Penúltimo capítulo, nos leemos más abajo.


Eternal Sunshine

XIX.

"No recuerdo a nadie que no seas tú

No tengo otro recuerdo

No me importa vivir con la mitad de mí mismo

Incluso si rompo a llorar en los recuerdos...

Mis días son todos... Sobre ti."

El atardecer se sintió demasiado melancólico para su gusto sin motivo alguno; mientras dejaba un poco de comida para sus conejos, Hayato tuvo unas ganas de huir tan grandes que no se dio cuenta hasta ese momento que el amor no correspondido le estaba haciendo un profundo daño. Porque Shinkai siempre estuvo para Yasutomo, cuidando de él día a día luego de la desprevenida partida de Toudou. Pretendió actuar cuán pilar para evitar una descomunal caída e, inesperado tuvo que aceptar que se había enamorado de él en el proceso. ¿Para qué mentir? Desde el primer instante fue el pelinegro quien se aparecía cada vez que corrían, incluso al cerrar los ojos.

Shinkai se toca los labios pensando en los besos que le dio y luego soltó una risa igual de triste que el atardecer. Se pierde en el viento o eso pensó. El sprinter no permite que las lágrimas crucen sus mejillas.

"Lo amo Hayato. Tengo que decirle la verdad."

Jamás vio una resolución tan clara en sus ojos, ni siquiera en el último tirón del Interhigh antes de graduarse. Lo supo desde el inicio, y creyó (equívocamente) que si él dejaba ir a Toudou, haría su vida y ya. Nunca contó con que sus sentimientos, los sentimientos de ambos fueran tan fuertes que siguieron a Jinpachi hasta Europa. De otro modo Arakita nunca hubiese despertado muy temprano para ver las noticias deportivas sobre ciclismo, pendiente de alguna noticia relacionada con Toudou Jinpachi del Team Sunweb*. Sabía que iba a esperar el momento de aclarar las cosas.

De paso se vio rechazado varias veces, en especial cuando Arakita prefirió estar en su departamento observando competencias, buscando con la mirada al Rey de la Montaña. Era tan claro pero el Demonio Rojo de Hakone quería estar ciego, él mismo de tantas ocasiones en las cuales deseó que sus orbes jamás detectaran lo obvio, creyó en forma de autodefensa que entre ellos dos ya no había salvo un recuerdo de la preparatoria. Un amor fugaz que se cura con el tiempo.

Todo lo contrario. Lo vio en los ojos de Jinpachi, las dudas que lo trajeron de vuelta a Japón y por supuesto, ese destello que compartía con los ojos de Yasutomo cuando ambos cruzaron miradas en el hospital. Posesivo, de inmediato quiso marcar su territorio. Aunque ahora es diferente, contra un afecto de ese calibre era mejor desistir.

Entendió.

Shinkai se sacó la venda imaginaria de los ojos antes de ponerse en pie no sin antes acariciar el pelaje de una de sus preciadas mascotas. Metió la comida restante de nuevo en la bolsa y, cuando se dirigía hacia la entrada de la casa, vio frente a él una de las figuras que menos esperaba ver ahora que cayó en cuenta de su error. De que Arakita no era para él. Había sido el viaje y no el destino.

Su cabello ondeaba de forma que parecía fundirse en uno con el viento y los tonos anaranjados del cielo resplandecieron en la blanca piel de su ex-compañero. Hayato entreabrió los labios pero no logró decir nada. Toudou se acercó sacando las manos de su chaquetín deportivo y en sus ojos habían rastros de haber llorado, en qué momento se volvió tan sentimental. Lo que más llamó su atención, fue la sonrisa de su rostro.

Cayó en cuenta muy rápido, de nuevo.

-Ya lo sé todo. -expresó Jinpachi. Al igual que el pelirrojo también quería decir mucho pero las palabras se quedaron en su garganta. Se limitó a mencionar sólo eso, aclarar lo ya aclarado. Shinkai también lo supo, que no necesitaban hablar realmente. Bajó sus ojos azules al suelo, la tierra marcaba la planta de sus tenis. Ahí estaba el motivo por el cual la tarde le pareció triste. Le quema el aire que respira, aunque todo se detiene cuando Toudou se acerca y toma al más alto entre sus brazos; era un abrazo fraternal, Alemania es un país donde las expresiones corporales son más comunes que en Japón así que estaba bien agradecerle de esa forma y disculparse en nombre de Arakita, en nombre de ambos: -Gracias por cuidar de él, Hayato. Y créeme, créeme cuando te digo que Yasutomo lo agradece aun más.

Shinkai se da tiempo para procesar las palabras. -Toudou. -el escalador se separó también y le mostró una gran sonrisa a su amigo. Antes que rivales en el amor, fueron compañeros de varias victorias, de grado, amigos.

Jinpachi suspiró y apretó el hombro del adverso con su mano. -Te lo encargo ya que es un idiota, creo que estás al corriente. Estoy seguro que los dos van a llevarse como antes, no te preocupes. Sin rencores… los tres.

