Notas:
Perdonen por el retraso, pero ahora sí que tengo una excusa, sufrí un accidente y mi mano derecha se fracturo, igualmente traigo un collarín, nunca pensé que fuera tan incomodo. Es gracias a mi mejor amiga [LobVamBella] que hoy puedo traerles este capítulo, ya que ella ha tenido la paciencia suficiente para escribirlo por mí mientras yo le dictaba, las cosas que fuimos a pasar no se imaginaran. Hablando sobre el capitulo el final está bastante cerca, me gustaría saber que les gustaría que hubiese en el, he de decirles que dejo a un lado la idea de la boda porque me estoy esforzando en escribir una buena boda para compartamos el amor jeje. Y aunque estoy un poco en contra de que en un solo capitulo los dos personajes principales narren alternadamente no encontré una mejor forma de hacerlo. Para mis queridas lectoras que siguieron Compartamos el amor también tengo buenas noticias y es que muy pronto tendrán el final, aun trabajo en ello. Nuevamente pido disculpas y espero que os guste esta actualización, lo hice lo más prolongada posible para recompensar todo este tiempo sin nuevo cap. ¡Cuídense! ¡Besos!
Con cariño: Jennifer Hernández.
POV Candy
Intente con ganas quedarme dormida, así el hambre no estaría tan presente… el lugar era tan oscuro que por más que cerré mis ojos una y otra vez no pude ver con claridad… Igual de nada me serviría el ver… Sentí frio, y estuviese congelándome si no hubiera sido por Marisa. Aun así titirite de frio, suspire… ¿Qué más me quedaba? Poco a poco mis parpados fueron volviéndose cada vez más pesados, me di por vencida y caí en un profundo sueño… Después de tener una pesadilla abrí los ojos de golpe e intente calmar mi respiración, el sonido de la puerta se escucho entonces…
-¿Marisa?-
-Marisa no volverá- Dijo Patrick acercándose
-¿Qué? ¿Por qué?- Me asuste, su mirada ya no contenía mas ira como la tarde anterior, ahora era una mirada diferente.
-No ha sido buena empleada… pero Candy, yo he venido a disculparme por mi reacción, es que no podía permitir que te fueras de mi lado- Parecía sereno, pero eso no logro tranquilizarme.
-No iba a irme- Tenia yo mi motivo, y era la seguridad de Terry… Por la rendija podía ver como comenzaba a alzarse el sol, el frio ya había desaparecido igual que la noche…
-¿Enserio? ¿Es que acaso ya has aprendido a amarme? Sabía que así seria… Pero bueno… - Me sonrió mostrando su dentadura… subió a mi cama y coloco sus manos a ambos lados de mi rostro. ¿Qué estaba haciendo? –Vamos Candy… soy un hombre y como todo hombre que soy tengo algunas necesidades…- Comenzó a rozar mis mejillas, me quede estática ¿Enserio haría lo que estaba pensando? Me llene de terror y entonces comenzó a besar mi cuello.
-Patrick ¡No, no!- Grite mientras me removía, pero no podía hacer nada, ni levantar mis piernas, las malditas sogas no me lo permitían. Comenzó a romper mi vestido y yo ya lloraba nuevamente.
Besó mi rostro y también todo mi cuerpo; Me sentí asqueada pero por mas gritos que pude lanzar supuse que nadie vendría a ayudarme, aun así lo hice con toda mi fuerza, que ya era poca, jale mis manos y mis piernas… sentí que las sogas cortarían mis muñecas y tobillos pero no podía permitir que… Ni siquiera quería pensarlo… La desesperación comenzaba a invadirme al igual que sus sucias manos. Empezó a desprenderse también de su ropa y beso mi boca para acallar mis gritos, lo vi como una oportunidad y yo… le mordí fuertemente.
-¡Estúpida!- Me abofeteo y vi cómo comenzó a salir un hilillo de sangre de su labio inferior, aun así no se detuvo. Intento abrir mis piernas pero cerré mis rodillas… De la nada deje de gritar una negativa para reemplazarlo con el nombre de Terry, no supe porque lo hice, pero mientras más gritaba su nombre, lo sentía de alguna manera y aunque tonto sonara, más cerca de mi… Cuando me escuchó desistió de separar mis piernas y tomó mi barbilla con fuerza.
