Love You Both

Disclaimer: Free! y sus personajes son propiedad de Koji Oji, Kyoto Animation y Animation Do. Esta historia se escribe sin fines de lucro y con el único motivo de amar las relaciones poliamorosas.


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Ya sé que tendrán ganas de emparedarme, han sido más de tres meses desde que subí el último capítulo, pero realmente la universidad cada vez se pone más dura y no tenía tiempo para nada. Estoy en el tercer año de carrera y las prácticas ya empiezan, lo horarios se alargan y no puedo perder ningún curso porque me atrasaría un año para graduarme, incluso salve un curso con la nota mínima.

Espero puedan comprender porque hasta ahora regresó, igualmente no pretendo dejar este fic botado pero, junto a lo que explique, la falta de inspiración es terrible con tanta cosa que hacer.

Como sea, en el capítulo pasado les había hecho una pregunta, y en este se resolverá, es una compensación hacia ustedes, aunque no sé qué tanto les impulse a seguir leyendo, espero que bastante.

Advertencias: Sousuke llorón (3) Nagisa salvaje ha aparecido. Rei con complejo sobreprotector. Otras advertencias podrían resultar en spoiler.

Ahora, ¡disfruten la lectura!

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Love You Both

Capítulo 9. Sabor a incertidumbre.

Sousuke no estaba nervioso, porque con toda la fuerza que era capaz de sacar decidió no estarlo, cuando se levantó temprano ese sábado. Había pasado los días anteriores diciéndose que todo iba a estar bien, que ese sábado sólo sucederían cosas buenas, que iba a ver nuevamente a Makoto y Haruka y que se iba a acercar a ellos para abandonar su soledad.

Confiado, se levantó temprano e hizo algo que hacía muchísimo no realizaba: salió a correr. Aunque no era el mejor lugar para hacerlo- decidió que sólo daría unas cuantas vueltas a la cuadra donde pudiera ver su casa para no extraviarse- salió porque se sentía un imbécil deprimente quedándose más tiempo encerrado en su casa. Y por suerte no se perdió.

Regresó y desayuno bien, y con bien no se refiere a barras de cereal y bebidas energéticas, sino a un buen desayuno tradicional, con arroz, sopa miso y un poco de salmón. Se dio una ducha, escogió un conjunto cómodo tanto para el viaje hasta la clínica como para estar de espectador en la competencia de Haru y con todo lo necesario, se marchó.

El viaje hasta la clínica duraba treinta minutos, diez para llegar a la estación del tren, diez durante el viaje en este y diez caminando hacia el centro médico. Salió cuarenta y cinco minutos antes de su casa, GPS en mano.

Llegó perfectamente, se sentó a esperar su turno- luego de haber anunciado su llegada- y aún se negaba a sentir nervios, aunque estos ya empezaban a bullir en sus venas.

—Yamazaki Sousuke— le llamaron y se levantó con todo el temple, sintiendo como su cuerpo temblaba ligeramente, esforzándose por ignorarlo.

Tocó la puerta esperando el "adelante" con los dientes castañeándole, y cuando lo escuchó entró, ya no preocupándose por fingir entereza.

—Hola, Sousuke-kun— lo saludó el medico con una voz ligeramente contrariada— Siéntate por favor— le indicó y él, con su mochila como escudo, obedeció sintiendo la temperatura de su cuerpo descender de golpe.

El sensei abrió su registro medico con solemnidad, y sacó las hojas radiográficas, le dios una mirada rápida- Sousuke supuso que ya las había visto y nada más estaba cumpliendo con los formalismos- y procedió a mirarlo. Sousuke sintió el peso de su mirada como si un edificio le cayera encima, era una mirada demasiado seria.

—Sousuke-kun, creo que ya lo imaginas, pero los resultados no son lo que esperábamos— empezó con una voz que intentó ser conciliadora, pero que al pelinegro le sentó como cubos de hielo colándose por sus oídos.

Entonces el medico procedió a explicarle un montón de cosas que no comprendió bien, lo que entendió es que su hombro estaba tan maltrecho que no se repondría con una simple terapia. Llegó un cierto punto en el cual su cabeza no pudo aguatar más, no pudo seguir procesando y decidió desconectarse. Luego se daría cuenta que no sólo se desconectó, también se desmayó.

