Final capítulo 4:

-Mi compromiso con Ranma se acabó – el joven al escuchar sus palabras quedó impactado ¿Era real lo que escuchaba? Las cosas se habían ido de sus manos y ya no podía detener lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos, una vez más sentía como la muchacha peliazul arriesgaba su vida, su felicidad y su futuro por él.

Soun Tendo observaba a su hija menor quien había dejado de llorar para mostrarse fuerte y decidida, por otra parte Henji quedó perplejo por las palabras de Akane, él conocía bien sus sentimientos y también sabía que esto lo hacía por nadie más que por Ranma. Kasumi llevó sus manos a su boca mientras Nabiki se cruzaba de brazos observando a un Ranma derrotado en una esquina de la habitación.

-Creo en tus palabras querida Akane. Hoy mismo te irás a vivir a nuestra casa – Karasu se dirigió a a su hijo con odio – Y tú…me has decepcionado – Akane se acercó a Henji y juntos se retiraron del lugar dejando a su familia atrás. Soun cayó al piso llorando desconsolado.


Capítulo 5: Lo que hay en mi corazón (parte 1)

Agitados gritos se escuchaban detrás de las puertas del dojo Karasu. La muchacha peliazul entrenaba usando toda su energía, dejando marcas de sudor en el piso y, en ocasiones, dando torpes golpes al aire. Ya se había familiarizado con aquel lugar, le ayudaba a no pensar y acallar sus lamentos. Habían pasado tres semanas desde lo ocurrido, desde que dejó a su familia y había roto su compromiso con Ranma. Tres largas semanas en que no podía olvidar la última mirada del joven azabache, sentado y herido en el piso de la habitación. En cada momento de silencio él volvía a ella, en cada momento de soledad la muchacha peliazul sentía su alma quebrada y se hundía en sus recuerdos.

Extrañamente sus días se habían vuelto tranquilos, sin emoción. De vez en cuando su corazón saltaba de alegría cuando sus hermanas y padre la visitaban, aunque ya no esperaba que el joven azabache apareciera por la ventana de su habitación o la volviera a buscar. La última vez que cruzaron miradas fue aquella noche donde todo terminó. Hoy su vida tenía un nuevo sentido. Había tomado la responsabilidad y, extrañamente, se sentía agradecida de que su nuevo compañero fuera tan agradable y preocupado. Sin duda Henji le ayudaba a sobrellevar todo mejor.

Akane cayó rendida al piso, las gotas de sudor resbalaban por su rostro, lamentablemente al finalizar cada entrenamiento, el rostro de Ranma aparecía frente a ella. No podía evitarlo, sin embargo, Henji la despertaba de aquellos recuerdos para llevarla a la realidad.

-Veo que sigues entrenando arduamente Akane – el joven ingresó sonriente al dojo para dejar una toalla y acercar una botella con agua a su prometida. Desde que la joven llegó, su vida era distinta y el demonio de padre no aparecía. Su corazón estaba tranquilo, aunque con temor que todo pudiera terminar. Cada vez que observaba a la bella peliazul, sentía que no era real, que en algún momento se iría de su lado y que no podría retenerla. De vez en cuando aún escuchaba sollozos de la joven en las noches y no podía dejar de sentirse culpable.

-Henji-san muchas gracias – sonrío la muchacha - ¿Vienes a entrenar?

-No Akane…vengo a comunicarte que en 30 minutos debemos ir a encontrarnos con tu padre…bueno, hoy es…- Henji no pudo continuar hablando al notar como Akane se levantaba del suelo y se dirigía hacia él.

-Hoy debemos ir a retirar nuestros trajes por lo del compromiso, no te preocupes – la muchacha peliazul le dio una tímida sonrisa y se retiró del lugar. Henji al ver a su prometida marchar observó el dojo y dejó salir un suspiro de su boca.


-Ranma a desayunar – gritó Kasumi al joven azabache quién aún estaba enredado en el futón. La vida en el Dojo Tendo continuaba con normalidad, el joven se levantó al escuchar la voz de la muchacha sosteniendo su cabeza con ambas manos. Desde que Akane ya no vivía con ellos su vida se había vuelto un desastre, tenía problemas de sueño, se desvelaba practicando en el dojo y continuamente era perseguido por Shampoo y Ukyu para que se decidiera por una de ellas, al saber que su compromiso con la peliazul había terminado ambas jovencitas luchaban constantemente por su amor.

