Mis disculpas por excederme un poco en la extensión de este capítulo, pero era necesario.
Disclaimer: Avatar: la Leyenda de Aang no me pertenece, yo solamente me eh encariñado con sus personajes
Capitulo 9 RECUERDO
Suki y Sokka han vuelto a la base de las gitanas, esta muy vacía ahora. Ellas dijeron que tenían mucha gente siguiéndolas, pero esta dispersa en las calles, si el equipo principal no esta reunido la gente no se mueve. Suki sigue débil, pero se esfuerza, se recarga en Sokka para poder sentarse en el piso, ella bien sabe que una imprudencia ahora le podría repercutir en su salud por el resto de su vida. Ambos están callados, ella se siente mal, desconfía de sus propias filas…y eso le duele. Sokka le dice que él esta muy preocupado por su hermana, pero que primero deben pensar en la revolución, que deben sacarlas de prisión lo mas pronto posible, que debe de aclarar las cosas con Ty lee, que…ya ha dejado de hablar, se limita a ver a Suki a los ojos; creo que se ha dado cuenta de lo herida que ella esta. El trata de confortarla, no se si tomarla de la mano y abrazarla mientras ella llora sobre su hombro es confortarla exactamente, pero parece que ella se siente mejor…ya empezaron con las miradas tiernas…y que? ¿Quieren que continué? Es obvio a donde va a conducir todo esto y…si, esta bien, no me estoy quejando…ahora ellos están…ham…besándose tiernamente…supongo…en serio no creo que tenga caso continuar, en cualquier otra parte del mundo debe estar ocurriendo algo mas interesante…por ejemplo en el palacio de la ciuda…esta bien; si no quieren saber sobre los príncipes no los veré…
¿Sobre que quieren escuchar? ¿Yue? Hacia mucho que no preguntaban por ella. En los hielos perpetuos se sigue sin nada nuevo, los sangre de hielo siguen atacando, el rey los sigue calmando con pequeños avances no significativos; pero la actitud de la princesa ha cambiado mucho, le ha insistido a su padre para que ayude mas a los rebeldes, incluso…se ha escapado un par de veces para donarles cosas en secreto…en verdad parece que la princesa ha cambiado, supongo que eso pasa con las personas cuando están bajo mucha presión…¿Qué…? No, su padre aun no fija fecha para casarla, pero insiste en que sea pronto, la princesa le ha suplicado muchas veces que la deje escoger a ella, pero su padre siempre le dice que él sabe mas lo que a ella le conviene, que ella es joven e ingenua, que se dejara convencer con cualquier joven que hable bien, que es en esa edad donde la gente se corrompe con mayor facilidad, ella le contesta que no es verdad…que cuando uno se corrompe es por que ha dejado de ser joven. Increíble, hace un mes ella solo habría agachado la cabeza y asentido, en fin…su nueva actitud le costara caro. ¿Ya es todo lo que querían saber? ¿En el castillo de la ciudad? ¿Ya puedo verlos? Los príncipes han desayunado, Ty lee los acompaño, parece que Zuko no soporto la platica de esas dos y subió a recostarse un poco, esta cansado por que estuvo practicando con la espada todo el día. Azula y Ty lee conversan sobre que es lo que harán, Azula quiere que Ty lee le diga donde están los demás rebeldes, pero necesitara mas tiempo para que ella ceda. Sus conversaciones son divertidas, es como si no tuvieran sentido…lo siento me desvié de nuevo…pero no creo que pase nada mas interesante esta noche. ¿Ya? ¿Y yo puedo quedarme? Nada…solo quiero verlo cuando se duerma, lo se…es tonto, solo un poco…dormiré en tan solo un minuto.
Zuko llega a su cuarto, se tira sobre su cama, esta muy cansado, Azula y Ty lee lo estuvieron molestando toda la cena, le parece increíble que su hermana tenga una amiga que parezca tan autentica. Su respiración se vuelve mas y mas lenta, su vista se nubla y sus ojos se cierran, esta a punto de dormir…un sentimiento de tranquilidad lo acoge, pero ese sentimiento parece quebrarse un poco; siente algo sobre él, aun con los ojos cerrados Zuko lo siente, hay alguien acercándose, no escucha pasos ni ruidos, pero le parece sentir la respiración de alguien mas…siente una mirada penetrante sobre él…¿algún prisionero habría escapado? ¿Alguien se escondía en su habitación? Al príncipe casi lo vence el sueño, pero no esta tranquilo…el intruso sigue acercándose, mas y más…no reconoce la presencia; pero sabe que la ha sentido muchas veces, no siente ningún tipo de contacto con nadie, pero hay calor humano…ese sentimiento que te acoge justo cuando alguien esta a punto de tocar tu mano. Zuko coge su espada rápidamente, se pone de pie y abre los ojos…
….nada, no hay nadie en su habitación, ni ventanas abiertas ni puertas forzadas, ni siquiera entra el viento, lo único que hay ahí a parte de él es la luz de la luna, pero eso solo ayuda a que el confirme que ahí no hay nadie. Zuko deja la espada al lado de su cama, reflexiona un poco, tal vez es verdad, tal vez si es paranoico…pero le cuesta aceptar que un sentimiento que lo invada tan seguido sea falso.
