Mi Melodía

Los Personajes de Naruto no me pertenecen

Por Pryre-chan

Capítulo 9

-o-

-Dime-hablo el pelinegro con voz apenas audible-¿Sera pronto?-preguntaba sin mirar a la Hyuga

-¿Qué? – Respondió esta sin entender a la pregunta que había formulado el pelinegro.

-Si quieres seguir fingiendo me da igual-le dijo a contestación el Uchiha con voz fría y algo molesta.

La mente de Hinata estaba en clara duda, se preguntaba que era el pelinegro pensaba que le ocultaba y fingía.

¿Acaso seria que había descubierto su secreto?

Se negó a creerlo, quien se lo habría dicho

¿Él lo habría descubierto solo?

No podía ser había sido cuidadosa en actuar normalmente entonces.

¿Cómo?

-Tu…- tenía ganas de preguntarle si sabía algo pero la detuvo la mirada de impaciencia que le dirige el pelinegro en ese momento.

Hubo un momento de silencio en el que ninguno dijo nada ocupados en sus propios pensamientos, la joven tenía los ojos cerrados pensaba y tenía preguntas que se arremolinaban en ella, pero no podía decirlas sin quedar al descubierto ¿Qué hacer? Si el sabia o si no…

De pronto unos pasos hicieron que abriera los ojos el pelinegro se movía al parecer a su dirección.

¿Tendría pensado decirle algo?

Ese pensamiento se deshizo al verlo pasar de ella y dirigirse a la puerta de salida.

-Uchiha-san…yo…- trataba de articular la oración que pensaba pero su voz le fallaba.

-Por mi sique en tus juegos-le dijo fríamente mientras avanzaba para salir totalmente de la habitación.

La tensión la cortaba por dentro ¿tendría que decirle? ¿Debería? Eran las preguntas que se trazaba pero no obtenía una respuesta de su subconsciente.

Sintió que el pelinegro cerraba la puerta detrás de sí

¿Qué haría?

-Solo un par de días más- susurro al aire temiendo que el pelinegro la escuchara, pero ya lo había dicho no se retractaría, ni se disculparía si él lo sabía, esa era su respuesta.

Cerró los ojos con fuerza evitando con todas sus fuerzas atraer los recuerdos de los últimos días, hasta que sintió una presencia frente a ella.

El pelinegro la miraba desde su posición frente a ella sin decir palabra alguna solo limitándola a verla indescifrablemente.

-¿Que harás hasta entonces?- le pregunto con todo indiferente mientras ella solo agachaba la cabeza y sentía su corazón pesado.

¿Qué haría? Le había preguntado, pero ella no tenía pensado hacer nada en especial solo había hecho pasar los días como cualquier otro de su vida hasta que el día llegara pero entonces…

-Solo…vivir Uchiha-san-le respondió sinceramente en un susurro mientras elevaba lentamente la mirada con un extraño brillo en ellos, pero le sorprendió no encontrar al Uchiha frente a ella.

Lo busco con la mirada frente a ella.

-Sígueme-

Escucho su voz detrás de ella y vio al pelinegro parado cerca de la puerta con una mano en esta.

-¿Qué esperas?- le volvió a decir al notar que la joven no se movía de su lugar.

Ella reacciono a la voz del chico y se paró de un salto y se preguntó si la había escuchado pero ahora eso no importaba solo se limitaba a seguirle por el pasillo.

La guio por el pasillo de madera por esa antigua casa que alguna vez albergo a la familia más importante de un clan casi extinto.

-Llegamos- anuncio el pelinegro al parar su paso frente a una puerta.

No había logrado entender la reacción del pelinegro que la había llevado, sin previa explicación a esa extraña habitación a la cual le había permitido entrar.

La habitación era grande y contenía dentro unos cuantos muebles difícilmente reconocibles por las blancas telas que las cubrían ocultando su apariencia, con una fina capa de polvo que los cubría.

Vio que el pelinegro se acercaba a una figura en el fondo de la habitación y se inclinaba ante ella por su reducido tamaño, observo con cierto recelo aquella figura por unos instantes y comenzó a quitarle con un suave movimiento la tela que lo cubría, mostrando así su verdadera forma.

Con una mano en la tapa del baúl comenzó a abrirla acompañado de un pequeño chirrido de las bisagras, demostrando así que no se había abierto en mucho tiempo.

La joven esperaba en el centro de la habitación sin atreverse a moverse, no quería importunar al pelinegro que se había dado a esa tarea de buscar con la mirada algo en ese baúl de madera que había descubierto frente a ella.

