Capítulo 9
Sanae se despertó metida en una jaula junto a Hayate, acurrucado en su pecho. Irguió la cabeza y se fijó en que se encontraban en una cabaña de madera, en cuyas paredes colgaban cabezas disecadas de varios animales. Hayate gimió hambriento y la loba lo depositó junto a sus pezones para que mamase. En ese momento, Blue se acercó y se sentó enfrente de ella.
Blue: ¿cómo te encuentras?
Sanae miró a la perra con enfado.
Sanae(enfadada): Muy bien, gracias.
Blue: Menos mal que Hayate aguantó bien el frío, de lo contrario habría muerto.
Sanae(enfadada): Ya.
Blue: Entiendo que estés enfadada por lo de antes, pero no puedo revelarme contra mi amo. ¿Lo comprendes?
Sanae(enfadada): Entiendo que no puedas morder a tu propio amo, pero lo que no entiendo es cómo es que no evitaste que nos apartaran a mi hijo y a mí de la madriguera.
Blue: Lo siento.
Sanae(enfadada): Con eso no basta, Blue.
La loba café se volvió dándole la espalda a la perra-loba.
En el bosque, Tsubasa, Kanda y Ero seguían el rastro al galope. Tsubasa estaba muy preocupado, no sabía lo que aquel hombre sería capaz de hacerles a su mujer y a su hijo. De repente, Kanda se detuvo y mandó parar a sus compañeros.
Kanda: ¡Parad!
Tsubasa: ¡No tenemos tiempo de parar, Kanda! ¡Hay que salvar a mi familia!
Kanda: No estamos solos. Nos encontramos en el territorio de un clan muy grande.
Tsubasa y Ero olfatearon el aire y también notaron los numerosos olores de diferentes lobos. En ese momento, de detrás de los árboles y la maleza surgieron unos lobos enormes mostrándoles los colmillos, de entre ellos salió un lobo gris que tenía cicatrices por todo el cuerpo, muchas más que Kanda. A Tsubasa aquel impresionante animal se resultaba familiar, al igual que algunos otros lobos que estaban allí. Pero Kanda ya sabía perfectamente quién era…
Lobo: ¿Qué estáis haciendo aquí? ¡Este es nuestro territorio! Si no os marcháis ahora mismo, os mataremos a colmillazos.
Ero: Perdone, sólo estábamos de paso.
El lobo gris se fijó en Tsubasa y el Kanda.
Lobo: Vaya, Kô. Cuanto tiempo sin verte.
Kanda: Lo mismo digo, padre.
Tsubasa: Entonces, ¿tú eres Tunichi?
Tunichi: Sí, y tú eres Tsubasa Ozora, el que ensució la reputación de mi familia.
Tsubasa: ¡Oiga, yo no manché la reputación de nadie! Además no tenemos tiempo para charlas, mi esposa y mi hijo están en peligro.
Tunichi: ¡Tú no irás a ninguna parte hasta que recuperemos nuestro honor!
Tunichi se abalanzó sobre el lobo blanco, pero Kanda empujó a su padre a varios metros de su amigo y lo desafió con sus roncos gruñidos.
Kanda: Tsubasa, Ero. Id a salvar a Sanae y Hayate.
Tsubasa: Pero, Kanda…
Kanda: ¡Iros ya!
Los lobos obedecieron y se marcharon sin que ninguno de los Kanda pudiese impedirlo.
Tunichi: Es increíble, Kô. ¡Has caído lo más bajo que podías! No solo has perdido tu nobleza, sino que además te has hecho amigo de tu peor enemigo.
Kanda: No he perdido nada de mi nobleza, padre. Es más, gracias a que me expulsaras de la manada, he conocido al amor de mi vida, tengo unos hijos maravillosos y unos amigos fantásticos. Si hubiese seguido en el clan, con esa inútil fanfarronería de antes, posiblemente no hubiera sido tan afortunado.
De entre la manada surgió una loba de color gris pálido, que se aproximó a Kanda y le lamió la mejilla.
Kanda: Hola, madre.
Bina: Dichosos los hijos, hijo mío. Te he extrañado tanto…
Kanda: Y yo a ti.
Bina: ¿Sabes algo de Kumi?
Kanda: Más de lo que imaginas.
Bina: ¿Por qué dices eso?
Kanda: Ella es mi esposa.
El clan Kanda soltó un grito de asombro, especialmente los padres de Kumi, Lingo y Mina.
Bina: Pero si vosotros sois…
Kanda: No, madre. No somos primos, ¿no te lo dijo padre?
Bina: No.
La loba se giró hacia su compañero.
Bina: Tunichi, ¿por qué no me lo dijiste?
Tunichi: Por… porque…
Lingo: Nosotros le pedimos que nos aceptara en el clan.
Mina: ¡Lingo!
Lingo: Tienen derecho a saberlo, cariño.
