Twilight pertenece a Stephenie Meyer y Distractions a Windchymes, quien me ha dado el permiso de traducir su historia.

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El lunes por la mañana dejé el claro azul de Jacksonville y regresé a la gris nubosidad de Forks. Y mi estado de ánimo cambió junto con el clima.

Mi alivio por el final de Victoria y Laurent se había desvanecido y ahora estaba ansiosa de nuevo, preocupada por la evasiva conversación de Callum y en por qué ya no contestaba mis llamadas. Había intentado cinco veces desde el domingo por la mañana.

¿Y Edward en Brasil? Me mordí las uñas hasta la piel mientras la urgencia sustituía a la emoción. Brasil era grande - ¿cómo lo encontraría allí? ¿Exactamente que había encontrado Callum? Necesitaba la historia completa.

Jacob me encontró en el aeropuerto y eso me sorprendió – yo esperaba a Charlie.

Su sonrisa era amistosa, aunque un poco tenue. No era esa ancha a la que estaba acostumbrada. Le devolví el abrazo y me dio unas palmaditas con torpeza, como antes.

"Gracias," susurré. "Gracias."

Se alejó y sonrió ampliamente. "No tienes que agradecer. Aquí, yo llevo eso." Tomó mi bolso y me quedé a un paso a su lado.

"Creí que Charlie me recogería." Pregunté mientras me apresuraba. Tomaba algo de esfuerzo alcanzarlo; las zancadas de Jake valían por dos de las mías.

"Lo iba a hacer. Pero tenía que venir a Port Ángeles de todos modos así que dije que yo te recogía…salvé a Charlie de tomarse tiempo en el trabajo. "

"¿Él está bien, entonces?"

Jake rió entre dientes. "Billy lo mantuvo en La Push por casi todo el fin de semana." Fijó sus ojos suaves en mí y bajó la voz mientras algunas personas nos pasaban. "Te dije que lo mantendría a salvo."

Más personas pasaron y decidí que era mejor conversar esto a resguardo en el auto. Las puertas de la terminal se abrieron y el amargo frio de Port Ángeles en enero me golpeó. Me di cuenta de que Jake estaba usando jeans y una chaqueta ligera, probablemente solo para guardar las apariencias – aparentemente hoy él estaba a unos tostados 108 grados. Me estremecí dentro de mi chaqueta y comprendí que no había sentido verdadero calor desde que Edward se había ido. Y entonces sonreí a la ironía - el cuerpo de Edward era como el hielo, pero de alguna manera siempre me sentía cálida cuando él envolvía sus brazos a mi alrededor. (n/t: 108°F corresponden a 42,2°C)

Entré en el VW Rabbit con gratitud y Jake encendió el calor de inmediato.

"No debería tomar mucho tiempo," murmuró.

Hice clic en el cinturón de seguridad y acerqué mis manos al conducto de la ventilación.

"Así que, cuéntame que pasó…,"

"Sólo tenemos que recoger a Seth," Jake me cortó. "Estamos recogiendo algo del equipamiento de pesca de papá y Harry. Él está esperando en la tienda con eso."

"Oh, está bien."

¿Jake estaba tratando de evadir? Había creído que ahora que estábamos en el auto estaría escuchando todo sobre la muerte de Victoria. Miró sobre su hombro mientras retrocedía en el estacionamiento.

"¿Entonces qué pasó?" Traté de nuevo. "Con Victoria y Laurent, dame los detalles."

Observé con cuidado a Jake. Al principio no hizo ningún movimiento para responder o incluso reconocer que me estaba escuchando. Sus ojos estaban puestos en la palanca de cambios al pasar a primera y no fue hasta que avanzamos, encaminándose a la salida, que habló.

"¿Callum no te contó?" Mantuvo los ojos fijos al frente.

"Bueno, dijo que no tenía los detalles, solo que todos estaban bien, y que Victoria y Laurent estaban muertos."

"Sí, eso es todo."

Giró a la derecha y se fue a la ciudad. Había un camión de muebles en frente, yendo lentamente, y Jake hizo un par de cambios en la marcha antes de hablar de nuevo.

"Después de que fueras donde tu mamá, Billy invitó a Charlie a un fin de semana de deporte. Leah estaba patrullando en torno a La Push y alrededor de la casa de Callum y el resto de nosotros entró al bosque para perseguir a la sanguijuela de pelirroja y a su amigo. Los rodeamos y siguieron avanzando, haciendo que el circulo se cerrara hasta que les saltamos encima."

Frunció el ceño ante el camión de muebles.

"Muy lento," murmuró y aceleró, virando hacia el lado equivocado de la carretera y adelantó.

"¡Jake!" Jadeé y me aferré fuerte al asiento.

"Solo estoy conduciendo… relájate, Bella." Volvió a la velocidad normal, bien y correctamente delante del camión ahora.

Negué hacia él. ¿Por qué todos conducen como maniacos?

"¿Todo está bien con Callum?" Pregunté mientras mis dedos pelaban en vinilo. "No he podido comunicarme con él."

Jake sonrió y desvió a mirada por la ventana lateral.

"Callum está bien. Él está, uh…ahora probablemente está en La Push." Podía oír la diversión en su voz y eso me dejó perpleja.

"¿Por qué lo dices así?" Y ahora estaba sonriendo, claramente disfrutando de alguna broma privada.

"Jake ¿qué? ¡Oh! ¿Es un…?"

Mi mano voló a mi boca y susurré a través de mis dedos.

"¿Callum es un hombre lobo?"

Jacob echó la cabeza hacia atrás, su gran cuerpo se sacudía por las carcajadas que meneaban el pequeño coche. Lo miré, confusa.

"No, no lo es," dijo finalmente.

"¿Pero algo pasa con él, cierto?"

Jacob comenzó a reír de nuevo. "Sí, algo pasa."

"¿Está herido?"

"Nah, él sólo…probablemente debería dejar que él te lo diga."

"¿Decirme que? Jacob, ¿qué está pasando? ¡Cuéntame ahora!" Levanté la mano para darle un golpe a su brazo y descubrí que él era casi tan duro como Edward.

"¡Ow!" Retiré la mano, rápido.

"¿Estás bien?"

"No. Sí. Quiero decir…eres como una roca."

"Sí. ¿Hay algo roto?"

"No creo." Moví los dedos y Jake asintió aprobativamente.

"Vas a estar bien," dijo y volvió a mirar el camino mientras yo metía la mano debajo de mi brazo.

"Entonces, ¿qué pasa con Callum?" No iba a ser disuadida y Jake negó, riendo algo más.

"No te das por vencida, ¿verdad?"

"Nope. Y si quieres salvarte de otro golpe en el brazo…todavía tengo una mano buena, ya sabes." La moví y Jake rió.

