Capítulo 9

Mesa para Dos

1

Aparecieron en un estacionamiento, y de inmediato, Severus movió su varita sobre su cuerpo. A continuación, hizo lo mismo sobre el cuerpo de ella. Había puesto un glamour sobre la ropa de ambos. Ahora, él llevaba puesto un pesado abrigo cruzado y unos pantalones color caqui. Ella tenía puesto un largo abrigo de lana sobre un sweater y jeans.

"¿Dónde estamos?" Preguntó ella.

"En Aberdeen. Pensé que sería menos probable que nos encontremos con alguna persona del mundo mágico. ¿No te importa, verdad?"

Ella lo miró con el rostro iluminado. "Para nada."

El joven hizo un gesto con la mano, hacia el restaurante mientras empezaban a caminaban. "¿Te gustan los mariscos?"

"Claro."

"Hay un lugar, justo ahí. Nunca he ido, pero recuerdo haber oído sobre él una vez, y siempre lo recuerdo."

"¿Dónde escuchaste?"

El joven torció el gesto. "En el funeral de mi mamá. Un par de mujeres, tú sabes, esas viejas que van a cada funeral. Bueno, esas mujeres estaban hablando de ese lugar." Exhaló pesadamente y hundió los puños en los bolsillos de su abrigo. "Ellas eran las únicas personas además de mí, el reverendo y el enterrador. Recuerdo cada cosa que se dijo allí."

No pudiendo ser capaz de decir algo en vistas de lo que Severus había dicho, ella solo bajó la mirada y lo siguió por el estacionamiento.

2

"Tenemos reservaciones." Dijo él, disimuladamente tocando el libro de registros con su varita. "Prince."

El encargado bajó la mirada, hacia el libro y buscó el nombre. Luego les dedicó una sonrisa. "Ah, si. Por aquí."

Hermione y Severus lo siguieron hasta una esquina recluida, lejos del ruido del resto del restaurante. Sonriendo amablemente, el hombre dejó las cartas sobre la mesa. Él le quitó el abrigo a ella y lo colgó de un gancho en la pared, justo a un lado de su mesa. Una vez que se sentaron, revisaron las bebidas, para finalmente, decidirse por unas pintas de cerveza. Después de todo, él todavía se la debía.

Hermione miró por encima de su menú y lo vio contemplando las posibles elecciones con la misma feroz intensidad que había visto en su rostro cuando calificaba trabajos. Tuvo que levantar un poco mas su carta para ocultar la sonrisa que le nació.

"¿Tienes alguna preferencia para la entrada?" Preguntó él.

"Los mejillones al vapor se ven deliciosos, pero creo que me gustaría el salmón de Shetland como plato principal. ¿Ya has decidido que quieres?"

Él cerró su propio menú, con los ojos muy abiertos. "Yo pediré lo mismo."

"¿Demasiadas opciones?" Preguntó ella.

"No tengo idea de lo que son la mitad de las cosas." Admitió el joven en voz baja.

"Yo tampoco. Elegí las únicas dos cosas que sabía lo que eran." La castaña arrugó la nariz. "Te diré algo. Tú pide los mejillones y el salmón y yo pediré algo de lo que no sabemos qué es. Y si odiamos lo que elegí, comeremos tus platillos."

Él la miró con profunda gratitud y dijo. "De acuerdo."

Ella se rió y admitió. "La verdad es que nunca tuve la oportunidad de comer muy variado, incluso cuando era niña. Mis padres estaban en la onda macrobiótica, así que la única vez que podía comer algo normal era cuando estaba en casa de algún amigo. Esa fue una de las muchas cosas que adoré de Hogwarts. Todo ese paraíso colestérico en mi plato, solo para mi. Comencé a explorar restaurante por cuenta propia el año pasado. Y en general, eran lugares en donde ponías tu comida en una bandeja o en una bolsa grasosa. Y esos lugares nunca tienen manteles. ¿Sabes? Siempre me resultó raro ir a sentarme en un lugar como este. Al menos, me parecía raro hacerlo sola."

