ENCONTRANDO EL VERDADERO AMOR

DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Stephenie Meyer. Solo la historia es mía.


CAPITULO IX

Mudanzas y llegadas

Carlie POV

Me sorprendió lo bien que mi familia, o bueno,- quizás familia era una palabra demasiado extensa para abarcar solamente a mi padre y a mi madre- había tomado mi decisión de irme a Harvard.

Después de que salí del comedor, mi familia se quedo discutiendo el punto de mi partida.

No era una malagradecida, (lo digo por papá y mamá) sin embargo, mi tía Rose me había pedido que, en cuanto viera que mi padre se tranquilizaba un poco, saliera de la habitación, que ellos se encargarían de convencerlo, o en este caso, terminar de despejar cualquier duda acerca de dejarme ir a Harvard.

Además, si era honesta conmigo misma, tenía la seguridad de que yo necesitaba salir a despejar mi mente, la noticia de "la imprimación" me había afectado más de lo quería admitir. Aunque no quería pensar mucho en ello, pues mi decisión estaba tomada y encontraría alguna manera de romper ese extraño lazo.

Subí a mi habitación, en ella ya se encontraban hechas parte de mis maletas. Mi tía Alice se había encargado de ello, lo que fue muy bueno, porque así me dio oportunidad de pensar en lo que realmente había pasado.

¿Me había convertido en una mala persona por rechazar a Jake? No. O por lo menos eso deseaba creer, además, estaba el punto de un amor verdadero, o algo así. No siempre podemos obtener lo que deseamos, de eso estaba segura. Y el amor era una de esas pequeñas cosas.

Aunque la verdad era que si estaba siendo muy egoísta y puede que hasta un poco tonta, pues nadie de la nada te ofrece un amor de ese tipo. Cavile por algunos instantes y me di cuenta de que lo que Jacob me ofrecía era protección y seguridad y aun más allá, la garantía de que nunca saldría dañada o con el corazón herido, roto y lastimado. Pero no era eso lo que yo deseaba.

Siempre había soñado con enamorarme y vivir un "amor de verano" como cualquier adolescente normal. Era parte de mi naturaleza semi humana, o eso pensaba. De ante mano sabía que no habría ninguna clase de futuro por el cual luchar. Siempre estaría congelada en los eternos 17, 18 tal vez y lo único que podía alcanzar era "Un amor de verano", pues como mucho y con el suficiente maquillaje aparentaría unos 23, pero nada más.

De repente me invadió la nostalgia. Jamás tendría entre mis brazos a un bebé que me llamara "mamá", por lo cual y para no sufrir innecesariamente, las ramas de pediatría y ginecología estaban descartadas como especialización.

Quizás, yo si podría tener un bebé, pues mi cuerpo si sufría los cambios y ciclos hormonales normales para cualquier humano, sin embargo ¿Habría alguien lo suficientemente valiente como para aceptar lo que le propondría? ¿Acaso alguien sería capaz de asimilar que su esposa no envejecería? Aun más allá, alguien sería capaz de aceptar que su hijo seria un semi vampiro y guardar el secreto. Y lo que más escalofríos me causaba ¿Los Vulturi lo permitirían?

Y, de haber algún humano dispuesto ¿Sería tan egoísta como para alejarlo de su hijo o para no permitirle a mi bebé crecer con un padre?

Supuse que sí. Alguien de la manada aceptaría a mi hijo, pero era a ellos a quienes quería mantener más alejados en lo posible de mí. Pero mis pensamientos se desviaron rápidamente, quizás estaba yendo demasiado lejos con mis ideas.

La verdad, es que no había puesto atención a lo que estaba sucediendo en la mesa. Supuse que mis tíos si estaban convenciendo a mis padres de dejarme ir a Harvard por completo, pues aun y cuando papá habían dicho que me apoyaban, supuse que todos querrían organizar de inmediato la mudanza. El problema en ello, no era que nos mudáramos, de hecho, mi abuelita Esme ya tenía decorada la casa en Cambridge, Massachusetts, para alojarnos allí, sin embargo, como esta iba a ser mi primera experiencia humana en ese sentido, quería vivirla al máximo y quería vivir dentro del campus. No sabía cómo explicarles eso a mis padres, pues ya bastante estaban haciendo al permitirme ir a Harvard, aunque intentaría convencerlos –ya encontraría la manera- de hacerles ver que esto era lo mejor. Esta vez, por ser la primera, había decidido que no quería pertenecer a ninguna fraternidad ni nada por el estilo. Quería concentrarme en mi carrera. No creo que fuera la única vez que estudiaría medicina, por lo que, estaba segura que la próxima vez, si pertenecería a alguna fraternidad.

