Capítulo 9

Hinata abrió sus ojos y a los pocos segundos tuvo el impulso de cerrarlos de nuevo. Se acordó de todo lo que pasó aquella noche.

Miró hacía arriba. Reconocía ese hospital. Estaba en Konoha.

Trató de pararse, pero su estómago le dolía demasiado. Se alzó su bata y se miró su estómago. Ya no había heridas ni nada, solo era una pequeña cicatriz. Sin embargo, dolía como si la herida aún estuviera abierta.

Miró su ropa a lado de la ventana y se la puso.

Seguramente no la dejarían salir, así que abrió la ventana y escapó.

Caminó hasta la torre Hokage. Kakashi estaba de espaldas mirando la ventana.

—¿Te dieron de alta? — le preguntó sin mirarla.

—Hokage-sama, ¿qué sucedió?

—Regresa al hospital Hinata.

—Hokage-sama, dígame por favor, ¿qué sucedió con Koyuki?

—Fallaste la misión.

Sus ojos se humedecieron. Era una mentira, seguramente era una mentira. Cerró sus manos en puños y preguntó.

—¿Cómo murió?

Kakashi la miró suavemente —. Sasuke.

Hinata tenía esperanzas de que no hubiera sido él. Comenzó a sollozar, todo era tan repentino.

—Tienes el collar Hinata, es tu deber protegerlo — le dijo Kakashi señalando su cuello.

Hinata bajó su mirada y lo vio.

—¿Dónde está Sasuke-kun? — le preguntó con palabras temblorosas. No sabía si quería escuchar la respuesta o no.

—En una misión — le respondió Kakashi.

Hinata dejó escapar varias lágrimas.

—¿Cuándo va a regresar? — le preguntó. Sus manos comenzaron a temblar.

—En varios años.

Hinata se derrumbó en el suelo. Aquello era tan irreal. Quería cerrar sus ojos y despertar a lado de Sasuke mirando la nieve que caía por la ventana.

Quería sentarse con él frente a la chimenea y desperdiciar el tiempo mirando al fuego consumir la madera.

Quería tomarlo de la mano y salir a explorar otras aldeas.

Quería que estuviera junto a ella.

Kakashi se arrodilló frente a Hinata y la tomó en sus brazos.

Era una niña pequeña a la que le habían roto su corazón muchas veces.

Kakashi la sostuvo en sus brazos hasta que dejo de llorar.

Hinata regresó a su casa. Hiashi y Hanabi la esperaban pues les habían notificado que se había escapado del hospital.

Hinata se recostó en su cama. Aquello era tan doloroso que quería volver el tiempo y no aceptar la misión de Kakashi. No quería recordar nada.

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—Hinata— le dijo Kiba—. Vayamos a comer dangos.

Hiinata negó. Miró la ventana, ya no nevaba ni estaba nublado, si no que el sol resplandecía y el cielo estaba despejado.

—Ya pasó un mes que regresaste de tu misión— le reclamó— ¿aún no nos vas a decir que pasó?

Hinata volvió a negar. Quería estar sola.

—Regresaremos mañana— le dijo Shino arrastrando a Kiba detrás de él.

Hinata suspiró mientras Shino cerraba la puerta. Todo era tan desesperante.

Volvió a recostarse en su cama, aunque ya eran las doce de la mañana. Necesitaba dormir y descansar.

Cerró sus ojos e intentó dormirse sin éxito.

¿Qué estaba haciendo con su vida?... Kakashi le había dicho que en una semana tenía que ir a una misión con Shikamaru y Sakura.

Tenían que ir a buscar un lugar abandonado de Orochimaru que hasta ahora se había encontrado.

Ocultó su cabeza con la sábana y puso su mente en blanco, pero aun así no pudo evitar llorar.

Su corazón dolía, estaba hecho pedazos. Sintió una gran punzada. Todo aquello la había hecho sentir sumamente mal, tenía que aceptarlo. Aunque claro, jamás lo aceptaría.