Él le hizo un gesto cómplice y asintió. "Sientes que todo el mundo te está mirando a ti nada mas, preguntándose dónde está la persona que se supone te tiene que acompañar..."

"Exactamente." Afirmó ella.

Hicieron su pedido y les trajeron sus bebidas, y Severus parecía estar casi relajado. El trauma de desastre de mas temprano parecía haberse disipado, y Hermione sentía como si tuviera que esforzarse mucho mas para evitar sonreír como una lunática.

"¿Qué es esa cara que estás poniendo?" Preguntó él de repente. "No logro discernirlo."

Ella se rió y se inclinó hacia delante. "¿Podemos llamar a esto una cita? Ya sabes, ¿tú que pasas por mi y me llevas a cenar? ¿Y no solo porque somos un par de amigos que sale a comer algo?"

Él se puso pálido y parecía estar un poco molesto.

"O no..." Se apresuró Hermione a decir. "No tiene por qué ser así. Lo lamento, solo estaba actuando como una tonta."

"No. Para nada." Farfulló él. Exhaló y dejó caer los hombros. "Es solo que...yo pensé que ya estábamos en una cita."

"¿De verdad? ¡Oh! ¡Pero si eso es mucho mejor!" Ahora si que estaba segura que la sonrisa en su rostro era, definitivamente, la de una lunática.

"Eeeehhhh...aaahhh...¿por qué?"

Ella volvió a inclinarse sobre la mesa y le susurró. "Porque nunca estuve en una cita. Esta la primera."

Las cejas de Severus se dispararon hacia arriba, para luego, sonreírle y admitir. "También la mía."

"Solo he tenido un novio en mi vida, y él nunca me llevaba a ningún lado. Nunca me hubiera traído a Aberdeen a comer mariscos en un restaurante que quisiera conocer, eso seguro."

Ese comentario fue como el combustible para mas preguntas.

"Así que...¿dónde está él ahora?" Preguntó el joven, mirando a su jarra de cerveza como si quisiera perforarla.

"¿Ron? Estoy segura que en este momento está muy contento, en algún lugar de Devon, llenando sus pañales."

Él hizo un gesto. "Oh, si. Lo olvidé por un momento."

Ella se rió otra vez. "Yo también comienzo a olvidarlo. Puedo pasar días sin recordar que estoy...desplazada..."

"¿Lo extrañas?"

"¿A Ron? No mas de lo que extraño a los demás. Nos separamos nueve meses antes de llegar aquí. Fue un buen amigo, pero algo mas...no fue una buena idea. Al final, perdimos nuestra amistad y terminé perdiendo a su familia también." Suspiró. "Esa fue una de las razones por las que no tenía a donde ir. Una de las razones por las cuales me estaba yendo a Ámsterdam, para empezar mi gran viaje. En ese momento, pensé que había perdido todo y necesitaba salir al mundo, a encontrarme a mí misma. La perspectiva es una hija de puta."

Severus arrugó su nariz al escuchar el pobre intento de humor. "¿Todavía quieres viajar?" Preguntó.

Hermione pensó un poco sobre eso. "¿Sabes que? No he ido a ningún lado, y aún así, me siento como Odiseo. No. Ya no quiero. He decidido que si salgo a viajar, quiero tener un lugar al cual regresar, en donde tenga a una Penélope que me espere. Creo que quiero eso primero. Establecerme. Luego podré viajar."

Él asintió varias veces. "Creo que entiendo."

"¿De verdad?"

"No del todo, pero la mayoría. Siempre quise viajar, pero creo que me preocupaba que cuando regresara, lo que estuve extrañando mientras no estaba, ya no estaría allí."

"¡Exacto!"

Aguardaron a que el camarero se acercara a la mesa con sus platos. Para Severus, los mejillones. Y para Hermione...

"Carpaccio para la dama."

"Gracias."

El camarero se retiró, dejando a los dos mirando la comida en silencio. "No creo que eso esté cocido..." comentó él en voz baja.

"Yo tampoco lo creo..."

"¿Qué hay en la ensaladera?"

"Remolacha y rábanos picantes."

"¿Qué se hace con eso?"

