Los personajes no me pertenecen son propiedad de la escritora Meyer, la historia es sacada de algun lugar de mi mente.

Advertencia: Personajes oscuros y malignos, algunos capitulos contendran partes obsenas, si leen es por su propia voluntad.


Capitulo 8: Palabras de un Amigo

Había pasado una semana desde aquel día, las sabanas de mi cama seguían teniendo el aroma de su piel y las manchas rosadas de nuestras lágrimas. No había querido levantarme de la cama y salir, no tenía nada porque vivir a partir de ese día, quería que el volviera y me devolviera mi corazón.

Nunca me había sentido tan sola, nunca habría pensado que este sería el extremo más horrible de la soledad, no quería que nadie me viera hundida en este dolor, no había nadie que me importara lo suficiente.

Mis padres nunca tocaron mi puerta, no se preocuparon por si estaba o no en casa, había escuchado sus pasos al acercarse a la puerta y luego unos murmullos antes de desaparecer, era extraño que ya no me importaran, ya no eran los causantes de mi dolor; Rosalie y Emmett habían marcado a mi celular unas cuantas veces pero al final se rindieron y lo dejaron; Jasper no había vuelto, quería preguntarle sobre su hermano y saber si se sentía igual que yo.

No había comido nada, no había hablado con nadie, ya no me quedaban lágrimas que derramar, solo tenía los recuerdos del tiempo que habíamos pasado juntos, cada segundo de esos momentos y el que más recordaba fue la primera vez que estuvo en esta habitación.

*Flash Back*

Estaba dándome una ducha, tenía mucho frio después de que mi auto se dañara y me obligara a venir caminando a casa en medio de la lluvia, nunca podre entender por qué esas personas a las que llamo padres pudieron pensar que este lugar era horrible para vivir, era un lugar maravilloso lleno de vida.

Mientras ponía champo en mi cabello recordé a aquel chico misterioso del claro, todavía se me erizaba la piel cuando recordaba su perfecto rostro y sus ojos atormentados, sabía que era algo diferente, a su alrededor había un aire peligroso pero en mi interior todavía sentía que él jamás me haría daño, y luego sentí el calor subir por mis mejillas recordando las palabras que me dijo antes de despedirnos "puedo hacerte daño, hacerle daño a la única persona que me ha interesado en mi eterna vida".

Termine de lavar mi cabello y enjabone mi cuerpo, su nombre resonaba en mi mente y aun si estuviera dormida sabia que él estaría allí, en mis sueños, el solo decir su nombre hacia que un escalofrió pasara por mi espalda y una bola de calor se apoderada de mi pecho junto a millones de mariposas.

Enrolle una toalla alrededor de mi cuerpo antes de salir, mi habitación estaba en total calma así que me cambie y me cepille el cabello dejándolo suelto, tenia tarea que hacer así que me senté en el escritorio al frente de mis libros.

Después de unos minutos sentí un aire frio recorrer mi espalda, mire a mi alrededor percatándome de que la ventana estaba abierta, me acerque allí y antes de cerrarla saque mi cabeza para respirar profundamente el aroma de la tierra mojada, me gustaba admirar los amplios bosques cargados de verde y la tranquilidad que rodeaba el lugar.

Cerré la ventana y volví al escritorio, cuando me senté sentí una mirada en mi espalda pero sabía que eran maquinaciones mías.

- Me gusta como se ve tu cabello suelto – murmuro una voz grave y hermosa a mis espaldas, me sobresalte y me di vuelta rápidamente para ver a Edward sentado en mi cama mirándome fijamente, sentí el corazón acelerado

- ¿Qué haces aquí? – le pregunte estúpidamente, el arqueo una ceja perfecta y se veía más sexi, más perfecto e inalcanzable

- ¿Te asuste? – pregunto con un poco de humor

- Tu no das miedo – le dije de manera seria, una sonrisa peligrosa asomo en las comisuras de sus labios carnosos, era la sonrisa de un cazador, de un depredador. La luz de mi lámpara se reflejó por un instante en sus ojos, iluminándolos y asiéndolos hipnotizantes.

