Disclaimer: los personajes de Fullmetal Alchemist le pertenecen a Hiromu Arakawa.


Y Aún Así, tan Muerto

Maes observó el cuerpo de Roy relajarse –la respiración irregular del Coronel se había comenzado a volver profunda y tranquila–, permitiéndole sentirse aliviado debido a la culpa que persistía en la parte trasera de su mente; no debió haberlo hecho, sabía que no debió drogar a su mejor amigo de esa manera... y ese breve destello de terror en los ojos de Roy cuando había notado lo que Maes había hecho, había sido como una patada en el rostro... sin embargo, estaba satisfecho por haberlo hecho. Se notaba que Roy estaba muy adolorido, y Maes sabía, gracias a la experiencia que había tenido durante la última semana, que podía mitigar todo el dolor si sedaba a Roy por completo.

Y no solo era el dolor físico el que estaba tomando en consideración. Roy y Maes habían tenido mucho que pensar durante el camino de vuelta al apartamento del Coronel...

Maes suspiró, acercándose a Roy, y con cuidado tomó a Roy entre sus brazos, levantándolo del sofá, asegurándose de no poner mucha presión en las quemaduras que tenía entre los omóplatos. El Mayor fue golpeado repentinamente por un repentino escalofrío provocado por una sensación de Déjà Vu mientras sostenía a su mejor amigo en sus brazos; reviviendo el grito de dolor que se había abierto paso a través de la garganta de Roy cuando había levantado al abatido Coronel del suelo ensangrentado del auditorio... sin embargo, Maes hizo a un lado esos horribles recuerdos de su mente y llevó a Roy a su habitación.

Maes colocó a su amigo con gentileza sobre la cama, intentando no pensar en lo antinaturalmente delgado que estaba, o qué tan prominente era su clavícula bajo la fina camiseta negra; Roy necesitaba seriamente ganar algo de peso, pero hacer que comiera era una batalla constante: Maes no sabía que iba a hacer ahora que Roy ni siquiera tenía los nutrientes que le habían dado por la vía intravenosa que le habían puesto en el hospital... Bien, ya lo resolvería. Tal vez le pediría a Gracia que le llevara un poco de sopa.

El Mayor desató y le removió el zapato a Roy: el hombre solo estaba utilizando un zapato, ya que su otra pierna estaba atrapada dentro de la férula de alta resistencia que iba desde su rodilla hasta el pie. Maes dudó solo por un momento antes de desatar la férula.

Esa había sido otra de las razones por las que había sedado a Roy a la fuerza: Maes necesitaba asegurarse que la pierna estuviese bien, y sabía sin duda alguna que Roy no lo habría dejado revisarla mientras estuviera consciente. Afortunadamente, el yeso completo había sido removido un par de días atrás, siendo reemplazado con la férula removible; se suponía que no debían removerlo, exceptuando que fueran a limpiar las suturas que se hallaban debajo, por supuesto... no por un par de semanas, al menos... pero Maes sentía que removiendo la férula por unos cuantos segundos en ese mismo instante sería completamente justificable. Si Roy realmente había sido herido en el auto, era mucho mejor lidiar con eso ahora que más adelante.

Además, Roy no sería capaz de discutir acerca de no regresar al hospital mientras estaba sedado, si en realidad estaba herido.

Maes abrió la férula y observó el enredo de gaza que cubría la carne suturada debajo de la rodilla de Roy; allí había manchas de sangre que se escapaban a través de la gaza, confirmando que algunos de los puntos de sutura habían sido rasgados. Afortunadamente, no había sangrado demasiado como para preocuparse, sin embargo, el daño ya había sido hecho. Satisfecho, pero aún así ansioso, Maes limpió el área con antisépticos, cambiando la gaza, y colocando la férula en su sitio.

Maes se sentó en la orilla de la cama, y observó a su mejor amigo como lo había hecho tantas veces durante las últimas semanas; Roy estaba mejorando: su color había regresado, las contusiones estaban desapareciendo y, por sobre todas las cosas, parecía estar de mejor humor, un hecho que mantenía elevado el ánimo de Maes más que cualquier otra cosa. La mirada de alivio y de muda alegría que tenía Roy en el rostro cuando lo habían sacado del hospital, había sido intensamente alentadora: a Roy siempre le habían gustado las hojas que caían en el otoño, y verlo sentir algo de alegría gracias a la savia de color ámbar de los árboles, había sido algo hermoso.

