Capitulo IX:

- Señorita Deanoff le suplicó que se calme –

- ¡¿CÓMO QUIERES QUE ME CALME?! ¡JAMÁS EN MI VIDA HABÍA OLIDO UNA SANGRE COMO ESA, LO UNICO QUE QUIERO ES MATAR A ESE INFELIZ! – gritó fuera de sí la vampira.

- ¡Valerie he dicho que te calmes! – dijo Dumbledore poniéndose de pie molestó.

La vampira cerró la boca y apretó sus puños con fuerza, asintió y se sentó frustrada en la silla frente al escritorio del profesor. Había entrado al despacho furiosa y dando un portazo comenzó a gritar de la rabia. Dumbledore solo la miró esperando a que se calmara, pero ella seguía sin control.

- Ahora que se calmó podemos hablar como personas civilizadas – Valerie bufó molesta, pero el profesor hizo como que no la escuchó – Entonces, explíqueme que sucedió. –

Ella le hizo un resumen de lo ocurrido y después se cruzó de brazos para controlar su furia.

- ¿Qué es la sangre mágica exactamente? – preguntó Dumbledore.

- Es lo que permite la conexión entre los magos y la magia que hay a su alrededor – se limitó a responder ella.

- ¿Podría ser más específica? –

Valerie bufó molesta – Los magos y brujas pueden realizar magia debido a su sangre mágica, lo cual no depende necesariamente de la descendencia, si fuera así no tendríamos casos de squib en el mundo mágico. En el mundo, la magia está presente en todo lo que nos rodea, aquellos que son dotados con sangre mágica pueden generar una conexión con la magia que hay en el mundo y utilizarla. Al mismo tiempo, la sangre mágica dota al mago o bruja de su propio poder mágico, las habilidades y destreza de cada uno dependerá de su entrenamiento y del poder que tenga, no necesariamente de su familia. Ahora, yo soy una vampira, es decir, me alimento de sangre bla, bla, bla, pero al mismo tiempo estoy conectada con el mundo mágico, es por eso que para mí la sangre mágica es más llamativa. –

- Pero ¿por qué ahora se percató de la sangre mágica del joven Tom? –

- Me he entrenado para generar un gran auto control, pero al mismo tiempo la esencia misma de la sangre mágica de los magos y brujas no está siempre presente. Hay un poco de esencia cuando realizan hechizos o cosas así, pero mi autocontrol me ha permitido sobreponerme a esos casos. Pese a eso, si un mago libera toda su magia desprende su olor, su esencia mágica queda descubierta, como fue el caso de Riddle. El esconde un poder inimaginable, su olor… jamás había olido una sangre más llamativa y sabrosa como esa… - de tan solo recordarlo la garganta de Valerie se tensaba de la excitación y un suave gruñido salía de su boca

- ¿Y el beso fue parte de su autocontrol? – preguntó con una sonrisa el profesor.

Valerie lo miró con cara de pocos amigos – ¡Claro que no! No se me ocurrió otra forma de quitarme de encima a Riddle y tenía que escapar de ahí. De no haberlo hecho lo hubiera matado, su sangre era demasiado llamativa. -

Dumbledore la miró atentamente, asintió y luego sonrió.

- ¿Qué es lo que te parece tan gracioso?

- No es que sea gracioso, pero creo que, dadas las circunstancias, el joven Tom estará muy intrigado con usted señorita. Definitivamente ahora usted será una prioridad para él. Él sabe de su descendencia y quiere obtener sus conocimientos, no puede dejar pasar esta oportunidad.

- Esto va resultar muy incómodo, aunque sé que tienes razón.

- Negocie con él y ganase su confianza. Estoy seguro también, que con lo que acaba de suceder, la próxima vez que Riddle se le acerque cambiara su estrategia, así que tenga cuidado.

Valerie asintió y soltó un suspiro, luego le dio las gracias al profesor y se retiró de su despacho. Se dirigió al gran comedor donde esperaba encontrar a Malfoy y Black para comer, aunque pensándolo bien tal vez debería irse al bosque y alimentarse. Se quedó pensativa en medio del pasillo, pero decidió ir al gran comedor y verificar que ambos magos estuvieran mejor y descansados, de ahí encontraría una excusa para retirarse.

Al llegar, vio que Walburga y Abraxas ya estaban sentados, sus rostros se veían más tranquilos y el rubio le hizo señas para que tomara asiento junto a él.