- ¿Eso es un cumplido? – pregunto divertido

- ¿Si? – le respondí dudosa, en segundos escuche su gran carcajada, era una risa masculina y sensual, oscura y placentera de escuchar, hermosa e hipnótica, perfecta.

- Nadie me había dicho algo parecido – murmuro entre risas

- ¿Por qué estás aquí hombre peligroso? – le dije con una sonrisa

- Dijiste que te buscara y aquí estoy – murmuro acercándose a mí lentamente con movimientos gráciles, era como ver a un leopardo al acecho, peligroso y ciertamente hermoso, el movimiento de sus anchos hombros y de sus piernas era tentador, a cada paso que daba sentía como mi habitación empequeñecía debido a él, cuando estuvo frente a mí se veía más grande que yo, me hacía sentir una pequeña niña, se agacho un poco para que su mirada y la mía quedaran a la misma altura, sus ojos negros con un matiz rojo, me sobresalte un poco por esa mirada carada de secretos y oscuridad, en el fondo había soledad y dolor, quería borrarlo todo, borrar las cosas que lo herían tan profundamente.

- Dijiste que era peligroso – murmure suavemente y mi mano tomo vida propia moviéndose lentamente hasta poder tocar con un dedo su fuerte mandíbula, su piel era suave al tacto, el cerro los ojos mientras pasaba mi dedo por su mandíbula.

- ¿Crees que ahora me importa el peligro? – Pregunto suavemente con un poco de diversión masculina, abrió los ojos lentamente y sus ojos estaban cargados con un hambre voraz, su mano acaricio suavemente mi mejilla como si temiera que desapareciera - Eres incluso más hermosa de lo que recordaba de anoche – susurro acercándose sin apartar su mirada de la mía - Cuando desperté, pensé que podría haberte soñado – podía sentir su aliento dulce llenando mi nariz, sentía la calidez de su cuerpo tan cerca del mío - Mi fantasía nocturna – murmuro sobre mis labios antes de besarme suavemente.

*Fin Flash Back*

Todavía recordaba todo, las conversaciones que habíamos tenido desde que nos conocimos, las veces que habíamos reído, las películas que habíamos visto cuando estaba enferma, sus manos acariciando mi rostro, todo lo recordaba perfectamente.

Escuche que llamaban a la puerta fuera de la casa, no me importo, el sonido se hizo cada vez más molesto hasta que escuche una voz.

- Se que estas ahí Bella, si no abres voy a tirar la puerta, ¿Entiendes? – era una voz que sonaba cristalina y preocupada, conocía esa voz y con un suspiro de fastidio salí por primera vez de mi habitación, en la sala todo estaba brillante, este era uno de los raros días soleados.

Abrí la puerta y allí estaba Carlisle, con su ropa perfecta y su cabello brillante, con su rostro tranquilo y sus ojos azul cielo, tenía una maleta sobre el hombro izquierdo.

- ¿Necesitas algo? – le pregunte, tenía la voz ronca por no hablar en mucho tiempo y me aclare la garganta un par de veces.

- ¿Por qué no has ido a la universidad? – me pregunto frunciendo un poco el ceño

- No puedo salir – le mentí

- Mentirosa – murmuro

- No puedo salir – le repetí, hizo un pequeño puchero que lo hizo ver completamente adorable

- Vamos Bella, por una vez confía en mí y ven conmigo – dijo tendiendo la mano aun con ese puchero – por favor, por favor – suplico y no pude hacer otra cosa más que aceptar, sonrió ampliamente antes de jalar mi brazo y entrar conmigo a la casa

- ¿Qué vamos a hacer? – le pregunte mientras subíamos las escaleras hasta mi habitación, me di cuenta de que en la puerta de mi habitación había una cruz, era la misma cruz que estaba en la habitación de mis padres y que fue bendecida por muchos curas, sabía lo que significaba, era utilizada para mantener alejados a los demonios y se ponían en las puertas para evitar que la maldad saliera o entrara.

