DISCLAIMER.- Ninguno de los personajes me pertenecen. Son propiedad de Masashi Kishimoto-sama.

Capítulo nueve.- Lo siento, Naruto

—Están delirando… Sai jamás se fijaría en mí.

— ¿Por qué no, frentesota?—inquirió Ino, desentendida.

— ¡Oh, vamos!— resopló Sakura —Es un gran amigo, y sé que últimamente ando más con él que con Naruto… Pero de ahí a que yo le parezca siquiera linda… No lo veo probable.

—Sakura, ¿por qué piensas que no te considera linda?— preguntó Ten Ten, extrañada.

—A Sai nunca le he escuchado decir que le gusta alguna chica. Y si llegara a gustar de alguna, de seguro sería alguien más bonita y menos histérica que yo, ¿no creen?

Las demás intercambiaron miradas.

—Frentesota, tú eres hermosa…— empezó Ino.

— ¡Sí, claro!— ironizó la peli rosada.

— ¡Pero es cierto, Sakura-san!—se quejó Ten Ten —Tu cabello tiene un color poco común y exótico…

—Que sea rara no significa que sea bonita…

—A-a mí me parece realmente hermoso el color de los ojos de Sakura-san…— comentó algo tímida Hinata.

—Sí, y de todas nosotras, eres la más delgada— continuó Yamanaka, y las demás asintieron —Ya quisiera yo mantenerme así sin necesidad de hacer mis dietas.

—Sí, yo creo que soy demasiado delgada…—ironizó Sakura, señalándose su pecho.

—Suficiente, frente…— detuvo Ino, algo hastiada de la baja autoestima de su compañera —A ver: ¿qué o quién demonios te hizo pensar que no eres bonita?

—No sé a qué te refieres…

—No te hagas a la tonta. Tú puedes conseguir al chico que desees. Eres hermosa y me extraña que lo niegues. ¿Qué pasa?

—¿De verdad crees eso, Ino?— masculló Sakura.

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—Ah, qué hambre-dattebayo…— suspiró Naruto, estirando los brazos. "Siempre tiene hambre…" pensó el Uchiha, caminando a su lado. Pronto ambos detuvieron sus pasos al escuchar, de la sala, la voz algo alterada de Sakura. Se miraron entre ellos un momento y, como si se leyeran las mentes, guardaron silencio y se acercaron más para escuchar mejor:

—… ¿De verdad crees eso, Ino? Porque yo no lo veo tan así… Y en el caso de que fuera cierto, entonces eso es algo mucho peor, porque entonces significaría que mi personalidad es una porquería…— Naruto miró extrañado a su compañero, quien lo miró de igual forma. ¿De qué estaba hablando la peli rosada?

— ¿Q-qué quieres decir con eso, Sakura-san?— escucharon la suave voz de Hinata.

—Es demasiado obvio… Si fuera el caso de que soy bonita, o que por lo menos mi personalidad atrae, o siquiera tengo algo bueno en mí…— la voz de Sakura sonaba quebrada, como si estuviera a punto de llorar — yo creo que alguno de los dos me hubiera aceptado, y no.

"Odias a las personas que se mienten a sí mismas"

Ahora todo estaba tan claro para Naruto que se preguntó cómo había sido tan idiota de no darse cuenta. Hizo una guerra de miradas con Sasuke, ambos sabiendo que a quienes se refería la kunoichi no eran más que ellos. Las personas a quienes Sakura se les había confesado, siendo rechazada en ambas ocasiones.

— ¿En serio piensas eso de ti misma tan sólo porque dos tontos te rechazaron…?— empezó Ino, haciendo fruncir el ceño a Sasuke y Naruto con aquel adjetivo, pero la peli rosada la interrumpió:

—Ino, por favor. De Sasuke lo comprendo, nunca me había dicho que le gustaba, ni que me quería. Lo único que él pensaba de mí es que era una molestia… Pero Naruto… Desde que lo conozco me dijo que yo le gustaba. Que me quería, y me lo ha demostrado tantas veces que ya no puedo contarlas. Y si me ha rechazado, a pesar de que gustaba de mí, es porque algo malo debo tener. ¡Es la única respuesta lógica! ¿No te parece?

