Los personajes no me pertenecen. Le pertenecen al autor Akira Toriyama
Capítulo 9
"Humillación"
"Acepta las humillaciones como parte de la vida y asume un reto de cada una de ellas" José Romero.
Turles estalló en una carcajada estridente, desafió al joven Ouiji con la mirada mientras éste ponía más presión en el agarre del antebrazo del primero. Bulma, quién estaba entre los dos, podía sentir la gran furia que dimanaba el cuerpo de cada uno de los chicos. Raditz, Nappa y Broly se pusieron de pie rápidamente percibiendo lo que iba a pasar en ese momento.
— ¿Me matarás, Vegeta? A caso… ¿serás un asesino como tu padre?
Todo pasó como en cámara lenta, pero las reacciones fueron muy rápidas. Gokú se encargó de jalar a Bulma hacia él con un ademán protector, Broly atrapó a un Turles lesionado de la nariz antes de que se desplomara en el piso, entre tanto Nappa y Raditz sujetaban a Vegeta fuertemente mientras que éste se iba contra el malherido para encestarle otro golpe.
— ¡Maldito imbécil! —gritó colérico Turles, mientras se incorporaba y al mismo tiempo se limpiaba su sangrante nariz.
— ¡NO VUELVAS A COMPARARME CON ESE HIJO DE PUTA! ¿TE QUEDÓ CLARO, PEDAZO DE MIERDA? —rugió Vegeta, tratando de deshacer el agarre de Nappa y Raditz.
Bulma estaba abrumada y confundida, por una parte, jamás había visto a Vegeta así y, por la otra, le dio un escalofrío al escuchar las palabras que salieron de la boca de ambos chicos. ¿Acaso el señor Ouiji estaba en la cárcel por ser un asesino? ¿A quién mató? ¿Por qué Vegeta nunca le había dicho nada sobre ese tema? Necesitaba saber, solo de esa forma comprendería más a su mejor amigo. Raditz se dirigió donde estaba Turles y lo tomó por la camiseta, bruscamente.
—Te advertí que si no te comportabas, entre todos te íbamos a mandar a tu casa, ¡idiota!
—Turles, será mejor que te vayas— intervino Gokú, aún protegiendo a Bulma.
En aludido sí que estaba más cabreado. Por culpa de una "niña" sus amigos ya estaban en su contra. Miró a uno por uno mientras esperaba que alguien dijera o pidiera que se quedara, pero ninguno habló. Muy en su consciente le decía que jamás debió de haber sacado a la luz el tema del padre de Vegeta. ¡Al diablo con eso! Esa mocosa le había faltado el respeto. Dirigió sus ojos a donde estaba la culpable de ese embrollo, la "amiguita" de Vegeta, eso no se iba a quedar así, llegaría el momento en que esa "estúpida" pagaría por esa humillación. Bulma ni se inmutó por la mirada tan severa e intimidante que le dirigía Turles, fue tanto su valor que se la sostuvo.
—Esto no se va a quedar así— murmuró Turles como para sí—. Me las vas a pagar, Vegeta.
— ¿Es una amenaza, Turles?—preguntó Vegeta en tono Burlón, pero sin cambiar su fría mirada.
—Tómalo como quieras, estúpido. ¡Suéltame! —empujó a Raditz lejos de él, caminó sin dejar de mirar a Vegeta y tomó su maleta; después, pasó cerca de Gokú y Bulma donde miró de soslayo a la chica. Volteó a ver una vez más a sus amigos y se alejó.
Nappa dio un suspiro, miró de reojo a Vegeta. Éste tenía la mirada perdida, en sus pensamientos cavilaba que Bulma se había enterado de que él era y seguiría siendo el hijo de un asesino. Jamás esperó que ella se enterara de esa forma, pero ¿por qué le tomaba tanta importancia? Para él, eran insignificantes las opiniones de los demás sobre su vida. ¿Por qué con ella no? —"¡Mierda! Me estoy volviendo débil, no solo en cuerpo sino también en mente"—. Aunque sí se lo iba a decir, ¡pero ese no había sido el momento! Y el colmo era que ella se enteró por alguien más, ese alguien que creyó que era uno de sus mejores amigos. ¡Maldito idiota!
— ¿Vegeta?—musitó Nappa, nervioso.