Había tantas cosas que rondaban por mi mente. No se detenían. Pensaba en todo y en nada.

Finalmente, se escucho la voz de mi abuela tocando la puerta de mi habitación. En ese instante, no sabía se habían transcurrido horas o minutos. Estaba tan concentrada en mi que lo único que atine a decir fue:

-Adelante –dije.

-Carlie, cariño, todo está bien. Tus padres han aceptado todo de buen modo y no ha corrido sangre por ningún rincón de esta casa. Tus padres han aceptado que vayas a Harvard. No te culpan por habérselos dicho al último, solamente se sienten un poco desplazados.

-¿Por qué no vas con ellos y les haces ver que son lo más importante para ti? –Me dijo mi abuela en tono dulce y yo no me pude negar. Además de que era algo que realmente deseaba hacer.

Antes de salir, mi abuela me abrazo y con mucho cariño me dijo

-Todo estará bien, Carlie. No hay nada que temer.

Le dirigí una mirada de agradecimiento y salí a enfrentarme a mis padres. Aunque no estaba muy segura de que encontraría.

Alice POV

Edward, hay algo más que tienes que saber, Carlie no irá sola a Harvard, sin embargo, su futuro esta algo borroso. Aparece y desaparece y no tiene nada que ver con la forma en la que me llegan sus visiones.

Espera. No comiences a tener un ataque sobreprotector y permíteme explicarte. Carlie no quiere vivir con nosotros en Cambridge, ella quiere vivir en el campus. No tengo muy claro su futuro, sin embargo, todo depende de tu decisión.

Eso es algo bueno y quiero que lo entiendas Edward. Renesmee no sabe que tu y Bella también irán a Harvard y si de repente haces los tramites, ella sabrá que es porque no quieres dejarla ir sola y le darás a entender que no le tienes la suficiente confianza. Espera. Ella no sabe del puesto que le ofrecerán a Carlisle, ni nada. Así, que técnicamente le darás libertad. O por lo menos la que ella te está pidiendo.

Rose y Emmett también dormirán en los dormitorios, -valga la redundancia- de la universidad, por lo que ella estará protegida. Al igual que Jasper y yo.

El punto es Edward, que cuando ella te pida vivir en el campus, tú aceptaras, porque cuando veo que no aceptas, su futuro desaparece.

Bien, como te decía, el punto ciego de ella y lo que tenemos a nuestro favor es el hecho que nunca le dije del puesto que le ofrecerían a Carlisle. De ello nos aprovecharemos y le diremos que no queríamos estar separados. Que aunque tú en un principio habías aceptado lo que ella te había pedido, lo habías hecho con la finalidad de que Esme y Carlisle no se quedaran solos aquí en Chicago, sin embargo, con la repentina noticia, a cambio de que Carlisle aceptara el puesto que le ofrecían, les permitieron tanto a ti como a Bella aplicar para sus carreras. Seguiremos con la farsa. Tú y ella son recién casados y en el último minuto decidieron que no por ser recién casados querían dejar de estudiar. Carlisle y Esme siguen siendo sus padres. Jazz y Rose siguen siendo gemelos y todo como hasta ahora.

Como te dije antes Edward, no aplicaras a medicina y le dirás que era porque no querían –ni tu ni Bella, que se sintiera presionada o vigilada- por lo que ella te creerá.

-¿Alguna duda?

No. –Respondieron todos al unisonó.

Haremos lo que tú nos digas, duende.

Si no hay más que discutir, -dijo Esme- le pediré a Carlie que baje y que hable con ustedes.

Sabía que eso era jugar sucio, sin embargo, tampoco quería que toda mi familia estuviera separada, por lo que tuve que inventar que el futuro de Carlie desaparecía. Me sentía algo ruin por provocar angustia en sus padres, pero conocía a mi hermano casi también como a mí misma y estaba segura de que montaría un escándalo antes de permitir que mi sobrina viviera en el campus.

