Bra estaba en el mismo café en donde había hablado por primera vez seriamente con Goten, y por segunda vez se encontraba cara a cara, seriamente también, con el morocho, quien estaba, a diferencia de ella, de muy buenos humores esa tarde.

- No confías en mí luego de todo – soltó la peliazul.

- Si lo hago Bra, me ayudaste mucho, quizás antes no lo hacía porque ni éramos amigos pero ahora… – sonreía él – ¿Por qué me preguntas eso?

- Creo que aún piensas que soy una niñita ingenua – refunfuñó ella tomándose un café helado con cara de rayos, no andaba muy de buenas – Goten, ¿Cómo demonios…?

- ¿Trunks ha hablado contigo? – la frenó risueño, aunque no podía pasar por alto las miradas de decepción de la chica, se había olvidado de ese detalle, quizás ahora que Trunks pensaba tanta tontería, y además, su mejor amigo y la chica que se acercaba a ello, no estaban si no que todo lo contrario, lo más racional era confiar en su hermana. Mentalmente se regañó, por algún motivo, odiaba esa mirada viniendo de los ojitos de Bra, vaciló entre decirle o callarse.

- Si, Goten, veo que ya sabes para dónde va la conversación – la chica miró al suelo, pensativa – Me gustaría que Pan estuviera también aquí…

- Descuida – Goten bajó el tono de voz, parecía haber decidido algo al respecto rápidamente – Vamos, tengo que hablar contigo – él pagó la cuenta pese a que ella le había citado, Bra protestó un poco pero él la supo dejar en silencio.

Afuera del café fueron rápidamente a un callejón.

- Agárrate – fue lo único que le dijo, sabiendo que Bra jamás había controlado muy bien eso de volar ya que era distraída, y justamente iban a emprender vuelo. Fue así como ella se aferró a su torso y llegaron con rapidez a la azotea de un edificio alto y solitario.

- Rayos, Goten, esto me marea – lo regañó.

- Quería que no hubiera gente – se explicó – Bra, ¿Qué te dijo Trunks?

Su expresión de sorpresa cambió a una de disconformidad, decepción y enojo.

- Algo horroroso – soltó con desprecio.

- Bra… - Goten se exasperó – Necesito saber qué y cómo te dijo todo tu hermano ¿Vale? – sonrió luego encantadoramente, Bra parpadeó unas veces antes de asentir con la misma cara de enfado.

- Llegó a la casa por la noche, supuse que mamá lo había invitado nuevamente a cenar, pero cuando me vio, me jaló de un brazo y nos fuimos a mi habitación, estaba bien raro – suspiró – Y ya veo por qué – miró con desprecio a su acompañante – No entiendo cómo…

- Continúa el relato – él comenzaba a divertirse con eso, aunque seguía debatiéndose internamente sobre decirle o no a la peliazul la verdad absoluta.

- Entonces me dijo que… Que los había visto, y que no confiaba en nadie más que en mí, que ustedes dos, tú y PAN, tu sobrina, tenían… Algo – miró al suelo – No le quise creer, ¡Eres su tío, entiendes, cerdo! Y entonces él comenzó a decirme lo de Kame House.

- ¿Qué pasó en Kame House?

- ¿Quieres que te lo explique con abejitas y flores? – soltó lo suficientemente claro como para que él pudiera entender, Goten la miró y se echó a reír como nunca, Trunks por fin estaba pagando todas las que le hizo desde la adolescencia hasta ese momento.

Cuando le hizo una cita a ciegas con un hombre, cuando le metió la cabeza al retrete y le tomó una foto, cuando le dijo que era el día de los cambios de sexo y él salió vestido de chica – Bueno, admitía que había sido algo ingenuo, ¡Pero era todo siempre culpa de Trunks! -. ¡Hasta una vez le había bajado una novia!, Siempre en todo lo vergonzoso o poco afortunado que le ocurría, estaba la mente maestra del heredero, y ahora pagaría por imaginarse cosas que no son. "Con lo brillante que es, no entiendo aún cómo fue tan ingenuo para vernos a Pan y a mí de ese modo" concluyó en su pensamiento.

- Bra – quizás y entre más cómplices, mejor – ¿Puedo confiar en ti?

