Hola, Ustedes pensaban que yo había abandonado esa historia, pues no. amo mucho el Coloven como para no permitirme terminar esto. Asdadasd, Realmente quería darme un descanso de este tema. De este fic. Pronto lo terminare, quiero terminar mis fic en procesos para comenzar con un proyecto grande que tengo en mente. Eso tomará tiempo, pero bueno.

Advertencia: Estrés de los personajes, muertes(?), sangre y...psicosis.


OCTAVA BALA.

Cuando llegaron al lugar acordado, Colombia estaba ansioso y México también. Se notaba porque cuando andaban en su recorrido, no dejaban de mover las piernas o cualquier parte del cuerpo.

Pocas eran las oportunidades de que se presentara una tregua entre dos grupos que se odiaban a muerte, de hecho aquello era imposible. David solo había aceptado por que había preparado todo para ese odio a muerte que tanto profesaba a Nicaragua.

Era un complejo residencial que David encontró agradable. David era más de campo que de ciudad, de los lugares abiertos y espaciosos, no encerrados y pequeños, sin embargo aquel lugar transmitía una paz inexplicable.

Dos hombres se identificaron e informaron a Colombia y sus muchachos, los guiarían al lugar donde podrían hablar sin contratiempos ni interrupciones. Era una casa. Con un patio grande y césped bien cuidado. Colombia sabía que esa residencia era de Nicaragua, toda, por completo, así que no le extrañaría que estuviera llena de sus secuaces, amigos, empleados, entre otros. Nicaragua le gustaba la ciudad, la modernidad, a Colombia no, él le gustaba el campo, lo rural, aquello templado que podía recordarle la tranquilidad que carecía.

La sala era modesta, de un decorado claro, carecía de adornos y ciertas cosas que se encuentran en una casa familiar. Había una mesa baja de vidrio en la sala, junto con el juego de muebles de color oscuro que se veía nuevo.

Se sentaron en el mueble largo, en silencio. Miraron con cautela a su alrededor y se hallaron solos, por un momento algunos de ellos pensó que era una especie de emboscada, sería una estupidez.

Perú no había asistido por que como bien se sabía no tenía nada que hacer allí, o no por el momento. Colombia había sido notificada de la visita de Alfred y Arthur, dos policías entrometidos, ya buscaría una permanente solución a su intromisión si veía necesario y lo era, por que no había nada más fastidioso que alguien metiendo las narices donde no le llamaban, o tal vez sí; dos narices.

La puerta de la habitación se abrió y dio a conocer tres hombres morenos y de cabello ondulado y corto. Uno de ellos que Colombia reconocería a kilómetros era Nicaragua, no le prestó atención a la lujosa ropa que tenía puesta, ni a lo pulcro que están sus compañeros; Belice y Honduras, no. David lo vio a los ojos. Lo siguió hasta que se sentó en el sofá largo frente a ellos.

—Buenas tardes, caballeros – Saludo con una cortesía que sonó extraña para algunos.

David no respondió y ninguno de sus compañeros respondió, solo movieron la cabeza hacia el emisor y lo vieron con atención, pasaron unos cortos segundos y entonces se silenció el lugar y Nicaragua logro suspirar como si ya se esperaba esta reacción. ¿Por qué sorprenderse?

—Pensé que estaban relajados para este encuentro—

Argentina se arregló en su asiento.

—Acabo de enterarme que intentaste matar a México—Dijo David, Nicaragua esto no parecía perturbarle u ofenderle de hecho, sonrió suavemente, de forma educada—

—Ya lo pasado, pasado –Dijo el nicaragüense con su mejor cara de alegría, sus dos compañeros sonrieron como si aquello fuera una broma— No estoy aquí para hablar de los se hizo, porque de ser así, podríamos recordar que, David, mató a Guatemala.

Colombia guardo silencio y se puso más cómodo en el sillón, algo le decía que tendría que soportar muchas cosas, aunque Nicaragua tenía razón de hecho y nada le causaba más molestia que admitir que Nica tenia razón

—¿Qué tal están tus chicas? – Pregunto el anfitrión. David tuvo que hacer un gran esfuerzo en no suspirar con molestia y responder al mismo tiempo.

—Bien –Respondió escueto, como se esperaba — ¿Y tus chicos?