"Está bien. Bueno…," estaba sonriendo de nuevo. "¿Recuerdas eso de la imprimación?"

Había aprendido mucho sobre los lobos durante la semana pasada. Algunas cosas por observación, otras por explicación. La rápida curación, la lectura de mentes, el no envejecimiento.

Y la imprimación.

El domingo pasado Jake había usado palabras como alma gemela, destino y sino al explicar lo que sucedía cuando un hombre lobo ponía sus ojos en su pareja perfecta. Estábamos en la cocina de Sam y Emily en ese momento y la devoción del uno por el otro había sido tan profunda, tan intensa, que era casi tangible.

"Recuerdo. ¿Qué hay con eso?"

Se volvió hacia mí y sonrió.

"Callum y Leah."

Me tomó un minuto procesarlo.

Y otro minuto…y luego.

"¡No! ¿De verdad? ¿Ella se imprimó de él?"

Jake asintió. "Hay sido muy intenso, por encima de todo lo demás que estaba pasando."

"¡Santo cielo, eso es sólo…!"

Jake asentía, sonriendo.

"Sucedió cuando ella apareció en su casa para patrullar."

"¿Ella fue como loba?"

"No, llegó como humana."

Wow.

"Entonces, ¿es el poco de ADN Quileute en Callum? ¿Es parte de eso?" Pregunté.

"Puede ser," Jake se encogió de hombros. "Sam cree que sí."

Negué, tratando de ponerlo todo en claro.

"Está bien, así que, ¿Callum se imprimió de Leah también? ¿Va en ambos sentidos?"

"Bueno, son una pareja perfecta, ¿por qué no iba a querer estar con ella?"

"Supongo que sí."

"Sí, así que creo que pasará más tiempo en la Reserva."

"¿Qué piensan los otros lobos de eso?"

Jake se encogió de hombros. "No importa. Todos saben cómo funciona eso. Ahora Callum es uno de nosotros." Hizo una pausa por un momento y luego sonrió. "Aunque Sam está realmente feliz por ella. Nunca se perdonará así mismo por dejar a Leah cuando se imprimó de Emily."

Me quedé mirando una cerradura rota en la guantera, dejando que todo se asentase.

¿Era por eso que Callum había estado tan extraño al teléfono, porque había estado distraído por este nuevo desarrollo? Una pequeña sonrisa apareció en mis labios.

Entonces me pregunté si esto podría afectar mucho en la ayuda que me está dando para encontrar a Edward. Jake solo había dicho que Calum era uno de ellos ahora – era poco probable que la tribu fuera feliz con que él estuviera activamente cazando a un vampiro. Y querrá pasar todo su tiempo con Leah de todos modos. Sentí mis mejillas quemar, avergonzada de que pudiera ser tan egoísta.

Mi corazón se hundió un poco y tomé una respiración rápida y decidí no pensar en eso ahora. En vez traté de volver a lo que estaba.

"Sonaba extraño por teléfono," murmuró. "Y había pensado que sería tú o Sam quien me llamara."

Jake se encogió de hombros.

"Él quería que supieras de inmediato que Victoria estaba muerta, pero todos estábamos ocupados en deshacernos de los cuerpos y…esas cosas, así que Leah le pidió a Callum que te llamara."

Pero si Leah estaba todavía en Forks, cuando…

"Oh, ¿eso de la lectura de mentes?" Sabía que podía funcionar por cientos de kilómetros.

Jake asintió.

"¿Quemaron los cuerpos?"

"Sí," dijo ausente y se inclinó hacia delante, mirando a través de la niebla por la ventana. "Ahí está Seth."

Seth venía hacia nosotros; con un largo paquete bajo un brazo y otro cuadrado más pequeño bajo el otro.

Sonrió mientras subía al asiento de atrás y tuve la sensación de que este pequeño auto podría reventar por sus junturas en cualquier comento.

"Hey, Bella," sonrió y traté de inclinarme y darle un abrazo – fue muy difícil pero él entendió la idea.

"Gracias por todo," dije.

"No hay necesidad de que agradezcas." Hizo eco de las anteriores palabras de Jake. Se volteó, yendo a tomar el cinturón de seguridad y se estremeció ligeramente al hacerlo. Se pasó una mano por el costado.

"¿Estás bien?"

"Claro," me sonrió pero mis ojos lo escanearon con cuidado mientras Jake ponía en marcha el auto. Parecía estar bien, como había dicho, pero la parte derecha de su suéter se levantó un poco al ponerse el cinturón de seguridad, dejando al descubierto una estrecha franja de vendaje.

"¿Qué pasó?" Apunté a su torso.

Le lanzó una mirada a Jake – fue rápida, pero la atrapé.

"Solo unas costillas rotas, eso es todo."

"¡Oh, Seth!" La culpa rodó sobre mí y mis ojos se humedecieron. "Lo siento mucho. ¿Está bien?"

"Sí. De verdad, está bien. En serio." Pude ver que mi atención lo ponía incomodo, pero me sentía muy mal.

"Pero, no deberías tener…,"

"Él debería haberse quedado en donde estaba…," Jake interrumpió con severidad.

"Sí, sí, ya me lo han dicho," Seth disparó de vuelta.

"Lo siento tanto," dije de nuevo y Seth rodó los ojos al sonreír.

"Bella, de verdad, estoy bien. Mira…"

Levantó el suéter por lo que ahora podía ver claramente el vendaje que estaba alrededor de su torso. Golpeó suavemente con el puño su costado, sonriendo. "¿Ves? Y sabes que sanamos muy rápido."

"Er, mm, sí, lo sé."

Mi respuesta fue un murmullo despistado porque, mientras seguía preocupada por Seth, algo nuevo había tomado mi atención. Mis ojos estudiaron sus costillas vendadas.

"Esto probablemente puede irse mañana," dijo brillantemente y pasó los dedos por el extremo de metal de la hebilla de la venda antes de dejar caer el suéter, ajustándolo de tal maneta que el vendaje estaba completamente cubierto.

Me senté de frente de nuevo, pensado mucho, mientras Jake nos sacaba a la calle.

Seth había sido vendado cuidadosamente. Con mucho cuidado. Las filas de gasa estaban todas perfectas, incluso perfectamente separadas alrededor de su cuerpo. El extremo de la venda estaba plegado no una, sino dos veces, y tomado perfectamente bajo la hebilla.

"¿Él estuvo aquí, cierto?"

Mi voz era monótona, vacía, mi cuerpo de pronto era hielo y mi pregunta fue recibida con un embarazoso silencio.

"¿Estuvo?" repetí, más agudo esta vez. "Edward estaba aquí. Él mató a Victoria, ¿no?"

Me quedé mirando a Jake. Su voz era suave pero aun así me golpeó como una tonelada de ladrillos.

