Capítulo 8 – La cita
¿Qué rayos fue lo que paso? ¿Por qué ahora se supone que tengo una cita con Tucker? ¡CON CRAIG TUCKER! No es cosa simple, él no es una persona con la que puedas salir con toda libertad, y no es por el hecho de que seamos gay, no, si no que él es Craig Tucker. No sé qué rayos paso por mi mente cuando nos enrollamos.
Pero aquí me verán, colocando todo el esfuerzo para verme bien el día de hoy.
Y continué puliéndome todo lo que pude, lamentándome una y otra vez, repitiéndome que soy un pendejo cada 2 minutos; hasta que el sonido del timbre me despertó de mi guerra interior. Fui a abrir la puerta, no debí llevarme una sorpresa al ver a Craig en mi tapete de bienvenida, pero aun así lo hice.
-¿Y-ya? – Dije con algo de nervios, pero trate de disimularlos bajando la mirada.
-Yep – me sonrió de una forma que todos los vellos de mi cuerpo se erizaron. Dulce, cálida, diferente a lo que era Craig.
Camine junto a él hasta su auto, que seguramente pidió prestado de su madre. Abrí la puerta y me subí. Pasé medio camino reprendiéndome a mí mismo por subirme a este carro, hasta que caí en la cuenta que no había preguntado a dónde íbamos; Oh, por dios, ¿Qué tal si me llevara a un callejón para golpearme? O talvez a la mitad del desierto para dejarme varado ¡O a un peor! ¡A un hotel!
Ya estaba mordiéndome las uñas con desesperación hasta que él preguntó - ¿Por qué tan nervioso?
'Talvez es porque estoy a punto de ser robado, golpeado o ¿violado?' ¡¿Pero en qué cosas estoy pensando?! Debo relajarme, Craig es un ser humano, además si quisiera hacerme alguna de esas cosas lo hubiera hecho aquella noche. Bueno, lo último puede que haya sucedido casi, solo que cambiándole el término.
-¿Tweek? ¿Te sientes bien? Te estás mordiendo el dedo – Nuevamente el sonido de su voz me despertó, también me salvó de comerme a mí mismo.
-Sí, estoy bien ¿A dónde vamos?
-¿A dónde quieres ir?
-¡No lo sé! Tú eres el que me invitó a salir.
-Esa frase funcionó mejor en Dr Who – Dijo Craig algo decepcionado, no tenía ni idea que Tucker viera esa clase de series - ¿Tienes hambre? Hay algunos buenos restaurantes en la ciudad.
-Sí, está bien, como quieras – yo seguía descontento con respecto a toda esta cita.
No dije ni una sola palabra en todo el camino. Cuando llegamos al supuesto restaurante, me sorprendí un poco, porque realmente parecía un lugar romántico. Talvez a Tucker si le guste, a lo mejor realmente siente algo especial por mí y por eso me está trayendo a este lugar... ¡Pero que tonterías estoy pensando! Después de todas las cosas que dijo sobre mí, no podría creer que yo le atraigo.
-Una mesa para dos- le dijo al trabajador que yacía en la entrada con unos menús en el brazo. Pero este sólo lo miró despectivamente, Craig parecía serio.
-Váyase, Todas las mesas están ocupadas. – Le respondió el trabajador, y Craig se asomó por el arco de la entrada donde estaban las mesas, completamente vacías.
-Está todo el local vacío, exijo que me dé una mesa. – Craig empezó a enojarse, pero seguía raramente con su compostura normal.
-Lo siento, Señor. Pero mi jefe estaría muy descontento si yo le dejara pasar, así que le vuelvo a repetir de la manera más atenta que se largue. Y si no obedece, estaré obligado a llamar al oficial Bradley – se veía en la cara de ese desgraciado que disfrutaba lo que estaba haciendo. Pensé que Craig le golpearía en la primera oportunidad, pero me equivoqué.
Me sostuvo de la mano y salimos del lugar, él parecía algo estresado. Caminamos de regreso al auto, lo habíamos dejado en el estacionamiento de atrás del restaurante; pero no nos subimos cuando llegamos, él se recargo en la cajuela mientras se sostenía el cabello de manera angustiada.
-Oye, no importa. Podemos comer en otro lugar. – me acerqué un poco a él, quedando delante.
-No, no podemos. Dudo que me dejen entrar a alguno de esos lugares – soltó una risa, irónica y triste – ¿No ves que soy un puto delincuente? O al menos eso es lo que cree la mayoría de las personas. Puede que haya cometido algunos errores, pero este pueblo los hace ver como si fueran gran cosa, como detesto vivir en este lugar de mierda.
