A la mañana siguiente, los dos dormían pacíficamente en sus respectivos rincones de la habitación: Katie dormía rígida en la cama mientras Keith estaba desparramado por todo el piso.
De repente, Katie se despertó y se sentó en la cama. Katie miró a su alrededor, dándose cuenta de que todavía estaba en Alaska, se volvió hacia su mesita de noche y buscó un reloj, pero mientras buscaba, accidentalmente tocó el control remoto que cierra las persianas y las cortinas, haciendo que mostrasen la luz del sol.
Katie agarró frenéticamente el control remoto y lo picó continuamente, intentando detener las cortinas antes de que mostraran demasiada luz solar. Una vez que se detuvieron, Katie se sentó resignada en su cama, luego sintió curiosidad y se arrastró hasta el borde de la cama, intentando vislumbrar a Keith.
Estaba durmiendo tranquilamente y su camiseta roja estaba levantada, exponiendo sus abdominales. Katie suspiró aliviada de que él no la había atrapado mirándolo y retrocedió en su cama otra vez. Cuando Katie se giró para guardar el control remoto, vio su cabello desordenado y su rostro pálido en el espejo de la mesita de noche.
-Oh, Dios- exclamó Katie, tratando frenéticamente de arreglarse el cabello con las manos, agarró el brillo de labios de un lado de la mesa. Lo golpeó ligeramente con el dedo y se frotó los labios un poco, intentando darles vida. Con sus dedos limpió la piel alrededor de sus ojos y golpeó ligeramente sus mejillas para enrojecerlas.
Mientras se recostaba para "dormir", oyó un golpe en la puerta, haciéndola volver a sentarse. Desde detrás de la puerta, podía escuchar a su madre.
-Servicio de habitación. Desayuno para la feliz pareja.
Los ojos de Katie se agrandaron al darse cuenta de que Keith y ella no dormían en la misma cama y que sus padres seguramente sospecharían.
Katie comenzó a susurrar frenéticamente.
-¡Keith! ¡Keith! Keith -Keith solo respondió con un gemido cansado, pero Katie sabía que ya no estaba completamente dormido -¡Keith! - Katie lanzó una almohada, haciendo que él se despertara y la mirara directamente con confusión. Ella frenéticamente comenzó a señalar hacia la puerta- Mi mamá está en la puerta. Sube aquí.
Keith se quedó confundido en el piso procesando lo que Katie acaba de decir. Una vez que escuchó otro golpe, se levantó y le arrojó la almohada de vuelta a Katie, quien la dejó a un lado. Keith tiró la manta sobre la que estaba durmiendo encima de ella y ella trató frenéticamente de guardarla.
-No la manta para bebés. Quítela, quítela, quítela.
Keith se colocó justo debajo de las mantas y se acomodó mientras Katie colocaba las mantas encima de las dos. Keith luego miró bien a Katie.
-Espera un segundo. Espera - comentó mientras tomaba sus manos en un intento por calmarla.
- ¿Qué?
Keith se acercó a su cara y entrecerró los ojos.
-¿Estás usando maquillaje?
Katie se congeló, pero logró responder rápidamente.
-¿Qué? No. Por supuesto que no.
Katie le dio la espalda a Keith, provocando que ella no notase la sonrisa que él llevaba cuando vió que Katie se había maquillado por él.
-Está bien, entonces, ¿qué hacemos?
Katie comenzó a retroceder hacia él, pegando su espalda al pecho de Keith.
-Sólo abrázame.
Keith asintió.
Pero en el momento en que sus cuerpos se tocaron, Katie saltó hacia el otro extremo de la cama.
-¡¿Qué fue eso?!
Keith se puso rojo y alzó sus manos.
-Lo siento. Es de mañana.
Katie, seguía sin entender.
-¿Qué quieres decir con 'es de mañana'?
Keith hizo una expresión de 'Ya sabes a qué me refiero' un poco rara y oyeron tocar la puerta una vez más. Keith gritó hacia la puerta.
-Sólo un segundo.
Katie retrocedió nuevamente hacia Keith y dejó que él envolviera su brazo alrededor de ella.
-Asqueroso.
Finalmente, Colleen entró con una bandeja en la mano con café, rollos de canela y huevos. Keith hundió su cabeza en el cabello de Katie de una manera amorosa. Katie sonrió a su madre.
-Oh. Huele bien.
-Rollos de canela. ¿Necesito decir mas?
Colleen colocó la comida en una mesita de noche cerca de Keith mientras a este se le hacía agua la boca al ver los rollos de canela. Katie puso los ojos en blanco ante Keith y se dirigió a su madre.