Cuando volvió en sí, quince minutos más tarde, lloró apenas abrió los ojos. No estaba triste o al menos no como lo dicta la supuesta normalidad, sino que el arrepentimiento que cargaba en su cuerpo era tan extenso y pesado que sino lloraba se ahogaría en su pesar.

—Sousuke-kun, cálmate— le pidió el sensei, frunciendo el ceño de impotencia al tener que ver a un chico en el exterior tan fuerte, desmoronarse frente a sus ojos.

Aun así, no pudo darle palabras más alentadoras, ni tampoco lo tocó porque sintió que eso le podría alterar más. El amable, y algo sádico, señor le extendió una botella de agua y le pidió que se sentara. Sousuke hasta ese momento cayó en cuenta que estaba acostado en el sofá que era cama también y, aunque no era el momento adecuado, se preguntó cómo el sensei lo había logrado moverlo hasta allí con su menudo y anciano cuerpo.

—¿Es definitivo?— preguntó únicamente, llorando aun pero en total silencio.

—Voy a buscar todas las soluciones posibles para no tener que operar, pero es casi definitivo.

Los ojos aguamarina se clavaron en el suelo como dos mares desbordantes, y el gran cuerpo se encogió totalmente abatido y luciendo más frágil de lo que jamás alguien pudiera esperar.

—Está bien, sólo… agende mi próxima cita—habló sin inflexión en la voz— Ahora si me disculpa, tengo un evento y se me hace tarde.

—Sousuke-kun— le llamó el doctor, luciendo mucho mayor de lo que comúnmente lo hacía, cuando estaba a punto de atravesar la puerta— Una operación es algo bastante seguro, no permitiré que salga mal.

El únicamente asintió y cerró la puerta dejando al hombre parado y con mirada impotente.

Realmente no supo muy bien que paso de allí en adelante, nada más supo que misteriosamente había llegado a la universidad y caminaba a paso lento hacia la piscina techada donde se llevaría a cabo la competencia. Se sentó en cualquier lugar de la gradería y escondió su rostro entre sus manos, llorando nuevamente- en realidad no sabía si había parado en algún momento- y pensado, autocastigándose, por los errores descomunales que había cometido y que no había manera de poder remediar.

Si tan sólo nunca hubiera sido tan inmaduro, si tan sólo hubiera podido dejar ir a Rin hacia un panorama más amplio sin sentirse abandonado, si tan sólo hubiera entendido que una competencia no era más importante que su salud, si tan sólo hubiera dejado a la razón y no a la emoción controlar su camino…

Makoto llegó una hora y media antes de la competencia, quería apartar los lugares para sus amigos y había salido de clases más pronto de lo que pensó. Las graderías estaban vacías aún- aunque abajo los organizadores pasaban rápidamente de aquí para allá- excepto por una melancólica figura que, en medio de todo una tramo de asientos, temblaba por el silencioso llanto.

No hizo falta acercarse para saber de quien se trataba, ni hizo falta una pregunta para encontrar respuesta del estado del pelinegro. Fue obvio para Makoto, aun con lo poco que le conocía y lo poco que sabía de su vida, que Sousuke necesitaba esa operación, la única solución para tratar de enmendar una lesión tan grave.

El castaño se sintió tan triste que sus ojos no tardaron en cristalizarse, pero no pudo llorar, porque le fue inevitable pensar que Sousuke, tan vulnerable, tan frágil, pero aun conservando esa fortaleza que le había caracterizado toda su vida, se veía hermoso. Sabía que no debía estar pensando en eso, pero la belleza natural del pelinegro- una bastante notoria- estaba destellando tan brillante como las lágrimas que resbalaban por sus mejillas. Incluso pensó que se veía etéreo, místico, como una estatua de cristal resplandeciendo al sol aun con una expresión inmensamente triste.

Makoto estaba cautivado, inmóvil admirando tan melancólica figura, despertando de su ensueño sólo y cuando Sousuke, seguramente sintiendo el peso de tan intensa mirada, levanto la cabeza y lo vio. Lo que hizo entonces el ojiolivo es algo que Sousuke jamás olvidaría; le dio una sonrisa sumamente cálida, pero terriblemente triste al mismo tiempo.