"Él no quería que lo supieras."

Me sentí como su hubiera sido aplastada desde adentro hacia afuera. Doblé las rodillas, las abracé, tomando grandes tragos de aire, tratando de calmar las lacrimógenas emociones que ni siquiera podía describir.

Él había estado aquí…y yo había estado al otro lado del país.

Y luego fui presa del pánico y mis palabras salieron de mi cabeza apuradas al mirar a Jacob.

"¿Está bien? ¿Él está herido? ¿Ella lo hirió?"

El rostro de Jake estaba ansioso al volverse hacia mí.

"No, no estaba herido. ¿Bella, estás bien? Cálmate."

Mis ojos parpadearon hasta cerrarse por el alivio mientras Jake apoyaba una mano en mi hombro. Edward no estaba herido. Luego abrí los ojos de nuevo y mis palabras salieron una vez más a la vez que la esperanza, luminosa y ardiente, rugía a través de mí.

"¿A dónde se fue? ¿Está todavía en Forks? ¿Está cerca?" Estaba asomándome por las ventanas, con los ojos muy abiertos, saltando de un lado de la carretera al otro como si de repente Edward fuera a salir de entre los árboles.

"No, no está aquí. No sabíamos si él estaba…encontramos su olor."

La decepción se estrelló contra mí como una ola.

Doblé las piernas y abracé mis rodillas de nuevo, mordiéndome con fuerza el labio, tratando de no llorar porque sabía que si comenzaba no me detendría.

Él había estado aquí. ¡Aquí! Y nadie me lo había dicho. De pronto, estaba enojada y giré de nuevo hacia el rostro de Jake.

"¡¿Por qué no me lo dijeron?! ¡¿Por qué nadie me lo dijo?!"

Estaba gritando, mi voz rebotaba en el espacio cerrado. Seth se estremeció y Jake frunció el ceño.

"Te lo dije, él dijo que no quería que tú supieras."

"¡Oh, cierto! ¡Por supuesto!" Alcé las manos en el aire. "¿Y desde cuando ustedes hacen lo que les dice un vampiro, hum?"

Bajé las manos, golpeando con fuerza las palmas contra el asiento y Jake saltó de su asiento.

"¡Me enviaron lejos! Tú y Sam…él estaba aquí y…y ¡ME ENVIARON LEJOS!"

"¡NO!" Jake gritó de vuelta, con ojos enormes al mirarme. "¡Esa fue su idea!"

Y eso me detuvo.

"¿Quién tuvo la idea?" Ahora mi voz era pequeña.

"Cullen," Jake espetó. Luego dejó salir un largo suspiro. "Sam te quería en La Push, donde podrías estar protegida, pero Cullen no te quería en ningún lugar cerca de allí, y no quería que estuvieras en Forks. Nos dijo que si te poníamos en un avión, él se aseguraría de que estuvieras vigilada después en Jacksonville."

"Entonces…él estaba aquí mientras yo todavía estaña aquí."

Las lágrimas comenzaron a caer. Me hice hacia atrás en mi asiento, abracé de nuevo mis rodillas y me pregunté si mi corazón iba a manejar esto.

Parte de mí estaba herida, muy herida – Edward me había enviado lejos. Había estado tan cerca de mí. Pero la otra parte, la parte más fuerte, sabía que no era así. Él me amaba, me había estado manteniendo a salvo, protegiéndome de la mejor forma que él creía. Pero esa idea trajo su propio dolor con ella.

"Pero no me siguió a Jacksonville, ¿cierto?" Murmuré. "Él estaba aquí, entonces quien…oh…,"

Recordé…algo había llamado la atención de Renee cuando nos detuvimos en la entrada de su casa. Ese auto, conduciendo lentamente por la calle…¿nos había seguido desde el aeropuerto? ¿Había sido Alice?

La idea de que hubiera estado tan cerca, tan cerca, y dos veces, era doloroso. Jadeé por algo de aliento y apreté mi abrazo. La circulación en mis piernas dejaba de estar.

"¿Es por eso que Callum estaba tan extraño por teléfono? ¿Él sabía también? ¡Espera!" Mi corazón se detuvo de nuevo. "¿Callum lo vio? ¿Habló con él?" ¿Le dijo que lo estaba buscando? ¿Edward lo vio en sus pensamientos?

"No. Callum nunca dejó Forks." Jake estaba mirándome, con confusión en su rostro. "Bella, por qué estás tan…¡el tipo te hizo daño! Te dejó en el bosque, ¿por qué te importaría…,?"

"¡Él no me dejó en el bosque!" Solté. "Yo lo hice, fui yo…¡me perdí tratando de encontrarlo! Todavía estoy tratando de encontrarlo." Hundí la cabeza en mis manos y mi voz salió ahogada. "¡Y él me dejó porque me ama! ¡Para mantenerme a salvo! Es por eso que vino tras Victoria." Podía sentir las lágrimas acercándose peligrosamente a la superficie. "Él todavía me ama."

Luego hubo silencio mientras el auto rebotaba sobre el camino hacia Forks. Alejé las manos de mi cara y me abracé con ellas otra vez porque en ese momento era lo único que me mantenía entera.

Pero mis ojos estaban secos y mi mirada incluso más cuando volví a mirar hacia Jacob. Mi voz era clara y firme y cuando hablé no era una petición.

"Cuéntamelo todo."

"Bella, no sé." Había una verdadera preocupación en la voz de Jake. "¿De verdad tú…?"

"Todo," repetí entre dientes apretados. "Todos. Los. Detalles."

La tensión en el pequeño auto era pesada. Mis ojos estaban inmóviles, mientras veía a Jake darle un rápido vistazo a Seth. Un momento después se detuvo a un lado de la carretera.

Dejó escapar una bocanada de aire y volvió la cabeza para mirarme. Mantuvo las manos sobre el volante.

"¿Cómo te diste cuenta? ¿Cómo supiste que estuvo aquí?"

Cerré los ojos rápidamente y recordé Phoenix, después del ataque de James.

Yo estaba en el hospital y la enfermera había hecho salir a Edward de la habitación mientras comprobaba mi presión sanguínea y reemplazaba el gotero en el dorso de mi mano. Ella estaba apurada y puso la aguja con torpeza. Era incómodo, se me enterraba, y su vendaje lo sostenía en su lugar muy apretado. Cuando dejó la habitación Edward volvió antes de que incluso la puerta se cerrase. Solo le tomó un segundo notar mi malestar. Se sentó en la cama y tomó mi mano en las suyas.

Sin decir palabra, soltó el torpe vendaje de la enfermera, reajustó la aguja y luego volvió a poner la venda de nuevo, alrededor de mi mano y muñeca. Sus largos dedos se movieron con facilidad y confianza. Las filas de la venda estaban constantes y perfectamente espaciadas y metió el extremo por debajo por lo menos dos veces antes de poner el cierre.

