El despertar de la mañana siguiente fue bastante extraño, no querían hablar, como si fuera un sentimiento incómodo entre los dos. Para comenzar Hinata le despertó con una café que era tal cual como a él le gustaba, era una mañana lluviosa y el separarse era bastante difícil; lo bebió compartiendo con ella, tenía el cabello desordenado, la ropa un poco mal puesta, pero era adorable la imagen de Hinata tan entregada hacia él. Hinata le miraba como recién despertaba, no era el hombre lleno de compostura y confianza que hace unos meses había conocido, un ser cercano al cielo y obviamente inalcanzable; ahora veía a un hombre lleno de simpleza y humanidad.
- Hice el desayuno - su comentario le molestó, no quería que Hinata hiciera todo el trabajo, creía mucho en la cooperación - se que estás molesto, pero te veías tan lindo durmiendo que no quise despertarte - suspiró pesadamente mientras le acariciaba la mejilla.
- Eres muy dulce, pero quiero que lo hagamos juntos, lo que menos quiero es abusar de tu buena voluntad - Hinata le sonrió y besó su palma.
- Es una mañana tan tranquila - su acto de profundo amor logró hacerlo sonrojar - no había visto esa expresión antes - le dio un suave beso en la boca y se levantó.
- No era el comentario que esperaba - respondió Naruto caminando detrás de ella, tenía el cabello mal recogido en una coleta, se veía natural.
- No era mi intención hacerte sentir incómodo, pero me pareció tierno y sumamanete distinto a lo que veo usualmente en ti - el rubio la tomó por el abdomen y la abrazó por la espalda sorprendiendola.
- ¿Eso qué es? ¿Qué ves en mí? - preguntó enterrando su cabeza en el cabello de la joven hancinedola sonrojar y nublando un poco su pensamiento.
- S-Seguridad, protección, un ser inmune e invencible - jadeando un poco por el contacto tan sorpresivo le abrazba el cuello.
- Intuía una respuesta así, pero me gusta escucharlo de ti - Hinata se voletó mirando sus hermosos ojos azules, se sentía tan cómodo a su lado, tan cercana a él que le costaba apartarse de ella.
De manera un poco intrusiva Naruto le levantó el mentón y la besó de manera mucho más apasionada, sentía que había mucha tibieza en esa relación, parecía más de buenos amigos que otra cosa. Hinata despertaba en él un deseo de protección, pero le costaba verse de manera más íntima con ella, debía avergonzarle que él la viera desnuda, en cambio, él no tenía pudor alguno, se sentía seguro de que no haría el ridículo frente a ella, de todas formas, con apenas 20 años debía darle verguenza, mucha más que la que él tenía a su edad. Hinata le respondía con fogosidad mordiendo su labio inferior, no le bastaba el contacto, lo profundizaba cada vez más, se sentía embriagada por la esencia de ese hombre. Naruto no la soltaba, es más, la abrazaba con fuerza, parecía que era una pasión contenida de mucho tiempo. Al separarse respiraban en la boca del otro con los ojos entrecerrados, ella le tomó de las mejillas y le miraba con un par de lágrimas a punto de salir de sus ojos.
- Eres bastante exigente - le dijo el rubio con una pequeña risa haciendo que la chica se sonrojara.
- Eso es tu culpa - le respondió apartandose un poco - es como si no pudiera parar - con las manos en su pecho le trataba de demostrar lo profundo de sus sentimientos - debe ser un sentimiento propio de mi edad, no es que te diga viejo, es más, adoro que seas más maduro que yo - le abrazaba hundiendo su cabeza en su pecho.
- Sé que son 10 años, pero no eres la tipica chica que entra a la universidad, has pasado por mucho comparado con el resto. Usualmente me objetivizan mis alumnas, llega a ser incómodo, darse la vuelta y sentir que se rien o hablan de lo que sea respecto a mí - Hinata le miró con un poco de compasión, pero si lo miraba bien era un hombre atractivo y de buen corazón.
- Cuando tenía 17 años tuve mi primera pareja, la única antes de ti; fue un poco tormentoso, estaba muy enamorada de él, parecía perfecto, una noche de fiesta quiso pasar un buen momento conmigo, yo me opuse por pudor y trató de forzarme - suspiró largamente - aún recuerdo sus horribles manos sobre mí, es por eso que no confío mucho en los hombres, sé que es una generalización, pero creo que lo entiendes - Naruto le besó suavemente en los labios y luego la miró con los ojos entrecerrados generando una atmosfera íntima.
- No permitiré que nadie jamás te haga daño - Hinata se sintió un poco inferior ante ese comentario, pero vio las buenas intenciones del rubio.
- Eres tan dulce conmigo - le decía mientras caminaba hacia la mesa - por favor, sírvete - al sentarse frente a frente fue un momento mucho más igualitario de lo que había sido en mucho tiempo. En pleno desayuno el teléfono de Naruto sonó y al contestar se escuchaba a una mujer gritando.