- ¿Qué tal se sienten? – preguntó ella apenas tomó asiento.

- Mejor, gracias – le respondió la otra bruja con una pequeña sonrisa.

Valerie asintió tranquila y les sonrió a ambos.

Después de que los tres comieron, Valerie se levantó diciendo que pensaba ir a la biblioteca a buscar un libro. Malfoy y Walburga asintieron, la vampira se extrañó que no le digieran nada, pero prefirió no preguntarles nada y se retiró, observó que no fuera seguida y se dirigió rápidamente hacia la torre más alta del castillo.

Malfoy soltó un suspiro apenas Deanoff abandonó el comedor.

- ¿Te sientes bien? – le preguntó Black.

- Si, solo que… - pero al darse cuenta de lo que iba a decir se quedó en silencio. Se había dado cuenta que no quería esconderle cosas a Valerie, ella se había preocupado por ambos de manera sincera, pero esa sensación le generó extrañeza en él.

- Sabes que no podemos decirle la verdad, menos a ella, Riddle nos mataría – le dijo Walburga como si le leyera la mente.

El rubio bufó, a veces odiaba que la bruja lo conociera tanto, sentía que no podía ocultarle nada, por lo que se limitó a asentir.

- Bien, ahora levanta tu rostro, tenemos otra reunión a la que asistir.

Abraxas asintió y tensó un poco el cuerpo, cruzaba los dedos para que en esta ocasión Riddle no llegara de tan mal humor, no creía que fuera capaz de soportarlo nuevamente.


Riddle observó como Deanoff abandonaba el comedor sola rápidamente y sonrió, ya sabía dónde iría. Se puso de pie rápidamente y salió tras ella, esta vez no le importó si pasaba desapercibido o no, tenía claro que de alguna forma ella lo descubriría. Ya había decidido que cambiaría su estrategia para acercarse esta vez a la nueva alumna.

Al llegar a la torre, asomó el rostro por la puerta, vio que Valerie estaba sentada en el borde del balcón y tensó el cuerpo cuando él se acercó.

Valerie se giró y miró al mago con cara de pocos amigos, el mago se limitó a sonreírle.

- ¿De nuevo tratando de olvidar algo? – le pregunto él haciéndose el inocente.

- ¿Te cabe alguna duda? – le respondió molesta ella.

El mago sonrió, se cruzó de brazos y se apoyó en la pared – Que yo recuerde, fuiste tú la que me besó –

- De alguna forma tenía que distraerte – se limitó a responder ella encogiéndose de hombros.

Riddle levantó una ceja y la miró con picardía - ¿Esa fue tu mejor idea para distraerme?

- ¿Qué quieres Riddle? ¿Restregarme algo en la cara? ¿Burlarte de mí? –

- Sabes perfectamente que es lo que quiero – le respondió el encogiéndose de hombros y con una maligna sonrisa.

Ella rápidamente se puso de pie y se le acercó, el mago tensó el cuerpo preparado para cualquier cosa - ¿Y que gano yo? –

- ¿Ganar? – le preguntó extrañado él.

- Vamos Riddle, esta es la primera vez que veo que mantienes una conversación más civilizada conmigo, siendo que hace unas pocas horas me atacaste por la espalda. ¿Qué gano yo con todo esto?

- No entiendo a donde va tu pregunta, pero creo que tener una conversación civilizada es la mejor forma de hacerte entrar en razón, no quiero tenerte tan cerca de nuevo – la miró de arriba hacia abajo y le sonrió con maldad.

- No te preocupes, no pensaba acercarme tanto – le respondió con asco la vampira.

El mago sonrió aún más – No parecía así hace un par de horas atrás.

Valerie rodo los ojos, esta nueva actitud de Riddle la molestaba de sobremanera - ¿Qué quieres Riddle? –

- Tus conocimientos Deanoff. ¿O estas ofreciendo algo más? – la miró intensamente desde los pies a la cabeza nuevamente.

Valerie puso cara de asco - ¿Qué gano yo? – Riddle la observó nuevamente sin comprender, ella rodó los ojos. - Yo te enseño, pero que gano yo a cambio –

El mago frunció el ceño - ¿Quién dijo que podías ganar algo? –

- Haría las cosas más interesantes. Estoy segura que, tanto tu como, yo tenemos conocimientos que podemos compartir entre los dos.

