En busca de la felicidad
Capitulo 9
El infortunio de un tiempo se convirtió en la bendición de hoy, sentí que la vida me apuñalaba por la espalda, hoy, entiendo que me daba el camino correcto, después de los tifones viene la prosperidad, hoy tu eres mi lugar.
Tú eres mi hija.
oOo
Cuando Bob Pataki compro su residencia en Londres, lo hizo por diversos y numerosos factores, entre los cuales estaban: La grandiosa y majestuosa arquitectura colonial, diseñada estratégicamente para obtener el mayor provecho de la luz del día. Las hermosas ventanas, delicadas y perfectamente grandes. Majestuosas y delicadas terminaciones en cada rincón interior y exterior de la finca. Las numerosas habitaciones, lo cual era algo raro, ya que su familia estaba compuesta solo por él y su hija Helga. ¡Helga!, otra de las razones, cuya razón de ser del hermoso y enorme jardín, donde desde luego aseguro, esta se perdería en el día, inclusive algunas noches a hurtadillas, razón principal por lo que coloco estratégicamente su despacho en el primer nivel con una enorme ventana hacia el paraíso terrenal de su hija, teniendo total acceso de la vista para vigilar furtivamente a su pequeña desde una considerable posición.
Aun recordaba a flor de piel el sentimiento que tuvo cuando la vio por primera vez, cada noche, esa era la razón de su arrepentimiento, el atroz y asqueroso sentimiento del rechazo no lo dejaba en paz.
Su mano tembló ligeramente ante el pensamiento mientras en la hoja de fino papel la tinta formaba una gran mancha. La mano quedo estática, suspendida en ese lugar cuando dirigió su mirada nuevamente hacia su hija en el jardín, callada, sospechosamente atenta y silenciosa, un escalofrió recorrió su columna de una sola intensión, cuando descubrió su mirada, el brillo delator lo hizo estremecer, la boca se le seco cuando la vio sonreír discretamente, risueña, soñadora, perdida, totalmente perdida.
-¿Estas solo esta noche?
-Quizás.
-Si tú me lo pides….
-¿Qué? ¿Serias mi amante?
-Si tu me lo pides yo seré lo que tu quisieras.
Palideció ante el recuerdo, la garganta le ardió, y el pecho le dolió, fuerte, contundente, punzadas de penitencia, sentidos advirtiéndole que la cosa no estaba bien, su hija, lo único que realmente tenia en el mundo, su hija, la que rechazo, la que procreo con la mujer a la cual no le dio importancia, la mujer que utilizo, desilusiono y abandono a su hija de tres años a su suerte.
Su hija estaba enamorada, desastrosamente enamorada, ilusionada, Bob oliendo a desastre se dirigió con desesperación hacia la botella de licor en el otro extremo de la habitación.
Las mujeres de mi estirpe estamos destinadas al des fortunio en el amor ¿lo sabias?
El liquido embriagador corrió por las paredes mientras los trozos de cristales cayeron revoloteando en el aire, danzando, burlándose descarados, "en la vida se paga con lo que mas quieres", eso lo sabia, lo tenia comprobado con creces, camino hacia la ventana con la mano estilando gotas de sangre, dejando un rastro carmesí sobre la alfombra, observándola, cuidándola desde las penumbras, vio como el joven Shortman se tensaba ante un inesperado y nítido rose, superfluo, ligero y sin malicia, el como su pequeña ocultaba su sonrojo en una simulada altanería, espectador, siguió su vigilancia, sintiendo como muerte lenta el asecho, la cercanía de la desgracia.
El pecho le avisaba dando retumbos, fuertes, muy fuertes, no era lo mismo que con los demás, los demás mostraban un brillo de docilidad, de encanto y devoción a su pequeña, él mismo lo observo en Alan Reymond en infinidad de ocasiones, muy por lo contrario a el joven Shortman, el cual si bien era muy jovial, educado y caballeroso, no mostraba ante sus ojos lo que él buscaba para su Helga, no mostraba el estibo del enamoramiento.
¿Por qué no puedes amarme?