-Ese imbécil no vendrá Candy, entiéndelo.- Beso mi boca otra vez, pude saborear el sabor metálico de la sangre… Cuando volvió a lo que intento hacer anteriormente comencé a resignarme… nadie me ayudaría… ¿Para qué gastar mis fuerzas si el terminaría aprovechándose de mí?... Pero entonces escuche los gritos de Marisa atrás de la puerta, la golpeaba una y otra vez…
-¡Candy! ¡Candy!-
-¡Marisa!- Solté… Patrick se giro y maldijo por lo bajo.
-Igual no podrá hacer nada- Los gritos de ella dejaron de escucharse pero ahora los golpes eran cada vez mas fuertes…
-¡CANDY!- Esa voz… Aquella voz que solo le pertenecía a una persona, aquella persona que había traído tanto a mi vida, que con sus actos había creado a una nueva Candice, más madura quizá. Aquella persona que yo amaba con mi alma y que no deseaba le dañaran, aquella persona… que era el amor para mi… ¡Esa voz era de Terry!
-¡TERRY!- Grite ya no con fuerza porque de ella ya no quedaba nada, si no con mi corazón…
Patrick parecía haberse dado cuenta, pero no se había detenido, como si pensara que esa puerta era indestructible, impasable… Los golpes en la puerta dejaron de escucharse, temí por unos segundos, pero entonces la puerta se vino abajo y Patrick salto del susto. Terry se levanto sobando un poco su hombro y cuando miro la escena en la que me encontraba vi una inmensa furia en su mirada.
A ambos lados de su cuerpo sus brazos colgaban con las manos hechas puño. Tomó a Patrick de encima de mí y comenzó a golpearlo con una fuerza que jamás me hubiera imaginado. No dijo ni una sola palabra mientras lo hacía, solo escuche los gemidos de Patrick por los golpes, el pobre no había podido ni defenderse…
Entonces Marisa entro corriendo sonriente con los ojos llorosos, cuando iba a acercarse a mi Terry tomo su brazo y la miró, entonces volvió la vista a mí y la soltó. Como si no estuviera seguro de si podría confiar en ella. Marisa desató mis cuerdas y aliviada intente cubrir mi ropa interior con los pedazos que quedaban del vestido. Terry se sentó a mi lado y me dio su saco. Tomo mi barbilla y me giro, se veía tan guapo aunque igualmente cansado, miraba con detenimiento mi rostro y eso me dio oportunidad para observar el suyo también con una barba comenzado a crecer ¿Hacia cuantos había comenzado a descuidarse?, vi bajo ese mar azul unas grandes bolsas ¿Habría dormido bien? Acaricio levemente mi mejilla y me sorprendí del pequeño dolor que sentía, limpio mi boca preocupada pero vi la tranquilidad en sus ojos después de saber que no salía de mí. Me abrazó inesperadamente con fuerza y suspiro contra mi cabello, me sentí tan protegida, tan calmada, ese miedo parecía haberse ido cuando aquel mi malcriado príncipe apareció por la puerta. Entro en aquel momento Albert mirando hacia ambos lados con su gente detrás.
-Llévenselo- Les dijo y estos levantaron a un Patrick demacrado. Albert giro su rostro hacia mí, me miró y me sonrío, entonces mis ojos se abrieron, él…él… él sonreía para mí…
-¿Estás bien?- Solo logre asentir. De la nada Terry me cargo en brazos y no desee reprocharle, solo le abrace aun mas acercando mi rostro a su cuello. Suspire, el olor a maderas tan característico de él me hacia tranquilizar ¿Todo estaría bien de ahora en adelante no? Vi a Marisa siguiéndonos los pasos ¿Qué sería de ella? Después de todo trabajaba para Patrick, me pregunte que harían con él…
En la entrada principal dos personas más estaban. No le preste mucha atención pero entonces vi a la chica que había visto entre los arbustos, acompañada de un hombre no muy alto. Marisa se coloco junto a ella y pude observar la similitud de sus rostros. Marisa vestía de pantalón con una blusa algo ajustada, sus cabellos rojizos y lacios caían libremente, era un poco más alta que su compañera o tal vez las zapatillas oscuras que llevaba la hacían ver así, la otra chica en lugar de rojizos cabellos tenia pequeños bucles castaños, el rostro en si era totalmente igual, a excepción de que esta otra usaba gafas, ella vestía con un traje de vestir, pero pude ver la diferencia en ambas… A pesar de no ser tan similares en su aspecto me di cuenta de lo totalmente diferentes que eran en cuanto a gustos, que pude notar gracias a la mano de aquel hombre que rodeaba su hombro, siempre vi a Marisa como alguien fuerte de carácter y valiente sobre todo, vi a su gemela como alguien que siempre desprendía paz, que siempre sonreía… Terry se detuvo frente a ellos y solo asintió la cabeza, ¿De dónde los habrá conocido? Me pregunte.
