CAPÍTULO 9

SEVERUS

La tarde del día 24 llega con rapidez y me encuentro en mis aposentos vistiéndome adecuadamente para ir al teatro. Adecuadamente según Albus y Minerva que me sorprendieron esta mañana con una túnica de seda azul oscura, al menos han tenido la "decencia" de traerme un color oscuro y no el más llamativo de la tienda.

Me peino y, para finalizar, me echo un par de gotas de colonia para después del afeitado y pongo una capa sobre mis hombros. Me observo.

"Estas muy guapo mozo"

"Cállate", respiro hondo y marcho a la entrada donde he quedado con el chico.

A los dos minutos lo veo bajar por las escaleras y lo observo maravillado. Su joven y atlético cuerpo esta perfectamente tallado a la túnica verde como sus ojos a juego con la capa. Su cabello cae mágicamente domable por su rostro y sus ojos, ¡¡benditos ojos!! Se ven más hermosos si puede ser al no llevar las gafas. Algún hechizo sin duda.

-Buenas noches Harry- inclino el rostro pero sin dejar de mirarlo.

-Buenas noches Severus- hace lo mismo- aquí tienes las entradas- me las tiende- de seguro las pierdo, ya sabes como soy.

-Por supuesto- le sonrío y las guardo- ¿vamos?

-Si.

Salimos a los fríos jardines donde un trineo del colegio nos espera, entramos y marchamos pero por la ventanilla veo como, en la puerta, dos figuras nos observan.

"Albus y Minerva" me digo.

-Severus, por cierto, ¿dónde esta el teatro?- me pregunta el joven.

-Algo más lejos de Hogsmeade, es otro pueblo algo más grande, El Lago, se llama así por su inmenso charco de agua que los rodea.

-Mmmm, nunca he ido.

Hablamos un poco más y a la media hora vislumbramos sin duda las luces del lugar. Como aún quedan algunos rayos de sol podemos ver como un grandioso lago de oscuras aguas rodea el pueblo y, gracias a un puente por donde pasamos en ese momento, entramos en la calle principal. Harry mira por la ventanilla con gran interés.

A los cinco minutos el carruaje para y bajamos para ver en primer plano lo que nos rodea pero sobre todo el majestuoso edificio que se eleva enfrente nuestra. El teatro. Un pequeña cola de magos y brujas van entrando en el edificio vestidos elegantemente, nos unimos a ellos y al poco entramos notando el calor del lugar.

-Por aquí señores- dice un joven indicándonos el camino, lo seguimos hasta una de las alas este donde abre las cortinas de un privado- espero que se encuentren cómodos y que la función sea de su agrado- hace una reverencia y se va.

Sorprendidos entramos en la estancia y vemos que solo hay dos butacas confortables, muy lujosas y perfectamente ubicadas para no perder detalle del escenario que esta oscuro con el telón bajado.

"Vaya con Albus y Minnie, ¡¡qué lujos!!" pienso y nos sentamos.

Al hacerlo un suave PLOP se oye y un servicial elfo aparece y nos hace una inclinación.

-¿Lo señores desean algo para beber?

-Pues...un wisky- digo.

-Una tónica- dice el chico.

El elfo hace un movimiento con la mano y en los reposa brazos aparecen las bebidas.

-Si desean algo más llámenme- y con el mismo ruido que ha aparecido, desaparece.

-Sev, que lujazo, te ha debido costar un puñado de galeones- afirma el chico mirándolo todo.

-No creas- bebo un poco de mi vaso y en ese momento las luces se apagan para pasar a iluminarse el escenario donde el telón empieza a subir.

"Aquí viene el tostón" me digo suspirando al pensar en lo aburrido que es eso de la actuación.

La función va pasando minuto a minuto y de vez en cuando oigo una pequeña exclamación de Harry al estar totalmente fijo en los actores. Aburrido y con el vaso de wisky vacío me digo que si presto atención, aunque sea un poco, a lo que hacen no me matará.

A la mitad de la historia soy yo quien intenta acallar las exclamaciones ¡¡eso es fantástico!!, la obra no es tan aburrida como creía. Hay escenas de amor entre Romeo y Julieta pero hay enfrentamientos entre las familias. Eso es lo mío. Promesas de amor, promesas de venganza, juramentos....así pasa el tiempo hasta lo mejor donde, Julieta bebe una poción para que parezca que esta muerta.

-¿Qué poción debe ser?- pregunto entusiasmado en un susurro y Harry me mira sonriendo.

La última escena se ve a Romeo y Julieta muertos uno al lado del otro siendo felices al fin y esperando poder amarse hasta la eternidad. Cae el telón y los asistentes nos levantamos de los asientos para aplaudir y aún resuenan más al salir los actores para agradecer los elogios haciéndonos reverencias.

-A sido increíble- exclama el joven mientras salimos del teatro- fantástico, me ha encantado ¿y a ti?

-No ha estado mal- pero la verdad es que si me había encantado, miro el reloj y veo que son las once de la noche pero aún todo esta bien iluminado- ¿tienes hambre?