Rechino los dientes ante la escena de su pequeña, sufriendo en silencio ante los celos de una señorita Lila Sawyer siendo momentáneamente el centro de atención del joven Shortman, si, ahí estaba el porque de los futuros des fortunios de su hija, sonrió incrédulo, amargo, cuando el otro Shortman, él extraño primo, mostro en sus ojos la fascinación y enamoramiento que tanto buscaba hacia Helga, ganándose la cólera silenciosa por parte de la señorita Sawyer, un suspiro resignado en el joven Shortman y una molestia innata en Helga, si, ahí estaba el humor negro del destino, el muy cínico se atrevía a formar tales deformidades amorosas, o simplemente se burlaba despiadadamente mostrándole a detalle su penitencia.
oOo
Helga oculto su desagrado ente la escena, el ver a Arnold silenciosa y escondidamente aun interesado en Lila le era inaceptable, si al principio le ofreció servirle de cable para conquistarle, ahora simplemente se negaba a siquiera compartir el mismo aire que la señorita peliroja, un bufido de indignación escapo de sus labios, de todos los hombres tenia que enamorarse del que estaba interesado en una mujer perfecta, ¡demonios!, ella tenia sus encantos, si, pero no llegaba a la perfección siquiera de la uñas de Lila, ¡maldición!, enamorarse apestaba y dolía, dolía muchísimo, y el idiota de Arnold ni siquiera se daba cuenta que la lastimaba, profunda y lentamente.
Arni tomo su mano casi con devoción y beso sus blancos nudillos en una inesperado acto, –mi diosa, no este molesta, que su lacayo ha llegado. – Helga sintió un enorme sonrojo correr por sus mejillas y de inmediato paso casi a la cólera por atreverse a avergonzarla así, si, estaba acostumbrada a que los hombres la acosaran, pero estos jamás invadían su espacio y mucho menos se atrevían a tocarla tan descarada y pasionalmente, tanto que la cohibía y la paraba en seco, ¿que ese hombre no podía ser un poquito mas normal y menos acosador de paso?, fugazmente logro ver como Lila ardía en celos y a un Arnold desconcertado, bueno, si la perfecta Lila disfrutaba dándole celos con Arnold y el rubio se atrevía ha hacerle daño sin siquiera pensarlo, por que no repartir un poco de su amargura.
–Mi querido Arni, no prometa cosas de las que pueda tomar ventaja.
El aliciente fue casi como droga para Arni el cual casi no podía pedir mas dicha, mostrada en su forma particular y extraña de ser, acompañada de un sorbido de nariz. Helga observo complacida como una perfecta ceja en el rostro de Arnold se alzo mostrándose inconforme, ¡ha! vendita atención mal habida.
–Estoy segura que cualquier mujer en su situación estaría muy emocionada Helga. – Hablo una muy descompuesta Lila, la cual casi hacia añicos el pañuelo en sus manos. –Una declaración, así, tan pasional, tan sincera, debe ser el sueño de toda mujer.
Helga arqueo una ceja en señal de incredulidad, ¿el sueño de toda mujer?, no, solo en el retorcido mundo de Lila eso podía ser una formula de amor y pasión, se sintió tentada a seguir con el torturador juego, pero el brillo del llanto a punto de fluir en los ojos de la pelirroja la hicieron apaciguar su necesidad de destruir, dio una mirada rápida hacia Arnold, él cual la miraba con seriedad y ¿reproche?, ¡maldición!, Helga dio un pequeño suspiro, la empatía recientemente descubierta era una molestia, en otros tiempo ella la hubiera hecho pedazos por el simple hecho de meterse con ella y lo que ya había marcado como suyo, pero tal vez, y solo tal vez, estaba un poco sentimental.
Se dirigió con una sonrisa triste hacia el raro pero enamorado Arni, –disculpe el haberlo confundido, aprecio sus sentimientos, pero me temo que debo declinar de ellos, estoy segura de que su diosa lo espera en otro lugar. – Por un leve momento miro a Lila de forma condescendiente con la sonrisa mas sincera que tenia, –solo tiene que abrir muy bien los ojos.- Bajo la mirada y se dispuso a salir de ahí, importándole poco el que huyera de una reunión de su propia casa, - si me disculpan creo que no me siento muy bien.
Lila quedo atónita y Arni destrozado, a su muy peculiar manera, claro, Helga lo único que busco fue salir de ahí, que ridícula, hacia tanto que no lo hacia, ella se quedaba y peleaba con la frente en alto, de pequeña era tan frágil y estaba tan sola que la única forma de sobrevivir era huir, escapar de aquellos y aquello que la atemorizaban, con la llegada del amor de Miriam eso había cambiado, risueña le comentaba que tenia el orgullo Pataki, el orgullo de su padre, y ella solo hacia un puchero divertido el cual le sacaba una carcajada a su madre, su madre, como la extrañaba, como le hacia falta, como necesitaba de sus consejos, como necesitaba de su dirección, como necesitaba su amor.
