Hola aquí esta la parte final del fondo a lo alto presten atención al final del capitulo haré tres anuncios importantes.

Ahora disfruten la tercera parte de del fondo a lo alto.


Capitulo 9: Del fondo a lo alto III.

-Amethyst ¿cómo pudiste?-dijo el ministro furioso y no era el único, en los monitores también los atlantes escucharon a Jack y estaban molestos.

-Por favor déjeme explicarle...

-¡¿Explicar que Amethyst?! Lo que nos hicieron los hulcans es imperdonable y Esos dos bastardos...

-¡Oiga!-grito Torv molesta prendiéndose en llamas. -Si no fuera por esos niños no habríamos podido traer la piedra perpetua.

-Y recuerden que sin la piedra el archipiélago habría caído-dijo Amethyst.

Torv se calmo y apago las llamas.

-Miren no sabemos que les hicieron los hulcans-dijo con calma. -Pero esos niños ayudaron a salvarlos.

-No es justo que los juzgue por algo que no hicieron-dijo Mary apoyándola.

Todos los Atlantes se quedaron en silencio.

-Tienen razón...no podemos olvidar lo que nos hicieron los hulcans, pero esta vez podemos hacer una excepción-dijo el ministro con una voz entre arrepentida y seria.

-oh gracias...

-¡Pero!-Interrumpió. -Si se vuelve a repetir la próxima vez haremos cumplir la ley ¿entendieron?-pregunta con tono autoritario.

Todos asintieron ligeramente intimidados.

-Bien, ahora aclarado eso hulcans mitad humanos ¿como paso eso?-Pregunto el ministro entre risas.

-Pues es una muy, muy larga historia-dijo Amethyst mirando a los demás con una sonrisa.

-Lo sabemos-dijo una voz.

Todos voltearon y vieron a una mujer rubia y alta parada en la puerta. Llevaba puesta una túnica parecida a la del ministro solo que con detalles verdes y sin bufanda.

-Tu padre nos contó sobre la humana que se enamoro de un hulcan-dijo la mujer, caminando y parándose junto al ministro. -Pero creímos que bromeaba.

-Pues no bromeaba y ¿usted es?-pregunta Amethyst.

-Oh disculpen me, Soy la ministra Galatea-dijo la mujer haciendo una reverencia.

-Mucho gusto, soy Jack frost-dijo Jack extendiéndole la mano pero ella lo atravesó.

-Disculpe pero atravesó a Jack frost ¿que no lo ve?-pregunta Amethyst.

-Te seré sincera querida-dijo la atlante con tristeza. -Les agradezco que nos hayan salvado, pero yo ya no creo en los espíritus y eso no cambiara-con una cara entre molesta y triste.

-Porque no-pregunta Amethyst.

Pero antes de que le contestara, el Smartphone de Amethyst sonó.

-Disculpen-dijo Amethyst saliendo del cuarto.

-Discúlpenme a mí también-dijo la ministra saliendo por otra puerta.

Los espíritus se quedaron confundidos.

-Ministro Barden ¿aun puede vernos verdad?-pregunto Jack algo inseguro.

-Claro que los veo-contesta el hombre.

-¿Por qué la ministra no cree en nosotros?

El ministro suspiro y su rostro se entristeció.

-Hay muchacho si yo te contara-dijo el ministro con tristeza. Antes hace siglos, Galatea era la más grande creyente de todos nosotros y nuestro enlace con los espíritus, los espíritus siempre visitaban la Atlantis y ella creía en todos en especial el hombre de la luna, se pasaban horas charlando todas las noches...

-¿Y el le contestaba?-pregunto Jack sin creer lo que dijo.

-Obviamente, fue así desde que era niña-dijo con una sonrisa.

Jack no lo podía creer, casi toda su vida como espíritu, suplicaba por que Many le contestara, pero todo lo que obtenía era silencio.

-Sin embargo-dijo el ministro siguiendo con el relato. -El día que la Atlántida se hundió, Galatea rogó, suplico y grito por ayuda, pero por primera vez ni Many ni ningún otro espíritu contesto a su llamado...una gran parte de su corazón se rompió aquel día, sintió sentimos que los seres en los que creímos y confiamos toda nuestra vida nos traicionaron...y Atlántida pereció tragada por el mar.

Los espíritus se quedaron atónitos.

-No puedo creer que Many no los ayudara-dijo Torv sorprendida.

-Yo si lo creo-dijo Mary con su tono pesimista.

-Cuando vea Many tendrá mucho que explicarme-dijo Jack molesto.

Meme asintió frunciendo el ceño.

-Si tendrá que decirnos porque no ayudo a los atlantes cuando...

-¡NO!-interrumpió el ministro. No pueden decirle a nadie sobre Atlantis, en especial no a Many o los hulcans por favor.

En ese momento Amethyst entro al cuarto.

-Chicos tenemos que irnos.

Todos se quedaron en silencio confundiendo a la viajera.

-¿De qué me perdí?-pregunto Amethyst.

-No de nada-contesta Jack tratando de disimular con una sonrisa.

-Si solo le decíamos al ministro que guardaremos el secreto de Atlántida-dijo Mary seria.

-Bien, entonces ya vámonos los niños despertaran pronto.

El ministro se acerco hasta Amethyst.

