Capítulo 9. La Prisión Rota.
Las más penetrantes miradas de los presentes se dirigieron de inmediato y sin pensar hacia Rangiku, que se vio repentinamente incapaz de reaccionar… la sola idea de enfrentarse a sus amigos la dejaba aterrada…
-Gin, ¿qué opinas tú? – preguntó después de un instante Sousuke Aizen tras evaluar el sorprendido rostro de la mujer que parecía haberse quedado en shock. Un paso atrás, al lado derecho del trono del castaño, el poseedor de Shinsou mantuvo su falsa sonrisa en el rostro.
-Confío plenamente en Rangiku, Aizen sama – respondió el peligris con la mayor calma, mientras en su fuero interno, se debatía sobre los resultados de aquella respuesta. El castaño sonrió de medio lado.
-Sí, también yo confío en ella… ¿Qué dices tú, Rangiku san, te gustaría participar?- los marrones ojos del traidor seguían fijos sobre la mujer, que temblando casi de forma imperceptible, miró por breves instantes a Gin antes de asentir ligeramente con un movimiento de su cabeza.
-Sí Aizen sama, me gustaría – balbuceó la teniente casi con un hilo de voz.
El dueño de las Noches se puso de pie instantáneamente, y extendiendo ambos brazos como si tratara de abarcarlo todo. Pasó la mirada a todos los presentes en el interior de aquella enorme habitación.
-Pueden marcharse todos de vuelta a sus actividades habituales, dentro de poco daremos el siguiente paso de nuestro plan, ya los mantendré informados.
Y una vez dicho esto, el antiguo capitán de la 5ª división se retiró de la sala, seguido de inmediato por sus lacayos que se perdieron entre las sombras de la habitación… y al cabo de unos segundos, tan sólo Rangiku y Gin permanecían clavados en sus lugares, en silencio, viéndose el uno al otro…
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Él no podía darse el lujo de perderlo de vista, hacerlo significaría, sin duda, una derrota más ante Kisuke Urahara, y ya no estaba dispuesto a perder. No señor, no después de tanto tiempo de entrenar.
El paisaje alrededor de Toushiro era en absoluto alentador, había enormes cráteres en el suelo, montones de piedras derrumbadas como resultado de anteriores choques contra las paredes rocosas, grietas gigantes y, lo peor de todo, su oponente se mantenía todavía fresco como lechuga, mientras que él sudaba copiosamente y su respiración se mantenía agitada…
-¿Qué pasa, Shiro kun? Pensé que esta vez sí ibas a vencerme – preguntó animadamente el hombre del sombrero a rayas, manteniendo en su rostro una ligera sonrisa que a Hitsugaya se le antojaba a burla.
Apretando con más fuerza el mango de su Zampakutoh, el ex capitán de la décima división respiró lo más profundo que sus pulmones le permitieron, y sin apartar ni un instante sus verdes ojos del hombre frente a él, le pidió en un susurro a su fiel Horyunmaru que esperara un poco más, después de todo, era cuestión de tiempo el ganar…
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-Esto era cuestión de tiempo Gin, era algo que tarde o temprano iba a pasar – susurró con un dejo de amargura en su voz, sin apartar sus brillantes ojos de él. La distancia entre ambos seguía siendo la misma tras la salida de Aizen y los Arracars, y durante largos minutos ninguno de los dos se había atrevido a decir nada, hasta que finalmente Gin había susurrado el nombre de ella, instándola a decirle lo que pensaba… - Ellos me detestan, me ven como una molestia – siguió ella diciendo, haciendo referencia a la gran mayoría de los habitantes de las Noches. – De verdad, esto era tan sólo cuestión de tiempo.
Apretando con fuerza sus puños, Rangiku se dio la vuelta dispuesta a salir. Estaba furiosa, enfadada con Ichimaru que día tras día seguía manipulándola, decidiendo por ella lo que podía o no hacer...
¡Que ingenua había sido al pensar que él podría hacer algo para evitarle luchar contra sus amigos, que estúpida había sido al imaginar que él se opondría a Sousuke Aizen para mantenerla al margen de sus malvados planes…! Realmente se sentía como una verdadera idiota al olvidar que en aquel lugar, ella no era nadie…
-Hablaré con Aizen Taichou, Rangiku… hablaré con él de inmediato y verás que no tendrás que ir con ellos.