Sus pulmones le dolieron a morir y la obligaron a dejar de correr, sabrá dios en que parte del jardín estaba, solo se acerco al tronco de un hermoso árbol en flor y recargo su frente contra la fría madera del árbol, se sentía tan ridícula, abatida, triste, fuera de lugar y para colmo, estaba enamorada, tristemente enamorada, sintió el cálido escozor de sus lagrimas correr por su mejillas, ahora también se sentía estúpida, solo las estúpidas se enamoraban y sufrían por un hombre, tanto tiempo que juro y perjuro que jamás caería ante tal enfermedad, y ahora estaba cobijada bajo las faldas del desamor.
Si, ella se enamoro como lo hacían las mujeres inteligentes, perdida y estúpidamente.
Basto solo un minuto desde que descarada y tontamente se le confeso a Arnold para saber que no tenia las cartas a su favor, un segundo después para conocer la ilusión y la perseverancia del enamoramiento, dos frases fuera de lugar por parte del rubio para soñar toda una vida con él, una mirada audaz de él hacia Lila para conocer la bestia de los celos, una sonrisa galante y una mirada esmeralda para conocer el deseo y dos meses de arduo esfuerzo en planes casi maquiavélicos para conquistarlo para saber que había sido un gran error.
¿Por que le sorprendía?, la primera vez que rogo por amor a sus escasos tres años fue a su madre biológica y esta desapareció para siempre dejándola sola ante el mundo, ella sabia que ella la abandonaría y su patético intento de convencerla de quedarse fue un "te quiero mami" seguido del ruido de la puerta cerrándose y los pasos de su madre alejándose. Ahora la primera vez que soñaba con el amor de un hombre lo único que había conseguido eran desvelos nocturnos, dolor en el pecho, perdida de apetito y un sinfín de lagrimas, el amor apestaba, era una porquería, y no lograba visualizar como escapar, no lograba como mitigar una sed llamada Arnold, tenia tanta sed de él, que estaba segura que en un flaqueo podría lanzársele encima, sin piedad y fogosidad.
"Te aseguro Arnold Shortman que pronto rogaras por mis besos" en que estúpido momento se atrevió a decir eso, si, justo después de asegurarle que ella aria que se enamorara de ella, genial, tubo la oportunidad de besarlo sin medidas y perdió el tiempo alardeando que el rogaría por besarla.
–Estúpida, eres una estúpida. – Golpeo un poco su frente contra el árbol ante la inminente vergüenza y reproche de sus últimos pensamientos, nuevas lagrimas salieron de sus ojos al darse cuenta que su joven de cabellera dorada jamás la besaría, jamás le pediría que se quedara con él y jamás aria una vida con ella, abrió desmesuradamente sus ojos cuanto la tomaron de los hombros y la voltearon dejándola espalda contra el árbol.
–Te haces daño. – La intensa mirada esmeralda la hizo temblar, ella intento voltear su cara lejos del escrutinio del rubio, lo ultimo que le faltaba era que él la viera así, tan patéticamente deplorable.
–Suéltame Shortman. – Dejo escapar en un tono tan amargo y demandante que ha Arnold se le crisparon los nervios, apretó más su agarre en los hombros femeninos y mostro claros signos de estar molesto, –perdone usted ¡ho gran señora! Pero el que esta aquí no es su lacayo para hace lo que usted demande.
Helga sintió la sangre hervir, aquí la que estaba molesta era ella, ella no es la que ponía cara de idiota cada vez que veía a la perfecta Lila, –ja, pues disculpe mi falta de modales aunque si lo que busca son moditos sumisos y perfectos se equivoco de persona, Lila Sawyer no esta aquí.
Arnold bufo, con la ira contenida apunto de estallar, esa mujer era desquiciante. –Por lo menos yo no ando declarando amor eterno a cualquier pelafustán que tenga enfrente y….– la bofetada sonó amortiguando el sonido de sus acidas palabras, Arnold la había acorralado, curioso, puesto que él fue el primero y el único quien supo tocar los botones adecuados para lograrlo y ella como alma sin voluntad le estaba mostrado su alma atormentada, Helga le dio la espalda y abrazo a el árbol mientras trataba de contener su llanto, estaba cansada, ni siquiera le paso por la mente huir nuevamente de él, ya no tenia mas palabras cínicas para decirle, ya no tenia mas mascaras que mostrarle para ocultar su sufrir, Arnold la había lastimado, sus palabras se habían clavado como dagas, cuando Arnold quería herir lo hacia, y ella enamorada como lo estaba de él la lastimaban al por mayor.