"No sé...miremos alrededor, a ver si alguien mas lo está comiendo. Haremos lo que esa persona hace..."

Los dos se pusieron a mirar disimuladamente a su alrededor.

"¡Allí!" Siseó Severus. "La mujer gorda envuelta en Lurex naranja. Lo ha enrollado alrededor..." Se dio la vuelta y asintió. "Si. Parece que la remolacha es un condimento. Eso si sabe lo que hace...ciertamente no creo que sepa cómo vestirse..."

Hermione sonrió. "No creo que yo pueda verme peor, ¿o si?"

"Ni en el peor de tus días."

Ella sonrió deslizó una rebanada en el condimento. Él la miró con atención, como si estuviera esperando que derritiera un caldero o algo por el estilo. La chica mordió un trozo y lo saboreó, masticando despacio. "¡Oh! Está muy bueno. Prueba..."

Le pasó el tenedor y él se comió lo que quedaba del bocado. Las cejas del muchacho se alzaron y sus ojos se cerraron. Al cabo de unos momentos, Severus asintió. "Es delicioso. Mira, prueba unos mejillones..." Tomó el plato de ella y sirvió unas porciones. Sus ojos se encontraron cuando él le devolvió el plato, y ambos sonrieron.

3

Para el final de la comida, Hermione se echó hacia atrás en su asiento y bebió un sorbo de vino. "Estoy tan llena que podría reventar." Comentó, palpándose el vientre. "¡Todo estuvo delicioso!"

"Así es." Dijo él, dejando su copa de vino sobre la mesa. "Gracias. He disfrutado mucho esta primera cita."

"Igual para mi. Es la mejor primera cita que he tenido jamás."" Percibiendo que el disfrute juntos estaba a punto de terminar, decidió preguntar. "¿Estás listo para contarme sobre lo que pasó anoche?"

Él asintió gravemente, como con remordimiento. Con un discreto movimiento de su varita, puso un muffliato sobre la mesa.

"Tuve una entrevista con el Señor Tenebroso." Comenzó a decir con voz queda. "La primera vez desde que cambié bandos."

"Eso pensé. ¿Qué salió mal?"

El joven dejó escapar una amarga risa. "Yo. Aparentemente, un exceso de confianza en mí mismo. Estaba demasiado cambiado. Y necesitaba que me bajaran los humos un poco,"

La castaña torció el gesto. "¿Logró pasar por tus barreras mentales?"

"No. En este punto, estoy muy seguro que solo la muerte podrían derribar mis murallas mentales. Pero puse mucho de mi terror detrás de esas murallas, así que él no pudo verlo. Parece que no me veía lo suficientemente aterrorizado. Ese fue un error estúpido que no pienso repetir."

"Viviste para aprender..."

El joven asintió. "Así es." Sus ojos se pusieron tristes mientras repetía. "Así es."

Alzó su copa de vino y lo hizo girar un poco. "Estoy aprendiendo mucho. De hecho, he estado aprendiendo un poco de lo que le contaste al Director. Sé de esas pequeñas porciones de alma que estuviste tratando de reunir. Pudimos destruir una. Un anillo. Un asunto pesado, debo decir. También he estado conociendo algunos miembros de la Orden." La miró a los ojos. "Y estuve pasando un tiempo con Lily."

El corazón de Hermione se llenó de fría escarcha. Bebió otro sorbo de vino y trató de enmascarar su reacción.

"Eso debe haber sido lindo."

Severus hizo un mohín. "No hagas eso." Comenzó a decir. "Prefiero que grites a que pretendas que no pasa nada."

Ella se puso seria y encogió los hombros. "Ya acordamos sobre la cita. ¿No? Que ya había finalizado." La chica hizo girar el vino dentro de su copa, observando cómo el líquido subía y bajaba dentro de la copa. "Mira, ya conozco la mayoría de la historia que tuviste con ella. Creo que es muy injusto, pero allá tú. Sé que fueron amigos cuando niños, pero no me agrada la forma en la que te trató cuando estaban en la escuela. Le dijiste algo horrible, acepto eso, yo también estaría enfadada, pero trataste de disculparte. No entiendo por qué no te perdonó." Cruzó los brazos sobre el pecho. "Honestamente, no entiendo por qué crees que es tan maravillosa, pero tampoco quiero hacerte sentir mal por sentir algo por ella. Quiero ser tu amiga, y eso incluye el no juzgarte por la gente que te agrada. Si desea ser amigo e Lily otra vez, ahora que ella te encuentra aceptable, no tengo ningún derecho a opinar."