- ¿Qué te hace pensar que perdería mi tiempo entregándote mis conocimientos? –

La vampira le sonrió con ironía – Sé que les enseñas cosas a tus perros falderos. ¿Por qué no a mi entonces? –

Riddle la miró sorprendido, no habría esperado eso de ella - ¿Quieres que te enseñe? –

- Estoy segura que ambos tenemos conocimientos que el otro ignora, un intercambio puede ser beneficioso para ambos.

- Las cosas no funcionan como tú quieres Deanoff, no aquí –

- No me interesa el poder o la supremacía de sangre, creo que eso lo tienes claro. Tampoco pretendo destronarte de tu "trono de serpiente" – le dijo haciendo unas comillas imaginarias con los dedos – Pero creo que sería más interesante de esa forma –

El mago la miró con odio, pero antes de que pudiera responder ella se dirigió al borde del balcón diciendo – Te doy hasta mañana para que lo pienses, después de todo, estoy segura de que tu sed de conocimiento es más grande que tu orgullo – y sin decir más se lanzó desde el balcón.

Riddle no pudo evitar correr hacia el balcón, pero la vio flotar riendo y caer perfectamente, para después correr el bosque prohibido. El mago se cruzó de brazos y sonrió con maldad, ella tampoco se había negado, pero no pretendía hacer un intercambio de conocimientos, era demasiado peligroso.

De pronto una idea se le vino a la cabeza, si la tuviera comiendo de su mano tal vez podría simular que le enseñaba cosas simples y básicas mientras ella le enseñaba sus secretos. Sonrió más y se dirigió hacia la sala secreta donde sus seguidores lo esperaban, definitivamente las cosas se estaban poniendo muy interesantes.


Cuando Valerie volvió del bosque prohibido era bastante tarde. Con su rapidez inhumana llegó a la sala común y se dirigió a su habitación, pero para su sorpresa se topó con que nuevamente Walburga no estaba en ella. Molesta y preocupada abandonó la habitación, sabía que ella debía estar con Riddle, pero la pregunta era ¿dónde? Decidió que lo mejor era esperar a que llegara.

Dos horas después, Valerie escuchó como varias personas entraban a la sala común, por lo que se escondió entre las sombras para observar. Vio a Riddle entrar con una sonrisa maligna en el rostro seguido de sus perros falderos, varios traían el rostro marcado por el dolor. Todos se dirigieron rápidamente a sus habitaciones, pero ella no vio a Black ni a Malfoy. Finalmente, unos minutos después entró Lestrange, Black y Malfoy. Lestrange cojeaba y tenía la cara contraída por el dolor, pero trato de irse lo más rápido que pudo a su habitación. Por otro lado, Malfoy traía apoyada en su hombro a Walburga, ambos tenían las caras marcadas por el dolor y Valerie vio que la bruja sangraba por el costado derecho de su cuerpo.

Malfoy agotado se tropezó y ambos cayeron estrepitosamente en el suelo, Valerie preocupada salió corriendo de su escondite hacia ellos.

- ¡¿Qué les ocurrió?! –

Ambos la miraron sorprendidos y asustados, Walburga se contrajo del dolor y Malfoy le hizo señas para que se fuera.

- Por los mil demonios par de idiotas, no me iré – después de decir eso tomó en brazos a Black y la dejó sobre uno de los sillones, luego fue por Malfoy, pero este se puso de pie rechazando su ayuda - ¡No seas orgulloso Abraxas, déjame ayudarte! – el rubio la observó sorprendido y se apoyó en ella, para dirigirse al sillón al lado de Walburga.

Valerie dejó que se sentara y corrió a su habitación hacia su baúl, tomó una de las probetas para pociones y con sus dientes se cortó la palma de la mano dejando correr un hilo de sangre. Depositó su sangre en la probeta, luego tomó otra probeta más e hizo lo mismo, al terminar volvió a la sala común rápidamente. Se acercó a Malfoy y le dio una de las probetas, este miró extrañado el contenido de color negro.

- Bébelo, te sentirás mejor –

El rubio la miró con desconfianza.

- ¡No seas idiota! ¿Crees que pretendo envenenarte? ¡Solo bébelo! – sin decir más tomó la otra probeta y depositó un poco de su contenido en el costado de Walburga, ella se quejó de dolor, pero la herida rápidamente comenzó a cerrarse. Valerie continúo haciendo lo mismo con las demás heridas pequeñas que la bruja tenía en el cuerpo, las cuales ella se percató que habían sido hechas con magia negra.

