Graaaaaacias.

Y ahora lo que necesito saber es que esto es amor verdadero
O ¿Es simplemente una locura manteniéndonos a flote?

Amargo por el sabor del café.

Salado por el agua de sus lágrimas.

A eso sabe este beso.

Pero algo abate mi cara, retirándome de mi efímera gloria. Es una bofetada.

Sakura me ha golpeado fuerte, muy, muy fuerte.

Duele.

-Idiota.- La veo, tiene su pequeña mano izquierda limpiando en sus labios los rastros de nuestro beso. ¿Nuestro? ¿O sólo mío? Mientras sigue llorando.

-Sakura, por favor. No puedo ser feliz sin ti.-Me acerco, pero no lo toco, solo estoy cerca, inhalando su agradable fragancia.- Yo quiero que…

Me perdones.

-Desde ese día yo tampoco he sido feliz, pero doy lo mejor de mí.

-Yo no quería… no pensé que las cosas fueran a resultar así… Yo…

Entonces, unos delgados brazos rodean mi cuello, colgándose de él. Uniéndome en un abrazo.

Me está abrazando.

Nos estamos abrazando.

Instintivamente, gozoso, oscuramente, correspondo ese abrazo. Rodeo su pequeña espalda, su joven cintura. Como si en mis manos no pudiera llenarse de tanta felicidad. La apretó fuertemente contra mí, adorando su cercanía. Cuando te conocí sentí que debía estar contigo siempre, entonces…

¿Por qué no pude quererte?

¿Por qué no quise?

¿Por qué tuvo que resultar todo así?

¿Por qué?

-No hagas esto más difícil, Li.- Me susurra a mi oído. Sus ojos verdes me miran desconsolados, llorosos, rompiendo el cálido abrazo que me ha regalado.- Por favor. ¿Sí?- Da un paso hacia atrás.

Se va ir.

-Sakura…- Las palabras no salen, está aquí, en frente de mí ¿Qué debo de hacer?

"No, no te vayas aún."

-Adiós.- Camina y camina, escurriéndose entre la multitud que parece una nada, entre la burbuja de nuestra confusión. Quedándome ahí, de pie, pensando en cómo demonios podré arreglar algo que no tiene aparente solución.

No puedo pensar en nada más, no tengo ganas de llegar ahorita a casa, no quiero hablar a Mei y meterla en más problemas. Tengo que superar esto solo.

¿Cómo puedo cambiar?

¿Qué es lo que hacen las personas cuando quieren olvidar?

Sí ella no tuviera una sortija de matrimonio ¿Esto sería más fácil?

Si no tuviera a alguien más ¿Podría ir yo corriendo atrás de ella?

Eriol.

En mis brazos, la sensación de tenerla entre ellos sigue presente.

o-o-o

Es otro día en la moderna ciudad en donde vivo. Manejo hacia mi trabajo, el día de hoy será guardia completa en el hospital. Todo el día, toda la noche. No he dejado de pensar en lo que sucedió ayer. No he podido encontrar una solución hacia este dilema.

Eriol.

No he podido sacar su nombre de mi cabeza. Resuena y resuena en ella. Está casada él es su esposo.

¿En verdad la quiere?

Con esa pregunta sigo el rumbo al hospital hasta llegar. Me estacionó pero no me bajo aún.

-Si quiero volver a verla ¿Cómo?-Hablándome a mí mismo.- ¿Cómo podría hacer que quisiera verme?

Sakura nunca ha planeado y ha querido verme al parecer. Soy yo.

Pienso.

Pienso.

Yo tengo que ir.

Yo iré por ella.

Una idea espantosamente genial viene a mi mente. Emocionado saco mi celular y velozmente marco el número de Tomoyo. Espero en la línea hasta que por fin contesta.

-¿Hola?

-¡Tomoyo! Hey, Soy Li.

-Sí, hola, Li. ¿Qué ha pasado?

A juzgar por su forma de hablarme, pareciese que no ha hablado con Sakura aún.

Puedo aprovecharme de eso.

-¿No has hablado con Sakura?

-No, no he recibido llamada de ella. ¿Pasó algo ese día?

Bien.

-Oh no, es que el motivo por el que te hablo es para decirte que no pude asistir ayer. Surgió una emergencia en el hospital. Supuse que ella te había dicho algo.