De pronto el pelinegro se paró y se acercó a ella con una mirada que ella interpreto tranquila y algo triste.

-Uchiha-san pasa…-intento preguntar

-En ese baúl encontraras lo necesario, cámbiate- le ordeno a voz baja mientras pasaba a su lado con rumbo a la puerta.

-¿Qué?-pregunto al no entender a sus indicaciones volteando al verlo.

-Cámbiate de ropa, te espero fuera- añadió y salió de la habitación.

Se quedó sin habla y sin moverse por un momento antes de reaccionar

-¿Cambiarme de ropa?- se preguntó a tiempo que se sonrojaba-¿Porque Uchiha-san me pidió eso?-se preguntaba a sus adentro y dudaba en hacerlo-No creo que sea para algo malo Uchiha-san no es así, el no me haría daño- concluyo.

Con pasos suaves y lentos se acercó al baúl ya descubierto y se agacho para abrirlo con otro leve chirrido, su vista se posó en su contenido y se sorprendió al descubrir un hermoso vestido blanco en su interior, maravillada lo toma con ambas manos y se levanta para poder admirarlo con más detenimiento.

-Es hermoso-susurro al aire desviando la vista al contenido nuevamente del baúl encontrando un par de zapatos y lo que parecía una pequeña caja roja de forro aterciopelado.

Curiosa lo agarro y con despacio lo empezó a abrir encontrado en ella una hermosa gargantilla negra con una joya roja en su centro que resplandecía incluso con la poca luz de la habitación, al igual que los pendientes a juego pero con piedras más pequeñas.

Al terminar no supo cómo se veía por lo que se sentía insegura de salir de la habitación, por lo que decidió en buscar en donde verse, encontrando así una peinadora al lado de lo que parecía una cama, cubierta de una tela como el resto de los muebles.

Se miró por un momento y se peinó su largo pelo negro azulado con sus dedos.

-Ya estoy lista-se decía cuando noto que estaba aceptable-Uchiha-san debe estar esperándome, ya tarde mucho-dijo y con paso vacilante se dirigió a la puerta para encontrarse con el pelinegro.

Había estado esperando a Hinata apoyado en la pared de la habitación donde la había dejado y ya se estaba cansando, si no salía en breve había decidido ir por ella, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de una puerta abriéndose.

-U. ..Uchiha-san- decía ella mientras salía con calma de la habitación y con un leve sonrojo, con lo que noto su nerviosismo.

Había desviado su vista cuando oyó su voz y se quedó sorprendido por la persona que se hallaba en frente suyo, por un momento pensó en ver a su madre, pero ella claramente no lo era.

El vestido que llevaba había pertenecido a su querida madre al igual que lo demás accesorios que llevaba, si no se equivocaba su madre guardaba en ese baúl su vestido de bodas, el cual había sido sencillo.

Noto luego inmediatamente su gargantilla y sus pendientes que eran el regalo de compromiso que le había dado su padre a su madre en día que le propuso matrimonio, una reliquia invaluable de su clan había escuchado decir una vez.

-Uchiha-san ¿Pasa algo?-le pregunto ella viéndolo con preocupación.

Entonces se dio cuenta de la mujer estaba frente suyo, con su cabello suelto y algo desordenado, su piel sin rastro de maquillaje pero igualmente… no supo decirlo, llego a sus labios sonrosados y le dio un escalofrió, luego vio su figura envuelta en ese vestido blanco de hombros descubiertos y se sintió tranquilo.

-Vámonos-le dijo cuando termino de explorarla con la vista, poniendo sus manos en los bolsillos y llevando paso tranquilo hacia la puerta de esa enorme mansión.

La había visto fijamente durante un rato en el que sintió incomoda y no se atrevió a decir palabra.

-¿Tal vez no me queda el vestido? O ¿no era del gusto de Sasuke?- se preguntaba así misma con un deje de tristeza.

Había escuchado que la llamaba para irse y también lo había visto caminar por el pasillo a la puerta principal.

Su cuerpo no se movió de donde estaba y lo vio alejarse un poco, cuando este se dio cuenta la volteo a ver.

-¿Porque? Uchiha-san-le dijo viéndolo a los ojos tratando de descifrarlos lo cual le fue inútil.

El solo saco en un movimiento una de sus manos del bolsillo de su pantalón y la estiro en dirección de la joven y se la ofreció.

-Vámonos-le dijo

-¿Que hace?-respondió en voz baja con un leve sonrojo.

-Solo vivir-respondió el.

-o-

Gracias.

Pilikali

Layill

Pame18

Hasta otra.

Pryre-chan