Viéndose descubierto, Makoto no tuvo más elección que acercarse. Realmente no quería hacerlo, sus anteriores pensamientos le habían trastocado la razón, y tanto que creía que la mirada aguamarina se mostraba suplicante. Aun así lo hizo y cuando se sentó junto a un Sousuke que seguía soltando lágrimas, espero que este dijera algo por temor a herirlo más.

—Lamento que me veas así— susurró tapándose nuevamente el rostro— Entre muchas otras cosas que lamento el día de hoy.

—¿Es definitivo?— preguntó el castaño, totalmente ignorante en que estaba imitando las mismas palabras que Sousuke había pronunciado horas antes.

Irónicamente, esa pregunta hizo reír a Sousuke por darse cuenta de lo idiota que había sido al emitirla. Era más que obvio que era definitivo, había dejado demasiado tiempo a su lesión sin atender, había seguido compitiendo aun cuando sabía que su hombro se haría pedazos, y además ni siquiera era una novedad que la tenía. Él había sido un idiota, y aun así tenía la poca vergüenza de entristecer porque ocupaba una operación.

—Me odio tanto en este instante— masculló con ira contenida, bueno no ira, más bien sentía impotencia.

—No digas eso, Sousuke— le regañó Makoto, sintiendo que lloraría— de nada sirve odiarte ahora, con el error ya cometido, más bien ámate, para tener la fuerza necesaria con las cuales superar los obstáculos venideros.

Sousuke bufó, sabiendo que el castaño tenía razón, pero queriendo que no fuera así.

—Aun así no puedo dejar de odiarme— susurró, con una nueva tanda de llanto atacándole—N…no tienes idea d-de lo imbécil… que me siento. Sí tan sólo…

—Eso ya de nada sirve, Sousuke, debes pensar en el presente y futuro, en el pasado no hay nada que te pueda ayudar— aconsejó Makoto, no conteniendo más el deseo de tocarle para reconfortarlo.

El castaño retiró las manos del morocho de su rostro y lo miró. Y woah, su cara de cerca era casi tan bonita como su figura triste lo era de lejos. Secó las lágrimas, ahora más exiguas, que aún salían de esos hermosos ojos, y le sonrió tan cálidamente como podía, tratando de que entendiera que donde fuera, y cuando fuera, Makoto estaría allí para ayudarlo.

—Gracias— susurró el pelinegro, entendiendo por completo el mensaje de Makoto— En serio creeré que eres un ángel.

—¿Ángel?— cuestiono el ojiolivo confundido.

—No seas modesto, eres angelical, tanto en actitud como en apariencia— explicó Sousuke, sintiéndose más calmado sin si quiera notarlo.

—¿S-soy angelical?— murmuró el castaño sonrojándose hasta las orejas.

—No me digas que nunca nadie te ha dicho algo así— se sorprendió Sousuke, sentándose más relajado—¿Haru no te da cumplidos?

—Bue-bueno, sí, pero es Haru… nosotros somos así— se intentó defender el ojiolivo, acongojado— No pensé que… alguien más…

Los dos rieron, un poco incomodos, pero sintiendo el ambiente mucho más sereno. El problema es que una noticia tan impactante no era fácil de olvidar, y al tiempo de reír Sousuke volvió a llorar, la diferencia es que ahora tenía a Makoto a su lado, y este obviamente no perdió tiempo en comenzar a secar sus lágrimas otra vez.

Y se perdieron en los ojos del otro, unos inundados y los otros cristalizados. Makoto sentía tanta pena, que deseaba hacer algo- cualquier cosa- para que Sousuke dejara de llorar. Entonces un tanto confundido por todo lo que pasaba, por todos sus pensamientos y emociones entremezcladas, se inclinó sobre Sousuke, sobre sus labios más específicamente. No se movió, sólo presionó sus labios sobre los contrarios, en un beso con sabor salado y dulce al mismo tiempo, con sabor a confusión, impotencia, incertidumbre- tanto por lo que pasaba como por lo que vendría- pero con un sentimiento tan cálido y anestesiante que Sousuke no pensó en retirarse hasta que el peso y el calor se había escapado de su alcance.