"¿Aprendiste esto en la escuela de medicina?"

Asintió. "Fundamentos de primer año." Mis dedos se asomaban por la gaza y los llevó a sus labios, besando cada uno de ellos.

"¿Se siente mejor?" sonrió con suavidad, su otra mano acariciaba gentilmente mi mejilla. Me incliné hacia su toque.

"Mmm, mucho mejor."

Podía sentir los ojos de Jake aún en mí.

"Fue el vendaje," susurré. Frunció el ceño y sabía que él no entendía pero no quería explicarlo en este momento. En lugar de eso abrí los ojos y lo miré, suplicante.

"¿Por favor, cuéntame?"

Intercambió otra mirada con Seth quien estaba muy tranquilo. Entonces Jake dejó caer la cabeza contra el reposacabezas pasándose las manos por la cara.

"Está bien." Respiró hondo y fijó su mirada fuera de la ventana, hacia la lluvia que había comenzado a caer. Traqueteaba contra el techo y corría por el vidrio.

"Primero, no sabíamos qué lo había hecho volver, o como sabía él que los otros chupasangres estaban aquí…Sam solo encontró su olor mientras estábamos patrullando. Era jueves, en lo profundo del bosque al norte de aquí." Se detuvo y frunció el ceño. "¿Supongo que sabes que Cullen puede leer mentes?"

Le di un pequeño guiño.

"Me lo imaginaba. Nos asustó un poco a todos. De todos modos, casi al mismo tiempo que Sam se encontraba con Cullen, tú llegabas a tu casa y descubríamos que la sanguijuela pelirroja había estado en tú habitación. Leah se quedó contigo mientras yo cambiaba de fase y se lo iba a decir a Sam."

"Lo recuerdo."

"Bueno, Cullen estaba allí cuando Sam supo las noticias." Jake se tocó la sien y entendí – lectura de mentes. "Ahí es cuando Cullen dijo que tenías que ir a Jacksonville."

Cerré los ojos y dejé que mi mente absorbiera cada imagen que las palabras de Jake pintaban.

"Sam dijo que se haría cargo de las cosas y le recordó a Cullen la línea de tratado, pero Cullen dijo que no daría una…," Jake se detuvo. "Él, uh, dijo que no le importaba la línea del tratado. La cosa se puso bastante caliente."

Lo podía imaginar.

"¿Y qué pasó?" susurré.

"Básicamente, pasamos dos días tratando de atrapar a las sanguijuelas. El segundo, el de rastas, se separó esa noche y eso lo hizo más difícil por lo que tuvimos que separarnos también. Quil, Embry y Seth estaban siguiéndolo a él. Fui con Sam, Jared y Paul a perseguirla a ella. Ella había tomado camino hacia el norte, hacia la frontera."

"¿Dónde estaba Edward?" susurré.

"Él estaba detrás de ella, todo el tiempo. Es rápido, pero ella es resbaladiza. Él podía leer sus planes desde su mente, sin embargo, pero justo cuando creíamos que la tenía, ella desaparecía de nuevo. Cullen cambiaba de nuevo de rumbo y nosotros íbamos con él."

"Entonces, el viernes, cuando me llevaste al aeropuerto, habías visto a Edward."

"Um…sí."

Suspiré. Simplemente ahora mismo no tenía la energía para pensar en cómo se sentía con eso – lidiaría con eso más adelante. Por lo menos Jake sonaba culpable.

"Sigue," dije.

"Bueno, ella dio una vuelta en U y volvió a bajar. Cruzó la línea del tratado una vez y Cullen salió disparado como un cañón detrás de ella. Paul se enfadó y fue tras él, pero Cullen justo se desvió del camino."

Me encogí. "¿Paul no lo hirió?"

"No. Paul no tuvo la oportunidad de atraparlo. Y Sam le dijo que lo dejara. Dijo que Cullen no era la amenaza más grande, que teníamos que enfocarnos en la pelirroja."

Asentí, viéndolo de cerca ahora con los dientes enterrados en mi labio inferior.

"Así que mientras esto sucedía Quil, Embry y Seth fueron detrás de a otra sanguijuela y él comenzó a regresar hacia Forks. Leah podía oír lo que estaba pasando," golpeó su sien de nuevo. "Ella avanzó, tratando de bloquearlo y él cambió de rumbo. Lo vieron cambiar de dirección en los pensamientos de Leah y fueron capaces de arrinconarlo."

"Lo trajimos a un claro en el bosque no muy lejos de aquí," Seth añadió y se veía muy orgulloso de sí mismo.

"Gracias," susurré, realmente agradecida. Lo miré y estaba sonriendo, con una jovial y suave sonrisa y de pronto me sentí como de cien años.

"Ellos hacen humo púrpura cuando se queman, ¿sabías eso?" añadió.

Negué con la cabeza, no, no lo sabía.

Me volví de nuevo a Jake mientras continuaba.

"Después de que el de rastas estuviera muerto Quil, Embry y Seth regresaron y se unieron a nosotros. La pelirroja estaba zigzagueando por todo el lugar, este, oeste, a veces de vuelta a Forks. Sam y Cullen comenzaron a trabajar juntos, planeando, pero Cullen insistía en que él seria el único en derribarla."

Oh, Edward. Mi corazón se retorció y anudó por él.

"Todos formamos una gran formación en V y la hicimos avanzar hacia el norte, lejos de la ciudad. Tomó un tiempo, pero nos movíamos más cerca de ella, reduciendo la V, pero entonces rompió la línea de alguna manera, como dije, es muy resbaladiza. La perseguimos hacia el este, pero a medida que nos acercábamos, se fue hacia el norte de nuevo, al interior del condado Makah, hacia los acantilados de la costa."

Hizo una pausa y arrugó la frente al fruncirla.

"¿Qué?"

"La persecución terminó sobre el acantilado, sobre el océano. Ella había dejado de correr y…fue raro."

¿Raro?

"¿Cómo?"

"Ella y Cullen…estaban en una especie de círculo entre sí. Era como ver un baile, la forma en que se entrelazaban y movían alrededor. Cullen le daba una estocada y ella se hacía a un lado. Luego ella atacaba y él daba un paso al costado. Ella trato de saltarlo pero hizo una especie de voltereta hacia atrás por encima de ella. A veces ella reía y él gritaba y gruñía."

"Se estaba burlando de él," susurré. Probablemente estaba mostrándole los planes que tenía para mí, mi mano en la caja de los zapatos de la graduación. Oh, Edward lo que eso debió hacerle.