Vegeta regresó a la realidad y volvió a su expresión normal. Miró a sus amigos y les hizo una seña con la cabeza para que lo siguieran, y así lo hicieron. Ellos sabían que lo más sensato era no hablar sobre lo ocurrido y por lo que se vio, no mencionar a Turles, por el momento. Después de ese pequeño incidente los amigos entraron a la residencia Ouiji con todo y maletas. Vegeta los condujo a la planta alta donde les dio una habitación a cada uno, los dejó a solas para que se instalaran libremente. Bajó las escaleras y se dirigió a la sala donde su amiga lo esperaba, se recargó en el muro de la entrada con su típica pose de brazos cruzados mientras veía seriamente a Bulma. El silencio era totalmente incómodo, ella estaba a punto de hablar, pero se escucharon fuertes pasos bajando las escaleras. El primero que apareció fue Gokú con su típica sonrisa, seguido por su hermano Raditz, Broly y por último Nappa. El joven Son se acercó a su mejor amigo y rompió el desagradable silencio.
—Vegeta, ¡me estoy muriendo de hambre! — se quejó él.
Vegeta solo lo miró con fastidio frunciendo el ceño.
— ¿Y qué quieres que haga? ¡Qué me ponga a cocinar! — espetó Ouiji, en tono molesto.
— ¿Tu madre ya viene? —preguntó Gokú, esperanzado.
Vegeta sacó su celular mientras buscaba el contacto que tenía en mente, lo encontró, miró a Gokú y se dirigió a él.
—Toma—le dijo mientras le daba su celular—, pide unas pizzas—desvió su mirada encontrándose con la de Bulma—. Vamos afuera.
Ella solo asintió y caminó entre los muchachos que la miraban entre desconcertados y atentos, hasta que ambos desaparecieron detrás de la puerta. Salieron al jardín. Vegeta estaba de espaldas a ella, ninguno de los dos sabía cómo empezar. ¿Qué tenían que decirse? ¿Qué pensaba él? ¿Qué pensaba ella? Vegeta podía esperar, pero Bulma ¡ya no podía más! Eso la estaba matando. Miró la espalda de la persona que le había entregado su corazón, y rompió el incómodo silencio.
—Vegeta—dijo ella con un hilo de voz—, a mí no me importa lo de tu padre.
Él solo se dedicó a estudiar esas palabras, no había en ellas señales de mentira. Al escuchar eso, se sintió aliviado por la declaración de su amiga, no lo estaba rechazando, aunque si lo hubiera hecho, su frialdad estaría incrementándose y hubiera actuado como si no le importara. ¡Así era Vegeta! O así solía ser él.
—Quiero saber, Vegeta— la frase que no quería escuchar—, por favor… necesito saber.
—Bulma—un escalofrío recorrió en el cuerpo de ella.
Esa era la señal, corrió hacia él y lo abrazó con furor. Vegeta sintió, en un segundo, un confrontable y necesitado abrazo, podía sentir la respiración de ella en su cuello. Bulma lo había abrazado por atrás recargando la frente en la nuca del muchacho. Ouiji necesitaba eso, le daba valor, lo llevaba a un mundo donde él podía sentir paz, tranquilidad y ese raro sentimiento que reprimía cada vez que estaba con ella. Con el tiempo, Bulma se había convertido en su motor de fuerza, aunque nunca se lo diría.
—Dímelo, Vegeta—imploró ella.
Ella sufría por él, ella lloraba por él, tan grande era su orgullo que no quería que nadie, mucho menos ella, lo vieran en ese estado tan patético y deplorable. ¡No era justo! Se dio la vuelta para mirarla, vio en esos hermosos ojos azules preocupación, importancia y un gran amor hacia él.
"Preocupación, importancia, deseo y lo peor: ¡Amor! Eres muy transparente, Bulma"
Ese motivo lo hizo sonreír. Le hizo una seña con una seca cabezada para que lo siguiera y la guió hacia una banca que estaba cerca de la alberca, ambos se sentaron. Vegeta hacía su típica pose de brazos cruzados, mientras que ella solo estaba ahí, mirándolo expectante. El joven Ouiji dio un suspiro y enfocó su vista al frente mirando a la nada.
—Niña, no tengo por qué darte ciertas explicaciones—bramó Vegeta, molesto.
—No te pido que me cuentes la historia completa, Vegeta—habló la ojiazul con ternura—. Solo quiero que me tengas confianza.
Vegeta aún seguía con su semblante serio. ¿Tenía qué decirle? ¿Qué tenía de malo desahogarse con ella? Y ¿si lo trataba diferente? No lo soportaría, ¡odiaba la lástima! Ese sentimiento siempre le causó asco, repugnancia, furia… ¡Otra vez importándole la opinión de ella! Bulma siempre le confiaba todo a Ouiji. ¡Pero no! él no podía hacer lo mismo para con ella por una y varias razones. ¡No podía! O ¿no quería? Tal vez ambas cosas. Algún día la ojiazul se enteraría de todo, pero no sería por la boca de él.