Sin embargo ya no era lo mismo, sentía un vacío y angustia constante, que disfrazaba gracias a su orgullo. Estaba más malhumorado que costumbre y si bien, en primera instancia tuvo la idea de ir a buscar a la menor de las Tendo sin importar le modo, fue detenido por la familia. Por ello decidió dejar el dojo y retomar la idea de buscar una solución a su maldición de convertirse en mujer.

Sin embargo, cuando llegó el día de su partida su mirada se posó en el viejo gimnasio maltrecho y no pudo avanzar más. Tantos recuerdos que tenía en aquel lugar, ahora descuidado y casi olvidado. Por ello no los abandonaría, ni a la familia Tendo ni a sus memorias, y finalmente decidió quedarse. Si bien ya no sería el esposo de Akane, había hecho una promesa de hombre y se mantendría como heredero, por lo que arduamente todas las tardes iba a trabajar como obrero en una construcción cercana para saldar las deudas que Karasu había pagado. No quería tener relación con aquella familia. Si tomaría la responsabilidad del dojo, aunque fuera solo, no quería deberle nada a nadie.

Bostezando bajó las escaleras, siendo recibido por una amable sonrisa de Kasumi -Buenos días querido Ranma – la muchacha le acercó un pocillo de arroz.

-Buenos días – el joven comió en silencio siendo observado por Genma quien para subirle el ánimo le arrebató su alimento.

-Esto es mío, debes ser más ágil Ranma – dijo el hombre mientras masticaba.

Ranma ni se inmutó. Tras la partida de la menor de los Tendo todos habían determinado que no se hablaría de ella mientras el joven azabache estuviera presente, sin embargo Nabiki ya cansada de ver el apático rostro de su ex cuñado temprano por la mañana, quebró el trato.

-Hoy en la tarde nos reunimos con Akane ¿No padre? – al escuchar el nombre de la joven peliazul dejaron caer sus palillos y le dieron una mirada desafiante a la muchacha, menos Ranma quien instantáneamente sintió como un rayó atravesaba su cuerpo quedando en silencio - ¿Qué les pasa? Han pasado tres largas semanas, ya es hora de olvidar todo el asunto , además mañana Aka…– Nabiki estaba molesta por la cobardía de todos. En ello sintió como Kasumi le tomó su hombro y movió la cabeza para ambos lados tratando de tranquilizarla.

De un momento a otro, Ranma se levantó de la mesa y dio gracias por la comida que apenas había probado- Voy al instituto – dijo el muchacho tomando su bolso retirándose del lugar. La familia dio un largo suspiro al verlo partir, el ambiente era cada vez más tenso debido a la fiesta de compromiso de la joven peliazul.

-Nabiki, quedamos en no hablar de Akane frente a…- Soun no pudo finalizar al ser interrumpido por su hija.

-Lo entiendo, lo sé, pero él se enterará de todas maneras ¿Creen que lo mejor es que él no lo sepa? Si no se entera por nosotros, quizás de qué forma lo hará. Al menos yo no soy un acobarde –Nabiki se levantó de la mesa y se dirigió a su habitación.

-Siento lástima por Ranma, señor Genma – dijo el dueño de casa llevándose otro bocadillo a la boca llorando, mientras era consolado por la gentil mano de su hija mayor.

-No se preocupe señor Soun, mi hijo es fuerte. Ya verá como pronto vuelve a ser el mismo- respondía Genma soltando una tímida lágrima.


El joven azabache corría y saltaba entre los tejados de Nerima. Desde que Akane ya no estaba, inconscientemente dejó el camino usual al instituto que disfrutaba cada mañana con ella, quería alejarse de cualquier momento que hiciera recordarla. Sin embargo, al escuchar su nombre se sintió molesto "Son unos tontos, cómo si me importara….fue decisión de ella alejarse", Saotome mordió su labio inferior y apresuró más el paso.

Al llegar levantó su mano para saludar a Hiroshi y Daisuke, quienes lo recibieron de la misma manera. Ya todos estaban enterados que Akane y Ranma ya no estaban juntos, las primeras semanas la novedad se apoderó de los pasillos de instituto pero ahora ya no era tema. El asiento de la joven peliazul seguía vacío y, como todas las mañanas al pasar al lado de él, Ranma apoyó su mano en la mesa y se le quedó mirando distraído, finalmente dejó salir un "boba" y se sentó para comenzar con su aburrida rutina.


