VIAJE AL OTRO LADO
La isla de la Libertad

Al día siguiente, cuando Peter se levanta, encuentra a Elizabeth en la cocina preparando el desayuno.
- Buenos días hijo ¿Pasaste una buena noche?
- Si, gracias – contesta él abrazando a su madre
- ¿Olivia está bien?
- Si, la he dejado durmiendo, prefiero no despertarla, últimamente ha vuelto a dormir mal y quiero que aproveche estos pocos momentos en los que puede.
- Es una mujer sorprendente, se merece todo lo que hagas por ella.
- Quiero hacerla feliz, ha vivido momentos muy duros y quiero compensárselo. Pero no creas… ella me supera en eso.
- Me alegro tanto de que seas tan feliz, hijo. Y que sea con Olivia, quizás eso sí que me alivia algo el no haberte tenido aquí conmigo durante todos estos años, que hayas conocido a Olivia, a ésta… por la Otra…te lo aseguro Peter, si tenías que acabar con alguna, prefiero a la que está durmiendo aquí al lado.
- Y desde ya, te digo lo mismo…
- Buenos días – Interrumpe Olivia apareciendo en la cocina. Se acerca a Peter que la abraza mientras le da un beso en la frente
- ¿Cómo estas hija? – pregunta la madre de Peter
- Bien…bien…gracias por todo Elizabeth
- ¡No hay nada que agradecer! Soy yo la que debería hacerlo…Por cierto ¿Qué haréis hoy?
- Tendríamos que volver a Nueva York. Walter quizás necesite ayuda – comenta Peter pesaroso – Me gustaría quedarme aquí, pero… el helicóptero vendrá a buscarnos en dos horas.
- Tengo una idea… ¿puedo ir con vosotros? – Pregunta Elizabeth
-¡Claro! – Exclama Olivia – no quiero despedirme de ti aún…
- Ni yo tampoco hija… me va a costar mucho el veros marchar, quiero aprovechar hasta el último minuto a vuestro lado – dice Elizabeth provocando que Peter la abrace. Olivia sonríe emocionada, ya quiere a esa mujer como si fuese su propia madre. También la echará de menos… y mucho.
De vuelta en la isla de la Libertad. Se encuentran con una gran cantidad de gente que ha invadido el recinto
- Son miembros del gobierno, embajadores, representantes de diferentes organizaciones que han venido a conocer el proyecto que se supone que salvará nuestro mundo. – comenta Elizabeth.
De pronto, Olivia siente un nudo en el estómago. Esos ojos que la taladran, que le traspasan, no puede sopórtalo. Baja la mirada, no quiere, ni puede enfrentarse a él. Este es el único momento para el que no se siente preparada, de hecho nunca lo estará.
- ¡Elizabeth! ¿Qué haces aquí? No te esperaba – dice Walternativo acercándose a ellos.
- Quería estar con mis hijos el mayor tiempo posible – contesta fríamente ella
- ¿Ocurre algo? – Pregunta extrañado por la forma en que le ha respondido su mujer
- Tengo que hablar contigo – Responde Elizabeth con gesto serio
- Tendrá que ser después, ahora tengo mucha gente a la que atender…Vaya, Peter… estás aquí… ¿Cómo te encuentras?
- En este justo momento no muy bien. – Responde secamente
- ¡Vaya Olivia! ¡Qué sorpresa! ¡Cuánto tiempo! No pudimos despedirnos la última vez…Una lástima ¿todo bien?
- Haz el favor de dejarla en paz – le recrimina Elizabeth – ya le hiciste bastante daño
- Olivia sabe que fue por una buena causa…Pero ya está todo olvidado ¿verdad? Por cierto ¿cómo está tu hijo?
- Será mejor que nos dejes tranquilos – responde furioso Peter - ¿no te basta con habernos hecho tanto daño? ¿Acaso me estas provocando para arruinar el proyecto?
- Para nada, a mi es quien más interesa todo este lío… solo quería saber cómo anda de salud tu hijo…Espera es por una razón… tu otro hijo está enfermo. Ha heredado tu enfermedad.
- Mi único hijo está sano…no muestra ninguna señal de…
- Espera Peter – Le interrumpe Olivia sorprendiendo a todos – Walter tiene la formula
- ¿Qué quieres decir con eso? – pregunta Peter extrañado.
- Le pedí a Walter que la hiciese por si acaso Charlie enfermaba…Y recordó cómo hacerlo. Creo que la tiene guardada en Harvard.
- ¡Estupendo! – Exclama Walternativo - ¡Olivia! – Dice dirigiéndose a su auricular – ven aquí, ahora…si, es una orden.
- Espera, espera…Walter tiene la formula, pero no tiene tiempo para producirla – interviene Peter
- No importa…os llevareis al niño.
- ¡¿Cómo? – Grita Bolivia tras el Secretario – No puedes hacerme eso Walter. Mi hijo no.
- ¿Y no pueden enviar la formula cuando regresen? – Pregunta Elizabeth
- El tejido del Universo ya está demasiado frágil como para romperlo una vez más, ya nos hemos arriesgado mucho al hacerlo con nuestros invitados. Cuando se marchen será la última vez que lo hagamos.
- Entonces me iré con él – Asegura ella
- De eso ni hablar guapa – le corta Peter – no te queremos volver a ver por allí, y lo del niño…
- el pequeño no tiene la culpa de nada – contesta Olivia – es una pobre criatura que no se merece esto
- Esto no quedará así – amenaza furiosa Bolivia mientras se marcha – Os lo juro.
- Bien – dice impertérrito Walternativo – encantado de saludaros. Debo seguir recibiendo a mis invitados. Elizabeth, nos veremos después.
- Bien… - responde secamente su mujer
- ¿estás bien Elizabeth? – pregunta Olivia preocupada.
- Si, tranquila… ¿y vosotros? ¿No os preocupan las amenazas de la agente Dunham?
- Esa seguro que ha ido a teñirse de rubia – ironiza Peter provocando una tímida sonrisa en Olivia.
- Tranquila, estaré atenta por si se atreve a hacer algo…
- De todas formas, tendremos cuidado… por lo que a mí respecta conozco a Olivia de tal manera que ya no podrá engañarme.