Mire a Jasper, que era el único que se había dado cuenta de la verdad, el sentía mis emociones y sabía que estaba mintiendo, pero aun así no dijo nada. Podía engañar a Edward, con mis pensamientos, pero no a Jasper que sentía lo que yo sentía. Era algo que debía agradecerle.

También, estaba el hecho de guardar en secreto la visión que días antes había tenido –daba gracias de que ese día Edward y Emmett hubieran salido a cazar- pues antes de todo este embrollo de la imprimación, había tenido una visión de Carlie saliendo con un muchacho realmente guapo. Tenía los ojos azules, que se podían comparar con dos zafiros o con la inmensidad profunda del mar. Tenía una hermosa sonrisa y la piel blanca. Era bastante alto. Calculaba que tendría como 17. Aunque por supuesto, no se lo mencione a mi sobrina, no quise terminar con su ilusión de vivir "Un amor de verano".

Sabía que sus ilusiones en Harvard retomarían nuevos caminos y se llenaría de sueños nuevos, eso era algo que yo quería que ella viviera. Y no estaba dispuesta a que un ataque sobreprotector de mi hermano lo arruinara.

Lo había hablado con Rose, y ella estuvo de acuerdo en apoyarme en mi locura. Después de todo, si había alguien que quería a Renesmee aun más que sus padres esa era Rosalie. Por lo cual no dude en hacerla mi cómplice. Además, sabía perfectamente que ella jamás había estado de acuerdo en permitirle a Jacob quedarse, ella siempre había dicho que le causaría más daño a Renesmee enterarse de algo así, sin darle la oportunidad de elegir –o algo así- a nuestra sobrinita por lo que, ese chico era algo así como nuestra tabla de salvación para ver feliz a Ness. Además, si ese muchacho intentaba hacerle daño, allí estaríamos nosotros para cuidar que no se lo hiciera, todo por supuesto con discreción y con cautela, tampoco queríamos que el chico sufriera el embate de un padre celoso, un abuelo sobreprotector y unos tíos maniacos.

Carlie POV

Me sorprendió lo bien que mis padres habían aceptado mi decisión. Lo cual me alegro de sobremanera, porque no pensaba cambiar de opinión.

Quince días antes de que iniciaran las clases, bubu Esme insistió en que la acompañara a terminar de decorar la casa de Cambridge, Massachusetts, me dijo que si después de todo, si hacia buenas amigas, era normal que quizás las quisiera llevar a casa alguna noche o que quisiera hacer alguna fiesta. Después de todo, según me dijo, ellos no siempre estarían allí cada fin de semana, por lo que tanto mis tíos como yo tendríamos libertad.

Por supuesto, accedí. Mi abuela era tan linda y tan considerada que era imposible negarle algo, más aun cuando sabes que lo hace por tu bienestar.

Como cada vez que viajábamos de una ciudad a otra, la nueva casa, de estilo clásico, destacaba entre las demás, por su enorme pórtico y sus tres pisos que a simple vista se observaban.

A diferencia de la que en la que ahora vivíamos que era de ladrillo rojo, esta nueva propiedad tenía un estilo más bien rustico. Sus paredes eran de piedra bola, dándole un toque de antigüedad. Además, tenía algunos balcones, que me hacían pensar en Romeo y Julieta o en una romántica serenata.

Mi habitación era prácticamente como la de cualquier adolescente. Tenía posters pegados por aquí y por allá. Un placard enorme y algunos muebles.

Mi cama era enorme y por supuesto, estaba acondicionada para una autentica princesa.

La cochera era enorme. Lo cual era un beneficio. Pues también así podría traer mi Ferrari. Regalo de mi último cumpleaños y podría pasear por todo Massachusetts con total y plena libertad.

Despedirme de papá, mamá y de los abuelos fue algo doloroso. No estaba preparada para algo como eso.

Es decir, no es que yo no deseara ir a Harvard. Claro que lo hacía, pero extrañaría sentirme mimada, segura, consentida y protegida.

Tampoco era tan egoísta, sabía que no podía pedirles a los abuelos que dejaran todos y me siguieran a Harvard. Mi abuelo tenía sus consultas aquí en Chicago y el no era la clase de médico que abandonaría a sus pacientes.

Me tendría que conformar con sus visitas semanales o quizás quincenales.