Se miraron sólo un instante al separarse, porque el sonido de voces- muchas- empezaron a llenar el lugar, lo cual significaba que el momento de empezar la competencia estaba cerca. Entre las personas propietarias de esas voces, vieron a un pequeño con cabellera rubia saludándoles con emoción, y supieron que ya no había tiempo para hablar ni explicar.

—S-sólo… no lo pienses demasiado— le susurró Makoto acercándose a él para entregarle un pañuelo de papel—Únicamente quería ayudarte.

Antes que Sousuke pudiera decir nada, Makoto ya se había levantado para saludar a Hazuki, Ryugazaki y Haruka, que los acompañaba aparentemente listo para la competencia. Por supuesto, cuando el rubio se le lanzó encima, literalmente, en un abrazo koala, no tuvo más remedio que fingir que todo iba la mar de bien. Aun así no dejaba de lanzarle miradas discretas al ojiolivo.

—Sou-chan, no sabes cuánto me alegro de verte— exclamó el pequeño, restregándose en su pecho como un gato— Te extrañaba tanto.

—Sousuke-san, es un gusto verle nuevamente— saludó muy formal Rei, dando palmaditas en la cabeza rubia para despegarlo del pelinegro— Espero que noté mi mejora en el estilo mariposa, me gustaría conocer la opinión de un experto.

Sousuke saludó cortés, abrazó un poco a Nagisa porque le daba ternura lo cariñoso que era el rubio aun cuando se conocían todavía menos que con sus otros dos amigos, alagó a Rei en su nadó, porque a pesar de la torpeza siempre había creído que el pelipurpura tenía talento. Los dos le preguntaron por su vida, sus estudios, por Rin- allí fue evidente la incomodidad de Makoto y Haruka, a la vez que el interés en saber del pelirrojo- opinaron sobre Gou, un poco- demasiado- formales, lo cual fue extraño, y comentaron sobre sus propias vidas.

—Sou-chan, realmente odio mi carrera ¿piensas que mis padres me dejarían cambiar sí se los explicó?— pidió consejo el pequeño Nagisa, haciendo un puchero demasiado adorable— Sé que ellos sólo piensan en lo que es mejor para mi futuro, pero me gustaría estudiar algo más emocionante como… ¡ay no sé! ¿Cuál carrera te parece interesante?

—Medicina deportiva— contestó distraído en la conversación silenciosa que mantenían Makoto y Haru.

—¿En serio lo crees?— cuestiono Nagisa mirando a Rei— ¿Entonces porque no estas estudiando eso?

—¿Eh? Ah no, a mí me está empezando a gustar el diseño gráfico, además quiero ayudar a mis padres con el negocio familiar, así que…

No terminó porque repentinamente se sintió incomodo al ver a Makoto susurrándole algo en el oído al ojiazul, para después darle un besito discreto en los labios. No podía creer que Makoto lo hubiera besado y ahora estuviera tan tranquilo y cariñoso con Haruka.

Sinceramente él se había sentido nervioso pensando que el castaño se quebraría por el remordimiento y confesaría de manera dramática y húmeda- véase por las lágrimas- su crimen. Pero actuaba como si nada del otro mundo hubiera pasado y no sabía cómo sentirse al respecto. ¿Estaría Makoto engañando a Haru al haberle besado a él y no decir nada? ¿Habría hecho lo mismo en otras ocasiones y con otras personas? Y más importante ¿Qué debía hacer él, debía decírselo a Haruka o quizás era mejor pedir primero una explicación convincente?

Estaba tan sumido en sus pensamientos que no notó la mano que se agitaba frente a sus ojos hasta que tenía las miradas de todos sus conocidos posadas en él. Al primero que vio fue a Makoto, el cual se notaba preocupado pero no por lo del b-beso, sino por su anterior estado de ánimo.

—Ah, lo siento, me distraje pensando en una tarea que debo entregar el lunes— mintió descaradamente, y le dio una palmaditas al rubio en la cabeza para aligerar el ambiente— Nagisa, creo que debes hablar con tus padres y lograr que estos te comprendan, además puedes escoger carrera realizando exámenes de aptitud para ver en que eres bueno y cuáles son tus intereses.