-Sera mejor que nos marchemos- Dijo Albert sacando las llaves de un coche, Terry no hablaba… y yo, ya no sentía fuerzas para hacerlo. Después, todo sucedió muy rápido, del segundo piso se escucharon unos disparos y entonces Patrick bajo corriendo con un arma en las manos. Terry me bajo de sus brazos rápidamente para colocarse a un lado de mí, enlazo mi mano y la suya y presiono con fuerza… Todo estará bien, sentí poder escucharlo.
-Esto parecerá un cliché- Dijo Patrick sonriendo- Pero si no eres mía Candy, no eres de nadie más- Enseguida de eso…disparo el arma…
POV Terry
-Buenas noches Terrence- Dijo con una gran sonrisa en el rostro. ¿Realmente eran buenas? No lo creía…
-¿Qué sucede?- Lo mire despectivamente, ¿Como era capaz de sonreír así?… aun viendo la situación.
-¡Vamos anímate un poco!- Entro como Pedro por su casa, así sin preguntar.
-Espero que no estés hablando en serio-
-¿Fuiste a cenar con Robert? Me alegro- busco en mi refrigerador y tomo una botella de agua, después tomo asiento en mi sillón. ¿Cómo era que se atrevía? Lo mire como solía mirar, con frialdad, con ira tal vez, la sonrisa en su rostro desapareció. –Ok, ok comprendo… Pero por favor… ya no me mires así ¿Quieres?-
-¿A qué has venido entonces?- Se levanto y sacudió su saco.
-Se donde esta- Mi respiración se detuvo, mis ojos se abrieron. ¿Acaso tendría a Candy a mi lado pronto? Por fin una esperanza llegaba a mi… por fin sentí que Candice estaría nuevamente conmigo y podría llamar entonces a este departamento oscuro un… hogar…
-Perfecto entonces, vamos- Tome mi saco pero él me detuvo…
-Terry aun tenemos que ver el lugar y los riesgos que podríamos tener, no podemos ir así como así-
-¿Entonces? ¿Qué esperas?-
-Mira, hablemos con Albert y mañana al amanecer vayamos, ahora sería peligroso tanto como para ella como para nosotros-
-Pues vamos entonces- Tome mi saco, no podía esperar ni un día más, estaba ansioso, necesitaba tenerla de una buena vez conmigo, no estaba seguro de lo que el tal Patrick podría hacerle o de las condiciones en las que podría estar…. Sentí tanta rabia… pero estaba seguro de que la podría descargar…
Llegamos al afamado hotel, mire a la recepcionista, era la misma que me había complicado las cosas la ultima vez, me acerque a ella, la verdad era que no tenía ni tiempo ni paciencia, debía ir con Albert para salvar más pronto a Candy de aquel imbécil. En cuanto me miro me dijo el número de piso y la habitación en la que estaba…
-Señor Grandchester buenas noches, el señor Andrew acaba de subir hace unos momentos, está en el quinto piso, habitación 306- Trago grueso
-Gracias- Deje el elevador que parecía nunca llegar y corrí por las escaleras
-¡Ey Terry! No todos tenemos piernas tan largas como las tuyas- Me grito Boswell respirando con dificultad pero ¿Qué esperaba? ¿Qué me moviera tranquilamente cuando ya sabía dónde estaba Candy? Llegue algo cansado hasta el quinto piso pero respire hondo y me repuse. Parecía que Jhon se había quedado atrás, pobre hombre, camine por el pasillo buscando la habitación, recordé aquella vez en la que entre a ese viejo departamento…encontré la 306 y cuando iba a tocar la puerta un grito desde dentro hizo que me detuviera…
-¡ALBERT!-
-Maldita sea Valery ¿Quieres callarte de una maldita vez?-
-Es que, es que no puedes dejarme ¿Qué te pasa? ¿Eres estúpido o qué?-
-Precisamente porque fui un estúpido estoy cancelando la boda ahora mismo-
-Albert, sé que han pasado cosas difíciles, gracias a la tonta pecosa, pero todo mejorara. ¡Vamos por favor!-
-No le llames así, esto fue un error desde el inicio Valery, ni siquiera me gustas- Quizá no debería pegar la oreja a la puerta… la verdad tenía prisa, pero tal vez era lo mejor para él, el dejarla de una buena vez, ¿Acaso volvía a ser el mismo?..