A mis padres, aunque los extrañaría muchísimo, también me hacían sentir tranquila, pues aunque no irían conmigo a Harvard, se quedarían aquí con los abuelos, papá me había explicado que no quería dejar sola a mi abuelita, pues ella nos quería mucho y ya era doloroso decirle adiós a parte de su familia.

Partimos rumbo a Massachusetts aproximadamente a las 9:00 de la mañana. Con el mal clima avanzaríamos lo suficientemente rápido.

Como dije antes, gracias a que teníamos la nueva casa lista, mi tía Rose pudo ir en su BMW y mi tía Alice llevar su Porsche y yo mi Ferrari 599 GBT FIORANO CHINA LIMITED EDITION. Por supuesto en color rosa (Imagen en mi perfil).

Por supuesto, antes de partir fuimos de compras y nos despedimos como debía ser de la ciudad.

Cuando llegamos a la universidad me maraville con su construcción. Había muchos lugares por visitar.

El museo, la biblioteca, los alrededores, pero por ahora, lo más importante era conocer los dormitorios y en donde nos instalaríamos.

Era una suerte que no hicieran distinciones de carreras al asignar los cuartos.

Aunque muchos de los que estaban allí, se irían de los dormitorios. Había varios interesados en pertenecer a alguna fraternidad.

Nos registramos en cuanto llegamos y nos asignaron nuestros cuartos. Era una suerte que no me hubiera tocado compartir con alguna de mis tías.

Llegue a mi habitación. Era realmente pequeña, pero sería mía por los próximos años.

Al entrar ya estaba allí una chica llamada Jane Giordano. Era italiana, pero se había criado aquí en Estados Unidos, al parecer su tío se hacía cargo de ella y de su hermano, después de que sus padres murieran en un accidente automovilístico cuando ella tenía 12 años, según me explico. Tenía una enorme sonrisa y el cabello rubio con enormes ojos almendrados color verde manzana y una bonita nariz. Ella estudiaría arquitectura. Esperaba que ella y mi tía Alice se conocieran.

Al parecer mi nueva vida pintaba para ser genial. Aquí no pensaría en vampiros ni licántropos ni nada por el estilo. Solo esperaba que el idiota de Jacob Black no me siguiera hasta aquí. Después de todo esto era la Ivy League y no permitirían que alguien como Jacob se acercara aquí. Además, era imposible siquiera que el aplicara para entrar aquí. Jamás sería aceptado. Vamos, siempre nos había criticado por ser niños ricos y mimados y en realidad, después de todo, si lo éramos y nos fascinaba serlo.

Aquí seria una adolescente normal más o al menos eso esperaba.

Llame a mamá y a papá y les explique que ya estaba instalada. Me hicieron las preguntas de rigor ¿Cómo estaba? ¿Estaba feliz? Y mil cosas más.

Hable con ellos alrededor de 30 minutos, minutos después llamo el abuelo Charlie. Tía Alice me advirtió sobre su llamada y la "conversación" que tendríamos sobre las buenas virtudes y cualidades de Jacob. Por supuesto, lo escuche y al final lo corte al decirle que Jacob no me interesaba y que no quería que me lo vendiera como la mejor mercancía y lo mejor que había en este mundo, porque no se lo creería. Le explique que yo quería elegir, que comprendía sus ganas por emparentar con la familia Black, pero sin embargo, yo no estaba interesada y mis padres me apoyaban.

Al final se rindió y, aunque le agradecí su llamada, lo cierto es que no le dije que había sido aceptada en Harvard, no quería que le dijera en donde estaba a "ese chucho".


Hola chicas. ¿Les gusto? Dios, hoy no tarde tanto en subir.

Y que creyeron, que realmente no iban a darle lo que Renesmee quería. Alice jugó bien sus cartas y convenció a Edward de darle lo que quería a Carlie, si ya se, súper manipulador, pero era la única forma de todos quedaran felices y contentos.

Sayonara!

¿Por cierto?, ¿Creen que merece un review?

En el siguiente aparecerá Alec. Obviamente lo hará en Harvard. Se aceptan teorías sobre como aparecerá, aunque… intenten adivinar. Y, ¿Quién creen que es la compañera de habitación de Carlie?

El siguiente capítulo se titula: Primer día de clases….

Besos a todos

Hasta el próximo

¿Reviews?

Serena Princesita Hale