"Pensamos que eso sería. Ella lo rodeaba, nos movíamos más cerca y estábamos esperando que Cullen la derribara en cualquier momento, pero…," se detuvo y respiró hondo. "Él soltó un gran rugido." Sacudió la cabeza al recordar. "Nunca he escuchado nada como eso…era solo…," sacudió la cabeza de nuevo. "No sé…por un segundo ella se vio realmente asustada. Luego se echó a reír y salió corriendo hacia el borde del acantilado. Saltó y él la siguió de inmediato."

"¡Saltó el acantilado!" Me sentí enferma.

Jake asintió.

"¡Oh!" ¡Edward! Me abracé con más fuerza.

"Él estaba bien. Nosotros todavía estábamos arriba, observando, listos para bajar. Había unas rocas y cantos rodados en el fondo y ella tomó una de las piedras y se la tiró. Él simplemente la desvió, como si no fuera nada, pero al mismo tiempo que pasaba esto, Seth se acercó al borde y saltó antes de que Sam le diera la orden. Cayó bien, pero la pelirroja se volvió hacia él. Lo levantó y lanzó contra la pared del acantilado."

Volteé hacia Seth y él se encogió de hombros como su no fuera gran cosa a la vez que Jake continuaba.

"Después ella corrió hacia el agua y él la siguió."

"¿Hacia el agua?"

"Sí. Y estuvieron debajo por un rato, supongo que los vampiros no necesitan respirar, ¿verdad?"

Sacudí la cabeza.

"No sabíamos que estaba pasando. No podíamos ver nada, ni una ola en la superficie, nada. Quil y Embry se quedaron con Seth, mientras el resto subía y bajaba por la playa, mirando y observando, y después de…no sé cuánto tiempo, Cullen solo salió caminando del agua, como si nada hubiera pasado, excepto, uh…,"

Jake me miraba atentamente mientras Seth ahogaba una risa.

"Dime…" susurré.

"Salió del agua, y llevaba la cabeza por el cabello. Solo su cabeza, nada más."

"Oh…," mi estómago rodó y se apretó.

"Supongo que él…" Jake hizo un rápido movimiento de giro y tirón con sus manos.

"Tiene una muy buena acción de muñeca," murmuré, tragando fuerte. "¿Pero no estaba herido?"

"No. Simplemente fue a la playa, en silencio, sin expresión en el rostro, nada, y tiró la cabeza en la arena como si estuviera botando la bolsa de la basura. Luego se dio vuelta y volvió a entrar al agua. Cuando salió de nuevo, arrastraba el resto de ella. La dejó en la arena también y luego…," se detuvo y se pasó ambas manos por el cabello. "Bueno, no dejó mucho de ella para quemar."

"Él la destrozó," Seth añadió con una oscura sonrisa y Jake le lanzó una mirada.

"Ella no tenía porque saber eso," espetó.

"Lo siento," Seth agachó la cabeza, arrepentido. "Pero ella quería los detalles."

"Está…está bien," balbuceé.

El silencio cayó, cerré los ojos y me pregunté lo que Edward habría sentido cuando estaba en esa playa y destruía a Victoria.

"¿Cómo se veía él?" Pregunté cuando creí que podía confiar en mi voz.

Jake no respondió de inmediato y abrí los ojos para verlo. Tenía los labios en una línea por la concentración y su ceño frunció se había ido.

"Pensé que…," dijo lentamente, penando. "…Todo el tiempo que estuvimos detrás de ella él estaba furioso, solo furioso. Pero después, luego de que estaviera muerta…creí que estaría más feliz. Pero no lo estaba. Ya no estaba enojado, él solo se veía, no sé." Se pasó la mano por el pelo. "observó las llamas y fue como si hubiera perdido en vez de haber ganado."

No creí posible que mi corazón fuera a sobrevivir, el dolor que desgarraba en mí era puro y nítido. Tomé un par de respiraciones, necesitando centrarme en algo más, rápido, o el dolor se hundiría más hondo en mí.

"¿Y él te ayudó?" Mi voz se quebró al hablarle a Seht y asintió.

"Mis huesos ya estaban comenzando a sanar pero estaban curando mal. Tenían que ser enderezados y Edward lo hizo, allí mismo en la playa." Frunció el ceño y pasó las manos por sus costados. "Dolió, sin embargo."

"Lo siento,"

"No, no lo sientas," sonrió. "Todo está bien. Sam dejó que Edward volviera a La Push para que pudiera vendarme bien. Dijo que el yeso no serviría de nada por la velocidad a la que estaba sanando y que probablemente estaría de vuelta a la normalidad en unas cuarenta y ocho horas de todos modos…," golpeó su costado otra vez. "Y creo que tenía razón."

Me las arreglé para mostrar una sonrisa débil.

"Se entrenó para ser doctor, ya sabes," dije en voz baja. "Tiene las manos muy suaves."

Nadie dijo nada. La lluvia continuaba cayendo como plomo sobre el techo del auto.

"¿Me mencionó por algo?"

"En realidad no." La voz de Jake fue suave. "Solo cuando estaba hablando con Sam sobre Jacksonville, pero incluso entonces," hizo una pausa y me miró.

"Sigue."

Sus ojos eran cautelosos, cuidadosos. "Bella, no creo que…,"

"Sigue…por favor."

Jake esperó un momento, todavía observándome. Luego tomó aliento y hablo.

"Incluso ahí no dijo tu nombre. Y si alguien más lo hacía…hacia una especie de mueca, como si le doliera."

Mi respiración se estremeció dentro de mi cuerpo. Sabía cómo se sentía él. Por mucho tiempo yo no había sido capaz de decir u oír su nombre tampoco.

"¿Qué aspecto tenía?" Quería cada migaja de información. "¿De qué color eran sus ojos?"

"Negros." Seth interrumpió. "Y parecía como si no hubiera dormido por siempre, excepto a que no lo hace, ¿verdad? Porque ellos no duermen, ¿cierto?"

"No," respondí. "No duermen."

Me pregunté cuanto tiempo había pasado desde que había cazado.

"¿Dijo a donde iba? ¿Tenía un bolso o algo? ¿Un auto?" La urgencia en mi voz era clara.

"No. Ni bolso, ni auto. Él solo…se fue." Jake dijo.

"¿Se fue?"

Jake asintió lentamente. "Estábamos en la casa de Harry y Sue y, después de que Cullen terminara de vendar a Seth, sólo se dirigió a la puerta. No sabemos cuáles eran sus planes; si iba a andar por los alrededores para verte o volver a Forks de forma permanente, así que Sam dijo, '¿A dónde vas ahora?' y Cullen solo se encogió de hombros y dijo, 'Lejos'. Luego solo bajó la cabeza y se fue."

El aguajero en mi pecho se rajó completamente mientras la lluvia caía más fuerte en el techo.

