HOLA MIS CHICAS !

LES TRAIGO UN REGALITO ! :D ESTOY MUY EMOCIONADA CON LA ACOGIDA DE MI PEQUEÑO Y HOY QUE ME HE LEVANTADO FELIZ , HE DECIDIDO COLGAR EL SIGUIENTE CAPITULO. SE QUE HA MUCHAS LES HA SORPRENDIDO PERO AHI ESTA LA MAGIA.

NO VOY A ESCRIBIR NINGUN CAPITULO DES DE LA PESPECTIVA DE OTRA PERSONA, BELLA ES LA PROTAGONISTA Y LA INTENCION ES QUE VEAIS LAS COSAS DES DE SU PUNTO DE VISTA , COMO SI FUERAIS ELLA, INTENTAR PONEROS EN SU PELLEJO... TRANQUILAS MUCHAS DE LAS COSAS QUE ME PREGUNTAIS OBTENDRAN RESPUESTA :D

EN FIN , ESPERO QUE OS GUSTE EL REGALO Y DISFRUTEIS HASTA EL PROXIMO VIERNES !

UN FUERTE ABRAZO MIS NENAS

*LIZZ*


CAPITULO 8

Hacía tres semanas que había despertado. Aún no había logrado recordar quién era. Los que venían a verme al hospital me llamaban Bella, Charlie, al parecer mi padre, me llamaba Isabella. Personalmente me gustaba más Bella.

La doctora que me visitaba me dio el alta médica muy pronto, decía que estaba muy bien. Yo fruncí el ceño, ¿muy bien dijo? No recordaba nada, ¿eso era estar bien?

Charlie me llevó a su casa, no quería dejarme sola. Realmente des de que desperté del coma no había estado sola ni un solo día. Todos los que decían que eran amigos míos venían a verme a diario. Una chica llamada Alice estaba allí a todas horas. Y su familia también. Uno de sus hermanos me tomo el pelo la primera vez que vino. El tal Emmet me llamo "hermanita" y durante unos días pensé que éramos hermanos de verdad, hasta que Esme, la madre de Alice, me dijo la verdad. El otro hermano, Edward apenas hablaba pero casi cada día venía a verme, de hecho él era el que estaba en el hospital la noche que desperté.

Cuando Charlie abrió la puerta de su casa, un gran perro se abalanzó sobre mí. Yo asustada me aparte de su trayectoria.

-¿Qué le pasa a este chucho? ¿Está loco?- chillé aún asustada. Mi padre cogió al perro por el collar cuando vio que me daba miedo.

- No, mujer. Estate tranquila, es tu perro Sky, solo se alegra de verte. – soltó al perro cuando se tranquilizo.

-¿Es mío?- acaricie al perro que parecía realmente contento de verme, se tumbó bocarriba para que le rascara la barriga.

- Si, me lo dejaste a mi cuando te fuiste de vacaciones y en fin… se ha tenido que quedar una temporada más. Yo creo que me odia, no he logrado acertar con el pienso. – dijo haciendo una mueca. Me levanté y el perro me siguió.

- ¿De vacaciones? – pregunté extrañada.

- Si, Alice iba a casarse y os fuisteis todos de vacaciones a modo de despedida de solteros.

- ¿Iba? ¿No va a casarse? – pregunté mientras miraba la casa de reojo.

- Decidieron cancelar la boda hasta que tú despertaras. – se sacó la chaqueta e me invitó a sacarme yo la mía.

- ¿Ha pasado mucho tiempo? – pregunté triste.

- No, han sido solo unos meses. Ahora lo importante es que ya estás bien. – dijo para animarme.

- Muy bien no estoy…- dije apenada.

- Tranquila, con la ayuda de todos volverás a ser tú. – me sonrió. -¿Tienes hambre?

- Un poco, la verdad. – sonreí.

- Voy hacerte algo que te encanta, albóndigas con tomate. – me sonrió.

-Voy a ir a explorar la casa…- dije antes de que Charlie se fuera hacía la cocina.

- Muy bien, avísame si necesitan algo. Tu cuarto esta al fondo del pasillo, junto al lavabo.

