Reinicio IV


-¿Dónde estabas?

La idea de escabullirse y pasar desapercibida para encontrarse en la comodidad de su cuarto fue todo un fracaso. A penas puso un pie dentro de la propiedad y su abuelo salió como si tuvieran alarmas. A la distancia podía ver a la figura que la miraba por la ventana, pero tenía más importancia la reacción de su abuelo cuando la viera.

-Disculpe, le pedí a Mei que me ayudara con unas cosas de la escuela.- Llamo la atención del hombre mayor. Fijo su vista en la chica que había ayudado a su nieta. ¿Cómo se enteró? Sólo fue cuestión de prestar atención a la serie de hechos que habían ocurrido en tan poco tiempo. Concordaba con la descripción que obtuvo de la escoria que tenía como profesor de su nieta.

Una chica que parece tener el desorden como lema de vida. El cabello de un rubio exagerado y ojos verdes. A simple vista el diría que era cierto. Pero miró la expresión en el rostro de Mei al mirarla. Si tenía la confianza de esa chica, no tenía nada más de que dudar.

Su voz no demostraba miedo como cualquier estudiante. Se veía confiada, ni siquiera sus movimientos mostraban algo de nerviosismo.

-Lamento haberla traído tan tarde, pero se nos pasó el tiempo y por eso quise traerla hasta aquí personalmente.

-¿Donde estuvieron todo este tiempo?- contesto manteniendo la autoridad en su voz.

-Yuzu me pidió ayuda con su inglés, al parecer no tiene un buen profesor en su colegio y no quiere atrasarse.

Ella podía ver fácilmente como su abuelo intentaba averiguar todo lo que pudiera de su acompañante con solo mirarla.

Pobre ingenuo, pensó para sí misma, quizá solo llegaría a saber su nombre y que ella era la imagen del desastre.

La viva imagen de todo lo que ellos expulsaban de su colegio.

-¿Estas escuchando?

Mei levantó la vista de nuevo a su abuelo.

-No quiero que vuelva a suceder. Si vas a salir a algún lado tienes que pedir correctamente permiso. Y al menos ir a cambiarte el uniforme.

-Si, lo siento.

-Ahora entra a la casa.

Mei miró incrédula a su abuelo. ¿Planeaba hablar con Yuzu? Miró de reojo a la rubia quién a pesar de tener un semblante tranquilo podía decirse que estaba igual de sorprendida.
Aún con duda cruzó el jardín hasta la puerta de su casa. Puede que algo de lo que se arrepintió ese día fuera de no mirar hacia atrás.
Si hubiera esperado al menos treinta segundos antes de entrar a su casa, habría escuchado lo que tanto quería saber. Lamentablemente no es una historia de fantasía donde todo ocurre como por obra del destino. Escucho las bisagras de la puerta al cerrarse. Miró a la figura que mantenía su distancia y sin hacer mucho contacto visual se adentro hasta su habitación.

-¿Por que la has ayudado? ¿Quieres dinero? ¿Vas a hacerle algo?

Yuzu sonrió enormemente como un niño en su fiesta de cumpleaños.

-¿No es muy atrevido tratarme de delincuente solo por cómo me veo?

El podía ver lo curiosa que era la chica. No sé veía como un crío indefenso con miedo a algún castigo. Seguía sonriendo y parecía dispuesta a bromear con él. Casi como si estuvieran en la misma categoría.

-¿De donde la conoces?

-De la escuela.

-No eres una alumna de mi escuela.- se Cruzó de brazos intentando mantenerse firme para causar impresión.

- Ya debería imaginar que entró cuando quiero.

Y si que lo hacía.

-¿Por qué estás con ella?

Y su respuesta fue de su total desagrado. Casi un desagrado igual al de Mei quién observaba el enorme bulto que su padre le había dejado. Ni siquiera le había quitado la envoltura. Estaba dentro de su habitación atormentandola como todas las cartas escondidas. Al menos podía adivinar el contenido. Otro oso enorme que ocuparía bastante espacio en su habitación.


¿Quién escribe a las 3:00 AM? Esta persona :D

(Igual, la nota de hace meses xD)

A gift :c