El rubio la observó sorprendido mientras ella terminaba de curar las heridas de su amiga, luego miró la probeta que tenía en la mano y con un suspiro de frustración se tomó al seco el contenido de esta. Se sorprendió al sentir la calidez del líquido y su sabor, un sabor que jamás había probado pero que era demasiado delicioso, sin pensarlo se relamió los labios. Después tensó el cuerpo al sentir que cada parte de él le quemaba, pero tan pronto como ese fuego apareció, desapareció, seguido de sus dolores. Su cuerpo se había recuperado demasiado rápido y miró sorprendido a Valerie. Ella ya había terminado de curar a Walburga que se había quedado dormida en el sillón.

- ¿Te sientes mejor?

El rubio asintió sin saber que decir. Valerie le sonrió con cariño.

- ¿Qué era esto? – le preguntó.

- Si confías en mí, no querrás saber lo que era.

El rubio asintió sorprendido, pero no dijo nada.

- ¿Qué les paso?

Malfoy tensó el cuerpo.

- No me hagas adivinar, solo dime – le dijo Valerie tomando una de sus manos con suavidad - ¿Acaso no confías en mí? –

El rubio levantó la vista sorprendido y soltó un suspiro, luego con sus dos manos tomó las manos de Valerie – No es que no confié en ti, es que no debería decírtelo, me pondría en problemas tanto a ti como a mí. –

- Abraxas… por favor… -

Él la miró, su rostro de preocupación era evidente e internamente sabía que no podía negarse, nuevamente soltó un suspiro – Son las consecuencias de lo que pasa por no ser eficientes en lo que nos piden. Llevamos varios intentos con Black para… - se quedó callado.

- Lo que sea que vayas a decir, dilo, no te voy a juzgar – le dijo Valerie apretándole las manos suavemente.

El rubio asintió sin entusiasmo – Llevamos varios intentos por formar parte del grupo de Riddle, pero él es muy exigente y castiga todas las ineficiencias. Sus castigos son bastante dolorosos. –

- ¿Por qué quieren formar parte de su grupo?

- Podríamos decir que es la mejor opción para poder estar tranquilos. No simpatizo con todos los ideales o formas de actuar de Riddle, pero es un mago poderoso y sé que en el futuro será alguien muy importante en el mundo mágico, tanto para bien como para mal, por lo que prefiero estar de su lado que en su contra.

- ¿Y por eso dejas que te torture?

- A veces el precio es más caro de lo que uno piensa – se limitó a responder el rubio en voz baja.

Valerie molesta le soltó las manos con fuerza y se puso de pie.

- Dijiste que no me juzgarías – le dijo Malfoy en voz baja y sin mirarla.

Ella resopló y asintió – Tienes razón, lo lamento – se agachó para mirar al rubio a los ojos – La próxima vez que Riddle los llame, me tienes que llevar. –

Malfoy levantó la vista sorprendido - ¡¿Estás loca?! ¡Él te odia! –

- Tu confía en mí, solo llévame, a ver si con eso logro que deje de odiarme, pero ahora, debes ir a descansar, yo me llevaré a Walburga.

El rubio asintió no muy seguro, se puso de pie y la miró a los ojos. Luego se le acercó y para sorpresa de la vampira la abrazó – Sé que no nos conocemos tanto, pero gracias –

Ella le sonrió al mirarlo a los ojos y se atrevió a preguntar lo que llevaba días en su cabeza - ¿Amigos? –

Malfoy sonrió, le dio un beso en la frente y le dijo – Amigos – después le guiñó el ojo como siempre lo hacía y se dirigió a su habitación.

Valerie sonrió, tomó en brazos a Walburga y se dirigió a su habitación, pero apenas puso un pie en el primer escalón, se dio vuelta y miró hacia la oscuridad de la sala común con odio, después se dio vuelta y subió las escaleras, furiosa.


Riddle había entrado a su habitación, cuando recordó que les faltaba mencionarles unas palabras a sus nuevos seguidores, por lo que bajó lentamente las escaleras en busca de Black y Malfoy. Cuál sería su sorpresa al ver que Deanoff estaba con ellos, por lo que rápidamente se escondió entre las sombras y se aplicó un hechizo silenciador para que no lo descubrieran. Estaba interesado por observar la escena que se estaba desarrollando frente a sus ojos.