Será mejor que ya me vaya a dormir
¿Cuándo comenzó a ser tan paranoico? Tal vez desde que dejo su hogar, desde que su madre desapareció, desde que su tío se fue…eran esos momentos donde los recuerdos se distorsionaban más…justo cuando el sueño te vence.
El castillo principal de la familia real era mucho mas grande que el que estaba en el centro de aquella ciudad de los valles. El castillo principal estaba en lo mas profundo de la zona de los volcanes, donde el gran rey dirigía a todos, la cabeza de la familia, el orgullo de la sangre noble.
Un pequeño niño dormía sobre su cama, tranquilo, solo las ligeras gotas de lluvia se escuchaba golpear contra la ventana. De repente el niño sitio como lo despertaron con desesperación, abrió los ojos y vio a su madre delante suyo con lagrimas en los ojos.
- Despierta, despierta Zuko – dijo la reina Ursa a su pequeño hijo-
- Que, que pasa? – pregunto el pequeño aun confundido-
- Mi pequeño – dijo la madre mientras las lagrimas le caían por el rostro- tu abuelo, el gran rey, ha muerto…
La sorpresa invadió al niño, era la primera vez que alguien tan cercano moría. Abrazo a su madre en medio de la noche y uno al otro se consolaron.
Llego la mañana, el funeral del gran rey fue enorme, un homenaje solemne, como se debe honrar a los reyes que mueren. Nada misterioso en su muerte, el gran rey Azulon había muerto de viejo, en su cama, con sus dos hijos en la cabecera contando su respiración, no había nada que lamentar; las tragedias vinieron después.
La familia real se reunió, los grandes lideres, las cabezas llegaron desde los confines del mundo desde donde reinaban. Arnok y su hija Yue; Ozai, su esposa Ursa y sus dos hijos Azula y Zuko; y Iroh y su hijo Lu ten. Todos se conmovieron ante la perdida de su líder, pero todos sabían que muriendo él tendrían que nombrar al siguiente sucesor. Arnok, Iroh, Ozai y Ursa entraron a la sala de juntas y dejaron a los niños esperando afuera.
- ¿Que esta pasando? – pregunto el pequeño Zuko- de repente se pusieron todos muy serios y nos dejaron aquí.
- Eres un niño tonto que no entiende nada- replico Azula-
- No le digas así – dijo Yue con voz dulce- no es propio de una dama.
La pequeña Azula contesto enseñándole la lengua a su prima con un gesto infantil, pero Yue solo cerro los ojos asustada.
- No es como si se debiera de explicar – interrumpió Lu Ten-
Lu Ten…era el único de ellos que ya no era un niño, el debía de tener unos 16 o 17 años, era un guerrero hábil y siempre trataba de cuidar a sus pequeños primos.
- Lo que están discutiendo – señalo Lu Ten- es quien será coronado gran rey.
- Es obvio que le darán ese puesto a Papá – dijo Azula jactanciosa-
- No esta en nosotros decidir eso- la corrigió Lu Ten con voz firme- es algo que solo ellos pueden decidir.
Azula estaba a punto de reclamarle cuando los interrumpió el ruido de la puerta. Ursa salio con pasos presurosos de la sala de juntas, solo Iroh iba tras ella.
- Ya basta – la sujeto Iroh del brazo mientras le hablaba con firmeza- sabes lo delicado que es este asunto, así que no hagas esto más difícil de lo que debe ser.
Ursa volteo, tenia lágrimas en los ojos, trato de decirle algo, pero no pudo.
- Ya déjate de dramas Ursa– dijo Ozai desde la puerta- desde un principio sabiamos como terminaría esto.
- ¿Lo sabíamos? – reclamó Ursa mientras se soltaba de Iroh y se dirigía enfadada a su marido – no lo sabíamos, es demasiado absurdo como para llevarlo a cabo!