Bebió un sorbo y dejó la copa sobre la mesa. "Pero mas te vale que entiendas que sí tengo opiniones." Alzó la mirada y lo encontró sonriéndole.

"Sospecho que tienes muchas." Dijo él. Se inclinó sobre la mesa y puso los brazos encima, entrelazando sus propios dedos e inspeccionándolos. "Soy un poco lento en lo tocante a las chicas. Sé que esta admisión me humilla, pero sospecho que ya te habías dado cuenta. Pasé mucho tiempo pensando en lo que dijiste luego que nos encontráramos con ella. Y estuvo en mi mente todo el tiempo que pasé con ella. Al principio, estaba tan enojado contigo que fui a ver su horrible bebé, solo para molestarte." Exhaló y alzó la mirada, con el rostro lleno de decepción. "Sin embargo, desde entonces, me he visto forzado a aceptar el hecho de que estabas en lo correcto."

Hermione suspiró, sintiendo el dolor que Severus emanaba. Lo siento." Dijo ella en voz baja.

Él cerró los ojos brevemente y asintió. Tomó aire y luego levantó los hombros. "La he amado siempre." Comenzó a decir, con el mismo tono de voz de un niño perdido. "Siempre supe que no era digno de ella, así que el no poder tenerla, era mas fácil de aceptar." Se volvió a sentar con la espalda contra el asiento. "Es un poco humillante darme cuenta que ella trataría de jugar conmigo. Tenías toda la razón. Parece que está encerrada en la casa todo el día y estaba sintiendo que no tenía nada que hacer. Su contribución al conflicto, aparentemente, era asegurar mi lealtad, según las órdenes de Dumbledore. Y no tuvo reparos en actuar su parte porque necesitaba un poco de adoración."

La castaña torció el gesto, contagiada por el dolor de él, e hizo un ruido con la garganta, que era como una extraña mezcla de enfado y simpatía. "Oh, Severus. No me extraña entonces que no confiaras en mí. ¿Cómo lo descubriste?"

Se frotó la cara y exhaló pesadamente. "Estaba siendo tan linda conmigo. Justo como en los viejos tiempos, ¿sabes? Y me echaba esas miraditas, como si de verdad le agradara que estuviera allí, hablando con ella...Y todo ese tiempo escuchaba esa vocecita en mi cabeza, diciéndome que todo eso era demasiado bueno para ser cierto." Los ojos oscurísimos la miraron y los labios del joven se hicieron una línea tensa. "Esa voz es remarcablemente similar a la tuya."

Ella hizo un gesto. "Lo siento." Murmuró. "Casi."

Él le sonrió con sequedad. "Como sea, cuando las dudas se hicieron muy grandes, me metí en su mente. La verdad estaba justo allí, en l superficie. ¡Dios! De verdad ama a ese imbécil. No entiendo por qué...y jugar así conmigo..." Apretó las manos en puños. "He sido tan estúpido..."

"No..." Comenzó a decir ella con dulzura. "No eres un tonto. Dumbledore sabía que ella era tu debilidad aún. Tú no tenías idea que pudiera hacer algo así. ¿Cómo podrías saber?"

Severus miró sus manos de mala gana. "El asunto es, si no me hubieras orientado en esa dirección, nunca lo hubiera sospechado. La hubiera dejado seguir con su juego, la hubiera dejado engañarme , e incluso, me hubiera sentido agradecido por el privilegio." Suspiró. "Casi resiento el hecho de saber. Creo que hubiera preferido seguir siendo el idiota del pueblo."