Por las calles de Nerima transitaba una rápida joven en bicicleta haciendo los repartos del día, Shampoo estaba más contenta que de costumbre. Al saber que Akane estaba comprometida con otro, nadie interferiría con su futuro matrimonio, ya que para ella Ukyu no era una amenaza. Al llegar al Nekohanten fue recibida por su abuela Cologne.

-Querida nieta, tengo algo que hablar contigo – Shampoo se acercó a la anciana rápidamente – Si bien la muchacha Tendo ya no es un problema, no has podido formalizar tu relación con mi futuro yerno ¿No es así?

-Así ser, Airen estar distraído y no tomar en cuenta sentimientos – La amazona bajó su rostro con pena y enojo.

-Pues tengo la solución – Cologne hizo aparecer frente a los ojos de la joven una misteriosa caja dorada.

-Pero ¿Qué es esto abuela? – la anciana abrió el secreto y en su interior había un lazo.

-Esto ser reliquia muy antigua. El lazo de toda la vida, objeto que atará por siempre a quienes se aman. Shampoo, al usarlo ambos no podrán despegarse, estarán unidos de por vida y donde vaya él estarás tú a su lado. Una vez que sus sentimientos sean revelados, el lazo desaparecerá. Debes lograr que el yerno confiese su amor por ti – Cologne sonreía al darle esta nueva misión a su nieta- pasarás tanto tiempo con él que se le hará imposible no aceptar su relación.

-¿Estar todo el día con mi amado Airen? ¿Sin que pueda escapar? ¡Abuela ser mejor regalo! – La jovencita saltaba de felicidad abrazando a su abuela por el restaurant. En ello su conversación fue interrumpida por Mousse.

-¡Shampoo! ¡No puedes hacerme esto!- gritó el hombre pato dejando caer los platos al piso.

-Tonto, ¡mira que hiciste!- Cologne golpeó en la cabeza al joven de gafas haciendo que cayera rápidamente al suelo con un chichón en la frente casi inconsciente.

-Mousse debe entender que Shampoo nunca se fijará en ti, yo amar a Airen – al decirlo, la joven de cabello lila se retiró para continuar con su trabajo, sin ser antes interrumpida por Cologne.

-Para que el lazo de toda la vida funcione ambos deben tomarlo al mismo tiempo – Shampoo quedó observando la caja "Debo encontrar a Airen y hacer que funcione mágico lazo para nosotros".


Las clases habían finalizado en el Instituto Furinkan y como ya era bastante usual, Ukyu esperaba en la salida a que Ranma apareciera para estar un rato junto a él antes de dirigirse al restaurant y él a su trabajo de medio tiempo. Ukyu dejó de vestirse con el uniforme de hombre, ya era el último año y sin Akane acompañando al joven azabache, quería sorprenderlo viéndose más femenina. Pronto a lo lejos apareció el artista marcial, quien se despedía de Hiroshi tras su práctica de fútbol. Al verlo una gran sonrisa de la cocinera lo recibió.

-Ran-chan! – Ukyu cogió el brazo de Saotome dando un pequeño salto.

-Hola U-chan, estás muy animada…- dijo Ranma rascando su mejilla nervioso. Para él era imposible sentirse cómodo con estas muestras de cariño, estaba acostumbrado a ver para ambos lados por si su fuerte ex prometida lo golpeaba en la cabeza. Sin embargo, era solo costumbre, en su interior él sabía que ella no aparecería.

-¿Por qué estás tan nervioso Ran-chan? Relájate…Akane ya no vendrá a molestarnos –La muchacha apretaba con más fuerza el brazo de Ranma, quien se zafó de ella al escuchar el nombre de la joven peliazul.

-Si vas a seguir hablando de esa boba, será mejor que camines sola U-chan– molesto, el joven azabache colocó sus manos en los bolsillos de su pantalón y continúo su camino, sin notar que Ukyu trataba de seguirle el paso. En el camino notó la presencia de Sayuri y Yuka conversando muy animadas, si bien estaban lejos, se concentró para escucharlas.

-Me alegro que Akane nos haya invitado, así podremos entregarle los deberes en persona – sonrío Sayuri.

-Tienes razón, debe verse hermosa con el vestido de compromiso. Además estoy emocionada por conocer a su nuevo prometrido. Akane tiene tanta suerte- respondió Yuka quejándose.

