Palabras de una madre
Shinning Armor abrió los ojos sintiendo un punzante dolor en su cabeza proveniente del lugar donde solía estar su cuerno. Rápidamente se percató de que estaba dentro de una celda. Se puso de pié e intentó correr hacia los barrotes, pero fue a dar al piso de nuevo rápidamente. Al girar la cabeza para ver que lo había detenido se percató de que estaba encadenado al muro. Shinning inspeccionó más su prisión. Estaba en la última celda de un largo pasillo de alguna prisión, posiblemente subterránea por el acabado de las paredes y los muros en general. No parecía que hubiera nadie más en esa área aparte de él, aunque difícilmente se le podía considerar la zona VIP.
-¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿Qué está pasando, dónde estoy? ¡Exijo saberlo! ¡Alguien responda!-
Después de un rato de estar gritando la puerta al otro extremo del pasillo se abrió y entró nada menos que la Princesa Celestia.
-Buenas tardes Capi… Perdón. EX Capitán- dijo calmadamente, pero haciendo énfasis en la última parte.
-¿A qué se refiere con Ex Capitán, Princesa?- dijo temeroso, pues tenía una idea muy clara de la posible y segura respuesta.
-Probablemente debido a lo que usted está pensando-
-Majestad… Puedo explicarlo-
-No es necesario Sr. Armor. Yo y Luna personalmente revisamos sus recuerdos y los de sus subordinados de la escena del crimen. Bueno, los que sobrevivieron-
-¿A qué se refiere con los que sobrevivieron?- preguntó alarmado Shinning.
-Me temo que el señor Morning murió en el quirófano. Una de sus costillas rotas perforó su pulmón izquierdo y para cuando los doctores intervinieron ya era demasiado tarde. Se ahogó con su propia sangre-
Shinning Armor guardó un momento de silencio por su soldado caído, antes de hablar.
-Princesa yo le aseguro que lo que hicimos fue solo por el bien de Equestria. No era nuestra intención jamás lastimar a nadie-
-¡Seguro! Por eso mismo es que no planeaban asesinar a Spike, ni enviaron a un matón a casa de su hermana disfrazado de su novio- respondió sarcástica.
-Eso sin mencionar que ahora ya sabemos quién guiaba a los rufianes que emboscaron el transporte de los embajadores de Ikaruga hace unos meses-
-Le aseguro que todo ha sido…-
-Déjeme leerle su lista de crímenes Shinning Armor- dijo Celestia haciendo aparecer un documento y aclarándose la garganta para empezar a leer.
-Veamos… Extralimitar el uso del personal y utilería del ejército. No dar parte de sus actividades. Corrupción laboral. Asalto y agresión a mano armada. Intento de homicidio en primer grado a los embajadores de Ikaruga. Intento de homicidio en primer grado al dragón conocido como Spike. Insubordinación. Conspiración en contra de la Corona Real y planificar su caída, fuese por la fuerza o a través de un golpe de estado…- Celestia tomó aire.
-¿Quiere que continúe?-
-Princesa… Sé que he cometido actos cuestionables… Pero tiene que entender por favor, todo ha sido para proteger a Equestria. No puede creer realmente que aliarnos con los dragones le hará bien a nuestro reino-
-¿Y por qué no iba a pensar eso? El Rey Ragnarok ciertamente ha mostrado tanto interés y empeño como yo en formar la alianza- dijo escéptica de las palabras del unicornio.
-¡Claro que sí, porque representamos un gran banquete para él y ellos!- gritó Shinning.
-Shinning Armor por amor a los Ancestros, el Amanecer de la creación terminó. Usted habla de los dragones como si aún viviéramos todos en cavernas-
-¡Pues ellos lo hacen!-
-Solo los que habitan en Equestria. ¿Alguna vez se tomó la molestia de investigar sobre estas criaturas, más allá de las historias de los trovadores? Los dragones que viven en Equestria habitan en soledad y anonimato porque así lo eligen. Porque son marginados, criminales que huyen de su destino o que simplemente ermitaños que prefieren estar solos. Pero los dragones tienen un Reino después de todo ¿No? Significa que… No lo sé. Probablemente son capaces de vivir en sociedad- dijo calmadamente Celestia.