- Cállate mujer – se escucho la voz de Arnok detrás de la de Ozai- date cuenta de que tus hijos te están escuchando…
Ursa volteo y vio a los niños que observaban la escena, Zuko la miraba con sus ojos grandes. Ursa corrió hasta el, lo tomo en brazos y dejo la habitación; a penas si noto que Azula los seguía.
La madre de Zuko lo cargo hasta su habitación, cerro la puerta detrás de ella, la reina aun lloraba un poco.
- ¿Que es lo que pasa? – pregunto el pequeño niño-
- Nada, nada Zuko – respondió la madre tratando de calmarlo – solo…esos tontos discuten por la corona.
- ¿El abuelo no dejo dicho quien quería que lo sucediera? – pregunto Zuko con tono amable-
- Tonto – murmuro Azula desde detrás de la puerta donde escuchaba todo-
- No, claro que no – la madre volteo a verlo, trago saliva y continuo – Zuko…los tiempos que siguen serán duros, tendremos que trabajar mucho para salir adelante.
- Pero nuestra familia es la mejor del mundo – le dijo Zuko con voz infantil - nosotros somos a quienes los dioses escogieron.
- Las diosas…-corrigió la madre – son tres diosas las que dirigen el mundo.
Zuko la miraba con ojos grandes.
Tocaron a la puerta.
- ¡Tía Ursa! – se escucho la voz de Lu Ten- Tía, ¿esta todo bien?
- Volveré después – le dijo Ursa a su pequeño al tiempo que besaba su frente y se levantaba-
Ursa fue y abrió la puerta, Lu Ten y Azula estaban de pie tras ellas. La reina vio con asombro a su hija que se mantenía de pie, viéndola de frente, esperando un regaño por haberla seguido; pero Ursa solo mostró un gesto de decepción.
- Tenemos que hablar un momento – dijo Ursa refiriéndose a Lu Ten-
La reina tomo a su sobrino del brazo y caminaron lejos de la habitación.
Zuko se quedo sobre su cama, viendo a su hermana de pie en la puerta, se le veía molesta y se veía que estaba molesta para no estar triste.
- Lo siento – dijo Zuko-
- ¿Que es lo que sientes? – reclamo Azula mientras entraba a la habitación-
- Con todo esto – dijo Zuko mientras dudaba un poco – nadie ha recordado tu cumpleaños.
Azula se sorprendió, pero en un segundo recupero su semblante habitual.
- Hoy cumplo cinco años – dijo altanera la princesa- pero no te preocupes, papá me dara el mejor regalo de todos.
- ¿Cual? – pregunto el pequeño-
- Él se volverá rey – dijo con orgullo – y eso me asegurar que yo seré reina un día.
- Eso no es seguro – reclamo el príncipe- sabes que el favorito para heredar la corona es el tío Iroh.
- Papá no dejara que eso pase – dijo Azula – y tu lo sabes bien.
- Pero… - dijo el príncipe nervioso- aun cuando él se vuelva rey no es seguro que tu…
Azula se empezó a reír sin dejar que Zuko terminara.
- ¿Crees que el te daría a ti la corona? – se burlo la princesa-
- ¿Que tendría de malo? – reclamo Zuko-
- Tu no estarás aquí si a el lo nombran rey – dijo la pequeña con tono misterioso-
- ¿A que te refieres? – pregunto Zuko-
- ¿Por que crees que mamá estaba molesta?- dijo Azula- no solo se ocupa pedir el puesto de rey, se debe dar algo a cambio.
- ¿Algo? – el pequeño estaba intrigado- ¿a quien?
Azula se acercó a su hermano y le murmuro al oído.
- Debes regalarles algo valioso a las tres diosas de la fortuna – susurro la pequeña-
Zuko la aparto con un gesto rápido. Azula echo a reír y se alejo contoneándose hacia la puerta.
- No me creas si no quieres Zuzu, pero creeme que no hay nada mas valioso que una vida – dijo por ultimo la princesa antes de marcharse-
- Las tres diosas de la fortuna – susurro Zuko – no soy tan ingenuo Azula.
La niña dejo la habitación, dejando a su hermano solo. De nuevo todo se hizo silencio, o casi, las gotas de lluvia aun golpean contra la ventana; y golpearon durante mucho tiempo.