-Sí dejó a Ranma, su nuevo prometido debe ser mucho más guapo que él ¿No? – Ambas comenzaron a reir. En ello notaron como una fiera mirada azul se posaba en ambas. Con temor de verlo de frente o decirle algo, se escaparon corriendo con el pretexto que llegarían atrasadas.

"¿Compromiso?¿Vestido?¿Qué Henji era más guapo que yo?" Era imposible para joven Saotome cambiar su semblante, estaba sorprendido que las cosas hayan avanzado tan rápido en tan pocos días y aún más molesto al ser comparado con ese cara de mujer. Más malhumorado de lo que estaba, Ranma frenó en seco, haciendo que Ukyu chocará en su espalda.

-No puedo acompañarte. Tengo que ir a trabajar – Ranma enfadado y sin despedirse se perdió por los tejados una vez más. Debía juntar ese dinero lo más pronto posible para no deberle nada a nadie y dar un nuevo comienzo a su vida. Si Akane ya había continuado y no le necesitaba, él haría lo mismo. A lo lejos dejó a una molesta Ukyu guién gritaba fuertemente su nombre.


Akane y Henji se encontraban en el interior de la tienda que su padre les había pedido que fueran y donde se reunieran con la familia Tendo. Akane para sentirse más a gusto invitó a Sayuri y Yuka. Al no poder asistir a clases por orden de Karasu, extrañaba a sus amigas y la vida estudiantil. Ya era su último año en el instituto y verlas ayudaba a estar informada de lo que ocurría, además de obtener los deberes y tareas atrasados.

Con timidez la joven Tendo fue guiada por Henji al interior y ambos fueron recibidos por una amable señorita quien les indicó que sus trajes ya estaban listos para ser probados. En eso Soun, Kasumi y Nabiki ingresaron alegres. El local era lujoso, algo que a la astuta joven de castaño y corto cabello notó inmediatamente.

-Vaya hermanita, quién hubiera imaginado que este sería tu futuro – con una media sonrisa Nabiki se sentó en uno de los sillones del lugar.

-Nabiki, por favor no seas así. Buenas tardes querido Henji – dijo Kasumi dando una tierna y apacible sonrisa, mientras tomaba las manos de su hermana menor – Akane…¿Has dormido bien? La joven peliazul se sorprendió al escucharla.

-Cla…claro kasumi oneechan – Si bien sabía que estas últimas semanas se le hacía fatal conciliar el sueño, no quería preocupar a nadie, todo esto era su decisión. De reojo notó a su padre conversar alegremente con Henji e inconscientemente soltó una sincera sonrisa. En ello fue llamada para probar su vestido. Entró al camerino y tomó la pieza de tela. Era un vestido color perla, bajo la rodilla y entallado a su cuerpo, con mangas y detalles con gemas. Podía notar que fue del gusto de su nuevo suegro, femenino y de lujo. En él se sentía incomoda, era como ver a una persona totalmente distinta en el espejo.

Sus ánimos comenzaron a decaer al pasar por su mente lo sorprendido que estaría Ranma de verla tan femenina y despejar cualquier duda de que ella no era un marimacho como le decía el bobo joven de trenza. Sonrío lamentable y volvió a mirarse al espejo. En ello siente la voz de su hermana mayor quién le pide que salga para poder verla. Al hacerlo, notó que estaba toda su familia asombrada por lo hermosa que se veía; Soun lloraba de la emoción, si bien en un principio no le pareció la idea obstinada de Karasu sobre el compromiso de su hijo con Akane, al verla toda una mujercita las dudas se habían esfumado.

Al mismo tiempo en que la jovencita se encontraba con su familia y recibía los merecidos halagos, Henji salió del vestidor. Llevaba un traje entallado negro que lo estilizaba y hacía juego con sus oscuros y profundos ojos, se veía guapo y elegante, logrando que hasta la mayor de las Tendo se sonrojara. Tímido se aproximó a su prometida quedando ambos mirándose de frente. Henji fijó su mirada en Akane, no podía creer lo hermosa que se veía, aunque el rostro de la muchacha no reflejaba felicidad alguna. Para darle seguridad, tomo de una de sus manos y le regalo una sonrisa "Todo estará bien" pensó, y como si Akane supiera leer los pensamientos, le devolvió el gesto.

En ello ingresaron Sayuri y Yuka quienes al ver la escena gritaron de emoción.