El sprinter parpadeó varias veces al tiempo que vislumbra a Toudou caminar por el sendero de vuelta… y luego tropezó con una piedra, arruinando el momento. Hayato se iba a aproximar ya que el pavimento de la zona no era muy estable y pudo haberse lastimado, Jinpachi alegó que estaba bien. Pero está equivocado, él estaba mal y no era por el golpe. Ese hombre frente a él había caído muchas veces de la bicicleta, se abrió el maillot de las mangas en las curvaturas de subida en Fuji. Era el escalador más fuerte que ha conocido, sin menospreciar a Manami o a Yuuto. Y ahora se veía a punto de quebrar.

-Toudou. -lo volvió a llamar Hayato. - ¿Es todo? ¿Vienes hasta los límites de la ciudad para agradecerme y de paso pedirme que cuide de Yasutomo? Es difícil, ¿Sabes? Hasta algo cruel. ¿Por qué?

La expresión del escalador se tornó seria, y sin más respondió su pregunta. -Regreso a Múnich, Hayato.

.

"¿Por qué me dejaste? ¿Por qué si tanto me querías?"

"Precisamente porque te quería, porque te amo."

Para Toudou fue muy difícil procesarlo debido a la falta de argumentos. Aún había una pieza que no encajaba en todo ese rompecabezas, lo más extraño era que finalmente Arabaka admitió sus sentimientos. Nunca creyó llegar tan lejos. Su cara encendió, sus orejas se calentaron y el bochorno provocó un pequeño mareo.

-Nunca imaginé que dirías algo tan cursi. -musitó. Arakita en respuesta arrojó al demonio lo que tuvo en frente, el control del televisor. También se avergonzó por confesarse así.

-Siempre tienes que arruinarlo, carajo. ¿Tienes idea de lo que han sido para mí éstos putos años? ¡Ah claro! Tú en la gloria paseándote en la torre Eiffel, el Bernabéu y quién sabe en dónde más. -aunque el escalador nunca había visitado esos lugares, Arakita estaba un poquito confundido o no sabe dónde está Alemania. -Fueron años de no saber de ti, de andarte buscando entre el pelotón cuando hay competencias donde sé que hay equipos alemanes, sin la certeza de que estés ahí. ¡Me jodes Jinpachi! Lo que intento decir es que te he extrañado hasta los cojones, y que lo siento…

-Un momento Yasu…

- ¡Lo siento! -que lo picoteara la mamá de los pollos, Arakita se estaba disculpando. -No debí dejarte así, nunca fue mi intención lastimarte. Si supieras que ¡AH! -Arakita se tomó y jaló sus cabellos, Toudou comenzaba a asustarse. - ¡Es difícil! ¡Complicado y peor que los vellos del…!

- ¡Araidiota!

- ¡Nunca me ibas a decir que te dieron una beca en el extranjero! Seguro ibas a rechazarla y mierda, era tu oportunidad de brillar como siempre te ha gustado. Amas la atención, tener fans, superarte. Si te quedabas en Kanagawa eso jamás sucedería. Ibas a ceder el título de Rey, Dios de la Montaña a Manami y a Fushigi-chan. Y… ¿Después qué? ¿Se terminará el legado de Toudou Jinpachi? ¿Arrojarías los planes por la borda sólo para seguirme a Tokio? ¡Por dios!

Los ojos amatistas del aludido se enternecieron, era momento de escucharlo, escucharse. Ser sinceros de una vez por todas.

Arakita continuaba: -Estudiar, hacerme de un lugar en el equipo del Younan durante los próximos cuatro años para mantener mi beca deportiva, rentar un horrible departamento en los suburbios lleno de goteras donde le pagan a un conserje que no hace un carajo, y después conseguir trabajo ¿De qué? ¡De lo que sea! Y adiós ciclismo. Jinpachi, eso está bien para mí. -bastaba solo verlo a los ojos para comprender que no era el único que había sufrido. -Pero tú… maldita sea. Tú tienes más futuro en esto. Tuve que dejarte ir aunque te rompiera el corazón, de otra forma eres tan terco que…

-jamás me hubiera ido.

-Jamás te hubieras ido.

Dijeron al unísono. El corazón del escalador retornó a los días de Hakone. A las reuniones de equipo en las cuales todos tenían el objetivo de llevar sus maillots albiazules a la meta. Mantenerse campeones y hacerle frente a las nuevas potencias como Souhoku (Maki-chan en específico) y Kioto Fushimi. Volvió su atención a Arakita, pensando en sus tímidas manos que aferraban las suyas y a las citas de fin de semana que inevitablemente se convertían en entrenamiento sobre sus bicicletas y alimentar a gatos callejeros, eso estaba bien.

En esos años nunca se enteró que la persona más dolida fue el mismo Yasutomo al aceptar renunciar a su primer amor. Toudou se tomó el pecho y no contuvo más las lágrimas. Las dejó fluir porque era necesario. Luego sonrió.