Subí las escaleras con Sky detrás. Lo primero que vi fue el cuarto de Charlie. La curiosidad me pico y me adentré a explorar. Tan solo había una cama grande, un pequeño armario y un tocador. Me acerqué a este último, había un montón de marcos con fotografías antiguas. En una aparecían mis padres de jóvenes, parecía el día de su boda. Se podían contar como media docena de fotos donde aparecía yo. De bebe, de niña, una en la que parecía mi graduación y otra de mi padre y yo juntos, sentados en el sofá que había en el comedor. No pude evitar hacer una mueca, tantos momentos borrados…

Salí de su cuarto, en busca del mío. Fui hasta el fondo del pasillo, como me había dicho mi padre, abrí la puerta que había cerrada al lado del lavabo. Un escalofrió me recorrió el cuerpo, me envolví el pecho con los brazos antes de decidirme a entrar.

Nada más entrar pude percibir un olor muy peculiar, aunque no lograba saber de que era. Mi dormitorio era de lo más sencillo, en ese momento supuse que la mayor parte de mis cosas estarían en mi piso. Había una cama mediana justo en el centro y un pequeño armario junto a una ventana que daba al jardín de atrás. También había un escritorio con un viejo ordenador. Me acerqué para mirar más de cerca lo que había en las estanterías, premios, algún que otro diploma… Me apoyé en la mesa y des de allí vi que debajo de la cama había algo. Me agaché y pude ver que era una caja. Como se suponía que era mía, alargue la mano y la saqué. Abrí la tapa y para mi sorpresa estaba repleta de fotografías. Me extrañe muchísimo, casi todas eran de mis amigos, me pregunté a mi misma por que las había dejado ahí en lugar de llevármelas a mi casa. Le di la vuelta a la caja, dejando caer todas las fotos al suelo. Me puse más cómoda en el suelo y empecé a mirarlas una a una con más calma. Alice, Alice y Jasper, mama, Charlie, Alice y yo, Edward y yo, Edward, Edward y yo, Alice, Emmet y Edward, Edward de nuevo. Fruncí el ceño. Casi todas eran fotos de lo que parecía mi adolescencia y en la mayoría salía el mismo muchacho. Seguí ojeando las fotos hasta que oí a mi padre llamarme para comer. Coloqué las que quedaban en el suelo, de nuevo en la caja y volví a dejarla debajo de la cama. Salí de mi habitación y baje a comer con mi padre.

Durante la comida, papa me contó que cuando tan solo tenía tres años, él y mi madre se divorciaron. Estuve viviendo con ella hasta los seis años, cuando volvió a casarse y decidió dejarme con mi padre para poder disfrutar del nuevo matrimonio. En ese momento, mi madre me pareció un ser de lo más egoísta, no me pareció bien lo que hizo. Mi padre le quitó importancia diciendo que con él estaba mejor porque había hecho muchos amigos que aún conservaba y que ambos éramos seres solitarios. Yo decidí quitármelo de la cabeza, de hecho mi madre aún no había venido a verme después de despertar. Oficialmente aún no la conocía.

-Char…Papa, ¿crees que si llamo a Alice querrá salir conmigo esta tarde? – pregunté mientras ayudaba a mi padre a lavar los platos.

-Por supuesto que querrá. Sois uña y carne. Sería capaz de dejar plantado a su novio para estar contigo. – me sonrió.

- Genial, voy a llamarla. – sonreí. Me sequé las manos y descolgué el teléfono de pared que había en la cocina. Me quedé como una boba mirando el aparato. –Papa…

-¿Si?- se dio la vuelta.

-No me sé el número…- debí poner cara de pena porque mi padre se rió a carcajadas antes de acercarse a mí y darme un abrazo. Se apartó aún riéndose, se acercó al mueble donde guardaba los platos y de un cajón muy pequeño sacó lo que parecía una agenda de teléfonos.

- Gracias- dije después de marcar el número. Alargue la mano para devolvérsela pero me tiró la agenda hacía mí. –Es tuya.- oí como susurraba antes de seguir con los platos.

Después de unos tonos, Alice cogió el teléfono, juro que en ese momento no me quedé sorda de milagro. Pegó un chillido muy exagerado cuando le dije de salir. Esta chica conseguiría matarme de un susto. Quedamos en que ella vendría a buscarme y me llevaría con el coche por ahí.