-¡Ah! ¡Akane te ves hermosa! – ambas se acercaron y al dar cuenta del atractivo hombre que estaba al lado de su amiga, fue inevitable sonrojarse. Le saludaron gentilmente con una reverencia y el joven les devolvió una gentil sonrisa.

-Muchas gracias por acompañar a Akane en este día- ambas se tomaron de las manos y chillaron de emoción. Él era totalmente perfecto para su querida amiga. Para finalizar la jornada, Nabiki tomó su cámara y registro el momento y en una de las fotografías aparecía un honorable Henji y a su lado una hermosa joven con una preciada sonrisa.


Ya en el dojo karasu, fueron encontrados por Katsuhiko-san quien los recibió con una reverencia y tomó la ropa de los jóvenes.

-Buenas tarde joven Karasu, ¿Cómo estuvo la velada? – preguntó sin verle a los ojos.

-Mejor de lo que esperábamos y ¿Mi padre? – Al lado de Henji estaba Akane quien parecía distraída, más de lo habitual.

-Está en el salón. Él desea verlos – con el permiso de Katsuhiro-san, ambos jóvenes se acercaron al dueño del lugar.

La apariencia de Karasu era distinta, apacible y tranquilo. Como si en su corazón el odio que sintió una vez ya hubiera desaparecido ,y es que convivir al lado del reflejo de su verdadero amor, era mucho más de lo que él en alguna oportunidad hubiera podido desear. Ahora, podría cuidar de ella como fuera Satori y no dejaría que nada ni nadie la alejara de su lado. Henji sabía que la mejor cura para su padre, era la sonrisa de buenos días que la peliazul le otorgaba todas las mañanas o verla preparar algún platillo en la cocina mientras se adiestraba para ser una buena esposa. Tenerla en casa era realmente una bendición para ambos.

-¡Hija! Me alegro que hayas vuelto, te extrañaba – Karasu se levantó de su asiento y fue a darle un abrazo a la muchacha, envolviéndola con su gran cuerpo. Finalmente la dejó respirar y le dio una magnífica sonrisa- Cuéntame ¿qué te ha parecido el vestido? ¿Te gustó? – el fortachón hombre parecía un niño pidiendo la aceptación de sus padres.

-Era realmente hermoso, muchas gracias por todo – con una resplandeciente sonrisa y olvidando todos los mal entendidos, Akane comenzó a generar sentimientos sinceros y nobles a su nuevo padre. Y es que nadie le había mostrado tanto interés ni afecto, sentía que pertenecía a ese lugar. En eso observó como Karasu le dio una palmada a su hijo por la espalda, un gestó que era poco común entre ellos.

-De seguro estás feliz, ¿No hijo? – Henji quedó impactado ante tal gesto de su fiero padre…en toda su vida, desde que era pequeño nunca le había mostrado algún tipo de afecto o interés. Sorprendido se quedó sin palabras – ¡Oh! ¡Vamos! ¡No seas tímido! – Karasu rio alegremente mientras abría una botella de sake para celebrar.

Henji rápidamente tomó la botella para servirle y Akane se sentó a su lado. El ambiente era totalmente alegre, era impensado que hace tres semanas todo era distinto. Nunca imaginaron que en algún momento de sus vidas podrían haber sentido tanto gozo y dicha. Todo gracias a la presencia de la joven peliazul. Sin embargo, Akne sentía como un espacio de su alma faltaba, como una aguja que le punzaba cada vez que se sentía parte de su nueva familia. Aquel dolor tenía nombre y creía que sería imposible olvidarle de él alguna vez.

-Mañana es el gran día, con el Soun estamos muy emocionados. Su unión traerán aún más dicha a nuestras vidas – dijo entre sorbos el implacable hombre.

-Así es padre, no te preocupes que todo saldrá a la perfección – contestó Henji amablemente como era costumbre.

-Recuerda que deben llegar juntos al lugar, los estaremos esperando – finalmente Karasu percibió el silencio de su nueva hija - ¿Qué ocurre Akane?

-Es que…mañana quería ir a ver a mi madre…antes de la ceremonia. Me hubiera encantado que ella también estuviera de alguna u otra forma conmigo – la joven estaba nerviosa ante una posible negación del hombre.

-Tienes toda la razón, eres una excelente hija Akane, igual que tu madre. Henji debes acompañarla mañana por la mañana – Karasu bebió otra copa de sake.

-Claro padre. Yo cuidaré de Akane – Henji observó como la muchacha mantenía su mirada gacha y perdida.


