Nota Inicial:
Hola mis queridos amigos, disculpen que me haya desaparecido del mapa por estos largos días pero se que no hay justificación alguna que valga, solo déjenme decirles que hoy tuve un ataque de inspiración y decidí escribir la continuación prometo no ausentarme por tanto tiempo y descuidarlos de nuevo.
Sin mas preámbulo se que están ansiosos, vamos acompáñenme a este mi mundo de fantasías.
CAPITULO 9
Estaba flotando sobre las aguas de la laguna, sentía como cada parte de su cuerpo se encontraba completamente renovada, las vibraciones del agua contra su piel desnuda era lo más exquisito que había sentido después de largo tiempo, realmente la vida era muy dura aún más ahora que debía luchar contra tantos demonios que deseaban ocupar su lugar.
Sus sentidos estaban completamente agudizados era seguro la Luna deseaba comunicarse con ella, era una locura ese deseo que tenía para ella ciertamente le debía todo a esa su protectora pero eso ya era mucho, como cumplirle ese deseo; era tan insensato.
Estaba inmersa en sus recuerdos inclusive había perdido el sentido de la realidad y el transcurso del tiempo, ¿cuánto hacia que está en la laguna?, abrió sus hermosas orbes chocolate y observo cada palmo del lugar donde se encontraba, por lo visto varias horas pues ya podía ver como esos tenues y traviesos rayos de sol se asomaban entre el forraje de los frondosos árboles que cubrían la laguna.
Salió de manera delicada de las aguas dejando a plena luz la magnífica visión de su cuerpo completamente desnudo, cada palmo de su piel nívea, sus senos perfectos, caderas pronunciadas, sus maravillosos cabellos que rosaban con suavidad sus glúteos sirviéndoles de cortina para ocultan un poco su desnudes y claro su divino rostro.
Comenzó a vestirse poco a poco deseaba conservar lo más que pudiera de ese lugar, estaba claro que dentro de poco pelearía a muerte con ese detestable demonio pero que más podía hacer se lo había prometido, ella vengaría cada una de las muertes y sobre todo se lo debía a él a su amado Yuki.
Solo vasto ese recuerdo fugas para que sus ojos se llenaran de lágrimas, por más fuerte que ella fuese nunca podría olvidar el gran amor que sintió por él y cada una de sus aventuras y la gran travesía que pasaron para poder convertirla a ella en quien era.
No estaba segura como había sucedido todo pues minutos antes del ataque había caído en la inconsciencia y cada vez que preguntaba a sus amigos que fue lo que paso en ese infructuoso día, nadie contestaba aun cuando ella necesita saberlo todo; pues le habían arrebatado al hombre que amaba y debía vengarlo, solo sabía que antes del desmayo él estaba vivo y al despertar se encontraba refugiada en la casa de la Luna y que la muerte se lo había arrebatado.
La rabia había invadido su corazón rápidamente, sin saberlo estaba comenzando a perder el control siempre que pensaba en lo duro de los acontecimientos esto le sucedía y para su desgracia era cada vez más frecuente, no sabía por qué pero su amada Luna se empeñaba en que lo olvidara y siguiera luchando al lado de alguien más pero su testarudo corazón no creía que fuese lo correcto apenas habían transcurrido un año con seis meses y ese corto tiempo alejada de él eran una verdadera agonía.
Sintió una presencia y estaba segura de a quien pertenecía, como no saberlo si tras la muerte de su compañero estuvo al lado de ella en todo momento o más específico por los seis meses que ella se lo permitió, seco sus lágrimas, apaciguando el llanto y calmando el dolor con sus pocas palabras, fueron interminables las horas que escucho su tristeza y pudo poco a poco recuperarse del trance dejando florecer a la guerrera que llevaba dentro además de un inmenso cariño por su confidente.
Pudo ver la estela de luz que paso a centímetros de su rostro, era tan característico en él siempre arrogante creyendo que los demás eran inferiores, dejo salir el aire contenido en sus pulmones como señal de su molestia y girando sobre sus talones quedo frente a él.
Kagome: Hola Seshoumaru, no esperaba verte aquí.
Seshoumaru: Pues como ve Lady Kagome, yo puedo ir y estar donde lo desee no en vano estas son mis tierras, creo que quien debe algunas explicaciones eres tú.
Kagome: No se preocupe Lord, sé que estas tierras le pertenecen y mis propósitos no son invadirlas como vera me encuentro sola y he dejado a todos mis hombre al resguardo de mi castillo y mis tierras.
Esto lo dijo denotando la burla, era lógico que no deseaba invadir o menos dañarlo pero no era malo molestarlo un poquito o sí.
Seshoumaru: Cada día me sorprendes más Kagome, debo decirlo, te has vuelto muy fuerte solo espero que no desees continuar esta lucha sola, saber bien que nuestra protectora La Luna nos ha destinado juntos a esta lucha.
Solo bastaron esas palabras para que la diplomática y aun dulce Kagome cambiara por una un poco más siniestra denotando su estatus y sobre todo su poder y orgullo, no en vano se había posicionado como la Lady de las tierras del Sur y valla que cumplía con sus deberes a cabalidad; no era falso el apoyo que recibía de su amada hermana y del esposo de esta pues tras la muerte de su amado decidió que lo mejor era que ellos se casasen y tomaran lugar a su lado dirigiendo sus territorios.