—Mi padre asesinó a mi hermano— dijo Vegeta con veneno en la voz y la mirada perdida. Bulma tembló, se dio cuenta que era un tema muy doloroso para el muchacho y, no deseaba ponerlo en el martirio de los horribles y dolorosos recuerdos.
—Háblame de tus amigos—Bulma decidió cambiar el tema.
Vegeta entendió la intención de su amiga, y asintió aliviado. Ella sí que sabía comprender.
—Kakaroto ya había mencionado que nos conocimos hace doce años. Su padre Bardock y mi…— Vegeta titubeó y puso mala cara—, el señor Ouiji eran socios de una empresa que se dedica a la bolsa de valores. La coincidencia fue que la familia Son y mi familia éramos vecinos. Ahí me fui relacionando también con Raditz, el hermano mayor de Kakaroto...
— ¿Gokú tiene un hermano?—interrumpió Bulma, abriendo los ojos como platos.
—Sí— contestó Vegeta sin enojarse por la interrupción—. Es el idiota de cabello largo.
—Hay dos chicos de cabello largo, Vegeta—le recordó Bulma.
—Cierto. El que lo tiene más largo— dijo él sin importancia—. Bueno, ¡cómo sea! Me hice amigo de ellos dos, aunque con Kakaroto me juntaba más. Durante el colegio, gracias al insecto de Raditz, conocí al idiota de Nappa que es el más grande y alto. Luego siguió Broly, y poco tiempo después el mierda de Turles—escupió su nombre con odio intenso—: Ese hijo de puta que estaba a punto de golpearte, y eso es todo.
Bulma frunció el ceño. Se esperaba una historia más larga y emocionante, pero su enojo no duró mucho porque recordó cuando Vegeta la defendió de ese tal Turles. Sonrió ante el recuerdo y besó a Vegeta en la mejilla, se recargó en su hombro y entrelazó su mano con la de él.
—Gracias por defenderme de ese idiota, Vegeta— le dijo Bulma con voz cariñosa.
Él solo asintió sonrojado e incómodo. El bello momento duró poco por la interrupción de Gokú.
— ¡Vegeta, llegó la pizza!—Gokú observó la escena, se sonrojó enormemente y desvió su mirada. Vegeta se separó de Bulma entre furioso y avergonzado, mientras que ella tenía unas inmensas ganas de matar a Gokú—. Esto… yo…. bueno…. ¡Adiós!—y, dicho eso, entró corriendo a la residencia Ouiji.
—Bueno… yo me voy a mi casa—dijo Bulma, mientras se ponía de pie. Vegeta la imitó.
— ¡Cómo quieras!—espetó él.
Muy en el fondo quería que se quedara, pero no iba a rogarle, su orgullo pudo más que ese deseo suyo.
—Adiós, Vegeta. Me despides de tus amigos.
Vegeta solo asintió. Observó que Bulma salía de la puerta trasera del jardín y la vio alejarse; tuvo que cerciorarse de que ella entrara a su casa. Una vez que se dio cuenta que su amiga ya había entrado en la residencia Brief, se encaminó en el interior de la suya a juntarse con sus amigos.
Los restantes días habían pasado volando. Durante ese tiempo, Bulma pasaba las tardes en la residencia Ouiji. Ya no se sentía tan incómoda con los amigos de Vegeta como en un principio. Los muchachos eran muy simpáticos y la trataban muy bien, aunque ella sabía que era gracias a Vegeta. Gokú ya le había avisado a Milk que él ya se encontraba en la capital de oeste. Durante esos días, Nappa, Raditz y Broly se llevaron una muy buena impresión con las chicas que eran bellas, inteligentes y con un fuerte carácter. Mei se sintió muy complacida de volver a ver a los amigos de su hijo, fue como si regresara a los viejos tiempos, como si estuviera en su hogar en la capital del norte recordando en como los muchachos iban a su casa para comer y para luego jugar en las canchas de básquetbol que contaba su antigua residencia. Bulma no había vuelto a presionar a Vegeta con el tema del señor Ouiji y de Tarble, se daba una idea de que en algún otro momento el joven Ouiji le iba a contar sobre ese tema, así que decidió dejarlo por la paz.
...
El día de la fiesta en la playa llegó. Milk se había quedado a dormir con Bulma, ya que ellas se irían junto con los muchachos.
— ¡Oye, Bulma! ¿Qué bikini me llevo? —le preguntó Milk, enseñándole dos diferentes modelos de traje de baño.
—Yo digo que ambos, nunca sabes lo que puede pasar— dijo Bulma, encogiéndose de hombros.