-No me dijo nada.- Suena dudosa.- ¿Enserio no fuiste?

-No.- Trato de sonar lo más crédulo posible.- Pero por eso mismo te hablo.

-Ve directo al grano Li, ¿Qué quieres ahora?

-Quiero que me digas donde trabaja Sakura.

Y la llamada se encuentra en silencio.

-No.- Responde decidida.

Carajo, no será fácil.

-¿Por qué no?

-Tú oportunidad para hablar con ella era ayer y ya pasó.

-Pero no la pude tomar.

Mentira.

-Lo siento, pero no te diré eso. Eso ya sería que la acosarás Li, por algo no has podido verla.

Oh Tomoyo, inclusive ya la besé y abracé.

-Por favor. Tú me dijiste que el hablar y aclarar las cosas le hacía bien a el alma.

-No salgas con tu psicología inversa.

-Tomoyo, enserio, por favor. Estoy casi seguro que no iré hoy, tengo guardia todo el día. Pero quiero verla. Algún día o al menos saber dónde es. Sólo sé que es nutrióloga, pero no sé dónde trabaja. Por favor.

-Li, sabes que…

-Por favor.- La interrumpo.- Sinceramente.

Y hay otro silencio en la llamada. Ahora más largo.

-¿Tomoyo?-Pregunto.

-Está bien. Pero no la buscarás ahí, no creo que se conveniente.

-¿Por qué?- En medio de esa incertidumbre mi emoción empieza a surgir.

-Porque no, idiota.

-Está bien. Dilo.

-En el hospital católico. ¿Sabes cuál?

-Sí.

-Ahí. Y tienes que prometerlo, sino, jamás vuelvas a esperar un favor de mí. Enserio, Li. No vayas a ir.

-Prometido. No iré.

Otra mentira.

-Bien. Adiós. Cuídate.

-Igual Tomoyo, muchas gracias, lo juro.

Pero ya me habían cortado la llamada antes de que pudiera escuchar mis palabras.

¡Lo he conseguido!

Y adentro del auto, hago movimientos de victoria. Mi plan funcionará de maravilla. Hoy no puedo dejarla ir.

Con una sonrisa me bajo del auto y entró al hospital.

-o-o-o-o-

-Doctor, ¿Qué es lo que más le gusta de su esposa?- Una pregunta quisquillosa se hace presente en la sala de espera y es nada más y nada menos que una pequeña niña, el cuestionado, Eriol y yo en otra esquina hablando con mi enfermera asistente.

-¿Esposa? ¿Cómo sabes que tengo una esposa?- Fingiendo sorpresa Eriol contesta. ¿Qué es lo que trama?

-Por qué tú tienes un anillo en tu dedo, así como mi papá, que es esposo de mi mami.

Suspicaz niña.

-¡Susy! No molestes al Doctor.- La mamá regañando a su hija. Mientras que Eriol ha soltado una amable y pequeña sonrisa, tanto que la madre e hija se sonrojan.

Y no puedo evitar también pensar, ¿Qué es lo que le vio a Sakura?

-No se preocupe señorita, su hija no me molesta.- Se dirige a la niña.- ¿Quieres saber qué es lo que más me gusta de ella?

¿En realidad la quiere?

-¡Sí!- Chilla la niña de emoción.

-Su amor, como este anillo.- Presume su anillo ante la niña.- Y esto es, un símbolo del amor que siento por ella.

Me quedo sorprendido ante esa respuesta. Y no puedo prestar más atención hacia esa escena. Pero esas palabras, se quedan grabadas en mi cabeza. Inclusive Mío, mi enfermera, se sonroja al haber escuchado eso.

"Un símbolo de amor."

Me han dado en el orgullo. Y en mi patética forma de querer.

-El Doctor Hiragizawa ha de hacer muy feliz a su esposa.- Suspira enamorada Mío.- Tengo envidia de ella, la quiero conocer, ¿Usted la conoce Dr. Li?

-No.- Miento.

-Me imagino que ha de ser muy afortunada.- Me entrega los formularios.- Aquí está todo listo. Está noche se quedará, ¿Verdad?

-Sí, hoy es el día.- Susurro.

-¿El día?- Me pregunta Mío.