-Toma Saotome, tu última paga – un hombre vestido con un casco y ropa de construcción le entregó en las manos al joven azabache un sobre.

-Mu…muchas gracias señor! – Ranma dio una fuerte reverencia y con ambas manos aceptó lo que le estaba entregando.

-Realmente te esmeraste mucho para conseguirlo, te lo mereces. Cualquier cosa no dudes en volver. Acá siempre necesitamos jóvenes fuertes – le dio una gran sonrisa y se despidieron.

Ranma agilizó el paso y orgulloso comenzó a correr hacia el dojo "Por fin. Ya tengo el dinero, ahora podré devolverle hasta el último peso a ese canalla. El dojo Tendo no necesita de ellos" como si parte de su alma hubiera vuelto al cuerpo, el artista marcial saltaba de alegría por los tejados. Aunque no quisiera admitirlo, hacerse cargo de la familia de Akane, era lo menos que podía hacer por ella y su falta de habilidad para derrotar a Karasu y mantener a la menor de las Tendo a su lado. De todas maneras, el dojo era su hogar y los Tendo su familia, eso nada ni nadie lo cambiaría. Debía protegerlos como único hijo heredero del estilo combate libre. Su orgullo estaba en ello.

Dando ligeros pasos atravesó el pórtico, apretó el sobre e ingresó al lugar. La familia estaba reunida nuevamente, ya que era hora de cenar.

-Querido Ranma, me alegro que hayas regresado – Kasumi como siempre, amablemente saludo al joven Saotome.

-Hola Kasumi ¿Qué están mirando todos? – El joven azabache dio cuenta que en la mano de Nabiki habían unas fotografías. Eran las imágenes que había tomado en la tienda y se veía la resplandeciente sonrisa de Akane.

-Oh… ¿Tienes interés en verlas Ranma? Pues…te costarán 3 mil yenes – gritó la joven. De pronto un ágil Soun y Genma tomaron las fotografías y se las devoraron.

-Son fotos de nosotros haciendo estupideces hijo – contestó nervioso Genma.

-Claro, claro, tú no tienes por qué preocuparte de ello hahaha somos unos hombres muy ebrios ¿No Saotome? – los amigos se abrazaron y rieron lo más fuerte posible para que Ranma no tuviera sospecha alguna.

-¿Creen que no tengo copias de esas fotos? – Dijo callada Nabiki a ambos adultos, quienes se atragantaron al escucharla.

-Deben ser boberías. A todo esto…Kasumi – El ojiazul sin levantar su mirada y comiendo tranquilamente se dirigió a la hija mayor.

-Dime Ranma…- contestó la joven de pelos castaños y agradable sonrisa.

-Por favor, ¿Puedes pedirle a Akane que venga mañana por la mañana? Tengo que entregarle algo en sus manos – El azabache continuaba comiendo, mientras la familia Tendo y su padre no podían creer lo que estaban escuchando. El silencio se apoderó del lugar, mientras todos posaban su mirada en el artista marcial, quien no los tomó encuentra y, tras terminar la cena, se dirigió a dar un baño caliente.


Ya era de mañana. Hoy sería el gran día en que la familia Karasu-Tendo formalizarían su relación uniendo en compromiso formal a su hijos. Akane con ayuda de Katsuhiko-san se arregló, vistiendo el vestido de compromiso, unos pequeños artees de perlas y su cabello tomado a un costado. Se veía realmente hermosa. Mientras Katsuhiko terminaba de arreglarla el semblante de la joven Tendo estaba preocupado, no podía olvidar el llamado que recibió de su hermana mayor.

FlashBack

-Hola hermana ¿Cómo estás? – preguntó Kasumi tratando de ocultar su preocupación.

-Kasumi Oneechan, que alegría escucharte- respondió alegremente Akane sosteniendo el teléfono.

-Hermana…mañana puedes venir al dojo? Sé que no es correcto, pero Ranma…- Al escuchar el nombre del ojiazul, Akane dejó de respirar. Hace tiempo no escuchaba su nombre y creía lo peor.

-¿Algo le ocurrió?- Preguntó atemorizaba.

-No…él quiere verte mañana, quiere entregarte algo. Sé que no debería haberte llamado hermana, pero lo mejor es que ambos conversen – Las palabras de Kasumi alentaron a su Akane.

-Por supuesto, gracias por llamar Kasumi oneechan. Allí estaré – Ambas se despidieron alegres, aunque el corazón de la peliazul comenzó a acelerarse al pensar que lo vería por última vez, lentamente dejó caer su cuerpo al piso.