-Su sociedad nació de la Guerra-
-¿Acaso eran los ponis diferentes? Puede que los ponis nunca entraran en un conflicto armado entre ellos mismos. Pero una relación de "Una mano lava la otra" que solo sirvió para arrastrar a los tres pueblos al odio y al borde de su conjunta perdición, no me parece nada que presumir-
-Pero los dragones si nos declararon la guerra cuando los ponis se establecieron en Equestria- contra atacó.
-¿Y se ha preguntado la razón?-
-Equestria se fundó sobre terreno que aunque distante, seguía siendo parte de Ikaruga. Y por supuesto que el Rey Kiryu quien dirigía la nación en aquel entonces, no lo iba a dar de gratis. Sobre todo considerando que le dio a los ponis la opción de ir a buscar otro lugar dónde vivir. Y si lo piensa bien fue una guerra que los dragones tenían TODAS las de ganar. Después de todo el ejército de Equestria era pequeño y desorganizado. Fueron muy amables al dar cese al fuego cuando finalmente Luna y yo aparecimos. Y no conforme con eso el Rey Kiryu fue muy amable al permitir que Equestria se quedara con el territorio por el que ellos transitan para ir a su lugar ancestral de Reproducción. Que dicho sea de paso: son muy pocos los dragones que realizan esa tradición hoy día. La mayoría de los dragones que hacen ese viaje lo hacen solo por mantener activa la tradición del viaje mismo, no porque realmente vayan con intenciones de hacer familia-
Shinning Armor miraba sorprendido y confundido a Celestia.
-Los dragones podrán no haber sido la raza con el mejor de los comienzos. Pero son y siguen siendo de las criaturas más evolucionadas del planeta, quienes encontraron la forma de seguir adelante apoyándose en la sociedad que juntos crearon, cuando se presentó ante ellos el líder adecuado, uno de ellos. Mis padres sin embargo advirtieron que los ponis no podrían convivir en armonía y progresar a largo plazo por sí mismos. Fue por eso que nos enviaron a mí y a Luna a guiarlos-
Shinning Armor miró a su monarca y comprendió que no tenía salida.
-¿Qué va a ser de mí ahora?- se atrevió a preguntar.
-Es un caso muy especial es suyo. Por un lado esto debería ser enviado a las cortes. Pero seamos realistas, con todos los crímenes que ha cometido y la cantidad de cómplices que había logrado amasar en el ejército, quienes ya están siendo procesados por cierto, usted tendría suerte si recibiera una sentencia de pasar el resto de su vida exiliado en la luna, como mínimo. Pero hacer el proceso por medio de las cortes mancharía el honor y reputación de su familia, eso sin mencionar a mi ya pobre y devastada sobrina-
-Cadence… ¿Qué pasará con Cadence? ¿Dónde está ella?- preguntó alarmado.
Celestia podía ver efectivamente el amor que el unicornio sentía por su sobrina.
-Ella se encuentra bien. Es un alivio que decidiera no involucrarla en esto o yo personalmente me encargaría de ejecutarlo... – dijo con toda la seriedad del mundo
-Mi sobrina no desea verlo. En fin como decía, procesarlo a través de un juicio y todo lo que eso implica marcaría a muchos otros ponis de manera innecesaria. Pero dejarlo aquí en prisión sin un juicio sería muy injusto. Afortunadamente hay otra salida… No tan afortunadamente, es una que no le va a gustar- dijo sonriendo maquiavélica en la última parte.
-A… ¿A qué se refiere Princesa?- preguntó sintiéndose muy nervioso.
-Verá usted. Nuestros queridos amigos dragones son una raza orgullosa. Cuando alguien les ofende, en especial si se es un dragón de la nobleza se debe buscar hacer pagar al perpetrador de la ofensa de alguna forma. En su caso, usted intentó asesinar a los dos embajadores que vinieron al castillo hace unos meses, pero ellos no estaban aquí por voluntad propia. Vinieron en representación de su majestad el Rey Ragnarok quienes los nombró voceros y ejecutores de sus deseos e intereses aquí en Equestria. Así que como verá, técnicamente su ofensa no fue contra los embajadores, sino contra el Rey mismo- explicó calmadamente.
Shinning Armor comenzó a temer de la dirección en que iba la explicación.
-Así pues, el Rey me ha solicitado autorización para disponer de usted y hacerlo pagar de la ofensa que le debe. Que de acuerdo a la tradición será en un evento que involucre el oficio del perpetrador, en este caso un militar-
-Pero… P-p-pero eso quiere decir… ¿¡Qué voy a pelear con él?- inquirió temiendo por su vida.