- NO quiero que me cuentes a mí tus burradas con una de mis amigas, y que para variar es tu sobrina y…

- ¿Puedo confiar o no en ti? – la princesa se silenció y asintió ofuscada – Bra, por nada del mundo le puedes decir esto a Trunks, pero… Esto es una broma para él.

- ¿Qué? – Bra abrió los ojos como nunca - ¿Qué cosa es una broma? ¿Qué tu y Pan…?

- Por favor, Bra, es mi SOBRINA, ¿Qué creían? Yo jamás siquiera tocaría con otras intenciones a la hija de mi hermano mayor, eso es abuso, hasta un distraído como yo lo sabe – sonrió – Pero, ¿Recuerdas todas las bromas que me gastaba tu hermanito? Que malos momentos… - refunfuñó.

- Si – rió la ojiazul – Es que eras un chico muy ingenuo – comentó sin poder contenerse, aunque con cariño, Goten la miró mal – Ahora no lo eres, claro – se retractó fingiendo susto, y siguió riendo.

- Bueno, la venganza me está saliendo bien por lo menos, y tengo a la mente maestra de mi parte, Pan es igual de maliciosa que Trunks para planear cada cosa de esto – soltó – Aunque me dijo que se sentía mal hacerle eso, pero bueno, aceptó y fin de la historia.

- Pobre de mi hermanito – Bra aún no paraba de reír recordándolo – Está perdido, cree que sus dos mejores amigos se volvieron locos y tienen una relación, él se hizo una verdadera novela en su mente, te lo puedo jurar.

- Cuando esté a punto de enloquecer, va a terminar – concluyó el pelinegro - ¿Puedo contar contigo entonces?

- Pues esta vez, los ayudaré, Trunks también me jugo muchas bromas contigo, pero bueno, luego te tocará a ti – Bra miró al joven Son con malicia, él deseó que esa mirada tipo Vegeta jamás se volviera a posar en si, y siguieron charlando a medida que pasaba la tarde.

Los dos pensando en cuan bueno podía ser esa situación.


Trunks y Pan comían pizza como el alma que lleva el diablo, y todas las personas del restaurante se les quedaban viendo.

- Estoy harta de que nos miren, ¿Por qué no vamos a otra parte con las Pizzas? – explotó Pan mirando a su compañero de comida.

- De acuerdo, vamos, se de un lugar – pagaron las docenas de pizzas diferentes y salieron con todas en torre entre sus brazos, los dos fueron a un lugar prudente y solitario para elevarse, aterrizando en un barranco, un barranco que Pan conocía muy bien.

- Hey, yo he estado aquí – sonrió – Con Goten – Trunks la miró y gruñó, se sentaron y pudieron seguir con normalidad sus pizzas, aunque el tema de su mejor amigo en esa junta le fastidiaba un poco – Fue el día en que le dije todo lo que sentía – el pobre escupió todo lo que se había metido a la boca.

- ¿Lo que… sentías? – Pan lo contempló y se acordó de la tontería que planeaba su tío, rió encantada como si nada sucediera, no le gustaba torturar a su amigo con tal "incesto", pero, él era el culpable, él se lo había pensado solito, ella y Goten solo eran unos "factores" que activaban su imaginación.

- Lo que sentía – afirmó entonces – Cuando estábamos enojados, nos vinimos a sentar aquí luego de la noche de borrachera esa, y nos quedamos como una hora mirando el vacío en silencio hasta que yo hablé, y se dio…

Cuanta mal interpretación podría haber en la cabeza de Trunks en esos momentos, quien la miró mareado.

- Trunks, ¿Qué es lo que te pasa? – dijo finalmente la pelinegra sin poder aguantarse, a lo mejor él explotaría y ella podría averiguar por qué pensaba tantas burradas, quizás el estrés o algo así lo estaba afectando también – Es que, hace unos días estás extraño, y bueno, como pensé que habíamos retomado esa amistad de hace años, yo creí que confiarías en mí…

- No, no… Si confío en ti, pero esto es solo una tontería de momento – soltó – Una tontería muy grande – añadió mirando al suelo.

- Ojala logres resolverlo solo, ya que acabas de rechazar mi ayuda – ella lo miró feo y se cruzó de brazos, Trunks la miró sonriendo levemente con sinceridad, algo divertido por su conducta.