— ¿A qué te refieres con eso? — interpeló Milk, totalmente sonrojada.
—Tranquilízate, Milk. Solo digo que…
Bulma calló porque su madre había entrado a la habitación.
—Niñas, ¿listas para la fiesta? —preguntó Bunny, emocionada.
—Sí, mamá. Solo estoy esperando el mensaje de Vegeta.
Bunny, cuando escuchó "Vegeta", no pudo evitar entristecerse.
—Ay, el joven y apuesto Vegeta. ¡Ojalá tuviera mi edad!—dijo Bunny en un suspiro.
— ¡Mamá no digas tonterías!— le espetó Bulma entre divertida y enojada, mientras que Milk solo soltaba una carcajada.
— ¿Están seguras de qué no puedo ir?—preguntó Bunny, esperanzada.
Milk y Bulma intercambiaron una mirada cómplice, era obvio lo que se transmitían, un muy rotundo: ¡NO!
—Lo siento, mamá… lo que pasa es que... es por pase y nosotras solo tenemos dos, uno para cada quién —mintió Bulma.
— ¡Ay, querida! Es en la playa, habrá uno que otro infiltrado sin que ustedes se den cuenta— dijo la señora Brief haciendo un ademán con la mano—. Bueno, me iré de viaje, linda. Así que cuando regreses, no estaré por aquí.
De repente, el teléfono de Bulma sonó. Ella se acercó a su celular y vio que era Vegeta, aceptó la llamada.
—Vegeta
— ¿Ya están listas?
—Sí, ya bajamos.
—Bien, dense prisa.
Y colgó. Bulma se dirigió a Milk mientras la jalaba del brazo para encontrase con los chicos, se despidió de su mamá fugazmente y salieron de la casa.
Los chicos estaban saliendo de la residencia Ouiji, cada quien con su mochila. Todos estaban muy emocionados, excepto— ¡Tenía que ser!—, el joven Vegeta.
—Vegeta, ¿mi camioneta o la tuya? — preguntó Nappa, emocionado; se veía que el tema de la fiesta lo ponía de muy buen humor.
—Me da igual— dijo Vegeta, malhumorado.
—Entonces la mía, ya está acá afuera. ¿No te importa que conduzcas tú?
El joven Ouiji observó la GMC Acadia negra último modelo, era genial.
"El insecto y su estúpidos gustos"
— ¡Dámelas! — demandó Vegeta. Nappa soltó una carcajada mientras le daba sus llaves.
Los muchachos empezaron a poner sus respectivas mochilas en la cajuela, solo faltaban el de las chicas. Vegeta le marcó a Bulma para que se apresuraran, no le gustaba esperar, aunque en ese caso lo conveniente para él era que se tomaran todo el día en "lo que sea que ellas estaban haciendo". Para su mala suerte, Bulma y Milk venían hacia ellos. Una vez listo el equipaje en la cajuela, los chicos empezaron a repartir los asientos: en la parte de atrás, Milk seguida por Gokú y Broly; en la parte de en medio, Nappa y Raditz; mientras que Bulma en el copiloto a lado de Vegeta. Y así fueron rumbo a la playa donde se llevaría a cabo la fiesta del año.
La música se escuchaba cada vez más fuerte, ya estaban muy cerca. Nappa, Broly y Raditz ya podían saborear el sabor de la cerveza y el sudor de unas lindas nenas para pasarla mucho mejor. Mientras tanto, Bulma y Milk estaban muy entusiasmadas, era la primera vez que iban a una fiesta de universitarios, así que no iban a permitir que nadie les arruinara su diversión. El único que no compartía el mismo pensamiento que el de sus amigos, era Vegeta. Lo peor fue que su madre no lo ayudó para convencer a Bulma de que no fuera, según ella, tenía todo el derecho de que la ojiazul se divirtiera — "¡Sí, claro!"—.
Una vez estacionada la camioneta, los chicos bajaron sus respectivas mochilas y se encaminaron hacia la mansión que habían rentado los jóvenes universitarios. Como venían en grupo, tuvieron que dividirse para que les tocara dos habitaciones y, ¡en efecto!, funcionó. Mientras que Nappa, Raditz y Broly esperaban su respectiva llave en la "recepción" —que era ni más ni menos que la gran sala de la mansión—, Vegeta, Bulma, Gokú y Milk se dirigían al dormitorio que les habían tocado.
Una vez adentro, Vegeta observó que había dos camas matrimoniales, se acostó a la que tenía más cerca y cerró los ojos. Bulma se acercó a él entre furiosa y suplicante.
— ¡Oh vamos, Vegeta! No quiero que el resto de la fiesta te la pases acostado—se quejó ella.