-Ahora que lo comentas si, no hemos cenado- me recuerda.

-Entonces vamos- caminamos por la calle principal mirándolo todo y escucho como Harry me cuenta sus escenas favoritas.

-Pues la mía a sido la preparación de esa poción- digo y pone los ojos en blanco- ¿qué te parece aquí?

Delante nuestra hay un restaurante con aspecto tranquilo donde, a través de los cristales se vislumbra a algunos magos y brujas cenando y charlando.

-Me parece bien.

Entramos y en seguida un maitre se nos acerca para acompañarnos a una mesa de un rincón muy íntimo. Perfecto.

Pedimos la cena y a la espera tomamos una copa de vino blanco.

-Me alegra estar así- le digo al chico que me mira sin entender- estar contigo, juntos, solos, bien, ya me entiendes.

-Si- se acomoda mejor en la silla- me encantan estos momentos- me mira fijamente.

-Y a mi- nos quedamos mirándonos y siento que algo dentro de mi da un vuelco. Algo romántico pero cierto- estas hermoso esta noche.

-Tu tampoco estas mal- mira la túnica- ¿es nueva?

-Un regalo del director.

Seguimos la velada que va siendo perfecta, mejor de lo creí y poco a poco parece que todo lo pasado desaparece de nuestras mentes y nos vemos riendo por todo e ignorando las miradas de la gente al ver al chico dorado junto a mi. En alguna ocasión nuestras miradas se juntan e incluso, me atrevería a decir, que están llenas de algún sentimiento.

En los postres toco suavemente la mano de Harry con mis dedos, en una caricia y él se deja hacer.

Estoy feliz.

Al salir del restaurante el ojiverde me dice si me apetece pasear un poco para estirar las piernas y acepto. Muy juntos, uno al lado del otro, recorremos las calles mirando las tiendas que aún están abiertas a pesar del aire frío de diciembre. En una de esas calles, en medio de una plaza, un grupo de niños cantan villancicos y la gente los rodea para escucharlos.

-Vamos- y el moreno coge mi mano y me arrastra literalmente hasta allí.

Escuchamos los cánticos sin soltarnos las manos y eso lo noto más que nada que nos rodea. Me sitúo tras suya y lo abrazo con la otra mano y reposo mi barbilla en su hombro ya que casi es tan alto como yo. Respiro hondo y siento un pequeño estremecimiento que es más profundo al depositarle un pequeño beso en el cuello.

-¿Volvemos al castillo?- le susurro al ver que casi es la una de la madrugada y el aire es más frío.

-Si.

Volvemos enfrente del teatro y al levantar una mano aparece de la nada el mismo carruaje del colegio que nos ha traído, subimos y doy la orden de regreso. Esta vez estamos sentados uno al lado del otro y no enfrente y paso un brazo por su espalda al ver como se recuesta en mi pecho.

-¿Estas cansado?- le pregunto.

-Un poco pero me lo he pasado tan bien- sonríe.

La noche es oscura y, aunque sea fría, el cielo esta bastante despejado dejándonos ver algunas estrellas. Permanecemos en silencio todo el recorrido hasta llegar al castillo.

-Las puertas deben estar cerrada- me dice al ver las inmensas puertas principales.

-No te preocupes, no son la única entrada, ven- y esta vez cogiéndolo yo de la mano lo llevo a un lateral del castillo donde toco un ladrillo con la varita. En silencio empieza a aparecer una puerta con unas escaleras que bajan.

-Directas a las mazmorras, suerte de serpiente- le digo y empezamos a bajar.

No bajamos mucho cuando salimos al pasillos de mis aposentos y vamos hacía allí hasta pararnos enfrente.

-Gracias por todo Severus, ha sido fantástico e inolvidable.

-No ha sido nada- nos miramos.

-Bien creo que...es hora de irnos a dormir, buenas noches.

-Buenas noches- se da la vuelta y empieza a caminar cuando lo llamo- ¿quieres....tomar la última copa?, luego te llevaré a tus aposentos.

Se queda mirándome pensativo hasta que asiente y, tras abrir la puerta, entra seguido por mi.

La chimenea de la sala de estar se enciende al instante iluminado y calentando el ambiente. Nos quitamos las capas y se sienta en el sofá mientras cojo unos vasos y un buen coñac.

-Tal vez te parecerá algo fuerte- le digo.

-No importa- nos sirvo y damos unos sorbos- mmm, es muy bueno.

-Cosecha del 82- explico admirando el licor.

Bebemos en silencio uno al lado del otro pero de vez en cuando nos miramos de reojo y veo un leve rubor en sus mejillas. El reloj de pared nos da las dos y el chico lo mira.

-Creo que ahora si es hora de irme o no despertaré para el desayuno.

Se levanta pero lo retengo cogiéndole una mano, me mira y me levanto quedándome enfrente suya.

-Harry yo....desearía que.... te quedarás esta noche conmigo.