Observó atentamente como Deanoff subía corriendo a su habitación y al bajar le entregaba una probeta a Malfoy y con otra curaba las heridas de Black. Quedó sorprendido al ver la rápida recuperación que tuvo Malfoy, escuchó su conversación y sonrió ante la inocencia de la nueva alumna. ¿Amistad con Malfoy? ¿De verdad era tan inocente para creer en ese tipo de cosas? Tuvo que aguantar la risa de lo patético que le resultó la escena.

Se percató que Deanoff tomaba en brazos a Black para dirigirse a su habitación, por lo que decidió salir de las sombras lentamente, pero de pronto la nueva alumna se detuvo, giró el cuerpo rápidamente y miró en su dirección. Riddle se quedó como piedra sorprendido, Deanoff lo miró a los ojos llena de odio, se dio vuelta y subió las escaleras.

A la mañana siguiente, era el último día de clases de dicha semana, el sol iluminaba débilmente el cielo, pero los alumnos miraban con entusiasmo la cercanía del fin de semana.

Durante el desayuno, Walburga le había agradecido más de una vez la preocupación a Valerie, a lo que ella negaba que no era necesario. Las cosas entre ellas dos habían cambiado y una gran confianza se había formado.

Al terminar de desayunar, Malfoy y Valerie se despidieron de Black para dirigirse a su clase de Adivinación. Durante la clase, la vampira sentía la intensa mirada de Riddle puesta en su cabeza, pero ella no le prestó la menor atención.

Por otro lado, Malfoy miraba de vez en cuando a la nueva alumna sin decir nada, se había percatado que Riddle la observaba, pero ella no parecía darse cuenta. Él no entendía de donde venía el profundo odio que el mago le profesaba, era una alumna aplicada, pero aparte de eso no había nada que explicara ese intenso odio. Observó nuevamente a Deanoff y suspiró, no entendía porque los había ayudado ayer en la noche, pero estaba muy agradecido.

- ¿Te sientes bien? – le preguntó de la nada ella.

El rubio se sorprendió, pero puso su mejor sonrisa y le dijo – Por supuesto, soy un hueso duro de roer – luego le guiñó el ojo.

Ella rodó los ojos sonriendo.

El rubio sin pensarlo le tomó una mano y comenzó a acariciarle los nudillos, un hábito que cada vez le gustaba más. La vampira lo miró con una tímida sonrisa, pero no retiró su mano. Malfoy no entendía porque lo hacía, pero desde hace varios días que la compañía de Deanoff se había vuelto más importante. No comprendía en que momento ella se había ganado su confianza, pero su presencia más su historia la hacían ser una persona muy sola. Era una joven inteligente, él lo tenía claro, y siempre le gustaba estar rodeado de gente inteligente, pero esto iba más allá de eso. Veía en ella una persona que no juzgaba, con quien podía simplemente ser como era, pero por sobre todo veía fidelidad y confianza, valores que la serpiente valoraba más que cualquier otra cosa. Aun así, esos actos de cercanía física que tenía con ella no lograba explicarlos, pero como buen Malfoy que era no necesitaba buscar explicaciones para actos tan simples como ese.

Había notado eso sí, que cada vez que tomaba la mano de Deanoff ella tensaba el cuerpo, lo cual le llamaba la atención, pero como no quería parecer intrusivo se limita a que ella le soltara la mano, cosa que cada vez hacía con menor frecuencia.

- ¿Puedo preguntarte algo? – le dijo de repente Malfoy en voz baja.

Valerie asintió.

- ¿Qué te ocurrió el día que llegaste al colegio? Recuerdo que el profesor Slughorn mencionó que estuviste en la enfermería, aparte no recuerdo que llegaras en el tren como el resto de los alumnos –

La vampira lo observó en silencio, su mirada gris era sincera y de curiosidad, pero no pudo evitar pensar que le molestaba tener que mentirle al rubio.

- Tienes buena memoria – se limitó a responderle ella.

- Disculpa, no pensé que podría molestarte la pregunta – le dijo rápidamente el rubio preocupado.