— ¿Sakura se te confesó?— preguntó en voz baja Sasuke, alzando una ceja. El rubio asintió despacio — ¿Y la rechazaste a pesar de que siempre dijiste que la querías?

—Es difícil de explicar, te lo contaré más tarde…— respondió Naruto, sintiendo algo de culpa y llevando un dedo a su boca para indicar que las otras seguían hablando.

—Sakura…— pronunció Ino, quien ya veía los ojos bañados en lágrimas de su amiga.

—Entonces no trates de convencerme de que soy bonita, de que puedo conseguir al chico que quiera…cuando ni los chicos a los que no les gusto ni a los que sí quieren estar conmigo. Y ni Sai ni nadie hará que yo me arriesgue a que me rompan el corazón por tercera vez…— concluyó levantándose del sillón y acercándose peligrosamente al pasillo en donde se encontraban Sasuke y Naruto, quienes se quedaron estáticos pensando en cómo zafarse de que ella los descubriera. Pero, para su suerte, ella salió con un brazo tapando sus ojos y por lo tanto no los vio o fingió no hacerlo, desapareciendo de la vista de ambos.

Antes de que pudieran hacer algún comentario, volvieron a escuchar la voz de Ino:

—Debemos hacer algo: es obvio que se siente muy triste con ese tema… Incluso podríamos buscarle algún novio, hay muchos chicos en la aldea que me han dicho que les gusta Sakura.

—Pues… Mientras se sienta así consigo misma, yo creo que nuestro plan de Cupido no funcionará…— comentó Ten Ten.

— ¿Planean conseguirle novio incluso después de lo que Sakura-chan dijo?— preguntó Naruto, indignado, aún a sabiendas que no iba a obtener algún comentario de Sasuke. Con el ceño fruncido, el rubio se fue tanteando el lugar a donde había ido Sakura. Y después la respuesta obvia le dijo que estaría en el lugar favorito de la kunoichi desde que convivían en la casa: el tronco del lago.

Y en efecto: allí estaba ella. Derribando algunos árboles con bastante ira, probablemente lo justificaría con "entrenamiento".

— ¡Shanaro!— otro árbol partido en dos. — ¡Ah, Naruto! ¿Se te ofrece algo?— preguntó Sakura.

—Em, no, es sólo que… Mira, te vi triste al salir de la casa y quería saber qué es lo que te entristece— prefirió ir al grano, omitiendo la parte en que había escuchado su conversación con las chicas. Sakura pareció ida por un momento, y luego sonriendo, contestó:

—Sabes cómo soy, Naruto. Lloro con cualquier cosa. Es sólo que las chicas me hicieron recordar… Cosas tristes y pues: ya ves cómo me pongo— se ajustó los guantes, tratando con todas sus fuerzas de no quebrarse nuevamente, exitosamente.

—Sakura-chan…— musitó Naruto, y la aludida levantó la mirada — ¿Hay algo que quisieras confiarme? ¿Algo que necesites sacar de ti?

—Mm… No, nada— mintió descaradamente, no quería preocupar a su amigo. Naruto suspiró decepcionado.

—Ah…— la peli rosada caminaba de vuelta a la casa. —Recuerda que siempre puedes confiar en mí-dattebayo.

Esas palabras resonaron dolorosamente en los oídos de Sakura. Giró parcialmente, y casi, CASI mueve los labios para contarle a Naruto qué le estaba afligiendo. Pero la razón ganó al corazón le sonrió nuevamente, siguiendo con su andar.

—Lo sé.

Pero sólo bastó con ver al Uchiha unos metros más allá, para que su sonrisa se desvaneciera por completo. Sasuke hasta incluso parecía disfrutar el distanciamiento entre ellos dos, porque al ver el intento fallido de Naruto para acercarse a la kunoichi, ésta podría haber jurado ver un amago de sonrisa en sus labios. Apretando los puños hasta el punto de hacer rechinar los guantes, Sakura pasó por su lado con la expresión impasible que tantas veces él le había dedicado, no sin antes comentarle:

—Tengo la sensación de que disfruta torturándome, Uchiha-san.

