Capítulo 9
Las dos semanas previas al viaje pasaron casi volando, John estaba terminando de cargar el carro mientras que Dean rellenaba el tanque como él decía, en realidad era "tengo que devorar todo lo que sea comestible".
John acaba de guardar la última bolsa en la parte de atrás cuando Dean salió de la casa frotándose el estómago y con una sonrisa de satisfacción.
-Dime que tenemos comida para cuando regresemos -Dijo John mientras subía en el lado del conductor.
-No seas dramático papá, además no es que hubiese mucha en el refrigerador.
Esas simples palabras dejaban todo claro para John "tendré que comprar comida, ¡genial!"
Mientras tanto a muchos kilómetros de distancia en Sioux Falls, dos hombres y un niño se alistaban para emprender un viaje que les mostraría mucho más que un gran agujero.
-Bobby, vamos de paseo no a la guerra -Dijo Joshua al ver la cantidad de cosas que el chatarrero metía en la cajuela.
-Pero si llevó lo normal y la mayoría son tuyas, idiota.
-Admítelo Bobby, te has convertido en una mamá osa -Canturreo alrededor de su amigo.
-Solo estas celoso de no ser el tío favorito -Bobby sabía que botones tocar en contra de Joshua.
-Qué... ¡ja, estás loco!, iré a apurar al chico -Gruñó mientras caminaba hacia la casa.
-Hey chico maravilla, ¿estás listo?
-Sí vamos, no hagamos esperar al tío Bobby -Dijo Sammy mientras salía corriendo.
Diablos, por lo menos soy el tío favorito número dos -Con ese pensamiento Joshua trato de consolarse a sí mismo mientras cerraba la puerta de la casa.
John Winchester apretaba sus manos alrededor del volante tratando de no aparcar al lado de la carretera y dejar botado a su hijo.
-¿Falta mucho? -Volvió a preguntar por décima vez en el día.
John respiro profundo, tratando de responder de la manera más amable posible -No Dean, sabes que hacer un viaje como este no será instantáneo, estaremos llegando a eso del mediodía de mañana y además tendremos que hacer una parada para descansar y si lo vuelves a preguntar te dejara votado en medio camino.
-Pero tengo hambre -Se quejó Dean
-Ten mastica esto -Sacó un chocolate de la guantera del auto y se lo tiro a Dean justo en la cabeza.
-Auuchs, lo hiciste al propósito.
-Cómo crees, se me ha desviado el tiro -Sonrió satisfecho ante la acción, quizás así aprendiese a mantener la boca cerrada los próximos 15 minutos... como mucho.
Les tomó un día llegar a la tan aclamada atracción pero sin lugar a dudas valió la pena las muchas horas atrapados en aquel coche, tal vista y sentimiento de libertad al estar de pie en la plataforma, apoyados sobre la baranda de seguridad mirando la inmensidad del lugar y su tranquilidad aunque hubiesen muchos visitantes.
-Woo, es realmente genial -Habló Sammy mientras sonreía ampliamente.
-¿Aún sigues pensando que es un simple agujero en la tierra? -Pregunto el chatarrero a su amigo.
-Creo que me retracto, el enano hizo una buena elección con este destino.
-El buen gusto es de familia -Dijo Sammy sin importarle si le entendían o no, él estaba ahí por Dean y eso era suficiente.
Sam estaba mirando el panorama frente a él, dejando que el viento jugará con sus cabellos, pensando en lo mucho que había cambiado en esos dos años, a sus diez años él ya sabía cómo matar a la mayoría de las criaturas sobrenaturales aunque sólo hubiese ido a simples sal y quema, además él ya había perdido la esperanza de ver a su familia de nuevo y el simple hecho de pensar que murieron dolía menos que el ser abandonado.
Él estaba perdido en su mundo de recuerdos cuando algo llamo su atención, al principio no supo muy bien lo que fue, era como si algo estuviese llamando su atención, como si una voz le susurrara algo familiar...