—….Creo que México te puede hablar de ellos más adelante— Le respondió el Nicaragüense con desdén educado— supongo que era de espera de alguien como tú –miro a México que le sostuvo la mirada, pero no dio indicio de algo esclarecedor.

—¿Qué es lo que quieres hacer? –Preguntó a su vez un chileno impaciente— tengo entendido que buscas una alianza—

Nicaragua asintió varias veces y recordó la espalda del sofá.

—Veras…tengo un gran negocio en manos y estoy seguro que todo será mejor si trabajamos juntos –Le explico y prosiguió para decir — sé que algunas autoridades andan rodando cerca de nosotros. Algunas personas han afirmado haber visto al pequeño desaparecido aparecer en los alrededores de su casa…

David movió mínimamente las cejas pero no expreso nada. Imaginó que Julián había sido visto, pero aunque estaba un poco más delgado y su cabello mucho más largo, no era rival para la memoria de las viejas chismosas de cualquier calle o vecindario.

—Necesito de su ayuda. — Dijo finalmente y eso era todo lo que David necesitaba saber—

— ¿Qué ganamos nosotros? – Le preguntó al momento

—Aparte del dinero…—Nicaragua sonrió por que sabía que era obvio — tranquilidad. Sé que más que el dinero y el liderazgo de todo este negocio quieres tranquilidad.

Todas las miradas se enfocaron en Nicaragua que al parecer había captado su atención. O más bien había captado la atención de David, no queria ser tan evidente, por eso frunció el ceño y parecía meditarlo por un segundos de silencio.

—Sí, eso incluye también a Julián y su tranquilidad. –Agregó porque pensaba que David esperaba algo como eso – y de tus chicas, y sé que no te importa para nada el futuro de tu negocio, ni algo aparente, no quieres ser un gran capo…aunque prácticamente lo eres…

Colombia no afirmo o negó nada, tan solo lo observo con sus cejas fruncidas y una expresión de aná de interpretar.

— ¿Cómo sé que no es una trampa?

—No lo será. Veras, porque de ti depende que este negocio vaya bien. Sé que conoces a Antonio ¿Lo recuerdas? –Nicaragua miro a México como si le hablara a él pero casi al momento de verlo unos segundos volvió a observar a Colombia que sabía exactamente a lo que se refería – Bueno, él y yo no nos llevamos bien…

—No me extraña. – Se bufo México cruzando de brazos y en sus labios se formaba una aparente sonrisa

—Pero tu si… —Advirtió Nicaragua con picardía

— ¿quieres que hable con él? –David indago—

—Sí, Un cargamento saldrá dentro de dos semanas – Explico— en el muelle, para España, Andalucía, pero antes de eso, debe de hacer una parada en Haití, Tú controlas Haití.

David apretó los labios y levanto la cabeza con una mirada entre seria y conteniendo un sentimiento oscuro, a su mente un negro recuerdo llegó con la gracia de un ave negra en su conciencia.

—Deberías de haber pensado mejor eso antes de matar a Haití – Susurro Chile con leve satisfacción, Nicaragua solo hizo un gesto como si aceptara su culpa, más en su interior sabía que no tenía por qué arrepentirse. Eran negocios —

—Creo que tienes razón— Dijo el anfitrión – pero cuando retome el curso irá a Andalucía y lastimosamente, si queremos el dinero completo tendrás que decirle a Antonio que no cobre su parte por importación.

David miro intensamente a Nicaragua y la tensión pareció aumentar.

España; Antonio fue como una especie de tutor de México y Nicaragua en su tiempo, cuando los dos se despendieron de su tutela ya habían plantados negocios en América Latina y Europa, Antonio servía de intermediario para ambos en Europa, todo hasta que Nicaragua le hizo aquel gran mal a Perú y México.

Así que Nicaragua quedo despojado del privilegio que España representaba que para ese momento pensó que no sería importante, pero David sabia lo importante que era España para el negocio en Europa, a pesar de que no conocía a España desde sus inicios, el español era realmente alguien chévere y se dudaba que fuera tan despiadado, pero si era severo.

—Quieres su favor – Dijo David después de unos segundos de meditación.

—Más o menos, sí. –

— ¿Cómo harás para que no se entere que esto no es nuestro, sino tuyo? – Le pregunto México – Nada tuyo puede entrar a España sin una comisión.

Muy elevada por cierto. O simplemente nada de Nicaragua puede entrar por Europa bajo ningún concepto.