El amago de sonrisa se volvió su objetivo, aunque para esto la kunoichi ya se hallaba bastante lejos como para notarlo. Sakura no pudo dormir bien pensando en qué demonios se traía el Uchiha. ¿Acaso quería despojarla de Naruto? ¿Por qué parecía disfrutar tanto de su situación actual?

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La tarde siguiente, Sakura tenía turno de vigilancia. Estaba tan sumida en sus pensamientos y preocupaciones que no notó a Naruto detrás de ella.

—¡Sorpresa, Sakura-chan!— un puño fue a aterrizar a su cabeza — ¿Y eso por qué…?

—¡Por asustarme, idiota!— contestó Sakura, con una mano en el pecho intentando calmarse. Pero pronto cambió su expresión agitada por una sonrisa —¿Qué haces aquí?

—Te vine a hacer compañía-dattebayo…— el rubio se sentó al lado de ella en la rama. Estuvieron así por unos momentos, disfrutando y analizando el panorama.

Ya había comenzado a anochecer: pronto sería hora de ir a cenar.

—Ne, Sakura-chan…— musitó Naruto, algo dudoso. Los ojos jade de su amiga lo miraron con curiosidad —Dime una cosa… ¿Qué… qué sientes por Sai?

Los ojos de Sakura se abrieron sorprendidos. Un ligero rubor cubrió sus mejillas al tiempo que desviaba su mirada al lado contrario del otro.

—No sé porqué lo preguntas… Pero es mi amigo, lo quiero mucho y me divierto con él, pero sólo somos amigos.

Otro silencio se instaló entre ellos, aunque éste no era tan agradable como el anterior.

—¿Y qué sientes… por mí?— le costó decirlo, pero al final lo hizo. Ella se quedó mirándolo un buen momento antes de responder:

—Eres lo más importante en mi vida.

Naruto se sorprendió y giró la vista hacia ella, registrando cada detalle del rostro de la kunoichi como verificando los signos de sinceridad. Ella le sonrió cálidamente.

—¡Pero bueno, basta de preguntar cosas raras!— interrumpió ella cuando vio que él estaba a punto de decir algo, probablemente seguir indagando hasta que Sakura le confesara sus -no bien diferenciados entre amistad, hermandad o amor- sentimientos, y no tenía ganas de recibir alguna negativa. Y mucho menos sabotear el esfuerzo de Hinata que toda la vida lo amó tal y como se lo merecía, cosa que ella no hizo. — Ya casi es hora de la cena…

—De acuerdo…— dijo Naruto, algo contrariado, y se levantó al igual que ella.

—¡Ah! Por cierto, Naruto, tengo entendido que pasado mañana en la tarde no tienes vigilancia y Sai y yo tampoco. ¿Vamos a ir a la aldea a comer algo y al centro comercial?— preguntó emocionada Sakura.

—¿Pasado mañana?— preguntó él, poniendo la cara que dice que no va a poder ser, y la sonrisa de Sakura se esfumó —No puedo, Sakura-chan.

—¿Por qué no?— preguntó ella con expresión triste, temiendo la respuesta.

—Invité a Hinata-chan a ir a comer rollos de canela, que son sus favoritos, y después a visitar a su hermana, aunque me da algo de miedo-ttebayo…— contestó Naruto sonriendo torpemente. No fue hasta que vio la expresión de Sakura que borró la sonrisa que tenía: —¿Pasa algo, Sakura-chan?

— ¿Qué si pasa algo…?— repitió la kunoichi, cerrando los ojos para no explotar. De pronto, esbozó la probablemente más falsa sonrisa de toda su vida, aunque sus ojos se cristalizaron peligrosamente — ¡No, todo está bien!

—Pero, ¿podemos ir otro día?— preguntó Naruto, quien se había creído la sonrisa de su amiga.