Sin saber qué significaba aquello, Sam centro toda su atención a su alrededor buscando algún ser sobrenatural que estuviese causando aquel sentimiento, él giro su cabeza tratando de obtener una mejor vista del público a su alrededor cuando de pronto entre la multitud vio dos figuras muy familiares...
¡Dean, papá!, -Grito en su interior, dio un paso adelante para poder ver mejor pero cuando volvió a mirar ya no había nadie allí.
Estaré alucinando, pero eran ellos... bueno obviamente más viejos... yo...
-¿Sammy estas bien?, ¡Sammy! -Bobby estaba observando el paisaje pero sin quitarle un ojo de encima al niño, al parecer todo estaba bien hasta que Sammy empezó a actuar raro mirando a todos lados con paranoia y luego quedando totalmente pálido y casi en estado de shock.
-Oye chico nos estas asustando, ¿qué sucede? -Habló Joshua mientras zarandeaba suavemente al chico.
Sam podía sentir que alguien lo sacudía y también podía escuchar a alguien llamándolo a lo lejos, sonaba como la voz del tío Bobby y Joshua... sonaban preocupados.
-Eran ellos -Susurro mientras miraba detrás de Bobby como si fuese a encontrar a su padre y hermano de pie donde los vio, pero ya no estaban de hecho solo había una persona mirándolo, clavando una intensa mirada azul.
Eso fue lo último que vio antes de sucumbirse en la oscuridad.
Castiel sabía que el destino no podía ser cambiado y lo que estaba escrito tenía que pasar.
Era simple mover algunos hilos del destino, no haría que las cosas volvieran a ser como antes pero sí que sus vidas volviesen a estar en la misma sintonía, por el momento él ya había hecho lo que estaba a su alcance, lo demás estaría en manos de los Winchester.
Él hubiese querido detener a Anna antes de haber desacatado las órdenes del cielo, toda traición necesita su castigo y ahora ella ya no estará más en el cielo, como castigo será desterrada a ser una simple mortal perdiendo su gracia para siempre.
Castiel tiene la intuición que en un futuro los Winchester estarán muy presentes en su vida o quizás es solo la paranoia de los humanos que ha entrado en él, por eso es mejor observarlos desde lejos así nunca se corren riesgos.
-¿Qué estará pasando allá? -Dijo John al ver una pequeña multitud cerca de dos hombres y un niño, sin embargo no podía ver muy bien desde esa distancia.
-Se habrá desmayado el mocoso -Dijo Dean con desdén, lo cierto es que estaba entrando en mal humor por su falta de alimentos.
-Dios, que eres peor que una mujer embarazada solo piensas en comer -Dijo John -Vamos al hotel y podemos descansar y de paso alimentarte pequeño Wendigo.
-¿Wendi qué?
-Wendigo, es una simple leyenda.
-Mmm vale, rarito -Se burló Dean.
-Sigue hablando mocoso y no te daré ni un cinco para que compres comida.
-No te atreverías -La indignación en la cara del rubio no tenía precio.
-No me tientes niño, mejor andado.
John y Dean se dirigieron al auto sin darle mucha importancia al niño desmayado a escasos metros, sin saber que era la pieza más importante del juego.
Sam empezó a despertar lentamente, sentía como si la cabeza le fuese a explotar, él trato de enfocar su entorno dándose cuenta que se encontraba en la habitación del hotel, a escasos pasos pudo ver a Bobby caminando de una esquina a otra como un león enjaulado.
-Me estas mareado -Dijo Joshua mientras le daba una mirada de disgusto al chatarrero.
-A mí también -Dijo Sammy.
-Vez a él también lo mare... ¿Sammy? -Tanto Joshua como Bobby salieron corriendo hacia la cama del niño.
-¿Chico estás bien? -Pregunto Bobby mientras tocaba la frente de Sam para detectar algún indicio de fiebre.
-Sí, estoy bien... solo ¿qué sucedió? -Pregunto algo desconcertado y para ser sincero su mente se encontraba algo confusa en este momento.
-Te desmayaste, casi me matas del susto -Dijo el chatarrero quedándose conforme al no encontrar signos de fiebre alguna.
En ese momento Sam recordó todo lo sucedido y también recordó como su mente le estaba jugando malas pasadas.
