Cap.8 Nuevos Amigos
Se despidió de Takeru como era ya su costumbre, ahora observo el enorme edificio frente a ella, realmente aquel lugar era enorme y antiguo, se trataba de un Instituto con más de cien años de antigüedad, había un edificio principal en donde se tomaban las materias fundamentales y otros más, anexos que quedaban ocultos tras el primero mencionado, es decir, el gimnasio, el teatro, los edificios de otros talleres, las canchas y demás… además contaba con mucha vegetación, realmente era de comprenderse por que en tal lugar no podía ingresar cualquiera…
— ¡Akane! — escuchó a unos metros de ella.
Giro un poco su vista hacía la derecha y pudo distinguir la figura de dos chicas, una de ellas lucía una larga y rizada cabellera rubia, acompañada de unos bellos orbes azules, de esbelta figura, cuya mirada se notaba algo traviesa y seductora, la otra chica al igual que la anterior poseía una deslumbrante piel blanca, su cabello era algo más corto pero igualmente rizado, de un brillante color pelirrojo, sus orbes verdes hacían un juego perfecto con las infantiles pecas de su rostro, ella por el contrario poseía una figura delgada pero más voluminosa que su compañera, era como una niña con cuerpo de mujer.
— Marceline, Gisselle — respondió la aludida.
— Oh, ¿ya se ha ido tu hermano? — cuestiono la oji azul, echando un vistazo por detrás de la azabache.
— Por supuesto, solo ha pasado un momento a dejarme en la entrada —
— Tú, jamás cambiarás Marcy, siempre tras los chicos, ¿Qué tal un buenos días? — dijo la pelirroja con un infantil y tierno puchero inflando sus mejillas.
— Yo tampoco te escuche saludarla, Gisselle —
La joven se mostro curiosamente sorprendida por la respuesta de la rubia y su rostro se tiño de un tono rosado, demostrando vergüenza de sus acciones, Gisselle D´Grude era la típica chica educada y de grandes y bien fundamentados principios, quien siempre hacía lo correcto, mientras que la siempre alocada Marceline Tribelt era todo lo contrario, la joven que gustaba de conquistar a cuanto chico se cruzará en su camino, siempre haciendo lo contrario a lo que le era solicitado, romper las reglas era su más grande pasión, ambas eran como el agua y el aceite, sin embargo y con todo eso… eran también las mejores amigas de Akane.
— Oye Akane, ¿has traído la tarea de lengua? — pregunto la rubia.
— Sí, me ha tomado toda la noche, pero la he terminado —
— Genial, ¿puedes prestarme tus apuntes?, ya que la señorita perfección no ha querido hacerlo —
— Lo haría si solo necesitarás los apuntes y no para copiar mis tareas — se defendió la pelirroja.
Akane solo pudo sonreír ante la infantil discusión de sus amigas, por un momento recordó lo difícil que había sido para ella su llegada a aquel lugar, a aquella ciudad, sin embargo Marcy y Gisselle fueron un gran apoyo y gracias a ellas siempre pudo salir adelante, ellas eran casi de su familia, después de estos dos años compartiendo tanto, no podía verlas de otra forma. Un vistazo y noto que ambas chicas habían dejado de discutir y ahora veían fijamente algo detrás suyo… ó… quizás a alguien…
— Buenos días, señorita Akane — aquella voz aterciopelada y sofisticada fue reconocida por sus oídos inmediatamente.
— Buenos días, Nathan —
Nathan Royce, un joven rubio de alta estatura, ojos color miel, él era sin duda el chico más popular de todo el Instituto y desde hacía mucho tiempo se ha mostrado expresamente interesado en Akane, han salido un par de veces e incluso la azabache lo ha llegado a considerar un prospecto para una relación formal, pero aún no se sentía lo suficientemente atraída a él.
— Espero ansioso nuestra cita de mañana —
— Seguro… yo también — expresó dedicándole una dulce sonrisa.
— Hasta entonces, nos vemos chicas… —
El rubio se marcho continuando su camino, al interior del edificio, las amigas de Akane lo observaban extasiadas, mientras que ella solo pensaba en la dirección que estaba tomando su amistad con Nathan.
— Akane, yo no entiendo por que aún no has formalizado nada con Nathan, él es un chico guapísimo y ya hace tiempo que salen, no entiendo por que no avanzas con él — la mirada penetrante de Marcy se clavó en ella.
— Quizás, Akane piensa en alguien más… — puntuó la pelirroja pensativa, sorprendiendo a ambas chicas.
Marceline soltó una sonora carcajada ante la posibilidad que había planteado Gisselle, eso era imposible, o al menos eso pensaba ella, Akane nunca les habló de cierto chico de ojos azules y cabello trenzado, por lo cual no sabía que acertada estaba Gisselle, la azabache solo observó el cielo dejando que los recuerdos invadieran su memoria.