Ella cerró los ojos, sintiendo el intenso resentimiento y la profunda simpatía que peleaban una contra otra. Alzando los hombros, se atrevió a preguntar. "¿Qué es lo que la hace tan especial?" Formuló la pregunta tranquilamente, en parte con amargura y en parte con verdadera confusión.

Él se quedó pensando en la respuesta mientras traían la cuenta. La pagó, moviendo ausentemente la mano en el aire cuando el camarero le preguntó si necesitaba cambio. Luego echó un largo suspiro.

"Ya no sé." Empezó diciendo. "Si me hubieras hecho esta pregunta hace unos meses, podría haber estado hablando todo el día. "¿Ahora?" Sacudió la cabeza negativamente y se volvió para mirarla. "Me he estado preguntando lo mismo una y otra vez. No tengo respuesta. Creo..." Su rostro se arrugó con asco. "Creo que pudo haber sido gratitud. Ella era mi única amiga. Me hacía sentir normal cuando estaba con ella. Se preocupaba hasta si caía y me raspaba una rodilla. No siempre fue tan hueca. Hubo una época en la que solo hablaba de pociones y sus calificaciones y socialismo. No era como si alguno de los dos entendiera bien de lo que se trataba, pero sonaba radical. Ella era lista. Muy lista. Entonces, todo comenzó a cambiar...aparecieron las hormonas, supongo. Ella era tan jodidamente hermosa. Me sentía orgulloso de ser visto con ella, ¿sabes?" Se puso de pie y tomó los abrigos transfigurados que colgaban del gancho. "A medida que crecíamos, ella se hacía mas y mas hermosa, y yo mas...mas como esto..." Dijo él con un movimiento de su mano, señalando su rostro con disgusto.

"Severus, tu no eres..."

"No." Dijo el de repente, mientras la ayudaba con su abrigo. "Tengo un espejo y un castillo lleno de jovencitas llenas de opiniones al respecto.. Tú eres honesta. Eso me gusta de ti. Incluso si eso te convierte en un dolor en el trasero."

Comenzó a caminar, con las manos metidas en lo profundo de los bolsillos del abrigo y los hombros tratado de cubrir las orejas. Ella lo siguió sacudiendo la cabeza.

Una vez que estuvieron otra vez en la calle, él comenzó a hablar de nuevo. "Era cuestión de tiempo para que ella comenzara a sentir vergüenza de ser vista conmigo. Traté de compensar siendo inteligente, pero eso no funcionó. Traté entonces ser poderoso, respetado. Dicen que el poder es la compensación para la falta de muchas otras cosas, ¿no? Solo que no conseguí poder, ¿o si? Terminé aterrorizado. Estaba tan sobre pasado...Nunca creí de verdad la mierda que proclamaban. Solo creí que así era. Es fácil creer en esas idioteces cuando tienes los bolsillos llenos de furia y lo gastas en la primera cosa brillante que se te cruza. Pensé que mis problemas eran causados por la elección de mi madre, cuando eligió a mi padre. Lo creía de todo corazón. Pensaba que si se hubiera casado con un mago, yo no hubiera terminado miserable y horrible."

Hermione se rió con sarcasmo. "¿Nunca se te ocurrió que si se hubiera casado con alguien mas, tú nunca habrías nacido?"

Él le sonrió fugazmente. "Nah. Eso nunca se me pasó por la mente. Además del hecho de ser muy parecido a mi madre, me había convencido a mí mismo que podría haber sido un hombre fuerte y atractivo y respetado, como Lucius Malfoy o el Señor Tenebroso.

Ella alzó las manos. "El primero no es nadie a quien envidiar, y el segundo, no es mas que un criminal demente. Y si no lo detenemos a tiempo, te aseguro que desarrollará un serio caso de fealdad. Y no olvides algo. Él y tú comparten el mismo tipo de sangre. Él también es mestizo. No hay nada superior en él. Para nada."