-Por Dios… Albert yo te amo, y aunque tú no me quieras es lo mejor para tu negocio, ¡Es lo mejor para tú familia!
-La cual estoy perdiendo por mi actitud déspota y arrogante-
-Esa mocosa sí que te ha metido muchas cosas en la cabeza. Fue un milagro que Patrick se la llevara ¿Qué no te das cuenta?- Escuche silencio y entonces un grito de parte de ella
-¡Suéltame!- Parecía que las cosas se habían puesto duras ¿Debería intervenir?
-¡TU SABIAS DONDE ESTABA! ¡MALDITA BRUJA!- ¡Maldita sea! Las ganas de darle una buena tunda a esa mujer comenzaban a aparecer en mí.
-¡Albert! ¡NO TE PERMITO QUE ME HABLES ASÍ!-
-Es lo que te mereces… ¡LARGATE DE AQUÍ!- Menos mal mi querido amigo, se te ha caído la venda por fin ¡Qué bien!
-Me decepcionas, creí que eras mucho más inteligente, pero ahora veo que me he equivocado- ¿Eso eran sollozos?
-No lo voy a repetir otra vez Valery, lárgate de aquí y no vuelvas-
-¡Debería darte vergüenza! Ahora la gente me señalara. Pero no importa, tú te lo pierdes, igual… no sabrás donde esta Candice- Esa maldita… ah…no pude reprimir un suspiro, en cualquier otro momento me hubiese vuelto loco al escuchar eso pero ahora… yo lo sabía, y no necesitaba de su información. La puerta se abrió de repente y me miro abriendo sus grandes ojos color lodo, negó indignada con la cabeza cuando le sonreí y se marcho, me gire para verla irse y encontré a Boswell recargado en una pared, respiraba aun agitado…
-¿Terrence?-
-¡Amigo mío!- Comenzaban a dolerme las mejillas de tanto sonreír
-Imagino que tienes noticias, si no fuese así juro que no vería esa sonrisa- Asentí
-¿Quieres un poco de vino?- Boswell apareció detrás de mí y ambos entramos.
-Yo si quisiera un poco Señor Andrew- Y se desplomo sobre uno de los sofás, yo negué con la cabeza.
-Me gustaría hablar sobre lo acontecido y sobre la mala educación que he mostrado al escuchar a través de la puerta, ahora tengo un tema más interesante, y es que este amigo de aquí- dije señalando a Jhon- ha descubierto donde está mi pecosa- Albert asintió después de dar un trago, ambos estábamos tranquilos. Todo iría bien ¿No?
Pasamos horas hablando del lugar, de la estrategia, de los hombres… Vamos, no necesitábamos tanto a mi parecer, solo llegar dar unos cuantos golpes e ir a por mí pecosa, pero, bueno… era bueno tener unas cuantas precauciones. Me levante del sofá y vi la hora…
-¿Podemos ir ya?-
-Tal vez deberíamos esperar al amanecer, entonces podre hacer unas cuantas llamadas- Me desplome nuevamente… estaba ansioso… mis parpados comenzaron a cerrarse, Jhon se había ido hacia una hora para hablar con Marina y para arreglar unos papeles, no tenía idea de para qué pero no quise preguntar. Y Albert hacia sus cosas. El sueño por fin me venció y todo fue oscuridad, de pronto una luz ilumino el centro del sombrío lugar. Candice apareció frente a mí y me sonreía con esos ojos esmeralda enamorados… Camine hacia ella, pero cada vez se iba más lejos. "Espera" grite, pero entonces alguien la envolvía en sus brazos y Candy gritaba y pataleaba "!NO!" Grite mil veces y entonces desapareció, volviéndose todos oscuro nuevamente. Salte en el sillón y mire a mí alrededor. Vi a Albert al teléfono mirándome con preocupación, me levante y me serví agua.