Lejos.

Había bajado la cabeza y caminado lejos.

"¿Y cuando fue eso?"

"Ayer por la mañana."

Asentí.

"¿Puedes levarme a casa, por favor?"

"Claro." Jake le daba la cara al frente, pero antes de que encendiera el motor estiró su gran mano y la apoyó en mi hombro. Dio un suave apretón.

"Lo siento, Bella." Y entonces encendió el motor.

Cerré la puerta detrás de mí mientras Jake y Seth se alejaban por la calle. En algún lugar entre la ansiedad, la angustia y las lágrimas que caían libremente ahora sobre mis mejillas, la determinación quemaba, feroz y fuerte.

Yo iba a encontrar a Edward.

En dos minutos estaba hablando por teléfono con sus abogados, Jackson Finch Kinkade a la vez que me secaba la cara con la manga.

Y dos minutos más tarde colgué el teléfono.

El asociado con el que había hablado había sido calmado, amable, pero finalmente, inútil.

"Recibimos cartas para nuestros clientes todos los días. Y las abrimos todas. Si quiere que le transmitamos cualquier cosa sin abrir, debe decirnos por qué, e incluso entonces podríamos discutirlo con el cliente primero…no todos quieren ser contactados."

Estaba de vuelta al punto de partida. Completamente.

Las lágrimas volvieron, lentamente al principio, luego más rápido y después estaba acostada en la cama, llorando sobre la almohada y abrazando el edredón.

Saber que había estado tan cerca, que Edward había regresado, y marchado otra vez…saber lo mucho que estaba sufriendo…me las había arreglado para sobrevivir a mi propio dolor durante los últimos tres meses, pero no sabía cómo iba a sobrevivir al de Edward.

Cuando mis lágrimas desaceleraron y no podía llorar más me senté y puse la cabeza entre mis manos.

Me sentía derrotada. Filtrada y vacía. Pero el dolor seguía royendo. Y sabía que no desaparecería hasta que lo encontrara.

Me acerqué a la ventana y pasé los dedos por encima de las marcas que había dejado en el marco al mirar hacia afuera. ¿Realmente él se había ido, como Jake dijo?

"¿Estás ahí?" Pregunté bajito hacia la niebla. "¿Puedes oírme? Sé por Jake que ellos ya no pueden sentir tu olor, pero tal vez aun estás aquí." Hice silencio, escuchando.

"Me salvaste de nuevo…gracias. Desearía haber estado aquí. Quisiera que hubieras sido tú quien me dijera que Victoria estaba muerta. Me hubiera gustado que tú me hubieras abrazado cuando todo terminara…y haber podido salvarte." Envolví los brazos a mí alrededor. "Sé que esto suena loco, pero he estado escuchándote desde que te fuiste…escuchando con más claridad." Tragué saliva y una nueva y solitaria lágrima se deslizó por mi mejilla. "He estado escuchándote en mis recuerdos, y a través de tus regalos, y las cosas que has hecho…los libros de la biblioteca. He estado escuchando las cosas que dijiste y las que no." Una segunda se unió a la primera. "Tú no necesitas sufrir más. Por favor, vuele."

Cerré los ojos, deseando que apareciera, de pronto, en el árbol afuera de mi ventana…y recordé una tarde de agosto. Había estado ausente durante dos días y una noche, cazando con sus hermanos. Me había llamado en el camino y me había pedido que lo encontrara en su casa. Mi camioneta fue dando tumbos a lo largo del camino y cuando iba cerca de la casa pude ver destellos de color y movimiento entre los árboles. Sonreí. Él estaba corriendo conmigo. Me detuve frente a la casa, y mi puerta se abrió, y estaba fuera de mi siento y en los brazos de Edward, incluso antes de apagar el motor.

"¡Hola!" Reí y su nariz estaba en mi cabello, acariciando mi cuello mientras sus brazos me presionaban fuerte contra él.

"Hola," murmuró y luego sus labios estaban sobre los míos, duros, lisos y urgentes. Pasé las manos por su cabello y sus labios pasaron por mi mandíbula, acariciando mi piel, en su camino a mi cuello. Suspiró y su susurro fue tan suave que creí que quizás yo no estabas destinada a escucharlo.

"Ahora estoy en casa."

Abrí los ojos y miré por la ventana.

"A casa," susurré. "Por favor, vuelve a casa."

Estaba muy silencioso afuera, ahora solo una leve briza después de la lluvia. Esperé, con la esperanza de que de alguna manera él estuviera aquí, y que me había escuchado. Me quedé allí en la ventana observando, escuchando. Cuando las nubes de lluvia se fueron supe que…

Edward se había ido.

Apreté la base de las manos contra mis ojos. Podía sentir como comenzaba a desarmarme una vez más. Mi mente estaba siendo sitiada con imágenes de un Edward con los ojos negros, solo, herido y roto, y me estaba tomando toda mi energía mantener mi entereza.

Tomé unas cuantas respiraciones profundas y me pregunté a donde iba desde aquí.

La revista Vogue todavía estaba en alguna parte. ¿Había estado Alice en el auto de Jacksonville? Comencé a pensar que incluso si ella ya tenía la revista no me llamaría.

Me acurruqué en la cama y observé la cortina meciéndose suavemente con la briza.

Tenía la asquerosa sensación de que Edward estaba escapando lo más lejos posible.

Pasé los brazos a mí alrededor y recordé como Edward me abrazaba, justo aquí, en esta cama.

Y recordé como lo había abrazado. Me había dicho una vez, mientras se acurrucaba a mí alrededor, acariciando mi cuello, que él nunca antes había sido abrazado…hasta que yo lo hice.

"A veces es difícil, ser el tercero en discordia en una casa llena de parejas felices," me había contado. "Cuando se vuelve mucho, es mejor que salga por un tiempo."

"¿A dónde ibas?"

"A diferentes lugares, dependiendo de donde vivíamos en ese momento. Rosalie y Emmett fueron los peores. Me fui durante sus primero años juntos."

"¿Te quedaste en hoteles?"

Había reído. "No necesito hoteles. Solo desaparecía por unas pocas semanas, iba hacia algún lugar deshabitado, encontraba una cueva en algún lugar y disfrutaba de la paz…donde los únicos pensamientos que podía oír era los míos."

En las últimas semanas había pensado que él podría estar con su familia, pero ahora sabía que ese no sería el caso. No volvería con ellos ahora…había demasiadas parejas felices.

El viento se alzó, las cortinas volaron y me estremecí, pero no me moví para cerrar la ventaba. Solo pasé el edredón por encima de mí.

Él se había ido, y se había ido solo.

Mi respiración se entrecortó un poco. Habíamos sido tan felices. Él había sido tan feliz.