-¡No deberías haber pasado por todos esos problemas!, no era necesario el desayuno.
Colleen sonrió y negó con la cabeza.
-No es ningún problema.
-¿Vesh, Katie? Esha no tiene ningún poblema en absholuto. Sholo ashepta la comida - Katie dirigió su mirada a Keith, quien trataba de hablar con la boca llena de rollos de canela. Negó con la cabeza de manera divertida y sonrió con genuina ternura hacia su prometido, ese momento y el de la noche anterior formaban parte de un lado de Keith que nunca había visto. Y le gustaba mucho.
-¿Tienen espacio para uno más? - su padre entró en la habitación con una sonrisa avergonzada en su rostro. Katie se puso roja porque su padre tenía que verla en la cama con un hombre y ella se volvió hacia Keith, quien estaba felizmente terminando su rollo de canela. Katie se volvió hacia su padre.
-¿No podemos saltarnos la reunión de la família felíz? Acabamos de levantarnos.
El padre de Katie parecía un poco herido, pero continuó.
-Bueno, antes de despedirnos. A tu madre y a mí se nos ha ocurrido hacerles una propuesta, y creo que es una idea estupenda...
-Queremos que se casen aquí mañana - Colleen interrumpió a Sam, su rostro radiante de felicidad ante la mera idea de una boda.
Katie y Keith quedaron en shock con Keith atragantándose con la comida.
-¿Qué?- Katie negó con la cabeza- No.
Sin embargo, Colleen todavía estaba felizmente exclamando.
-Bueno, es que de todas formas se iban a casar, así que, ¿por qué no se casan aquí, donde todos podemos estar juntos y de esa manera la abuela Annie puede ser parte de esto?
Keith abrió la boca al darse cuenta.
-Oh...Oh. No. No, es el gran cumpleaños de abue mañana por la noche. No queremos arruinarlo. Eso es...
De repente, la misma abue entró a la habitación.
-Ya tuve 89 fiestas de cumpleaños, no necesito otra - Keith y Katie se congelaron de nuevo- Oh, sería un sueño hecho realidad para mí ver una de las bodas de mis nietos.
Katie asintió.
-Mm. Siempre está Matt, ya sabes.
En ese momento ella pudo escuchar a su hermano gritando desde la cocina.
-¡Pidge, tú y yo sabemos que no me voy a casar pronto!
Katie sonrió con los labios cerrados y volvió a mirar a su abuela, que estaba sonriendo ampliamente hacia ella y Keith.
-¿Lo harán? - Preguntó su abuela emocionada mientras se acercaba. Tanto ella como Keith negaron con la cabeza, avergonzados- Antes de que yo muera.
En ese momento, los dos asintieron frenéticamente y les dieron un pulgar hacia arriba.
-¡Si! - exclamaron al unísono.
Tanto Colleen como abue gritaron entusiasmadas.
-Nos encargaremos de todo. Y puedes casarte como lo hicimos tu padre y yo, en el granero- exclamó Colleen.
-Es una tradición de la familia Holt.
Keith fingió emoción ante el comentario de Annie.
-¡Wow! Siempre quise casarme en un... granero. Es increíble, bebé.
Keith miró a Katie sonriendo amorosamente.
"Al menos podré casarme con ella"
Abue aplaudió emocionada.
-Es una señal del universo. Ustedes deben estar juntos. Oh, venga, debemos dar las gracias- Con eso, Abue salió de la habitación, pero tanto Sam como Colleen se quedaron. Sobre todo porque Colleen todavía estaba emitiendo una sonrisa cegadora.
-Bueno, sé que debería irme. Pero estoy tan emocionada- Con eso, Sam empujó gentilmente a Colleen mientras ella seguía murmurando cosas sobre la boda.
En el momento en que cerraron la puerta, Katie se descontroló.
-Oh, Dios mío- Katie comenzó a respirar pesadamente y se inclinó hacia delante. Con la cabeza enterrada en las manos, comenzó a entrar en pánico- Cuando mi madre descubra que todo esto es una farsa, será aplastada- Keith se inclinó hacia delante para consolarla mientras ella continuaba- y mi abuela morirá.
Keith trató de razonar.
-Ella no va a morir Katie...
-¡Y mi padre! ¿Qué demonios fue eso? ¿Todo el asunto de la boda? ¿De qué se trata todo esto?
Keith se inclinó y trató de frotarle la espalda.
-Probablemente tu madre lo convenció. Está bien. No lo van a descubrir. No lo van a saber.
Katie negó con la cabeza y sus manos amortiguaron su voz.
-Oh, Dios, Keith.
Keith comenzó a masajearle la espalda.
