Bien sabía lo que tenía que hacer: volver con ella y sentarse a su lado, cogerle la mano y decirle que no tenía que haberse ido, y besarle, besarle una y otra y otra vez, hasta que no pudieran dejar de besarse.

Pero Naruto simplemente no haría alguna estupidez romántica como esa. Él no era así y menos lo sería ahora, aún cuando la noche anterior había sentido una pequeña descarga eléctrica que era desconocida para él, ni mucho menos el cosquilleo que sintió en su bajo vientre cuando Hinata lo miró con aquellos ojos brillantes y su boca entreabierta que pareciera lo invitaba a disfrutar mas de su sabor.

Aferró ambas manos a su cabeza y se quejó para si mismo, intentando descifrar lo que su cuerpo pedía con tanta fuerza, lo que tanto gritaba y deseaba. Luego del pequeño encuentro con la Hyuga había vuelto a su recamara casi tambaleante, se sentía como si estuviera caminando por un campo donde el viento era el dueño de sus movimientos y no necesitaba otra cosa más que dejarse llevar por el momento. Cuando cayó sin delicadeza sobre su cama luego de quitarse su ropa se sintió moribundo, cada extremidad de su cuerpo estaba adormecida y su corazón amenazaba con salir de su pecho en cualquier momento. Desde ahí, Naruto fue incapáz de caer en los brazos de morfeo en toda la noche y ahora se estaba atormentando con lo que había hecho, porque solo tenía una mujer en su cabeza que no quería salir aunque él pensara en otra cosa.

'¿Que es esto?' Se preguntaba constantemente. Aquellos sentimientos jamás habían pasado por su sistema, aquellas sensaciones eran tan extrañas que sentía miedo de que fuera lo que siempre había deseado que no le pasara: amor. Aunque fuera una idiotez, el mayor miedo de él era ese estúpido sentimiento universal y la razón era más que sencilla: "Aquello te vuelve estúpido y aburrido". Había sido testigo de esos síntomas reiteradas veces pero no en él, si no en sus amigos que se volvian melosos cuando estaban enamorados y luego sufrían como condenados en un pequeño bar de cuarta categoría llamándolo a altas horas de la madrugada para que fuera a buscarlos. Sabía que con Sakura no era amor si no mas bien una estúpida atracción porque era más que claro que era la chica más sexy y hermosa de todo el lugar. Si a veces gritaba a los vientos que la amaba era porque sencillamente lo hacía de ocioso y sobre todo para molestar a su amigo Sasuke, que aunque él no quisiera admitirlo se le notaba a leguas que aún sentía algo por ella.

Era un poco triste, pero Naruto temía enamorarse. Le daba más miedo amar de verdad que tener sexo sin condón, aunque pareciera ridículo y ahora estaba a falta de sueño por atormentarse con sus propios pensamientos. Si bien fue cierto que cuando se enteró de los sentimientos por Hinata pudo sentir como su orgullo creció al tener a otra mujer a sus espaldas, pero además de eso sintió otra alegría que era dificil de explicar. ¿Y si simplemente e inconscientemente estaba enamorado de ella desde antes de todo?

-No... no es eso. -Negó.

Y antes de que volviera a pensar en ella, volteó hacia el otro lado e intentó con todas sus fuerzas caer en un profundo sueño.


"Alguna vez, nuestro error fue no hacernos el amor cuando estábamos a solo un beso de distancia. Fuimos demasiados cobardes para darnos todo y demasiado valientes para dejarnos en libertad. Solo sé que nos dijimos adiós antes de tiempo y por los motivos equivocados. No quiero pensar algún día que he cometido el peor de los errores y no supe que eras el amor de mi vida. Si te preguntan por qué fue que regresamos, diles que fue porque extrañábamos el infierno que se desata entre tu piel y mi piel."

-¿Que lees?

Hinata dio un respingo ante la repentina voz masculina, logrando que la taza de té que bebía con cautela temblara por el movimiento de su propio cuerpo.

-No me asustes así, Kiba-kun.

-Bueno, no es culpa mía que seas tan fácil de asustar. De todas formas. -Se acercó más a ella, intentando poseer el título del libro que con tanta fuerza sostenía su amiga-. ¿Que lees ahora?

-Con las alas en llamas. -Aflojó su agarre-. Es de Germán Renko ¿te interesa leerlo?

-Na, no me vienen esas cosas y lo sabes. Es solo que...

-¿Solo que, qué? -Tragó saliva ante el repentino cambio de voz.

-¿Fue idea mía o leí el sinónimo de sexo en el ámbito más romántico en una de las hojas?

E inevitablemente pero muy obvio, la pequeña Hyuga se sonrojó, y para que su tormento fuera más grande, kiba no pudo evitar lanzar otra broma ante el momento.

-Oh... ¿Acaso estás leyendo sobre esas cosas para cuando sea tu primera vez?