Ella negó con la cabeza sonriendo y le apretó suavemente la mano – Es una historia compleja, digamos que no llegue de la mejor forma al colegio y eso me generó más de algún problema. El método por el cual me enviaron fue complicado y ni yo misma lo entendí muy bien, pero debo admitir que hubo un uso de magia negra en él, entonces cuando llegue al colegio me encontraba gravemente herida. El profesor Dumbledore y Slughorn fueron quienes me encontraron y me llevaron a enfermería. –

Malfoy abrió los ojos sorprendido, estaba a punto de decir algo cuando el profesor lo interrumpió – Señor Malfoy, señorita Deanoff les rogaría que dejaran de hablar y se centraran más en la lectura de su bola de cristal –

Ambos asintieron sin entusiasmo, claramente ninguno de los dos veía algo en ella.

- Eres una persona muy curiosa – le dijo en un susurro Malfoy y luego le sonrió coquetamente.

Valerie relajó el cuerpo, había pensado que había sido un error haberle contado eso al rubio, pero agradeció ver que su amigo respetaba su historia y siguiera igual como siempre.

- Y tu una persona muy preguntona – le respondió ella.

Al terminar la clase, ambos se levantaron rápidamente para poder abandonar la sala lo antes posible, pero fueron detenidos por el profesor que, nuevamente, les llamó la atención por haber estado conversando en clases. Finalmente, les envió a realizar a cada uno un ensayo sobre el estudio de la adivinación en sus distintas áreas, a lo que Valerie trató de no demostrar su desagrado.

Antes de que se retiraran el profesor observó a Valerie y le dijo – Estaré atento a su ensayo señorita Deanoff, quiero que incluya en él el estudio de las cicatrices. –

- ¿Disculpe profesor? – preguntó ella tensando el cuerpo, molesta.

- Creo que sabrá a lo que me refiero, las cicatrices mágicas y su relación con la adivinación. ¿O tengo que ser más preciso con lo que veo en su cuello? –

Sin pensarlo Valerie se tapó el cuello donde se hallaba su fea cicatriz, lo miró con odio profundo y abandonó la sala furiosa ante la sorpresa de todos sus compañeros y del mismo profesor.

Riddle se percató de la mirada turbada y furiosa con la ella salió de sala y sintió una oleada de magia muy oscura aparecer repentinamente, se quedó observando sorprendido a Deanoff, pero ella ya había abandonado la sala. Vio como Malfoy miraba despectivamente al profesor y se apresuraba por seguir a la nueva alumna.

Malfoy corrió la última parte de las escaleras y el pasillo para poder alcanzar a su amiga, que caminaba furiosa.

- ¡Deanoff! – le gritó, pero ella no se detuvo por lo que corrió más rápido - ¡Valerie! – al oír su nombre ella se detuvo y se dio vuelta. Su rostro estaba serio y sus ojos parecían más oscuros.

El rubio se le acercó con la respiración agitada - ¿Estás bien? ¿Qué acaba de ocurrir? –

- Nada – se limitó a responder ella y comenzar a caminar nuevamente, pero el rubio la tomó de la mano, deteniéndola.

- No me mientas. ¿Qué te ocurre?

- No quiero recordar… No sabes cuánto odio esta cicatriz, no quiero acordarme de que existe – le respondió en voz baja y sin mirarlo, luego se soltó de él y comenzó a caminar lentamente.

Malfoy se sentó junto con Walburga en la clase de Pociones y observó cómo Valerie tomaba asiento en la primera fila, Riddle todavía no llegaba.

- Deja de mirarla tanto, si ella no quiso compartir contigo sobre su cicatriz debes respetarlo – le dijo Walburga. El rubio le había contado lo ocurrido al salir de clases.

- Me parece demasiado extraña la reacción que tuvo.

- Por supuesto que es una reacción extraña – le interrumpió la bruja en un susurro – Es una cicatriz horrible, una marca permanente. ¿No pensaste que podría ser algo doloroso de su pasado? ¿Algo con lo que tiene que vivir día a día recordándolo? Si esa cicatriz sigue con ella y no la eliminado con magia, es porque fue hecha con algo que la afecto muchísimo – la bruja se cruzó de brazos.

- No lo había pensado de esa forma…

- Claro que no, siempre eres demasiado impulsivo.

Malfoy le puso cara de pocos amigos.

- Hay ciertas cosas que uno no quiere recordar jamás, dale su espacio – se limitó a decirle Walburga sin mirarlo.

- ¿Por qué siempre tienes que estar un paso adelante?

La bruja le sonrió – No eres el único que le vio su cicatriz, pero la entiendo y preferí no preguntarle cuando se la vi por primera vez en el cuarto. Le di mi apoyo, es lo mejor que podía hacer.