—¡Sí!, tienes razón Sou-chan, gracias por el consejo— se alegró el rubio y le dio otro abrazó— Eres el mejor.

Entonces, sin querer, Nagisa le dio un golpecito a su hombro lesionado y sintió como si este se le partiera a la mitad. No pudo disimular lo suficiente y ya sin importarle si lo veían o no, se llevó la mano al lugar adolorido, apretando los dientes. Todos los presentes se acercaron a él, preocupados porque todos conocían- unos más que otros- de su lesión. Pero él, como siempre haciéndose el fuerte, se resistió a cualquier intento por ayudarle.

—Tranquilos, sólo necesito tomarme unos analgésicos y estaré bien— susurró sonriendo antinaturalmente.

—Iré por una botella de agua— gritó el pequeño yéndose a toda carrera con Rei detrás de él, diciéndole que tuviera cuidado de caerse o estrellarse con alguien.

Haruka y Makoto inmediatamente se acercaron a él, tratando de sonsacarle una verdad que ni él mismo tenía. En realidad no entendía porque con un golpe tan cotidiano como lo podía ser ese, su hombro se resintió de semejante manera. Entonces entendió que la operación si sería definitiva aun cuando el sensei le había prometido que buscaría otra alternativa. La verdad le cayó aun peor que la posibilidad de antes, y no contuvo sus lágrimas, viéndose rodeado entre Makoto y Haruka.

—No quiero que me vean— pidió entre sollozos— Sáquenme de aquí.

Ambos obedecieron al instante y se fueron por el lado contrario del que Nagisa y Rei habían usado. Lo arrastraron afuera y cuando llegaron a una banca debajo de un árbol lo sentaron.

—Yo regresaré para que Nagisa no venga a buscarlos— se ofreció Haruka— Además la carrera casi está por comenzar y debo estar presente desde el inicio— entonces se agachó frente a Sousuke y le puso las manos en las mejillas, obligándole a mirarlo— Sousuke, deja que la vida fluya como debe y ten por seguro que las personas que te quieren te acompañaran.

Y se levantó y marchó sin decir nada más. Makoto estaba sonriendo, viendo alejarse al morocho, calmando a Sousuke sin darse cuenta con el evidente amor que sentía por esa pequeña y delgada figura que desaparecía de la vista. Después se sentó a su lado y lo obligo a recostarse en su pecho, acariciándole el cabello, diciéndole sin palabras "llora cuanto necesites".

Así lo hizo, lloró aún más que antes, con todo el sufrimiento siendo expresado por su voz, sintiendo una enorme incertidumbre por lo que vendría en su camino. Makoto sólo estuvo allí para él, acariciándole, pero sin emitir una sola palabra. En ese momento era justo lo que Sousuke necesitaba, porque de nada le servían frases genéricas como "todo estará bien", "no es tan grave como suena" o "eres fuerte, puedes con cualquier cosa". Él no sabía si estaría, bien, si era fuerte, si podría con una operación, y Makoto, como siempre, lo entendía a la perfección.

Al cabo de un rato, cuando ya estaba más calmado, miró la hora y preguntó al castaño cuando era la competencia de Haru.

—Dentro de cinco minutos— respondió mirándolo aun con preocupación.

—¿Y qué esperas? Ve y apoya a Haru.

—Sou, no quiero dejarte solo— susurró el castaño, acercándose lentamente.

—Haruka se sentiría triste si no estuvieras mirándolo, yo ahorita no puedo ir, y ya le fallé, no quiero que le falles tú también.

Entonces el castaño lo volvió a besar suavemente, ya no pensando en calmarlo, sino por las tremendas ganas que tenía de hacerlo, seducido completamente por sus palabras y la belleza de su afligido rostro. Y aun con la confusión que eso creo en el interior del más alto, Sousuke correspondió porque, simple y sencillamente, se sentía como lo mejor que hubiera experimentado en esa vida.

En ese instante, pensaban en ellos mismo, y también pensaban en Haruka.