Incluso, estaba mejorando en cuanto al tema de ser tocado. La mayoría del tiempo, aún le asustaba un poco el ser tocado, pero había empezado a hacer pequeños gestos inconscientes para tener contacto físico en los últimos días: había tocado a Maes para llamar su atención un par de veces, y más de una vez –sin darse cuenta– había tomado la mano de Maes o simplemente se había recargado en él, haciendo que sus hombros se tocaran. Era como si el subconsciente de Roy estuviera desesperado por sentir algún tipo de consuelo físico, pero en el momento en que Roy se daba cuenta de que estaba tocando a alguien, se apartaba inmediatamente; aún era un problema, pero no era tan malo como solía serlo.

Maes se había llenado de alegría cuando Roy había dejado que lo ayudara a subir al asiento trasero del auto, con tan solo un pequeño titubeo. Ciertamente, Roy no había disfrutado mucho del contacto, pero lo había permitido sin hacer algún comentario, o demostrar miedo... Y según la opinión de Maes, esa era una excelente señal.

Claramente, estaba mucho mejor que cuando había despertado... pero aún así, no era él mismo: no estaba "loco" –Maes jamás lo diría–, pero el hombre estaba bajo un gran cantidad de tensión psicológica, por ejemplo, estaba ese tic obsesivo-compulsivo; Maes no tenía idea sobre qué hacer con la desesperada fijación que tenía con sus guantes: Roy continuaba frotando sus dedos, y haciendo que de ellos saltaran chispas, pero él decía que estaba intentando controlarse, y Maes creía completamente en su palabra. Bien, si eso hacía que Roy se sintiera mejor, entonces Maes difícilmente podría quejarse...

Roy aún tenía pesadillas y, a veces, Maes quedaba con la impresión de que tenía alucinaciones de algún tipo: Roy se quedaba mirando fijamente al espacio, y entonces sus ojos se abrían totalmente con terror, o se encogía sin razón aparente... o a veces se quedaba en total silencio, con la cabeza ladeada como si estuviera escuchando algo que solo él podía escuchar.

Voces, creía Maes.

Y como siempre, Maes no tenía el valor de hacer preguntas sobre el tema. Hoy, durante el viaje en auto había sido el primer intento real de hacer que Roy admitiera sus debilidades post-traumáticas, y estaba más que claro que no había resultado del todo bien. Dios, cuando Roy había comenzado a nombrar esos elementos de nuevo... era como si alguien hubiera apuñalado a Maes en el pecho con una daga oxidada. El Mayor no creía que alguna vez hubiera estado más asustado en su vida.

Perder a Roy nuevamente, y de esa manera... que estuviera vivo, y aún así, tan muerto... y saber que para Maes, era su culpa...

Era muy difícil pensar en eso.

Maes sacudió la cabeza y despejó su mente del horrendo panorama. No, Roy iba a estar bien. Probablemente, no debió haber saltado del auto... tal vez solo lo había hecho para que Maes pisara los frenos... sin embargo, el problema era que Maes no estaba seguro de eso. Roy siempre había sido impredecible, pero luego de haber incendiado la cama... ¿quién era para decir que haría, o dejaría de hacer?

La visión de Maes se nubló, y tragó saliva con dificultad: era como si estuviera reviviendo Ishbal una y otra vez. Solo que esta vez era peor. Cuando el Alquimista de Fuego había regresado a casa de la sangrienta masacre, había regresado como un hombre diferente: el hombre siempre había sido taciturno y distante, pero la culpa sufrida como consecuencia del genocidio cometido por el bien de su país, había hecho que aquellos rasgos se intensificaran. Eventualmente, había superado una gran parte de eso –luego de una severa conversación, y un sólido golpe en el rostro, seguido por una noche de consumo excesivo de alcohol, a la vez que él y Maes se sostenían el uno al otro y lloraban–, y un poco de ese semblante del joven hombre que había sido cuando Maes lo había visto por primera vez... pero Maes sabía desde el momento en que se había bajado del tren que provenía del Este, que Roy nunca sería exactamente el mismo.

Y ahora... Dios...

Maes se inclinó hacia adelante, y tomó a Roy en sus brazos de nuevo, mientras un pequeño gemido de angustia salía por su boca; sostuvo el inerte cuerpo contra su pecho, y deseó desesperadamente que Roy permitiera ese tipo de contacto cuando estuviera despierto. Maes ocultó su rostro en el cuello de Roy, sintiendo cómo la arteria carótida del hombre latía con un cálido y estable ritmo contra su frente, un alentador recordatorio de que el inmóvil hombre aún estaba vivo. El Mayor apretó los dientes, luchando con fuerza contra el hormigueo de las lágrimas que sentía bajo sus párpados.

Roy superaría esto. Tenía que hacerlo. Había superado lo de Ishbal, ¿no? Sin importar lo que tomara, Maes lo ayudaría. Es más, Roy estaba rodeado de personas que estaban dispuestas a ayudarlo... él tenía a Beal, y a Hawkeye, y a Havoc, y al resto de su personal... Maes apostaría que incluso Ed estaría...