-Craig, solo es un restaurante...
-¡No! No es solo eso, pero tú que entenderías de como YO me siento. ¡Todo el mundo piensa que yo soy una persona cruel, sin escrúpulos, destina a ser un fracasado delincuente! Y aunque yo no haga nada ¡EL MUNDO ME TEME! Siempre piensan que yo soy el culpable de todo lo que sucede en el pueblo ¡Como ese estúpido disfraz del colegio! ¡HASTA CLYDE PIENSA QUE FUI YO! – Hizo una pausa algo larga y bajo más la voz – hasta tú me tienes miedo, pero por eso no te voy a juzgar.
Me acerqué calmado a él, lo miré directo a los ojos con las cejas fruncidas. Y le di un puñetazo. Le di ese golpe con todas mis fuerzas, lo deje en el piso agarrándose la mejilla. Sin embargo, Craig no dijo nada, a lo mejor estaba sorprendido.
-Alguien alguna vez me dijo que el mundo no gira alrededor de nosotros. Y quiero pensar que no fue pura mierda lo que me dijo. – Me puse en cuclillas y le sostuve el hombro- Algo que he aprendido es que el mundo siempre encontrara la manera de lastimarte donde más te duele. Que las personas pueden pensar cosas contrarias a lo que tú eres, y a lo mejor tengan algo de razón, solo que tú no lo ves como ellos lo ven. Puede que para ellos seas algo extraño y malo, pero para ti mismo no crees que es así, para ti mismo eres normal. Pero todo eso es relativo.
-Vámonos – se puso de pie y sacó las llaves del coche, me abrió la puerta y después se subió él. Según yo la cita había termino, y ya me hacía en mi casa recostado. Sin embargo Craig tomó otra ruta, me alarmé.
-¿A dónde carajos me llevas?
-Está anocheciendo, y creo saber el lugar perfecto donde me gustaría tener mi primera cita.
-Tú no te rindes ¿verdad?
- Ya no, sr relativo.
El viaje se hizo muy largo, y para cuando llegamos ya estaba completamente oscuro. Jamás me sentí más desconcertado que cuando vi donde me había llevado: a un viejo parque de diversiones abandonado. Bravo, Craig, eres todo un galán.
-¿Por qué este lugar? No parece muy seguro, podríamos morir, seguro que hay animales salvajes allí dentro. Deberíamos regresar ¡Craig! Escúchame. – pero aunque le gritara no hacía caso, levanto una cerca en mal estado de un lado para que pudiéramos pasar. Entré en ese lugar bastante acojonado. Todo era tan viejo, sucio y oxidado.
Había viejos puestos de madera, muy consumidos por el tiempo y las termitas. Todavía había lazos y algunos peluches muy sucios tirados por allí. De basura, había gran variedad, las bancas estaban rotas y algunos juegos estaban completamente desmantelados. Empezaba a creer que Craig era un asesino y me quería matar allí. Seguimos caminando hasta llegar a una especie de generador antiguo. Era enorme, pero Craig se veía muy seguro de lo que estaba haciendo, me consumía la curiosidad, pero también el miedo.
-¿Rueda de la fortuna o la casa de los espejos?
- Que no sería mejor preguntar ¿Morir o vivir?
-No soy un asesino si es lo que estás pensando, además, sé lo que hago.
-Ah, sí, disculpa si pensé lo contrario cuando entramos a un viejo parque abandonado donde nada se ve como si funcionara. Perdón – dije con sarcasmo.
- La rueda de la fortuna está completamente funcional, ya la he probado. Te prometo que no vas a morir si estas cerca mío.
-Está bien, haz tu magia – sonreí y dejé que Craig bajara la palanca de ese generador.
Y entonces, todas las luces del parque se encendieron, ya nada se veía oscuro, solo sucio en alta definición. Sin embargo, Craig tenía razón, la rueda de la fortuna no se veía tan dañada como los demás juegos, era como si alguien realmente le estuviera dando mantenimiento. ¿Sería Craig el que hizo eso? Tendría sentido, pero dudo que él supiera hacer mantenimiento a esa clase de juegos.
-Sé lo que te estas preguntando... ¿Cómo un lugar tan abandonado puede funcionar? Bueno, conozco a alguien. – Ya decía yo que no era él.