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Sousuke no se movió de donde había estado, en su lugar se quedó pensando en lo mal que le estaba resultando ese día, con la ironía sobre que había comenzado estupendo. Incluso empezaba a creer que estaba siendo un peor día que en el que casi muere, y eso ya era mucho decir.

Ya no lloraba, quizás porque ya no tenía lágrimas para derramar, pero estaba eso otro que le confundía y le hacía alejar el llanto. No entendía cómo demonios había terminado siendo besado por Makoto, ni como él- la segunda ocasión- también le había besado.

Mientras que en un segundo su mente divagaba por los recuerdos de las sensaciones que el contacto con la ardiente y suave piel de Tachibana le había provocado, al otro se sentía terriblemente culpable porque, fuera como fuera, lo hubiera iniciado quien lo hubiera iniciado, había traicionado a Haruka, y lo más trágico del asunto es que apenas habían comenzado a ser amigos.

¿Cómo demonios había sucedido eso?

En la piscina techada, la gente había comenzado a salir, lo cual significaba que el evento había terminado. Sousuke sólo se preguntó cuántas horas llevaría allí, estático como una estatua. Miró alrededor y hacia arriba, comprobando que el ocaso estaba por finalizar, lo cual significaba que había estado allí demasiado.

Cuando miró por el lugar por el cual había hecho su huida, vio a Makoto, mirando el suelo y caminando hacia él inseguro. No supo si lo había visto antes o no. El castaño levantó la mirada y lo vio allí. Inmediatamente su mirada se iluminó- lo cual respondió a la anterior pregunta de Sousuke- y camino hacia él con más garbo. Apenas llegó sonrió; nuevamente, actuando como nunca hubiera sucedido nada.

—Sousuke, no pensé que estarías todavía aquí— expresó sentándose a su lado— Venía a checar.

—No tengo a donde ir— contestó llanamente el pelinegro— Además, aunque fuera aquí, quería estar presente en la competencia.

Makoto lo observo, con su mirada derritiéndose de ternura y una sonrisa dulce extendiéndose por su rostro. Entonces, sintiendo que debía hacerlo, abrazó al más alto con fuerza, pero siendo cuidadoso de lastimarlo.

—Gracias Sousuke, eres muy dulce al haberte quedado— susurró en el oído del otro el cual, cabe aclarar, se había quedado de piedra— Haru aún está en la piscina, ¿podría ir a verle? Se quedó muy preocupado por ti y estoy seguro que le encantaría saber que estas aquí por él.

—No… no es nada, lo había prometido… no me gusta romper promesas— se excusó tímidamente, sintiendo que un calorcillo se instalaba en sus pómulos— ¿Tú ya te vas?

—Sí, tengo un trabajo importante para el lunes y no lo he iniciado aun— respondió Makoto, notándose de pronto incomodo— Emmm, sobre lo que pasó, ¿quieres no pensarlo mucho? Fue sólo un tontería— Sousuke, ante esto, se sintió un poco ofendido— Es decir… no fue una tontería, más bien fue un… impulso. Só-sólo no te preocupes ¿vale?

Y con ese entramado de suposiciones que dejo en la cabeza del ojiaguamarina, se marchó sin que este tuviera tiempo de decir media palabra. Si antes había estado confundido, ahora estaba peor.

Aun así, se levantó y caminó hacia el interior del gimnasio, donde Haruka nadaba con toda la calma y la belleza de alguien que ha encontrado su lugar perfecto en el mundo. Al principio no le notó, y Sousuke sólo siguió caminando hasta ubicarse cerca de los podios de salida, y admirando al mismo tiempo esa hermosa forma de nadar del más bajo. Él siempre se había preguntado cómo Haru lograba convertirse en uno con el agua, como su cuerpo parecía sentir cada corriente y cada movimiento del líquido, acoplándose perfectamente. Uno de los grandes misterios de la vida.

Después su mente se fue hacia otro territorio, uno donde la envidia se apoderaba de él, y el insano deseo de estar allí dentro le carcomía el interior. No podía negar que extrañaba mucho, muchísimo, nadar pero después recordaba que el no poder hacerlo era única y exclusivamente su culpa, entonces se odiaba de nuevo.

—Te quedaste— afirmó la voz de Haru, llegando como una exhalación.