Arnold la observo con arrepentimiento, era la segunda vez que la hacia llorar, y algo dentro de él le gritaba que había innumerables veces más, miro hacia el suelo mientras rascaba su nuca con frustración, la situación, como siempre en donde estuviera implicada Helga, se le escaba de las manos, él simplemente solo fue detrás de ella para asegurarse que estuviera bien, ese " si me disculpan , creo que no me siento muy bien" no le agrado en absoluto, es decir, jamás la había visto irse de esa manera de ninguna parte, ella, altanera, seductora, caprichosa, ella, ahora la veía literalmente huir despavorida, así que sin siquiera pensarlo ya estaba detrás de ella de bajo de ese árbol, y por algún motivo lo primero que salió fue esa estúpida discusión.
–Yo.. no quise decir eso..yo..
–¡Ya déjalo!, si, claramente es lo que quisiste decir. – Helga apretó con mas devoción el tronco y reprimió sin mucho éxito un lamento dentro de su pecho. –No serias el primero en decir que soy una malvada y ramera.
Arnold sintió la ira nuevamente al recordar como anteriormente la habían juzgado y acusado de haber rotó el compromiso de Alan y Lucrecia sin siquiera saber realmente, se sintió asqueroso por sus palabras, el no era así, el no pensaba así, el no hablaba así, entonces ¿Por qué soltó aquellas palabras impregnadas de tal veneno?
–Escucha, de verdad..
–No fue a propósito, yo.. – Helga se pauso ante el nuevo lamento que la azoaba en el pecho, mientras Arnold levantaba la vista del suelo, – yo…yo.. no quería ser la única que se sintiera miserable. – Arnold le miro perplejo, ¿miserable?, ¿acaso así se sentía? ¿Por qué? ¿Desde cuando?, y como si dios por fin se hubiera dignado a darle un poquito de claridad la duda lo invadió, como si fuera un torrente de verdad, de incertidumbre y de penitencia, el pecho le dolió aun mas que cuando la bala entro en su carne, y una mueca de disgusto apareció en sus labios.
–¿Es por mi? – Pronuncio queda pero firme, Helga cerro los ojos mientras trataba de dejar de llorar, Arnold sintió mas aprensión cuando noto que ella se aferro aun mas de lo que creía posible al tronco, camino y la tomo con mayor fuerza de la que hubiera querido de los hombreo y la giro para verla a la cara, –dime, ¿yo te hago sentir miserable? – Arnold desearía jamar haberla visto, si en algún momento de su vida le preguntaran en que momento se perdió por completo en la locura, sin dudarlo respondería que ese, ese momento donde la observo a plenitud sin complejos y reproches de modales, con las mejillas encendidas en un rosa vivo , con sus negras y espesas pestañas mojadas por su lagrimas enmarcando esos zafiros que tenia por ojos que definitivamente serian su perdición.
–Ya no quiero, me rindo… yo… ya no quiero sentirme así…–Arnold sintió cierta alarma en su pecho rugir ante lo que él se imaginaba quería decir la rubia, escucho atento,naciendo cierto temor dentro. –Yo ya no quiero amarte.
Arnold la abrazo con desesperación, Helga intento zafarse pero a cada intento el rubio ponía mas fuerza en su amare, –Arnold yo ya no puedo seguir sin dormir, ni comer por tu culpa, ya no puedo vivir en penurias cada vez que ves a Lila, yo… ya simplemente… ya no quiero vivir así…..duele… duele muchísimo.
–Lo lamento, soy un ser detestable, se que has llorado por mi y aunque yo odio provocarte tal desdicha aun así no permitiré que dejes de hacerlo. – Arnold la atrajo hacia él y la estrecho en un abrazo mas calmado, más cálido y mas compenetrado. – Inclusive puede acusarme dejar huella en usted. – Helga no fue consiente de cuando perdió sus puntos cardinales, no fue consiente de cuando cambio a llorar de sufrimiento a alegría, los labios de Arnold se sentían mejor que en sus mejores sueños y fantasías y su cercanía la ponía en blanco, cuando Arnold se separo muy a pesar de ambos, jadeante y altanero le susurro algo que Helga jamás olvidaría:
– Soy un ser egoísta después de todo.
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Bob respiro profundamente sentado en la silla de su escritorio, no es que le agradara el asunto, no es que lo aceptara y no es que lo deseara, pero su hija había elegido al joven Shortman, y por lo que había podido apreciar él muchacho no estaba enamorado de su hija.
Escucho los pasos de su hija por el recibidor y este salió a su encuentro fingiendo el "casual" suceso.