-Así es, Mío. Es el día.- Le sonrío.- Hoy tengo muchas cosas que hacer. Por cierto, ¿Qué hora es?

-Son las 7:00 pm, Doctor.

-Bien, entrégame esos formularios, los llevaré a la oficina.

Tomo los papeles y camino hacia la oficina, donde encuentro a Eriol, que está guardando sus cosas.

-Hola, Li. ¿Qué tal de trabajo?- Me pregunta para romper el silencio que se encuentra en nuestra oficina.

-Bastante, Hiragizawa.- Coloco el montón de papeles que tengo en el escritorio.- ¿Ya te vas?

-Sí, ¿Tú te quedarás de guardia hoy?- Veo que saca el celular del bolso de su pantalón. Ese anillo, no lo puedo dejar de ver. Y no puedo evitar preguntarle.

-¿La quieres?

-¿Disculpa?- Sacándolo de su distracción.

-Sí, a tu esposa.

Puedo ver en su expresión desconcierto. Pero me responde seguro, escupiendo toda la verdad.

-La amo.- Me sonríe y ríe un poco.- Has escuchado lo que me ha preguntado la niña de hace rato, ¿Verdad?

-Sí, vaya niña tan entrometida.- Imitándolo, me río.

-¿Tú, Li? ¿Tienes a alguien a quien quieras? Novia o algo parecido.

Lo observo directamente a los ojos. Y es como si ahora supiera que es lo que tengo que hacer.

-Sí, la amo, Hiragizawa.

Yo no me resignaré.

-Bien, Li.- Toma sus cosas y su bata recargándola en su hombro izquierdo y su palma derecha tomando el mío.- Mucha suerte con esa chica. Luego hablamos de ella.- Sonríe y me da ánimos, pasando de mí. Me molesta esa actitud, por alguna razón.

Es molesto.

-Gracias, de hecho, hoy la iré a ver.- Digo aún a espaldas de él, esperando que lo hubiera escuchado, pero al girar, veo que se ha ido.

Eriol.

Sin pensarlo dos veces, tomo todas mis cosas y salgo del hospital.

No me rendiré.

-o-o-o-o-

El lugar donde ella trabaja, se encuentra retirado del hospital en donde yo estoy. Manejo, manejo, acelero. Siento la adrenalina en mí. Llego y son las 7:50 pm. No sé cómo ni en dónde me he estacionado, pero puedo ver el hospital. Bajo, no me he quitado la bata, quizá así me vea menos sospechoso.

Camino y camino por los pasillos, buscando alguna puerta que indique nutrición, pero falló. No hay nada. Desesperado sigo, solo estoy en el primer piso, tentado a subir las escaleras para la segunda área, es como si Dios hubiera escuchado mis plegarias.

La veo a ella, dando vuelta para apenas bajar por esas escaleras.

Mis piernas se vuelven ágiles de repente. Soy como el viento.

Ella me ve sorprendida por mi presencia.

Es aquí.

Es ahora.

-¡¿Shaoran?!- Alcanzo a escuchar de su boca.- ¿Qué—

Pero la arrincono abrazándola hacia la pared que está detrás de ella.

-No voy a dejarte ir.- La abrazo más fuerte.- No más.

-¡Suéltame!- Forcejea, pero sus movimientos son confusos. Tomándola de ambas muñecas.- ¡Shaoran!

-Si gritas, vendrán a ver qué está pasando.

Intercambiamos miradas, existe el silencio entre nosotros. Sus bellos ojos verdes. Está aturdida por este movimiento mío. Mi pulso se acelera por esa cercanía.

Quiero besarla.

Me acerco, pero ella descubre mis intenciones y girando su rostro y tratando de ocultarlo.

-No.-Arremete.-No pienso besar a otro hombre que no sea mi esposo.

Ya lo has hecho.

Y entonces en el silencio ensordecedor que hay entre ella y yo, la vibración de un celular. Es el de Sakura.

-Mi celular suena.

-Lo sé.

-Es él.

Eriol.

-Es mejor que te vayas, por favor.-Susurra débilmente.

-No.- Espeto.

-Shaoran, por favor…

La hundo fuertemente contra mí, en un abrazo, un abrazo desesperado. Busco su delicada oreja.

-No pienso entregarte a él.

Y así,abrazándola, puedo sentir como vibra su celular.