-Eso es correcto-
-¡No puede permitirlo! ¡Me matará!-
-Lo cual no cambia mucho las cosas, ya que sus crímenes de seguro le conseguirían la pena de Muerte aquí en Equestria. Vea el lado positivo, al menos así tendrá oportunidad de defenderse-
-¿¡Cómo voy a defenderme si el bastardo de Spike me arrancó el cuerno?-
-Dije que tendrá una oportunidad. Nunca dije que una muy buena. Y creó haberle advertido que no hablara mal de Spike en mi presencia… Pero en este punto creo que ya no importa-
-Princesa se lo suplico…-
-Lo lamento Sr. Armor. Pero si me niego a las exigencias del Rey Ragnarok me haré cómplice de su ofensa y entonces toda esperanza de que Equestria e Ikaruga formen una alianza estaría fuerza de alcance. Me duele, pero "Es para proteger el futuro de Equestria. Aunque pueda parecer cruel"-
Shinning Armor sintió un indescriptible frío al reconocer su propia frase, que había usado con sus camaradas en su pequeña conspiración.
-¡Ya pueden pasar caballeros!- gritó Celstia mirando a la entrada que se abrió dando paso a 3 grandes figuras.
-¿Todo listo Majestad?- dijo un dragón negro en armadura de batalla del mismo color y un extraño brazalete plateado con una jema roja en su muñeca izquierda. Tras él entraron otros dos dragones uno blanco y otro naranja. Ambos con la misma armadura y el mismo brazalete. Parecían dragones adultos, pero su altura apenas superaba a la de Celestia.
-Si Teniente ya puede… -
-¿Qué hace él aquí?- preguntó Shinning Armor aterrado.
-El Teniente Dojin y sus hombres está aquí para llevarlo a Ikaruga a que pague por sus crímenes Sr. Armor. Adiós y gracias por sus servicios brindados a Equestria- dijo caminando hacia la salida mientras Dojin y sus hombres se hacían a un lado reverenciándola al pasar.
-¡Ho que tonta soy! Casi lo olvido- dijo regresando donde Shinning apareciendo unos documentos y una pluma.
-Lea esto y firme aquí por favor- dijo acercándole la pluma para que la tomara en su boca.
-Esto… Estos son…-
-Los papeles de divorcio- completó la frase.
Shinning Armor comenzó a desbordar lágrimas al ver la firma de Cadence ya presente al final de los papeles.
-No puede ser… ¡No puede ser! ¡Esto no está pasando! ¡No, no, no!- gritó echándose al piso completamente histérico y devastado física y mentalmente.
Celestia miró al devastado ex capitán revolcarse en el piso y en su miseria, sin mostrar la menor lástima. La había traicionado a ella y a muchos de sus seres más queridos en demasiados niveles distintos como para tener ese privilegio. El unicornio estaba completamente desquiciado. Incrédulo del terrible abismo en que había caído toda su existencia en tan solo una noche. Celestia suspiró, sin compadecer en lo más mínimo al ex capitán.
-Perdóneme Princesa, pero tenemos una apretada agenda que cumplir- dijo el Teniente Dojin.
-Lo sé, pero necesito que firme esto primero-
-Con todo respeto Princesa, pero lo que el Sr. Armor firme o no, no importará cuando mi Rey lo envíe al Tártaro- dijo calmadamente.
-…Tiene razón. Pensándolo bien será más sencillo procesar el divorcio si el conyugue ya no está para reclamar nada. Está bien Teniente puede llevarse al prisionero. Y dele mis salidos a su Rey de mi parte cuando lo vea- dijo marchándose.
Tú forjaste este destino Shinning Armor. Una tragedia, no solo porque desperdiciaste una muy sobresaliente carrera, sino que les diste la espalda a una buena esposa y una maravillosa familia. Y sin embargo tú en verdad creías que hacías lo correcto y justo. Pero tu noble sueño se convirtió en una retorcida ambición. Pensabas que yo estaba traicionando Equestria al ponerla en peligro por querer unirla a Ikaruga, pero en realidad fuiste tú quien se convirtió en traidor cuando no te importó lastimar a tus amigos y familia con tal de lograr tus objetivos. Adiós Shinning Armor. Rezo para que Ragnarok se apiade de ti y acabe contigo rápidamente.