- M-Mamá - susurró con pesar
- ¿¡Dónde rayos estás!? - gritaba la aparente madre del rubio - ¿olvidaste nuestra reunión? - le gritaba enfurecida.
- E-En casa de Hinata - respondió casi en un susurro, se le veía como un joven siendo reprendido por su madre a pesar de tener 30 años.
- Oh, Hinata. Pues quiero que esté presente en tu fiesta de cumpleaños el próximo sábado - parecía una orden más que otra cosa, era totalmente distinta cuando se trataba de la posible madre de sus nietos.
- Madre, la vas a asustar - puso su dedo índice en sus labios tratando de acallar la risa de su pareja - eres demasiado intimidante - le sonreía con ternura mientras Hinata negaba con la cabeza.
Al colgar Naruto suspiró con pesadez, su madre era todo un personaje que le daba una gran cantidad de presión. Hinata tomó su mano a modo de darle un poco de confort, le parecía dulce, como si la quisiera a su manera. Si su madre la aprobaba podría quizas ser una nuera cercana y relacionarse de manera distinta al típico estereotipo; muy en el fondo deseaba que ella fuera una especie de figura materna en su vida.
- Me parece una mujer encantadora - comentó Hinata con una sonrisa llena de dulzura.
- Es un tanto difícil, pero es muy cariñosa - Naruto le devolvió el gesto mientras bebía un poco de té.
Durante la semana Hinata le pidió a Ino un momento a solas para conversar de algo importante para no tener que guardarle un secreto a su nueva mejor amiga, debía confiar en ella, y que ella no la juzgaría por su nuevo romance; no era como si ella no juzgaría a una chica que estuviera en la misma situación, pero era un caso crítico, su relación nació de una tragedia y le era muy difícil dejar ir al hombre que tuvo la fuerza de hacerla crecer y sentir viva.
- ¿Qué tienes Hinata? Te ves muy pálida - le comentó Ino un poco preocupada por la expresión facial de su amiga.
- Tengo que decirte algo, es serio, te suplico seas comprensiva conmigo - le dijo a punto de tener un ataque de ansiedad.
- Lo prometo, no seré cruel y trataré de entender lo que sea que me cuentes; a fin de cuentas para eso son las amigas - respondió con una sonrisa que le hizo sentir mucha más confianza.
- Naruto-sensei y yo estamos saliendo - confesó con un gran sonrojo - no es algo importante, pero espero no salga de aquí, me asusta que los profesores le miren en menos por estar con alguien como yo - Ino tenía la boca abierta de la sorpresa.
- S-Sabía que había química entre ustedes, pero, ¿esto? No lo puedo creer - suspiró con pesadez tratando de calmarse - te apoyo, él es guapo y parece quererte de verdad, te deseo lo mejor en esto - Hinata la abrazó con fuerza.
- Gracias Ino, me siento mucho más tranquila - el abrazo era íntimo y de verdadera confianza. Hinata sabía que Ino no era muy partidaria de su relación con el rubio, por lo que creía que eso podría traer consecuencias negativas para su amistad. Ino, por su parte, estaba sorprendida y un poco escéptica respecto a la relación de su amiga, pero si era lo que la hacía feliz y no era una mala relación, debía ser buena amiga y apoyarla.
Durante la tarde Hinata e Ino fueron a un centro comercial solo para charlar y buscar un regalo para el rubio, Hinata tenía algo en mente que no sería difícil de encontrar, pero eso lo resolvería al final y de manera rápida; en ese momento lo que le importaba era pasar tiempo con su amiga y demsotrarle que le importaba para mantener en buen estado la relación de amistad entre ellas.
- De verdad me encanta este café - comentaba Ino al tomar un café helado, era un día caluroso.
- A mí me gusta más el té helado - respondía con una sonrisa sincera.
- ¿Por qué elegiste a Naruto-sensei? - preguntó la rubia luego de dar un largo trago.
- Fue porque... - suspiró con pesadez cerrando los ojos - mi tío me acosaba, más que por mí, por lo que poseo, cree que parte de lo que tengo le corresponde por ser el hermano de mi padre. Un día estaba en la universidad, ibamos a estudiar y cuando iba en camino me tomó, luego comenzó a insultarme e intentó estrangularme - Ino parecía horrorizada por la historia de su amiga.
- Qué horror, ese no es un ser humano, es un abusador - Hinata asintió, esa historia le parecía tan antigua que por ratos se olvidaba de ese terrible hecho.
- En ese momento fue Naruto-sensei quien lo sacó de encima, hizo mi defensa y ahora está preso por malversación de fondos - decía recordando lo heroico que era el rubio, parecía un verdadero héroe a sus ojos.
- Okay, entiendo esa parte pero, ¿cómo terminó siendo tu pareja? - Hinata comenzó a sonrojarse y sonreía como una verdadera adolescente enamorada.