-¡Kiba-kun! -Gritó avergonzada-. ¡Es solo un libro!

-Pero bien que es educativo. ¡Ah, ya entendí! Lo lees para cuando quieras tener sexo con Naruto ¿no?

-¿Quien quiere tener sexo conmigo?

Y eso fue suficiente para que ella perdiera la cordura.

-¡Ya cállate!

Gritó con todas sus fuerzas, sorprendiendo tanto a Kiba como Naruto y más al último, porque en ningún momento se había percatado de la presencia de ella, no hasta que su voz retumbó por toda la sala.

Y de repente sintió una ola de aire atravesar su cuerpo pero no fue algo malo, si no más bien algo refrescante. Algo que lo hizo sentir un hormigueo en su estómago, algo que provocó que su pequeño corazón retumbara en su lugar.

Y Hinata no quiso mirarlo a los ojos por más que quería, no después de los besos y las palabras prometidas de la anterior noche.

Kiba por su parte, notando que ninguno de los dos decía algo o siquiera intentaban mirarse a los ojos entendió lo que pasaba porque todo era demasiado obvio. Simplemente apuró el paso y se acercó a ella que temblaba de la vergüenza y, cuidadosamente, acercó su rostro hasta su lado izquierdo, procurando ser lo suficientemente silencioso para que Naruto no pudiera escuchar.

-Practica lo que has leído ahora Hinata, es tu oportunidad.

Hinata quiso protestar, pero los dedos de Kiba sobre sus labios fueron mas rápidos, dejando su voz ahogada en su garganta. Él, por su parte se alejó y le guiñó el ojo al hombre de atrás que entendía sus intenciones, pero no dejaría que los sentimientos lo dominaran por completo.

No con ella, por lo menos.

-Llega a ser tan inoportuno a veces. -Rompió el silencio con su suave voz, incapaz de voltear para ver a su nuevo acompañante que la miraba con intensidad-. Discúlpame, por favor.

-Oh, claro. -La tomó desprevenidamente de su cintura, sin darle oportunidad de que ella volteara y así la mantuvo, con su espalda pegada a su pecho y sus labios acariciar su oreja-. Haré que te disculpes todas las veces que quieras, de todas las formas posibles.

-¡Ah! ¿Que ha...

-Shh. -Susurró, estremeciendo su pequeño cuerpo-. Déjame sentirte así. Déjame tenerte de esta manera. Quiero oler tu cabello y toda tu escencia para grabarla en mi mente para cuando no me acompañes en las largas noches. Solo... Déjame tenerte así.

¿Y qué más podía hacer ella? Solo obedecer, porque si intentaba separarse sabía que él volvería a poseerla, tarde o temprano.

Hinata tragó saliva ante la cercanía de su cuerpo contra el suyo y parpadeó dos veces cada vez que él respiraba cerca de su cuello y lo recorría lentamente, torturando su pequeña alma. Sabía que si esto seguía así terminaría de mala forma, aunque esa mala forma no fuera terrible en el fondo, pero no podía dejar que las cosas avanzaran más de lo que ya estaban hechas, así que débilmente intentó decir algo, cualquier cosa que lo hicieran parar antes de que quisiera participar en el travieso juego que había iniciado Naruto.

-Naruto-kun, por favor...

-¿Por favor, que?

-Por favor... suéltame.

-No nena. -Él la tomó con mas fuerza, casi como temiendo que ella se asustara y saliera corriendo de sus brazos. Gentilmente recorrió sus brazos hasta dar con sus delgados hombros provocando que ella volteara para ver su rostro, conectar sus ojos y suspirar por sus bocas.- No te soltaré... no ahora.

Acarició su delicado rostro, dibujando con su pulgar cada facción de este. Su mano libre acarició su espalda y se detuvo cuando dio con sus caderas, dándole la posibilidad de que se acercara más a su cuerpo. Hinata soltó un suspiro al ver que nuevamente sus cuerpos estaban cerca e inconscientemente recordó lo vivido la noche anterior, cuando él sin darle otra opción poseyó sus labios y volvió a desear que aquello se repitiera sin que nadie los interrumpiera o los labores se pusieran entre medio. Solo quería sentirse especial, solo como él podía hacerlo.

Y como si Naruto leyera su mente comenzó a besar su nariz repetitivas veces y Hinata simplemente se dejó hacer, pensando ahora en las palabras dichas por el libro que había hecho sus noches de insomnio. "Alguna vez, nuestro error fue no hacernos el amor cuando estábamos a solo un beso de distancia". Ella deseaba eso, quería hacerlo. Quería hacer el amor con la única persona que había amado en toda su vida, era como algo que llamaba a hacerlo desde el fondo de su ser, sabiendo que él podía ser el único que la despojara de su virginidad, él era el dueño de aquello tan íntimo de ella. Solo él podía desnudarla y amarla la noche que él quisiera.

-Hazlo.