—Ya me encargue de eso, le dije a los "Accionistas" que la mercancía era tuya—

Colombia arqueó las cejas. Miro a México y luego a Nica con una expresión inescrutable. Nicaragua quería que aceptara sí o sí.

Literalmente al aceptar cada uno se tendría en la palma de la mano del otro, si alguno de los dos flaqueaba se aplastarían. Nicaragua era avaricioso, materialista y astuto, Colombia era reflexivo, severo y desdeñoso de reconocimiento en este negocio, quería tranquilidad y esto podía dárselo. Ese era su punto débil el único que parecía conocer Nicaragua. El anhelo de la tranquilidad.

"Tranquilidad"

Lo que Nicaragua no sabía o lo que David pensaba que no sabía era que Julián ya no estaba vivo y que con eso David no tendría su tranquilidad completa

—Y… ¿Piensas pasar ileso con esa? ¿No? –Pregunto Colombia finalmente, Nicaragua asintió – Déjame ver si entendí, nos estas usando como trasporte económico. En dos semanas, partirá la mercancía a Haití…allí…

—Haremos un trasbordo en uno de tus barquitos –

Colombia no le gusto el término "barquitos", arrugo el entrecejo y se dispuso a continuar

—e irá a Andalucía.

Nicaragua asintió.

Colombia meditó por un momento. Pensó en silencio y se reclino en el sofá.

— ¿quieres que hable con España al respecto? —David pregunto – ¿para qué no te cobre el impuesto haciendo pasar que la mercancía es mía? y…Así nos dejaras en paz a mí

Y con a mi quería decir; todos.

Sabía lo que España haría si se enterara de que Nicaragua era responsable de todo aquello. Seguramente España se quedaría con la mercancía que al parecer era bastante y no contento con eso, quizá y solo quizá….querría hacer que aprendiera una lección.

Finalmente Nicaragua asintió.

—Dejaremos este juego de la guerrita, dejaras de buscar mi cabeza –Agrego con tono monótono — y yo no le cortare la cabeza a ninguno de los tuyos…

David lo fulmino con la mirada luego de un momento de reflexión aligero la expresión y sonrió, inexplicablemente sonrió. Y asintió.


Ante todo aquel protocolo: de hablar con España, realmente ese español era alguien muy ocupado, no solo tenía este trabajo si no que como se conocía, también era el dueño de una compañía de tomates y aceite de Oliva, que empleo más inofensivo, aunque tenía grandes ingresos eso podía ocultar su "otro trabajo". David se preguntó si no se le había pegado esa idea de él.

David tenia tantos negocios, a nombre de muchos Davies y…Santanderes, había pensado incluso pasar uno de esos a Norkris, o Bolivia, ¿Acaso Bolivia no empezaría la universidad pronto? ¿Cuánto estaría costando la matricula actualmente?...debería investigar eso, a la vez que investigaba a los dos metidos policías extranjeros que interrogaron a Perú….si es que eso se podía decir interrogar.

Desde luego que lo haría…cuando encontrara la tarifa para la universidad. Bolivia quería estudiar educación…

David no le gustaba esa carrera para ella, pero como todo hombre que recordaba ser no le dijo nada que revelara su desacuerdo, ella estaba bien grandecita para tomar sus propias decisiones. Así que, después de discutir la universidad más acorde a lo que se deseaba salió de la habitación.

Habían regresado a la hacienda poco tiempo después de aquella reunión, así que…en esos momentos gozaba de un lapsus de "tranquilidad" momentánea hasta que el acuerdo se sellara y fuera permanente. Ah, la tranquilidad ¿Cuántos momento tranquilo había tenido a lo largo de su vida? Recordaba su infancia y los cortos periodos de estática estancia en el encierro. En el anonimato.

David solía moverse por todo el país en ocasiones y aquello podía llegar a llenarlo de un abrumador estrés y si no fuera por México o sus muchachas, y sus palabras de aliento estaba seguro que hubiera entrado en algún tipo de crisis de ansiedad. O depresión. Lo que viniera primero.