Fin Flashback

Ya estaba lista para encontrarse con Henji para que ambos fueran a ver su madre al cementerio. En el pasillo del dojo se vieron de frente. Él ya estaba vestido para el compromiso y notó como un leve tono rosa se apoderaba de las mejillas de su prometido, al verlo tímido sonrió.

-Estoy lista- dijo animada mientras se colocaba un abrigo blanco.

-Te ves…linda Akane- respondió Henji, quien tímidamente acercó su mano a la de ella. Akane le respondió el gesto –Akane… ¿Puedes acompañarme?- La mirada del joven era profunda y tomados de la mano salieron del dojo para dirigirse al jardín.

Aún no llegaba el invierno y las hojas de otoño estaban terminando de caer, el paisaje era hermoso y aunque hiciera frío, ambos caminaban lentamente de la mano a través del jardín. Akane iba en silencio observando el paisaje.

-Quería agradecerte por lo que estás haciendo…lo que estás haciendo por mí y mi padre- Henji hablaba animado, sentía que le debía tanto a aquella muchacha quien poco a poco estaba robándole el corazón.

-No tienes que agradecer, es mi decisión Henji-san. Cuando llegué creí que todo sería diferente, pero no puedo negar que me siento como en casa. Tu padre es realmente amable conmigo y tú has sido un gran apoyo en todo esto – Henji al escuchar las palabras de Akane detuvo el andar.

-Sé que aún no puedes olvidarte de él. Yo nunca había estado enamorado de alguien y por ello me era difícil entender a mi padre. Aunque ahora puedo hacerlo, gracias a ti Akane – Ambos se quedaron mirando fijamente, mientras las hojas caían a su alrededor.

-Henji-san…yo, en realidad…- La conversación de ambos fue interrumpida por Katsuhiko-san quien se aproximó corriendo a ellos.

-Disculpe señorito Karasu, pero su padre…su padre está discutiendo con uno de los entrenadores del gimnasio y no podemos detenerlo – Al escuchar las palabras de Katsuhiko, Henji se aterró.

-Akane…disculpa, pero creo que no podré acompañarte donde tu madre ¿Podrás ir sola?- la joven observó el rostro preocupado de su futuro esposo y no pudo negarse.

-Por supuesto, no te preocupes Henji-san, es importante ¿Nos vemos en el lugar a las cinco?- Sus manos se soltaron, el joven asintió con su cabeza y acompañó corriendo a katsuhiko-san para evitar una tragedia.

Akane dejó salir un suspiro, era el momento de ir a encontrarse con Ranma y a paso lento se dirigió a su antiguo hogar.


En el dojo Tendo ya la familia no se encontraba, Soun y sus hijas habían salido de compras para preparar el festejo por el compromiso de la hija menor. Ranma se encontraba en su habitación pensativo. Estaba vestido con una camisa china de mangas largas celeste y sus típicos pantalones negros. Sentado en el futón y con el sobre en las manos, dio cuenta del miedo y ansiedad que sentía. Pero era un sentimiento distinto que el de cuando se enfrentaba a algún enemigo o perdía una batalla, sus manos sudaban por culpa de los fuertes latidos de su corazón. Apretó el sobre, lo guardó en el bolsillo y fue al gimnasio. Entrenar sería la mejor forma para calmarse.

Finalmente Akane había llegado a la entrada del dojo Tendo. Lentamente y por cada paso que daba, recordaba momentos lúcidos de su niñez: riendo con sus hermanas, entrenando con su padre y aquel día en que llegó Ranma y Genma a su casa. Tantas historias que eran parte de ella y que debía dejar atrás.

A lo lejos escuchó ruidos que provenían del gimnasio y se acercó. La última vez que había entrado allí fue cuando Ranma golpeó a Henji por haberla besado. Abrió lentamente la puerta y lo vió. Su cabello trenzado azabache al viento mientras las gotas de sudor caían al piso del dojo, sus golpes fulminantes y la rapidez con la que se movía. Ranma estaba entrenando dando lo mejor de sí. Al verlo tan determinado, sintió como que el tiempo se hubiera detenido para él, se le veía contento y orgulloso como siempre. Sonrío alegremente al verlo así.

El artista marcial detuvo sus ataques y finalmente sus miradas se cruzaron.