—Por supuesto, otro día está bien. Bueno yo… Me adelanto, olvidé que le tenía que dar algo… A Ino— la peli rosada se esfumó tan rápido que Naruto no tuvo tiempo de decir nada más. Se tomó su tiempo para bajar del árbol, recordando que tenía que ayudar en la cena.

Cuando estuvo fuera del alcance del rubio, Sakura disminuyó la velocidad en sus pasos. Unas imposible de seguir reteniendo lágrimas se deslizaron suavemente por sus mejillas. Siguió caminando hasta que vio la silueta del Uchiha a unos pasos. No, verla en ese estado seguro que le haría el día. Trató de esquivarlo, pero él se acercó curioso a ella.

— ¿Qué?— bramó ella con rabia y más lágrimas deslizándose por sus mejillas — ¿Tengo monos en la cara?

—Hmp. Lo que tienes son lágrimas.

—Sí, bueno… Las personas con sentimientos las tenemos. Con su permiso —siguió caminando hasta la entrada de la casa, seguida por Sasuke. En la puerta se hallaba Sai y al verlo, el Uchiha detuvo su andar, mirándolo fijamente.

Pero el ANBU no lo notó pues tenía su mirada puesta en Sakura. Trató de pensar qué le había hecho llorar, y lo único que se le ocurrió fue:

—¿Lo olvidó?

Sakura se paralizó, llevándose las manos a secar su rostro.

—Por completo. E incluso hizo otros planes. Lo que no entiendo es porqué me pone tan mal…—rió sarcásticamente. Sai la miró comprensivo, extendiendo su mano para que ella la tomara. Dudó unos segundos, antes de sonreír y aceptarla. Todo ante la mirada de Sasuke, quien estaba algo intrigado por aquello, pero decidió que no era su asunto y se marchó.

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Al día siguiente, y mientras comían, los integrantes de la casa disfrutaban de una charla:

—Lo siento, Shikamaru, pero si hay aquí un equipo que sea el mejor, ése es el nuestro…— comentó Kiba, con aires de superioridad. Shikamaru, Ino y Neji bufaron.

—Claro, y yo yo soy Hokage— comentó maliciosa Ten Ten.

—Yo seré Hokage— anunció aburrido y sorprendiendo a todos Sasuke. Lo hizo con un tono de arrogancia que derramaba un "se los aviso desde ahora" por todos lados. El resto tuvo que hacer un gran esfuerzo por no caerse de espaldas ante ese comentario.

—Sasuke-san, no creo que eso sea…— empezó Lee, viéndolo como si acabara de hacer una broma.

—Lo seré— afirmó él, simplemente, dejando una vez más boquiabiertos a los otros —Lo seré y cambiaré muchas cosas que están mal aquí.

Un silencio algo incómodo se instaló. Pronto, la voz chillona de Naruto resonó en el comedor:

—¡Teme! ¡Eres un envidioso! ¡Sabes que ése es mi sueño! ¡Mal amigo!

—No soy tu amigo— el rostro hace un segundo quisquilloso del rubio se formó en una mueca de tristeza —Yo no tengo amigos. He vuelto por mis propios propósitos, no se te olvide eso.

Un silencio algo más corto, antes de que Naruto empezara, con una sonrisa algo esperanzada:

—Haré que cambies de parecer, Teme, ya lo hice una vez y-

Fue interrumpido por el seco y estruendoso sonido del puño de Sakura estrellándose en la mesa. La madera crujiendo debido al hoyo que había hecho allí.

Todos voltearon a mirarla, pero no se podía ver su rostro dado que estaba escondido tétricamente detrás de su pelo.

—S-Sakura-san…— musitaron al mismo tiempo Lee y Hinata, asustados y preocupados.

—Sakura-taicho, ¿qué pasa?— Shikamaru no salía de su asombro, aunque tenía una idea de la causa.

—Sakura-chan, ¿qué…?— musitó Naruto, pero en ese instante fue interrumpido por la peligrosamente aguda voz de la peli rosada.

—Naruto: ¿podemos hablar un momento afuera?