Ahora en su cama, miraba al techo con Bolivia a su lado, hablo acerca que no le agradaba la matrícula de esta universidad por que aquella tenia beca por su buen índice, o que quizá Educación no era un carrera tan buena como Ingeniería industrial, o medicina, pero Bolivia le gustaba Educación Integral y no valió nada de lo que David podía decir para hacerla cambiar de opinión, ella quería estudiar educación Integral en la universidad que David tanto le repelía. Al final de todo aquello el colombiano no tuvo otra opción que callarse la boca y aceptar eso y cuando Norkris entro a la habitación supo que estaría de acuerdo con ella ante aquella decisión, así que no protesto. Solo escucho todo lo que tenía que ser escuchado y a la hora, ambas se marcharon, dejando al colombiano solo en la cama con algunos números telefónicos y la información del pensum de la universidad.

Su cuarto era bastante grande y había una gran ventana detrás de su cama matrimonial que pocas veces usaba para dormir. A pesar de ser el jefe de aquella hacienda productora, por obvias razones, no pasaba más de una semana allí, ahora se planteaba como sería el resto de sus días viviendo allí luego de todo lo que iba a acontecer. ¿Podría acostumbrarse a las mañanas frías? ¿Al sol del mediodía? ¿A lo verde del campo? ¿al sonido de las vacas …de los tractores…gallinas, patos?, en fin a toda la cantidad de animales en el exterior de la hacienda.

Pero mas importante. ¿Podía vivir allí con la cantidad de muertes detrás de su espalda?, acosándole. Buscaría la reclusión como siempre hacia, ¿se marcharía sin decirle nada a nadie y se encerraría?, pero el odiaba estar solo…no podía permitirse estar solo, pero tampoco podía estar rodeado de personas cuando los recuerdos le acosaban. Eran dos pensamientos contradictorios. Pensaba que su simple presencia podía perjudicarlos de muchas maneras, pero a la vez no quería que se alejaran de él, estar solo, era horroroso, estar solo con sus pensamientos. No.

Aun acostado en su cama, escucho sus pensamientos, se hizo estas preguntas una serie de veces, pero no tenía la respuesta para cada una de ellas, y si las tenía estás cambiaban continuamente. Estar solo no le gustaba, pero tampoco le gustaba que las personas que quería salieran perjudicadas por él.

Estaría solo en ese caso.

—No, David – Escuchó, y este arrugó el entrecejo confundido, él estaba solo en la habitación ¿no?. ¿Acaso estaba pensando en voz alta?

Volvió el rostro lentamente a su izquierda; con la cabeza apoyada en la almohada, el cabello negro desparramado en las sábanas blancas, sus perlas azules le observaban con atención, pues, era lo único que Julián podía ver. Solo podía ver a David.

El colombiano, echo la cabeza atrás con clara sorpresa, apretó los labios y frunció las cejas, de pronto su corazón dio un fuerte latido, una sensación de vacío en su pecho afloro y su pulso de acelero al instante. Julián estaba allí, viéndolo, con sus ojos imposiblemente azules, brillando.

—No pienses eso. – Dijo el venezolano con una voz enigmática y carente de aparente malicia.— Nunca vas a estar solo…

David no lo comprendió. Se intentó levantar lentamente y al hacerlo los ojos azules del otro lo siguieron con detenimiento. Fue entonces cuando lo vio acostado completamente vestido de blanco, sus facciones tranquilas, relajadas, era demasiado real y de su cuello se abría una herida roja y grande; La sangre broto con tanta rapidez que cubrió la ropa blanca y las sabanas. David jadeo con fuerza y se sintió mareado al ver la cantidad de sangre salir del cuerpo acostado. Podía escuchar cómo se ahogaba con su propia sangre. El cuerpo de Julián convulsiono.

—¡No!...— David grito a vacío de la habitación, cuando abrió los ojos una gota de sudor bajo por su cien. Miro a su alrededor alerta, con todos sus sentidos al límite.

En su cama no había nadie. Su habitación estaba vacía.

¿Estaba durmiendo?

¿Desde cuándo?.

Se quedó unos segundos en silencio en medio de la habitación, aun sentado en su cama, respiro profundamente, abatido, se llevó las manos al cabello y dio una última mirada a su lado, donde proyecto la imagen mentalmente en la cama, encajaba perfectamente.

Tal y como le recordaba, aquello lo perturbo de una forma que creyó imposible, rápidamente se levantó de la cama con una sensación de grima, se froto las cienes, seguido de un pesado suspiro. ¿Qué acaba de pasar?...