- Te vez horrible – murmuro abriendo la puerta mirando con el ceño fruncida hacia la cruz

- Gracias – murmure con sarcasmo

- De verdad, antes de salir tienes que darte un baño y arreglarte – murmuro empujándome al baño y cerrando la puerta.

Rápidamente me bañe y cambie, mientras me ponía los zapatos Carlisle me peinaba el cabello, era una sensación relajante.

Me tomo nuevamente de la mano y bajamos las escaleras, al llegar a la sala me pidió las llaves de mi auto, se las di y con una sonrisa corrió en dirección al auto, me ayudo a entrar y se seto a mi lado, mientras sonreía encendió el motor sacándonos de allí.

- ¿A dónde me llevas? – le pregunte mirándolo fijamente mientras conducía

- A un lugar muy bonito, es una sorpresa – me dijo tranquilamente, asentí y mire por la ventana, estábamos pasando los arboles rápidamente.

- ¿Por qué me viniste a buscar? – le volví a preguntar

- Siempre se necesita un descanso, creo que necesitas alejarte de allí y de todo por unos minutos, además, estaba preocupado ya que no te veía desde hacía mucho

- No necesito alejarme de nada, estoy bien – le mentí descaradamente mientras miraba por la ventana, escuche un suspiro de su parte

- Eres una mala mentirosa, mírate: Estas cansada y delgada, parece como si de un momento a otro te fueras a desmayar, no te importa lo que digan y creo que Jacob merece una patada en el trasero por la forma en que te mira así que es mejor alejarnos antes de que haga algo más que patearlo – murmuro entrecerrando los ojos y baje la mirada al saber que Carlisle se había percatado de las miradas de Jacob.

¿Se habían percatado Rosalie y Emmett? ¿Alguien más lo había notado? ¿Jacob rompería su promesa y le diría a alguien? Me pregunte una y otra vez mirando mi regazo

- Ya llegamos – me dijo Carlisle deteniendo el auto, salió y me ayudo a salir. Era un lugar increíble, un mirador, se veía todo el pueblo de Forks desde aquí, el gran mar verde que formaban los arboles, las nubes oscuras moviéndose lentamente, el sol hacia que todo brillara, era como encontrar un tesoro en medio de la nada, hermosamente perfecto

- ¿Te gusta? – me pregunto Carlisle, asentí y el sonrió – Entonces ahora podremos hablar tranquilamente – me dijo, busco algo en su maleta mientras se sentaba en el capo de mi auto y recostabas su espalda en la ventana, me senté a su lado dejando que el cálido sol jugara sobre mi piel

- ¿Qué quieres preguntar? – le dije, me gustaba hablar con Carlisle, era de la misma manera que me sentía cuando estaba con aquel lobo, era como si estuviera en casa, quería contarle de mi vida pero sabía que el si me juzgaría, de su maleta saco un par de manzanas con una sonrisa dándome una de ellas, le di una pequeña mordida a la manzana y el suspiro

- ¿Estas así por Jacob? – Pregunto con una mueca, negué - ¿Entonces por qué estas así? – pregunto confundido, mire el cielo azul que me recordaba la mirada del chico que estaba sentado a mi lado, suspire varias veces antes de contestar vagamente con la verdad.

- Me enamore de alguien y pase los mejores momentos de mi vida junto a él pero lo nuestro no podía ser y decidió dejar las cosas como estaban, decidió no volver a verme nunca más – le dije y me enterré las uñas en la palma de la mano para que el dolor de mi mano opacara el dolor en mi pecho, escuche a Carlisle suspirar un poco antes de mirarme

- Hace muchos años yo me enamore de una mujer, era la mujer más hermosa y perfecta, dulce, compasiva, amorosa y amable, la ame desde el primer momento en que la vi, su sonrisa, su mirada, sus ojos, toda ella era atrayente para mí – una sonrisa soñadora se poso en su rostro – me puse nervioso cuando le hable por primera vez, ella era la única que me volvía vulnerable, le confesé mis sentimientos y el gran amor que había nacido en mi pecho, me dijo que me amaba de la misma manera, que yo habitaba en sus sueños y su corazón, esas palabras me hicieron el más feliz del mundo – su rostro se puso serio – pasamos un año juntos, no podía verla muy seguido ni tampoco estar pendiente de ella, habíamos tenido una hija, la luz de mis ojos, era el pedacito de cielo más hermoso que hubiera visto nunca… - se quedo en silencio mirando el cielo