Su familia se burlaba de él en ocasiones porque tenía novia y él había sonreído, tímido, y bueno, feliz.

Apreté los ojos.

Alaska, Canadá. Tanya dijo que le gustaba París – pero nunca me había mencionado París. ¿Cuándo había estado allí?

Rochester, Ithaca, Chicago. Todo estaba dando vueltas en mi cabeza.

Nueva York, Londres. Había estado en esto mil y una veces. No había nada nuevo.

"¿Dónde estás?" Murmuré al abrir los ojos y me quedé mirando el mapa en la pared. La última vez que había mirado el mapa fue el día después de haber encontrado mis regalos de cumpleaños. Y ahora sabía mucho más sobre él.

Tomé un aliento. Traté de bloquear la emoción y solo pensé lógicamente, pensé en lo que ahora sabía de Edward.

Sabía que querría estar a solas, lejos de los pensamientos de otros. Pero de alguna manera sabía que nunca podría estar demasiado lejos – él solo no funcionaba de esa manera. Y no iba a tratar de comenzar de nuevo; no iba a seguir adelante.

Así que él no estaba en una gran ciudad, o incluso en un pequeño pueblo. Probablemente estaba en el mismo continente que yo y necesitaría de un suministro decente de alimento.

Mis ojos se posaron en Canadá, los Territorios del Noreste, y comencé a especular.

Había estudiando la región cuando estaba de vuelta en Phoenix. Los densos, aislados y deshabitados bosques, poblados con caribúes, osos, pumas y lobos árticos. ¿Ese sería mi punto de partida? Pero el área era enorme, inmensa, y remota. Cuanto más miraba el mapa más imposible parecía. Nunca lo encontraría allí. ¿Por donde debería comenzar?

Probablemente con zapatos para la nieve.

Estaban tocando la puerta de entrada y gemí. Desde la ventana podía ver el VW escarabajo naranja estacionado al frente.

Callum.

No sabía si estaba dispuesta a verlo. O a nadie más. Ahora tenía mucho en que pensar. Pero él seguía tocando y sabia que no se rendiría…no era su estilo.

Rodé los ojos y bajé las escaleras.

Callum casi me derriba cuando abrí la puerta.

"Bella," me tomó en un rápido y sorpresivo abrazo y luego me dejo ir, hablando rápido, sus palabras caían una sobre la otra mientras sus ojos azules brillaban y casi cae sobre sus pies. "Escucha, sé que te debo disculpas y explicaciones y todo lo demás y podemos hacer todo eso más tarde, pero ahora mismo Edward Cullen está reservando un vuelo a las cinco de Seattle a Chicago."

Apenas podía asimilar lo que estaba diciendo. Los ojos de Callum, todo su rostro, se iluminó, esperando con ansiedad mi reacción.

Apenas levanté una ceja.

"Um, ¿qué?"

Rodó los ojos.

"Él está en Seattle, esperando volar a Chicago."

"¿Chicago?"

"Sí."

"Callum, como…no entiendo."

Escuché sus palabras, pero no tenían sentido. ¿Realmente sabe donde estaba Edward?

"Mira," dijo de pronto y me di cuenta de que tenía el laptop colgado del hombro. Entró a la sala de estar, llevándome con él y se puso de rodillas frente a la mesa de café. Un momento después, estaba viendo sobre su hombro, con la boca abierta, el historial de viajes de Edward Cullen en los últimos doce meses.

Allí estaban los vuelos de la primavera pasada a Phoenix, y de vuelta a casa. Más recientemente, había estado en Chicago, Nuevo México, Brasil, Vancouver y ahora, esta tarde, de vuelta a Chicago otra vez.

"¿Cómo?" Susurré. Me incliné más y suavemente toqué la pantalla donde estaba su nombre, como si eso me pudiera acercar de alguna manera.

"Su tarjeta de crédito es una tarjeta Platinum VIP y eso le da accesos a las salas VIP en los aeropuertos, cosas así. Me imaginé que lo usaría. No querría hacer la fila con humanos y sentarse a esperar."

Traté de seguir el ritmo mientras Callum explicaba sobre firewalls y backdoors y el uso del número de la tarjeta VIP de Edward para hackaer en la sección de viajes VIP de la base de datos de la compañía de la tarjeta de crédito. (n/t: firewalls y backdoors, términos en ingles para – supongo – técnicas de hackeo)

"Resulta que no tiene el mismo nivel de protección que el resto del sistema," sonrió.

"Entonces, ¿esto es real?"

Callum asintió.

"¿Seattle a las cinco?"

Asintió de nuevo y sacó un de papel del bolsillo.

"Te imprimí los detalles."

Las manos me temblaron al tomarlo y lo estudié. Luego volví a mirar la pantalla. Después a Callum.

Cinco minutos más tarde estaba en mi camioneta, camino al Sea-Tac y preguntándome que le iba a decir a Charlie.

Era casi la una. Podía hacer esto. Encontraría a Edward en el aeropuerto, o lo llamaría por altavoz si ya estaba en la sala VIP. Mi pasaporte estaba en mi mochila y si tenía que volar también, lo haría.

Mi emoción estaba aumentado y construyéndose y sabía que si le daba rienda suela haría de mí un tembloroso desastre. Tomé algunas respiraciones profundas y traté de mantenerme tranquila…tenía un largo viaje por delante.

La lluvia caí de nuevo, haciéndose cada vez más fuerte, mientras mi camioneta se quejaba por el esfuerzo de ayudarme a llegar en un plazo de tres horas.

Traté de pensar en lo que le diría cuando lo viera ¿Lo dejaría verme? ¿Me echaría a correr hacia él? Reí. No creía que fuera capaz de detenerme de correr hacia él. Miré el reloj en el tablero…solo unas horas más. La emoción ardía y corría a través de mí y mi corazón estaba haciendo un baile feliz en mi pecho, estaba haciendo dobles saltos mortales con un y medio giros.

Los limpiaparabrisas en el vidrio estaban teniendo problemas con la lluvia, el camino estaba inundado y tuve que bajar la velocidad.

Solo noventa minutos manejando y me di cuenta de que no iba a llegar,

El pánico comenzó a erigirse, pero tenía un plan de respaldo y mis manos temblaban mientras sacaba mi teléfono del bolsillo, junto con la impresión de los datos del vuelo de Edward. En la esquina inferior estaba el número de teléfono de la sala VIP en Seattle.

Con mis dedos apuñalé los números en el teclado y mi corazón estaba en mi garganta mientras Caroline, la recepcionista de la sala VIP, respondía mi llamada.

"¿Puedo hablar con el Sr. Edward Cullen, por favor? Él está en el vuelo de las cinco a Chicago."

"Ciertamente señora, solo un momento."