Había tenido pesadillas, pero eran a causa del estrés, no se sentía estresado en ese momento, ¿Qué era?. ¿Culpa?

Se quedó inmóvil, viendo por el vidrio de la ventana de su habitación, fuera de ella, había una plantación, que ni se molestó en diferenciar, en averiguar de qué era. ¿Plátanos?...¿Naranjas?...¿importaba?. La imagen de la sangre y el sonido del inútil intento de respirar sofocaron sus pensamientos, cerró los ojos.

Alguien toco la puerta, y al momento se abrió.

—¿…Patrón? –México habló desde el marco, sin atreverse a entrar por completo, aun sostenía la puerta con su mano derecha — …España está en la línea.

—Voy. Mantenlo en la línea un momento más. – Le respondió el colombiano, sin despejar la mirada del cristal. México asintió, hizo un movimiento con la puerta, estaba a punto de cerrarla, pero algo lo detuvo, miro a la cama, y luego a donde estaba David, de pie frente a la ventana. — ¿Pasa algo?

—No— Le respondió con una voz inescrutable. México se quedó un momento en silencio como si intentara descubrir algún indicio en esta sola palabra. Cerró la puerta poco después, porque si tardaba más de lo necesario España seguramente iba a cortar o se iba a impacientar.

La puerta se cerró suavemente y David dejó salir un suspiro profundo y fue como si toda la habitación suspirara con él, como si todo aquel lugar formara parte de él. De sus pensamientos, de su cuerpo.

Volvió entonces a ver a su cama, y encontró para su sorpresa a alguien sentado en la orilla contraria. De espaldas a él, su camisa blanca y pantalones negros, el cabello le ocultaba el cuello y las orejas y podía ver su cabeza levemente inclinada hacia abajo, como si estuviera viendo sus pies.

David afilo la mirada, se alejó de la ventana y sin querer mirar más, fue hacia la puerta, no quería mirar a Julián que estaba tranquilamente sentado en la orilla de la cama con la cabeza inclinada al piso.

Cuando salió por fin de la habitación, tenía el corazón dando saltos, ¿Qué le estaba ocurriendo?. Intento serenarse por que tenía que hacer algo importante a continuación y no podía permitirse que sus pensamientos le perturbaran o arruinaran su razón.

El pasillo estaba solo para su buena suerte. Miro a ambos lados y cogió el camino que le conduciría al teléfono. Pasó por la sala y encontró a Bolivia hablando con Argentina de su ingreso a la universidad, Bolivia se veía muy emocionada.

Podría tener una vida normal.

Ellos siempre se habían preocupado por su bienestar al igual que Norkris.

Al verlo entrar a la sala, le dieron un saludo con la cabeza, y volvieron a su conversación, al parecer, David aun podía fingir estar bien, pero cuando llego con México que estaba ya teniendo una conversación comentó en voz baja.

—Estás pálido. ¿Nervioso? –

Cosa que David ni se molestó en responder. Tomó el teléfono y puso un rostro serio.

—¿Aló? –

—¿David? …—Antonio sonrió desde el otro lado de la línea— Ha pasado tiempo desde que supe de ti.

—…Sí, bueno. Han sucedido cosas. –

La situación no había mejorado en absoluto. Parecían haber llegado a un callejón sin salida, como muchos que habían tomado en el pasado. Era como si alguien/algo muy inteligente pudiera hacer desaparecer todo vínculo y toda información de la forma más impresionante.

Había algunos rumor surcando de aquí para allá, pero la mayoría no tenían una base sólida, solo eran suposiciones, cosas que las personas decía cuando estaba ebria y Alfred estaba más que seguro que jamás de los jamases se acercarían a hablar con la policía.

Aun no sabían que quería decir con Nicaragua, nombres de países era lo que mayormente podían escuchar o asemejar, pero tras hacer algunas llamadas descartaron totalmente la posibilidad de envíos de cargamentos hacia estos países.

Miguel no les había sido de ayuda.

Realmente dudaba que el supiera algo al respecto. Nuevamente se encontraban estancados. No había testigos, no había pruebas contundentes y por sobretodo y a raíz de todo lo anterior no tenían ninguna orden que les permitiera registrar los muelles, galpones o trasportes que llevaban la mercancía a otros puertos.