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Sasuke se abrió paso en el bosque. Su nueva misión era descubrir quiénes eran los Otsutsuki en realidad.

La noche en que hirió a Hinata por error sintió como cada parte de su cuerpo se odiaba a sí mismo, casi no lo puso soportar. Tanto que terminó asesinando a dos personas.

Cerró sus puños con fuerza.

Cuando Hinata llegó al hospital en Yukigakure no se alejó de ella ni un segundo, era insoportable pensar que podía pasarle algo mientras él no estaba.

Incluso recordaba el día en que estuvo con Kakashi.

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Sasuke agarró del cuello a Kakashi. Estaba jugando con él. Definitivamente era solo un juego.

—Repítelo — le dijo con voz áspera.

—Su misión era salvar a Koyuki de ti— le dijo Kakashi.

Sasuke lo soltó con furia, podría matar a toda Konoha si no tuviera autocontrol.

—No volveré Kakashi…

Kakashi lo miró seriamente.

—Iré a buscar a los Otsutsuki — le dijo Sasuke —. Dame la misión. Es lo único que puedes hacer.

Kakashi asintió. Todo se había salido de sus manos.

Sasuke se dio la vuelta y salió de la torre del hokage.

Fue al cuarto de Hinata.

Su cabello caía sobre la almohada del hospital. Su cara parecía cansada.

Ni siquiera sabía la razón por la que estaba mirándola tan detenidamente.

Con su corazón palpitando rápidamente acercó sus labios a los de Hinata, y los unió.

Fue el beso más dulce de su vida.

De repente no quería irse de su lado.

Quería estar con ella de por vida.

Pero eso no era posible. Él aún tenía oscuridad que Hinata nunca aceptaría.

Cerró su mano en un puño. ¿Acaso estaba loco? ¿Por qué estaba haciendo aquello?

Se sintió la peor persona del mundo. ¿Cómo la había podido herir?

¿Por qué era tan increíblemente difícil alejarse?

Salió de la habitación por la ventana. Y trató de olvidar los últimos dos meses. Tenía que olvidar ese tiempo lo más rápido posible.

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Sasuke siguió caminando.

Protegería a Konoha desde las sombras como siempre lo había hecho y jamás regresaría.

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Hinata asesinó al enemigo con una determinación impresionante.

—No era necesario asesinarlo— le dijo Shikamaru.

Hinata miró el cuerpo muerto —. P-Pero estaba en la guarida de Orochimaru.

—Lo podíamos haber interrogado—dijo Sakura mirando la herida en el pecho que Hinata le había hecho con su kunai.

Sakura suspiró. Hinata había cambiado tan poco, pero tanto a la vez.

Aun así, no podía dejar de sentirse aliviada. En el fondo estaba contenta de que su misión a lado de Sasuke hubiera terminado.

Hinata miró a la persona en el suelo. La vida era tan frágil…

Volteó a ver su kunai. Estaba lleno de sangre. Abrió una botella que tenía en su mochila y dejo caer agua sobre el kunai para lávalo.

Cerró su botella y la volvió a poner dentro de su mochila.

Los tres se pusieron en marcha, tenían muchas cosas que hacer.

El lugar estaba llenó de sustancias desconocidas. Juntaron un poco de todas las sustancias en frascos pequeños que después investigaría Sakura.

Hinata miró el lugar, era oscuro, tétrico y húmedo. Aun así, a ella le pareció cálido.

No había muchas cosas en ese lugar, solo sustancias y pergaminos antiguos.

Los tres regresaron a Konoha el mismo día.

Era un día nublado y hacía un poco de frío.

—Hokage, aquí está nuestro reporte —comenzó Shikamaru dándole el pergamino a Kakashi —. Encontramos la guarida rápidamente a las afueras de la aldea de la cascada, solo había una persona dentro, pero Hinata lo asesinó, lo único que encontramos fueron sustancias y algunos pergaminos.