Maes se detuvo y levantó su cabeza, su tren de pensamientos se descarriló al pensar en ese nombre. Su rostro se oscureció.

Ed.

Una repentina oleada de furia brotó del pecho de Maes, llenándolo con una especie de maniática y ardiente energía que le hizo querer romper algo. Ed aún no había llamado: habían pasado casi dos semanas, y Ed aún no había llamado, o se había pasado por el lugar.

Maes soltó a Roy, y se limpió los ojos con enojo, enderezándose a la vez que se alcanzaba el teléfono que se encontraba a un lado de la cama. No iba a permitir que eso siguiera sucediendo: Ed tenía que dar una buena explicación. ¿Cómo se atrevía...? Después de todo lo que Roy había tenido soportar...

La mano de Maes temblaba ligeramente mientras marcaba el número, apretando los dientes mientras ponía el teléfono en su oído, y esperaba a que el pequeño bastardo contestara.


El teléfono en el borde de la mesa sonó. Ed lo ignoró, prefiriendo enterrar su nariz nuevamente en su libro; aunque luego del tercer timbre, el chico recordó de repente que Alphonse había salido al mercado y, por ende, el único que podía contestar era él. Así que, con un suspiro, Edward marcó su lectura en el libro, y se puso de pie para atender la llamada.

— ¿Hola? —le dijo al receptor, con la esperanza de que fuera un número equivocado para que pudiera regresar a su lectura.

Oye, Ed, es Hughes —dijo quien llamaba.

El interior de Ed se contrajo con culpa. —...Hola, Mayor... ¿qué tal? —preguntó con falsa ligereza, sabiendo de antemano la razón de la llamada.

Se suponía que ibas a visitar a Roy —dijo Hughes con tono acusatorio, su voz llena de una tranquilidad enojada.

—...Sí, bueno... Lo iba a hacer... Me refiero a que lo haré, pero... —balbuceó Ed, pero Hughes lo interrumpió.

¡¿Tienes la menor idea de lo mucho que ha sacrificado por ti, Edward?! —explotó abruptamente, aunque sonaba como si estuviera intentando mantener bajo el tono de su voz— ¡¿Tienes una maldita idea de lo que tuvo que pasar para mantenerte a salvo?!

Ed abrió la boca para decir algo, pero se arrepintió: nunca antes había escuchado al Mayor gritar de esa manera.

Él habría muerto por ti, Edward, ¿y tú ni siquiera lo llamas para que hacerle saber que estás bien?

—Lo... lo siento, no sabía...

Quiero decir... —le interrumpió el Mayor nuevamente, pero esta vez titubeó y su voz adoptó un tono más suave y más lamentable— Sé que nunca te ha agradado... pero es mi mejor amigo, Ed...

Estaba llorando. Ed no lo había notado antes, ya que el hombre había estado gritando, pero ahora que se había dejado dominar por su ira, no había nada que pudiera esconder aflicción.

— ¿...Está bien? —le preguntó Ed, a la vez que era inundado con un pequeño pinchazo de miedo y simpatía, que hizo que su voz flaquera— ¿Sucedió algo...?

Ed sabía que Mustang debía haber sido dado de alta del hospital ese mismo día, y tal vez, ¿había ocurrido algo malo...? Ed, con toda su culpabilidad, entendía el enojo de Hughes, pero las lágrimas habían sido inesperadas.

Es solo que... —comenzó a decir Hughes con un ligero sollozo, intentando mantener su voz tan baja como si tuviera miedo de que alguien lo escuchara— hoy me asustó mucho. No es nada, pero... Dios... él... se lastimó y comenzó a enlistar esos malditos elementos de nuevo, y por un momento, yo... Yo pensé que lo había perdido otra vez.

Ed no dijo nada, pero su corazón dio un silencioso vuelco de compasión por el Mayor.

Lo siento —continuó Hughes, intentando sobreponerse—, no debería desquitarme contigo. Es que es difícil verlo así, aunque está mucho mejor de lo que estaba hace un par de días... Pero debiste haber venido a verlo. No hay excusa para que ni siquiera lo hayas llamado, Ed.

—Lo sé, Mayor —murmuró Ed, hablando por encima del repentino y melancólico nudo que se había formado en su garganta—, yo también lo siento... Iré a verlo ahora mismo si quiere que lo haga...

No —dijo Hughes sorbiendo por la nariz—, ahora no es el mejor momento... Estamos en su apartamento, pero él estaba lidiando con una gran cantidad de dolor, así que tuve que drogarlo con muchos sedantes. Está durmiendo, y no creo que se vaya a despertar pronto.