Oh querido Señor, iba a hablar con él. Realmente iba a hablar con él.

"¿Señora?"

"¿Sí?"

"Lo siento señora, el Sr. Cullen cambió de vuelos. No está en el salón."

"¿Qué?"

"El Sr. Cullen cambió vuelos, señora. Lo siento."

"Pero…¿cuándo? Se supone que debe estar volando a Chicago, ¿A dónde va ahora?"

No me hagas esto. Así que ayúdame Edward, si te pierdo de nuevo entonces cuando finalmente te encuentre voy a…

"¿Señora?"

"Sí."

"Me temo que no puedo darle esa información, pero puedo dejar el mensaje de que la llame. Será avisado cuando llegue a tierra. ¿Eso le ayuda?"

"Um, no. No, espere, quiero decir sí. Sí. Um, ¿puede decirle que necesito…,?"

"Solo puedo pasar un nombre y número señora, eso es todo."

"Oh, está bien." Asentí, le di mi nombre y mi número celular.

"Sé que no me puede decir dónde," traté de mantener la voz firme. "¿Pero puede decirme cuando? Así puedo anticipar la llamada." Ahí, eso sueña lógico.

"Él va a aterrizar en unas tres horas, señora."

Tres horas.

Le di las gracias a Caroline, colgué, e inmediatamente llamé a Callum.

"Cambió vuelos," casi grito por el teléfono. "¿Dónde está ahora?"

"Bella, ¿qué está pasando?" Podía oír su preocupación.

"Estoy dando la vuela y manejando de regreso a Forks. Edward cambió vuelos, ya se ha ido, necesito saber dónde está."

Hubo una pausa, oí crujir, un golpe, una mala palabra, y luego el sonido del teclado.

"Dame diez minutos, te llamo de vuelta." Luego la línea estaba muerta.

Estaba paralizada, solo conduciendo, sin dejarme pensar. Cuando el teléfono sonó ocho minutos después, lo tomé con fuerza.

"Bella, está en un vuelo internacional a Yellowknife. Salió volando de Seattle a la una."

Detuve el auto y dejé caer la cabeza contra el volante.

"¿Bella? ¿Estás ahí?"

"Estoy aquí. Dijiste Yellowknife, ¿cierto?"

"Sí. Está en Canadá."

Hice una mueca.

"Sé donde está." Acaba de verlo en el mapa de mi habitación un par de horas antes. Él iba hacia los Territorios Norestes.

Iba a desaparecer.

"Gracias Callum."

"¿Bella? ¿Tú…?"

"Te llamaré más tarde." Siguió hablando mientras presionaba el botón colgar.

No estaba segura de cuánto tiempo pasé allí mientras la lluvia caía. Estaba paralizada. Solo entumecida.

Nunca debí haberme dejado tener esperanza.

Finalmente, los asientos de cuero comenzaron a sentirse húmedos y fríos justo cuando la lluvia amainaba, por lo que encendí el motor y volví a Forks.

Por lo menos no tendría que explicarle nada a Charlie.

La nieve estaba empezando a caer cuando estacioné fuera de la casa y entré. Miré alrededor, ahora sin saber qué hacer. Solo podía esperar a que sonara el teléfono. Él estaría aterrizando en menos de dos horas.

La casa estaba fría. O tal vez era solo yo. La chimenea no había sido utilizada por mucho tiempo, Charlie prefería más el calor instantáneo del horno, pero ahora mismo necesitaba algo que hacer. Así que decidí hacer fuego.

Había un pequeño montón de madera manteniéndose seco debajo de los aletos laterales de la casa, y salí y tomé los palos en mi brazos y los llevé dentro.

Charlie me había enseñado a hacer fuego cuando era pequeña, por lo que no pasó mucho tiempo para que las llamas prendieran y los palos se quemaran.

Me senté mirando las llamas, observando su parpadeo y baile sobre los leños. Podía sentir el calor en mi piel, pero todavía me sentía fría.

El teléfono estaba a mi lado, agonizantemente en silencio mientras la primera hora se arrastraba para luego pasar de una a otra. Él habría aterrizado. Tendría mi mensaje.

Pero el teléfono no sonó.

Él no me iba a llamar.

No lloré, no pensé, ni siquiera pude sentir.

Yo era nada.

Vacía.

Hueca.

Él se había ido.

Mis ojos se quedaron secos mientras me abrazaba las rodillas frente al fuego. Me dije a mi misma que habría una manera de volver de esto…no conocía esa manera en este momento, pero encontraría una.

Yo lo encontraría a él.

Uno de los leños colapsó y rodó y tomé el atizador para hacerlo retroceder a las llamas. Lentamente, la primera lágrima, de las que serían muchas, rodó por mi mejilla. La limpié, pero fue seguida por una segunda. Saqué la lengua para atraparla en su camino hacia abajo.

Sentía los labios secos y noté que tenía sed. Me paré y fui a la cocina.

El agua salpicó en el cristal y tomé un largo trago. Tenía la cara enrojecida por el fuego y apreté el vidrio frío contra mi frente y mejillas. Se sentía como él y otra lágrima rodó por mi piel.

Por la esquina del ojo alcancé a ver una indicación de movimiento en el patio trasero, a través del filtro de las cortinas vaporosas.

Hice una mueca. Probablemente Callum había venido a verme. O Jacob. Pensé en arrastrarme fuera de la vista y simplemente hacer caso omiso de quien quiera que fuera, y comencé a ir hacia el pasillo, entonces me detuve. Mi camioneta estaba en el frente, por lo que era evidente que yo estaba aquí. Y mis amigos eran persistentes.

Probablemente era mejor terminar con esto.

Sorbí las amenazantes lágrimas, pestañando con fuerza, a la vez que abría la puerta.

La abrí de par en par, lista para decir que estaba bien, pero me detuve.

No era Jake.

O Callum.

De pie al borde del bosque, en la nieve que caía suavemente, estaba Edward Cullen.

.

.

.

¡Oh…oh, oh…! ¡Él está aquí, él está en Forks! Cuando leí por primera vez este cap, después de sentir toda la pena que transmite Bella, leer que él estaba de regreso, fue…sin palabras y quedé completamente llena de emociones…¿no se sienten así ustedes? La parte del vaso y que sentía como él, es de lo más triste. Y Escuchar Lovesong by Adele, mientras traducía las últimas líneas, no ayudaba tampoco…Yo digo que este cap merece review! Jeje

Muchísimas gracias a quienes dejan su review, ponen el fic en favs o follow. O a mí en alert. Con el cap pasado se pasaron :) Ya me pongo a traducir el que sigue, peeeero, estoy algo corta de tiempo (trabajo+memoria+vida real) así que demoraré un poco, y sé que el prox cap es de los más esperados…paciencia, por fis.

Review?