-Recibí esa carta de la MBS (Münich Bussiness School) un par de meses antes de graduarme. Mis padres al ser empresarios pensaron que yo podría seguir ese camino. -Arakita puso atención en sus palabras, mucho más tranquilo. -Así que insistieron en que enviara mi historial y solicitud de beca no sólo a universidades de Tokio, sino también en América y Europa. Yo dejé mi solicitud abierta en línea con mis habilidades deportivas, y ellos fueron los que se interesaron más rápido en mí. Apenas abrieron su club de ciclismo, era su oportunidad. -respiró. -Nunca creí que pudieran hablarme, antes de todo eso ya estaba decidido en irme contigo a Tokio. Pero la MBS fue más rápido. Siempre… siempre sacaba esa hoja de mi habitación y mi padre la regresaba sobre mi escritorio, o la mesa de noche. Eso era un claro "considéralo."

-En la noche que pasamos juntos, yo vi esa hoja.

-Sí, fue una de esas veces en las que esa solicitud regresó.

Yasutomo se rascó la cabeza, le picaba el cuero cabelludo por ansiedad y también le dolió el estómago. Entendía que los Toudou quisieran lo mejor para su único hijo, cualquier padre lo quería. Incluso sus viejos aunque no tienen el dinero suficiente hicieron un esfuerzo para encontrarle un lugar a Arakita, para que se superara. -Ya veo.

-Ambos somos unos idiotas. -concluyó el de cabello largo mientras su diestra buscó entrelazarse con la mano del allrounder. Arakita la aceptó y apretó ligeramente sus dígitos sobre la piel delicada de Jinpachi.

El tiempo se detuvo con la cercanía de sus rostros, el escalador seguía llorando. Estúpido sentimental; Yasutomo había aligerado su expresión, esbozando una media sonrisa sólo a ese idiota. - ¿Y qué? ¿Sabes alemán?

Toudou respondió al tiempo que se tallaba los ojos. -Alemán e inglés. ¿Acaso crees que me he estado haciendo el tonto?

-Tú siempre. -el más bajo fingió ofenderse, y cuando Yasutomo le pidió que dijera algo en alemán, "lo que se te ocurra", musitó: -Ich liebe dich.*

-Suena asqueroso.

El adverso se puso rojo del coraje mientras Arakita se rascaba la oreja: - ¡Eres un idiota!

-Ya… bueno ¿Qué significa ese berreo? -luego de hacerlo enojar un momento, ya era hora de ponerse a hablar. Toudou soltó un suspiro y observó a un punto ciego de la habitación. Sus manos temblaron y un sonroso apareció sobre sus mejillas.

-"Te amo". Eso significa.

El corazón de Arakita dio un vuelco en su interior, le provocó cosquilleo en el estómago que antes dolía. Finalmente tomó al escalador entre sus brazos, expresando que todo era recíproco, y que lo había atesorado hasta ese momento porque sabía que Jinpachi iba a regresar. -Yo también. Siempre.

-Siempre…

Duró diez segundos. Un beso tan esperado durante años ansiando que el otro volviera a su abrazo. Años de dudas, lágrimas y tristezas. Compensados en diez segundos que se sintieron hasta lo más profundo de su ser.

Arakita Yasutomo tenía en cuenta que no le era posible seguir a Toudou tan lejos, pero confiaba en que pronto se volverían a ver. Le volvería a decir que sus diademas son ridículas y que era un inútil para muchas cosas y sobre todo, volvería a acariciar su rostro, besaría su frente. Ya habrá tiempo de ser malditamente felices.

A Toudou le quedaban pocos días en Japón.

-Cuéntame de Alemania.

Pidió Yasutomo el día siguiente mientras desayunaban yoghurt con fruta.

-Antes de contarte de Alemania, cuéntame de Hayato. -Arakita casi se atraganta con un trozo de manzana debido a la repentina pregunta. -Vamos, no voy a enojarme.

-Bueno. -era difícil ese desgraciado, egocéntrico y marica de mierda. Era complicadísimo tratar con Toudou. -Todo empezó cuando…

Y así comienza una larga charla matutina. De todas formas Toudou iría de visita a donde Hayato, luego de ella o tal vez más tarde. Cuando hayan terminado de hablar de Alemania y de ellos.


El Team Sunweb es un equipo de los países bajos registrado en Alemania, ellos corren por el país germano. Mi idea es que Toudou haya sido reclutado por ellos para la Vuelta a España del 2014, cuando inicié la historia. (Opordioshacecasicuatroaños)

"Ich liebe dich" en mi pobre alemán significa una declaración de amor.

Quería que Hayato fuera feliz, así que traté de darle un mejor final. Evité que se quedara ciego por siempre ante el amor que siente por Arakita, eso no es vida, chinga.

Y en serio me duele despedirme de éste fic, pero ya es momento de terminarlo. Tengo el final y lo postearé el viernes de la próxima semana.

Un saludo.

Lucas