–¿Se han marchado ya todos?- pregunto mientras fingía leer unos documentos. Helga levanto imperceptiblemente una ceja.
–Ya es tarde Bob, seria raro el que no lo hubieran hecho.- Bob sonrió levemente, esa costumbre suya de llamarlo por su nombre, así sin estibo de respeto, cualquiera diría que era una malcriada, pero él lo vea como su forma de ser, Helga suspiro y se dispuso a subir las escaleras.
–Siempre podrás contar con migo. – fueron las simples palabras que salieron de los labios de Bob, Helga paro su andar y miro con sorpresa a su padre, –tu eres mi hija, y yo siempre estaré ahí para ti, no importa el que. – El hombre incomodo se aclaro la garganta y volteo nuevamente hacia sus documentos fingiendo nuevamente leerlos, -que tengas buena noche. – Helga solo asintió con aturdimiento mientras veía como su padre se internaba nuevamente en su despacho, sonrió tiernamente y giro su mirada hacia el un gran ventanal que le dejaba ver el hermoso cielo nocturno. –Las cosas parecen caminar ¿no crees mama?
Bob suspiro sentado en su asiento cuando escucho los pasos de su hija alejarse, no es que le agradara el asunto, no es que lo aceptara y no es que lo deseara, pero su hija había elegido al joven Shortman, y por lo que había podido apreciar él muchacho no estaba enamorado de su hija, no, para su mala suerte, él muy idiota aun no se daba cuenta por completo que estaba perdidamente enamorado de Helga, y solo seria cuestión de nada para que le arrebatara a su pequeña, camino hacia la ventana y vio el cielo nocturno mientras sonreía. –Después de todo si fue un error que la casa sea muy grande ¿no crees Miriam?
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Hola, puff cuanto tiempo ¿verdad? Pues he tenido un semestre pesadísimo, es mi ultimo semestre por lo cual es aun más complicado, siempre aparecen cosas y los problemas parecen nunca desaparecer, y para colmo el tiempo no alcanza. Así que en cuanto iniciaron las vacaciones después de dormir como oso en invención los primeros dos días, pues lo que me puse ha hacer es lo que mas amo y les debía, continuar con mis historias =D. Y si, es el capitulo mas largo hasta ahora esperando que así me perdonen mi inconsistencia.
Como habrán notado hoy no hubo saltos en el tiempo pero si rememoramos un poquito a la madre biológica de nuestra rubia, yo trato de seguir el cannon lo mas posible pero me disculpo si esta un poco o mucho el oc, no me maten si nuestra rubia se mostro tan vulnerable y tiro la toalla tan pronto, tengo un argumento para eso, hay que recordar que en la serie el amor que Helga procesa por nuestro rubio al principio fue un amor de trasferencia, es decir, que al ser la única persona que fue amable y se preocupo por ella, todo el amor que hasta ahora no podía profesar, es decir a su familia paso inmediatamente a Arnold, en mi historia Helga es mas madura y no conoció a nuestro rubio si no hasta que ya había pasado por situaciones por si sola, por lo que este amor es mas maduro, pero no menos pasional, y si, trato de dejar intacto su actitud enamorada, como la cosa de elaborar planes maquiavélicos y demás para que el caiga enamorado.
El segundo punto: en la serie en más de una ocasión Bob Pataki ha demostrado que si se preocupa por su hija menor aunque muy a su distorsionada y poco practica manera. Por lo que en mi historia debido a las calamidades, desgracias, sufrimientos y madurez, él se muestra de esta manera para con nuestra rubia, la verdad no lo creo poco posible y quise explotar este razonar mío.
Y tercer punto: pues que les quiero decir, siempre trato que los sentimientos sean a flor de piel, que sean trasmisibles y palpables para él que los lea, pero sobre todo, que sean creíbles, por lo que gran parte de lo que escribo es por empatía, es decir, soy yo metiéndome en el papel, soy yo sintiéndome de la fregada y soy yo sufriendo del dolor por el desamor, es mi manera de escribir, siempre me meto de mas en el personaje y por ello, en mas de alguna ocasión lo mencione, me es muy desgastante emocional y Psicológicamente. Pero que mas da, amo escribir, aun que me cueste, lo que amas siempre cuesta=D.
Y por último agradecimiento a todas esas maravillosas personas que me animan y me hacen un poquito más fácil recuperarme del agradable trauma de escribir.
Y por el mismo motivo les informo que probablemente esta historia llegue a su fin el próximo capitulo =D sin más por el momento espero sea muy pronto, posiblemente el lunes próximo:
Hasta la próxima=D