-Deberías darte una ducha, en un rato mas iremos por ella-
-¿Cuánto tiempo me dormí?-
-Unas 4 horas, Terry estuviste en vela casi toda la noche dándole vueltas a un asunto que ya estaba arreglado, y sé que estos últimos días no has dormido muy bien tampoco. Ahí está un traje, estoy seguro que te quedara, date un baño rápido anda, no querrás que Candy te vea tan mal- Mire mis ropas, tenía razón… Entre a la ducha y me enjuague rápidamente, me vestí y salí. Unos hombres de negro estaban ahí, miré el reloj, eran las 4:26 am. Subimos a un coche y su chofer manejo durante aproximadamente una hora a través de un camino empedrado. ¿Tan lejos se la había llevado? Cuando llegamos a la propiedad el sol comenzaba a alzarse en el horizonte, los hombres de Albert que venían en coches detrás de nosotros se movieron sacando armas alrededor de la propiedad. Wow. Jhon Boswell ya esperaba por nosotros apoyado en un convertible rojo, con Marina al volante.
-Entraremos con cuidado, no sabemos dónde podría estar- Explico Albert a su gente, me sentí un inútil en ese momento…
-No es necesario- Interrumpió Jhon- La tienen en una habitación en el ático- Ese Patrick era un maldito hijo de…
Entre con Albert y unos cuantos nos siguieron, desde el pasillo vi a una chica de cabellos pelirrojos golpeando la puerta mientras gritaba insistentemente ¿Qué pasaba? Corrí rápidamente y al acercarme escuche las negaciones de Candy y la furia me embargo…pero entonces, también escuche que gritaba mi nombre… Dios mío.
La tome del brazo y la aparte, ella lloraba y cuando vi su rostro durante ese fragmento de segundo me di cuenta de lo parecida que era a Marina. Deje a un lado ese pensamiento y grite el nombre de Candy a todo pulmón, escuche su respuesta. Comencé a alejarme de la puerta y entonces con toda la fuerza de la que fui capaz la derribe con el hombro, me levante y lo sacudí un poco, levante la mirada y encontré una escena que había hecho estallar mi ira aun más. Candice estaba atada a esa cama, en ese cuarto tan lúgubre sin ventanas, ya no traía mas aquel desgastado vestido azul, ahora traía uno ámbar aunque hecho tirones por las sucias manos de aquel hombre, vi amoratada su mejilla ¿Se había atrevido a golpearla? Vi un poco de sangre en su boca y entonces mi corazón se detuvo, mi inspección pasó en menos de un segundo puesto que al otro momento ya tenía a Patrick medio desnudo entre mis puños.
Él ya no se defendía cuando de reojo vi como la pelirroja se acercaba a Candy, la tome del brazo y mire a la pecosa como esperando su consentimiento, Dios… que bellos se veían sus ojos, parecía aliviada. La solté y entonces fue a desatar las sogas que la ataban, se incorporo en la cama y sobo sus muñecas. Me senté junto a ella y la cubrí con el saco, vi que moría de vergüenza… Tome su barbilla con mi mano delicadamente y la gire hacia mí, inspeccione su rostro y al hacerlo acaricie su mejilla amoratada, debajo de sus grandes ojos vi las ojeras que comenzaban a formarse, se veía pálida… ¿habría comido? Vi su boca entonces y limpie la sangre agradecido de que no fuera de ella. La abrace contra mí e inhale su dulce aroma a rosas…
-Llévenselo- Dijo Albert haciendo presencia. Su gente levanto al jodido bastardo y se lo llevaron, Albert le sonrió a Candy y vi la sorpresa en los ojos de esta, si mi pecosa, todo está mejorando…
-¿Estás bien?- La vi asentir, estaba preocupado ¿Acaso estaba muda? ¿Traumada? Necesitaba con urgencia escuchar su melodiosa voz pero aun así no dije nada, debía comprender lo fuerte que habían sido estos días para ella. La cargue entre mis brazos para salir de ahí, el lugar comenzaba a asfixiarme, no se negó y me abrazo acercando su rostro a mi cuello, menos mal me había dado una ducha, me sentí tan bien con el calor de su cuerpo acompañándome nuevamente. La chica pelirroja nos seguía el paso…
En la puerta estaban Jhon que abrazaba a Marina… la pelirroja se coloco junto a ella y me di cuenta de que efectivamente eran familia. Me detuve frente a ellos aun sin bajar a Candy y asentí… No tenía otra idea de explicar lo agradecido que estaba, pensé que ellos comprenderían. La pelirroja me levantaba curiosidad ¿Por qué estaría ahí? ¿Trabajaba para el tal Patrick? La verdad no quise pensar mucho en ello, tenía a Candy conmigo y era todo lo que necesitaba.