-A…akane – su nombre fue lo único que pudo pronunciar tras no verla por tanto tiempo. Era la primera vez durante dos años en que se separaban. Sintió como su corazón se estremeció al verla, pero al sentir el sobre en su bolsillo recordó el por qué ella estaba allí.

-Hola Ranma – pronunció segura la peliazul al ver que se le acercaba.

-No creía que vendrías, ¿Cómo has estado? – preguntó mientras evitaba verla a los ojos.

-Mmm, bien. Veo que estás entrenando duro – sonrío la joven.

-Sí, acá nada ha cambiado – sin saber cómo continuar la conversación y tratando de esquivar miradas a lo lejos sintieron un estruendo. A toda velocidad se acercaba Shampoo al ver que ambos estaban juntos.

-¡Airen! ¿Qué hacer con chica violenta?- preguntó molesta la amazona, acercándose al joven azabache.

-Sham…pooo ¿Qué haces tú acá? –Replicó el joven nervioso esperando una reacción agresiva por parte de Akane.

-Venir a buscarte para cita – sonrío maliciosamente mientras veía detenidamente a la peliazul.

-Veo que tiene razón, acá nada ha cambiado – para Akane era difícil tratar de no mostrar su enojo, sentía que Ranma había continuado con su vida sin dar importancia a lo que había ocurrido entre ambos, pero no les daría en el gusto.

-Chica violenta tener nuevo novio, no acercarse a Airen – Shampoo abrazó del cuello a Ranma y sin darse cuenta dejo caer el Lazo Para Toda La Vida al suelo. Ranma y Akane dieron cuenta de ello y en menos de un segundo, ambos se agacharon para tomarlo. El rostro de Shampoo se pusó palido "No pueden tocarlo ¡No pueden!".

Pero era demasiado tarde, una barra de color dorado unió las muñecas de ambos jóvenes como verdaderas cadenas, atrayéndolos mutuamente con fuerza.

-Pe…pero ¡¿Qué es esto?!- Gritaron al unísono trantando de separarse y sacarse el objeto.

-Se supone que lo usaría contigo Airen ¡Chica violenta siempre arruinarlo! – La cara de odio de Shampoo era inexplicable. En eso trató de atacar a Akane quien fue torpemente protegida por Ranma y al caer ambos al suelo el abrigo de la joven peliazul se abrió dejando ver el elegante vestido.

-Qué significa esto…- Ranma se levantó del suelo ayudando a la menor de las Tendo. Shampoo miraba la escena sorprendida.

-Hoy…hoy es mi fiesta de compromiso Ranma – Al escucharla, Ranma quedó sin palabras y Shampoo sonrió satisfactoriamente "El lazo no funcionar en ellos, debo ir a buscar solución para separarlos".

Ambos se quedaron mirando fijamente a los ojos, pero la mirada del ojiazul estaba perdida tanto en la belleza de su ex prometida, sus latidos eran incontrolables y una vez más sintió el miedo recorreror su cuerpo, tragó en seco y dio un paso atrás, tratando de alejarse para ocultar sus verdaderos sentimientos.


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Hola queridos lectores, finalmente llegó el capítulo 9. Como prometí actualizaré una vez por semana. Los fines de mes son terribles para mí, pero estamos llegando ya al punto crítico del desenlace. Infinitamente agradezco por leer y dejar sus lindos reviews ^^

paulayjoaquiEn el próximo entenderás el concepto de familia de ranma ;)
rosefe-123: Akane sufre, pero tiene suerte de tener un Henji que la contenga hahaha
AndreIta765: Muchas gracias por tus palabras *O* espero que este capítulo te guste también!
Paoh:También me gusta ese aspecto de ranma, que se hace el frío por fuera pero es muy sensible hehehe, yo por mi parte me encanta henji, tengo el problema que me gustan los segundos protagonistas hahaha
VeronicaDestroyer09: Una vez más los artefactos chinos de Shampoo le jugaron una mala pasada y ahora Ranma y Akane están unidos por su culpa, hihihi muchas gracias por comentar!
flakita: espero que Karasu logre pronto estar en paz, me estoy encariñando con esos personajes TT
Ghyzele: Muchas gracias por tomarte un tiempo y escribir! Espero te guste también este capítulo ^^
Afrika: me encanta Henji también, es muy dulce a pesar de sufrir por culpa de su padre TT Gracias por leer!

Nos leemos el próximo lunes o martes! gracias por continuar mi historia, un abrazo a todos!