El joven Ouiji solo hacía oídos sordos al parloteo de Bulma. Milk y Gokú decidieron ignorarlos, tomaron su respectiva mochila, sacaron sus trajes de baño, toallas y bloqueador. Milk se dirigió al baño para ponerse su lindo bikini, mientras que Gokú decidió cambiarse en la habitación sin importarle que Bulma estuviera frente a él.
— ¡GOKÚ! — gritó Bulma, totalmente sonrojada—. ¡Pervertido!
Gokú solo pudo poner una cara de confusión, según él, no estaba haciendo algo malo ¿o sí? Miró a Bulma que se cubría los ojos con ambas manos y tenía la cara totalmente roja. Entre tanto, Vegeta solo se retorcía en la cama soltando estrepitosas carcajadas.
—Pero, Bulma, Milk está usando el baño— se excusó Gokú.
— ¡SÍ, PERO TIENES QUE ESPERAR HASTA QUE SALGA ELLA PARA CAMBIARTE, IDIOTA! — le gritó Bulma, furiosa y aún con los ojos cubiertos.
Gokú solo se rascó la parte trasera de su cabeza, observó a Vegeta; éste seguía muriéndose de la risa, al menos lo había hecho reír ya que desde la mañana estaba de amargado y gruñón. La puerta del baño se abrió, y de ahí salió una linda Milk con un traje de baño azul de dos piezas. Gokú abrió los ojos de golpe, su chica se veía hermosa; Bulma cambió su cara furiosa por una satisfecha, su amiga sí que se veía bien; Vegeta dejó de reír para poner una cara de desagrado.
— ¡Bien! Es mi turno de usar el baño— dijo Bulma olvidando el mal rato que la hizo pasar Gokú. Sacó de su bolsa su bikini rojo y se dirigió al baño.
—Pero... Bulma— Gokú observó que la ojiazul había desaparecido detrás de la puerta—. Mmm… Oye, Milk, no te importa que me cambie aquí, ¿verdad?
La chica Ox esperaba que su Gokú le dijera que se veía hermosa con el bikini pero ¡nada! Frunció el ceño molesta y salió al balcón en jarras. El joven Son solo se encogió de hombros.
—Eres un idiota, Kakaroto—arguyó Vegeta, aún seguía acostado mientras volvía a cerrar los ojos.
— ¿De qué hablas, Vegeta? — preguntó Gokú sin importarle el insulto.
—Cámbiate rápido. Bulma no ha de tardar en salir.
Gokú obedeció. Se quitó toda la ropa dejando solo su bóxer, y se puso encima una bermuda azul, el mismo color que el lindo bikini de su Milk. La puerta del baño volvió a abrirse, Vegeta abrió los ojos y se incorporó de golpe. Bulma vestía un sexy bikini color rojo que dejaba mucho a la imaginación, era diez veces más provocativo que el de Milk.
— ¿Cómo me veo? — preguntó la chica Brief, mientras modelaba frente a su pequeña audiencia masculina.
—Te ves muy bonita, Bulma— dijo Gokú con sinceridad.
— ¿Tú qué dices, Vegeta?—preguntó Bulma, le importaba mucho la opinión de él.
Vegeta no salía de su ensoñación, no iba a permitir que SU amiga saliera solamente con esos dos pedazos de tela que no la cubrían mucho. Bulma caminó hacia Vegeta sensualmente moviendo sus voluptuosas caderas a la vez que lo miraba burlonamente.
— ¿Qué pasa, Vegeta?— se mofó Bulma—. ¿Te quité el aliento, rápidamente?
Vegeta regresó a la realidad, puso mala cara y jaló a Bulma hacia él haciendo que ella terminara sentada en su regazo. Gokú no quiso presenciar más escenas como esas, así que decidió salir vertiginosamente a la terraza con su Milk.
Solos, mirándose a los ojos, con el anhelo de poseerse en una pasión abrasadora. Era tanto el deseo de él, pero por ella tenía que controlarse; no era el momento. En los ojos azules veía la codicia, pero aún no estaba lista.
Bulma miraba el rostro serio de Vegeta, cuyos labios se moría por besar. ¿Por qué él no la había besado todavía? Esa incertidumbre la agobiaba de tal manera, que la hacía pensar cosas ridículas como que: "no era lo suficientemente buena para Vegeta". Cavilar esa opción le daba terror.
—Mujer— el aliento de él golpeó el hermoso rostro de ella—, no voy a permitir que salgas "vestida" así.
Bulma puso mala cara, quiso ponerse de pie pero Vegeta no la dejó.