-Sera mejor que nos marchemos- Dijo Albert sacando las llaves del coche, entonces unos disparos en el segundo piso llamaron mi atención. ¡Maldita sea! ¿Aun no habían sacado al estúpido del lugar? Patrick bajo corriendo con un arma entre las manos, baje a la pecas a regañadientes pero rápidamente y la coloque detrás de mí, no podía permitir que le hiciera más daño. Tome su mano, deseaba sentirla a mi lado, sentir que no era una pesadilla, que era la realidad, nuestra realidad. Todo iba bien, pero esto no detendría nuestra felicidad…
-Esto parecerá un cliché- Dijo Patrick riendo irónico -Pero si no eres mía Candy, no eres de nadie más- Enseguida de eso…disparo el arma…
Supe que fue buena idea tener a Candy detrás de mí, pues yo recibí la bala en lugar de ella, me sentí feliz de haber podido protegerla por primera vez. Pero entonces me derrumbe en el piso, todo comenzó a dar vueltas. Otros disparos se escucharon y vi a Patrick caer delante de mí, nuevamente se lo llevaron. Candy se arrodillo a mi lado y escuche su llanto, aunque también su voz, lamentablemente se escuchaba triste, no como me hubiera gustado escucharla, pero era mi nombre y siempre lo pronunciaba de una bella forma, como solo ella sabía hacerlo. Me desplome entonces completamente y Albert me giro, vi sus ojos preocupados y llenos de sentimiento, definitivamente ya no era el Albert frio…vi a Marina y a la pelirroja abrazadas, Marina retenía un llanto inminente y Jhon… bueno, Jhon parecía no creérselo.
-¡TERRY! ¡MIRAME!- Con gusto lo hare pequeña pecosa, podría hacerlo todo el tiempo… Quise contestarle pero no pude. Toque mi abdomen y mi mano se lleno nuevamente de sangre… Maldita sea. Todo se volvió cada vez más oscuro, por más que intente enfocar mi vista en sus preciosas esmeraldas yo caí en un oscuro precipicio…
POV Candy
Desperté agitada, me senté y sentí el sudor resbalar por mi frente, hice las cobijas a un lado y me puse de pie. Ya había anochecido y yo desconocía la habitación... Aun así encontré el baño y lave mi rostro, mire mis manos llenas de sangre y entonces recordé... Le habían disparado a Terry… no había sido una pesadilla. Después del disparo yo me había vuelto loca, pensé que me había quedado sin fuerzas pero cuando lo vi caer comencé a gritar nuevamente su nombre, parecía tranquilo. Le exigí que me mirara y mirándome se desvaneció. Lo subieron rápidamente al coche y yo hice presión sobre su abdomen, debía detener el sangrado…
-Albert vamos a un hospital- suplique
-No podemos- el coche iba a una alta velocidad
-¡ESTA MURIENDO ALBERT!- Las lagrimas no paraban de surcar mi rostro, me sentía desesperada, sentí que lo perdía.
-¡HE DICHO QUE NO PODEMOS! Estoy también preocupado Candice, un medico nos espera ya. Todo estará bien, todo estará bien…- Eso ultimo parecía que se lo decía mas a si mismo que a mí. Llegamos y lo cargaron en una camilla introduciéndolo a la casa desconocida yo corrí detrás de él. Subieron por unas escaleras y entraron a una habitación a la que no me permitieron ingresar… Me senté en el pasillo, sujete mi cabeza entre mis manos llenas de su sangre y llore hasta quedarme dormida… Supuse que Albert me había llevado en brazos hasta esta habitación.
Regrese a la recamara y sobre una silla vi un vestido que me puse rápidamente, me coloque los zapatos y abrí la puerta.
-¡Albert!- Di un respingo, me había asustado verlo ahí a punto de tocar.