"Si...eso dijiste y Dumbledore lo confirmó. Eso fue una sorpresita." Alzó los hombros. "Como sea, el convertirme en Mortífago fue el peor error de mi vida. En realidad no entendía en lo que me metía. No era la magia oscura, esas cosas siempre me habían fascinado, y para ser honesto, el asunto de la sangre nunca me molestó. Estaba demasiado enojado con los muggles que habían hecho de mi vida un infierno como para que me importara. No. Fue la doctrina con lo que no pude llegar a término. Todos actuaban con tal superioridad, pero la realidad era que solo se estaban esclavizando. Sacando lo peor de cada uno. Me vi envuelto en una miríada de sociópatas y sádicos. Después de presenciar la primera tortura a muerte de un muggle, pasé la mayor parte del tiempo esquivándole la mirada. Me enfermaba de miedo que pudiera ver que aún amaba a una mujer hija de muggles, quien a su vez, pensaba que yo no era lo suficientemente bueno para que sigamos siendo amigos. No se necesita a un genio para darse cuenta lo que podría llegar a pasar si se enterara."

Volvió a suspirar y apretó mas los hombros contra las orejas. "Soy una porquería como Mortífago. Ni siquiera puedo lanzarles avadas a las ratas. Traté. Pero tienes que querer y yo nunca puedo. Soy inútil. Un desperdicio del tiempo de cualquiera. Siempre tenía alguna excusa para no participar en la violencia y no tenía mas con lo que contribuir, mas que mis habilidades con las pociones, los hechizos de memoria y los obliviates. Mis días entre ellos estaban contados. Cuando me ordenó infiltrarme en la escuela, era obvio que estaba siendo ordenado a ser algo útil o morir. Y yo estaba hecho un desastre. Cualquiera que haya sido la información que tenía que recolecta esa noche en el pub, la noche que tú llegaste, puedes estar segura que hubiera ido a decírsela sin dudarlo."

Se quedaron los dos en silencio por un tato, hasta que llegaron de nuevo a estacionamiento.

"Severus," comenzó a decir ella mientras él se detenía en las escaleras. "¿Qué hizo que fueras a mi departamento anoche?"

Él se rió por lo bajo, con un dejo de tristeza. "Si supiera como, , podría decir algo terriblemente romántico en este punto, pero el hecho es que estaba apenas consciente. Me había orinado y casi me hago del dos también. Me había mordido la lengua...Si lo piensas bien, eso era lo último que quería que vieras de mi. Me arrastré de rodillas lejos del Señor Tenebroso, lloriqueando como un bebé. Me tomó como media hora el poder abrir la jodida poción curativa para luego echarme la mayoría en los pantalones. Por eso estaba en tan mal estado. Sabía que no había forma que llegara al castillo por las mías y de ninguna manera iba a mortificarme pensando en los estudiantes que pudieran encontrarme en ese estado. Incluso, de haber podido llegar, la idea de reportarme, así como estaba, con Dumbledore era completamente humillante. Al final, el único lugar al que podía pensar en ir, era tu casa. Solo quería un lugar seguro en donde esconderme."!

Encogió los hombros un poco mas. "Esa era todo en lo que podía pensar cuando me aparecí. Podría haber terminado muy malherido. Creo que estaba contando con eso. Pensé que terminaría en Spinner's End, después de todo, esa es mi casa. En lugar de eso, me encontré yaciendo en la puerta de tu casa." Se detuvo y la línea entre las cejas se hizo mas profunda. "Y tú me dejaste entrar."

"Por supuesto que si."

Sacudiendo la cabeza, el joven continuó. "Ningún 'por supuesto', Hermione. No tenía razón para pensar que abrirías. Pensé que tú me odiabas."

Los ojos de la chica se llenaron de lágrimas. "No. No te odiaba. Me comporté como una estúpida y una niña y..." Sacudió la cabeza. Después de todo lo que había dicho sobre lo mucho que Lily aún le importaba y lo muy lastimado que se había sentido cuando sus sentimientos por ella habían sido destruidos, la castaña pensó que si le dejaba ver lo muy celosa que se había puesto y lo muy ciega que había sido, solo lo lastimaría mas. "No fui una buena amiga. Estoy muy avergonzada."

Él respiró profundamente. "En realidad, creo que has sido una amiga espléndida." Dijo él. "Hacerme ver la verdad fue una crueldad necesaria. Estoy mejor así, ¿no crees?"