—Es una fiesta en la playa, Vegeta— bramó ella, molesta—. Así que saldré con este bikini, ¡te guste o no!
"¡Arg! qué mujer tan vulgar, me excita demasiado"
—No me dejas opción, mujer—dijo Vegeta con voz sensual. Bulma sintió su cuerpo encenderse de placer.
— ¿A qué te refieres, Vegeta? — preguntó exasperada.
—Que tendré que bajar a la estúpida fiesta—admitió él con voz habitual.
Bulma sí que estaba encrespada —"¡El tonto de Vegeta!" —. Primero la provocó con su voz sensual y sus acciones, para después actuar como si nada. Se separó de él bruscamente y se puso de pie, se acercó a la mochila de Vegeta y sacó de ahí una bermuda de color negro. Aventó la prenda a la cara del joven Ouiji y le ordenó que se cambiara. Él gruñó y de mala gana se dirigió al baño.
Raditz, Nappa y Broly se encontraban en uno de los bares de la mansión. Estaban tomando Vodka, excepto Broly, ya que sus amigos no se lo permitían.
— ¡No soy ningún mocoso para que me prohíban tomar alcohol! —bramó Broly, totalmente enfurecido.
— ¡Claro que sí! Somos mayores que tú, niño. Además, eres menor de edad— dijo Nappa sin inmutarse de la furia de su pequeño amigo.
— ¡Al coño!—aulló Broly, mientras se ponía de pie—. Me largo a otro bar donde no estén ustedes… idiotas.
Ambos soltaron una estrepitosa risotada. Después de Gokú, Broly era el más fácil de molestar. Raditz se calló de golpe, había supuesto que lo vería, pero jamás pensó que con ellos. Nappa observó que su amigo estaba en shock, volteó la mirada y su boca casi caía al suelo al ver lo que tenía frente a sus ojos.
—Él es… — susurró Nappa
—... Turles— completó la frase por su amigo—, y está con el grupo de Ginyu.
Al parecer Turles ya había entablado una muy buena amistad con Ginyu y sus amigos. ¡Qué hipocratismo! Ambos grupos tenían una enemistad desde que habían empezado a estudiar juntos. Eso sí que era muy inesperado para los jóvenes Raditz y Nappa, ver a uno de sus mejores amigos con la rivalidad… ¿Acaso era una especie de broma?
Turles sintió un escalofrío, desvió la mirada encontrándose con la de Nappa y Raditz, pudo ver que estaban abrumados, ellos sí que no se lo esperaban. Hizo un rápida vista panorámica por todo el bar. ¡No estaba! Ni él, ni mucho menos la ojiazul. Turles les lanzó una sonrisa socarrona a sus ex-mejores amigos y regresó a la plática que estaba entablando con el grupo Ginyu.
Nappa se puso de pie por puro impulso, pero Raditz lo detuvo.
— ¡Déjalo, Nappa! El muy imbécil no sabe donde se metió— dijo el mayor de los Son, con un semblante serio.
— ¿Le decimos a Vegeta? — preguntó Nappa de repente, mientras volvía a tomar asiento.
Raditz lo meditó en un minuto. Si le decía a Vegeta que Turles estaba en la fiesta, era capaz de buscarlo hasta encontrarlo para terminar con la golpiza que se desató afuera de la residencia Ouiji. ¡Pero!, si no le decía, la amiguita de Vegeta podría correr peligro. Turles, igual que ellos, cumplía con sus amenazas. Algo que no le gustó a Raditz fue pensar que si Vegeta se llegaría a enterar de que ellos dos sabían que Turles estaba allí... sacudió la cabeza, no quería llegar a considerar eso.
—Sí… yo pienso que es lo mejor—dijo Raditz nervioso. Tomó su vaso y la acercó a sus labios, se echó toda la bebida de un solo trago—. Hay que buscarlos.
—Este lugar está infestado de gente, será muy difícil encontrarlo, y lo peor es que no traje mi celular.
—Yo igual lo dejé en la habitación— contestó Raditz—. Busquemos a Broly primero, y ya después a Vegeta y a mi hermano.
Tanto la mansión y la playa estaban completamente invadidas por estudiantes de la ciudad del norte y unos cuantos infiltrados del oeste. Vegeta le estaba dando un tic en el ojo, odiaba los lugares concurridos. Milk y Bulma se sorprendieron al encontrar compañeros de su colegio y más de su salón de clases; habían visto a Yamcha, Krillin, Chaoz, Ten, Launch, los gemelos Lázuli y Lapis y, para su desgracia, a Zangya, pero eso no les importó. ¡Nadie! les arruinaría la diversión. Observaron también que tanto Gokú y Vegeta tenían muchos conocidos y conocidas, ya que algunos se acercaban a saludarlos.