Otra vez la investigación se detuvo por aproximadamente una semana sin avances, sin nada. Arthur no parecía estar tan frustrado como Alfred, de hecho parecía estar esperando algo, mientras que se disponía a recapitular lo que tenían hasta el momento.

Todo cambiario al momento de unos días. Cuando el teléfono de Alfred sonaría con un número desconocido.

Cuando regreso a la hacienda, se tomó la libertad de pasearse por los alrededores de la casona, solo porque dentro de unos momentos más, volverían a salir, pero quizá y solo quizá y nada más para estar seguro, quiso grabar la imagen panorámica de su alrededor.

La verdad le gustaría vivir en un lugar como ese. Era tan pacífico. Quizá si su madre estuviera viva, estaría encantada de aquel lugar. Estaría encantada.

Desde que murió, solo su muerte fue un impulso a todo lo que se había propuesto hacer, pero ahora, que no tenía un motivo para seguir se sentía algo desanimado. Había una alianza con el causante de todo su sufrimiento y él no podía hacer nada.

No estaba consciente de lo impotente que se sentía ahora que no podía hacer nada, estaba tan cerca y a la misma vez tan lejos. Pensó en las palabras de Colombia; tenía personas que proteger. ¿México tenía personas que proteger? ¿Tenía hermano? ¿Pareja?...Amigos. Si. Tenía amigos, pero aparte de eso…¿tenía algo más fuerte que le impulsaba a continuar?. No.

Su madre y la venganza pura lo impulsaron a continuar, el odio lo obligaba a continuar, las ganas de hacer su cometido; matar a Nicaragua, encontrarlo, torturarlo de la forma más inimaginable y hacerlo desaparecer. Ese pensamiento lo impulsaba, lo alentaba. Ahora, no. Ahora no podía hacer tal cosa. No podía esperar, estaba tan cerca, lo había visto dos veces esa semana y tuvo que reunir toda la fuerza de su voluntad para no dispararle en la frente.

No sabía por qué Colombia había aceptado. Respetaba su preocupación con respecto a sus seres queridos pero…¿Acaso olvido que Nicaragua era el principal responsable de la muerte de su hermana, de su primo…de Julián?.

¿Acaso olvidaba todo aquello? ¿De verdad iba a dejar que Nicaragua hiciera lo que hiciera y se fue sin más?...¿Tanto quería una vida normal?.¿Tanto le torturaban los actos que había cometido?

Había algo que diferenciaba a David de Francisco.

La soledad.

David no soportaba estar solo –aunque muchas veces lo estaba en contra de sus deseos— México en cambio podía estar solo y deseaba estarlo. A veces quería que las cosas se hicieran como él quería, pero respetaba mucho a sus amigos como para imponer su libertad.

España le había enseñado el respecto y la paciencia, pero es que a veces era tan difícil cuando el responsable de que tu vida se terminara de ir por un tubo estaba a menos de dos metros de ti, hablando y sonriendo como si nada.

Sin embargo se mantuvo sereno y tranquilo, mientras recorría la casona.

David no salía mucho de su cuarto y efectivamente estos seguramente eran uno de esos encierros obligados. No sabía que podía pasar por la cabeza de Colombia en esos aislamientos pero estaba seguro que realmente el pobre patrón no quería estar verdaderamente solo.

Cuando fue a la entrada de la casa, Chile y Argentina estaban de salida. Saludaron al mexicano rápidamente, preguntando si todo estaba listo, a lo cual México afirmó. Ambos compartieron una mirada antes de bajar las pocas escaleras e ir al garaje donde se marcharían de la hacienda sin más. México espero a que el auto se alejara por la tierra y suspiro al volver a ver el cielo azul lleno de grandes nubes. Un sentimiento de nostalgia y otro que no supo identificar se apoderaron de el por unos segundos.

—¿Está todo bien?— Pregunto México. David también había salido, estaba pálido, como si hubiera visto un fantasma, sus ojos caramelos se deslizaron por la cantidad de trabajadores que caminaban hacia su izquierda. –

Como si alguien familiar estuviera entre los trabajadores, y no era Cristóbal, por que no estaba en esa hacienda esa tarde.

—Si — Le respondió recomponiéndose poco a poco y suspiro con lentitud. Ahora veía a Julián por todos lados, era como un alma en pena, como la culpa acosándolo – Solo estaba pensando en todo lo que ha ocurrido, lo que hemos hecho….y –David sonrió poco a poco – somos unos hijos de puta.