Kakashi suspiró. Aquello no le daba buena espina. Pensó que sería bueno no mandar a Hinata a más misiones por el momento o tal vez…

—Retírense — les dijo —. Hinata necesitamos hablar.

Shikamaru y Sakura se miraron entre sí y asintieron. Ojalá no fuera nada malo.

—Mandaré tu solicitud de acenso a jounin — le dijo.

Hinata alzó su cabeza. Era la primera vez que sentía algo después de aquella misión. Sintió como su corazón se llenó de palpitaciones.

—Si lo pasas, te ascenderé a ANBU.

Hinata lo miró con brillo en sus ojos.

—Fallaste la misión, pero lograste adquirir la oscuridad que te faltaba.

Hinata abrió sus ojos. Era una oportunidad que no podía dejar pasar.

—El examen es en un mes, te recomiendo que comiences a practicar.

Hinata comenzó a caminar. Ese examen lo tenía que pasar a como dé lugar.

Llegó a su casa e inmediatamente fue con su padre.

—Entréname, por favor.

Hiashi la miró con una sonrisa disimulada.

—Lo haré— respondió.

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Era invierno.

Hinata miró por la ventana. La nieve caía lentamente sobre el suelo llenando toda Konoha de un color blanco.

En un mes cumpliría 25 años.

Había pasado siete años ya desde que se convirtió en ANBU.

Suspiró, él tiempo sí que se iba rápido.

—Un señor feudal en la aldea de la cascada quiere romper un trató con nosotros. Nuestro señor feudal se quedará ahí por algunos días para intentar comerciar de nuevo con él.

Hinata asintió. Su máscara cubría su cara y había arreglado su cabello en una coleta.

—Sales mañana junto a "Kaji"— Hinata asintió. Por Kaji se refería a Kyo, su compañero de escuadrón.

Los dos salieron, entre los árboles vigilaban al señor feudal, a dos acompañantes y a unos gennin que les habían asignado una misión peligrosa por primera vez.

Hinata iba utilizando su byakugan, necesitaba vigilar que no hubiera peligros a sus alrededores. Hinata señalo hacía el Norte y Kyo asintió.

Eso significaba que Hinata se adelantaría alrededor de un kilómetro para seguir buscando posibles amenazas.

Se detuvo en seco. Miró una edificación en medio de la nada. Entró.

¿Qué hacía eso ahí? Comenzó a buscar en los alrededores.

—¿Quién eres? — le preguntó una voz masculina.

Hinata contuvo su respiración. Esa voz era tan conocida y tan preciada para ella.

Comenzó a hacer sellos para escapar rápidamente, sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, Sasuke detuvo sus manos con la de él.

Tenía que atacarlo sí quería huir. Sin embargo, hacer eso no era una opción.

—¿Quién eres? — le preguntó una vez más.

Hinata comenzó a llenarse de lágrimas. Era Sasuke.

No sabía que sentir en ese mismo momento.

Su estómago se estaba revolviendo.

Quería vomitar.

Simplemente quería huir.

No quería encarar a Sasuke, habían pasado tantos años y aun así estaba tan nerviosa de estar frente a él.

Hizo un ademán de zafarse, pero antes de que pudiera huir Sasuke tomó su espada y rompió la máscara de Hinata.

Sasuke abrió sus ojos.

—¿Qué haces aquí? — le preguntó abriendo sutilmente sus ojos.

Hinata detuvo sus lágrimas.

Los dos se miraron como si el tiempo nunca hubiese pasado, como si nunca se hubieran tenido que separar, como si Koyuki nunca hubiera muerto.

—S-Sasuke-kun…

Hinata y Sasuke volvían a ser los mismos.

—Deberías irte— le dijo Sasuke.

Hinata miró a Sasuke detenidamente. El tiempo le había caído bien. Sus facciones eran más maduras y su cuerpo aún más tonificado.

Hinata sintió como su corazón se apretujaba. Pensaba que había hecho cambiar un poco a Sasuke pero al final no había podido.

Sasuke cerró sus ojos.

—Sigues siendo el mismo— susurró Hinata.