— ¿En dónde estarán Raditz, Nappa y Broly?—preguntó Gokú sentado en la arena mientras observaba a Milk junto a Bulma jugando entre las olas.
—Lo más seguro es que estén en una orgia— indagó Vegeta en tono burlón.
Gokú lo miró confundido, tenía miedo de preguntarle pero su curiosidad de saber pudo más que su temor.
—Vegeta, ¿qué es una orgía?
El joven Ouiji tembló, no estaba preparado para entablar ese tipo de plática con alguien tan inexperto como lo era Gokú.
— ¡Ahhh, lo olvidaba!—espetó Vegeta en tono sarcástico—. Aún eres virgen, ¿no, Kakaroto?
Gokú frunció el ceño, volvió a mirar a su Milk, ella seguía divirtiéndose. Mientras Vegeta recordaba ese día en la playa, cuando Bulma le había dicho que lo amaba. ¿Acaso él se merecía ese sentimiento por parte de ella? —"Que niña tan estúpida ¡jamás debiste de haberte enamorado de mí!"—. Ambos estaban enfrascados en sus pensamientos que no escucharon los gritos de sus amigos.
— ¡Vegeta! ¡Kakaroto!
Los tres chicos ya estaban frente a los aludidos. Vegeta, cuando los vio, gruñó y puso una cara de molestia, no le gustaba que lo interrumpieran cuando estaba abstraído en sus pensamientos. En cuanto a Gokú, solo esbozó una gran sonrisa. Nappa, Raditz y Broly se sentaron junto a ellos en la arena mientras intercambiaban miradas cautelosas. Vegeta entendió la acción, su poca paciencia se estaba acabando.
— ¡YA HABLEN DE UNA BUENA VEZ! — explotó Vegeta con una vena palpitante en su frente.
Los tres allegados pegaron un brinco, con el carácter y la paciencia del joven Ouiji no se tenía que jugar. Raditz y Broly miraron a Nappa para que él les diera la desagradable noticia a sus amigos. Aceptó de mala gana.
—Turles está aquí— soltó Nappa de repente sin titubear.
Gokú arqueó una ceja, mientras que Vegeta fruncía el ceño poniendo una mirada atemorizante.
"Así que el insecto sí vino a la fiesta" pensó Ouiji.
Observó a Bulma, ella estaba feliz, él se encargaría de que así siguiera a lo que durara la fiesta.
— ¿Dónde lo viste?— preguntó Vegeta a nadie en particular.
—En uno de los bares de la mansión—respondió Raditz, rápidamente.
—Pero eso no es todo, Vegeta— repuso Nappa—. Estaba con el idiota de Ginyu y sus amigos.
— ¡Qué!—exclamaron al unísono Gokú y Vegeta.
—No lo puedo creer—dijo Broly aturdido, ese dato no se lo sabía—. ¿Por qué no me lo dijeron antes?
—No te quejes— lo regañó Nappa—. Ahora ya lo sabes.
Vegeta volvió a sumirse en sus pensamientos. Ginyu y sus amigos, un grupo que tenía una muy mala y peligrosa reputación, dentro y fuera de la escuela.
"¡Arg, esos malditos! Siempre tienen que estar jodiéndome la existencia"
— ¡Turles es un imbécil! —dijo Vegeta con frialdad—. Se metió en la boca del lobo.
—Debemos prevenirlo— opinó Gokú. A pesar de lo que ocurrió en el pasado y, aunque Turles ya no era su amigo, aún le preocupaba la vida de éste.
— ¡Él se lo buscó!—bramó Nappa, indignado—. Si llega a morir fue por su estúpida imprudencia.
—Vegeta—lo llamó Gokú con voz tranquila—, Bulma no correrá ningún peligro. Ellos residen en la capital del norte, allá tienen a sus parientes, a sus amigos y siguen yendo en la misma escuela. No tienen motivos para estar aquí. Además…
— ¡Ella no me importa en estos momentos! — mintió Vegeta sin vacilar—. Aunque, sobre lo que dijo ese idiota después de haberlo golpeado—Vegeta volvió a quedarse pensativo—. Tú conoces perfectamente a Turles, ese hijo de puta… se toma las amenazas muy en serio… en ese aspecto— el joven Ouiji gruñó—, es como yo.
—Vegeta, mientras tú estés acá…
— ¡Ese idiota ya debió de haber abierto la boca! —gritó Ouiji, colérico.
— ¿Quién, Vegeta?
