¿En realidad tienes un hijo Snape? Y yo que pensaba que eras un virgen de veintiocho años." Dijo Sirius riendo

"Ya tuve esta conversación con dos de tus amigos Black; te sugiero que platiques con ellos más seguido antes de que te sigas avergonzando a ti mismo airando tu ignorancia. Aunque después de todos estos años, he comenzado a pensar que esa es tu segunda naturaleza, decir solo estupideces." Contesto Severus antes de voltearse y voltear a Harry antes de que ellos pudieran contestar, y comenzaron a alejarse de ellos, siguiendo a Lucius y Draco los cuales ya habían comenzado a alejarse.

"Bueno, tengo que decir que nunca espere verlos hablando con gente como esa" Gruño Lucius cuando Harry y Severus los habían alcanzado y estaban a un lado de él. "No puedo culpar a Haryon pero Draco, te he enseñado mejor que eso".

"No fue mi culpa". Murmuró el rubio. "Fue él el que insistió en pasarse toda la tarde hablando con el hijo de Potter"

"¡Estaba siendo educado!" Protesto Harry. "Y no es como si supiera quién era de antemano".

"Sí, bueno, no hay daño hecho y debo de admitir que disfrute ver como mi hijo de diez años ponía en su lugar a Black" Severus dijo con un tono divertido y una leve sonrisa.

"Casi once; solo quedan tres días" Puntualizó Harry, la riña de hacia unos momentos completamente olvidada en ese instante

"Si, perfecto tiempo para hacer que manden a casa tu nuevo familiar." Dijo el estoico hombre divertido al ver como Harry lo miraba con ojos sorprendidos y alegres. Severus le sonrió al tiempo que lo tomaba de la mano y le daba un leve apretón. "Es conveniente como ajusta el tiempo ¿No crees?"