—Debes irte— le dijo Sasuke por segunda vez.

Observó a Hinata de pies a cabeza. Se veía más alta que la última vez que la había visto. Su cabello alto ahora estaba amarrado en una coleta y le daba aires de peligrosidad. Sus ojos… eran los que más habían cambiado. Ahora lo miraban con odio y un poco de desprecio.

No soportaba tener que encarar sus ojos más tiempo.

Si ella no se iba, entonces él lo haría.

Sasuke ya lo había decidido, no tendría nada que ver con ella nunca más.

Cuando estaba con ella, solo terminaba lastimándola.

Hinata comenzó a correr detrás de él. Kyo podía con la misión él solo. Por ahora necesitaba tratar de hablar con Sasuke.

Los ANBU no tenían permitido involucrarse con otras personas, ni demostrar su identidad, ni enseñar sus sentimientos, ni mucho menos abandonar la misión.

Hinata suspiró. Después de todo, ella no había nacido para ser ANBU.

—¿Por qué me estás siguiendo? — le preguntó Sasuke con una notable exasperación.

Hinata lo miró suplicante.

Ni siquiera ella sabía la razón por la que lo estaba siguiendo.

—"Tsuki", ¿qué pasó? — dijo Kyo llegando hasta Hinata.

—Mi máscara se rompió— dijo volteando hacia atrás. Como suponía, no había ningún rastro de Sasuke.

—Haré otra— dijo poniendo su mano sobre el suelo formando la máscara una vez más.

—Gracias "Kaji"— le dijo poniéndose la máscara.

Una lágrima bajo por su mejilla. ¿De verdad a Sasuke no le importaba ni un poco? ¿Por qué le dolía tanto?

Llegarían por la noche con el otro señor feudal.

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Hinata y Kyo se quedaron fuera de la aldea. Ellos se encargarían de proteger los alrededores en caso de algún ataque contra el señor feudal.

Kyo se quedó del lado Sur mientras que Hinata del lado Norte.

Hinata subió a lo alto de un árbol. Toda la aldea se veía desde ese punto.

Activó su byakugan y buscó al señor feudal, por suerte todo estaba en orden.

Desactivó su técnica y recostó su cabeza sobre el árbol, suspiró, ese día no podría dormir por si ocurría un ataque.

Abrió su mochila y sacó un bento que hizo en la mañana y comenzó a comerlo.

Abrió sus ojos de repente, el aire se sentía tenso, alzó su mirada en busca de peligro.

Arriba.

Puso su mano frente a su cara y un kunai se clavó en ella.

¿Un ataque?

Hinata sacó el kunai y sanó su mano rápidamente con su ninjutsu médico.

El próximo ataque llegó desde arriba, una espada casi la atraviesa. Hinata se movió rápidamente y activó su byakugan.

Miró hacia todos lados y volteó hacia atrás.

Habían descubierto su lado ciego.

Esperó el ataque. Sin embargo, nunca llegó.

—Te encontré— le dijo alguien por delante.

Hinata reconoció la voz de nueva cuenta. Sasuke…

Se quedó inmóvil mirando la escena frente a ella. Sasuke miraba a un Otsutsuki con odio y éste le regresaba la misma mirada.

—Apártate— le dijo el Otsutsuki.

Sasuke dejó escapar un bufido.

—Pelearé con ella— dijo señalando a Hinata—. Ella es la razón por la que vine.

Hinata se miró a sí misma y desvió su mirada a su cuello.

¿Acaso habían descubierto que ella lo tenía?

Sasuke hizo caso omiso a sus palabras y se lanzó contra el Otsutsuki.

Hinata sonrió.

Ella ya no era tan débil como antes.

—Pelearé contigo— Hinata le dijo al Otsutsuki.

Su coleta se ondeó con el aire, su máscara relució con la luz de la luna y su cara se transformó en una sonrisa.


Hola. Espero que les haya gustado el capítulo.

Ya pasaron siete años en el fanfic.

¿Qué pasará después?