México sonrió por que no lo decía de mala manera. Soltó una pequeña sonrisa nasal y bajo un poco la mirada oscura.

—Sí, lo somos… — Apoyó el mexicano – Aw..Pero bueno, Patrón…son negocios, cosas que se tenían que hacer.

—Si…— David ladeo un poco el rostro, como si esa frase no lo hubiera convencido y quería volver a pensarla para ver si lograba comprenderla y convencerse —

—¿Y Norkris?

—Se fue en la mañana…—Contesto el— Y Rosaura también. El acompaño a la universidad ¿sabes?...

México asintió entendiendo todo. Metió las manos en los bolsillos y continúo observando las grandes nubes blancas.

—Creo que deje el diploma de Julián en algún lado de las casas… — Le dijo México no muy seguro, distraído, ganándose una mirada de David algo extrañado.

¡Cierto!...fue en su graduación

—…Ingeniera ¿no?—

—Creo que si —México habló, de forma corta y un silencio tenso se formó entre ambos.

David rodó los ojos a los trabajadores que estaban a los alrededores de la casona, habían algunos cortando el césped alto de la plantación.

Cuando volvió a su lado derecho, permaneció tieso un momento.

Esta donde me llevaste la primera vez….¿Lo recuerdas? Cuando no querías estar solo.—

Ah.

Eso.

El recuerdo era tan distante.

—¿No se había quedado en el carro? – Pregunto en voz alta. Julián negó con la cabeza lentamente

—Ahora que lo dices, no lo sé. – México respondió haciendo que David cayo en cuenta que había hablado en voz alta – No. Creo que no. Se quedó en el escondite donde lo tenías ¿recuerdas?

David asintió suavemente.

—A veces lo recuerdo y siento que le trate muy mal.—

—Hemos tratado mal a muchas personas. ¿Por qué ahora sería diferente? – México pregunto aquello con cautela. Sonaba muy cruel, pero sonar cruel era su especialidad desde hace algún tiempo. –

David ladeo el rostro y bajo un poco los ojos como si viera hacia abajo y adelante.

—Quizá porque…le cogí cariño. – David saboreo esa parte de el – Me recordaba a alguien.

México arqueo ambas cejas, pero no dijo nada al respecto.

—Y ahora está muerto. – Completo sin ningún sentimiento su voz y volvió a levantar la mirada— Incluso si mato a Nicaragua ahora…ninguno de mis amigos volverá.

—Si mata a Nicaragua ahora, ya ninguno de sus amigos se tendrá de ir. – Le replico México, David lo observo con tranquilidad—

—…Y si muero yo…—

México se silenció.

—Si muero yo…sería lo mismo que matar a Nicaragua, ¿verdad? –

El Mexicano guardo silencio por que no sabía que decir. David jamás había insinuado –si es lo que hacía— la idea de morir.

—… ¿Qué intentas decir? –

—Nada en absoluto —le respondió el colombiano ahora poniendo una cara de confundido. – pero… ¿Sería igual? ¿No cree? –

México afilo la mirada sin querer responder.

—No me gustaría. –

—Lo sé. A mí tampoco. Y como no me gusta tampoco, la tregua es lo mejor que tenemos— David dijo aquello, y no encontró a David en ninguna de esas palabras.

La palabra "tenemos" no le gustó mucho a México.

—¿…Pasa algo?— Pregunto con la mirada clavada en el rostro de David que se encontraba absorto en la nubes blancas del horizonte, percatándose que el cielo allí era enorme…

—No. solo estaba pensando… – Le dijo el colombiano con una suave voz — Quiero tranquilidad…

—David, mientras Nicaragua siga existiendo nunca tendrás tranquilidad…no tiene escrúpulos. ¿Quién nos asegura que no intentara matarlo en cuando la oportunidad se le presente?

—…No soy yo quien me preocupa –Le repuso el otro, volvió a verlo con sus ojos caramelos que parecían adquirir una oscuridad extraña

Lo observo por unos segundos, antes de parpadear y volver la vista al frente y con una actitud tranquila bajar los tres escalones de la entrada para alejarse. México se quedó en el marco de la entrada y observo como el colombiano se perdía hacia el garaje…

¿Qué había sido todo eso?


DamistaH.

Vuelvo a mi cueva. Gracias por l