La voz del muchacho resonó en aquella vacía habitación, tan fuerte y clara que la mujer, de pie en el umbral de la puerta, lo escuchó a la perfección encontrando un atisbo de desesperación.
Y es que el anterior capitán del tercer escuadrón verdaderamente estaba desesperado ante la situación en la que se encontraban: tenía miedo de que al salir ella de las Noches, él no volvería nunca más a verla…
-… ¿No crees que ya es tarde para eso, Gin? – balbuceó ella todavía con amargura, - quizás esta vez consigas persuadir a Aizen, pero, ¿qué pasará cuando Luppi o cualquier otro vuelva a sugerir que debo participar?, ¿siempre vas a salir en mi defensa? - cuestionó con sorna y sin vacilación la mujer, ladeando ligeramente la cabeza hacia un costado, como si tratara de ver al hombre tras ella, pero con los ojos fijamente clavados en el blanco y reluciente piso de mármol.
Lo escuchó dar unos cuantos pasos hacia ella, mientras repetía el mote que desde siempre solía usar con ella… y antes de que él pudiese decir una sola palabra más, la teniente Matsumoto volvió la vista al frente y elevando la voz lo interrumpió.
-¡Basta, no quiero escuchar una palabra más de ti Gin…! Estoy cansada de tus mentiras, de que siempre finjas… Si es la voluntad de Sousuke Aizen que sea yo quien vaya a la Tierra y me enfrente contra shinigamis, entonces lo haré, después de todo, al ponerme estas ropas acepté convertirme en un miembro más de las Noches, ¿no es así…?
El siempre frío y calculador muchacho se quedó en absoluto silencio. Inmóvil, sorprendido e impactado, observando a Rangiku perderse en los blancos y pulcros pasillos del castillo que sin esperarlo, habían dejado de ser su prisión…
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Y así, el joven cuerpo de Hitsugaya Toushiro había dejado de ser la prisión que limitaba su poder.
Urahara Kisuke, tendido en el congelado suelo, rodeado de cientos de columnas de hielo y con el filo de Horyunmaru sobre su garganta, no pudo menos que sonreír, satisfecho del trabajo que había realizado: por fin el poseedor de la más poderosa espada de hielo de toda la sociedad de almas había conseguido liberar toda su fuerza.
-Así que finalmente lo has logrado – dijo el rubio con gran satisfacción. Toushiro enfundó entonces a Horyounmaru y le tendió la mano para ayudarlo a levantar.
-Si, por fin he roto por completo la barrera que limitaba mi poder, aunque admito que no fue tan difícil gracias al gigai que preparaste- respondió concediéndole el honor y agradecimiento que le debía a su experimento, y sonriendo mas afablemente, Urahara se colocó de nueva cuenta el sombrero.
-Todo era cuestión de tiempo Toushiro, lo único que yo hice fue reducir ese tiempo… ¿ya sabes qué vas a hacer ahora?- le cuestionó comenzando a sacudirse el polvo de la ropa, y el peliblanco se cruzó de brazos, con expresión sombría.
-Necesito entrenar todavía más, no puedo subestimar ni menospreciar el poder de Ichimaru Gin- sentenció con dureza, y entonces Kisuke asintió.
-Es verdad, ahora tú y Horyunmaru deben entrenar para perfeccionar sus técnicas y de paso aprender otras tantas nuevas… después de todo, la batalla por Karakura esta muy próxima.
-¿Batalla por Karakura?, ¿Qué quieres decir con batalla por Karakura? - repitió al instante mirándolo con el ceño arrugado, y el tendero puso cara de fingida inocencia.
-¿Yo dije eso? No, no, quise decir, batalla en Karakura – le aseguró emprendiendo la marcha hacia las escaleras que los conducían al piso superior, y el shinigami del hielo se apresuró a seguirlo.- En la sociedad de almas se sospecha que dentro de poco Aizen hará su movimiento, así que aquí todos tenemos que estar preparados- le aseguró con una radiante sonrisa que denotaba emoción.
-Así que probablemente, dentro de poco los Arracars volverán a aparecer – concluyó Toushiro pensativo, y su acompañante asintió enérgicamente.
-Hai, y para prevenir cualquier nuevo desastre, un grupo de shinigamis vendrán a hacer guardias – le informó mientras comenzaba a subir por las escaleras, sin siquiera notar que su compañero se había detenido y arqueado ambas cejas.