Se tele transportó lejos de ahí no deseando escuchar más el llanto de aflicción de Shinning Armor.
Spike despertó sentándose de golpe en la cama, lo que casi manda aTwilight a volar fuera de esta, ya que estaba recostada sobre él como de costumbre.
-¿Spike qué ocurre?- preguntó ella entre preocupada y molesta.
Spike solo la miró y la abrazó fuertemente sin decir más.
-¿Spike qué pasa?- preguntó ahora más angustiada.
Notó que el dragón estaba sudando, le latía muy rápido el corazón y al parece estaba sollozando.
-Sike por favor dime que pasó. ¿Tuviste un mal sueño?-
-Algo así- respondió brevemente.
Twilight guardó silencio, viendo que el dragón se negaba a mirarla.
-Yo estaba ahí ¿Cierto?... ¿Pasaba algo malo sobre nosotros?-
-Si…-
-¿Quieres hablar de eso?- dijo frotando sus pezuñas contra el pecho de él, para calmarlo.
-Fue solo un sueño, no cambiará nada… Perdona que te despertara- dijo besándola en la frente antes de volverse a dormir.
-Spike, como tu pareja es mi deber estar ahí para ti cuando necesites ayuda o consuelo de cualquier tipo. No te obligaré a que me digas que viste, pero si puedo ayudarte por favor házmelo saber- dijo besándolo en la mejilla recostándose a un lado de él.
Spike guardó silencio y se quedó mirando el techo de la habitación reviviendo en su cabeza lo que había visto... Después de un rato levantó su mano frente a su rostro y extendió sus filosas garras. Inspeccionó su mano como si se tratara de un objeto misterioso que jamás hubiera visto. De pronto las pezuñas de Twilight aparecieron envolviendo y acariciaron su mano. Spike se giró sorprendido para ver a su amada despierta y mirándolo cálidamente.
-No importa cuánto crezcas, no importa cual fuerte te hagas, no importa cuán intimidante pueda llegar a ser tu aspecto. Yo te seguiré amando. Porque te amo no por lo que eres, sino por quién eres. Y mientras eso no cambie te prometo que mis sentimientos tampoco lo harán. Si creces mucho para esta casa, pues nos mudamos a una más grande y ya. Si a los demás ponis les incomoda tener un dragón de vecino pues nos mudamos a una casa alejada del pueblo y listo. Elegí vivir a tu lado y pienso hacerlo, cueste lo que me cueste-
Conmovido, Spike volvió a sollozar un poco antes de abrazar cariñosamente a su preciosa hechicera.
-Gracias Twilight. Te amo. Te amo mucho- dijo frotando su rostro contra sus cabellos.
-Y yo a ti Spike. Con todo mi corazón- dijo dejándose querer.
Poco después se quedaron dormidos.
Spike como de costumbre despertó primero. Su bella hechicera entre sus brazos sonriendo. Se veía tan bella, tan adorable… tan frágil e indefensa. Spike se llevó ambas manos a la cara, aún sufriendo de los sueños de la noche anterior. Salió de la cama y se fue a preparar el desayuno sabiendo que Twilight no despertaría hasta dentro de un rato más. Pensó que ponerse a cocinar le ayudaría a distraer su mente, pero el sonido del aceite en el sartén solo hacía más tangibles las imágenes de sus sueños. Sabía que tenía que hablar de esto con alguien, así que luego de terminar el desayuno tomó una hoja de papel, escribió una petición para un encuentro y lo quemó para enviárselo a la criatura más sabia que conocía. Escribió otro mensaje para explicar de su ausencia a su amada y finalmente salió de casa.
Spike caminó a través del pueblo, el cual con excepción de algunos negocios aún dormía. Salió del pueblo y hasta que llegó al lago, no deteniéndose ahí sino siguiendo río arriba. Pronto pudo escuchar el sonido del agua cayendo de una enorme cascada que fluía entre los riscos sobre una bella laguna, la cual difícilmente era transitada por cualquiera de los ponis del pueblo, por su lejana locación. Pero Spike venía de vez en cuando, cuando necesitaba un lugar apartado y bello para pensar. Y sobre todo para hablar con su mentora y de su novia.