- ¿Qué paso con ellas? – le pregunte con curiosidad me miro de reojo antes de responder

- Murieron – un jadeo salió de mi garganta – alguien entro en nuestra casa y las mato, no pude hacer nada por ellas, mi hermana estaba cerca pero tampoco hizo nada – sus ojos llamearon con ira – nunca quiso decirme quien había sido

- ¿Qué hiciste después de eso?

- No encontré el cuerpo de mi esposa pero si el de mi niña, su cuerpecito estaba lleno de sangre y sabia que le habían hecho especialmente daño a ella, se veía irreconocible, jure que me vengaría de él que se atrevió a ponerle las manos encima y me encargaría de que sufriera durante toda su vida – sus ojos se volvieron fríos como el hielo durante unos segundos - Ellas vivirán siempre para mi, estarán en mi corazón, en mi alma, el amor que siento por ellas no morirá nunca, recuerdo siempre sus rostros, sus sonrisas y sé que en algún momento las volveré a ver, o aunque sea volveré a ver a mi hija para decirle cuanto la ame y la amo.

Nos quedamos en silencio durante unos minutos, me sentía bien en este silencio, después de todo había escuchado como Carlisle me dejaba ver en su corazón, mordí nuevamente la manzana

- Yo aun lo amo – le confesé a Carlisle – y lo amare durante el resto de mi vida

- Ese amor te llevara a lugares que jamás creíste llegar a ver – me dijo con una sonrisa

- ¿Tú crees en Dios? – le pregunte sin ningún motivo, el asintió

- Creo en el con toda mi alma, creo en sus palabras y enseñanzas pero en este mundo lleno de maldad es imposible no tener dudas de vez en cuando, he hecho cosas horribles en su nombre pero todo ha valido la pena – murmuro en voz baja

- El nunca ha escuchado mis rezos, nunca ha atendido mis plegarias – le murmure

- Las personas tienen que buscar por su propia mano las respuestas a sus peticiones, el de arriba es solo un ser que escucha, hay que tener fe en lo que uno desea y buscarlo para encontrar la paz del corazón.

- ¿Eres un verdadero creedor verdad? – le pregunte con una pequeña sonrisa, el asintió

- Si pierdo mi fe, ¿Qué más me queda?. Es pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve – cito - Yo creo que algún día mi corazón estará completo y tengo fe en que ella me ama esté donde esté, siempre seremos uno, un solo corazón, una sola alma.

- ¿Pero tú tienes a tu hermana verdad? – Le pregunte y el hizo una mueca

- Mi hermana tiene ideas muy diferentes a las mías, me quiere de una manera confusa para ella misma, la quiero por ser mi hermana pero sé que en su interior hay algo malo, no sé cómo explicártelo pero ella es solamente parte de mi vida pero no de una buena manera.

Nos quedamos en silencio hasta que las nubes negras ocultaron el sol, estaba pensando en sus palabras, si sabía en qué momento Edward moriría me encontraría con él en cualquier lugar al que me condenara, sabía que siempre estaríamos juntos, no lo volvería a tener junto a mi físicamente pero su alma y la mía eran una sola, él era el motor de mi mundo y viviría por él, para intentar verlo nuevamente en esta vida o en la otra.


Chicas que les parecio el cap? les gusto?.

Se que muchas me deben estar odiando en este momento por separarlos pero tengo todo friamente calculado jaja, este capitulo muestra una faceta de el gran Angel de la destruccion completamente diferente, como dije en el cap anterior todas sus preguntas seran respondidas a medida que continue el fic, si les dijera que va a pasar no me leerian. Gracias por sus comentarios y por su apoyo, gracias por estar pendientes de este proyecto oscuro que a muchos les puede parecer raro pero es lo que esta en mi mente. Se les quiere y dejen su comentario.

Xoxo