Kagome: Como veras Seshoumaru, yo he dejado más que claro que esta batalla es solamente mía, seré yo quien le arranque el corazón a esa mueca de demonio y es de tu conocimiento que mis poderes son igual o mayores que los tuyos, deja la arrogancia de lado que bien sabes eso no te funciona con migo.
Seshoumaru: Lo se Kag pero tú conoces mis intenciones además mi honor está en juego, yo le prometí a Yuki que te cuidaría y vez lo escurridiza que me haz resultado, de repente desapareciste y resulto que estabas en tu territorio; te marchaste sola para comenzar con el duelo por la muerte de Yuki.
Kagome: Creo que esta demás recordarte que soy autosuficiente y que tengo responsabilidades con mi pueblo no puedo dejarlos a la deriva además era lo que cualquier esposa dolida haría solo busque refugio y comunique lo sucedido.
Seshoumaru: No mediste las consecuencias, fuiste demasiado imprudente pudieron matarte al tratar de arrebatarte el poderío.
Kagome: Déjate de tonterías no pasó nada.
Seshoumaru: Quiere decir que los altos capitanes del ejercito de tu marido trataran de matarte no significa nada, VAMOS Kagome.
Estaba molesto era innegable pero como no si la amaba y cada día que pasaba se preocupaba por ella, pero debía dejarla crecer como lady y claro como guerrera.
Kagome: Ellos no eran rivales para mí, ya vez que los mate a cada uno y déjame decirte me sirvió como un buen entrenamiento y además que estúpidos jamás dejaría que me arrebaten lo más amado por Yuki, su pueblo.
Seshoumaru: Creo que alguien ha comprendido bien su lugar y además es un poco arrogante o me equivoco.
Con esa sencilla frase fue acercándose los pocos centímetros que lo separaban de ella, su más anhelado tesoro; coloco su mano sobre la tersa mejía de ella y se acercó a su rostro proporcionándole un suave y cálido beso que no fue rechazado en ningún momento en cambio fue respondido con una dulce caricia en su rostros y una delicada sonrisa de parte de ella.
Kagome: También te extrañe mucho pero debía cumplir con mis deberes y sabía que por ti jamás iría sola, lo siento.
Seshoumaru: No te preocupes pero sabes que siempre debes avisarme de tus decisiones no puedo fallarte a ti también, sabes que me dolió mucho su partida era mi amigo.
Kagome: Lo comprendo y veras traigo noticias.
Seshoumaru: ¿Que sucedió?
Kagome: El pueblo clama una boda, desean unirme con uno de los Lord de las cuatro áreas y creo que tengo al candidato perfecto.
Seshoumaru se quedó quieto, de pronto podía sentir como la sangre de todo su cuerpo se había detenido de súbito, ciertamente él amaba a Kagome y deseo desde un principio que fuese su compañera aun cuando era humana, pero será que por fin la promesa hecha por la Luna de entregársela se llevaría a cabo.
Kagome: Bueno como te quedaste callado lo diré ya, será Kouga.
Todo se detuvo ya no solo su sangre, si no que hasta las hojas de los arboles dejaron de caer, el viento no soplaba más era seguro la furia creciente del demonio perro y Lord de las tierras del Este estaba creciendo de manera inigualable, dejo que las palabras agolpadas en su garganta salieran fuertes y roncas tanto que raspaban sus cuerdas vocales y era amargas como la hiel.
Seshoumaru: De verdad estás loca, tu jamás te unirás a ese pedazo de imbécil primero muerto Kagome me escuchaste deberán matarme para que permita esa estupidez.
Kagome: Bien sabes que es por puro deber, no es nada de amor solamente debo cumplirle a mi pueblo y según lo que dice mi hermana estará bien, incluso ella acepta el hecho de que es necesario otro Lord para proteger mis territorios aún más ahora que el final de esta batalla está cerca.
Mis deberes son muchos y lo sabes pero me es difícil pensar que por un descuido mi familia pueda sufrir más, tras la partida de Yuki cuando regrese a la casa iluminada por el Sol ella me recibió con todo el amor posible pero luego al ver mi rostro persivio mi inmensa tristesa y tuve que contarle todo o mejor dicho lo poco que sabia de lo sucedido.
Seshoumaru: ¡Entonces seré yo!
Kagome: ¿Serás qué?
Seshoumaru: Seré tu futuro macho.
Se había quedado congelada o mejor dicho idiotizada, esto era una sorpresa era cierto que se había acostumbrado a darle uno que otro beso como saludo y por cariño pues según ella era normal él le transmitía todo el poder de la Luna y era inevitable el cariño pero no deseaba que ocupase el lugar de su anterior esposo.
Todo se movía bajo sus pies, de repente se sintió mareada y ahí estaba de nuevo en la inconsciencia absoluta, añorando tiempos pasados abrazada a su amado esposo, lo vio ahí bajo el árbol de sakuras y corrió en su dirección se lanzó a sus brazos y era claro tendría que hablar con ese espíritu tan amado.
Yuki: ¡Qué bueno verte princesa!
Nota Final:
Infinitas gracias por no abandonarme y seguir dejando sus comentarios, vamos a seguir adelante juntos por este amplio e inmenso camino que se encuentra entre la cordura y la locura, buscando la pasión en el subconsciente.
Se les quiere mucho.
Me despido, con mucho amor
Siempre suya:
Johan