Otro silencio incómodo se instaló al tiempo que ambos se levantaban y salían de la casa. Sasuke miró la escena sin inmutarse.

—¿Qué pasa, Sakura-chan?— preguntó algo temeroso el rubio, Sakura, una vez afuera de la entrada principal, se giró a verlo.

—Tienes que dejar de hacer eso— pidió, cortante. Cuando vio la expresión confundida de Naruto, prosiguió: —deja de pensar que Sasuke va a cambiar y se volverá uno de nosotros, eso no pasará.

Su amigo se quedó petrificado, analizando las palabras de ella. Una vez entendió el mensaje, su expresión confundida se tornó en una severa.

—Ha vuelto a la aldea. Corrección: he logrado traerlo de vuelta a la aldea. Si siguiera siendo un traidor con única sed de venganza, no se hubiera dejado influenciar por mí. Es Sasuke, Sakura-chan, nuestro compañero de equipo. ¿En qué momento lo has olvidado? Es nuestro amigo…

—¡NO, NO LO ES!— bramó Sakura, saliéndose de las casillas. No se dio cuenta de que desde ese momento, su conversación estaba siendo captada por los demás integrantes de la casa. El Uchiha escuchaba con su típica expresión impasible —¿Es que no lo ves, Naruto? ¡Ese Sasuke no es el mismo que estaba en nuestro equipo! ¡Ha tratado de matarnos! ¿No te das cuenta de que nos va a traicionar en el momento menos esperado?

—¡¿Por qué haces esto, Sakura-chan?!— gritó Naruto, con una actitud desconocida en él, tomando por las muñecas a su amiga —¡Pensé que ibas a estar contenta de que volviera el teme! ¡Creí que era lo que más querías, que por eso me habías hecho prometer aquello! ¡He dado mi mayor esfuerzo para traerlo de vuelta y lo he conseguido! ¡¿Qué más esperas de mí?! ¿Eh?

Sakura temblaba. La mirada enfurecida de su amigo la estaba volviendo débil y hacía que se sintiese pequeña, pero no tanto como sus palabras. Finalmente, Naruto estaba haciendo su descargo contra ella, sabía que había presionado a su amigo con la promesa aquella, pero no quería creer que él la odiara por eso. Ahora, sin embargo, parecía que todo se vino abajo.

—Hace tiempo que te dije que te olvidaras de esa promesa…— musitó con la voz temblorosa. La presión de las manos de Naruto entre sus brazos se incrementó.

—Pues yo cumplo mis promesas. Y también quería sacar a Sasuke de la oscuridad en la que se estaba metiendo: ha sido mi deseo también. Ahora él está aquí, con nosotros. No puedo creer que no quieras reconocer siquiera eso. Me parece que lo que sientes es rencor, porque hasta ahora él no te ha pedido perdón por lo que ha hecho…

—No quiero escuchar su perdón. De hecho, no quiero nada de él. Lo único que quiero es que se aleje de ti. No soporto verte con él cerca y tener esa duda de "si estará tramando algo contra ti". No lo acepto ni lo haré.

—Me temo, Sakura-chan, que estás siendo paranoica…— contestó Naruto, soltando finalmente sus brazos.

—¿Debo interpretar eso como que lo prefieres a él antes que a mí?— preguntó Sakura, su temor transformándose en enojo.

—Yo no estoy diciendo eso. Pero si tengo que considerar las cosas, creo que tengo que ponerme del lado de Sasuke.

Sakura frunció el ceño a más no poder y se dio la vuelta.

—Quédate con él entonces. Espero estar equivocada y que no te clave el puñal por la espalda de nuevo. Aunque pensándolo mejor…

Empezó a caminar furiosa hacia dentro de la casa, cada paso hacía temblar el suelo. Desde el comedor, sintió unas miradas curiosas pero no quiso detenerse a reparar en ellas.

Escuchó los pasos de Naruto detrás de ella, y después su voz inusualmente gruesa:

—Estás loca.

—¿Ah, sí?— le dijo girándose levemente para encontrarse con el enfadado rostro de Naruto.