-Buenos días Spike- saludó cordialmente la Princesa Celestia poniéndose de pie bajo la sombra de un árbol cercano a la orilla de la laguna donde había estado esperando al dragón.
-¡Buenos días Princesa Celestia! Lo lamento, no la he hecho esperar mucho ¿O sí?- preguntó el dragón apenado, corriendo al encuentro de la dueña del sol.
-No para nada. Perdí la noción del tiempo con esta bella vista-
-Ya veo. Disculpe es que pensé que quizás estaría ocupada y tardaría un poco en llegar-
-Para estar contigo jamás estoy demasiado ocupada mi muchacho- dijo acercándose a él y frotando su rostro cariñosamente contra el suyo.
-Gracias… Mamá- respondió Spike.
La verdad a esas alturas de la vida a Spike le era cada vez más y más difícil llamar a Celestia como su madre, mucho menos verla como tal. Pero sabía cuánto significaba para la Princesa que él la llamara así, y la verdad era algo que no le molestaba. Todo lo contrario, después de todo Celestia cuidó y crió de él sus primeros años de vida. Una época en la que descuidó sus deberes reales más que nunca para entregarse a un campo laboral que hasta ese entonces jamás había podido experimentar: El de la Maternidad. Y aunque habían crecido distantes con los años, Celestia siempre le pediría a Spike llamarla mamá o madre al estar solos, y el siempre disfrutaría ver la feliz sonrisa de la princesa al hacerlo.
-¿Qué es lo que querías hablar conmigo Spike? ¿Están las cosas bien entre tú y Twilight?- preguntó ella.
-Si todo está bien. Lo que me preocupa es por cuánto tiempo…-
-¿A qué te refieres tesoro?- inquirió preocupada.
-Madre… Soy un dragón-dijo muy seriamente.
-Algo que yo no cambiaría por nada del mundo Spike. Como seguramente tampoco lo harían Twilight ni tus amigas o nadie que te conozca- respondió con toda sinceridad.
-¿Pero qué pasará cuando crezca? Ahora las cosas se han dado bien, pero solo porque soy pequeño. ¿Qué pasará cuando ya ni quepa por la puerta de la entrada? ¿Y si vuelvo a perder control de mis instintos? ¿Y si llego a lastimar a alguien? No podría vivir conmigo mismo si le llego a hacer daño a una de las chicas. Si lastimo a Twilight… No quiero ni pensar… No quiero ni pensarlo- dijo sentándose junto a la orilla del agua mirando su reflejo.
Celestia se acercó a Spike sentándose a un lado de él. El dragón miró a su adoptiva madre que lo veía con un par de ojos que desbordaban amor y apoyo. Abrazó al dragón con sus piernas delanteras y lo apretó contra su pecho, envolviéndolo también entre sus alas.
-Tengo miedo madre- susurró abrazándola.
-¿Quién metió esas ideas en tu cabeza Spike?- preguntó la princesa.
Spike simplemente guardó silencio, ocultando su rostro en el pecho de ella.
-Fue Shinning Armor ¿Verdad?-
Spike asintió con la cabeza.
-Spike lo último que deberías hacer es prestar atención a los insultos y calumnias de un poni prejuicioso e irracional como él- dijo ella con cierto enojo al recordar lo que el Ex Capitán estuvo a punto de hacerle a su hijo adoptivo.
-Pero esa es la cosa… Tiene razón. Sobre como los dragones aman la guerra. Sobre que puede que yo sea un peligro para Twilight y las demás. La verdad… Disfruté mucho pelear con ellos. Lo gocé tanto que no me importó que pudiera pasarles y terminé matando a ese corcel-
-Tratabas de defender tu vida y la de Twilight. Tuviste que actuar y no había tiempo para dudas. No puedo decir que estoy orgullosa de lo que hiciste, pero estoy muy feliz de que lograras salir de ahí con vida- dijo frotando su espalda para calmarlo.
-Siempre me he preguntado… ¿Por qué no me echaste del reino cuando me transformé en aquel cumpleaños? Destruí medio Ponyville. ¿Por qué no me enviaste a Ikaruga tan pronto como nací? ¿Por qué crearme tu misma?- inquirió confundido mirando a Celestia.
Esta vez fue Celestia quién se vistió de tristeza y vergüenza desviando la vista del dragón.