— Ranma… —
Ahora, a bordo de aquel avión podía ver lo pequeño que era todo desde las alturas, parecía que las distancias entre un lugar y otro eran mucho más cortas, en realidad las distancias eran grandes y más aún cuando ansiabas estar en un lugar o junto a una persona en especial, entonces las distancias se volvían mayores.
Le costo mucho trabajo dejar a su familia y amigos, pero el saber que vería a Akane era más que suficiente para mantenerlo fuerte y decidido, esperaba volver pronto con ella, se preguntaba cuanto habría cambiado en estos años o si seguía siendo la misma.
— Akane, pronto volveré a verte… —
Sus ojos le pesaban, anoche no durmió mucho debido a la emoción, pero ya que el viaje sería realmente largo, decidió aprovechar las horas y dormir un poco, así que se recostó contra la ventanilla y cerró sus ojos tratando de conciliar el sueño.
Las horas pasaron lentamente, aunque la mayor parte del tiempo estuvo dormido, debía admitir que era bastante incómodo dormir de esa manera, pero había descansado lo suficiente para reponer energías.
"En pocos minutos estaremos arribando en el Aeropuerto Internacional de Londres, favor de abrochar sus cinturones"
Fue lo último que escucho antes de que el avión tocara suelo Europeo, se notaba la emoción y la ansiedad que experimentaba en esos momentos, a pesar de que nunca imaginó cuán difícil era buscar a alguien en un país extraño y más aún solo.
— ¿Esta todo listo Nabiki? —
— Claro papá, lo he hecho con la mayor discreción posible —
— Entonces… ¿Qué esperamos? —
— ¿No estaremos causándole demasiadas molestias a Ranma? — expresó Kasumi, mientras servía la cena.
— Claro que no Kasumi, por el contrario, vamos a brindarle una ayuda muy grande a ese hijo mío —
La conversación continúo, ninguno de los presentes notó la presencia de alguien ajeno a aquel hogar, quien escuchaba con atención cada palabra…
Llevaba un par de horas caminando sin rumbo, estuvo buscando una posada en la cual pasar la noche, sin embargo era complicado preguntar a alguien que no entendía ni una sola palabra de las que pronunciaba.
— Maldición, no entiendo lo que me dicen y ellos tampoco me entienden, ¿Qué hago? —
— Disculpa, ¿estas buscando algo? —
Aquellas palabras fueron música para sus oídos, al fin escuchaba algo que no estuviera en Inglés, se giro para encontrarse con un chico más o menos de su edad, cabello negro y corto, contrastando con unos bellos orbes ambarinos, el joven lucía una gran sonrisa, lo observó y su sonrisa se ensancho aún más.
— Tú no eres de por aquí —
— No… y en verdad me alegra escuchar a alguien que hable mi idioma —
Charlaron un par de minutos, entonces Ranma se entero de que aquel chico se llamaba Kenji, llevaba un par de años viviendo en Londres y tanto él como sus padres eran japoneses, se habían mudado por que su padre consiguió un empleo en la ciudad, en una importante empresa textil, su madre curiosamente y para suerte de Ranma manejaba una posada, donde recibía principalmente a estudiantes que llegaban a pasar unos meses como intercambio estudiantil.
— Tienes suerte de haberte encontrado conmigo, por lo menos tendrás un lugar donde dormir, no creo que a mi madre le moleste recibirte —
— Gracias… —
— Por cierto, me has dicho que estas aquí para buscar a tu novia y necesitas donde quedarte mientras la encuentras… pero no me has dicho tu nombre, amigo —
— Eh… sí, yo soy Ranma Saotome —
— Pues bienvenido, Ranma —
El oji azul solo pudo dedicarle una sonrisa amistosa, realmente había sido una suerte encontrarse con aquel joven, no sabía por que, pero sentía que Kenji sería un gran aliado en su búsqueda.
— Cada vez… estoy más cerca de ti… Akane… —
Hola!
Quiero agradecer a todos aquellos que siguen el fic y más aún a quienes comentan, espero les guste este octavo capítulo...
Lobo de Sombras: Muchas gracias, aprecio mucho que hayas leído mi fanfic y espero continues haciendolo...
Elena79: Gracias por leer y comentar, ya verás que pronto se vuelven a encontrar, no pasará mucho tiempo, espero xP
Quiero agradecerles pues ya tenemos...
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10 Favorites y...
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Estoy muy orgullosa y agradezco el apoyo a quienes leen y siguen el fic de alguna u otra manera y agradezco en especial a quienes se toman un minuto de su tiempo para comentar, muchas gracias :3, nos vemos para la próxima...
Avance:
— ¿Cómo que ya no esta aquí? —
— Lo siento, pero hace dos años que la señorita Akane no vive aquí... —
— Maldición, Akane... ¿Dónde estás? —
— Lo lamento mucho... pero... yo... no siento lo mismo por ti... —
Ya ne
Nao