—Egoísta— aquello le dolió incluso más que lo anterior, pero su orgullo le dijo que no se quebrara.

—¿Algo más que pienses de mí? Anda, escúpelo.

—Mentirosa.

Oh no. No, no. Esa palabra podía más que cualquier otro insulto ante Sakura.

"Odio a las personas que se mienten a sí mismas"

"¿Por qué le mientes a Naruto? Mentirosa"

"Él está enamorado de ti. Hará todo por cumplir su promesa"

Naruto pensó que había ido demasiado lejos cuando notó que los hombros de Sakura se movían temblorosamente, anunciando que había empezado a llorar. Los demás se asomaron para ver si todo estaba bien.

—Sakura…— musitó Ino al verla, preocupada. Hinata y Ten Ten se asomaron detrás de ella. Pero no respondió simplemente se quedó estática allí. Luego de un momento –en el que ya todos se habían acercado a ver qué pasaba- pasó su mirada por el rostro de Sasuke, a unos pasos, que estudiaba su rostro desde un rincón. Cerró los ojos con fuerza y se dio la vuelta una vez más para encararse con Naruto, pero esta vez ninguno de los dos mostraba enfado como hace momentos.

—Lo siento, Naruto…— musitó tan bajito que el aludido no logró entenderlo. Posteriormente comenzó a subir las escaleras tan rápido que el rubio no tuvo tiempo de reaccionar.

Cerró la puerta de su habitación de un portazo y tras derrumbarse en la cama unos segundos, alcanzó su mochila y metió las cosas que más necesitaría. Escuchó la voz de Sai, afuera de su puerta y llegó hasta ella. Al abrirla, lo tomó de un brazo y lo hizo entrar en la habitación, cerrando la puerta detrás de él.

—No p-puedo estar a-quí…— balbuceó destrozada. —Necesito ir con T-Tsunade-shisou…

—Entiendo— dijo Sai, manteniendo la calma y acariciando uno de los brazos de la kunoichi —Entonces vamos.

Salieron de la habitación, tomados de la mano. Al bajar por las escaleras, se encontraron con Naruto y el resto. El rubio se acercó a Sakura, pero ella lo esquivó con facilidad. Soltándose de la mano de Sai, se acercó a Shikamaru, quien apreció las lágrimas que caían desaforadas por sus mejillas:

—Estás a cargo, ¿de acuerdo?

El genio asintió rápidamente, pero un segundo más tarde se dio cuenta:

— ¿Te marchas?

El resto se sorprendió ante eso y recién reparó en la mochila colgada en la espalda de la peli rosada.

—Sakura-chan… No— musitó Naruto, sintiéndose culpable. Pero la kunoichi ya no quiso escuchar nada más y empezó a correr hacia la salida. Como si eso fuera suficiente para borrar las hirientes pero acertadas palabras del rubio. "Así que estuvo pensando eso de mí desde hace mucho tiempo…" pensó con amargura. No ayudó a su estado de ánimo el hecho de que estaba lloviendo. Empezó a correr en dirección a la aldea, sus zapatos se llenaron de barro. Cuando sintió que no podía más, escuchó a Sai invocando a una de sus aves.

—¡Sakura-chan! ¡No te vayas por favor!— gritó Naruto, corriendo al igual que el resto, hacia ellos.

Pero nada de lo que dijese Naruto podía alivianar la culpa que ella sentía en su interior. Nada podía enmendar sus errores. Él incluso podía perdonarla por todo, pero ella no podría perdonarse a sí misma. Tendría que volver el tiempo atrás para hacerlo.

—Lo siento…— dijo de nuevo sinceramente la peli rosada, pero esta vez fue el sonido de la lluvia la que impidió que el rubio escuchara. Éste, viendo las acciones de Sai con el ceño fruncido, le señaló con un dedo amenazador:

—No te atrevas a llevarte a Sakura-chan.

Pero el ANBU no le hizo caso. Más bien al contrario: ayudó a la kunoichi a subirse a la majestuosa ave al tiempo que la cubría con su capa de lluvia.