—No quería decepcionarte— mencionó con sarcasmo, fingiendo que no le interesaba demasiado, pero era evidente que estaba siendo sincero.

—Tendrás que operarte ¿verdad?— apuntó, directo, Haruka flotando en el agua— Eso será sólo un obstáculo para llegar aquí— indicó haciendo un gesto amplio con su brazos, moviéndolos como si estuvieran hechos de agua— Falta poco para que puedas regresar, y sé que lo harás.

—Me gustaría ser tan optimista como tú— murmuró, sonriendo por el modo de hablar del ojiazul.

—Me gusta cuando lloras— susurró Haruka, muy bajito, pero la calma de la noche y el silencio del lugar, amplificaron su voz.

—¿Acaso eres un sádico?— preguntó con una sola carcajada, agachándose a la orilla de la piscina conforme Haruka se acercaba— No te conocía esa parte.

—Tus ojos se ven como el mar en una llovizna de verano—expresó saliendo hasta la mitad del agua, acercándose al rostro de Sousuke, y tocando su mejilla con la mano tan fría que produjo un escalofrió al de cabello negro— Son hermosos.

Se quedaron mirándose por un gran tiempo, hasta que sus miradas encajaron completamente la una con la otra. Entonces Haru dio un salto, impulsándose aún más hacia arriba, y con la piel extremadamente fría, besó a Sousuke hasta que la gravedad le hizo caer de nuevo. El beso se sintió completamente abrazdador, quemando algo en el interior del pelinegro, y totalmente calmante.

Pero las dudas, y la incertidumbre de Sousuke, se multiplicaron por mil, aunque eso no le impidió pensar en el hermoso rostro de Haruka acercándose en cámara lenta hasta que alcanzó sus labios.


Si mal no recuerdo, los votos quedaron: 1 para Haru, 2 para Makoto y 1 para ambos, pero al final me decidí por esta última opción ya que todos obtienen lo que quieren, oh y ahora que lo notó fueron dos veces con Makoto y una con Haru, así que los votos si fueron tomados en cuenta XD

Espero les haya gustado el capítulo y que esos momentos de miel les hayan compensado un poco por la espera. Además, primera aparición de Rei y Nagisa, los cuales saldrán más en el transcurso del fic, ojala los haya personificado bien n.n

Ahora respondiendo reviews:

Aka Uchiha: Hola, gracias por el review, como vez seguí tu sugerencia pero al revés XD Tranquilidad, lo que pasó entre tres se sabrá a su debido tiempo, quizás pronto quizás no, jajaja, hay que conservar el misterio. Saludos.

kao-chan27: Holis, pues no tan pronto como hubiéramos preferido, pero aquí está, al fin, la actualización. Es un gusto que el trío te esté pareciendo interesante, así como la narración, en lo particular no tengo OTP, y experimento mucho con los pairing, en realidad creo que ninguno de mis fics de free! repiten ship. Espero que el capítulo te guste. Muchos saludos.

shiro24kuro: Hola, que bien que te gustara el capítulo, y pues sí hay cosas indispensables en un fic, además la filosofía acuática de Haru es graciosa. Lo de los tres se sabrá a su debido tiempo, conste que no sé cuándo sea eso, pero puede que sea fuerte o no, depende del punto de vista de cada quien. Espero te haya gustado el capítulo. Saludones.

karla-eli-chan: Holis, si te salieron dos comentarios, todo culpa de los celulares rebeldes (el mío también hace lo que le viene en gana, un día se puso a llamar sólo incluso) Me alegra que te haya encantado el capítulo, y tome en cuenta tu comentario a la hora del orden, Mako resulto primero. Ojala te gustará el capítulo y muchas gracias por el review, a pesar de las dificultades. Saludotes.

MikiPerver: Hola, muchas gracias por tus opiniones, siempre es un gusto que te digan que captas bien a los personajes, además de los halagos a la historia. El beso, pues Makoto siempre tan gentil, y Haru, pues… tan Haru. Espero te haya gustado y muchos saludines.

Bueno, muchas gracias a todas las personas que han seguido con la historia, y espero me tengan paciencia con las actualizaciones.

¡Nos leemos!