-¿Shinigamis, qué shinigamis?- quiso de inmediato saber. Si bien había salido por su propia voluntad de la sociedad de almas, Toushiro había permanecido escondido durante todo ese tiempo, sin tener contacto con ningún shinigami activo, y por tanto, desconocía si la sociedad de almas lo había fichado como traidor…
-Pues shinigamis, ya sabes… Kuchiki Rukia, Abarai Reinji, Madarame Ikkaku…
-Así que viene un teniente y un tercero al mando…- meditó llevándose al mentón la mano, - ¿y quién se supone que los liderará, Kurosaki Ichigo, el shinigami sustituto?- preguntó siguiendo su intuición, elevando la vista hacia el lejano techo, en donde el tendero ya se estaba acercando.
-Oh no, nada de eso. El viejo Yamamoto ha solicitado que estén al mando de alguien con grado de Capitán, alguien importante en el Gotei 13. ¡Anda Shiro kun no te quedes ahí y sube!- le animó entrando al último tramo de las escaleras, y mordiéndose el labio inferior a causa de la curiosidad, Hitsugaya Toushiro comenzó a subir las escaleras…
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Las escaleras, Rangiku odiaba esas malditas, pulcras, blancas y verticales escaleras, que día a día, atentaban contra su vida… aunque, casi tenía la seguridad de que todo el mundo en aquel resplandeciente lugar atentaba contra su vida…
Mirando en silencio la puerta que la esperaba en la cima, Rangiku meditó si valía la pena subir: tras aquella sencilla puerta se encontraba un amplio balcón, el único lugar donde ella había visto vegetación.
Lo había encontrado en una de sus primeras excursiones fuera de su habitación, y aunque había resultado ser el jardín privado de las arpías de Halibell quienes casi la había tirado por aquellas blancas escaleras, y Rangiku quería volver a entrar ahí tan sólo a meditar aún a riesgo de que volvieran a atentar contra ella…
Decidiendo finalmente que caer por aquellas estrechas escaleras no podía ser tan malo, la voluptuosa mujer ascendió tratando de conservar el equilibrio y no mirar hacia abajo. Si ella tuviese la necesidad de hablar con Aizen de algo, sería de aquellas absurdas escaleras…
Y fue entonces que lo escuchó.
Gritos desgarradores… fuertes azotes… una suplicante voz que pedía que se detuviera… que parara de lastimarlo… y un fuerte estremecimiento recorrió el cuerpo de Rangiku al escuchar la voz de aquel que torturaba, tan… satisfecho…
-¿Qué pasa, Luppi?, ya no tienes tantas ganas de alejar a Rangiku de mi, ¿verdad?
-Onegai Ichimaru sama… onegai deténgase, se lo suplico…
-Te lo advertí Luppi, te lo advertí y no entendiste… así que asume las consecuencias…
-¡No, no por favor, Ichimaru sama!
-Dispara, Shinsou…
-¡No…!
Y lo siguiente que Rangiku escuchó, fue el golpe seco de un cuerpo caer...
OMG!!!!!!!!!!
¿Qué les pareció el capituloooo? O_O
No me pude resistir a hacer a toushiro de apariencia mas adulta, todos sabemos ke ha madurado pero su cuerpo no permite k los demas lo tomen en serio, así que me deshice de esa pekeña limitante jajajaja xD y sobre la escena final... woooow o_o yo misma me sorprendí XD
En fin… una disculpa por seguir tardando tanto, pero la verdad es que cada k escribo, siento ke me alejo mas del final ke tenia planeado jajaja, ciertamente este fict estaba planeado a ser máximo 8 capitulos, pero la historia comenzó a darme para mas cosas, mas situaciones, y al final no pude resistirme a incluir hechos que de verdad ocurren tanto en el anime como en el manga… pero uds trankilos, ke no los voy a spoilear (a menos k no vayan a la par con el anime o con el manga, ahí si no me puedo hacer responsable )
Agradecimientos a Uchiha Katze, Sousou Moutoku y Vainilla Pervinca por dejarme reviews! Y a los ke leen y no dejan reviews, ps a ver si se animan a darme sus comentarios! Me gusta lo k escribo, pero tmb me gusta saber otras opiniones n.n