—¡SAI!—gritó furioso Naruto, y esta vez el aludido sí se volteó a mirarlo. Sin dejarse intimidar, claro, pero pudo notar el peligro en el tono de voz del rubio —¡NO-TE-LA-LLEVES!

—Lo lamento, Naruto-kun— respondió mientras se acomodaba delante de Sakura —No permitiré que hagas sufrir más a Sakura.

En el segundo en que Naruto llegó hasta el ave, ésta ya se hallaba elevada por los aires.

—¡Sakura-chan! ¡Vuelve!—gritó Naruto, empezando a correr detrás del ave.

Ella, abrazada al abdomen de Sai, miró a su amigo gritando su nombre. Distinguió en la puesta de la casa, en el marco de la puerta a Sasuke. Le sorprendió que se haya dado la molestia de ir hasta la puerta para verla marcharse. Tal vez lo estaba disfrutando a lo grande, quien sabe. Volvió a ver a Naruto y, no queriéndose torturar más, enterró su cara en la espalda de Sai, fortaleciendo su agarre como si él fuera lo único que le quedaba. Después de todo, una parte de sí pensaba que había perdido a Naruto y que ya nada iba a ser como antes.

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Kiba logró hacer que Naruto entre a la casa, dado que estaba lloviendo como si el mundo fuera a acabarse. Una vez adentro se quedó pensativo sentado en el sillón.

—Debo ir a buscar a Sakura-chan. Debo… Decirle que me perdone y traerla de vuelta a mi lado— anunció firme.

—Eso está claro, Naruto…— bufó Ten Ten —No puedo creer que te hayas puesto del lado del Uchiha cuando Sakura-

—Ya basta, Ten Ten— intervino Neji, calmado— son sus asuntos y no el nuestro.

—Yo… No sé porqué dije eso… Simplemente perdí el control…— balbuceó Naruto, y Hinata se sentó a su lado, tomando su mano.

—Ella te perdonará…— dijo la Hyuga.

—No lo sé… Pero quiero que regrese. No soporto estar así con ella.

—Pues claro que tiene que regresar, porque… ¿Saben que día es mañana?—preguntó Ino, el resto con su silencio negó —28 de marzo: es su cumpleaños.

Y el alma se Naruto abandonó su cuerpo.

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N/A: ¡Hasta que por fin Fanfiction se puso de mi lado! Tenía el capítulo listo ayer, pero no sé si soy la única a la que la página le negaba acceso. También me pasó con Youtube y Facebook así que debe ser mi computadora :/. Pero he aquí el capítulo nueve. Es el más dramático hasta ahora, y si están tristes con la situación actual de Sakura, pues tranquilas, no le haré sufrir tanto :B. ¡Review feedback time!:

GIZETLEO: ¡Oh, sí! :B

DULCECITO311: ¡Borrachera, borrachera! Prometo que será pronto ;).

DaNiuchija15: De nada es lo menos que podría hacer por una de mis lectoras *0*.

lirilara1993: ¡De nada! Y … ¡A sacar trapitos sucios se ha dicho xD!

lili: ¡GRACIAS! ¡Pues, bienvenida a FanFiction! Casi lloro cuando leí tu review :'D pero créeme: aquí hay artistas y escritores mucho mejores ;) ué bueno que te nos hayas unido en la pag y en esta historia n_n .

Andy: ¡No te preocupes! Gracias por las sugerencias, de hecho tenía algo parecido en mente :B.

karlangas: ¡Aquí está la conti :B gracias por seguir leyendo!

Gracias a todas, por leer, por dar ideas y apoyar la idea de la noche loca xD. Será dentro de uno o dos capítulos, hago mi mayor esfuerzo por actualizar lo antes posible pero a veces no tengo suerte T_T . Espero no decepcionarlas, y también ver reviews con opiniones de este cap (se aceptan tomatazos hasta nivel tres xD). Un saludo muy grande, debo decir que ustedes me dan muchos ánimos no sólo para escribir sino en muchos otros aspectos de mi vida, así que la que tiene que dar gracias soy yo .