-Es sorprendente que sea la segunda vez que me sucede- Dijo contrariado
-¿A qué te refieres?-
-Olvídalo, ¿Vas a buscarlo?- Parecía sereno, yo ya no temía tanto a su reacción…
-Sí ¿Cómo esta? Dime que mejor- Cerré mis ojos deseándolo con mi alma.
-Mejor, he venido a buscarte para eso, Jhon dice que está inquieto, ven- ¿Quién era Jhon? ¿El médico? Me condujo a través de pasillos y no quise preguntar en donde nos encontrábamos, era lo menos que me importaba. Afuera de la habitación estaba el hombre que acompañaba a la hermana de Marisa, me sonrió y yo le mire de arriba abajo inspeccionándolo por primera vez.
-Qué bueno que la traes Al, este viejo ha estado volviéndose loco, mucho gusto en conocerla, mi nombre es Jhon Boswell para servirle- Termino besando el dorso de mi mano, que retire inmediatamente.
-Un placer ¿Terry esta aquí?-Pregunte a Albert, este asintió. No tenía tiempo para esto, necesitaba ver a Terry, después habría tiempo para aclarar mis dudas sobre ese hombre y la chica que le acompañaba –Si me disculpan- Dije evadiendo el saludo del tipo y entrando apresuradamente a la habitación. Esta se encontraba en penumbras, el balcón estaba abierto y el aire soplaba con fuerza, provocando que las cortinas color tinto se movieran escandalosamente. La única luz que había eran las de los aparatos a lado de la camilla de Terry y la que provenía de la luna… Me acerque a él en silencio y lo vi con los ojos cerrados, el torso desnudo cubierto más que por una venda y una débil sabana ¿No tendrá frio?
-Hola Pecosa- Susurro
-¡Terry! ¡Qué bien que estés vivo! ¡Temí tanto el perderte!- Me acerque aun mas de golpe y lo abrace.
-Auch- Escuche el débil lamento salir de su boca.
-Perdóname- Me sentí avergonzada y abrumada, también tranquila y enamorada…
-No te preocupes, a demás, dicen que hierva mala nunca muere- Entonces me derritió con su deslumbrante sonrisa, me sentí tan agradecida con la vida…-Además, nadie te dijo que me soltaras, ven aquí- Abrió sus brazos invitándome a sentirlo cerca nuevamente y no me negué aunque temía hacerle daño, se movió hacia un lado y me pidió me recostara… No me negué. Acaricio mi cabello y entonces levante mi mirada hacia su rostro, se veía tan guapo… en especial sus marfilados labios, tenía tantas ganas de sentirlos contra los míos, como aquella vez frente al lago.
-¿Qué tanto ves?- dijo aun con los ojos cerrados y yo me gire esperando no notara mi sonrojo
-Nada- Parecía juguetón pues soltó una risilla, pero entonces dijo:
-Candy… perdón-
-¿De qué te disculpas Terry?- Ahora parecía serio.
-Por no haber podido ayudarte de otra manera en el colegio, por haberte dejado ir aquella noche en el hospital, por no haber ido a buscarte después, por no haber podido protegerte desde un principio, por Dios Candy… perdóname-
-Terry no tengo nada que disculparte, todas esas cosas fueron sucesos que nos hicieron más fuertes a ambos, sucesos que hicieron que nuestro amor perdurara, que nuestro amor se hiciera más grande… Yo te amo Terry y te amo con todos tus defectos y con todos los errores que cometimos AMBOS en el pasado… Todo quedo en el pasado, vivamos nuestro feliz presente, nuestro feliz futuro- Quería dar por terminado el tema, no me gustaba hablar de esas cosas que tanto daño nos hicieron, ahora solo debíamos disfrutar la compañía y el amor del otro, por fin nos teníamos… Se acomodo lentamente apoyando su cabeza en el brazo izquierdo, se coloco a mi altura y giro mi rostro con la mano que acariciaba mi cabello, se acerco a mi boca… vaya, lo deseaba tanto que ansiosa cerré mis ojos y me acerque a él.