- Es solo que tengo que entenderlo primero – explicó y se recostó a mirar las estrellas, ya había anochecido y ellos estaban ahí, alejados de la ciudad, con cajas de pizza a sus lados y lo más importante, juntos.

- Trunks – ella se recostó a su lado mirando también el cielo - ¿No te estoy quitando el tiempo? – era raro que aún estuviera a su lado como si no tuviera nada que hacer, sabiendo que él siempre tenía que hacer, por eso la duda.

- ¿Por qué lo dices?

- No lo sé, siempre estás ocupado, en el trabajo, la corporación, tus chicas, pensé que solamente… - no siguió, su amigo le había revuelto el cabello y la había acercado a él con un abrazó, ella no se negó y se recargó en su hombro luego de estremecerse levemente - ¿En serio?

- Pan, tranquila – no podía odiarla por querer a Goten, no podía detestarla ni dejar de hablarle por nada, ni aunque se convirtiera en la persona que menos esperaba podría hacerlo, podía enfadarse a morir con Goten, si, pero con ella NO, y eso le daba algo de coraje en su interior porque era algo injusto e imparcial de su parte – Tengo tiempo…

- Nunca pensé que escucharía esas palabras salir de tu boca – la joven no podía estar más nerviosa, por ser simplemente él quien la abrazaba, y nuevamente torturarse con su aroma, y por otra razón, el tener que estar fingiendo que quería más a Goten cuando… Bueno, si, quería al pelinegro infinitamente, pero a él, a Trunks lo quería de otra manera, estaba claro, de él estaba enamorada, y si desde niña lo supo, lo reafirmó la primera vez que lo vio luego de tantos años, cuando chocó con él en el aire, ya no podía luchar en esa batalla totalmente vana contra sus sentimientos.

- Y bueno, ¿Qué te ha dicho mi madre en esa junta? – preguntó el ojiazul luego de un rato, sacándola de sus pensamientos.

- Oh – ella se liberó de su abrazo y él miró hacia otro lado por unos segundos, la chica estaba sentada y lo miraba sonriente - ¿No te ha contado?

- No, nada, no he hablado demasiado con ella – entonces él también se sentó - ¿Es algo malo? – preguntó ingenuo.

Pan lo abrazó emocionada, deseaba contarle a alguien su emoción pero Bra extrañamente la evadía, Marron aún estaba en sus días de descanso en el hospital – Y Mars prometió hacerse cargo de ella -. Y Goten, pues a Goten en esos escasos días no lo había visto, ¡Y Trunks estaba allí escuchándola! Sería el primero en saber lo que le hacía feliz hace unos días, y eso la ponía aún más contenta.

- Oye, pequeña, aprietas fuerte – soltó el heredero cariñosamente revolviéndole el cabello. Nop, definitivamente no podía sentir algo malo por esa muchacha.

- Estoy adentro del equipo de la CC – la pelinegra dijo de golpe – Como estudié economía, tu mamá me ha dicho que quizás pudiera manejar las finanzas de la corporación.

- ¿Ah? – el pobre no salía de su asombro.

- Bueno, yo le dije que no al principio, es que, es la corporación más grande del planeta, y era tanto para mí, pero ella me dijo que confiaba en mi más que en cualquier otro economista incompetente, y bueno, con su poder Briefs de convencer, me tiene adentro – finalizó ella sonriendo.

- ¿Tra…Trabajarás conmigo?

- Creo que en la sede de la otra capital…

- ¿Te irás nuevamente? – una pregunta bien estúpida le surgió en su interior - ¿Y Goten?

- No me dejaste siquiera terminar, pero bueno, te respondo… A Goten no le preocupará, serán unas semanas solamente en donde iré a "regularizar" unos asuntos y luego vuelvo, la capital del oeste puede controlarse un poco más con el jefe más inteligente de todos ¿No? – lo miró, Trunks rió.

- Eres un caso – se rindió – Mamá me ayudó un montón al contratarte.

- ¿Por?

- Estoy cansado, no me especializo en un área, SOY todas las áreas – explicó básicamente – Y que me quiten una es… Lo mejor.

- Siempre supe que yo debía solucionarte la vida, desde el viaje espacial – bromeó la chica y siguieron charlando como los amigos que son, y que no pueden dejar de ser, hasta media noche, o quizás más allá.


¡Saludos!