Me tomé una infusión con mi padre antes de subirme a mi cuarto a deshacer la gran maleta que me había traído al hospital Alice. La ropa era de lo más variada. Chándal, tejanos, jerséis, sudaderas, camisetas, camisetillas, ropa para salir de fiesta, algún conjunto de ropa interior de lo más sugerente. Me quedé asombrada con la cantidad de prendas que había en la maleta, sonreí para mí misma, además de tener mucha ropa, me encantaba lo que tenía.

Escogí una jersey negro muy ceñido y unos tejanos y fui a darme una ducha. Apenas hacía diez minutos que había acabado cuando el timbre sonó. Aún estaba peinándome, debía cortarme esa larga melena que tenía, mi padre abrió a Alice. Podía oírla decirle cositas al perro. Tal fue mi sorpresa cuando baje, que me quedé un momento parada a los pies de la escalera. Alice no había venido sola, Edward la había acompañado. No es que tuviera nada en contra del chico, no me había hecho nada y además estaba de buen ver, pero quería ir con Alice para preguntarle por él, apenas me habían contado sobre él.

-¡Hola cariño! – exclamó Alice antes de abalanzarse sobre mí para darme un beso. Yo me aparté sorprendida. Que yo supiera éramos solo amigas… - Oh Dios, Bells tranquila solo voy a darte un piquito, lo hacemos siempre nosotras.- me dijo como si fuera la cosa más normal del mundo.

- Vale – dije aún sorprendida - ¿Tu también vas a darme un beso? – le pregunté a Edward que apenas se había movido. Todos estallaron a reír menos el muchacho en cuestión que solo hizo una sonrisa torcida.

-Claro.- me contestó antes de acercarse para darme un beso en la mejilla. Ya que había hecho el esfuerzo me lo podría a ver dado en los labios…

- Vamos a llevarte a merendar y después te llevaremos a nuestra casa. Mama quiere prepararte una cena de bienvenida. Estas invitado Charlie. – dijo Alice muy contenta para mi gusto. Parecía que se hubiera tomado ocho cafés antes de salir de casa.

- Genial.- exclamó mi padre que parecía tener sueño.

- ¿Nos vamos? – pregunté acercándome al perchero para coger mi abrigo.

- Sí, quiero llevarte a un montón de sitios. – dijo mientras abría la puerta Alice.

- No sé porque pero me da que planeas algo… - susurré a lo que Edward se rió.

- Es Alice, siempre planea algo. – me dijo antes de adelantarme para abrir el coche.

Me senté en la parte trasera, Edward conducía y Alice iba de copiloto. Ella se dio la vuelta un poco para mirarme y hablar. Parecía que no se le acababan las pilas nunca.

-¿Has logrado recordar algo ya cariño?- me preguntó una de las veces.

- No, la verdad es que no. – dije algo cabizbaja.

- Alice, estas cosas llevan su tiempo, no la agobies. – le riño su hermano.

- No importa… He estado investigando. He encontrado una caja con muchas fotos vuestras…

- ¿Fotos nuestras? – Me miró extrañada Alice- ¿En casa de tu padre?

- Si, yo también me he sorprendido. Bueno la mayoría son de tu hermano. – dije como si nada. Ella arqueó una ceja.

- ¿Qué hermano?

- Él.- señalé a Edward. Alice levantó la otra ceja y abrió los ojos como platos. Edward parecía haberse puesto colorado. Él seguía a la suya, mejor porque conducía como un loco.

Alice cambio de tema y empezó a hablarme de música y de los grupos que se suponían que me gustaban. Estuvimos hablando un buen rato de cosas insignificantes hasta que llegamos a la cafetería.

Mientras esperábamos a que nos trajeran algo llamado capuchinos con nata, decidí indagar más en mi vida.

-Alice, parece que tú me conoces bien. ¿Sabes si tengo pareja?- pregunté con curiosidad.

-Mmm… La verdad es que no nena. Eras un alma libre.- me sonrió.

-¿Y eso que significa?- pregunté arqueando una ceja.

-No te gustaba atarte. Tenías muchos amigos. – Por la manera en que lo dijo, me dio la sensación de que esa manera de actuar que tenía no le gustaba mucho.

-Oh, ¿Y tú y yo salimos alguna vez? – pregunté a Edward al cabo de unos segundos.