-Pecosa… te amo-
-Y yo a ti mocoso malcriado- Sonreímos y volvió a besarme, podría pasar toda la vida haciéndolo, jamás me cansaría… reí por dentro avergonzada de lo que acababa de decir, pero era la verdad. Se acomodo a mi lado y respire su aroma… con la luz de la luna como testigo declaramos nuestro amor y nuestro perdón injustificado, entonces, nos quedamos dormidos…
POV Terry
Desperté en una habitación desconocida, rodeado de extraños aparatos. La puerta del balcón estaba abierta de abierta en par, la luz de la luna iluminaba levemente y el viento movía las oscuras cortinas. Me levante a pesar del dolor.
-Es mejor que te quedes recostado- Escuche a Jhon que volvía desde el balcón.
-¿Qué paso?- Obedecí, la verdad no me sentía muy bien.
-Aquel imbécil logro escapar, bajo y te disparo no hay mucho que decir, tampoco te perdiste de mucho bueno… solo mucha de tu sangre- Instintivamente toque mi abdomen
-Llevas inconsciente unas cuantas horas, Al no quiso llevarte a un hospital, prefirió que te atendieran aquí-
-Sus motivos tendrá… ¿Dónde está él? ¿Dónde está Candy?- Al recordarla me reincorpore precipitadamente
-Cálmate amigo, ella está bien, se quedo dormida fuera de donde te atendieron, estoy seguro que debe estar muy cansada.
-Necesito verla- Comencé a desconectar los curiosos y molestos cables que cubrían mi pecho
-Terry no- Quiso detenerme pero basto con mirarle, me levante y sujete el pantalón que parecía caer de mi cintura.
-No lo entiendes Jhon- Abrí la puerta y me encontré a Albert en el pasillo
-Regresa a la cama-
-No sin antes ver a Candy-
-Iré por ella, pero entra en la habitación- Regrese no muy contento y me cubrí con la sabana, cerré los ojos… La noche era fría y la habitación era oscura, aunque realmente no era como si me molestara mucho. Entonces sentí una presencia en la habitación, el olor a ella se expandió por el lugar…
-Hola Pecosa- Susurre, no tenía tanta fuerza.
-¡Terry! ¡Qué bien que estés vivo! ¡Temí tanto el perderte!- Me abrazo de golpe y sentí su codo en mis costillas.
-Auch-
-Perdóname-
-No te preocupes, a demás, dicen que hierva mala nunca muere- Le sonreí y me devolvió la sonrisa- Además, nadie te dijo que me soltaras, ven aquí- Abrí los brazos invitándola a seguir, me acomode de tal manera en la que ella se recostara a mi lado y no se negó. Acaricie su suave cabello y sentí su mirada sobre mí. -¿Qué tanto ves?- Entonces se giro como si la hubiera descubierto -Nada- Reí levemente pero entonces recordé algo que debía hacer.
-Candy… perdón-
-¿De qué te disculpas Terry?- Ahora parecía serio.
-Por no haber podido ayudarte de otra manera en el colegio, por haberte dejado ir aquella noche en el hospital, por no haber ido a buscarte después, por no haber podido protegerte desde un principio, por Dios Candy… perdóname-
-Terry no tengo nada que disculparte, todas esas cosas fueron sucesos que nos hicieron más fuertes a ambos, sucesos que hicieron que nuestro amor perdurara, que nuestro amor se hiciera más grande… Yo te amo Terry y te amo con todos tus defectos y con todos los errores que cometimos AMBOS en el pasado… Todo quedo en el pasado, vivamos nuestro feliz presente, nuestro feliz futuro- Quería dar por terminado el tema, no me gustaba hablar de esas cosas que tanto daño nos hicieron, ahora solo debíamos disfrutar la compañía y el amor del otro, por fin nos teníamos… Se acomodo lentamente apoyando su cabeza en el brazo izquierdo, se coloco a mi altura y giro mi rostro con la mano que acariciaba mi cabello, se acerco a mi boca… vaya, lo deseaba tanto que ansiosa cerré mis ojos y me acerque a él.
-Pecosa… te amo-
-Y yo a ti mocoso malcriado- Sonreímos y volvió a besarme, podría pasar toda la vida haciéndolo, jamás me cansaría… reí por dentro avergonzada de lo que acababa de decir, pero era la verdad. Se acomodo a mi lado y respire su aroma… con la luz de la luna como testigo declaramos nuestro amor y nuestro perdón injustificado, entonces, nos quedamos dormidos…
¡Nos leemos en el próximo capítulo! Y nuevamente una disculpa! Igual pronto me quitaran el yeso y podré escribir con más libertad! Besos y abrazos!