-Va a salir bien, ¿vale? Solo relájate- Keith luego la rodeó con sus brazos- No es que nos vamos a casar para siempre. Nos divorciaremos felizmente antes de que te des cuenta. Estará bien. Estará bien- Keith frotó su mano arriba y abajo del brazo de Katie, sin darse cuenta de que su mano dejaba la piel de gallina donde tocaba.
Katie se calmó y observó a Keith consolarla, admitiéndose a sí misma que le gustaba la forma en que la hacía sentir.
-¿Estás bien?- preguntó Keith respirando el dulce aroma del cabello de Katie.
Katie asintió.
Keith vacilante soltó a Katie y sonrió una vez que su rostro estuvo justo frente al de ella. La mirada de Keith vaciló un poco y se apartó de la intensa mirada de Katie.
-Yo... yo, uh...Uh, conseguiré algo de café
Keith se levantó de la cama y se acercó a la mesita de noche, sirviendo el café de la cafetera en dos tazas, sin darse cuenta de la atenta mirada de Katie. Las mejillas de Katie se sonrojaron cuando se dio cuenta de lo lindo que se veía su prometido usando pantalones de chándal grises. Katie entonces se dio cuenta... Tal vez casarse con Keith no sería tan malo.
-Tienes razón... va a estar bien.
Katie se tranquilizó y Keith le dió la razón.
-Absolutamente. Todo va a ser genial. Pero este tipo tiene que aprender a cocinar para poder mantener a su chica feliz - bromeó Keith mientras tomaba el plato de rollos de canela y los dos cafés - No puedo permitir que ella me deje por otro hombre- Katie se echó a reír y alcanzó un rollo de canela, pero Keith alejó el plato de su alcance - El café es para ti. Los rollos de canela son todos míos.
Katie se quedó boquiabierta cuando Keith lentamente mordió un rollo de canela y puso el plato en la mesita de noche a su lado de la cama. Negó con la cabeza.
-Eso no es justo.
Katie se tiró encima de Keith para intentar alcanzar un rollo de canela, pero él solo la agarró de la cintura y la arrojó al otro lado de la cama, protegiendo sus rollos de canela.
Katie se reía y Keith también. Katie lo intentó de nuevo y Keith volvió a hacer lo mismo, pero esta vez la tiró debajo de él y sonrió con confianza mientras su boca sostenía el rollo de canela frente a la cara de Katie. Katie miró furiosa cuando Keith sujetó sus brazos a la cama, dejándola inmóvil mientras él se acercaba más a su rostro.
Katie sonrió y levantó la cabeza un poco, tomando una gran parte del rollo de canela que Keith sostenía en sus labios. Keith podía sentir los labios de Katie rozar con los suyos y, por sorpresa, soltó el rollo de canela, dejando que Katie se lo comiera todo de un solo trago.
Su boca se abrió y no pudo evitar pensar que Katie se veía extrañamente atractiva. Katie sonrió inocentemente y golpeó la mejilla de Keith con una leve bofetada.
-No te metas conmigo, vaquero.
Keith se echó a reír y se bajó de Katie. Ella se sentó en línea recta, apoyada en el marco de la cama mientras Keith estudiaba su rostro.
Katie estaba masticando lentamente el rollo de canela, agarrando la taza de café para tomar un sorbo. Confundida por el repentino silencio de Keith, se limpió los labios del café.
-¿Estás bien?
Keith salió de su trance y asintió con la cabeza.
-Sí. Yo... eh, solo voy a salir- Katie asintió y lo observó mientras se levantaba de la cama- Voy a usar el baño y luego a salir.
Katie asintió de nuevo y lo vio cerrar la puerta.
-Está bien... está bien... ¿qué diablos está mal conmigo? - se susurró Katie a sí misma mientras se tiraba de cara a las almohadas, murmurando acerca de lo estúpida que era por haber estado tan cerca de Keith hacía solo unos segundos.
Keith ahora estaba cruzando el bosque, montando una bicicleta que estaba en el garaje.
-Concéntrate, Keith. Solo concéntrate. Es solo un trato. A ella no le gustas de esa manera. Cálmate- Keith siguió murmurando para sí mismo mientras iba por el bosque, recordándose que Katie solo estaba interpretando el papel y que ellos debían divorciarse tan pronto como pudieran.
De repente, Keith pudo escuchar fuertes golpes de tambores mientras pasaba por un pequeño claro. Detuvo la bicicleta y escuchó atentamente, oyendo una especie de canto. Keith se volvió y miró un color naranja brillante.