- En ese tiempo sufría de ataques de ansiedad, él me ayudó con eso. Luego comenzamos a vernos solo porque sí, cada vez más seguido, le siguieron largas llamadas a horas de la madrugada, no me di cuenta cuando estaba enamorada de él perdidamente - Hinata se confesaba a corazón abierto y de verdad que sentía verguenza cuando hablaba de ese tipo de sentimientos.
- Vaya, ese tipo de verdad estaba loco. ¿Sabes? Pnesaba que su relación no tenía mucho fundamento, por eso era que no me agradaba mucho, pero si te da apoyo y cariño de manera sincera es el indicado - respondía a modo de tranquilizarla, le parecía mucho más claro que ellas iban a ser buenas amigas y que iban a construir un amistad duradera.
- Eres una gran amiga, en la escuela tuve una buena amiga, pero somo tan distintas que terminamos por distanciarnos; creo que es mejor así, cada quien en su mundo, si es feliz así yo también lo soy - Ino era mucho más segura de sí que la gente que usualmente conocía y eso le agradaba bastante.
Le contó que tenían muchas cosas en común y que él jamás trató de hacer algo indecente con ella, era respetuoso hasta el punto de que sólo parecía un hermano mayor que cuidaba, muy a su manera, a su hermana pequeña. También que salían a menudo, pero de manera muy secreta, como si tuvieran miedo de que los descubrieran, Hinata era protectora de la reputación del rubio, a todo nivel, como hombre y académico, usualmente se sentaban a conversar temas de su investigación, le parecía tan interesante que no se hartaba de escucharlo. Lo que era extraño para Ino era que no había mucha pasión entre los dos, como si no pudieran tocarse más allá de lo cariñoso, no había fogosidad.
Naruto por su parte en su almuerzo con Sakura recibió un mensaje de Hinata deseandole un buen día dejando claras marcas de que ahí había mucho más que una simple amistad. Sakura al descubrir esto comenzó a sentirse inquieta, Naruto estaba un poco más cerrado de lo usual, perdido en su cabeza, sonriendo de la nada luciendo bastante tonto.
- ¿Qué tienes? Estás actuando muy raro, me da escalofríos - decía a modo de broma la joven científica haciendo sonrojar al rubio.
- B-Bueno - jamás tartamudeaba, pero desde que Hinata y él estaban juntos no cabía de felicidad - hace poco y-yo... C-Comencé a-a s-salir con Hinata - el resto lo dijo a modo de suspiro como si sacara un enorme peso de encima.
- Vaya sorpresa - decía muy calamada su amiga.
- No te ves muy sorprendida - le respondió molesto antes de comer un poco de ramen.
- Era sarcasmo, era obvio que ustedes dos iban a estar juntos, si no fuera así sería por algo más, pero no porque no quisieran estar juntos - sus conclusiones son perfectas como siempres, Naruto detestaba lo certera que era su amiga.
- Como siempre, tientes la razón - Sakura asentía con una sonrisa bastante sincera.
- Me alegro por ti, mereces ser feliz con la mujer que amas - le tomó la mano bastante feliz.
- Gracias, la verdad estoy feliz de estar con ella, la quiero mucho - susupiraba mientras le mostraba una foto en su celular con ellos juntos haciendo muecas.
- Se ven bien juntos - comentó antes de tomar un poco de su té helado - ¿ya han tenido intimidad? - la pregunta hizo escupir al rubio - por tu reacción veo que no - decía riendo con fuerza.
- N-No he pensado en eso, mucho menos creo que Hinata piense en eso - decía tratando de calmarse con ejercicios de respiración - esa pregunta fue bastante privada, Sakura-chan - su queja era más que nada por no haberlo pensado, pero con otra forma.
- Eso es porque somos amigos desde que eramos niños, no guardamos secretos - era cierto, eso era frustrante, a momentos deseaba tener secretos para sí - pero no nos salgamos del tema, el sexo es parte de la relación, además ella tiene como 20 años, está en una edad perfecta, no tiene eso hormonal de la pubertad, pero sí muchos impulsos que debe estar reprimiendo - de solo pensarlo Naruto enrojecía como un tomate.
- Eso ocurrirá en el momento indicado - vaya como intentaba pasar del tema.
- No pasará si no te mueves, por lo que veo es muy tímida como para que ella vaya a por tí - Naruto asintió, Hinata sólo se movía en una zona de confort muy bien delimitada, salir de esa zona la asustaba.
Naruto se fue a su casa pensando en la investigación que debía presentar, a momento se veía invadidos por ímagenes de Hinata con él, eso lograba sacarlo de quicio, ella era demasiado niña como para eso; en realidad no, era una mujer joven de 20 años, probablemente no era virgen, él tampoco lo era. La investigación terminó por pasar a segundo plano, cambió por un plan para hablar con ella de manera sutil a modo de saber qué era lo que ella quería de verdad, no quería invadir su privacidad, no preguntaría nada que la incomodara demasiado, de alguna manera tenía que conocerla en ese ámbito; usaría la fiesta de cumpleaños para poder conversar y estar con ella a solas, no había pasado mucho de que se habían visto y ya la extrañaba.