"¿Lo estás? A mi me parece que desde aparecí en tu vida, no te he causado mas que problemas."

El muchacho sonrió y le ofreció el brazo. "Eres una amenaza terrible, pero es algo refrescante que alguien se disculpe conmigo por los problemas que me causa. Aún me falta decidir si una cosa compensa la otra."

Ella arrugó la nariz. "¿Me harás saber lo que decidas, verdad?"

Él se rió. "Lo prometo."

Hermione lo tomó del brazo con una sonrisa y Severus los llevó de regreso, reapareciendo cerca de las escaleras del departamento de ella. De inmediato, se generó una tensión entre los dos.

"¿Quisieras entrar y beber una taza de té?" Preguntó ella con timidez y mordiéndose el labio inferior.

Él se quedó mirando, pero a la puerta, no a ella. "Tengo que reportarme con Dumbledore." Dijo él avergonzado.

"¿Sobre qué?"

La miró a los ojos, todavía lleno de vergüenza, pero de inmediato, desvió la mirada con culpabilidad. "Sobre tu cooperación en el baile."

"Oh, ya veo. Eso me recuerda, ¿cuál es tu color favorito?"

Él movió la cabeza, extrañado por el repentino cambio de tema. "No tengo uno favorito."

Ella arrugó la nariz, pero luego preguntó. "Bueno, entonces, ¿qué color sería aceptable si quisiera trabar amistad con Mortífagos?"

Las facciones del joven se iluminaron al entender. "A la mayoría nos agrada el negro, si eso ayuda." Dijo con una risita. "Se supone que es impresionante."

Ella le sonrió también. "Entonces trataré de vestirme para impresionar."

Severus sonrió de lado. "No me cabe duda."

Terminó el hechizo que cambiaba sus ropas y luego la miró con expresión solemne. "Hermione, quiero darte las gracias."

"¿Por cenar contigo? Ha sido un auténtico placer, te lo aseguro. Me alegra que finalmente tuviéramos la oportunidad de beber una cerveza, sin interrupciones. Yo también te he extrañado, ¿sabes?"

Él sacudió la cabeza lentamente, de lado a lado. "No por la cena. Por dejarme entrar anoche. Por pasar una noche incómoda, durmiendo con la cabeza sobre la mesa, cuidando al idiota que te cambió por otra mujer, quien no da ni un céntimo por él. Por no mandarme al demonio cuando te acusé de estar jugando conmigo. Por aceptar cenar juntos y además preguntarme si podía ser una cita. Y finalmente, por no hacerme quedar como un tonto porque no sabía que ordenar del menú." Respiró y movió una mano hacia ella. "Creo que eres extraordinaria."

Ella sonrió con dulzura y se paró sobre la punta de sus pies, para darle un beso en la mejilla. Estaba rasposa por la barba incipiente y olía a jabón. "Tú también eres extraordinario Severus. La pasé maravillosamente la mayor parte del tiempo. Olvidemos las acusaciones y las explicaciones poco placenteras, y conservemos el hecho de haber cenado, habernos reído, haber bebido y hasta habernos besado en nuestra primera cita."

Los ojos de Severus se hicieron mas intensos y el corazón de Hermione se puso a galopar, al escucharlo susurrar. "¿Nos besamos? Y yo aquí creyendo que tenía que participar."

Ella sonrió y puso una mano sobre su hombro, y el solo se quedó mirando como ella se acercaba cada vez mas, con los ojos entrecerrados. En el último momento, él se acercó y cerró la distancia entre ellos. Fue un poco torpe. Él terminó golpeando su rostro con su nariz, pero de inmediato se pusieron de acuerdo y movieron la cabeza. Y fue dulce y tierno y hermoso, en especial por la forma en la que él mantenía los ojos abiertos y cómo sus manos se acercaban al rostro de ella, sin tocarla, como pajarillos ansiosos.

Se separaron con un ruido y ella sonrió sin pena. Con los ojos grandes y pasmados, y las manos todavía en el aire, Severus se veía como la sorprendida víctima de un robo.