-Ahh ya... si... me sentí mal, lamento haberlos preocupado -Dijo Sammy mientras sin darse cuenta les daba a sus tíos una triste mirada de cachorro.
-Hey chico no te preocupes que puede que el viejo casi se infartara pero yo no, así que quita esa mirada que será mala para mi hombría.
-¿Cuál hombría, idiota? -Bufo Bobby mientras le daba una segunda mirada a Sam.
Los tres cazadores estuvieron en esa habitación una hora, en la que Sam fue el centro de atención.
-¿Tío Bobby puedo ir por una gaseosa?
-Deja, yo te la traigo -Habló Joshua mientras hacía el ademán de pararse.
-Por favor, además quiero estirar las piernas. Prometo regresar rápido ¿sí? -Él necesitaba un respiro de la intensa mirada de esos dos, lo estaban volviendo loco.
Después de unas cuantas suplicas los dos cazadores decidieron darle su merecido espacio a Sam, con la condición de no durar mucho afuera.
Sam caminaba por los pasillos del hotel en busca de alguna máquina expendedora, al cabo de unas tres vueltas pensó que nunca encontraría alguna hasta que al doblar en un pasillo diviso una a lo lejos, satisfecho con su hallazgo corrió hacia la maquina chocando contra alguien que acaba de salir de una habitación.
Sam a sus 10 años era muy pequeño para su edad por eso cuando choco con un chico más grande fue como si chocara contra un muro de ladrillos.
-Lo lamento, no vi por donde iba –Dijo Sam muy apenado.
-Tranquilo niño, ¿estás bien?
De repente esa voz sonaba demasiado familiar para Sammy, levantando la mirada para ver un brazo extendido hacia el seguido por el rostro de su hermano.
-Dean… -Jadeo Sam, sin poder creer lo que estaba viendo.
-¿Me conoces? –Pregunto Dean sorprendido que el niño conociera su nombre, aunque ahora que lo piensa su rostro se le hace conocido.
-Dean, soy yo, soy Sam –Dijo con desesperación en su voz.
-Disculpa pero me estarás confundiendo con alguien más –Sonrió cariñosamente al niño en el suelo.
-Cristo –Quizás ese no fuese su hermano si no algún demonio aprovechándose de su punto débil.
-¿Te duele algo? –Para Dean aquella simple palabra fue tomada como una expresión de dolor.
-¿En serio no te acuerdas de mí?
-Lo siento pero no sé quién eres, yo…
-¿Dean sucede algo? –Pregunto John al escuchar a Dean hablando con alguien más fuera de la puerta.
-Oh papá, simplemente choque con este niño y él dice conocerme.
-¿Estas bien hijo? –Dijo John mientras ayudaba a Sam a levantarse.
Todo era demasiado para él, ver a su padre y hermano, tenerlos frente a frente después de tanto tiempo y que ninguno de ellos lo reconociera eso dolía, dolía mucho más de lo que alguna vez imagino.
-Sí, estoy bien, lo siento –Agrego con una triste sonrisa mientras caminaba cabizbajo hacia la habitación con su corazón destrozado.
Dean se quedó mirando por donde aquel niño se había ido, algo en ese chico le intrigaba y ahora que lo piensa bien el niño se le parecía al de sus sueños.
No, eso no puede ser cierto, se supone que solo son sueños y todo el mundo sabe lo ilógico que sería el que se hagan realidad pero… el amuleto y el niño diciendo mi nombre perecía como si lo hubiese escuchado a menudo… el…
-¿Dean te piensas quedar ahí congelado?
-Ahh qué, no claro que no solo… fue raro… da igual olvídalo.
Tal vez si tomo una siesta podre aclarar mi mente y quizás aclarar toda esta maldita cosa… lo que sea que esté pasando en mi vida –Pensó Dean.
Por su parte Sam siempre soñó con el día que se volviese a reencontrar con su familia si es que no estaban muertos, pero en todos sus sueños y fantasías nunca pensó que sería así, como si él fuese un total desconocido para ellos, como si nunca hubiese sido parte de esa familia alguna vez.