—Entonces, ¿mañana?

Tal vez. Él dice que necesita hablar contigo acerca de algo, así que ya veremos si puede hacerlo mañana.

— ¿Usted... usted también estará presente? —Ed no pudo evitar hacer esa pregunta, avergonzado del miedo que inundaba su voz.

El Mayor suspiró. —Sé que da un poco de miedo, Ed... pero solo actúa con normalidad, y estarás bien. Está mucho mejor que la última vez que lo viste, en serio; además, él mismo insinuó que quería hablar contigo en privado.

— ¿Sabe de qué quiere hablar...?

...Creo que tengo una idea. No te preocupes por eso. Creo, que por encima de todo, él solo quiere confirmar que estés bien.

Ed tragó saliva con dificultad. —Bien, llamaré mañana para asegurarme de que pueda ir.

Suena bien. Hablaremos mañana.

— ¿...Mayor? —preguntó Ed con precaución.

¿Sí, chico?

El niño lamió sus labios nerviosamente. — ¿Era en serio lo que dijo...? ¿Acerca de que Mustang se sacrificaría por mí? Quiero decir, ¿en serio me estaba protegiendo? ¿Fue por lo que hice en Lior?

Ed se sentía estúpido e infantil mientras hacía esas preguntas, pero tenía que saberlo. Hughes no respondió durante unos instantes, causando que el fondo del estómago de Ed cayera en el oscuro olvido.

Sí, Ed —dijo el Mayor finalmente, pero sin arrepentirse de decirlo—. La gente de Lior estaba buscando tu sangre, y sabían que el Coronel era muy cercano a ti. Lo torturaron porque se negó a decirles dónde estabas.

Ed cerró sus ojos, sintiendo un repentino escozor en ellos, luchando contra la dolorosa opresión que rodeaba a su corazón. Así que sí había sido culpa suya...

Puede que no lo demuestre... y puede que no me creas... pero Roy los ama, muchachos. Haría cualquier cosa por ti y por Alphonse, espero que ahora puedas entenderlo.

—...Hablaré con usted mañana, Mayor —fue lo único que pudo decir en el teléfono, completamente incapaz de mantener las poco reprimidas lágrimas del tono de su voz.

Oh, Ed... —se lamentó con suavidad el Mayor, pero Ed lo interrumpió con un brusco 'Adiós', y cortó la llamada, cubriéndose la boca con una mano mientras que se dejaba caer en una silla.

Ed aún estaba sentado de la misma manera para cuando Al regresó del mercado unos cuantos minutos más tarde; Al lo observó por un momento, y de inmediato preguntó qué sucedía. Ed le devolvió una mirada vacía por unos instantes, luego un leve gemido se escapó de él, y enterró su rostro entre sus manos, incapaz de explicar su dolor con palabras.


Notas de la traductora:

*Entran mis amigos Nemesis y Albert Wesker para protegerme debido a la tardanza en la actualización*

Ejem... Sí, ya lo sé, ya lo sé, me tardé demasiado, pero es que estaba en exámenes finales de la U, y ¿saben lo difícil que es sustentar como 3 proyectos para Administración, Salud Ambiental, y Psicología? Si lo saben, los compadezco; si no, esperen a que lleguen a la Universidad :D MUAJAJAJAJAJAJA

Bien, ahora que tengo 2 meses de vacaciones (mmm, es extraño darse cuenta que antes disfrutaba mucho de no tener nada qué hacer, pero ahora que estoy nuevamente en la U como que tiendo a aburrirme, y a fastidiar a todos en mi casa, sobretodo a mi perro, adoro molestar a mi perro :3) , intentaré actualizar por lo menos dos capítulos, tanto de 'Sálvame', como de 'Roommates' :)

Son las 8:32 del 7 de Junio , y acabo de terminar la traducción del capítulo 9 de 'Sálvame'; en parte, agradézcanle a mi hermana Dobato (Dobato, ¿lees las notas de traducción? xD), porque me ha estado volviendo loca con aquello de '¿Cuándo va a actualizar?', '¿Ya actualizó?', '¿Ya? ¿Ya? ¿Ya? ¿Ya? ¿Ya?', entonces... There you go, people :D

Ah, por cierto, pueden escribirme sus comentarios, correcciones, saludos, bombas, insultos (aunque realmente no leeré éstos últimos xD) al email yuzuki . kuro gmail . com (solo deben quitar los espacios, prometo responder los correos que me envíen :3).

Y por supuesto, no olviden visitar (si así lo desean) el perfil de Sevlow, quién sin su historia, no existiría esta traducción. :)

Cambio y fuera, mis pequeños seguidores del mal ;)
Yuzuki Kuro :3