Al final, le obsequió una sonrisa ladeada, embriagada aún, mientras le decía en un susurro. "Será mejor que me vaya."

Ella suspiró. "Está bien."

"Te veré el día veintiuno."

"¿Antes no?" Preguntó ella, sin ocultar su decepción.

Severus resintió un poco ese tono. "Tengo algunas cosas que debo hacer para Dumbledore, además del final del ciclo escolar. Trataré de escabullirme, pero el vigila cada movimiento que hago y cuando."

Hermione se quedó atónita. ¿Acaso no podía ni siquiera dar un paseo por el pueblo?

Severus se dio cuenta de inmediato hacia dónde se dirigían sus pensamientos. "No le gustó nada eso de regresar disimuladamente, como lo hice esta mañana. Aparentemente, no es de esas personas que se la pasan aguardando a alguien, yendo y viniendo de aquí para allá, por la angustia. Se han tomado recaudos para que si el evento se repite, él pueda enviar a alguien a buscarme, en caso de estar herido."

"¿Qué clase de arreglos?"

Severus echó el aire por la boca y se miró los pies. "Sabe donde estoy y en que...mmmm...de qué ánimo. Ese aparato puede rastrearme."

"¿Quieres decir como el reloj de los Weasleys?"

Él inclinó la cabeza hacia un lado. "Bueno, si, es una especie de reloj. Solo se activa cuando abandono el castillo...y cuanto mas tiempo pase aquí, mas creerá que estamos tramando algo. Por mucho que me guste la idea de aceptar tu oferta y quedarme a tomar el té, incluyendo lo extra que posiblemente hayas estado ofreciendo además del té, no me gusta nada la idea de dejarlo saber lo que hago a cada minuto."

"Oh, dios...te puso una correa..."

"Exactamente. Pero es por mi propio beneficio."

"¡Qué cosas! Tienes derecho...derecho...¡a tomar el té"

El rostro de él se iluminó para luego regalarle una luminosa sonrisa. "De verdad eres una Gryffindor, ¿verdad? A veces se me olvida."

Ella maldijo por lo bajo y le golpeó el brazo con suavidad. "Te estás burlando."

"No, estoy demasiado entretenido con la idea de que el té, fue una invitación real."

Ella se sintió sonrojar con intensidad. "Ya vete o terminará creyendo que estamos 'tomando el té' en medio de Hogsmeade."

Él dejó escapar una auténtica carcajada. Se lanzó y le dio un beso en la mejilla. "Duerme bien Hermione."

Ella estiró la mano y se tocó la cara. "Eso haré." Dijo ella, mientras él descendía las escaleras. Se volvió para mirarla y saludarla con la mano, en medio de una amplia floritura de su negra capa.

Ella, aún lo saludaba con su manita cuando él desapareció en la oscuridad de la noche.

N/T: Bueno, ya sabemos lo que pasó entre Sev y Lily...¿qué me cuentan? Y el otro tratando de explicarse, el pobre...solo vean lo que pasa en el baile...jejejeejejeee

Todavía quedan por sortear muchos problemas. Severus todavía no tiene mucha confianza en sí mismo y Hermione todavía no se adecua al nuevo Sev, en comparación con el que ella ya conocía, claro...pero ella ha sido capaz de superar cosas bien complicadas...y no está dispuesta a dar el brazo a torcer con Severus. Veremos que ocurre.

Lupe: Lily no va a sufrir demasiado, lamentablemente, pero si va a seguir actuando como la hueca que es...lo bueno es que mientras ella se lía con el idiota de Potter, se pierde a Severus, que está muy contento con su nueva amiga, una de verdad, para variar...

Yetsave: Severus no lo hace a propósito. Como ya habrás leído en este capi, el pobre tiene razones de sobra para desconfiar y ponerse paranoico...pero nunca, jamás, la lastimaría adrede.

Bueno niños y niñas, espero que estén conformes con los tiempos de actualización. Estamos tratando de no demorar tanto en subir cada capítulo. Juro que hacemos todo lo posible.

Hasta el próximo capítulo,

Tequila & Ivanhoe