La voz que no quería escuchar. Ahí estaba ella: confundida, sensual y mojada. Detrás de Bulma, venía Milk que se acercó a Gokú para sentarse a su lado. La ojiazul hizo lo mismo con Vegeta, dándose cuenta que los chicos tenían una expresión fúnebre. Las chicas ya se estaban impacientando. Milk rompió el silencio.
— ¡Gokú, ¿qué rayos está pasando?!— gritó ella, cabreada.
El aludido solo se encogió de hombros y miró a sus amigos pidiendo ayuda. Las chicas esperaron impacientes la respuesta que nunca llegó, ambas se pusieron de pie; lo mismo hicieron Gokú y Vegeta.
— ¡Milk, espera! ¿A dónde van? — preguntó un nervioso Gokú.
—Vamos al cuarto—respondió ella con frialdad—. Escuchamos a unos chicos que en una hora habrá un concurso de karaoke— los amigos se asombraron por esa noticia—. Bulma y yo vamos a bañarnos y a arreglarnos. ¡Muévete!
Milk empujó a su novio bruscamente. El joven Son se balanceó por el empujón y se aferró del hombro de Vegeta. Éste se zafó del agarre de Gokú rápidamente mientras veía a Bulma alejarse con la urraca.
— ¡Vaya, Kakaroto! — se burló su hermano de él—. Si que esa niña te controla, ¡eh!
Gokú hizo caso omiso al comentario de Raditz, y se dirigió a Vegeta.
— ¿No las vamos a seguir? —preguntó preocupado.
Vegeta solo miraba la dirección donde se había ido Bulma, por el momento estaba tranquilo —"Ella estará bien"—. Eso quiso pensar, sin embargo su conciencia no lo dejaba estar sereno —"Síguela, Vegeta… lo prometiste"—. El joven Ouiji gruñó, miró a su mejor amigo que tenía un semblante ansioso; era obvio lo que él pensaba, en serio que le importaba Milk.
— ¡Vamos! —demandó Vegeta, molesto.
Gokú se permitió esbozar una sonrisa de satisfacción.
¡Hola! Ya 4 días de mi última actualización, lamento hacerlos esperar… sorry! Aquí les traigo este 9° capitulo, bueno, para empezar no sabía cómo hacer este capi, lo tuvo que volver a rehacer porque no me convencía. Aún no sé cuando subiría el próximo capi, tal vez igual me lleve unos cuatros días, me estoy tardando más porque aparte de la escuela y la inspiración, los quiero dejar largos, para que cuando les llegue mi notificación se lleven una muy buena leída XDD :D
Sobre la ortografía, por si buscan una ¡perdón otra vez! Es que no tengo mis lentes por este momento, cuando estoy a punto de subir un capi, lo reviso como unas tres veces y veo que no tenga ninguna falta, pero ya cuando lo subo y lo vuelvo a leer digo, What the fuck? Y sí… ahí están las faltas de ortografía, cuando tenga un tiempecito arreglaré ese problema. Como se habrán dado cuenta puse otros nuevos personajes "las fuerzas especiales Ginyu", por favor no se imaginen su físico, yo solo tomo "prestados" el nombre y la personalidad de los personajes XDDD
Ahora los agradecimientos de los reviews, en serio se los agradezco de corazón, como algunos se pueden dar cuenta trato de responderles a todos, en el caso en que no lo hago… excusez moi! No es mi intención ignorarlos, es que luego se me va el avión, tengo tantas cosas en la cabeza, pero bueno, ¡eso no importa!
Ana Albornoz: muchas gracias por ese compromiso :33 tu mensaje me sacó una sonrisa en la cara :D y no hay de que…debes saber que para eso escribo para entretener a la gente, para que se tomen un hermoso tiempo en leer… aunque sea la imaginación de una "niña" XD y eso dejar la personalidad a los personajes sí que es difícil y más cuando es un mundo alterno. Y regresar a nuestros personajes favoritos de DBZ a la adolescencia…en serio difícil…Muy difícil…muchas gracias nena y espero tu comentario. :D Alejandra, juanmacielescalante4, sophie, M. Pao, Alexa, Juniver, linda Kiu (no prometo nada jejeje ntc nena ;D) celestia carito, johaaceve (me alegro mucho de que te haya impresionado y emocionado mis dos últimos capis… saludos :3) naomigomiz (muchas gracias por tus buenas vibras, créeme que si las necesité para este capi) y sora 147 en serio les agradezco de corazón por mandarme saludos, comentarios positivos, vibras, inspiración, etc. Bueno yo me despido con este capítulo deseando siempre que les guste mucho y espero sus comentarios.
Saludos de Mackenzie Monyer
Besos y abrazos.
04/06/2015