Tres meses duraron los grandes líderes nobles discutiendo, tres meses duro la lluvia sobre la region de los volcanes. Los ríos se inundaron, las cosechas se perdieron, con cada día que pasaban discutiendo la lluvia se volvía más y más intensa. La gente se asusto, comenzaron a murmurar…y eso preocupo a los nobles.
Estaban las cuatro cabezas de la familia real en la sala de juntas, como habían estado ya varias semanas, ellos adentro discutiendo y los niños esperándolos afuera.
- ¿Por qué no logran ponerse de acuerdo? – pregunto la pequeña Yue sentada sobre una elegante piel-
Sus primos voltearon a verla, ella era por mucho la más ingenua de ellos.
- No deberían de durar tanto –insistió la pequeña- se supone que todos quieren el bien para esta tierra, deben de ponerse de acuerdo; tal vez así termine la lluvia.
- Esta lluvia no es mas que una coincidencia- corrigió Azula- esos rumores solo los están esparciendo los rebeldes para que la gente los escuche, nada de eso es verdad.
- Claro que es verdad –reclamo Zuko, pero le basto una mirada de su hermana para callarse-
- Sea verdad o no – siguió Lu Ten- les esta dando resultado, si no llegan a un acuerdo…me asusta que pueda pasar.
- Me asusta mas lo que ellos sean capaces de hacer para que se llegue a un acuerdo -dijo Yue con tono melancólico-.
Azula se rió.
- Lo que no entiendo es por que insisten en tenernos aquí esperando – reclamo Azula- nos tratan así por que nos creen unos niños.
- Hace solo unos meses que cumpliste los cinco – corrigió Lu Ten – eres una niña.
Aunque para la mayoría de las personas esa afirmación hubiera sido cierta a Lu Ten le basto que Azula lo mirara con rencor para hacerlo dudar, ella definitivamente daba miedo. Pero tenia razón en algo, los mantenían al margen por que los creían unos niños. Lu Ten se levanto, miro a sus primos, respiro hondo y camino hacia la gran puerta que los separaba de los adultos, la abrió y entro…su vida fue otra a partir de ese momento.
Los niños miraron con expectación, esperaban que echaran al joven tan pronto y lo vieran entrar; pero duraron en la sala de juntas hasta el amanecer, los niños se quedaron dormidos esperándolos. El sonido de la puerta abriéndose los despertó, ya había dejado de llover. Ozai, Iroh, Ursa y Arnok salieron del gran salón, pero Lu Ten no. Ozai se paro en el centro y los demás los rodearon.
- Príncipes y princesas del mundo – llamo Ursa- hemos llegado a un resolución, el nuevo gran rey será…Ozai.
Los chicos se vieron unos a otros, Azula sonrió, Yue se inclino como señal de felicitación y respeto; pero Zuko dudo un momento.
- Lu Ten – dijo el pequeño mientras miraba a su padre- ¿el les ayudo a tomar esa decisión?
La mirada de Ozai se clavo en el niño, era una mirada penetrante y severa.
- No se de quien hablas – respondió el gran rey- pero te sugiero que no vuelvas a pronunciar ese nombre.
Zuko se extraño, él y Yue voltearon a ver a Iroh; pero el general se limito a girarse y bloquearle la mirada.
- Si eso es todo – dijo Iroh con melancolía- regresare a mis deberes.
Iroh camino con paso firme lejos de ahí, se le notaba afligido.
Pronto todos los mayores se fueron, incluso Ursa no dirigió mas de tres palabras a sus hijos.
Los tres niños se miraron confundidos, caminaron hasta la puerta de la sala de juntas, seguro Lu Ten había cometido alguna falta grave y se mantenía afligido y apenado en algún rincón de la sala; pero no, la sala estaba vacía…los tres caminaron por toda ella, no había otra puerta ni otra ventana.
En el tiempo siguiente ya nadie dio ninguna referencia del joven Lu Ten. El fue borrado de las actas y documentos, disimularon las memorias de la gente, lo negaron frente a los niños…no había mas, Lu Ten desapareció del mundo y de su memoria.
Zuko se despertó, estaba un poco confundido; pero el empapelado verde de las paredes lo ubico. Definitivamente estaba en la habitación del palacio en el centro de los valles.
Lu Ten – murmuro para si mismo mientras aun le pesaba el sueño-
Incluso él había dudado de haber llamado a alguien por ese nombre, pero siempre se corregía a si mismo. Su primo si había existido, él lo había conocido y admirado, él iba a encontrarlo, a él, a su madre y a su tío. Le costaba aceptar que la desaparición de su primo era la menos extraña.