-Amethyst no solo ayudaste a salvar Atlántida sino también reconciliarnos con buenos espíritus, tu padre estaría orgulloso, lamento que haya muerto.

-Gracias ministro Barden.

-No gracias a ti querida-dijo el bonachón dándole un fuerte abrazo.

-Ay Torv tienes razón la gratitud duele-dijo casi sin aire.

Los espíritus se echaron a reír. Un rato después todos subieron a una especie de terraza en la cima de la torre donde la saeta esperaba.

-Um, esto me resulta familiar-dijo Amethyst para sí misma, mirando por el borde de la terraza.

-Gracias por salvarnos-dijo el ministro. -Pueden volver cuando quieran, pero sin hulcans-dijo serio.

-Lo sabemos-dijo Mary ligeramente fastidiada.

-Tranquilo-dijo Torv despidiéndose.

Meme dibujo una mano despidiéndose.

-La próxima desayunaremos- Jack bromeando.

-Yo invito los panqueques-dijo el ministro dándole una palmada en la espalda.

Jack y los demás espíritus subieron a la saeta.

-Hasta pronto ministro-dijo Amethyst mientras subía a la saeta que salió disparada.

Momentos después, llego la ministra Galatea.

-Ya se fueron-dijo la ministra viendo la saeta perderse de vista.

-Sí...Galatea ¿no crees que fuiste un poco dura con los espíritus?

-Tal vez-dijo algo triste, pero luego sonrío. - Amethyst ha crecido mucho ¿no crees?

-Así es, casi no la reconocí cuando llamo, ¿aun recuerdas la noche que Alex la trajo?

-¿cómo olvidarla?-dijo Galatea mirando la luna.


(Vela en Corazón amatista: prologo)

-Bueno eso salió bien-dijo Amethyst mientras entraban a la sala de estar.

-¿Pongo rumbo al polo norte?-pregunta Giber.

-Si, Issy debe estar que se arranca los cabellos de preocupación-dijo Torv sentándose junto a Teken.

-Oki Doki, llegaremos en diez minutos-dijo Giber.

En ese momento los niños empezaron a despertarse.

-¿Que paso?-pregunta T'Ulia algo adormilada.

-Se quedaron dormidos-contesta Amethyst.

-¿Ya llegaremos?-pregunta Teken frotándose los ojos.

-Aun no, llegaremos pronto.

-¿A dónde vamos?-pregunta T'Ulia sentándose.

-Vamos al polo-dijo Torv.

-¿Y qué pasa con la piedra?-pregunta Teken confundido.

-Tranquilos ya entregamos la piedra-dijo Torv.

-¿A dónde la entregaron?-pregunta T'Ulia. -¿Y por qué dijiste que Teken y yo no podíamos ir Amethyst?

Todos se pusieron nerviosos no podían decirles sobre atlantis.

-Se la entregamos a unos amigos de Amethyst-dijo Jack tratando de disimular pero no pareció convencer a los niños.

-¿Amigos de Amethyst? Por favor ¿qué creen que tenemos 4 años?, no pueden engañarnos así-dijo Teken ligeramente molesto.

Amethyst suspiro y se puso de pie.

-Tienen razón...miren no podemos decirles a donde llevamos la piedra-dijo Amethyst.

-¿Por qué no?-pregunta Teken mas molesto.

-Oye bájale a tu odio mocoso-dijo la voz de Giber. -No pueden decirles porque eso no solo los pondría en peligro a ustedes, sino a muchos más también.

-Además prometimos que no le diríamos a nadie a donde fuimos-dijo Torv acariciándole el cabello a Teken.

-Ni siquiera podemos decírselo a sus padres o a los demás guardianes-dijo Jack.

-Por eso ustedes tampoco deben mencionarle a nadie sobre esto de acuerdo-dijo Mary.

Meme se puso el dedo en los labios para decir que tenían que guardar el secreto.

-No esa bien que les pidamos que guarden secretos, pero no lo haríamos sino fuera importante-dijo Amethyst.

Los niños se miraron entre si y asintieron.

Teken percibió un mal olor y no sabía que era.

-¿A que huele?-pregunta el chico.

Amethyst y T'Ulia se olieron a sí mismas.

-Es azufre-contesta Amethyst.

-debieron impregnarse el olor cuando salieron del volcán-dice Torv.

-Jefa, tres minutos para llegar al polo norte-dijo la voz de Giber.

-No no hay prisa podemos tardar un poco más, tengo que darme una ducha y T'Ulia también, no quiero que pregunten ¿por qué olemos a chimenea?, vamos linda-dijo Amethyst a T'Ulia mientras salían de la sala.


OK que les pareció el capitulo. Ahora a lo importante.

Primero: Ya no actualizare varios capítulos al mismo tiempo, por que leen el ultimo nada mas.

Segundo: comencé un nuevo Fanfic llamado Corazón amatista que cuenta las aventuras y tropiezos de Amethyst, antes de los sucesos de Rise of Guardians: viaje eterno y como llego a ser una viajera. el primer capitulo ya esta publicado vean que les parece.

Tercero: pronto empieza la universidad y tendré que concentrarme porque empiezan las materias fuertes y no se cuando pueda actualizar pero cuando tenga un rato libre actualizare tengan paciencia.

Y nada mas, comentarios, criticas alabanzas, etc yo los leeré XD Bye.

Alexander Bundoc