Keith dejó la bicicleta al lado de un árbol y se acercó de puntillas, aunque las hojas aún emitían un fuerte crujido. Cuando Keith se acercó, vio a una persona envuelta en una capa tribal decorada con azul marino, rojo, blanco y crema cantando en un idioma extranjero.
Keith se estremeció cuando pisó una rama muerta e hizo un fuerte chasquido. La persona desconocida habló.
-Ven a mí, Keith de Texas - Keith se quedó paralizado y pensó si debía correr hasta que vio que la persona se daba vuelta- ¡Soy yo! Abuela Annie.
Keith suspiró aliviado.
-¡Oh!
-Veo que eres un niño curioso. Ven, mira cómo le doy las gracias a la madre Tierra.
Keith negó con la cabeza.
-No, está bien. No soy tan curioso.
-Mira a tu alrededor. La Madre Tierra ha proporcionado todo esto, al igual que ella proporcionó ayuda para que tú y Katie se unieran.
-Oh - se sintió culpable.
-Debemos agradecer y pedir que sean abundantemente fértiles.
-Creo que estamos bien como...
-¡Yo insisto!- Annie arrojó algunos granos a la hoguera, haciendo que el fuego ardiera mucho más. Keith suspiró y comenzó a bajar para unirse a Grammy para "agradecer a la Madre Tierra".
Cuando Annie comenzó a cantar, Keith simplemente copió lo que hizo, hilarantemente mal. Abue entonces instó a Keith.
-¡Ahora tú!
-¿Yo?
-¡Sí! ¡Canta al universo!
-¿Y qué canto?
-Lo que venga a ti.
Keith comenzó a copiar todo lo que Abue decía.
-A los árboles.
-¡Al universo! - gritó Annie.
Keith hizo una mueca y se corrigió a sí mismo.
-¡Al universo!- Luego susurró el resto de sus cantos mientras brincaba de un lado a otro- A la ventana, la ventana, la pared, la pared. Este baile me da sed, y a las piojosas...
-¡Más fuerte!
Keith luego comenzó a bailar ridículamente.
-La ventana, la ventana. La pared, la pared. Este baile me da sed, ¡Piojosa como usted!
En el preciso momento en que Keith comenzó a cantar, Katie estaba caminando por el bosque en busca de su prometido, deteniéndose una vez que escuchó su voz familiar cantar esa canción.
-Ven acá, ven acá, ¡Dame! Voy allá, voy allá, ¡Te doy! La ventana, la ventana, la pared, la pared, este baile me da hmmm... - Keith sonrió y continuó al ver que Annie seguía sus movimientos, divirtiéndose - ¡Piojos como usted! Wow, wow, wow, wow, wow, wow- a ese punto, Keith había comenzado a mover su trasero, alentando a Abue para hacer lo mismo, sin notar que Katie estaba detrás de ellos, mirando atentamente como Keith bailaba con libertad y sacudia su trasero - ¡Dame! Y aprende la canción. ¡Wow! Quiero verte menear aquí, y acá. Tu trasero agitar aquí y acá. Quiero verte menear aquí y acá tu trasero agitar aquí y acá. Baja ya, aquí y aca. Tu trasero bajar aquí y acá. ¡Atras! wow, sacudelo. ¡Atrás! Wow, menealo, sacudelo, menealo, sacu...
-¿Qué están haciendo? - preguntó Katie
mientras miraba a Keith de arriba a abajo. Keith inmediatamente dejó de bailar y se dio la vuelta, avergonzado de ver que Katie lo había visto bailar así.
-Oh, uh. Annie quería que yo... ya sabes, cantara. Cantara desde el corazón- Keith estaba jadeando, tratando de controlar los latidos de su corazón mientras trataba de esconder su rostro de Katie.
-¿Eso es lo que vino a tu corazón?- Keith sacudió la cabeza y casi se echó a reír cuando Katie continuó- Quiero decir, si eso es lo que quieres...
-Cállate- Keith le lanzó su bufanda a Katie, haciéndola reír cuando comenzó a decirle el por qué estaba allí.
-Tu teléfono está aquí. Voy a ir a la ciudad para recogerlo. ¿Quieres venir?
Keith asintió y caminó para estar al lado de Katie.
-¡Sí! Quiero ir. Oh, espera- Keith se detuvo y se dio la vuelta- ¿Está bien si voy con ella?
Annie solo asintió y extendió sus brazos hacia Katie.
-Lo que hagas es lo que será correcto.
Keith asintió, pero preguntó de nuevo.
-¿Pero estás bien si me voy?
Annie se echó a reír e instó a Keith a que fuera con su nieta. Keith sonrió aliviado.
-Adiós, Abue.
Corrió hacia Katie y siguió su ritmo mientras Katie se despedía de su abuela.