Dijo ella, despertando a Naruto de su fantasía.

-¿Hacer, qué?

Respondió, sin dejar de besar su nariz, sus mejillas, su cuello...

-Hazme tuya. -Soltó un suspiro-. Solo...hazlo.

-No te entiendo, nena. -Bajó sus manos hasta sus muslos y ella dió un pequeño salto, lo suficiente para que sus piernas quedaran aferradas a las caderas de él, acercando sus sexos más de lo que alguna vez habían estado-. ¿Que quieres que te haga? -Él movió su pelvis sobre la de ella y Hinata sintió que rosaba el cielo, apretando sus uñas en la espalda de él, mordiendo sus labios para que ningún gemido los rosara-. Dímelo nena, dímelo.

-Hmmm... solo... -Inclinó su cabeza hacia atrás para que tuviera más acceso a su cuerpo y él, a pesar de estar atento a sus palabras entendió lo que ella esperaba que hiciera, pero la dejaría sufrir un momento más hasta que pudiera decir lo que con tantas ganas quería oir-. Hazme el amor, Naruto.

Oh, él amaba cuando no usaba el kun cuando lo llamaba.

Y puede que también amara cada facción de ella, cada célula de su organismo, cada gesto de su rostro. Pero eso era algo que no quería pensar ahora, no quería volver a los pensamientos tormentosos de su noche. No ahora que tenía a Hinata bajo su cuerpo, rogando porque sus manos acariciaran su cuerpo, lo recorrieran y volvieran a empezar cuando ya no tuviera más piel por tocar.

Y sin hacerla sufrir más la besó. Ella abrió sus labios para que sus lenguas pudieran tocarse con furor, abrió un poco más sus piernas para que él pudiera acercarse más a su cuerpo. Naruto la tomó con fuerza en aquel beso, recorriendo con sus manos cada fibra de su espalda. La playera que ella portaba ya no era un impedimento para que él pudiera hacer su trabajo, a pesar de que no iría mas allá hasta que Hinata le dijera que pudiera hacerlo, cualquier gesto sería suficiente para que él pudiera tocar mas allá de lo que su mente le permitiera pensar.

Levantó su falda con fuerza, acariciando sus blancos muslos de arriba a abajo y, cada vez que llegaba a su ropa interior y Hinata se quedaba en silencio esperando el siguiente movimiento él bajaba con cautela, para luego volver a ir al mismo lugar. Era un tormento, pero un exquisito tormento.

Sabían que si no paraban en ese momento las cosas terminarían mas pronto de lo que deseaban. No podían contenerse, no podían parar ahora que estaban tan cerca de llegar a las nubes, pero necesitaban ser cautelosos si querían llegar a terminar lo que con tanta pasión habían comenzado en aquel sofá del comedor ¿serían lo suficientemente valientes como para terminar su momento de lujuria en ese cómodo lugar?

'A la mierda' pensó Naruto.

-Serás mía. -Dijo entre jadeos-. Aquí y ahora.

-Espera... -suplicó ella-. No aquí... no en este lugar.

-¿Porque no? -La miró con llama en sus ojos mientras besaba la punta de sus dedos.

-Alguien... -desvió la mirada ella-. Podría vernos.

-Al diablo con los demás. -Se alejó de su cuerpo y rápidamente, se desprendió de su camisa dejando ver su bien formado cuerpo-. Yo te haré el amor, no ellos.

Levantó aún mas la playera de ella, viendo su plano vientre y accesiblemente besó aquel lugar, jugando al rededor de su ombligo y pudo sentir como el nombre de él quedaba ahogado en la boca de ella, por que los gemidos rápidamente comenzaron a hacerse presentes al rededor de ellos. Naruto no podía parar, no podía detenerse aunque ella le rogara que lo hiciera, por eso cada vez que ella intentaba decir algo él la callaba con su mano mientras su boca recorría cada centímetro de su pierna, besando cerca de su intimidad y mordiendo de vez en cuando su ropa interior. Hinata estaba casi desnuda, pero la ropa aún presente cubría las partes más importantes de su cuerpo. Inconscientemente, tomó la mano que con tanto esfuerzo callaba sus gemidos y comenzó a lamer su dedo índice, sintiendo el sabor de la piel de Naruto sobre sus papilas gustativas.

Dios, esto simplemente era pecado.


sdlfjsflj Bueno, como dije anteriormente ¡Estoy de vuelta otra vez! y lamento dejar así el capítulo, pero digamos que estoy pensando como desenvolveré lo que viene en el siguiente xD necesito conectar las cosas para que todo salga bien.

Gracias por esperarme este último mes, pero mi mayor deseo es terminar con esta historia, porque es muy importante para mi.

En fin, gracias por leer y los reviews que me han dejado, ustedes me motivan a seguir con esto. Ustedes son los que me inspiran para que alguien mas lea esto.

El próximo episodio estará pronto! :D