Flash back
Pocos días después de que naciese Kumi, unos cazadores furtivos nos atacaron y nos vimos obligados a huir de nuestro propio territorio. Al día siguiente del ataque, llegamos a Shizuoka y allí nos topamos con Tunichi.
Tunichi: Vosotros no sois de por aquí, ¿verdad?
Lingo: No, señor. Necesitamos un hogar donde cobijarnos, ¿usted sabe dónde puede haber un lugar seguro para nuestra hija?
Tunichi: Venid conmigo.
Tunichi nos llevó hasta el vertedero y nos ofreció refugio allí.
Tunichi: Podéis quedaros tanto tiempo como queráis, si os preguntan quienes sois, decidles que sois parientes míos.
Mina: ¿Y eso por qué?
Tunichi: Si descubren que adopto lobos extranjeros, la reputación de mi familia se destruirá.
Lingo: Entendido.
Gracias a Tunichi, Kumi creció feliz. El problema fue la guerra que manteníamos con los Kuroichi, no queríamos que nuestra hija formase parte de ella, pero no teníamos más remedio. Y por eso el día en que dijo que no quería pelear…
Kumi: Papá, estas luchas son absurdas.
Lingo: Ya, hija. Pero…
Kumi: ¡Ni peros ni gaitas, papá! ¡Esta guerra tiene que acabar! ¡No podemos seguir luchando con los Kuroichi por una desgracia que no fue su culpa!
Lingo: Kumi, cállate. Te van a oír.
Kumi: No me pienso callar, papá. ¡No podemos seguir haciendo esto! ¿O es que en vez de ser unos animales nobles, no somos más que unas máquinas de matar sin cerebro?
Lingo: ¡¡KUMI!!
No sé como me atreví a hacerlo, simplemente le hice una franja en el cuello para que se callase. Estoy muy arrepentido de haberlo hecho, pero no podía permitirle que ofendiese al que nos había salvado la vida, así que no me quedó más remedio que castigarle de esa forma.
Kumi(llorando): Por… ¿por qué, papá? ¿Por qué me muerdes?
Lingo: ¡Nunca vuelvas a insultar a una manada que nos acogió cuándo corrías el peligro de morir de hambre y frío!
Kumi: ¿Qué? ¿Qué me estás contando, que no somos unos Kanda?
En ese momento, supe que había metido la pata. También me fijé en su herida, que no dejaba de sangrar.
Lingo: Cielo, ¿estás bien? Sangras mucho.
Kumi: ¡No, aléjate de mí! Jamás pensé que llegarías a esto.
Desde ese día, Kumi no volvió a hablarme como antes, siempre me evitaba o me gritaba con una mirada cargada de furia. Y cuando me enteré de que Kumi había defendido a Tsubasa Ozora y que había atacado a Kô, Mina y yo le pedimos consejo a Tunichi.
Lingo: ¿Qué deberíamos hacer, Tunichi?
Tunichi: Lo lamento mucho, chicos. Pero Kumi no puede seguir en el clan.
Mina: ¡No, tiene que haber otra solución!
Tunichi: No la hay. Cuando un lobo hiere a otro de su propia manada y además defiende a un enemigo, debe ser expulsado de inmediato.
Lingo: No, no puede ser…
Tunichi: Lo siento, Lingo. Pero las cosas son así, cuando ella vuelva, le diréis que se marche.
Pero nuestra hija no regresó y cuando Kô nos contó lo sucedido, nos sentimos orgullosos de ella. Había renunciado a la guerra para volver a sus raíces y valerse por sí misma.
Fin del flash back
Kanda: Pobre Kumi.
Lingo: Ya sé lo que piensas, Kô: Que no soy un buen padre y por tanto, tampoco seré un buen abuelo. Si me prohíbes ver a mis nietos, lo comprenderé.
Kanda: Tranquilo, suegro. Ahora veo que no eres mal tipo, tú y tu mujer podéis venir a ver a los cachorros cuando queráis.
Mina: ¿Podemos ir a vivir con vosotros?
Kanda: Pues claro.
El lobo gris se giró hacia sus padres.
Kanda: Vosotros también seréis bien recibidos, si queréis.
Tunichi: Lo siento, hijo. Pero no podemos, hace poco han nacido bastantes lobeznos y no debemos trasladarlos de una zona a otra siendo tan vulnerables.
Kanda: Entiendo.
Bina: Pero te agradeceríamos mucho que tú y Kumi nos visitaseis un día.
Kanda: Cuando sean lo suficientemente mayores, los traeré para que os conozcáis.
Tunichi: Muchas gracias, Kô.
Kanda: Ahora debo ayudar a mis compañeros. Lingo, Mina, vendré a buscaros en cuanto todo se haya acabado.
El lobo gris se fue corriendo tras la huellas de Tsubasa y Ero.