Al acercarme lo suficiente al juego para sostener el barandal de la entrada, me empezó a dar cierto vértigo. No era mi culpa, estaba asustado, todo mi sentido común me decía que esto era una mala idea. Sin embargo, fue de las pocas veces que no escuche mis gritos internos, y subí con algo de valía al juego. La cabina y sus asientos no se veían del todo seguro, por demás está decir que todo era de metal y estaba oxidado. Me sostuve del borde de la ventana y esperé a que Craig encendiera la estúpida máquina. Me estaba muriendo del miedo, sentía un nudo en la garganta y las manos me sudaban a pesar del frío.
Estaba solo en esa cabina, con el corazón acelerado y empezaba a creer que me faltaba el oxígeno. Sentí perfectamente cómo me elevaba en el aire. Cuando llegue a la punta más alta un vuelco en el corazón fue lo que obtuve. Mis miedos, mis nervios, mis gritos, mi desesperación ¡todo se había ido! Creía que podía cualquier cosa en ese momento, era una emoción que jamás había experimentado, y me gustaba. Eran 8 tazas de café en una hora, y quería gritar, pero no por miedo, si no por emoción. Probablemente no era el juego más extremo, ni siquiera uno emocionante para una persona común, pero para mí era lo justo. Juro que me sentí tan vivo, tan despierto, tan feliz.
Después de un o dos minutos bajé de un brinco de la plataforma y abracé a Craig. Me sentía tan emocionado que mis manos entumecidas del frío temblaban y embocé una sonrisa única cuando miré a los ojos a Craig, estaba muy agradecido con él. Se reía, tal vez era de mí, pero poco me importaba ya.
Toda la noche probamos juegos diferentes, algunos los probamos más de una vez. No eran demasiado, y eran peligrosos, pero tampoco me importaba eso ya. Solo quería reírme de nuevo como aquella vez, y logré hacerlo toda la noche. Dentro o fuera de un juego, como quiera Craig me hacía reír, no importaba si decía algo o no.
-Gracias- me dijo cuando estaba delante de mi puerta, a punto abrirla. Pero al escuchar sus palabras me desconcerté. Él miraba el piso con cierta sonrisa cohibida, y yo dejé el pomo de la puerta.
-¿Por qué? – Pregunté con algo de nervios – Yo soy el que debería agradecerte, fue una noche muy divertida. A pesar que ya son más de las 11:00, pero dudo que me digan algo. ¡Oh! Ojalá no me digan nada. – me empezó a dar algo de angustia por eso, pero al ver de nuevo a Craig supe que valió la pena.
-Sé que es difícil para ti estar conmigo después de todo lo que te he dicho, supongo que debiste dar un gran esfuerzo esta noche para soportarme.
-No puedo negarlo, eres un ser despreciable, Craig. – dure unos segundos sin decir nada, él empezaba a creer en lo que dije- ¡No, obviamente no! Bueno, digo... ¿sí? Algo así ¡Lo creía! De acuerdo, pero ya no. –Solté un suspiro, ya no sabía ni que decía- lo que quiero decir es que me divertí mucho, gracias por eso.
-¿Tweek?
-¿Sí?
-Lo lamento- y cuando apenas iba a decir algo a mi defensa, el sostuvo mi rostro y me acerco a él, robándome un beso, pero más que un beso, robándome mi último sentido de cordura.
Ya era demasiado tarde para todo, él me gustaba. Y dudo que exista un momento en mi vida donde me sienta tan preocupado y feliz al mismo tiempo como esta noche; supongo que esto es lo que se dice estar enamorado.
Nota de autor:
Hola, a todos mis queridos lectores. Les pido una rotunda disculpa por el atraso de toda la publicación de capítulos. Respecto a esta historia es una de las que mas le tengo cariño, y el final esta completamente definido, lo único que falta es que lo escriba, pero faltarían unos cuantos capítulos más para eso.
Este mensaje es para avisar que la historia tendrá continuación, y si es alguna molestia para ustedes el retraso de la publicación, les doy una sincera disculpa, pero mi flojera no me da para más.
Seguramente muchos no estén complacidos con mi manera de narrar, pero he de confesar que soy menos que una aficionada a la hora de escribir y de leer. De todas maneras, les tengo malas noticias.
Estoy escribiendo un libro, sí, creo que la palabra libro es muy grande para alguien como yo, pero estoy comprometida a terminarlo. No, no es yaoi, pero tendrá algún contenido homosexual romántico. Es por eso que esta 'novela' será mi centro de atención y probablemente los capítulos de este fanfic serán más atrasados, pero con suerte las vacaciones perjudiquen a mi flojera para escribir más y poder completar este año el fanfic. De todos modos, deberían pasarse cada mes para ver si hay alguna actualización, o probablemente cada dos meses.
Con todas mis sinceras disculpas, el autor.