- No, bueno nunca hemos salido como pareja si me preguntas eso…- me respondió mirando a otro lado.

-¿Éramos amigos entonces?- parecía algo incomodo.

- Si- respondió como si no le gustara que le preguntara.

-Entonces somos amigos…

- Siii- me respondió como un niño pequeño.

- Vamos Ed no seas así, solo quiere saber de su vida. – le dijo Alice agarrándole de la mejilla, él le apartó la mano molesto. Yo no pude evitar reírme de su cara.

Un terrible dolor de cabeza me azotó seguido de lo que parecía un recuerdo…

-¡Emmet voy a matarte!- Exclamó un joven Edward todo cubierto de una gelatina amarilla.

-¡Oh vamos Eddie! No seas así, era solo una broma.- respondió Emmet riéndose a carcajadas.

-Chicos Ed nos ha preparado la merienda.- dijo Alice retorciéndose en la piscina.

-Bells, ¿estás bien?- me agarró de los hombros Alice cuando vio que me llevaba las manos a la cabeza por el dolor.

- Me duele la cabeza.- por alguna razón preferí no hablar de lo que había recordado. Tenía la extraña sensación de que aquellos que se hacían llamar amigos me ocultaban algo. Sobre todo él, Edward. Nunca me miraba directamente. Quizás no éramos tan amigos como me habían dicho. O realmente me ocultaban algo, quizás era mala persona o había actuado mal en el pasado. Lo único que tenía claro es que ese chico me fascinaba. Tenía la necesidad de conocerlo más.

- ¿Quieres que nos vayamos?- me preguntó Edward, tenía los brazos cruzados encima de la mesa. Daba la sensación de que no estuviera allí con nosotras pero en ese momento pareció preocupado.

-No, ya estoy bien. Gracias.- forcé una sonrisa para que no se preocuparan más de la cuenta.

Después de tomarnos los deliciosos capuchinos, dejamos la cafetería y empezamos a pasear. Alice me agarró del brazo y me fue llevando de un lado a otro a su antojo. Como había predicho con anterioridad, me estaba volviendo loca. No hacía más que insistir en que me probara ropa y pesé que le repetí un millón de veces que tenía suficiente con mi ropa, ella decidió comprarme un par de vestidos. – Es un regalo de bienvenida.- me dijo a modo de excusa cuando me enfadé por lo que se había gastado.

-Es inútil que lo intentes, ella siempre se sale con la suya.- me dijo Edward des de atrás. Me asusté y le propiné un codazo en el estómago.

- ¡Oh Dios! Lo siento mucho. – dije llevándome las manos a la boca.

- Tranquila, me lo tengo merecido. Ya tendría que saberlo que no te gusta que me meta detrás… - parecía que le dolía, tenía una de sus manos en el lugar donde le había dado.

- ¿Te he dado antes?- pregunté colocando una de mis manos encima de la que tenía él en el estómago.

- Si, unas cuantas…- me sonrió.

-Vaya, pues lo siento por todas, entonces.- me reí con él.

- No importa.- se puso serio y me apartó la mano. Hice una mueca cuando se hizo a un lado para salir de la tienda.

- Ya está, vamos a por zapatos. – me dijo Alice emocionada.

-¿Zapatos? – pregunté horrorizada.

- Venga Bells, será divertido. Además hay que hacer tiempo, hasta las ocho no tenemos que estar en casa. – tiró de mí.

-¿Y qué hora es?

- Las seis y media.

- No…- susurré mientras mi amiga seguía tirando de mí de tienda en tienda.


¿QUE LES PARECIO EL REGALITO?

ESPERO QUE LES GUSTARA MUCHO : ) ME PASO TODA LA SEMANA ESPERANDO A QUE LLEGUE EL VIERNES PARA PUBLICAR Y ESPERO CON ANSIA SUS COMMENTS JEJE ME ALEGRAN EL DIA Y ME DAN FUERZAS PARA SEGUIR.

UN FUERTE MORDISCO !

*LIZZ*

-BadGirlsLA-

PD: TENGO MUCHOS MAS CAPITULOS ESCRITOS, SI SON BUENAS QUIZAS TENGAN SORPRESA EL VIERNES :P JEJE