-Porque era mi deber Spike. Mis padres me enviaron a este mundo para proteger Equestria y a todos los que viven en ella. Al nacer sobre esta tierra te convertiste en ciudadano y súbdito mío. Y se volvió mi deber velar por tu seguridad y bienestar. Encontrar una pareja de dragones que cuidara de ti sería difícil, ya que no habíamos establecido contacto con Ikaruga en siglos y hallar una pareja de ponis que quisieran adoptar un bebé dragón era una idea aún más descabellada. Así que tomé la decisión más lógica, cuidar yo misma de ese dragón-
Celestia acercó su rostro al de Spike y lo besó maternalmente en la punta de su nariz, haciendo que el dragón se ruborizara.
-Y a la fecha es algo de lo que estoy segura jamás me arrepentiré-
-Ni yo pero… ¿Por qué arriesgarte a que yo siguiera viviendo aquí luego de lo de mi avaricia fuera de control?-
-Porque toda la culpa fue mía Spike. Yo debí prever que algo así pasaría. Debí saberlo y estar a tu lado para ayudarte afrontarlo. Como debí estar ahí en la migración, en tu secuestro… La culpa es mía y solo mía… He estado ausente en tantos momentos en los que necesitaste de mí, que no merezco hacerme llamar tu madre- dijo muy triste con ojos que empezaban a humedecer.
-No digas eso- dijo.
-Eres la mejor madre que cualquier dragón o poni podrían pedir- dijo guiando su mirada al encuentro de la suya con su mano, y dándole una muestra de afecto que Celestia no había recibido por parte del dragón o cualquier otro ser en mucho tiempo, un beso en la mejilla.
Una sola lágrima de alegría escurrió por su mejilla y abrazó al dragón con fuerza, rodeándolo con todas sus extremidades y su cuello.
-¿Recuerdas la lección que aprendiste cuando me enviaste tu carta luego de que te fuiste a la migración?- susurró ella en su oído.
-Te dije que… Que había descubierto que lo que soy, no delimita quién soy-
-Exacto. Eres un dragón Spike. Pero no eres y nunca serás un monstruo. Eres mi amado hijo. La media naranja de Twilight. Archivista en el ayuntamiento de Ponyville. Mejor amigo de las Guardianas de la Armonía y muchas cosas más- le dijo separándose un poco para verlo a los ojos.
Spike le sonrió y se acurrucó contra su cuerpo, disfrutando del roce de su indescriptiblemente suave y mágico pelaje.
-Pero aún así hay tanto que aún me hace falta saber-
-Por eso tú y Twilight conocerán al ser más indicado para guiarlos y aclarar todas sus dudas respecto a los dragones-
-¿Por qué haces que se escuche como si esa poni no fueras tú?- preguntó confundido.
-Porque no soy yo Spike. Para que tú y Twilight puedan resolver todas sus dudas recibirán asesoría del mismísimo Rey Ragnarok- dijo entusiásticamente.
-¡¿Qué?- gritó sorprendido.
-Verás, luego del asuntito con Armor me vi en la necesidad de explicarle la situación y hablarle de ti y de Twilight. Y pues se interesó mucho por ustedes y se ofreció a darles su ayuda y a calmar todas sus preocupaciones y dudas personalmente, invitándolos a ir a verlo a su palacio. ¡Debes estar emocionado! Tú y Twilight van a conocer al Rey en persona y harán lo que ningún residente de Equesrtia aparte de mi y Luna ha hecho desde la guerra con esa nación: Pisar Rennes les Chateau-
Si es un capítulo corto comparado con los últimos dos, pero no tenía gansa de hacer uno largo esta vez. Lo sé, lo sé, otra vez postergamos a Sweetie Belle. No me culpen, ella ni siquiera estaba en el borrador original de la historia. Jamás pensé que tendría tanto "Pegue" cuando se me ocurrió esa sub trama, pero todo está bajo control.
En caso de que se lo estén preguntando: Si, odio a Shinning Armor. Y de ser por mí habría puesto toda la escena en la que lloraba por su vida cobardemente antes de que Ragnarok lo destripara vivo… Pero entonces sí que tendría que cambiar el rango de la historia a "M".
Y no se acostumbren a que de pronto actualizo más seguido de lo normal, porque pronto regresaré a la Uni y las esperas sin duda se harán más largas.
Saludos a todos, gracias por sus reviews y por seguir conmigo. Ustedes hacen que todo esto sea posible.