Sam entro en la habitación sin siquiera dar una mirada a sus tíos, el camino directamente a la cama y se tumbó boca abajo tratando de ignorar el mundo a su alrededor.
-Hey chico, ¿Qué te tomo tanto tiempo? –Pregunto Joshua sin obtener respuesta alguna.
-¿Sammy? ¿Sucede algo? –Inquirió el chatarrero.
-Quiero irme a casa –Su voz sonaba ahogada por la presión de todas las emociones que luchaban por salir.
-Pensé que estabas feliz de estar aquí, ¿Qué te hizo cambiar de parecer? –Dijo Bobby sentándose al lado del menor.
-Nada, solo quiero regresar –Dijo sin querer mostrar su rostro.
-Sammy mírame a la cara y dinos la verdad, recuerdas que te dije que preocuparse es parte del paquete –Bobby espero a que Sammy asintiera y le devolviera la mirada.
-Ahora si chico, dime qué fue lo que paso –Tanto Bobby como Joshua estaban listos para matar a quien fuese el idiota que le hizo daño al chico.
-Al principio cuando los vi pensé que estaba alucinando pero cuando fui por la gaseosa los volví a ver y… -Las lágrimas corrían por su rostro y su voz sonaba más rota con cada palabra.
-Solo respira Sammy, ¿a quienes viste? –Inquirió Bobby ante la atenta mirada de Joshua.
-A Dean y papá…
-¿Qué… estas seguro? – Sin lugar a dudas Bobby espero escuchar muchas cosas excepto esas simples palabras, su boca se sentía seca y el pulso acelerado.
Joshua por su parte no estaba mejor, aunque nunca hubiese conocido en persona a la verdadera familia de Sam.
Sam les siguió explicando cada detalle de lo sucedido y de paso diciéndoles sobre sus anteriores sospechas sobre algún demonio ocupando sus cuerpos pero sin éxito alguno… eran ellos sin lugar a dudas.
-¿Me estás diciendo que no te reconocieron para nada?
-No, tío Bobby –Bobby simplemente abrazo fuerte a su sobrino y pregunto en que habitación estaban.
-¿Para qué preguntas eso Bobby? –Inquirió Joshua sabiendo por donde iba su amigo.
-Solo para saber, quizás tenga unas palabras con John, no te preocupes Sammy todo saldrá bien y te juro que volveré.
-67, ¿podemos irnos a casa? –Él estaba agotado, decepcionado, dolido y lo único que quería era esconderse del mundo y revolcarse en su miseria dejando a Dean y a pa… John jugando a la casita feliz.
-Claro que si chaval solo que quizás tengamos que pasar donde una amiga solicitando una cierta ayuda, solo descansa –Bobby deposito un beso en la cabeza del niño y espero a que estuviese profundamente dormido.
-¿Qué piensas hacer Singer?
-Llegar al fondo de esto, no te preocupes que por el momento nadie saldrá herido, cuida de Sammy vuelvo en un rato –Sin más que decir Bobby salió de la habitación, caminó hacia la camioneta y abriendo la cajuela retiro el fondo falso para sacar lo que necesitaría en los próximos minutos.
Cuando tuvo todo listo decidió hacer una rápida llamada.
-Alissa soy Bobby Singer, necesito un favor.
-Lo que tú digas fortachón ya sabes que te debo la vida y mis servicios están a tu disposición –Dijo una voz femenina del otro lado de la línea.
-Gracias, estoy en un hotel a unas 3 horas de tu casa, necesito que vengas a recoger un paquete –Hablo Bobby sin dar muchas explicaciones, ya se las daría en persona.
-Estaré lo más pronto posible –Sin más la línea fue cortada.
Bobby agarro una pequeña maleta en la cual contenía todo lo que necesitaría, con paso decidido camino en dirección a la habitación 67.
Gracias por leer.
NA 1: Hace unos días publique una historia de nuestros amados chicos "Una feliz navidad", por si gustan pasar a leerla.
NA 2: ¡Feliz año nuevo! (sin importar cuando lo lean).
